Pronunciamiento de la Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES)
La Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES) expresa su respaldo pleno a la compañera Rocío Alfaro Molina, representante legítima del Movimiento Sindical ante la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y rechaza el desacato del Consejo de Gobierno y de la Presidencia Ejecutiva de la Caja frente a las resoluciones de la Sala Constitucional que ordenan su nombramiento.
El respeto al Estado de derecho, las reglas de la representatividad de los sectores y los mecanismos de gobernabilidad de las instituciones públicas no pueden ser de acatamiento opcional.
Lo que exigimos:
Al Consejo de Gobierno: acatar sin más dilación la sentencia de la Sala Constitucional y juramentar de inmediato a Rocío Alfaro Molina como representante propietaria y a Marta Rodríguez González como representante suplente del Movimiento Sindical ante la Junta Directiva de la CCSS, para el periodo 2026-2030.
A la Presidencia Ejecutiva y a la Junta Directiva de la CCSS: no adoptar decisiones de fondo sobre el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, las listas de espera, la infraestructura hospitalaria, la contratación de servicios privados de salud y las condiciones laborales del personal mientras la Junta no esté integrada conforme a la ley.
A las autoridades competentes: hacer cumplir lo resuelto por la Sala Constitucional y aplicar las responsabilidades que la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece para quien incumple una orden dictada en un recurso de amparo.
A las organizaciones sociales, sindicales, cooperativistas, solidaristas, comunales y productivas del país: sumarse a esta exigencia en defensa de la CCSS y de la institucionalidad democrática.
Los hechos
9 de junio de 2026. La Asamblea del Movimiento Sindical eligió por mayoría absoluta a Rocío Alfaro Molina como representante propietaria y a Marta Rodríguez González como suplente ante la Junta Directiva de la CCSS.
24 de junio. El Consejo de Gobierno rechazó el nombramiento, a partir de un informe de la presidenta ejecutiva de la CCSS, Mónica Taylor. Alegó falta de formación económico-social, militancia política, vínculos familiares con personal de la institución y opiniones públicas de la compañera Alfaro sobre decisiones de la Caja.
12 de agosto. El Consejo de Gobierno designó como representante sindical pro tempore a una persona que no fue electa por la Asamblea del Movimiento Sindical.
13 de agosto. La Sala Constitucional, por unanimidad (sentencia 2026-031380), anuló el rechazo y estableció que el artículo 6 de la Ley Constitutiva de la CCSS impide al Poder Ejecutivo objetar o revisar las designaciones que hacen los sectores.
1º de setiembre. La Sala suspendió cautelarmente el nombramiento temporal impuesto por el Gobierno.
25 de setiembre. La Sala anuló en definitiva ese nombramiento y ordenó al Consejo de Gobierno tramitar el de Rocío Alfaro en un plazo máximo de ocho días.
8 de octubre. El plazo venció sin que el Poder Ejecutivo cumpliera la orden.
Por qué nos pronunciamos
La representación pertenece a los sectores, no al Gobierno. La Ley Constitutiva de la CCSS establece que la Junta Directiva se integra con representantes del Estado, del sector patronal y del sector laboral, y que estos últimos son electos por sus propias organizaciones. Al Poder Ejecutivo le corresponde formalizar esas designaciones, no escoger a quién le resulta conveniente o políticamente afín. Así lo ha dicho la Sala Constitucional en dos sentencias consecutivas.
Desobedecer a la Sala Constitucional rompe el orden constitucional. Las resoluciones de la Sala son vinculantes para todas las autoridades públicas. Cuando el Gobierno decide qué sentencias cumple y cuáles no, deja de regir la ley y empieza a regir la voluntad de quien gobierna. Hoy es la representación sindical en la CCSS; mañana puede ser la de cualquier otro sector o institución.
Una Junta Directiva incompleta pone en riesgo a toda la población. La CCSS enfrenta decisiones que afectan a millones de personas aseguradas y pensionadas: ajustes al régimen de pensiones, atención de las listas de espera, inversión en infraestructura y relaciones con proveedores privados de salud. Estas decisiones no pueden tomarse sin la voz de las personas trabajadoras que, con sus cotizaciones, sostienen la seguridad social.
El diálogo social requiere reglas que se respeten. RENASES trabaja por un país donde los sectores sociales participen de manera efectiva en las decisiones públicas. La participación de los sectores en la Junta Directiva de la CCSS es uno de los mecanismos de gobernabilidad más importantes del país, y es una garantía establecida por ley, no una concesión del Poder Ejecutivo.
Nuestro compromiso
RENASES acompañará a la compañera Rocío Alfaro y al Movimiento Sindical en todas las acciones legítimas que emprendan para hacer valer su derecho y el de las personas trabajadoras a estar representadas en la conducción de la CCSS. La Caja es patrimonio de todo el pueblo costarricense, y su gobernabilidad se defiende respetando la ley.
Aquel memorable 6 de enero de 1973 amaneció con un aire denso sobre el Cementerio Obrero de San José. No era una fecha cualquiera. Se cumplían veinticinco años de uno de los crímenes más execrables de nuestra historia: el asesinato de los mártires del Codo del Diablo. Federico Picado, Tobías Vaglio, Lucio Ibarra, Octavio Sáenz, Narciso Sotomayor y Álvaro Aguilar. Seis nombres que quisieron borrar con sangre, pero que el pueblo trabajador grabó en su memoria.
Aquella mañana, un grupo de obreros, de hombres y mujeres militantes de Vanguardia Popular, con niñas y niños familiares, se congregaron frente al mausoleo de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica, (C.T.C.R.) con una estructura escalonada de cinco niveles que se levanta imponente en el cementerio obrero, para rendir homenaje a los caídos. Y en primera línea, custodiadas por aquella marea humana de luchadores, dos niñas pequeñas encabezaban el acto solemne. Una de ellas es Yalena de la Cruz Figueroa. La otra, una pequeña cuya identidad se pierde en el tiempo, pero cuya presencia allí, en ese momento, tiene un peso simbólico que estremece. Ellas representaban el futuro por el que aquellos hombres y mujeres habían entregado todo. Ellas eran la prueba viviente de que la lucha continuaba.
