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Etiqueta: Solidaridad Internacional

El gánster en su laberinto

Por Rafael A. Ugalde Q.*

El gánster mayor, creyendo que se alzaba con su gran trofeo nunca antes logrado por sus atracos y fechorías, no imaginó jamás que metería en su propio territorio el “caballo de Troya”, que ya empieza a derribar a sus propios soldadescos.

«Soy Nicolás Maduro Moros, dijo mirando una audiencia con treinta periodistas de los más selectos medios de comunicación del mundo, y presidente electo constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, prisionero de guerra por una acción militar de Estados Unidos y me acojo a los Tratados Internacionales de Ginebra”, agregó.

La primera derrota a su show mediático comenzaba aquel pasado 5 de enero en un Tribunal al sur de Nueva York. Querían que la CNN, la DW, la CBS, el Angeles Times, nuestro periódico La Nación, El Tiempo de Colombia y la sarta de mentirosos conocidos, distribuyeran por el orbe las imágenes de un hombre derrotado, cabizbajo y arrepentido por haber enfrentado al gánster mayor y sus secuaces. ¡Qué va!

En su segunda y corta intervención clavó su mirada sobre el juez y le dijo lo que pareciera su juzgador no quería escuchar: “Soy inocente. Soy una persona decente”. Y se lo llevaron de regreso a su celda solo con esposas en los pies, no sin antes hacer con sus dedos una especie de uve de la victoria, pero que sí trazamos con cuidado un par de líneas en su entorno, resulta ni más ni menos, con alzadas y bajadas, la firma del comandante Hugo Chávez.

El vacío de poder, que el gánster mayor y sus cómplices creyeron ya estaba listo en la República Bolivariana de Venezuela, se transformó en una marea incontenible de “madurismo”, de “chavismo”, de “bolivarianismo” puro, jamás vista antes y cubierta de rostros curtidos, humildes, de sonrisas juveniles mirando hacia el sol del Esequibo, mujeres prometiendo parir más hijos para no volver a ser Colonia de nadie, mientras millones de manos uniformadas piden paz, pero tienen sus dedos en el gatillo, por aquello de la dudas.

Los pusilánimes en el equipo del gánster mayor, que argüían ante su “barra” en las graderías de sol y sus “fanáticos” en sus selectos palcos, en torno a que Maduro era el problema, que era un “dictador”, no tenía “legitimidad”, “debía negociar” (¿?), se quedaron sin discurso, sin relato y en paños menores.

En uno de los pocos momentos de lucidez, el gánster confesó que la defensa de la “democracia” venezolana, la defensa de los “derechos humanos”, la libertad de presuntos “presos políticos”, etc., levantada por sus gansterillos menores le valía, en realidad, un bledo y todos se habían apuntado a jugar de tontos útiles.

Eran las mayores reservas petroleras del mundo, estimadas en 303,008 millones de barrilles, así como el temor de que el dólar sea desbancado en la región por el yuan y el rublo, el fin último de su alaraca y su acción finalizada contra Venezuela el pasado 3 de enero, con el saldo de más de 90 muertos -32 de ellos cubanos-y el trofeo humano que, según ellos, vale oro.

No hay mejor victoria que presentar su presa quebrada mental y moralmente en un año de elecciones intermedias en su laberinto. Pero sus víctimas, porque tampoco la primera combatiente, Cilia Flores, se arrugaron ni bajaron la cerviz. Saben que tienen un pueblo que los espera.

Por el contrario, el zapato en que está metido el ordenamiento legal interno de Estados Unidos no es menor, como si no fuera ya suficiente el problema con los tratados de Ginebra, en cuanto a juzgar penalmente a un jefe de estado secuestrado y con plena inmunidad diplomática, pues su país de origen no se la ha revocado ni revocará este beneficio regido por Derecho Internacional.

Ya en 2024, en una sentencia sin precedentes, la Corte Suprema de Estados Unidos, dictaminó que los presidentes tienen “inmunidad absoluta” derivada de sus actos, propios a el alto cargo confiado constitucionalmente.

En esta misma línea, recordar además que, tras 1.280 días de estar secuestrado en una cárcel estadounidense, tuvieron que liberar el empresario y diplomático venezolano Alex Saab, a quien Washington había convertido en rehén desde el 12 de junio de 2020, en abierta complicidad con el gobierno de Cabo Verde.

