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Etiqueta: pueblos indígenas

ADI Cabagra y comités de implementación PAFT realizan mejoras a caminos en Alto de Brazo de Oro

Uriel Rojas

Desde el pasado lunes 01 de junio de 2026, la Asociación de Desarrollo Indígena de Cabagra junto a los Comités de Implementación de los Programas de Planes Ambientales, Forestales y Territoriales (PAFT), iniciaron una serie de trabajos en los caminos que comunican a los poblados de “Tubölwak” y Barrio “Los Figueroa” en el Alto de Brazo de Oro de Cabagra.

Estas mejoras comprenden un trayecto de aproximadamente 1659 metros, así como la colocación de material estabilizador en tres cuestas de muy difícil acceso, para facilitar el rodamiento y soporte al peso de los vehículos.

Estos trabajos comunitarios se concretan gracias a los fondos derivados del CREF, lo cual permitirá la ejecución exitosa del proyecto de alumbrado público que lleva a cabo el Instituto Costarricense de Electricidad en Cabagra, pues las pésimas condiciones del camino impedían el acceso de equipo y maquinaria para la instalación de postes y cableado.

Estos proyectos de mejoramiento a la red vial territorial beneficiarán de manera directa a más de 28 familias indígenas de ambos poblados.

Los indígenas son los pueblos originarios de nuestra América

Arturo Fournier

Asombra constatar cuánto han sido marginados y discriminados en muchos países.

Todavía horroriza la terrible afirmación: «a good indian is a dead indian» (atribuida al general Sheridan), que ahora la «continuadora» ha parafraseado hacia una ideología política del siglo XX.

Veamos alguna información:

– Hasta el 2 de junio de 1924 se les concede la ciudadanía en los EEUU, ¡por primera vez!

– Pero el derecho al voto… ¡hasta 1948!, a pesar de que muchos de ellos se destacaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Inclusive Ira Hayes, un nativo de la Tribu Pima, participó izando la bandera en la isla de Iwo Jima (23/feb/1945), un icono para los EE.UU.

– La libertad de culto hasta 1993, con el Native American free exercise of Religion act.

En el resto de los países el trato ha sido similar.

Hemos avanzado en derechos (y cuotas igualitarias) para las mujeres, lo que nos hace preguntar: ¿qué hemos hecho para los indígenas, para los nativos?, recordemos que estas tierras americanas fueron de ellos, aunque algunos parecen olvidarlo, deslumbrados con la posibilidad de lucrar con sus territorios protegidos.

“La justicia y la equidad deben ser siempre nuestro norte».

La raíz indígena poco mencionada en el café con tintes transfronterizos: Costa Rica y Panamá

Alejandro Machado García
Consultor

Gestor de desarrollo, migraciones y género

Alejandro Machado García

Al pensar en Los Santos —Tarrazú, Dota, León Cortés— la imagen suele ser fincas cafetaleras, cooperativas y montañas de café. Esa narrativa, sin embargo, es más compleja. Antes del café ya existía movilidad transfronteriza y ancestral entre lo que hoy son Costa Rica y Panamá, impulsada por pueblos indígenas que se relacionaban en un ámbito cultural amplio, mucho antes de las fronteras, colonias, países y el café.

Como investigador, he señalado que la actividad del café en Los Santos es una de las labores más desafiantes e innovadoras para miles de campesinos y caficultores. La organización de pequeños productores, cooperativas y microbeneficios ha sido clave para distribuir riqueza y bienestar en el territorio. Esos ingresos permitieron que productores enviaran a sus hijos a estudiar, hicieran mejoras en sus hogares y regeneraran el tejido empresarial familiar, incorporando nuevas técnicas e innovación.

No obstante, la movilidad indígena entre el sur de Costa Rica y el oeste de Panamá no está vinculada únicamente a la recolección. El hallazgo de elementos culturales en cementerios indígenas en fincas locales hace unas décadas atrás, demuestra movimientos indígenas preexistentes. Estudios de lingüística, arqueología y genética confirman que los pueblos originarios de la región compartían la familia lingüística chibcha, que abarcaba desde Nicaragua hasta Colombia, por lo que fácilmente se pueden encontrar dispersos en varias regiones.

