Ir al contenido principal

Etiqueta: trabajo agrícola migrante

SEPROJOVEN alerta sobre la situación humanitaria de familias ngäbe-buglé en la frontera de Río Sereno

  • Familias ngäbe-buglé esperan días a la intemperie en Río Sereno para llegar a la cosecha de café

La organización SEPROJOVEN alertó públicamente sobre la situación de urgencia humanitaria que enfrentan las familias indígenas ngäbe-buglé en el puesto fronterizo de Río Sereno, en Coto Brus, al sur de Costa Rica, mientras esperan la documentación para ingresar al país a trabajar en la cosecha de café. Roy Arias Cruz, de SEPROJOVEN, envió a SURCOS un informe de monitoreo de campo y llamó a las instituciones públicas a dar “un abordaje integral, que mejore las condiciones del tránsito migratorio de las familias ngäbe y buglé”.

Cada año, durante el segundo semestre, personas indígenas ngäbe-buglé se desplazan desde la comarca Ngäbe-Buglé, en Panamá, hacia Costa Rica para trabajar como recolectoras en fincas cafetaleras de distintas regiones del país. El movimiento se intensifica en agosto y septiembre.

El monitoreo

Durante agosto y septiembre de 2026, el equipo de trabajo social de SEPROJOVEN documentó la situación en el puesto fronterizo de Río Sereno mediante fichas de observación de campo, entrevistas a las personas indígenas, fotografías y videos tomados de día y de noche.

Según el informe, en esos dos meses ingresaron por Río Sereno entre 100 y 300 personas por día, aproximadamente. La mayoría viaja en familias extensas de seis a diez personas, con personas adultas, jóvenes, niñas, niños y bebés. Es frecuente que en un mismo grupo viajen mujeres embarazadas que, a la vez, son madres de tres o cuatro hijos de entre dos y seis años.

Las personas llegan a la frontera con un marcado agotamiento físico y emocional. El viaje dura varios días, porque la mayoría proviene de zonas montañosas de la comarca o de Bocas del Toro, comunicadas por caminos en mal estado, muchos transitables solo a pie o a caballo.

Días de espera a la intemperie

Para salir de Panamá e ingresar a Costa Rica, las familias deben esperar la documentación en los puestos oficiales de ambos países. El trámite puede tardar entre dos y tres días, según la cantidad de solicitantes, y con frecuencia se prolonga por un tiempo indeterminado.

Durante la espera, según el informe, las personas permanecen a la intemperie, en la calle o en las afueras de las aduanas, sin un lugar para descansar, dormir o alimentarse. Las aduanas de ninguno de los dos países ofrecen alimentación ni alojamiento. Muchas familias pasan la noche sobre cartones o directamente en el suelo, con niñas y niños muy pequeños, mujeres embarazadas y bebés recién nacidos. El informe recoge además testimonios de personas de la zona fronteriza según los cuales, en años anteriores, han muerto personas que enfermaron durante la espera sin recibir atención médica.

Necesidades identificadas

El informe señala cinco necesidades principales:

  • Agua potable: los puntos de abastecimiento son insuficientes y no hay información ni gestión para mejorar el acceso, por lo que las familias no siempre pueden obtener agua segura y gratuita.

  • Alimentación: muchas personas llegan sin dinero para comprar alimentos durante la espera. No existe un mecanismo general de alimentación; solo en algunos casos las personas propietarias de las fincas les dan comida.

  • Espacios seguros: no hay albergue ni refugio en el puesto fronterizo, y quienes esperan duermen en la calle.

  • Servicios sanitarios: las personas deben pagar por usar un baño o recurrir a lugares inadecuados. Los pocos servicios públicos están deteriorados, sin limpieza, sin papel higiénico ni jabón.

  • Vestimenta: mujeres, niñas, niños y bebés llegan con frecuencia con poca ropa y, en muchos casos, sin calzado. Se han observado madres que cubren a sus hijos con bolsas plásticas.

Los grupos más vulnerables

SEPROJOVEN identifica como grupos en mayor riesgo a las mujeres embarazadas, a las mujeres con bebés recién nacidos, a la niñez de todas las edades y a las familias numerosas, que deben asumir mayores gastos de alimentación y transporte. También a los hombres que viajan solos, con recursos muy reducidos y sin apoyo durante la espera.