Y, sí, en el caso que Maduro, se sumara a una de esas extrañas muertes que suelen ocurrir en las cárceles gringas, no harían otra cosa que elevarlo a los hombres y mujeres imprescindibles en la lucha por la dignidad de los pueblos, su independencia, su autodeterminación sin injerencismo alguno, así como el derecho a soñar por la paz y el socialismo.

Su aura ya marcha junto a quienes llenan las calles en Nueva York, Paris, Cuba, México, España, Honduras, Brasil, Argentina, Nicaragua, entre otros, exigiendo el fin del secuestro y el regreso inmediato de ambos a su patria grande.

¡Viva la solidaridad antimperialista con los pueblos, la soberanía, la autodeterminación y la paz!
¡Vivos se los llevaron… vivos nos los devuelven!
¡Viva el valiente y ejemplar pueblo venezolano! ¡Unidad, unidad, unidad!
¡Venceremos!

*Diplomado internacional en Geopolítica y Petróleo, periodista, abogado y notario por la U.C.R.

Los filibusteros yankis no pasarán

Partido Pueblo Unido

El criminal secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores este 3 de enero abrió una “caja de Pandora” que el nazisionismo mundial no sabe ahora cómo cerrar.

Al menos así coincidieron el panel de expertos coordinado por el internacionalista español, Txema Sánchez, durante el programa “Nuestras revoluciones bajo ataque”, veinticuatro horas después del brutal ataque a la República Bolivariana de Venezuela, que dejó un saldo de 115 bajas entre muertos y heridos hasta hoy, según datos oficiales.

Ciertamente, un artículo reciente del filósofo, historiador y sociólogo argentino, Lautaro Rivara, analizado en el programa antes dicho, una victoria por grande que nos parezca no significa ganar una guerra por más tecnología que haya de por medio.

Rivara plantea: 1) Trump no tiene el control político, militar ni territorial en Venezuela. No hubo de momento una invasión militar a gran escala sino una «acción cinética» tendiente a secuestrar a un presidente en funciones y utilizarlo como herramienta de presión y eventual moneda de cambio. Ni siquiera la totalidad de los activos militares desplegados en los últimos meses en el Gran Caribe son suficientes para tomar control, ya ni hablemos de la accidentada y extensa geografía venezolana, sino tan siquiera de la capital Caracas y sus inmensas y organizadas barriadas populares (para tener en cuenta la escala, la invasión de la pequeña Panamá demandó en 1989 la movilización de más de 30 mil efectivos).

En suma, agrega, los bombardeos y ataques contra infraestructuras militares fueron la cobertura operacional de lo que eufemísticamente la jerga imperial denomina una «extracción».

2) El principal objetivo – plantea a nivel de hipótesis – no fue ni es tomar el país por asalto, sino descabezar a la conducción política del proceso e inducir una fractura significativa en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, algo que durante más de 20 años los Estados Unidos y la oposición local han intentado sin éxito.

Resalta la importancia de la unidad monolítica de los revolucionarios, cuando observa que el talón de Aquiles de la agresión imperial contra Venezuela es la ausencia de una fuerza vasalla endógena, con poder de fuego y capacidad de masas, que pueda proclamar algo parecido a una rebelión nacional «legítima» contra la «tiranía», dando una seudo coartada democrática a la agresión. Venezuela no es Siria ni en este ni en muchos otros sentidos.

3) Esto explica -sostiene – que Trump haya amenazado con otra ronda de ataques, y el que nosotros no podamos descartar que esto sí pueda escalar a una invasión total en las próximas horas o días, sobre todo si la región y la «comunidad internacional» no atinan a ejercer ningún tipo de acción disuasoria eficaz, ya sea en el campo diplomático, económico o militar. Si el objetivo era inducir una rebelión militar de proporciones, una insurrección popular (o una conjunción de ambas), y ésta no se produjo por el motivo que fuera, es natural esperar que la presión armada sobre la cadena de mando se agudice y que el Pentágono busque compensar por vía militar lo que no se está consiguiendo en principio por vía política, que es la rendición incondicional de su enemigo. 4) En este extraño ajedrez geopolítico Estados Unidos jaqueó al rey (capturó a Maduro), pero no por eso ganó la partida. De momento (todo puede cambiar desde ya) el control de Caracas y el país por las fuerzas leales del Estado es total, o al menos es lo que puedo concluir después de haber hablado con varias decenas de venezolanos en diferentes puntos de la capital y el país en diferentes roles y funciones. No hay combates entre facciones militares, conatos de rebelión ni «guarimbas» de ningún tipo de guarimbas.