La fotografía que comparto, con sus bordes ajados por el tiempo y papel periódico viejo que solo da la memoria, es mucho más que un documento familiar. Es un tesoro histórico. Es la prueba de que existimos, de que luchamos, de que resistimos. Cada vez que la veo, siento que el pasado me habla al oído con esa voz ronca de los que ya no están, pero cuya presencia se niega a desaparecer. Allí están, frente al mausoleo, un grupo de hombres y mujeres que escribieron con sudor, sangre y convicción algunas de las páginas más dignas del movimiento popular costarricense. Y en el centro de esa gesta, como una imagen que condensa todas las esperanzas y todas las contradicciones, esas dos niñas; no eran un adorno: eran el símbolo de que la semilla plantada por los mártires germinaba en las nuevas generaciones.
Recuerdo el ambiente en el cementerio aquel enero de 1973. La solemnidad del momento, el silencio respetuoso de los presentes, las palabras pronunciadas con voz firme y emocionada. Recuerdo las coronas de flores, los cantos, los puños en alto. Y recuerdo, sobre todo, la sensación de estar participando en algo mucho más grande que nosotros mismos. La lucha por la justicia social no es una tarea de un día ni de una generación. Es una carrera de relevos en la que cada uno aporta su esfuerzo, su sudor, su inteligencia y, a veces, su vida. Aquellos mártires del 48 habían entregado lo más preciado. Nosotros, los que vinimos después, teníamos la obligación de honrar su memoria y de continuar su obra. Y eso es lo que hicimos y hacemos con todas nuestras fuerzas y con todas nuestras limitaciones.
En la fotografía, de izquierda a derecha, los rostros se suceden como las páginas de un libro de historia. Allí está María Alfaro, abuelita de Rocío Alfaro, una mujer que seguramente cargaba sobre sus hombros el peso de muchas luchas y el cuidado de muchas generaciones. A su lado, un hombre cuya identidad no logro recordar con precisión, pero cuya presencia en ese grupo habla de una militancia anónima, de esos cientos de trabajadores que sostuvieron con su esfuerzo cotidiano la estructura del Partido. Luego, la figura inconfundible de Gonzalo Sierra Castillo, legendario comunista y dirigente sindical y campesino; su nombre solo basta para evocar una época entera de luchas bananeras, de huelgas en las plantaciones, de organización de los trabajadores del campo y de la ciudad. Sierra Castillo fue fundador y secretario general de la emblemática Confederación General de Trabajadores, la CGT, en los años 50 de dura clandestinidad y represión política y sindical, y su vida es un testimonio de coherencia y entrega; ¡cuántas historias guardo de él, de sus palabras encendidas, de su capacidad para mover a las masas con la sola fuerza de su convicción! Su recuerdo es inseparable de las gestas más importantes del movimiento obrero costarricense junto a Carlos Luis Fallas y Álvaro Montero Vega, líderes del movimiento sindical de obreros bananeros. No puedo dejar de recordar a Gonzalo Sierra -Sierrita como le decíamos en el Partido- aquel primero de mayo de 1962 en la tribuna y con su cabeza sangrando por una piedra que lanzaron los agresores del Movimientos Costa Rica Libre, grupo fascista de aquellos tiempos; aún herido, terminó su discurso y corrimos hacia él para darle abrazo y cerciorarnos de que la herida no fuera de gravedad; aun así, se le llevó para darle la correspondiente atención médica, mientras nos dispersamos bajo la lluvia de piedras y palos de los fascistas. Ahí nació nuestro Juramento de que nunca más nos volverían a agarrar de sorpresa ni permitiríamos que nos volvieran a agredir sin una respuesta contundente de nuestra parte, como ocurrió el primero de mayo de1963 en las celebraciones del día del trabajador frente al Correo y la estatua de Juan Rafael Mora Porras.
Al lado de Sierrita, con esos anteojos de intelectual comprometido, está Francisco Gamboa. Su figura representa esa fusión indisoluble entre pensamiento y acción que caracterizó a los dirigentes comunistas de su generación. Gamboa no solo leía y escribía; también organizaba, movilizaba, arriesgaba. Luego, vemos a Elmer Soto, cuyo nombre resuena en los anales de la lucha obrera sindical; y, a su izquierda, la insigne militante de los barrios del sur, Pamela, quien siempre nos acompañaba a las luchas juveniles de la época. Más atrás, en esa segunda fila que la fotografía captura con cierta penumbra, se adivinan las figuras del linotipista obrero de la Imprenta Elena y de un zapatero de Cristo Rey. El linotipista: ese trabajador de la palabra impresa. El zapatero de Cristo Rey, un barrio de trabajadores, un hombre que cosía zapatos y que en su taller humilde discutía política y organizaba a sus vecinos: Leymer, cuyo nombre propio se ha perdido pero cuya presencia en ese grupo testifica que él siempre estaba en la primera línea. Y Edwin Calderón, el abuelito-padre de Yalena; él está allí como siempre, en los actos de calle que se organizaban; con él me identificaba plenamente y cumplía muchas tareas. Edwin no fue un espectador; fue parte de esa dirigencia que sostuvo el acto, que organizó el homenaje, que mantuvo viva la memoria de los caídos. Y más a la derecha, completando el grupo, vemos a Manuel Moscoa y a Eliécer Sánchez -el Tigre, como le llamábamos-, cuyos nombres se suman a esta constelación de luchadores.
Todos ellos, en su conjunto, representan el músculo trabajador de una Costa Rica que muchas veces se empeña en olvidar sus raíces. Pero la fotografía está ahí para recordarnos que la historia no la hacen solo los grandes personajes de los libros oficiales. La hacen también los linotipistas, los zapateros, los campesinos, las amas de casa, los sindicalistas, los intelectuales comprometidos. La hacen esos hombres y mujeres que un día decidieron que la dignidad no se negocia y que la solidaridad es la ternura de los pueblos.