Investigaciones muestran una correlación genética entre los Ngäbe-Buglé, las borucas, los Bribris, los Cabécares, los Teribes y los Maluku. Se ha aportado también evidencia arqueológica de la «Gran Chiriquí», un horizonte cultural que vincula la región fronteriza del Pacífico de Costa Rica y Panamá, lo que permite establecer vínculos entre pueblos hoy divididos por la frontera.

Con la llegada del colonialismo español cambió la percepción de estas poblaciones, que fueron vistas como «salvajes» y despojadas de su tierra y cosmovisión. Las notas coloniales del siglo XVI describían a los Ngäbe como pobladores de áreas densas y boscosas, con agricultura de subsistencia.

Tras la independencia, los pueblos indígenas fueron gradualmente despojados y convertidos en jornaleros; la propiedad comunal pasó a manos privadas y la población indígena disminuyó drásticamente entre los siglos XVIII y XIX. Para el siglo XIX la dinámica costarricense se centró en la caficultura del Valle Central, mientras las poblaciones indígenas fueron desplazadas y relegadas a oficios jornaleros.

Los Santos se conformó inicialmente con migración interna, no con el café desde el inicio. Entre 1865 y 1894 llegaron más familias, principalmente desde Desamparados, Guadalupe y Alajuelita. En la zona se cultivaban productos de subsistencia y se practicaban otras actividades como ganadería y aprovechamiento forestal.

A veces considero si realmente los Ngäbe y Buglé regresaron al sur y a los Santos como reactivación de una movilidad histórica que desconocemos pero bueno, lo cierto del caso es que su presencia para la población local, se nota en los noventa cuando Costa Rica tiene el resultado de la crisis del modelo agroexportador, deudas y caída de precios del café, que encarecieron los insumos y empujaron a familias endeudadas a emigrar a los Estados para evitar perder fincas. No todos eran pequeños productores; muchos carecían de medios de producción. Estados Unidos terminó siendo una opción para mejorar la posición social mediante ahorro y remesas, similar a lo que muchos indígenas llegan a la zona, con ese anhelo de sacar adelante a sus familias.

Los Santos tiene la oportunidad de integrar turismo cultural con la producción cafetalera, dejando de ver a las comunidades indígenas solo como mano de obra y reconociéndolas como parte de un encuentro cultural anual que puede generar proyectos y valor agregado.

Reconocer esto no es solo académico; es reparar la invisibilización histórica de los pueblos originarios y entender que la frontera entre Costa Rica y Panamá es una construcción reciente sobre un territorio que siempre fue compartido. Los 10,000–12,000 migrantes Ngäbe-Buglé que vienen a cosechar café no son necesariamente «extranjeros»: podrían representar una reactivación de una movilidad histórica que trasciende Los Santos y merece reconocimiento simbólico y económico.

ADI Cabagra y comisiones de implementación del PAFT entregan proyectos de vital importancia para las comunidades de Las Delicias y San Juan

Por Uriel Rojas

✅Proyectos son financiados con fondos CREF a través de los PAFT

Este domingo 24 de mayo de 2026, la Asociación de Desarrollo Indígena de Cabagra (ADICABAGRA), en conjunto con las Comisiones de Implementación del PAFT, realizaron la entrega de dos proyectos de infraestructura que son fundamentales para las comunidades de Las Delicias y San Juan.

Estas obras beneficiarán de manera directa a estudiantes, productores locales y a más de 150 familias del territorio.

Dichos proyectos fueron financiados mediante la distribución de beneficios derivados de los fondos CREF en Costa Rica y forman parte de la ejecución estratégica del Plan de Acción Forestal Territorial (PAFT).

En la comunidad de Las Delicias de Cabagra, se inauguró el puente sobre la quebrada Yö̀lkuö Diköl, ubicado en el acceso principal de la localidad.