Las únicas movilizaciones, a pie o con motorizados, se están produciendo desde el campo del chavismo, aunque por supuesto esto tampoco es 2002 (cuando el golpe y restitución de Chávez). Considerando la gravedad de las circunstancias reina una relativa calma, con la salvedad de las obvias colas de las familias para abastecerse de víveres ante un escenario de incertidumbre.

5) Prueba de todo lo anterior, y sobre todo de la debilidad del frente interno imperial, es que en vez de anunciar a un «mandatario legítimo» Trump se encargó otra vez de ningunear a María Corina Machado, a quién consideró públicamente incompetente para tomar las riendas del país. Por eso anunció que los Estados Unidos se harían cargo de momento de la «transición». Aquí no podemos descartar que la fuerza invasora pueda intentar tomar control de los pozos e infraestructuras petroleras, para financiar así la operación y empezar lo que podría ser una larga e imprevisible estrategia de balcanización territorial como se ha hecho con frecuencia en otros teatros de operaciones (aunque, de nuevo, América Latina no es Asia Occidental). Recordemos que según el «corolario Trump» a la Doctrina Monroe, los recursos estratégicos de Venezuela le pertenecerían a Estados Unidos en virtud de las nacionalizaciones de la década del 70 y de comienzos de este siglo.

6) Puede parecer inoportuno hacer leña ahora del árbol caído, pero no podemos dejar de mencionar que esta agresión fue preparada y anunciada durante meses a ojos vistas de todo el mundo, y que la mayoría de actores (gubernamentales, multilaterales, comunicacionales, intelectuales, etc.) decidieron hacer oídos sordos ante los tambores de guerra que sonaban en el Gran Caribe. Aún es tiempo de enmendar los errores y corregir las malas lecturas, pero eso exige actuar de forma contundente y decidida en todos los planos, en particular de parte de los otros países que hoy fueron amenazados también con la espada de Damocles de la intervención: México, Colombia, Brasil, Cuba, etcétera. Como tantas y tantos venimos sosteniendo (aunque nos trataran de pesimistas, conspiranoicos o trasnochados), esto nunca tuvo nada que ver con la democracia, los derechos humanos, los cárteles o el combate al narcotráfico, sino con el relanzamiento de la geopolítica imperial más descarada y belicosa, el dominio geopolítico de nuestra región y el saqueo colonial de nuestros recursos naturales. Para muestra basta un botón: en conferencia de prensa Trump, recuerda, dijo que de seguro él quedará para siempre en los anales de la infamia y el cinismo.

Las crecientes manifestaciones y condenas contra los yankis alrededor del mundo, incluso en los mismos Estados Unidos, tienen en carreras a Trump y su flamante secretario de Estado, Narco Rubio, que no saben mediáticamente cómo cerrar la “Caja de Pandora” destapada el pasado 3 de enero.

La Asociación Internacional de Juristas sin Fronteras acaba de condenar las acciones gringas contra los venezolanos y llamó a restablecer el Derecho Internacional por encima de la fuerza.

Considera que la administración Trump desconoce el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas, así como tratados internacionales que garantizan el respeto a la soberanía de las naciones.

Dicho pronunciamiento cobra relevancia sí consideramos que Trump ha dicho que los recursos venezolanos le fueron robados a la Unión Americana. Bajo esta tesitura mañana justificará la invasión a México diciendo que su petróleo y minas son estadounidenses, que los centrales azucareros cubanos, playas, tierras y ferrocarriles son de su propiedad o a Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá, con la zanganada que las tierras de la antigua United Fruit Co. pertenecen nuevamente a su imperio.

Trabajadores y afiliados a las ondulantes posiciones dentro de Europa Comunitaria exigen ahora a sus gobiernos endurecer su postura ante Washington, pues tampoco ellos ya se sienten seguros. El político español, Juan Carlos Monedero, acaba de plantear que no tiene duda alguna sobre el carácter nazi de Trump.

En cuanto a América Latina, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, canceló el ingreso a su país de militares estadounidense con la argucia de instruir a sus homólogos mexicanos.