El acto en el Cementerio Obrero, frente al mausoleo de la C.T.C. R, fue mucho más que una ceremonia. Fue un acto de resistencia. En una época en la que el movimiento popular era perseguido, en la que las ideas de izquierda eran estigmatizadas y criminalizadas, reunirse para honrar a los mártires del Codo del Diablo era un gesto de valentía y una afirmación de soberanía popular. El Partido Vanguardia Popular, junto a otras organizaciones sindicales y campesinas, mantenía encendida la llama de la memoria hasta el día de hoy. Y en el centro de ese acto, como una imagen que condensa todas las esperanzas y todas las contradicciones, estaban esas dos niñas que encabezaban el homenaje: no eran un adorno sino el símbolo de que la lucha continuaba, de que la utopía seguía viva, de que la semilla plantada por los mártires germinaba en las nuevas generaciones.
Hoy, cuando miro esta fotografía restaurada, cuando recuerdo esos rostros queridos, esos rostros de compañeros y compañeras que ya no están, siento una mezcla de nostalgia y de orgullo. Nostalgia por los tiempos vividos, por las luchas compartidas, por las esperanzas que nos animaban. Orgullo por haber formado parte de esa gesta, por haber conocido a esos hombres y mujeres, por haber aprendido de ellos el valor de la solidaridad y la importancia de no claudicar nunca. La restauración de la imagen, ese trabajo paciente de limpiar las arrugas del papel, de aclarar las sombras, de devolverle la nitidez a los rostros, es una metáfora de lo que debemos hacer con nuestra memoria histórica. No se trata de alterar la realidad, de inventar lo que no fue, de embellecer el pasado para hacerlo más digerible. Se trata de limpiar el polvo del olvido, de iluminar las zonas oscuras, de permitir que las nuevas generaciones puedan ver con claridad lo que sus abuelos y abuelas hicieron por ellos. La fotografía no es solo un documento familiar. Es un documento histórico. Es la prueba de que existimos, de que luchamos, de que resistimos. Es la prueba de que la clase trabajadora costarricense tiene una historia digna de ser contada y honrada.
Bien podemos afirmar que la Costa Rica de hoy se construyó sobre las luchas de hombres y mujeres que no se resignaron a la injusticia. Se construyó sobre la sangre de los mártires del Codo del Diablo y sobre el sudor de los trabajadores del campo y de la ciudad.
Las niñas de la fotografía crecieron. La vida siguió su curso, con sus alegrías y sus dolores, con sus triunfos y sus derrotas. Pero aquel momento quedó grabado para siempre. El mausoleo de la C.T.C.R. sigue en pie en el Cementerio Obrero, Los nombres de los mártires del Codo del Diablo siguen resonando en los actos conmemorativos, y hoy tengo la certeza de que sus nombres y ejemplo viven en el corazón de miles de costarricenses y jóvenes, y que la lucha continúa. De hecho, nuevas generaciones de jóvenes junto a veteranos luchadores nos reunimos todos los años -el 18 de diciembre- para recordarles y rendirles el homenaje que siempre merecen, recordando que la lucha continua por la dignidad, la solidaridad, la justicia social, la democracia, las libertades republicanas y la soberanía popular Esos principios no caducan: son la brújula que nos orienta en medio de las tormentas de la historia, y hoy más que nunca frente a un Gobierno autoritario que pretende imponer un régimen dictatorial.
Al escribir estas memorias, al reconstruir estos recuerdos, siento que cumplo con un deber. El deber de transmitir a las nuevas generaciones la verdad de lo que fuimos y de lo que seguimos siendo. El deber de decirles que la Costa Rica de hoy, con sus contradicciones y sus desigualdades, no surgió de la nada. Se construyó sobre las luchas de hombres y mujeres que no se resignaron a la injusticia. Se construyó sobre la sangre de los mártires del Codo del Diablo y sobre el sudor de los trabajadores del campo y de la ciudad. Se construyó sobre la convicción patriótica de que otro mundo es posible. Esa convicción sigue viva. La utopía sigue viva. Y mientras haya memoria, mientras haya lucha, mientras haya esperanza, la llama de aquellos hombres y mujeres seguirá iluminando el camino.
Aquella fotografía en blanco y negro, con rostros queridos y su mausoleo imponente, es mucho más que un recuerdo. Es un legado. Es una herencia que recibo con humildad y que procuro transmitir con pasión. Es la prueba de que la vida vale la pena cuando se vive al servicio de los demás. Es la prueba de que la historia la escriben los pueblos cuando se atreven a soñar y a luchar. Es la prueba de que, a pesar de todo, la dignidad humana es indestructible. Por eso la guardo con celo. Por eso la comparto con orgullo. Por eso la defiendo con firmeza. Porque en ella están mis raíces, mi historia, mi gente. Y porque en ella está, también, el futuro que queremos construir. La memoria es un arma de liberación. La memoria es un acto de amor. La memoria es la victoria sobre el olvido. Y nosotros, los que tenemos la dicha de recordar, tenemos la responsabilidad de contarlo. Para que otros sepan. Para que otros luchen. Para que otros sueñen.
La historia oficial ha intentado borrar la verdad sobre el Codo del Diablo, sobre el Pacto de Ochomogo, sobre la traición de Figueres y Benjamín Núñez. Han mutilado páginas de la Cartilla Histórica. Han deformado los hechos. Han presentado a los vencidos como verdugos y a los verdugos como héroes. Pero la verdad se abre paso. La verdad está en esta fotografía. La verdad está en los nombres de los mártires. La verdad está en la memoria del pueblo trabajador. ¡Basta de medias verdades! Exigimos que se publique la historia completa, la de los vencidos y la de los vencedores. Las nuevas generaciones tienen derecho a saber que la «historia oficial» se construyó sobre la exclusión y el engaño. Tienen derecho a saber que el Pacto de Ochomogo fue un pacto por la paz, respeto a las garantías sociales, respeto a la vida, al derecho ajeno, negociado y acordado entre Manuel Mora Valverde, Carlos Luis Fallas (Calufa), José Figueres Ferrer y el presbítero Benjamín Núñez. Tienen derecho a saber que Figueres firmó y luego traicionó. Tienen derecho a saber que apenas un mes después de tomar el poder, tiró estos acuerdos a la basura y desató la respuesta de sangre: el crimen del Codo del Diablo, la persecución, la cárcel, centenares de presos políticos, el exilio de Manuel Mora, de Carmen Lyra y de centenares más.