El traslado hasta las fincas es otra dificultad. Los grupos grandes suelen contar con un bus o buseta gestionado por las personas propietarias de las fincas. Otras familias deben usar el transporte público, con trayectos largos, varios niños y niñas, todas sus pertenencias y un costo considerable. Una vez en el país, algunos grupos se dirigen a la zona de Los Santos y otros se quedan en fincas de Sabalito, San Vito y Pérez Zeledón.

Sin protección institucional

El informe concluye que no se identificó asistencia ni protección por parte de las instituciones públicas de Costa Rica ni de Panamá, ni de organizaciones de la sociedad civil que den de forma general alojamiento, alimentación o apoyo económico durante la espera. Según SEPROJOVEN, las personas ngäbe-buglé realizan el recorrido “en condiciones de gran vulnerabilidad y precariedad, sin protección estatal ni institucional de ningún tipo”. Entre los riesgos destaca “la espera forzada y de duración indeterminada en los puestos fronterizos de ambos países”.

Nuevas evidencias confirman la situación de vulnerabilidad que enfrentan familias Ngäbe-Buglé durante la cosecha de café

La Clínica de Derechos Humanos Ambientales del IDELA-UNA da seguimiento a la denuncia pública y llama a fortalecer la respuesta institucional

San José, Costa Rica. Nuevas investigaciones, observaciones de campo y pronunciamientos de organizaciones indígenas y sociales confirman y amplían las preocupaciones planteadas en julio de 2026 sobre las condiciones que enfrentan las familias indígenas Ngäbe-Buglé que se desplazan desde Panamá hacia Costa Rica para participar en las cosechas de café.

En julio de este año, la Clínica de Derechos Humanos Ambientales del Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA) de la Universidad Nacional (UNA), junto con el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica, el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED) y el Observatorio de Relaciones Laborales de la Facultad de Derecho de la UCR, participó en un pronunciamiento público que alertó sobre la situación de esta población.

Una investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) divulgada por Semanario Universidad, informó que entre 2016 y junio de 2026 habían fallecido 37 niñas, niños y adolescentes en la zona cafetalera de Los Santos, en su mayoría pertenecientes al pueblo Ngäbe-Buglé. De estas muertes, 23 correspondían a menores de un año. La investigación señaló además que 32 fueron clasificadas como muertes por causas naturales y que 23 estuvieron asociadas con bronconeumonía. El OIJ identificó que las muertes se concentraron entre septiembre y enero, coincidiendo con la temporada de cosecha, y llamó la atención sobre factores relacionados con el acceso a la salud, las condiciones de traslado y las condiciones de alojamiento. (Semanario Universidad)

Esta información se suma ahora a nuevos pronunciamientos y observaciones de organizaciones vinculadas con los pueblos indígenas y con la defensa de los derechos humanos.

Desde el territorio Ngäbe: la voz de Cultura Kare

El comunicado de Cultura Kare, organización agro-ecoturística de carácter familiar vinculada al territorio indígena Ngäbe de Conte Burica, aporta una perspectiva desde el territorio y coloca la situación actual dentro de una historia más amplia de desplazamiento, pérdida territorial y movilidad transfronteriza del pueblo Ngäbe-Buglé.

En su comunicado, Cultura Kare señala que: “Cada año, miles de familias de la población indígena Ngäbe-Buglé se ven forzadas a abandonar sus comunidades. No viajan por elección; se mueven empujadas por la necesidad económica, convirtiéndose en la mano de obra esencial que sostiene la recolección del café, un motor agrícola vital para la región.”

La organización también advierte sobre las condiciones que enfrentan las familias durante este recorrido y sobre la presencia de niñas, niños, mujeres embarazadas, personas adultas mayores y personas con discapacidad.

Dentro de su propio comunicado, Cultura Kare incorpora como documento de respaldo un informe elaborado por Roy Arias Cruz, director de SEPROJOVEN, a partir de un monitoreo de campo realizado durante agosto y septiembre de 2026 en el puesto fronterizo de Río Sereno, en Coto Brus.