Esta estructura viene a solucionar parte de los históricos problemas que se generaban cada vez que se crecía esta quebrada tanto para los estudiantes, agricultores y población en general.

El otro proyecto fue la entrega de un tanque para el almacenamiento de agua potable, al menos para las siguientes cinco décadas.

Esta obra destaca por haber sido construida y dirigida en su totalidad por obreros y mano de obra local, fortaleciendo las capacidades técnicas de la propia comunidad.

Más de 150 familias de la comunidad de San Juan serán beneficiadas con este proyecto de agua, lo que, sin duda, ayudará a mejorar sus condiciones de vida.

Estado mexicano pide disculpas por su responsabilidad en la desaparición forzada de Gregorio Alfonso Alvarado López

En conmemoración del Día del Maestro en México, el 15 de mayo se llevó a cabo el Acto de Reconocimiento de Responsabilidad Internacional y Disculpa Pública del Estado mexicano en el caso de la desaparición forzada del maestro Gregorio Alfonso Alvarado López, ocurrida el 26 de septiembre de 1996 en el estado de Guerrero.

Durante el acto, el Estado mexicano reconoció su responsabilidad internacional por las violaciones a derechos humanos cometidas en perjuicio de Gregorio Alvarado y ofreció una disculpa pública a su familia y a la sociedad, en cumplimiento de las medidas de reparación derivadas del caso ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Gregorio Alvarado era maestro, poeta, padre y líder social indígena. Su labor comunitaria y educativa lo vinculó con procesos organizativos en la región de la montaña de Guerrero en un contexto de fuerte violencia y persecución contra integrantes de movimientos sociales y comunitarios en la década de los noventa. Tras meses de que Gregorio y su familia enfrentaran vigilancia constante, persecución y hostigamiento, su desaparición forzada ocurrió en septiembre de 1996 y desde entonces su paradero continúa sin conocerse.

En representación del Estado, el Subsecretario de Derechos Humanos reconoció que como Estado “no solo fallamos al no proteger su integridad, con el propósito de prevenir los hechos, sino también en no reaccionar de forma inmediata para dar con su localización y sancionar a las personas responsables”. A casi 30 años de los hechos, este caso permanece en la impunidad.

El Subsecretario reconoció también la labor de defensa de derechos humanos que realizó Gregorio en sus comunidades y que lo enfrentó a la persecución y la desaparición forzada. En particular nombró que hasta la fecha su labor “beneficia a niñas y niños indígenas en Guerrero; debido a que durante su ejercicio promovió instituciones de carácter intercultural y bilingüe, mismas que persisten. Lo cual fue y es un acto de amor, convicción y compromiso para mejorar su entorno social”.

Según reconoció el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, la desaparición de Gregorio se dio en el contexto de “una política de terror” implantada por el gobierno mexicano donde “Guerrero fue el epicentro de la contrainsurgencia, siendo el ejército el principal responsable de las graves violaciones de derechos humanos que se consumaron en ese período. (…) años cruentos en los que se castigaba la organización independiente y el pensamiento autónomo, como lo documentó la Comisión de la Verdad que se encargó de investigar los hechos ocurridos durante aquellos años y cuyo informe no ha sido plenamente asumido por el Estado mexicano”.

Así, el caso de Gregorio ha representado no solo una grave violación a sus derechos humanos, sino también una afectación profunda para su comunidad y su familia, que ha sostenido durante casi tres décadas una búsqueda permanente de verdad y justicia, enfrentando impunidad, omisiones institucionales y la ausencia de investigación efectiva.

En el acto, Norma, esposa de Gregorio y quien ha liderado su búsqueda, hizo un llamado a investigar y juzgar a las personas responsables de su desaparición y demandó que la desaparición forzada deje de lacerar a las familias mexicanas. Norma recordó que “pese al paso inexorable del tiempo, Gregorio, “Goyito” sigue siendo referente de las luchas más sensibles que enfrentan nuestros pueblos, su trabajo, su ejemplo sigue vigente, por el y por todos los desaparecidos: ni olvido, ni perdón”.