No olvidaré la imagen de aquellos hombres y mujeres en el Cementerio Obrero. No olvidaré a Gonzalo Sierra Castillo, a Francisco Gamboa, a Elmer Soto, al linotipista, al zapatero de Cristo Rey, a Leymer, a Manuel Moscoa, a Eliécer Sánchez. No olvidaré a María Alfaro, a Rocío Alfaro, a las dos niñas. No olvidaré a Edwin Calderón. No olvidaré el mausoleo de la C.T.C.R., con sus cinco niveles escalonados, con sus inscripciones borroneadas por el tiempo. No olvidaré la fecha: enero de 1973, veinticinco años después del crimen. No olvidaré el silencio respetuoso, los cantos, los puños en alto. No olvidaré la sensación de estar participando en algo mucho más grande que nosotros mismos.
La lucha continúa. La persecución y agresión de las fuerzas policíacas antimotines a las luchas de obreros, campesinos, estudiantes y mujeres no cesa hasta nuestros días. Pero tampoco cesa nuestra resistencia. Tampoco cesa nuestra organización. Tampoco cesa nuestra esperanza. La memoria es un arma de liberación. La memoria es un acto de amor. La memoria es la victoria sobre el olvido. Y nosotros, los que tenemos la dicha de recordar, tenemos la responsabilidad de contarlo. Para que otros sepan. Para que otros luchen. Para que otros sueñen.
Imagen: Foto original del mausoleo compartida por Yalena de la Cruz Figueroa (archivo familiar). Se acompaña de la misma imagen restaurada. Colaboró en digitalizacion: Luana Jiménez..
Desde una perspectiva política y democrática, el desacato sistemático a la Sala IV por parte del Poder Ejecutivo, representado por el Consejo de Gobierno, constituye un peligroso quebrantamiento del Estado de Derecho y de la separación de poderes, que tiene como consecuencia una muy grave crisis institucional. Si esa crisis afecta a su vez el adecuado funcionamiento de la Caja, dicha desobediencia, ¡jamás antes visto en la historia costarricense!, agrede significativamente la atención a la salud y otros derechos de la seguridad social de los más pobres y vulnerables, principalmente, por medio de ese ataque corrosivo a nuestra invaluable democracia. Desconocer las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia, mientras se lanza una campaña infame contra el Poder Judicial, es un evidente acto violatorio del orden constitucional, un gran paso hacia el establecimiento de una dictadura ultraderechista, que dolorosamente, algunos ticos engañados ven con buenos ojos, sin pensar en las consecuencias que tendría algo así para ellos y sus seres queridos.
Por ello, como sucediera antes por fuerza mayor y teniendo muy claro que el Poder Judicial como un todo, son la esperanza de un pueblo bueno y pacífico que mayoritariamente valora los logros que sustentan nuestra vilipendiada democracia, éste ha de actuar en defensa del bien común y de los Derechos Humanos.
Ante el caos institucional que el neofascismo chavista quiere seguir profundizando, como sucediera con la muy razonable conformación urgente, extraordinaria y temporal de la Sala Constitucional, para que la misma pudiera seguir vigente, las magistraturas tienen el deber supremo de hacer valer sus resoluciones patrióticas. Como alternativa a no hacer nada y permitir que esa violación directa al principio de legalidad y al orden democrático de Costa Rica, tenga consecuencias muy dolorosas contra un pueblo que ya sufre por la «enfermedad» que padece la jerarquía de la CCSS, la honorable Sala IV ha de actuar conforme a su conciencia, frente a las acciones destructivas que buscan paralizarla, con todo lo que ello significa.
Si Rodrigo Chaves ha ordenado a Laura Fernández y al resto de ministros del Consejo de Gobierno, tomar decisiones inconstitucionales, penalizables, irracionales también, para evitar que una representante de los trabajadores organizados ejerza sus derechos como parte de la junta directiva de la Caja, para cumplir además con la conformación del quórum estructural, la Sala IV debería actuar frente a tales acciones delictivas. Nadie más podría hacerlo pues la situación es inédita, sorpresiva, malintencionada, imprevista en la letra normativa, pero que obliga a reflexionar acerca de las responsabilidades de quienes ejercen la justicia. Está en juego el trámite de pensiones, el buen funcionamiento de las más de mil sedes sanitarias distribuidas por todo el país; el nombramiento de médicos, enfermeros, personal técnico y administrativo; la adquisición de bienes y servicios; la gestión operativa y presupuestaria; la atención de los miles de pacientes incluidos en las inhumanas listas de espera… ¡Eso y mucho más por culpa de un Poder Ejecutivo con ínfulas autoritarias!
Aunque me siento por lo menos incómodo al escribir esta respetuosa petición, pues siento que podría estar irrespetando a los que precisamente veo que están siendo vilipendiados, insto muy respetuosamente a los señores magistrados a fallar a favor de los millones de costarricenses que están viendo amenazado su erosionado bienestar, su relativa tranquilidad, su escurridiza paz.
Si el Poder Ejecutivo anuncia que no revisará siquiera su intolerable actitud rebelde, destructiva, la Sala IV podría sustentar una resolución en que, considerando los hechos conocidos, proceda a avalar el nombramiento de la representante Rocío Alfaro Molina, como miembro de la junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social, para evitar la amenaza de parálisis que se vislumbra a la vuelta de la esquina. Sería un homenaje al Dr. Calderón Guardia, a monseñor Sanabria y a don Manuel Mora, y a todos los que por 85 años han forjado esa insigne institución solidaria, ejemplo en el mundo.
