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Etiqueta: SEP UCR

Hasta 1114 personas al año estarían en riesgo de muerte súbita por falta de diagnóstico, señala estudio de la UCR

Mag Olga Marta Ramírez Hernández 
Comunicadora
Sistema de Estudios de Posgrado (SEP)

  • Muchas muertes súbitas en personas jóvenes no son infartos, sino condiciones hereditarias que si se detectan a tiempo se podrían prevenir

  • Se propone la creación de una unidad especializada en la CCSS para detección temprana y seguimiento clínico

Hasta 1114 personas por año podrían estar en riesgo elevado de muerte súbita si no tienen un diagnóstico oportuno en el país, lo que evidencia la magnitud del problema desde la perspectiva de salud pública, según un estudio desarrollado en la Maestría en Administración y Dirección de Empresas del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP), de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La investigación, titulada Estudio de factibilidad para abrir una unidad especializada en atención, diagnóstico y seguimiento para personas con cardiopatías familiares en la CCSS, fue realizada por la investigadora María Jesús Mora Fernández y el investigador Víctor Keneth Fernández Araya, como trabajo final de graduación.

El tema es tan relevante para el país que la investigación propone la creación de una unidad especializada en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para mejorar la detección y el seguimiento de las cardiopatías familiares, enfermedades genéticas asociadas a muerte súbita en personas jóvenes.

El estudio, desarrollado en la Maestría en Administración y Dirección de Empresas del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP), concluye que esta iniciativa es técnica, social y financieramente viable, y que podría contribuir a reducir muertes evitables mediante diagnósticos oportunos y seguimiento clínico.

Las cardiopatías familiares son enfermedades de origen genético que pueden no presentar síntomas y manifestarse de forma repentina. En Costa Rica, la ausencia de una unidad especializada, protocolos integrales y registros epidemiológicos limita la detección temprana y el seguimiento de personas en riesgo.

Muertes súbitas en personas jóvenes

La propuesta plantea la creación de una Unidad de Cardiopatías Familiares, orientada al diagnóstico temprano, seguimiento clínico y análisis de familiares en riesgo. Además, contempla la articulación entre distintas especialidades médicas y el desarrollo de registros que permitan mejorar la toma de decisiones.

Para el médico forense Lawrence Chacón Barquero, especialista en medicina legal y patología cardiovascular, el país enfrenta una brecha en la atención de estas enfermedades: “En toda Latinoamérica no existe una unidad integral de atención de cardiopatías familiares. Muchas muertes súbitas en personas jóvenes no son infartos, sino condiciones hereditarias que, si se detectan a tiempo, permitirían estudiar a las familias y prevenir nuevas muertes. Hoy sabemos quiénes están en riesgo, pero no tenemos a dónde referirlos”, aseguró el galeno.

Muchas familias quedan sin orientación tras una muerte súbita. No hay una unidad donde puedan recibir consejo para entender qué ocurrió ni saber si otros familiares están en riesgo, pese a que se trata de trastornos genéticos que pueden afectar a personas jóvenes y repetirse en una misma familia”, advirtió la Dra. Vivien Araya Gómez, especialista en cardiología y electrofisiología cardíaca y miembro de la junta directiva de la Asociación Costarricense de Cardiología (ASOCAR).

El proyecto surge ante la necesidad de contar con un abordaje más estructurado. Actualmente, muchos casos se identifican de forma tardía, lo que reduce las posibilidades de prevención en familiares”, explicó María Jesús Mora, investigadora del estudio.

Aporte a la seguridad social de Costa Rica

El proyecto de la creación de la Unidad fue presentado a la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, que analiza incorporar la Unidad a corto plazo.

Para nosotros es un aporte invaluable que da orientación a la Caja Costarricense de Seguro Social, porque este estudio permite optimizar y alinear los recursos de la institución frente a un problema de salud pública: la pérdida de vidas a edades tempranas. Además, contribuye a mejorar el proceso de atención y a prevenir futuras afecciones del corazón, lo que también evita costos mayores a largo plazo”, afirmó la Dra. María Eugenia Villalta, directora general del Hospital San Juan de Dios.

El principal aporte fue traducir una necesidad del sistema de salud en una propuesta viable para la toma de decisiones, con un enfoque preventivo”, advirtió Víctor Keneth Fernández, coautor de la investigación.

El análisis incluyó la evaluación técnica, social y financiera del proyecto, así como la revisión de experiencias internacionales y entrevistas con especialistas del sector salud.

Entre los beneficios identificados se encuentran la reducción de muertes en población joven, el aumento de años de vida saludable y una mejor utilización de los recursos del sistema de salud, al priorizar la prevención sobre la atención tardía.

Esta investigación refleja cómo Posgrados UCR funciona como un semillero de investigación orientado a generar propuestas concretas. En este caso, el estudio aporta una solución viable desde la gestión y la salud pública para atender una necesidad identificada en el país”, manifestó el Dr. Eldon Cadwell Marín, decano del Sistema de Estudios de Posgrado de la UCR.

El estudio también identifica vacíos en el sistema actual, como la falta de coordinación entre especialidades, la limitada disponibilidad de pruebas diagnósticas y la ausencia de un registro nacional que permita dimensionar el problema.

A partir de estos hallazgos, la investigación plantea que la creación de esta unidad especializada podría fortalecer la prevención, mejorar la detección temprana y reducir el impacto de eventos asociados a cardiopatías familiares en Costa Rica.

Documento de la investigación

Siete de cada diez hogares rurales viven en pobreza digital revela estudio de la UCR

Mag Olga Marta Ramírez Hernández

Comunicadora
Sistema de Estudios de Posgrado (SEP)

  • La investigación de Posgrados de la UCR, realizada por Maricruz León Miranda, propone un índice para analizar el acceso, uso y gasto en tecnologías en los hogares del país.