Naciones como Brasil – cuyo presidente Lula vetó el ingreso de Venezuela a los BRICS- y Colombia, presidida por el progresista Gustavo Petro, quien siempre tuvo de largo a Maduro- tampoco se sienten seguros con los “Halcones” de la Casa Blanca y lideraron la convocatoria de una reunión urgente en la ONU.

Mientras tanto, el gobierno cubano, confirmó que 32 cubanos perdieron la vida durante la agresión a Venezuela y declaró tres días de duelo nacional por quienes murieron peleando como mambíes, precisó.

En nuestro país cada vez son mayores los pronunciamientos de profesionales e intelectuales contra las fechorías de la Casa Blanca, a favor de la paz y el rescate del derecho internacional. En esta línea de pensamiento, el secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), Albino Vargas, recordó el pasado antimperialista que ostenta el país.Se refirió a la gesta de 1856 -1857 encabezada por el presidente Juan Rafael Mora Porras, cuando se derrotó al filibustero estadounidense William Walker, “que con el apoyo político de la Casa Blanca y el financiero de banqueros de New York, pretendía que Centroamérica fuera colonizada y anexada al naciente imperio”, concluyó.¡Unidos de la mano con Sandino, Bolívar, Martí, Hugo Chávez, los pueblos vencerán!

Ni el secuestro de Nicolás Maduro arruga al pueblo venezolano

Rafael A. Ugalde Q.*

Mientras el mundo civilizado no se cansa de condenar la brutal agresión militarista la madrugada del 3 de enero contra el pueblo venezolano por parte de la banda nazista ocupante de la Casa Blanca, las naciones civilizadas del orbe no cesan sus condenas al imperialismo, y sin tapujos llaman a tomar las ciudades a favor de la paz y el rescate del Derecho Internacional.

En un amplio pronunciamiento, el Círculo Bolivariano Yamileth López de nuestro país, llamó a los Pueblos de Costa Rica y el Mundo a despreciar las decisiones del tirano inquilino de la Casa Blanca adoptadas contra el pacífico pueblo bolivariano, cuando éste descansaba.

Calificó de” genocida” a Donald Trump y de “cinismo flagrante” el ataque artero y criminal a territorio venezolano.

Asimismo, advierte que los bombardeos registrados han seguido una tempestad de ruido y falsedades emitidas por la maquinaria desinformativa occidental, falaz y asesina de la verdad.

“Llamamos a la movilización inmediata de todas las fuerzas vivas populares, defensoras de la soberanía igualitaria y la autodeterminación de las naciones, a los movimientos por la Paz y contra la guerra imperialista, el saqueo y el neocolonialismo”.

En nuestro país, el gobernante Rodrigo Chaves Robles, fue uno de los primeros cipayos en la región de pronunciarse a favor de la intervención militar, tras la declaración de Trump en torno al secuestro del jefe de Estado, Nicolas Maduro y su esposa, Cilia Flores.

En las declaraciones por redes sociales atribuidas a Chaves Robles, éste en consonancia con colegas suyos, como el ecuatoriano Daniel Noboa, Rodrigo Paz de Bolivia, José Raúl Mulino de Panamá y José Jerí Perú, entre otros, alega la falta de legitimidad de Maduro.

Olvidan todos que Trump días antes de la agresión a la Republica Bolivariana de Venezuela, justifico el robo de barcos petroleros y el despliegue militar en el Caribe, aduciendo que los venezolanos habían robado el petróleo y los recursos naturales a Estados Unidos.

La posición de Chaves no debe asombrarnos, ni los politiqueros a sueldo, aprovechar en medio de la presente campaña electoral para engañar y lanzar cortinas de humo sobre qué hay detrás del apoyo a Trump y a sus acciones de pillaje en el Caribe.

Sí alguna vez dudaron del desarrollo sostenido del nazifascismo en nuestra región – consecuentemente también en el país, pues toda por la oligarquía necesita de él -, es tiempo de quitarnos el velo.

Está activo en todos los partidos políticos y personalidades que guardarán silencio ante el secuestro de Maduro y la agresión al pueblo venezolano. Verán las volteretas que dan para callar o justificar lo injustificable.

Contraria a esta línea intervencionista México, Nicaragua, Colombia, Uruguay, Cuba, Honduras, la República Popular China, Rusia, Irán y una fila de gobiernos africanos condenaron el injerencismo y el intervencionismo contra el pueblo venezolano, llamando a restablecer el Derecho Internacional como garante de Paz.