Un comité promotor integrado por Mujeres por Costa Rica, La RED por Costa Rica y La Caja es Nuestra, junto con cientos de personas y organizaciones firmantes, presentó ante la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) un manifiesto y petición formal en defensa de la autonomía institucional y del respeto a la representación sindical legítimamente electa. El documento exige la juramentación inmediata de Rocío Alfaro Molina como representante propietaria del movimiento sindical ante la Junta Directiva —cuya designación fue anulada por el Consejo de Gobierno pese a haber sido ratificada por la Sala Constitucional mediante el voto n.° 2026-031380 del 13 de agosto de 2026— y el cese del nombramiento pro tempore de Roger Rivera Mora en ese mismo espacio.
SURCOS le invita a leer y compartir el documento que publicamos íntegro:
COMITÉ PROMOTOR DEL COMPROMISO POR LA DEFENSA Y FORTALECIMIENTO DE LA SALUD PÚBLICA Y LA CCSS
MANIFIESTO Y PETICIÓN FORMAL
Por el respeto a la autonomía de la CCSS y a la representación legítima del movimiento sindical
Señoras y señores
Junta Directiva
Caja Costarricense de Seguro Social
Presente
Asunto: Solicitud de respeto a la autonomía de la CCSS y a la representación sindical legítimamente elegida
Quien suscribe, Vera Victoria Sancho Mora, portadora de la cédula de identidad número 104111454, actuando como persona autorizada por el Comité Promotor del Compromiso por la Defensa y el Fortalecimiento de la Salud Pública y la Caja Costarricense de Seguro Social, conformado por Mujeres por Costa Rica, La RED por Costa Rica y La Caja es Nuestra, señala como medio para recibir notificaciones compromisoconlaccss@gmail.comy presenta formalmente ante esta Junta Directiva el siguiente manifiesto y petición, respaldados por las personas suscriptoras que se indican al final.
MANIFIESTO
Por el respeto a la autonomía de la CCSS y a la representación legítima del movimiento sindical
El Comité Promotor del Compromiso por la Defensa y el Fortalecimiento de la Salud Pública y la Caja Costarricense de Seguro Social, conformado por Mujeres por Costa Rica, La RED por Costa Rica y La Caja es Nuestra, con el apoyo de diversas organizaciones de la sociedad civil, manifiesta su profunda preocupación y su firme rechazo ante la actuación del Poder Ejecutivo respecto al nombramiento de la representación del movimiento sindical en la Junta Directiva de la CCSS.
La Caja Costarricense de Seguro Social es una institución autónoma, construida durante generaciones con el esfuerzo solidario de las y los costarricenses. Su Junta Directiva responde a un modelo de representación democrática en el que participan el Estado, el sector patronal y las personas trabajadoras. Esta integración no es una formalidad: constituye una garantía para que las decisiones sobre la seguridad social no queden concentradas en manos del gobierno de turno.
El 9 de junio de 2026, la Asamblea del Movimiento Sindical eligió a Rocío Alfaro Molina como representante propietaria y a Marta Rodríguez González como suplente, para el periodo 2026-2030. Sin embargo, el Consejo de Gobierno rechazó esa designación, a pesar de que el artículo 6 de la Ley Constitutiva de la CCSS establece que el Poder Ejecutivo no puede objetar los nombramientos efectuados por los sectores sindical y patronal.
La Sala Constitucional, mediante el voto n.° 2026-031380 del 13 de agosto de 2026, anuló por unanimidad el acuerdo del Consejo de Gobierno que rechazó el nombramiento de Rocío Alfaro. La resolución confirmó que el Poder Ejecutivo carecía de fundamento jurídico para desconocer la decisión adoptada por el movimiento sindical.
A pesar de ello, el gobierno nombró a Roger Rivera Mora como representante sindical pro tempore, y la Junta Directiva de la CCSS llegó a sesionar con su participación aun después de conocerse públicamente la resolución de la Sala Constitucional.
Lo ocurrido no puede considerarse un simple desacuerdo administrativo. Desconocer la elección realizada por el movimiento sindical, sustituirla por una persona nombrada temporalmente y prolongar esa situación después de una resolución constitucional constituye una grave injerencia en la representación legítima de las personas trabajadoras.
No corresponde al Poder Ejecutivo escoger cuál representación sindical le resulta conveniente. La persona que ocupa ese espacio debe ser elegida libremente por el sector al que representa.
La autonomía de la Caja se debilita cuando el gobierno pretende controlar o condicionar la integración de su máximo órgano de dirección. También se debilita cuando se desconocen las decisiones de los sectores representados y se retrasa el cumplimiento de las resoluciones de la Sala Constitucional.
PETICIONES
Por estas razones:
Rechazamos cualquier intento del Poder Ejecutivo de intervenir en la elección de las representaciones sindicales ante la Junta Directiva de la CCSS.
Exigimos el respeto a la decisión adoptada legítimamente por la Asamblea del Movimiento Sindical.
Solicitamos la inmediata juramentación de Rocío Alfaro Molina como representante propietaria del movimiento sindical y el reconocimiento de Marta Rodríguez González como representante suplente para el periodo correspondiente.
Demandamos que se deje sin efecto el nombramiento pro tempore realizado mientras exista una representación sindical legítimamente elegida.
Exigimos el cumplimiento pleno y sin dilaciones de lo resuelto por la Sala Constitucional.
Reafirmamos que la Ley Constitutiva, la autonomía y el modelo de representación democrática de la CCSS deben ser respetados por todo gobierno, independientemente de sus intereses o diferencias políticas.
Defender la autonomía de la Caja es defender la seguridad social, la democracia y el derecho de las personas trabajadoras a participar en las decisiones de una institución que pertenece a todo el pueblo costarricense.
La Junta Directiva de la CCSS toma decisiones que afectan la atención médica, las listas de espera, los medicamentos, las pensiones y la vida de millones de personas. Por eso, su integración no puede quedar sometida a la voluntad del Poder Ejecutivo.
Hacemos un llamado a las organizaciones sociales, sindicales, comunales, académicas y profesionales, así como a todas las personas comprometidas con la seguridad social, a pronunciarse ante estos hechos y a defender la autonomía de la Caja.
La Caja está en el corazón de Costa Rica. Su autonomía, su carácter público y su conducción democrática deben ser respetados y defendidos.
Por lo anterior, solicitamos a la Junta Directiva de la CCSS que tenga por presentado este manifiesto, lo incorpore al conocimiento del órgano colegiado y atienda las peticiones aquí formuladas.
