El Movimiento Cooperativo y la Universidad de Costa Rica junto con diversas organizaciones académicas y empresariales, así como el Gobierno de la República y sector de la economía social, harán posible la visita del Premio Nobel de Economía
San José, Costa Rica, 26 de febrero del 2018 – Con el objetivo de destacar la importancia de las cooperativas y su fundamento en la economía social para el crecimiento y el desarrollo económico de las naciones, y en el marco de la celebración del 75 aniversario de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica, el Centro de Estudios y Capacitación Cooperativa CENECOOP R.L. y la Universidad de Costa Rica se han unido para coordinar la visita a nuestro país del premio Nobel de Economía Dr. Joseph Stiglitz.
Como ponente principal de la III Cumbre Internacional de las Cooperativas el Dr. Joseph Stiglitz señaló que: «Las cooperativas y la economía social proporcionan un tercer pilar clave para el equilibrio económico”. «Las cooperativas son más capaces de gestionar los riesgos que el sector privado capitalista. Creo que podemos construir un mundo en el que la economía funcione mejor para todos, basada en la solidaridad”.
En Costa Rica el Dr. Stiglitz impartirá dos conferencias, la primera será coordinada con el sector cooperativo y se titula: «Las cooperativas y la economía social: claves para el equilibrio económico”; la segunda se denominará: “El futuro y retos del desarrollo económico de Costa Rica y la región”, la cual será dirigida a la comunidad académica y público en general, y se realizará en las instalaciones de la Sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica.
Por la trascendencia que tiene esta actividad, el Movimiento Cooperativo y la Universidad de Costa Rica, junto con diversas organizaciones académicas y empresariales, –que con su aporte hacen posible estas actividades–, así como el Gobierno de la República, le hacemos formal invitación a participar en la cobertura de los eventos. Adicionalmente se planea una conferencia de prensa que se desarrollará el jueves 26 de abril a las 12:00 p. m. en el Hotel Wyndham Herradura.
Oportunamente se les estará comunicando detalles adicionales de la agenda que seguirá en Costa Rica el Premio Nobel de Economía.
Gabriela Mayorga López, Oficina de Divulgación e Información, Universidad de Costa Rica, 2511-1167/8912-8400
Evelyn Obando Pereira, Comunicación e imagen, CENECOOP R.L., 2528-5820 (101)/8520-4725
*Imagen con fines ilustrativos tomada de Wikipedia.
Información generada desde la Oficina de Divulgación e Información de la UCR.
Espacios de experimentación se desarrollan como parte de los Campamentos de Desarrollo Humano
Belén Vargas y Valentina Sánchez participaron con gran entusiamo del taller «Vivamos la Ciencia», en el cual aprendieron sobre la forma en que funciona la acidez o alcalinidad de los alimentos. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.
Belén Vargas tiene sólo 5 años, pero ya conoce el proceso que hay detrás de la elaboración de las gomitas y los chocolates, por eso espera con ansias aprender sobre la fabricación de otros productos en el próximo taller al que asista en la Universidad de Costa Rica (UCR).
Esta turrialbeña es parte del grupo de niños y niñas que durante este febrero participó de los espacios de experimentación desarrollados en la Sede del Atlántico como parte de los Campamentos de Desarrollo Humano.
La iniciativa estuvo a cargo de Yorlenny Araya Quesada, quien desde hace 10 años coordina el Trabajo Comunal Universitario (TCU) “Promoción de la enseñanza de la ciencia y tecnología de alimentos”, el cual ha llevado espacios de este tipo a diversas sedes y recintos de la institución.
Araya y un equipo de más de 40 estudiantes de carreras como Tecnología de Alimentos, Educación Preescolar e Ingeniería Química se encargan de diseñar e implementar diversas iniciativas que tienen como objetivo motivar el interés por la ciencia en las nuevas generaciones.