Asimismo, el secretario general de la Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, no anduvo por las ramas, condenó la agresión contra la nación sudamericana y calificó de “ de peligroso precedente” el bombardeo estadounidense ordenado este 3 de enero.

Volviendo a nuestro país, el Partido Pueblo Unido condenó sin ambigüedades y enérgicamente el ataque de que ha sido víctima la República Bolivariana de Venezuela. Asimismo, añade, condenamos el secuestro del presidente legítimo Nicolás Maduro y su esposa. Exigimos que ambos sean puestos en libertad.

Esta agresión – explica – es parte del cerco que los Estados Unidos han tendido contra ese país con el único objetivo de expoliar sus recursos naturales y, al mismo tiempo, detener su ejemplo de transformación social y construcción de una nueva sociedad.

Por su parte, el Partido Vanguardia Popular (PVP) condenó asimismo la agresión contra el pueblo venezolano y destacó que el presidente Maduro pertenece a América Latina.

Calificó de golpe militar, asesino y vulgar la actuación de Trump contra los venezolanos y la legitimidad de los procesos democráticos en Latinoamérica. Llamó a no deponer las movilizaciones y la lucha contra el imperialismo.

En un comunicado de prensa distribuido por el Partido Frente Amplio (FA), su candidato presidencial, Ariel Robles, coincide con el otro aspirante de Liberación Nacional, Álvaro Ramos, en calificar de “dictador” al secuestrado jefe de Estado Nicolas Maduro.

El FA, aunque mediatiza un poco su posición, invocando al Derecho Internacional y el sufrimiento del pueblo venezolano, hace ver que detesta el “autoritarismo” y las “dictaduras”. “Siempre he sido un pacifista; creo en la paz como vía para solucionar los problemas», nivela sus opiniones su candidato presidencial.

Mientras tanto, Ramos, el flamante candidato presidencial del cambio en el PLN, solo le alcanzó para repetir lo que nos hacen memorizar en las escuelas desde el golpe de Estado en 1948, en el sentido de que «en Costa Rica aborrecemos las dictaduras y las posturas autoritarias, por ello, hoy luchamos para no llegar a ese punto en nuestro país”, según Ramos.

¡No hay donde perderse, quien se pierde es porque quiere!

*Miembro del Comité Bolivariano de Solidaridad Yamileth López.

Rechazo a la invasión imperialista del gobierno de Estados Unidos a Venezuela

Desde la Red Social para la Educación Pública en América (Red SEPA), alianza continental de organizaciones sociales, estudiantiles y sindicatos magisteriales, condenamos la agresión militar que en la madrugada de hoy perpetró el gobierno de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela. Esto representa un atentado contra la región, buscando desestabilizar y abrir un nuevo periodo de intervencionismo en nuestro continente.

El ataque militar contra el pueblo venezolano no solo viola los tratados internacionales, sino que también representa una amenaza para el continente. Por lo cual, nos sumamos a la condena internacional e impulsaremos conjuntamente la defensa de la paz. Desde la Red SEPA nos pronunciamos por la libre soberanía de los pueblos, el respeto de sus recursos y el restablecimiento de la paz.

¡Nuestra solidaridad con las hermanas y hermanos venezolanos!
¡Viva América Latina, libre y soberana!
Red Social para la Educación Pública en las Américas

Alto a toda invasión imperialista, colonialista y capitalista en Venezuela y en la región

El Movimiento de Trabajadores y Campesinos -MTC- condenamos la intervención militar y política del gobierno de Estados Unidos en Venezuela, en la madrugada del 3 de enero, 2026; vil agresión contra la vida y la soberanía del pueblo venezolano, junto al secuestro de presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Invasión que viola tratados internacionales y es una amenaza para la autonomía de toda la región:

“No se permitirá que Venezuela continúe bajo un régimen que ha oprimido a su pueblo por tantos años. Por eso, los Estados Unidos van a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada, justa y sensata a un gobierno legítimo. Esto significa que habrá una administración temporal enfocada en paz, libertad y justicia para el pueblo venezolano.” Trump

Venezuela posee aproximadamente el 17% de las reservas mundiales de petróleo. Repudiamos que Trump reafirme la decisión de que empresas petroleras estadounidenses “administrarán la infraestructura energética del país”.