San José, Costa Rica, martes 1 de setiembre del 2026.
Las personas abajo firmantes suscribimos y respaldamos este manifiesto y hacemos un llamado a defender la autonomía de la CCSS, el respeto a su integración democrática y el derecho de cada sector a elegir libremente a sus representantes, sin injerencias indebidas del Poder Ejecutivo.
Nombre Organización
Virginia Ramírez Cascante
Mujeres por Costa Rica
Eugenia Solís Umaña
Mujeres Por Costa Rica
Ana Isabel Chacón Mora
Observatorio GEMA
Sady Morales Zapata
Guillermo Vargas Solís
Patricia Salgado
La Caja es Nuestra (LCEN)
Francisca Raventos Vorst
Lena Mora Ordóñez
Laura Gómez Vasquez
Julia Vargas
María Cecilia Romero Aguero
Flor de María Monge Arroyo
RECOMM
Asdrúbal Duarte Esquivel
AJA
Christian Barrantes Herrera
SINASSASS
Mirna Infante Céspedes
María Flor Abarca Alpízar
Red feminista contra la violencia hacia las mujeres en CR
Carmen Brenes Sáenz
Parlamento Cívico Ambuental
Ana María Botey Sobrado
Mujeres por Costa Rica
Guiomar del Rocío Martín Tedman
Paula Cordoba Zumbado
María Catarina Goldoni Ruíz
Lilliana Zeledon Cambronero
La Caja es Nuestra
Hannia Franceschi Barraza
Ana María Trejos Trejos
Red feminista contra la violencia hacia las mujeres
Sandra Isabel Jara Castro
Juan Carlos Cruz Barrientos
Independiente
Isabel Elizondo
Lucrecia Leiton Arias
La Caja es Nuestra
Abelardo Morales Gamboa
Yolanda Rojas Rodríguez
Colectivo Mujeres por Costa Rica
Eugenio Chinchilla Miranda
Margarita Villalobos
Ivonne Durán Orozco
Marco Vinicio Fournier Facio
Red Naciomal por la Democracia
Nora Montero Quirós
Alejandra Marín Herrera
Jorge VINDAS
AFUP
Ana Chacón Mora
Observatorio GEMA
Roxana Vaglio Rivas
Adina Castro García
Unión Nacional de Trabajadores
Diana Fuster Baraona
Isabel Ducca Duran
Lízbeth Solano Alpízar
UTN y ASOINAMU
Herbert Chaves Sánchez
Janet Carrillo
Gerardo Cruz Zuchini
Marlene Rojas Valverde
Marta María Hernández Mendoza
CIUDADANA COMPROMETIDA.
Sandra Chacón Jiménez
Sindicato de Administradores y afines CCSS
Mar Fernanda Schifani García
Lorena Mora Rodríguez
Damaris Rodríguez Lara
Asociación rescate de la Zona Marítima Terrestre.
Albert Espinoza Sánchez
Gustavo Araya Martínez
Silvia Vindas García
Luís Fernando Mayorga Acuña
Isabella López Campos
Lucia Chaves
María Elena López
La Caja es Nuestra
Saray Elena Loáiciga Brenes
Universidad Nacional
Anabelle Aguilar Brealey
Jessica Succar
María Enriqueta Guardia Yglesias
Andrea Montero Váysque
Elizabeth Garbanzo Huertas
Kathia Ortega Borloz
Ana Virginia Granados Rojas
Andrea Sagastuy
Elizabeth Barrantes Garita
Emilia Mora
Karol Segura Obando
UNDECA
Denis Angulo Alguera
Partido Acción Ciudadana
Neddy Zamora
Denis José Angulo Alguera
Partido Acción Ciudadana
Evelyn Silva
La Caja es Nuestra
Carmen Carro Barrantes
Junta de Salud Carmen/Montes de Oca
Amelia Castells Solis
Priscilla García
Cristian Brenes P
Rebeca Brenes Roldán
Ana Hernández
Paula Isabel Salas Salinas
La Caja es Nuestra
Sonia Montero Díaz
CFIA
Alberto Salas Salinas
Frente Amplio
Luis Guillermo Fernández Valverde
Norma Guzmán Torres
Marcela Eduarte Rodríguez
Camille Haylock Facetti
Aleida Devandas Aguilar
Frente Amplio
Ana Patricia Sánchez Calvo
Marta Arroyo
Frente de Lucha por Nuevo Hospital de Cartago
Johanna María Méndez Trejos
María Eugenia Quirós Gamboa
Oficina de la Mujer
Virginia Borloz Soto
Priscilla Gutiérrez Castillo
Michelle Midence Araya
Socorro Vargas Araya
Mario Villalobos Arias
Centro de Amigos para la Paz
Carmen Ma Chacón Mora
María Lorena Molina M
Mario Céspedes Avalos
La Caja es Nuestra
Ana Lorena Camacho De la O
Colectiva Acción Feminista
Pablo Zúñiga Morales
Sagrario Agüero Badilla
FRENASS
Nubia María Cabrera Chaves
ANDE- COLYPRO- SINAPRO.
Kattia Isabel Castro Flores
Emilia Molina Cruz
Alicia Avendaño
Junta de salud de Hospital Nacional de Gereatria
Marta Iris Muñoz Cascante
SITRAJUD
Leda Sánchez Vindas
María Angelina Pérez Gutiérrez
Dr. Santiago Chaves Aguilar
Universidad de Costa Rica
Isabel Avendaño
Eugenia Salazar
Kinndle Blanco Peña
Edgar Miranda Molina
Ivette Guier Serrano
Roxana Rojas Campos
Asociación Desarrollo Integral Las Magnolias, Goicoechea
Shirley Unfried Acevedo
Gloria Salas Hernández
Habib Succar Guzmán
Rosanna Velit Suárez
Isabel Sánchez Cordero
Henry Mora Jiménez
Álvaro González V
Frente Amplio
Ana Elena Badilla Gómez
Rodrigo Jiménez
Zaida Camacho Aguilar
Diana Mora
Edwin Mora
Rosario Sánchez Barquero.