La ceremonia realizada este día representó un acto de reconocimiento a la lucha por verdad y justicia, así como una medida de dignificación de la memoria de Gregorio Alfonso Alvarado López, cuya vida estuvo dedicada a la educación, la organización comunitaria y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), representantes de la familia ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, acompañaron este acto y reiteraron que, si bien constituye un paso importante en el reconocimiento de responsabilidad y en la reparación del daño causado, persiste la obligación del Estado mexicano de garantizar plenamente los derechos a la verdad y la justicia.

Las organizaciones recordaron que “el caso de Gregorio no es un caso aislado. México enfrenta hoy una crisis humanitaria de proporciones alarmantes: más de 133.000 personas figuran en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, y las cifras no dejan de crecer. Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha subrayado que la desaparición forzada en México constituye un fenómeno generalizado y sistemático que demanda una respuesta integral y efectiva por parte del Estado. No solo con mecanismos reactivos, sino políticas de prevención, búsqueda con perspectiva de derechos, verdad, justicia y reparación”.

Y afirmaron que “Gregorio sigue desaparecido. Mientras esto siga así, su memoria es una exigencia viva de justicia. (…) Hoy, en este Día del Maestro, le rendimos homenaje con la certeza de que su lucha continúa —en la voz de Norma, en los pasos de sus hijos, en cada escuela comunitaria que lleva su nombre, y en todos los que seguimos comprometidos con que la desaparición forzada no tenga cabida en ningún rincón de este país”.

Para que las esperanzas tengan larga vida y mañana amanezca más temprano”
Gregorio Alvarado

Personas indígenas y población vulnerable de la Región Brunca podrán estudiar Administración en Coto Brus mediante programa de la UNA

Personas indígenas y población con condición socioeconómica vulnerable de los cantones de Buenos Aires, Corredores, Coto Brus y Golfito podrán acceder a estudios universitarios en Administración mediante una carrera itinerante que ofrecerá la Universidad Nacional (UNA) en Coto Brus. El proceso de admisión se realizará el 13 de mayo de 2026 en el Jardín Botánico Wilson, donde también se impartirán las lecciones a partir de julio.

La iniciativa forma parte de la oferta académica de la Sede Regional Brunca de la UNA y busca ampliar el acceso a la educación superior en comunidades del sur del país que enfrentan barreras económicas y geográficas para ingresar a la universidad.

El programa se desarrollará bajo un modelo de carrera itinerante, que permite llevar la formación universitaria a comunidades fuera de los principales centros educativos.

La convocatoria está dirigida a personas indígenas y a población que cuente con condición socioeconómica vulnerable certificada por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).

Angie Gómez Mora, directora académica del Campus Coto, explicó que la apertura de esta carrera busca ampliar las oportunidades de formación universitaria en el cantón de Coto Brus y responder a las necesidades de desarrollo de la zona.

“Para la Sede Regional Brunca, es satisfactorio contribuir con la apertura de un grupo de Bachillerato en Administración como carrera itinerante en el cantón de Coto Brus. La ubicación geográfica de esta oferta se realiza debido a que esta iniciativa busca brindar oportunidades para poblaciones con condiciones socioeconómicas vulnerables y personas indígenas, en pro de la mejora de los Índices de Desarrollo Humano Cantonal y en concordancia con los objetivos de desarrollo sostenible y el derecho a la educación.

Adicionalmente, esta zona se dedica en gran parte al desarrollo de emprendimientos agrícolas y de agroindustria (como la producción de miel, café o cacao), actualmente, con un impulso hacia el sector de servicios, por lo que la apertura de esta carrera representa una herramienta sólida para el fortalecimiento de diferentes áreas como contabilidad, finanzas, talento humano, mercadeo y gestión de proyectos que permitan escalar operaciones, competir en mercados formales y ser sostenibles a largo plazo” , mencionó.