“Queremos sembrarles la curiosidad desde pequeñitos, porque si desde estas edades se les incentiva a que observen, se hagan preguntas y sean curiosos con las cosas que comen o ven a su alrededor, esperaríamos que de grandes mantengan esa habilidad”, explicó la profesional en Tecnología de Alimentos.
Alejandra Sequeira Araya, estudiante de cuarto año de medicina, les explica a los niños participantes el proceso de elaboración del chocolate. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.
Según la coordinadora del TCU, al mismo tiempo se busca que los estudiantes universitarios aporten desde su área de conocimiento, pero además, que aprendan de otras disciplinas y reconozcan la importancia de trabajar en equipo para obtener buenos resultados.
Ciencia en las situaciones cotidianas
Con un cuento sobre la historia del cacao inició el taller “Conociendo el procesamiento de alimentos”, en el que alrededor de 15 niños entre los 3 y 12 años, aprendieron la forma en que se elabora uno de sus dulces favoritos, el chocolate.
Separados en dos grupos según las edades, los estudiantes del TCU le mostraron a los asistentes el fruto del cacao, les explicaron el proceso de secado de semillas y posteriormente, su trituración por medio del mortero.
El taller continuó con diversos espacios lúdicos en donde los asistentes tuvieron la oportunidad de experimentar con cacao derretido y moldes para la creación de sus propios chocolates.
Alejandra Sequeira Araya, estudiante de cuarto año de la carrera de medicina, se mostró entusiasmada con la oportunidad de ser parte de una iniciativa que convierte la ciencia en algo cercano para los más pequeños.
La estudiante de Microbiología, Kristel Retana, le explica a Gabriel Monge Vidal las etapas del método científico que da estructura al planteamiento de cualquier investigación. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.
“Es muy gratificante ver que los chiquitos se interesen tanto por la ciencia y al mismo tiempo se diviertan. Tratamos de que la actividad sea interesante para ellos y su respuesta muestra que cumplimos el objetivo”, afirmó.
Además de conocer sobre el procesamiento de los alimentos, los niños fueron parte del espacio “Vivamos la ciencia”, donde a partir de sencillos experimentos tuvieron la oportunidad de acercarse a conceptos básicos de áreas como la física, la biología y la química.
Como parte de la dinámica, los niños experimentaron con pequeños trozos de repollo morado para descubrir que este producto cambia de color según la medida de acidez o alcalinidad de la disolución en la que se sumerge.
Aprendieron también que la levadura produce gas para hacer crecer el pan o que si se frotan globos con una prenda de lana se produce una carga electrostática que permite atraer objetos como el papel o las latas de aluminio. Kristel Retana Jiménez, estudiante de cuarto año de Microbiología y miembro del equipo a cargo de la actividad, enfatizó la importancia de que los niños y niñas tengan la oportunidad para despertar la creatividad y hacerse preguntas.
“A veces la escuela es muy monótona, van a “copiar y memorizar, aquí uno queda con la alegría de aportarles algo más, la curiosidad. Espero que ellos lleguen a ser personas de bien y se esfuercen por aportar a la sociedad”, enfatizó.
Isaac Pereira de 4 años, observa con atención el efecto de la electrostática para atraer objetos como el papel o las latas de aluminio. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.
Gabriel Monge Vidal de 12 años, participó de la actividad por primera vez y la catalogó como una experiencia bonita e interesante, en la que pudo experimentar y aprender sobre campos por los que tiene gran interés.
“Me pareció muy entretenido, nos compartieron conocimientos importantes porque nos aproximamos a tiempos de cambios, en los que se necesita saber sobre física, química y biología”, concluyó el joven que este año iniciará su educación secundaria.
Se comunica el acuerdo tomado en el Consejo Universitario, sesión Nº 6158, artículo 2, puntos 1 y 2, del 13 de febrero de 2018, relacionado con el pronunciamiento sobre los Programas de Estudio de Educación para la Afectividad y la Sexualidad Integral del Ministerio de Educación Pública (MEP).