Alicia Cascante Mora
Georgina Hidalgo Rojas
Junta de Salud
Amalia Vargas Rojas
ANDE
Randall Cabrera Garita
Unión Médica Nacional
Luz María Elizondo Fallas
Sara Núñez Mata
Mary Alice Mora Jiménez
Patricia Barboza
Rosa Ramírez González
Sebastián Pérez Carmona
Mauricio M. Méndez Vega
Rafael Rivas Ducca
Frente Amplio Goicoechea.
William Castillo Elizondo
Irene Ulloa Golcher
Sergio Ortíz Pérez
ACOTEL
María Mora Moya
Amari López Lackwood
Teodora Tsijli
Melania Monge Rodríguez
Mujeres por Costa Rica
Rafaela Varela
Cintya Romano Dorado
Rosa María Mata Mora
Junta de Salud
Indira Jara Piedra
Gerardo Arias Elizondo
María Antonieta López Gómez
David Zúñiga Rodríguez
Junta de salud Carmen Montes de Oca. Unión médica nacional
Sergio Reuben-Soto
Pensionados en Acción
Jorge Cordero Rodríguez
Teresita Ramellini Centella
Nora
Colegio de Trabajadores Sociales
Elizabeth Gutiérrez
Anargeri Solano Siles
Mercedes Solano Rivas
Olga Castro Vargas
Junta de Salud Zapote Catedral
José Manuel Cerdas Albertazzi
Rodolfo Acosta Campos
Grace Redondo Vargas
Trilce Altamirano
Raúl Sánchez Alfaro
Miriam Sandí Murcia
Mary Mora Jiménez
Ligia Arias Alegría
Ana Lorena Jiménez Rivera
Katty León Obando
Consejo del distrito de Birrisito concejal
Hilda Gamboa Haeberle
Marjorie Smith Venegas
Gustavo Chen Quesada
S de Trabajadores y Trabajadoras del Poder Judicial (SITRAJUD)
Roxana Madrigal
Yamileth Achong Ching
Alberto Gómez Vargas
Carolina Leitón Rodríguez
Baudilio Mora Mora
Mario Leon Barth
Efraín ARTAVIA LORIA
Nydia Amador Brenes
Colegio de Médicos y Cirujanos
Gloria Navas
Defensa de la Democracia!!
Patricia Allen Flores
Sonia Sandi Zuñiga
SITRAJUD
Elías Jaén López
SITRAJUD Sindicato de trabajadores Judiciales
Teresita Arrieta Araya
Aura Hernández Rojas
Edgar Vargas Alfaro
Miguel. Cespedes Araya
Asoc de Desarrollo Integral. Barrio el. Bosque. Oreamuno
María del Rocio Hernández Moya
Luana María González Ibarra
Emiliano Céspedes Villalobos
José Pablo Chacón Fernández
Kattia Barquero Rojas
COOPETRAVEN R. L
Jorge Chaves Villalobos
Giohana Ibarra Salas
Luis José López Miranda
Yolanda Chaves Chaves
Rosa Brenes Roldan
Aliaxis Latinoamérica
Marjorie Monge Muñoz
Ana Moreira
Carlos Jaime Gutiérrez Trejos
ADIMAPLA
Yanderel Méndez Carvajal
Iarara Cruz Santos
SEC
Luis Guillermo Vargas Solis
Darcy Araya Solano
Anastasia Solano Sáenz
Argery Sánchez Hdez
Diana Masís Porras
Giancarlo Mathieu Jiménez
Vera Laura Rodríguez Fernández
Albin Chaves Matamoros
La Red por CR
María Ureña Gutiérrez
SEC, ANDE
Silvia Matamoros
Isidro Boniche Quiros
Patricia Francesa Blanco
SOCIPROT IVM
Pilar Vargas Ramírez
Adriana Jiménez Castro
ANPE
Luis Felipe Arauz Cavallini
Erick Sojo Marín
Radio Zurquí
Lucia Rescia
Yanira Solís Montero
ANDE Sindicato
Yamileth Duarte Esquivel
Seguimiento del Compromiso
Astrid Noffal Tassara
Paolo Duarte Sancho
Harold Hidalgo Umaña
SITRAS
Franklin Quesada Campos
Sindicato Salud y Seguridad Social
Fanny Calderón Contreras
Evelyn Flores Aguilar
Sindicato de la Salud y la Seguridad Social SISSS
María Trejos Montero
MTC
Édison Valverde Araya
Comunidad Buen Vivir
Isabel Avendaño-Flores
Facultad de Ciencias Sociales UCR
Jeyner Aguilar Bermúdez
Grupo sol P. Z.
Roslyn Badilla Sánchez
Sandra Cartin Herrera
Colectivo Mujeres por Costa Rica
Ángelo Monge Montero
Fundación Nomada Costa Rica
Emmanuel Buitrago Páez
Frente Nacional de Pueblos Indígenas FRENAPI
Oscar Beita Quesada
Movimiento Ríos Vivos
ANDRÉS CASTILLO SABORÍO
Lilliana Sánchez Bolaños
RENASES
Félix López Zambrana
Asociación de Comunidades Unidas para la salud Guácimo
Rocío Alfaro Molina, electa como representante del sector sindical ante la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no ha sido juramentada por el Gobierno pese a su designación. Ante esta situación, ella y un grupo de representantes de la dirigencia sindical emitieron un comunicado en video en el que denuncian que ese bloqueo mantiene obstaculizado el funcionamiento normal de la junta directiva y anuncian que ya se han iniciado acciones legales al respecto. A continuación, la transcripción completa de su mensaje:
“Hoy queremos enviarle un mensaje a todas nuestras bases sociales y sindicales. Mientras miles de costarricenses esperan una cita, una cirugía o respuestas sobre sus pensiones, el Gobierno mantiene obstaculizado el funcionamiento de la Junta Directiva de la Caja. ¿Por qué? Porque se niega a juramentar a las y los representantes que fueron elegidos legítimamente por los sectores trabajador y patronal, conforme a la Constitución, las leyes y los reglamentos vigentes.