En este escenario, propio de la crisis de los imperios capitalistas, retrotraemos que el pasado 1° de diciembre Trump descaradamente indultó a Juan Orlando Hernández (JOH), pese a la sentencia de 45 años dictada en junio de 2024, por un jurado federal de Estados Unidos, por cometer delitos relacionados con armas de fuego y ser parte del narcotráfico nacional e internacional presidiendo un gobierno narco dictatorial en Honduras, interviniendo públicamente en el proceso electoral reciente en dicho país. De igual manera, apoya al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, denunciado por sus vínculo con el narcotráfico. Y paradójicamente hoy, en su narrativa, justifica la invasión a Venezuela acusando a Maduro en esa misma línea.

Frente a una invasión directa y descarada del imperialismo, donde Trump afirma: “No tengo miedo de poner ‘botas en el terreno’”, nos unimos a la condena internacional y a cada acción continental en defensa de la libre soberanía de los pueblos, el respeto al principio de autonomía, al patrimonio cultural y natural, y recursos naturales por el restablecimiento de la paz, en una sola voz:

¡Ni el petróleo, ni el agua, ni nuestra energía y futuro les pertenece!
¡No somos el patio trasero de nadie!
¡Alto a la extensión de la doctrina nacionalista, colonialista, expansionista y extractivista del capitalismo!
¡Nunca más “América first” (Estados Unidos primero)!
¡Alto a toda amenaza imperialista capitalista contra otros pueblos
para expandir los intereses energéticos de Washington!
¡Venezuela Bolivariana no está sola, somos un solo pueblo!
¡Nuestra solidaridad con las hermanas y hermanos de Venezuela!
¡Viva América Latina, libre y soberana!

La conocida y maloliente bota gringa

Gerardo Iglesias y Carlos Amorín / Rel UITA

La región en estado de vulnerabilidad

La invasión a Venezuela por militares de Estados Unidos en la madrugada del sábado 3 de enero ha cruzado la línea imaginaria de la soberanía en América del Sur.

Si bien América Central y el Caribe fueron escenarios de numerosas invasiones directas, América del Sur había sufrido el “intervencionismo” yanqui, pero nunca la “invasión directa”.

No es momento de recuentos históricos, ni de enzarzadas polémicas sobre qué es democracia y qué no lo es. Ahora es momento de alinearse en defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, en la condena más frontal y enfática a la vieja y conocida violencia imperial.

La madrugada de este 3 de enero marcó un antes y un después en nuestra historia regional: mientras Caracas temblaba con explosiones y aviones sobrevolaban la ciudad, el gobierno venezolano denunció una agresión militar brutal de Estados Unidos contra su territorio y población, calificándola de violación flagrante de la Carta de Naciones Unidas y una amenaza directa a la paz en América Latina y el Caribe.

No se trata de una “operación quirúrgica”, sino de una invasión que atropella la soberanía de un pueblo. Ataques a bases civiles y militares, bombardeos en diversos estados del país y la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas extranjeras son hechos que desbordan cualquier excusa de “seguridad” o “lucha contra el narcotráfico”.

Ahora queda totalmente claro dónde está y quiénes ejercen la verdadera tiranía. Los “dictadores” del mundo se sientan en el despacho oval de la Casa Blanca, en los rascacielos corporativos de Nueva York, en el complejo militar industrial. Todos están en Estados Unidos.

El propósito de Donald Trump no pasa por terminar con el narcotráfico, sino en saquear por la fuerza todo el petróleo y la riqueza que el imperio y su combo de transnacionales extractivas dictaminen que le pertenecen.

Desde la Secretaría Regional de la UITA declaramos nuestra total solidaridad y compromiso con el pueblo venezolano.

Imagen: Allan McDonald’s – Rel UITA

Grito de los Excluidos Continental: Contra la guerra, el imperialismo y toda forma de colonización de los pueblos

El Grito de los Excluidos Continental manifiesta su más firme condena a la escalada de agresiones del gobierno de los Estados Unidos de América, bajo el liderazgo de Donald Trump, contra Venezuela. Se trata de un ataque imperialista, injustificable, que viola el derecho internacional, amenaza la paz regional y pone en riesgo la vida de pueblos enteros.