Gracias a la Acción Social, las comunidades y la academia combinan sus conocimientos para encontrar soluciones integrales a problemas específicos y para fomentar el desarrollo. El Proyecto de Mejoramiento de la Producción de Hortalizas, Maíz y Frijol en las Comunidades Indígenas es ejemplo de ello. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
“La acción social debe quitarse la peluca zorrillesca de abordar los problemas desde un escritorio, desde los intereses de lo académico y sin tomar en cuenta las necesidades de los otros. Se debe reivindicar a lo interno la Acción Social como actividad sustantiva de la Universidad porque en las comunidades la Universidad sigue siendo querida y respetada”.
Con esas palabras la MSc. Marjorie Jiménez, vicerrectora de Acción Social de la Universidad de Costa Rica, inauguró la Escuela de Verano de Extensión Universitaria y Acción Social.
El evento, que se realiza en el país del 20 al 26 de febrero, aspira a identificar todas las oportunidades de transformación que pueden surgir del trabajo conjunto entre la academia y las comunidades.
La actividad fue abierta con el panel “Extensión Universitaria y Acción Social a los 100 años de la Reforma de Córdoba”.
Con intervenciones del Dr. Ignacio Dobles, docente de la Escuela de Psicología de la UCR y del Dr. Humberto Tommasino, responsable de extensión comunitaria de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República de Uruguay, el foro analizó los hilos conductores de la acción social universitaria, sus desafíos y las perspectivas para el futuro.
Construir procesos en conjunto
El Dr. Dobles, desde su experiencia en la psicología comunitaria, destacó que el primer paso para un correcto desarrollo de la acción social es reconocer que las personas con las que se llega a trabajar no son sujetos pasivos. “En cada comunidad las personas tienen sus sueños, sus vidas, sus proyectos y estamos entrando en ellas”, indicó. “La meta ideal es que tanto comunidad como universidad terminen luchando juntos para alcanzar la transformación”, agregó.
Durante la apertura de la Escuela de Verano el Dr. Juan Carlos Molina, presidente de la Unión Latinoamericana de Extensión Universitaria destacó que las personas profesionales no deben limitarse al trabajo en sus propias áreas sino que deben ser agentes de transformación mediante el trabajo con los demás. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
En su ponencia, Dobles insistió en que desde las instituciones existe el desafío de no quedarse solo con las teorías sino que hay que dar seguimiento a todo lo que ocurre en las comunidades.
Añadió también que no se puede caer en el error de generalizar el concepto de “comunidad”, pues dentro de cada una de ellas existen diferencias que no se pueden generalizar en el abordaje que se haga.
“Acción social no se trata de hacer talleres y reuniones con todo mundo sino de construir un proceso en el que en conjunto estemos generando nuevos saberes”, explicó a manera de conclusión.
La necesidad de incluir a las comunidades y saber que la acción social es un proceso de retroalimentación en la que tanto los representantes de las universidades como los miembros de las comunidades aportan conocimiento, fueron los temas destacados por el Dr. Tommasino en su intervención.
“Todos sabemos algunas cosas y todos podemos enseñar otras y sobre todo, todos tenemos derecho a preguntar”, citó. Según su explicación, lo esencial de este punto radica en generar un vínculo de confianza entre todas las partes involucradas para perder el miedo a cuestionar y poder conocer plenamente las realidades sobre las que se trabaja.
Defensor de los postulados de Paulo Freire, Tommasino hizo un llamado a fomentar la criticidad y a evitar ver a las comunidades como simples depositarios de un conocimiento llevado desde las universidades con el fin de “iluminarles”.
Tommasino destaca el diálogo como la herramienta fundamental para el intercambio de ideas y la comprensión de la visión de mundo que tienen tanto en el campo como en las aulas.
“No todas las personas somos iguales pero tenemos los mismos intereses y juntos podemos buscar soluciones”, concluyó.
Los Drs. Humberto Tommasino e Ignacio Dobles durante su análisis sobre las nuevas realidades que enfrenta la Acción Social Universitaria.- foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Trabajando CON la comunidad
Entre el intercambio de ideas entre ambos expositores, dos elementos se destacaron: el desafio de las universidades en el Siglo XXI y la necesidad de vincularse con quienes están fuera del campus.