¿Y cuál es la consecuencia? Mientras estas representaciones no sean juramentadas, la Junta Directiva de la Caja no puede sesionar con normalidad. Eso significa retrasar decisiones fundamentales sobre la salud y las pensiones de toda la población. Además, el Gobierno ha puesto pretextos no solo al movimiento sindical, sino también al solidarista y hasta al empresarial.
Por eso, desde el movimiento sindical ya se tomaron acciones legales, porque esta es una lucha por Costa Rica: es una lucha por defender el derecho de toda la ciudadanía a una caja que funcione, que tome decisiones y que responda a las necesidades del país. Por eso hacemos un llamado claro: exigimos que se permita sesionar a la Junta Directiva legalmente electa, porque la caja es de todos y todas.
Le decimos al Gobierno: dejen de sabotear la caja. La caja no se vende, la caja se defiende”.
El Frente Nacional por la Seguridad Social (FRENASS) expresó su reconocimiento y respaldo a la decisión del movimiento sindical costarricense de designar a Rocío Alfaro Molina como representante de ese sector ante la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Mediante un pronunciamiento, FRENASS destacó que continuará defendiendo el derecho a la salud pública y a la CCSS como institución benemérita y pilar del desarrollo y la paz social del país, labor que, según indicó, espera fortalecer en coordinación con la nueva representante sindical.
De acuerdo con declaraciones de Deivis Ovares Morales, coordinador de FRENASS, la elección de Rocío Alfaro fue acordada por el movimiento sindical en asamblea y constituye una decisión que la organización recibe con satisfacción.
Ovares señaló que Alfaro se ha caracterizado por mantener una relación cercana con los movimientos sociales y por impulsar iniciativas legislativas orientadas a la defensa de la Caja Costarricense de Seguro Social. Asimismo, destacó su participación en el informe de minoría elaborado durante la investigación de las irregularidades denunciadas en la institución, documento que calificó como una defensa contundente de la CCSS.
“Rocío se caracterizó por ser una diputada de puertas abiertas a los movimientos sociales para presentar iniciativas de ley a favor de esta gran institución”, afirmó el dirigente.
El coordinador de FRENASS agregó que la trayectoria de Alfaro le ha permitido conocer de cerca los principales problemas que enfrenta la institución, razón por la cual considera positiva su incorporación a la Junta Directiva en representación del sector sindical.
Finalmente, la organización reiteró su compromiso histórico con la defensa de la seguridad social costarricense y manifestó su disposición de acompañar y respaldar el trabajo que desarrolle Rocío Alfaro Molina desde el órgano directivo de la CCSS.
Diputada Rocío Alfaro Molina muestra el documento enviado por la Conferencia Episcopal de Costa Rica, donde se exponen las preocupaciones sobre las jornadas laborales de 12 horas.
En una reciente sesión de la Comisión de Asuntos Jurídicos, la diputada Rocío Alfaro Molina presentó dos mociones para convocar en audiencia a la Conferencia Episcopal de Costa Rica y a la Federación Alianza Evangélica Costarricense.
Estas mociones buscaban incluir los criterios de estas organizaciones sobre el proyecto de ley que propone jornadas laborales de 12 horas diarias. Sin embargo, ambas mociones fueron rechazadas por la mayoría de los diputados presentes.
Detalles claves
Primera moción (30 de julio de 2024): Con 8 diputados presentes, la moción fue rechazada con 5 votos en contra y 3 a favor.
Segunda moción (6 de agosto de 2024): Con 8 diputados presentes, la moción fue nuevamente rechazada con 7 votos en contra y 1 a favor.
La diputada Rocío Alfaro Molina expresó su sorpresa ante la negativa, destacando que estas organizaciones representan a un amplio sector de la población costarricense. Alfaro Molina subrayó la importancia de sus opiniones en temas como la calidad de vida y las condiciones laborales, especialmente en relación con el impacto que las jornadas de 12 horas podrían tener en la familia.
Además, la diputada resaltó que la Conferencia Episcopal ya había enviado un documento que manifestaba su preocupación por las posibles afectaciones a la convivencia familiar y la falta de garantías para proteger a quienes no acepten estas jornadas laborales.
Queremos enviar un saludo al Magisterio Nacional, que hoy nuevamente salió a las calles a reclamar un derecho laboral básico, como recibir el pago acordado por el pago que se realiza.
Un saludo en este caso al Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), que hoy dio la campanada en las calles, indicando que magisterio no está dispuesto a seguir con el engaño que el Ministerio de Hacienda ejerce, al no pagar lo adeudado por inflación desde hace tantos años y también por el no pago de los recargos, que para muchos docentes y muchas docentes significa prácticamente la mitad de sus salarios, saludamos que haya tomado la iniciativa, porque no podemos seguir con un ministerio de hacienda que incumple constantemente con sus responsabilidades y hacemos un llamado al magisterio nacional, a todas sus organizaciones, a sumarse a esta justa lucha.
El 22 de diciembre de 2022 la Diputada Rocío Alfaro Molina del Frente Amplio denunció durante un espacio de control político, la acción del Consejo Nacional de Salarios en el que redujeron el salario de los trabajadores agrícolas que realizan labores insalubres, pesadas o peligrosas, esto a raíz de la solicitud que realizó la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria con el apoyo del Gobierno y de la UCCAEP, en el que decidieron eliminar el reconocimiento salarial que se le otorga a las y los trabajadores agrícolas al poner en riesgo su integridad y salud durante sus labores, bajo el argumento que las condiciones de peligrosidad y riesgo no deberían de pagarse.
Denuncia además el hecho que catalogaron este pago adicional al salario como inmoral, por dar un monto económico por ejercer laborales que ponen en peligro la salud de las y los trabajadores, y que junto a esto, no se tomaron medidas que obliguen a los patronos ni al Ministerio de Trabajo a salvaguardar la integridad de los trabajadores y trabajadoras que trabajan en espacios que los ponen en riesgo por sus labores.
La Diputada hace un llamado a toda la clase trabajadora a sumarse a su denuncia y a que se generen acciones que protejan los derechos laborales.