ANEP y SITRAP piden una nueva metodología para fijar salarios mínimos que avance hacia un salario digno
La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) y el Sindicato de Trabajadores de Plantaciones Agrícolas (SITRAP), como parte de la Central Social Juanito Mora Porras, presentaron ante el Consejo Nacional de Salarios su propuesta para la fijación de los salarios mínimos del sector privado de 2027. En ella pide revisar la metodología con que se definen los ajustes salariales.
La organización cuestiona que la discusión siga centrada en los porcentajes de aumento, sin evaluar antes si los ingresos actuales permiten a las personas trabajadoras y a sus familias cubrir sus necesidades fundamentales y vivir en condiciones dignas. “El salario mínimo no puede ser tratado únicamente como una variable de ajuste económico, pues constituye un derecho de las personas trabajadoras y una obligación del Estado Social de Derecho”, señala la propuesta.
Santiago Ramírez Jiménez, asesor sindical de la ANEP para el sector privado, explicó que la ANEP y la Central Social Juanito Mora Porras han sostenido, al menos en los últimos cinco periodos de incremento salarial, que la metodología vigente “no responde a la realidad de consumo y de ingreso de las familias costarricenses trabajadoras”. Por eso proponen un cambio que responda a las necesidades reales, que permita la movilidad social y que al mismo tiempo dinamice la economía. Según Ramírez, es una ruta que ya se ha probado en otros países.
Un estudio de salario vital
Como parte de sus argumentos, la Central Social Juanito Mora Porras citó un estudio de Alvarado Abarca, Voorend y Anker, hecho con la metodología de salario vital Anker. Ese estudio estimó para las zonas rurales Huetar Atlántica y Huetar Norte un salario vital bruto mensual de ₡492.781, con valores de mayo de 2025, y un salario base bruto de ₡450.734 al prorratear el aguinaldo.
La organización aclara que estos montos no son una estimación nacional ni pueden aplicarse automáticamente a todas las categorías salariales. Considera, sin embargo, que muestran la importancia de contar con estudios técnicos que permitan saber cuánto necesita realmente una familia trabajadora para vivir dignamente.
Ramírez señaló que partir de ese dato “nos fija un monto salarial para iniciar, ahora sí, una discusión desde el diálogo social buscando las alternativas necesarias para que cada sector articule y reduzca esta brecha”. Añadió que no será un proceso “de un solo movimiento”: debe atenderse de forma escalonada y progresiva, según las necesidades y capacidades del sector empleador, del Gobierno y del sector sindical, “para avanzar hacia ese salario digno”.
Críticas a la fórmula vigente
La ANEP y el SITRAP afirman que la fórmula aprobada en diciembre de 2021, basada en el costo de vida y en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real per cápita, no permite saber si los salarios mínimos vigentes alcanzan para cubrir las necesidades de los hogares. Advierten que incluso un aumento porcentual considerable puede ser insuficiente si se calcula sobre una base salarial que no garantiza condiciones de vida dignas.
Para Ramírez, hay que dejar atrás esa metodología, que “únicamente persigue el costo de vida, la inflación y que encadena a las personas trabajadoras a mantenerse en ese estado muchas veces de vulnerabilidad”.
Por esa razón, la Central Social Juanito Mora Porras no plantea un porcentaje de incremento para 2027. En su lugar, pide abrir un proceso de revisión técnica y de diálogo tripartito para construir una fórmula de convergencia progresiva hacia salarios dignos. Aclara que esta posición no significa aceptar los resultados de la metodología actual ni renunciar a defender mejores remuneraciones.
Cinco solicitudes al Consejo Nacional de Salarios
La propuesta sindical plantea cinco acciones:
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Revisar la suficiencia de los salarios mínimos actuales, más allá de los aumentos porcentuales que se aprueban cada año.
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Presentar un balance público de los compromisos adquiridos en 2021, en particular sobre los estudios de suficiencia salarial, productividad y capacidad de pago de las empresas.
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Hacer estudios de salario vital que contemplen las distintas realidades económicas, territoriales y familiares del país.
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Desarrollar una investigación tripartita por sectores económicos para determinar las condiciones necesarias para avanzar hacia salarios dignos, que considere los posibles efectos sobre el empleo, los precios y los servicios esenciales.
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Construir una nueva fórmula de convergencia salarial progresiva, con objetivos verificables, plazos definidos y seguimiento periódico, para reducir la distancia entre los salarios mínimos vigentes y el costo de una vida digna.
Salarios y economía
La Central Social Juanito Mora Porras sostiene que mejorar los ingresos de las personas trabajadoras no debe verse solo como un costo para las empresas, sino también como una oportunidad para dinamizar la economía. Mayores ingresos reales permiten a las familias consumir más, fortalecen el comercio local y estimulan la demanda interna, con posibles beneficios para la producción y el empleo. Además, considera que avanzar hacia salarios dignos ayuda a combatir la pobreza, reducir las desigualdades y fortalecer la cohesión social.
La organización, presidida por Albino Vargas Barrantes, recordó que el artículo 57 de la Constitución Política reconoce el derecho de las personas trabajadoras a un salario mínimo que les procure bienestar y una existencia digna. “El Consejo Nacional de Salarios no administra únicamente una operación aritmética: adopta decisiones que inciden en la pobreza, la desigualdad y la posibilidad real de vivir del trabajo”, concluye la propuesta.