Este ataque no es solo contra Venezuela. Es una agresión contra todos los pueblos que luchan por soberanía, derechos sociales, justicia y vida plena, impulsada por la intención explícita de robar y saquear las riquezas naturales de sus territorios —en especial el petróleo y los recursos minerales— para sostener la codicia de las élites económicas y la lógica violenta del colonialismo moderno. Basta de imperialismo.

Llamamos a Brasil, a su gobierno democrático y soberano, a asumir una posición firme y pública en defensa de la soberanía de los pueblos, del multilateralismo, de la paz y del diálogo entre las naciones. Brasil no puede omitir su responsabilidad frente a la guerra, la muerte y el intento de someter a pueblos enteros a los intereses de una potencia imperial.

Convocamos a nuestras redes aliadas, movimientos sociales nacionales e internacionales, organizaciones populares, partidos democráticos, universidades, intelectuales, artistas, así como a iglesias, pastorales, liderazgos e instituciones religiosas, a manifestarse en defensa de los derechos humanos, de la autodeterminación de los pueblos y de la convivencia fraterna entre las naciones.

Nos dirigimos también a las instituciones, partidos y a la propia sociedad de los Estados Unidos, para que asuman su responsabilidad histórica y política y presionen por medidas concretas que detengan esta escalada autoritaria, belicista y colonial. Ningún gobernante puede colocarse por encima de los pueblos, de la vida y de la democracia. Trump no es emperador ni dios del mundo.

Reafirmamos: las disputas entre países deben resolverse mediante el diálogo, la diplomacia y la cooperación, y no por la fuerza, la guerra y la muerte. El fortalecimiento de proyectos fascistas y autoritarios no pasará. La solidaridad entre los pueblos es más fuerte.

Contra la guerra. Contra el imperialismo. Por la soberanía de los pueblos. Por trabajo, justicia y vida.

Grito de los Excluidos Continental

Asociación Centroamericana de Sociología condena agresión militar contra Venezuela

La Asociación Centroamericana de Sociología condena la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela, desconociendo el derecho internacional contemplado en la carta de las Naciones Unidas.

Como profesionales de la sociología nos manifestamos en contra del uso de la fuerza para dirimir cualquier tipo de conflicto. No existe ningún motivo para justificar el uso de la violencia cuando los fines son saquear los recursos naturales de un pueblo soberano.

Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro repudio a esta agresión que causa muertes, destrucción e inestabilidad en el país y en la región latinoamericana.

Centroamérica, 3 de enero 2026

Asociación Centroamericana de Sociología

CLACSO: A la comunidad internacional ante ataque a Venezuela

El Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) manifiesta su más enérgica y categórica condena ante la agresión militar ejecutada por el gobierno de los Estados Unidos de América contra la República Bolivariana de Venezuela en la madrugada del 3 de enero de 2026.

Este acto de fuerza, dirigido contra territorio y población civil, constituye una afrenta a la paz mundial, una transgresión criminal del derecho internacional y una amenaza directa a los fundamentos de la convivencia soberana entre los Estados.

Consideramos que esta ofensiva armada representa un retroceso histórico hacia las prácticas coloniales, al intentar someter por la violencia a una nación soberana y expoliar sus riquezas estratégicas, violando flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas y la Proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Constituye, al mismo tiempo, un ataque frontal contra el principio irrenunciable de la autodeterminación de los pueblos, sentando un precedente extremadamente peligroso para la soberanía de todas las naciones del Sur Global.

Este acto evidencia, además, una escalada de intervencionismo que desconoce el derecho inalienable de los pueblos a forjar su destino político, económico y social, libre de toda coerción y amenaza externa.

Ante esta grave coyuntura, el Comité Directivo de CLACSO reafirma el derecho de Venezuela, conforme al derecho internacional, a salvaguardar su integridad territorial y la seguridad de su pueblo. Al mismo tiempo, expresa su profunda preocupación por la situación de las autoridades venezolanas, de la población civil y solicita de manera urgente al gobierno de los Estados Unidos que cese las acciones militares, aclare su situación y garantice su bienestar.

Hacemos un llamado a la comunidad académica, a las redes intelectuales y a los movimientos sociales de todo el mundo para articular una respuesta colectiva de solidaridad, basada en la denuncia crítica y la movilización coordinada, con el fin de detener la agresión y reivindicar el marco del derecho internacional.

