Ir al contenido principal

Etiqueta: prevención de violencia

Contra la violencia sexual: un llamado a la responsabilidad pública

Pronunciamiento público SEPROJOVEN y CASA RUAH

Como organización comprometida con la defensa y promoción de los derechos humanos, expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo ante cualquier discurso que relativice, normalice o justifique la violencia sexual, especialmente cuando involucra a personas menores de edad.

Las recientes declaraciones emitidas por una persona aspirante a un cargo de elección popular, en las que se presenta como “normal” una relación entre una adolescente de 15 años y un hombre adulto de 35 años, resultan alarmantes y contrarias a los principios de protección integral de la niñez y la adolescencia, reconocidos tanto en la legislación costarricense como en los instrumentos internacionales de derechos humanos.

Este tipo de afirmaciones desconocen las evidentes desigualdades de poder que existen por razones de edad, género y posición social, así como los riesgos físicos, emocionales y sociales que enfrentan las personas menores de edad en estas circunstancias. Presentar estos vínculos como aceptables no solo invisibiliza la violencia, sino que debilita los mecanismos de protección, desacredita la palabra de las víctimas y reproduce patrones históricos de abuso y dominación.

Las declaraciones realizadas desde espacios de representación pública no son neutras ni privadas. Tienen consecuencias reales ya que influyen en la forma en que la sociedad percibe la violencia y pueden legitimar prácticas que atentan contra la dignidad y la integridad de niñas, niños y adolescentes. Por ello, quienes aspiran a ocupar cargos públicos tienen una responsabilidad ética mayor en la manera en que se refieren a estos temas.

La violencia sexual contra personas menores de edad no puede reducirse a opiniones personales ni tratarse como casos aislados. Se trata de una problemática social estructural, vinculada a desigualdades históricas que colocan a niñas y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad frente a personas adultas. Minimizar estas realidades contribuye a normalizar el daño y a mantener el silencio alrededor de situaciones que requieren protección y acción inmediata.

Recordamos que la protección de la niñez y la adolescencia es un asunto de interés público y una obligación indeclinable del Estado y de toda la sociedad. No puede quedar sujeta a criterios morales individuales ni a interpretaciones que desconozcan

el enfoque de derechos, la evidencia técnica y los estándares internacionales de protección. La integridad y el bienestar de las personas menores de edad constituyen un límite ético y jurídico que no admite relativizaciones.

Reiteramos nuestro compromiso con la prevención y erradicación de toda forma de violencia sexual, así como con la construcción de entornos seguros que garanticen protección efectiva, atención oportuna y acceso a la justicia. Defender los derechos de la niñez y la adolescencia no es una postura ideológica; es una responsabilidad colectiva y una condición básica para una sociedad democrática y justa.

Como organización, hacemos un llamado a las autoridades, a los actores políticos y a la ciudadanía a asumir una postura clara, informada y coherente con los derechos humanos. La dignidad de niñas, niños y adolescentes debe ser una prioridad incuestionable en cualquier discurso o proyecto político.

31 de enero de 2026, Costa Rica

Hombres que abrazan el cuido: campaña invita a transformar la corresponsabilidad en los hogares

La campaña “Rompiendo el molde: hombres que abrazan el cuido”, impulsada por MenEngage Costa Rica, MenEngage América Latina y WEM Costa Rica, propone un cambio cultural urgente: que los hombres asuman de manera consciente, activa y cotidiana las tareas de cuidado, tradicionalmente asignadas a las mujeres. A través de una serie de mensajes pedagógicos y visuales, la iniciativa cuestiona la división sexual del trabajo, promueve relaciones más igualitarias y ofrece orientaciones prácticas para ejercer un cuido responsable, empático y libre de violencias.

La campaña parte de un reconocimiento histórico: los roles de género asignaron a los hombres el papel de “proveedores”, relegando el cuido emocional, cotidiano y doméstico a las mujeres. Esto generó sobrecarga, desigualdad y una gran deuda en la corresponsabilidad. Frente a ese escenario, la iniciativa afirma que “los hombres también podemos cuidar” y que este cambio es hoy una posibilidad real.

Uno de los ejes centrales es redefinir lo que significa cuidar. No se trata de “ayudar”, sino de hacerse cargo: participar activamente en las tareas del hogar, en la crianza, en el acompañamiento emocional y en la sostenida distribución del trabajo reproductivo. El cuido implica también escucha, empatía, expresión emocional, paternidad activa y relaciones sin control ni poder.

La campaña destaca que el cuido beneficia a todas las personas involucradas:
— mejora la salud mental,
— reduce la violencia,
— fortalece los vínculos,
— disminuye la carga sobre las parejas,
— fomenta la justicia social.

Además, resalta que el cuido es una forma de amar que transforma y nos transforma. Al asumirlo como un ejercicio cotidiano y compartido, se construyen relaciones más equitativas y entornos familiares más saludables.

Las piezas gráficas incluyen también frases sencillas que expresan cuido y facilitan la comunicación afectiva entre hombres y sus círculos cercanos: “estoy aquí”, “quiero escucharte”, “¿qué puedo hacer por ti?”, “necesito apoyo”. Son recordatorios de que cuidar comienza por hablar con claridad, sin herir, y por escuchar con atención.

La iniciativa invita a romper los moldes aprendidos, asumir responsabilidades compartidas y construir masculinidades más diversas y humanas, donde el cuido sea parte fundamental de la vida cotidiana.