El proceso de admisión se realizará mediante inscripción presencial, recepción de documentos y entrevistas el miércoles 13 de mayo de 2026. La recepción de documentos se realizará en tres horarios: 9:00 a.m., 11:00 a.m. y 1:00 p.m.

Las personas interesadas deberán presentar:

  • Bachillerato en educación media (original y copia)

  • Certificación de notas de educación diversificada

  • Documento de identidad vigente

  • Constancia del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE) firmada por el IMAS

El proceso también exige que las personas aspirantes no sean estudiantes regulares de la UNA ni participen en el proceso de admisión 2026-2027.

En el caso de postulantes provenientes de territorios indígenas, se solicitará además el certificado indígena correspondiente. Las personas que resulten admitidas iniciarán lecciones el 20 de julio de 2026.

Para consultas, pueden comunicarse al número 2562-6322, que también cuenta con servicio de WhatsApp.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica 

1 de Mayo por los derechos de la gente y la naturaleza – Una sola lucha por la justicia ambiental y la justicia social

  • La destrucción de ecosistemas y la crisis climática se profundizará en el nuevo gobierno
  • Más organización es indispensable para proteger la naturaleza y la vida

Desde hace años en Costa Rica se está afianzando un modelo autoritario de gobierno, se están reduciendo los espacios de participación, se siguen debilitando la salud, la educación, los derechos laborales y la seguridad social, se persigue a las personas que discrepan de la creciente concentración del poder, y los ecosistemas están sufriendo una embestida de destrucción como nunca.

La naturaleza es víctima de la expansión de monocultivos, minería, deforestación, uso ilimitado de venenos, turismo de enclave sin ningún beneficio duradero para las comunidades expulsadas, y otras formas de explotación, que impactan directa y negativamente en los territorios y las comunidades, ya que destruyen mares, bosques, suelos, aire y reducen la diversidad genética, debilitan los sistemas locales de protección, conservación y uso de semillas y debilitan los saberes vinculados a la tierra y la soberanía alimentaria. Ese es un modelo económico y social que destruye ecosistemas para fortalecer el libre comercio que únicamente beneficia a empresas transnacionales y sus socios locales.

La administración Chaves inició y terminó con innumerables acciones violentas e irresponsables contra los ecosistemas y las personas que los protegen, y no tenemos ningún indicio de que esto vaya a cambiar con el “continuismo”. Todo indica que el nuevo gobierno nos alejará más del cumplimiento de las leyes que protegen a la naturaleza y que nos distanciará más de una posible transición energética justa, solidaria y equitativa. En resumen, la destrucción de ecosistemas y la crisis climática se profundizarán.

Ante ese panorama, FECON considera que las redes de trabajo entre organizaciones de todo tipo y desde las comunidades y los territorios, es indispensable para protegernos colectivamente y proteger los ecosistemas y los derechos que nos quedan. Por eso, esperamos fortalecer todas las vías posibles de acción colectiva y solidaria con las poblaciones históricamente más atacadas como los pueblos campesinos e indígenas, las mujeres, los sindicatos y otros gremios. Es urgente unirnos con muchísimas comunidades del país que enfrentan todo tipo de amenazas cuando cuidan sus territorios, ríos, agua, cultivos, culturas, turismo, negocios, comercio y otras formas de economías locales para sobrevivir y evitar su expulsión y desaparición.

La protección de los ecosistemas y la Tierra no es posible sin la protección de los derechos humanos, culturales, económicos, sociales y de la vida misma, y por eso nos sumamos a todas las voces que condenan enérgicamente las acciones del gobierno de Costa Rica en favor del genocidio que mantiene el Estado sionista de Israel y rechazamos la firma de un tratado de libre comercio con ese país. Asimismo, rechazamos el trato inhumano y la criminalización de las personas migrantes que ejecuta el gobierno de Estados Unidos con el apoyo indigno de Costa Rica.