Finalmente, instamos a los estados y organismos multilaterales a asumir un papel firme en defensa de la paz y en rechazo a la intervención, promoviendo en todos los foros las acciones necesarias para asegurar la responsabilidad ante este acto de fuerza.

La historia de Nuestra América está marcada por luchas contra la dominación extranjera. Hoy, como ayer, la respuesta debe ser la unidad en la diversidad, la firmeza en la defensa de la soberanía y la movilización consciente de las fuerzas democráticas y populares. La paz con justicia y dignidad solo será posible con el pleno respeto a la voluntad de los pueblos.

Comité Directivo de CLACSO
3 de enero de 2026

Sudán y la memoria de nuestra América

Foto: Sara Creta (EFE)

África no está tan lejos

En medio de la devastación, los sindicatos sudaneses han sido golpeados con una violencia doble: la que arrasa la vida cotidiana y la que destruye las estructuras colectivas de defensa de los trabajadores y las trabajadoras.

Frank Ulloa Royo

Las sedes sindicales han sido atacadas, los dirigentes perseguidos y las organizaciones desarticuladas por el fuego cruzado y la represión.

Allí donde antes había espacios de solidaridad obrera, hoy quedan ruinas y silencios. Sin embargo, en comunidades sitiadas y en barrios desplazados, persisten pequeños núcleos de resistencia que intentan sostener la vida con lo mínimo: alimentos compartidos, redes de apoyo, memoria de lucha.

La guerra no solo mata cuerpos, también intenta borrar la voz organizada de los trabajadores y las trabajadoras: la voz del pueblo. Por eso la solidaridad internacional debe levantarla de nuevo. Sin embargo, este tema no es parte de la agenda sindical internacional.

Un tema fuera de agenda

Sudán, país joven y vasto, que se desangra en una guerra civil que ha convertido su territorio en un mapa de desplazamientos y dolor.

Más de 150.000 muertos, millones de personas obligadas a huir, comunidades enteras atrapadas en condiciones de asedio: la mayor crisis humanitaria del planeta ─junto a la del pueblo de Palestina─ se desarrolla ante nuestros ojos, y sin embargo el mundo parece mirar hacia otro lado.

Las cifras son frías, pero detrás de ellas laten historias de hambre, violencia extrema y un colapso institucional que amenaza con borrar la dignidad de un pueblo.

Las calles de Darfur y El Fasher han sido testigos de matanzas tan atroces que hasta los satélites registran la huella del horror.

Otro genocidio

Genocidio no es una palabra exagerada: es la realidad que se impone cuando la vida humana se convierte en desecho y la indiferencia internacional en cómplice.

Como decía José Martí, “África no está tan lejos”. Lo que ocurre en Sudán nos toca directamente, porque la violencia contra un pueblo es violencia contra todos.

Nuestra América no puede permanecer muda: la sangre derramada en Jartum y Darfur es también un llamado a la solidaridad en toda nuestra región.

La indiferencia que hoy condena a Sudán al silencio es la misma que mañana puede justificar la represión contra trabajadores y comunidades en nuestro continente.

La guerra en Sudán nos recuerda que la barbarie no tiene fronteras. El hambre que devora a millones de sudaneses es la misma hambre que acecha a campesinos desplazados en América Latina y que caminan como sombras por nuestro continente.

La represión que destruye sindicatos y organizaciones en África es espejo de las amenazas que enfrentan nuestras luchas obreras. La violencia extrema que arrasa con la memoria de un pueblo es la misma que intenta borrar la historia de resistencia en nuestras tierras.

Por eso, desde Rel UITA levantamos la voz, de la misma manera que reaccionamos contra la barbarie de la oligarquía y los militares en Birmania (Myanmar) y el genocidio israelí en la Franja de Gaza.

No podemos aceptar que el genocidio en Sudán se convierta en un espectáculo invisible. La solidaridad sindical y popular debe cruzar océanos, debe unir las luchas de trabajadores africanos y latinoamericanos en una misma bandera de dignidad.

Sudán es un espejo que nos devuelve la imagen de lo que ocurre cuando la vida se desprecia y la memoria se borra.

Defender Sudán es defendernos a nosotros mismos. Denunciar este genocidio es afirmar que la humanidad no se divide en continentes, sino que se une en la resistencia contra la barbarie.

África no está tan lejos. Sudán nos interpela.

Fuente: https://www.rel-uita.org/sudan/sudan-y-la-memoria-de-nuestra-america/