En las zonas rurales, el 70% de los hogares está en pobreza digital, según se desprende en una investigación desarrollada en la Maestría Profesional en Estadística, del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Para acercarse a la realidad que se vive en los hogares costarricenses en el tema digital, el estudio, titulado Índice para la Medición de la Pobreza Digital de los Hogares en Costa Rica, realizado por Maricruz León Miranda de Posgrados UCR, desarrolló una herramienta estadística para identificar brechas en acceso, uso y gasto en tecnologías de información.

Desde una perspectiva territorial, los resultados de la investigación confirman la existencia de brechas geográficas. En la zona urbana, la distribución de los hogares entre los distintos niveles de pobreza digital es relativamente equitativa.

La investigación realizada por León Miranda para optar por el grado de Maestría Profesional en Estadística, parte del reconocimiento de que el acceso y uso adecuado de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) se relaciona directamente con las oportunidades de desarrollo social y económico. En ese contexto, el trabajo propone un Índice de Pobreza Digital (IPD) que permite categorizar a los hogares según su nivel de exclusión tecnológica.

El propósito fue construir una medición que integrara no solo la tenencia de dispositivos o servicios, sino también el uso de las tecnologías y el esfuerzo económico que realizan los hogares para acceder a ellas”, explicó Maricruz León Miranda, autora del estudio.

El índice se elaboró a partir de información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos 2018 (ENIGH) y de la Encuesta Nacional de Hogares 2018 (ENAHO). Integra dos componentes principales: uno asociado al acceso y uso de servicios y dispositivos TIC en los hogares, y otro relacionado con el gasto mensual en tecnologías de información.

Desde el Sistema de Estudios de Posgrado siempre hemos aportado conocimiento y buenas prácticas en todas las áreas del conocimiento. En este caso, desde la estadística aplicada, se generan herramientas rigurosas que permiten comprender fenómenos sociales complejos y apoyar la toma de decisiones en política pública”, señaló el Dr. Eldon Cadwell Marín, decano del SEP.

El estudio evidenció que la pobreza digital se asocia con variables como la zona y región de residencia, el nivel educativo, la edad y la condición de actividad del jefe del hogar, lo que confirma la existencia de brechas estructurales en el acceso a la tecnología en el país.

Entre las principales recomendaciones, la investigación sugiere al Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) considerar la incorporación del índice como un indicador de referencia para el monitoreo de la pobreza digital y su alineación con los instrumentos de planificación institucional.

Lo que revela el estudio

En términos de acceso a dispositivos, los resultados muestran importantes limitaciones: ocho de cada diez hogares no cuentan con tablet, el 85 % no posee computadora de escritorio y el 58 % carece de computadora portátil. El dispositivo más frecuente es el televisor, presente en casi la totalidad de los hogares, mientras que el radio o equipo de sonido no está presente en cuatro de cada diez hogares. (Datos ENAHO 2018).

El estudio también evidencia una diferencia marcada en el gasto en TIC entre los hogares pobres y no pobres digitales. El gasto mensual promedio estimado en tecnologías de información es de ¢49 183, con diferencias según zona de residencia: en la zona urbana el gasto alcanza ¢54 103, mientras que en la zona rural se reduce a ¢36 543.

El análisis sociodemográfico revela que el nivel educativo, la condición de actividad y la edad del jefe del hogar influyen significativamente en el nivel de pobreza digital. A medida que aumenta el nivel educativo del jefe del hogar, disminuye de forma notoria la proporción de hogares clasificados como pobres digitales. Específicamente, entre los hogares con jefatura sin estudios 9 de cada 10 son clasificados como pobre digital. En contraste, entre los hogares cuyo jefe posee educación universitaria, esta proporción se reduce a 2 de cada 10.

En cuanto a la condición de actividad, los hogares con jefatura ocupada presentan una distribución más equilibrada entre pobres y no pobres digitales, mientras que en los hogares con jefatura desocupada o fuera de la fuerza laboral predomina la pobreza digital. Asimismo, se observa una relación con la edad del jefe del hogar. En aquellos hogares cuya jefatura está ocupada, la distribución es relativamente equitativa, 51,7% son pobres digitales y 48,3% no pobre digitales. En los hogares con jefatura desocupada o fuera de la fuerza laboral, la mayoría se clasifica como pobre digital.

Finalmente, se evidencia una relación entre la edad del jefe y la condición de pobreza digital. Se observa que conforme aumenta la edad del jefe del hogar, disminuye la proporción de hogares pobres digitales. En general, los hogares con jefaturas menores a 25 años o mayores a 55 años presentan mayor incidencia de pobreza digital. En los hogares con jefaturas con edades intermedias se tiene porcentajes más similares entre los conglomerados pobre digital y no pobre digital.

Metodología del estudio

El componente de acceso y uso de TIC se construyó mediante análisis factorial exploratorio, mientras que el gasto en TIC se calculó directamente en la ENIGH y se estimó en la ENAHO mediante un modelo de regresión múltiple. Ambos componentes se combinaron en un índice estandarizado con una escala de 0 a 100, donde valores más altos representan mayor nivel de pobreza digital.

Los resultados estimaron una media nacional de 67,3 puntos en el índice construido con la ENIGH y de 65,9 puntos en el elaborado con la ENAHO. Además, el análisis permitió segmentar a los hogares en distintos grupos, desde hogares no pobres digitalmente hasta hogares con pobreza digital media y alta.

El trabajo aporta una base metodológica replicable y actualizable, que permite dar seguimiento a la evolución de la pobreza digital y contribuir a una comprensión más precisa de las desigualdades tecnológicas en Costa Rica.

Les compartimos la investigación: https://ucr.cr/r/dbzMo