Este 1 de Mayo, “Día Internacional del trabajo”, es el día para unificarnos con toda la gente que trabaja para tener una vida digna y feliz. Es el día para fortalecernos, movilizarnos, indignarnos, organizarnos, resistir, ejercer derechos y sostener la esperanza activa que nace con la gente que cuida la naturaleza, la vida y nuestro planeta.

Comiendo del mismo plato

Erika Henchoz Castro

Primer día de mayo: jornada de felices coincidencias —o sospechosamente felices—, tanto políticas como verbales.

Nada más cercano a Un mundo feliz que ese coro de alusiones expresadas libremente o escritas, proclamadas, casi coreografiadas por el nuevo equipo de congresistas en el recinto parlamentario.

Unos sí, otros también: todos coinciden. Coinciden en la pobreza, en el hambre, en la naturaleza herida, en la delincuencia y en la urgencia de velar y atender la educación con mayúscula y bien tildada. Coinciden, sobre todo, en una agenda que dicen será por y para la Patria.

¡Ese será el norte a seguir! Dicen.

Algunos con buen verbo, otros con buen galillo, y unos pocos —los menos porque siempre sucede— con argumentos sólidos. Todos lanzan sus dardos al tablero de la democracia. Hay quien apunta mejor. Hay quien tiembla menos.

Algunos tendrán mejor pulso, mejor visión de las cosas o mayor pasión y conocimiento de la nuestra historia.

Pero, aun así, ¡cómo se parecen!

Mismo traje. Mismo color. Mismo gesto ensayado en sus teléfonos inteligentes.

Tal vez sea el único día del cuatrienio en que visten idénticos: blanco, azul y rojo, como si la patria pudiera coserse en la tela.

Mucho protocolo.

Y en esas cincuenta y siete curules —incómodas, dicen, pero codiciadas— todos caben en la misma forma, en la misma pose, en la misma promesa.

Yo pienso —y por eso escribo— que algunos miran con más limpieza que otros. Que hay rostros nuevos y otros demasiado conocidos. Que no todos cargan el mismo peso de ideas.

Pero queda la pregunta, terca:

¿a cuántos les incomoda, de verdad, la voz de un campesino?
¿a cuántos les duele el silencio largo de un pueblo indígena que lleva décadas esperando ser visto?

La respuesta no está hoy.

Llegará cuando las fracciones hablen. O callen. Cuando voten. Cuando se levanten. Cuando coincidan… o dejen de coincidir.

Porque al final, todo —todo— se decide en el plenario.

Y ahí, ya no basta con parecer iguales.

Cultiva plantas como terapia para reforzar su rehabilitación de aneurisma

Por Uriel Rojas

En el contexto del Día de la Persona Indígena Costarricense, publicamos la historia de una mujer indígena que ha demostrado su enorme capacidad de resiliencia ante tantas adversidades que ha superado.

Es una historia llena de inspiración a quienes en este momento se encuentran viviendo etapas muy difíciles en su vida.

Ella ha enfrentado una secuencia de tragedias e infortunios extremos, demostrando en todos los casos una capacidad enorme de resiliencia.

Esta heroína se llama María Victoria Lázaro Ortíz y sus estudios de secundaria los hizo sin tener transporte para llegar al colegio y regresar a su casa, situada en Rey Curré de Buenos Aires.

En 1992, a sus 25 años de edad empezó a trabajar como docente en una escuela rural indígena unidocente, donde tenía que caminar hasta tres horas a pie por la montaña, sorteando peligros para llegar a la escuela del lugar.

Por treinta años sirvió a la educación y se pensiona en el 2023, trabajando por 27 años en la Escuela Indígena Curré.

Sin embargo, en el 2014, sufrió la muerte de uno de sus hijos, quien falleció en un accidente de tránsito.

Esto le generó un enorme impacto emocional y el trabajar largas jornadas con grupos de estudiantes le fue desgastando su capacidad física y mental.

En el 2019, los doctores le detectaron que padecía de aneurisma cerebral, el cual es causado por el debilitamiento de la pared de una arteria en el cerebro, formando un abultamiento o «globo», que cuando se rompe, causa una hemorragia, liberando sangre en el espacio alrededor del cerebro, provocando daños en el tejido cerebral.