Sobresalen los cuestionamientos que las nuevas políticas públicas han hecho al financiamiento de la educación superior y cómo estas instituciones deben cuidarse de no convertirse en una élite dentro de la sociedad.
La necesidad de conocer de manera integral el “contexto” en el que se desarrolla la acción social y la obligatoriedad de incluir a las comunidades surgió como el consenso principal.
“Se trata de trabajar CON la comunidad, no de trabajar PARA o SOBRE las personas”, aportó el Dr. Dobles.
Tomás Gómez Huertas
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
El Trabajo Comunal Universitario sobre Salud Comunitaria para la Península de Osa zambulle a 60 estudiantes en las problemáticas de la región
Concierto del Ensamble de Saxonones A de Música Abierta de la Universidad de Costa Rica en playa Las Caletas, Drake. – foto Anel Kenjekeeva, UCR.
El pasado 18 de febrero a las 7:00 p. m., a más de 380 kilómetros de San José, sonó en vivo el pasodoble “El Gato Montés”, una adaptación para el Ensamble de Saxofones A de la Universidad de Costa Rica elaborado por su directora Sandra Herrera Bermúdez.
El concierto apenas iluminado por un único bombillo, tenía de fondo el sonido muy cercano de las olas que caen sobre la playa Las Caletas, en Drake. Los ocho músicos que ad honorem tocan en la agrupación, esta vez enmarcados por un escenario natural y a cielo abierto, ofrecieron un repertorio de 14 piezas a la orillita del mar, el primer concierto de música en vivo para la comunidad. El hecho quedará en la historia del pueblo y en la memoria del público de esa noche.
Las Caletas, Rincón, Progreso, Agujitas y Los Planes, han sido las comunidades en las que el Trabajo Comunal Universitario: Taller de Investigación en Salud Comunitaria para la Península de Osa, inscrito por la Escuela de Estadística, ha sembrado el trabajo de un grupo de más de 60 estudiantes de varias carreras.
El trabajo, que es liderado por la profesora de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica, Milena Castro Mora, inició su planificación en el 2015 y de momento tiene una conclusión clara: loshabitantes de la zona toman agua sucia.
En la Municipalidad de Osa señalaron que no se tienen datos del número de personas que viven en los cinco poblados atendidos por el Trabajo Comunal Universitario (TCU), además indicaron que los datos del censo no están desagregados para Drake, dando muestra de lo muy lejos que están.
El trabajo elaborado, entre otros, por estudiantes de microbiología, ingeniería química y eléctrica demuestra que, en varias zonas la acidez del agua baja a 5, un dato fuera del rango normal (que debe ser entre 6 y 8), solo ese hecho indica que el agua no es apta para el consumo humano, y sin embargo lo es.
José Alfredo Jiménez Carrillo es un vecino de Agujitas y comentó que no fue hasta que los chicos de TCU llegaron, que él, su familia y la comunidad, se enteraron de que estaban tomando agua sucia.
“Ahora, nos están dando consejos, conocemos de los filtros, verificamos la naciente y lo de la desinfección, los muchachos hacen un trabajo muy bueno aquí, antes nadie hacía estas cosas, hace unos meses atrás nadie sabía”.
Una vez se encontró un mono muerto en el tanque de recaudación de agua que alimenta a estas poblaciones, en otra ocasión los parásitos enfermaron a algunos ciudadanos y continuamente hay riesgo de que la problemática afecte al turismo, la principal actividad económica de la zona.
El problema se agrava porque salir de estos poblados hasta Sierpe, para poder recibir atención médica especializada, es una apuesta que supera el bolsillo de la mayoría. El viaje, de más de una hora, tiene un costo cercano a los ¢140.000 y los botes tienen una capacidad máxima de 25 personas.