El informe de Arias documenta, mediante observación de campo, entrevistas, fotografías y videos, las condiciones que enfrentan las familias indígenas Ngäbe-Buglé mientras esperan la documentación necesaria para continuar su viaje hacia las zonas cafetaleras.

Según ese monitoreo, durante agosto y septiembre ingresaron por Río Sereno aproximadamente entre 100 y 300 personas por día. Muchas viajaban en familias extensas, con niñas, niños, bebés y mujeres embarazadas. El informe registra esperas de dos o tres días y la permanencia de familias a la intemperie, sin espacios adecuados para descansar, alimentarse o acceder a servicios sanitarios.

Entre las necesidades identificadas se encuentran el acceso insuficiente a agua potable, la inseguridad alimentaria, la ausencia de espacios seguros para dormir, las deficiencias de los servicios sanitarios y la falta de vestimenta, particularmente para niñas, niños y bebés.

Estos elementos permiten ampliar la mirada sobre la problemática: las condiciones de vulnerabilidad no comienzan necesariamente en las fincas cafetaleras, sino que pueden presentarse desde el desplazamiento y los pasos fronterizos.

La voz de Prilaka

A esta información se suma el pronunciamiento de Prilaka, organización de base comunitaria que trabaja por los derechos colectivos de comunidades indígenas de la Mosquitia de Nicaragua.

Prilaka expresa su solidaridad con el pueblo Ngäbe-Buglé y llama la atención sobre las barreras burocráticas y los obstáculos que enfrenta esta población para tramitar y obtener salvoconductos en distintos puntos fronterizos.

En sus propias palabras: “Denunciamos las graves barreras burocráticas y los constantes obstáculos que enfrenta esta población para tramitar y obtener salvoconductos en los puestos fronterizos de Paso Canoas, Río Sereno, Sabalito en la zona sur y Sixaola en la zona del Caribe. La falta de documentación transfronteriza oportuna vulnera sus derechos fundamentales y condiciona el acceso a los servicios de atención médica y de salud integral en los cantones cafetaleros.”

Prilaka también plantea que la situación debe ser comprendida desde una perspectiva de derechos colectivos y dignidad indígena, y no únicamente como un problema administrativo o migratorio. Su pronunciamiento denuncia que, mientras se anuncian reformas y medidas relacionadas con los derechos indígenas, persisten situaciones de persecución, despojo territorial y afectación de la autonomía, las lenguas, las culturas y las tradiciones ancestrales de los pueblos indígenas.

Una denuncia que debe traducirse en acciones

Para la Clínica de Derechos Humanos Ambientales del IDELA-UNA, los nuevos elementos conocidos durante estos meses refuerzan la necesidad de una mayor respuesta institucional coordinada entre Costa Rica y Panamá.

Los informes y pronunciamientos recientes muestran que la problemática abarca mucho más que la atención posterior a una enfermedad o a una emergencia. Incluye las condiciones de movilidad, los trámites fronterizos, el acceso a alimentación y agua, el alojamiento, la atención sanitaria, la protección de niñas y niños y las condiciones laborales en las fincas cafetaleras.

Por ello, la Clínica reitera el llamado formulado en julio de 2026 para que las instituciones responsables fortalezcan la atención primaria en salud, la vacunación, el seguimiento epidemiológico y la atención materno-infantil; realicen inspecciones efectivas de las condiciones de alojamiento, transporte y trabajo; garanticen el acceso a la seguridad social y a los servicios públicos; y establezcan mecanismos permanentes de coordinación con las organizaciones indígenas y las comunidades involucradas.

La producción de café no puede desvincularse de las condiciones de vida de quienes realizan la cosecha. Las personas Ngäbe-Buglé son pueblos indígenas con derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico costarricense y por instrumentos internacionales de derechos humanos.

La información conocida durante estos meses confirma la necesidad de que las instituciones públicas y los distintos actores vinculados con la actividad cafetalera adopten medidas efectivas que garanticen condiciones dignas, seguras y culturalmente pertinentes para las familias indígenas que participan cada año en las cosechas.

La Clínica de Derechos Humanos Ambientales del IDELA-UNA continuará dando seguimiento a esta situación y llama a que las nuevas evidencias y testimonios se traduzcan en acciones concretas de protección y garantía de derechos.

Imagen: Minor Jiménez / Cultura Kare