Tras estar un año internada en rehabilitación en el Hospital Escalante Pradilla de Pérez Zeledón, usó luego un bastón por 8 meses para ayudar a estabilizar sus pasos y es en este contexto donde también surge la idea de cultivar las primeras plantas para estimular su recuperación de la motricidad fina y estimular áreas cerebrales relacionadas con la memoria y la resolución de problemas.

Y no es para menos, después de ir superando poco a poco la aneurisma cerebral en el 2021, va a enfrentar otro momento difícil: en diciembre de 2020 muere su madre y eso le vuelve a generar un impacto a su proceso de estabilidad emocional.

Cuando ya parecía volver a recuperarse de este impacto, muere su esposo, en noviembre de 2022 y de nuevo, sufre el dolor de perder a uno de sus seres queridos.

No obstante, su valentía, fe en Dios y resiliencia volvieron a ser los aliados de esta gran mujer para seguir adelante.

Pero la sombra de las tragedias continuó…

En diciembre de 2023, muere su padre y ocho días después fallece su hija menor en un accidente de tránsito.

A pesar de las secuencias de estos sucesos tan fatídicos, ella continuó cultivando más plantas florísticas y ornamentales, y las cuida cada una como si fueran sus propios seres que ha perdido.

En la actualidad posee más de 400 plantas, un jardín que transpira vida y esperanzas.

Cada día, doña María Victoria riega y chinea sus plantas, lo cual sirve como terapia permanente para reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, fortaleciendo de paso su proceso de rehabilitación física, emocional y cognitiva.

«La Arrastrada»: 15 años de un quiebre que transformó la lucha indígena por tierra, autonomía y derechos

De Hablemos DDHH

El 19 de abril de 2010, durante el Día de la Persona Indígena en Costa Rica, liderazgos indígenas realizaron una acción pacífica dentro de la Asamblea Legislativa para exigir la votación del Proyecto de Ley de Autonomía de los Pueblos Indígenas, estancado por más de 17 años. La respuesta estatal fue el desalojo violento: sin diálogo, la Fuerza Pública ingresó de madrugada, cortó servicios y sacó a las personas indígenas arrastrándolas hasta la calle. Este hecho se conoce como “La Arrastrada”.

“La Arrastrada” marcó un antes y un después en la relación entre los pueblos indígenas y el Estado. Evidenció racismo estructural, falta de voluntad política y el cierre de las vías institucionales. El proyecto de ley nunca fue aprobado y terminó siendo archivado, pese a haber sido construido con participación indígena.

A partir de ese momento, según el líder brörán Pablo Sibar Sibar, muchas comunidades decidieron no volver a la capital a pedir derechos y optaron por ejercerlos directamente en sus territorios. Así inició una nueva etapa de lucha: las recuperaciones de Tierras Ancestrales desde 2011 en territorios como Salitre, Térraba, Cabagra, Curré y China Kichá, basadas en derechos reconocidos pero enfrentadas con violencia, amenazas y criminalización.

Este proceso ocurre en un contexto de incumplimiento de derechos, como la falta de consulta previa (Convenio 169 de la OIT) y la imposición de estructuras estatales como las ADI, que limitan la autodeterminación. La conflictividad ha sido agravada por la ocupación ilegal de territorios y la inacción estatal.

En este escenario fueron asesinados dos defensores indígenas: Sergio Rojas Ortiz (2019) y Jehry Rivera Rivera (2020), crímenes que permanecen en la impunidad y reflejan la falta de protección efectiva que le corresponde al Estado costarricense.

Por eso, “La Arrastrada” se conmemora no solo como un acto de violencia estatal, sino como el punto de quiebre que impulsó una lucha más directa por la Tierra, autonomía y libertad.

A más de una década, la demanda sigue vigente: respeto a los DDHH, devolución de los Territorios Ancestrales y reconocimiento pleno de la autodeterminación de los pueblos indígenas.