“Por eso es que la gente nos agradece mucho que hagamos actividades en sus zonas, porque salir cuesta mucho y ahora llevar música en vivo es toda una hazaña, hay que ir por mar, también estamos organizados por tierra pero la música sonará en la playa”, dice orgullosa la coordinadora del TCU, Milena Castro.
Un horno de barro para hacer pan y comercializarlo, huertas de hidroponía en las cercas de varias casas, talleres exploratorios y de formación para niños y adultos, – un detalle al tono de los tiempos es que piden que se aborden temas de sexualidad–, y datos específicos sobre la calidad del agua y la cantidad de pobladores son aportes del TCU. Además, 60 pares de oídos atentos y manos serviciales se suman a la lista de los tributos del TCU a esta población, que ahora sí se sabe que es de 1100 vecinos.
Los estudiantes Luis César Rivera Montero, a la izquiera; Marcel Jiménez Fallas, al centro y Moisés Rodríguez Fallas son parte del proyecto del TCU que busca generar un prototipo eficiente de filtro que le sirva a la comunidad para mejorar la calidad del líquido destinado al consumo humano. Un filtro de prueba se instaló en una residencia en Caletas, Drake. – foto Anel Kenjekeeva, UCR.
El trabajo de contar a las personas que serían impactadas por la acción social de la UCR fue uno de los primeros proyectos, el dato resultó acorde con las proyecciones distritales que hace el Centro Centroamericano de Población (CCP-UCR).
El día anterior en Agujitas
El 16 de febrero hubo dos conciertos en Agujitas, los ocho saxofones convocaron a la comunidad en el Centro Comunal que a la vez funciona de colegio, las sillas se coparon de niños bien arreglados y dispuestos a escuchar por primera un ensamble de saxofones.
Sandra dirigió a sus músicos y entre pieza y pieza, les explicó a las distintas voces de los instrumentos, el Saxo Soprano, el Saxo Alto, el Saxo Tenor, y el Saxo Barítono, aplausos para cada uno de los dorados metales y sus peculiares sonidos. Ante las miradas curiosas, también explicó por qué movía sus manos al dirigir.
El concierto continúa, mientras afuera del salón, algunos de los estudiantes universitarios recogen los materiales del taller de robótica que acaban de impartir. Escucho comentar “una niña me dijo que qué lindo lo que hacíamos, que quiere llegar a la Universidad para hacer lo mismo (…) me quedo con eso, todo valió la pena”.
En esta gira, la primera del 2018, acompañan a la coordinadora Milena Castro un grupo de 40 estudiantes y 10 músicos, el grupo multidisciplinario incluye a estudiantes de arquitectura, educación, varias ingenierías, microbiología y medicina. Todos con el objetivo de investigar y aportar desde sus áreas de conocimiento a la salud pública de Drake.
Los grupos van cumpliendo 300 horas de trabajo, pero ya son insuficientes, pese a la voluntad de algunos de extenderlo a 600. El interés es inscribir un proyecto de investigación que les permita continuar formalmente con la elaboración de soluciones viables para potabilizar el agua.
De momento, se ha construido un filtro de prueba, el mismo se ubica en la casa del biólogo Pablo xxx y lleva allí unos meses, el mismo pretende ser una opción de ayuda, que tal vez un día se pueda reproducir para toda la comunidad. Aunque apenas se trata de un prototipo inicial, el filtro es símbolo de un compromiso real de los estudiantes con Drake.
“¡Somos de los mismos!” me dice Van Van (cuyo nombre completo es Enrique Vangeninden Vanden Bleeke), que pese a tener dos apellidos extranjeros, es el único dueño costarricense de las tierras costeras cercanas al Parque Nacional Corcovado, él nació allí.
Tres enormes árboles de mango de su terreno protegen de la selva al campamento con las 10 tiendas de campaña que han albergado a los estudiantes por cuatro noches.Van Van goza de los chicos del TCU afirmando que todo se vuelve feliz cuando ellos están allí. La noche del concierto en Las Caletas fue un regalo para él, conmovido solo dijo “¡Me encantó!”.
El 18 de febrero, al filo del medio día, el campamento que albergó a los 40 estudiantes estaba recogido, decenas de bultos y silenciosos muchachos arrecostados en lo largo de la playa esperan a las embarcaciones que los llevarían a Sierpe. Todos menos tres estudiantes que con equipos, hilera y hielo corrían a la casa del biólogo Pablo Riva Hernández a sacar la muestra de agua de su filtro, la muestra no puede sumar más de 24 horas, antes de ser analizada y para que llegue al laboratorio aun quedan siete horas de viaje y la noche entera del domingo.
Ensamble A de Saxos de Música Abierta UCR
Cubiertos de plástico, una batería completa y ocho saxofones embarcaron y desembarcaron en las distintas playas de Drake, donde no hay muelles. En dos días ofrecieron cuatro conciertos.
Este grupo de músicos tiene la particularidad de estar compuesto por profesionales de muy distintas áreas, quienes además son egresados del programa de Música Abierta de la Escuela de Música de la UCR.
Tras completar las 10 etapas de formación, querían seguir tocando, por lo que la voluntad de su maestra y directora, Sandra Herrera, logró crear en el 2002 el «Ensamble de Saxo A» un grupo de apasionados que cada semana montan un repertorio para ir a repartirlo a donde se les necesite.
Directora: Sandra Herrera.
Sax soprano: Adrián Elizondo, Juan Diego Araya.
Sax Alto 2: Schneider Solano y Kimberly Hernández.
Sax Alto 3: María Fernanda Arias.
Sax Tenor: Sofía Rodriguez, Francisco Castillo y Jose Manuel Alvarado.
Sax Barítono: Federico Castro y Eduardo León.
Percusión: Roberto Solís y Manfred Soto.
Para contactar con el Ensamble A de Saxofones de la UCR puede llamar al teléfono de Música Abierta 2511-8549.
El lunes a primera hora, Luis César Rivera Montero, estudiante avanzado de Microbiología, llevará las muestras al Laboratorio de Aguas y Alimentos de su en la UCR, luego de haber logrado que durante todo el trayecto la misma se mantuviera a temperatura de hielo, –un objetivo complejo cuando se está a más de 30 grados Celsius–, por eso entre el taxi lancha, la carga y descarga y las corridas para conseguir hielo, en los buses y a lo largo del camino hasta San José, brillaba como oro, sobre todo el escenario y la enorme logística, la hielera con la muestra.
Antes de la partida, en agradecimiento Van Van elabora una corona de hojas frescas, la misma se coloca en la poza que hace el río antes de llegar a su desembocadura, y bajo el murmullo calmo de una catarata en verano. Suelta varias frases cargadas de muchas horas de reflexión en el paraíso y concluye “El peor pecado es querer aparentar lo que no se es”.
Como parte de las actividades de Acción Social de la UCR, el Trabajo Comunal Universitario: Taller de Investigación para la Salud Comunitaria de la Península de Osa, se ofrecieron cuatro conciertos en la zona en febrero del 2018.
GALERIA: Pulse en la imagen para agrandarla.
Los instrumentos se desembarcan en playas sin muelle, en Drake.
Los Manglares de Sierpe son parte de una zona catalogada como de alta biodiversidad, similar a la que se puede encontrar en Ecuador.
La directora del Ensamble de Saxofones A de la UCR y parte de su agrupación durante el viaje de siete horas hacia Drake.
Una casa de habitación en Las Caletas, Drake, usa desde hace unos meses un filtro de agua de prueba, que tiene el objetivo de mejorar la calidad del agua de consumo humano en la bahía. En la fotografía, los estudiantes de TCU sacan una muestra de agua para realizar el análisis microbiano.
El grupo de 50 personas vinculadas al TCU, en foto grupal en playa Las Caletas, Drake, el 18 de febrero de 2018.
Concierto del Ensamble de Saxofones A de la UCR en playa Las Caletas en la Península de Osa, el 17 de febrero de 2018.
Estudiantes de ingeniería de la UCR ofrecen talleres a estudiantes de Drake. Los chicos exploran mientras sus padres participan de actividades con las que el Trabajo Comunal Universitario busca lograr un mayor impacto en la salud integral de los poblados.
Durante el fin de semana del 16 y 17 de febrero, la comunidad aprovechó la visita del Ensamble de Saxofones A de la UCR para realizar una feria que titularon Feria del Buen Vivir, en la que ofrecieron sus productos a la venta. Agujitas, Drake, Península de Osa.
Durante el fin de semana del 16 y 17 de febrero, la comunidad aprovechó la visita del Ensamble de Saxofones A de la UCR para realizar una feria que titularon Feria del Buen Vivir, en la que ofrecieron sus productos a la venta. Salon Comunal y Colegio de Agujitas, Drake, Península de Osa.
Durante el fin de semana del 16 y 17 de febrero, la comunidad aprovechó la visita del Ensamble de Saxofones A de la UCR para realizar una feria que titularon Feria del Buen Vivir, en la que ofrecieron sus productos a la venta. Agujitas, Drake, Península de Osa.
Primer concierto del Ensamble de Saxofones A de la UCR en Agujitas, Drake.
Parte de la audiencia durante el primer concierto de música en vivo en Drake, ofrecido por el Ensamble de Saxofones A de la UCR, el 17 de febrero de 2018.
Parte del grupo de 40 estudiantes matriculados en el Trabajo Comunal Universitario: Taller de Investigación para la Salud Comunitaria de la Península de Osa, durante la gira a la zona del 13 al 18 de febrero de 2018.
Se levanta el campamento. Domingo 18 de febrero, 2018.
La coordinadora del TCU: Taller de Investigación sobre Salud Comunitaria de la Península de Osa, Milena Castro Mora.
Gabriela Mayorga López
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR.
Informe de la UCR contiene un diagnóstico y propuestas para atender los conflictos de la zona
Históricamente, la UCR ha mantenido el compromiso de apoyar a los pueblos indígenas desde sus diferentes ámbitos de acción. En la foto se aprecia una actividad recreativa organizada por la Vicerrectoría de Acción Social en el pueblo de Salitre. (Foto: Archivo VAS).
Un informe elaborado por una comisión especial del Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR) reveló la existencia sistemática de agresiones a los indígenas en el territorio de Salitre, la falta de intervención de las autoridades en dichos conflictos y el continuo desacato a la legislación nacional e internacional.
El informe contiene, además de un diagnóstico, una serie de propuestas para atender los conflictos que afrontan los pobladores de dicha zona a manos de personas no indígenas, al igual que un marco de referencia básico para una negociación social adecuada.
La UCR reconoció que esta no es la primera vez que la Institución denuncia los continuos hechos de violencia en contra de los pueblos indígenas, y que la problemática de Salitre, principalmente en relación con la recuperación de tierras, es común a todos los territorios indígenas del país, por lo que recomendó que su abordaje se lleve a cabo de forma integral y respetuosa.
Como parte de las alternativas para ocuparse de la situación, la Universidad sugirió identificar quiénes son indígenas y quiénes no, mediante el uso del peritaje cultural como instrumento que da mayor objetividad a los tomadores de decisiones, tanto en la vía judicial como en la administrativa.
Portada del Informe Final Comisión Especial Salitre.
Solicitud al Estado
A raíz de estos resultados, la Universidad instó al Estado costarricense a ampliar y fortalecer las acciones en pro de la resolución permanente de conflictos en esos territorios, las cuales deben asegurar los derechos de las personas indígenas y no indígenas, sin perder de vista el respeto a sus costumbres, modos de vida, normas de convivencia y autonomía.
“La participación e influencia que tienen las instituciones públicas, municipalidades y grupos organizados en los territorios indígenas es una realidad que debe tomarse en cuenta dentro de las posibles alternativas que se generen para atender adecuadamente lo que sucede en estos territorios”, afirmó el Consejo Universitario.
En ese sentido, recordó que la UCR tiene la experiencia, la capacidad y la responsabilidad histórica de apoyar a los pueblos indígenas y a otros sectores vulnerables.
Finalmente, como parte de ese compromiso, el Órgano Colegiado le pidió al Centro de Investigaciones Antropológicas (CIAN) que considere la posibilidad de incluir líneas de investigación en estudios interdisciplinarios en relación con los conflictos territoriales y la problemática indígena, así como colaborar en los procesos de negociación social.
Por más de 40 años este programa ha sido pilar para garantizar la posibilidad de estudiar para quienes vienen desde muy lejos
Más de 800 estudiantes forman parte del Programa de Residencias de la UCR.
César Díaz, proveniente de Pérez Zeledón y estudiante de Ciencias Políticas y Enseñanza del Castellano y la Literatura así como Ashley Castro Ruiz, estudiante de Enseñanza del Francés oriunda de Puntarenas son estudiantes residentes en la Sede Central Rodrigo Facio. Ambos concuerdan en que si no fuera por el beneficio de alojamiento que da la Universidad, posiblemente no estarían estudiando.
Actualmente hay más de 800 estudiantes residentes en todas las sedes y recintos de la Universidad, que al igual que César y Ashley, el dependen del beneficio de alojamiento para poder continuar con sus estudios.
“Describir al Programa de Residencias en una palabra: me lleva a decir que es una oportunidad, porque la verdad es que Residencias más que tres simples edificios, es nuestra casa fuera de nuestra casa. Es nuestro refugio, es nuestro espacio. La oportunidad para muchos de salir de su zona natal. Venir a enfrentar un nuevo reto como lo es nuestra carrera universitaria y a la vez estar rodeado de personas que están pasando por los mismos cambios es parte de una evolución constante en el diario vivr de Residencias. Uno nunca está solo. Uno sabe que aquí no debe enfrentar las cosas solo”, comentó Ashley Castro Ruiz.
César Díaz recordó que Residencias no es sólo alojamiento, también posee una serie de procesos de formación personal que en un futuro significarán herramientas que pueden aportar mucho al desarrollo profesional.
“El programa nos forma a nosotros integralmente en comparación con personas que tal vez no estén en el programa y que también sean de zonas lejanas. Acá se promueven talleres de liderazgo, talleres para reducir la huella ecológica, nos preparan en acompañamiento con trabajo social, psicológico, que tal vez muchas personas que vienen de otros lugares del país no podrían recibir; se trata del cambio emocional que contempla vivir en San José y aquí a nosotros se nos da un seguimiento, se nos prepara para ese cambio con el fin de adaptarnos a un modelo social diferente”, destacó Díaz. Según Sandra Masís, Directora del Programa de Residencias Estudiantiles, se estima que por el Programa han pasado más de 8 mil estudiantes.
César Díaz, estudiante de Ciencias Políticas y Enseñanza del Castellano y la Literatura de la UCR
Masís destaca que en Residencias, el estudiante recibe formación en una gran variedad de áreas, además del apoyo en alojamiento.
La Directora también destaca que el Programa es clave para el logro académico de los estudiantes, mediante todo lo que brinda, desde salas de cómputo hasta lavadoras, camas, escritorios y casilleros para las y los estudiantes. Además, Masís indica que la experiencia de los años le ha mostrado que los estudiantes salen fortalecidos para afrontar de mejor forma la entrada al mercado laboral.
También, en este Programa se da un proceso de atención y seguimiento de la población de primer ingreso, se busca fortalecer el desempeño académico, se brinda un servicio de prevención de riesgos y atención de emergencias, y hay un proceso de desarrollo de habilidades de liderazgo y buenas prácticas ambientales. También, hay apoyo personal y social en el proceso de convivencia y hay atención e intervención profesional en situaciones conflictivas, de salud, emocionales y psicológicas.
Gilberto León Avecilla tiene más de 10 años de laborar para el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), él formó parte del Programa de Residencias y explicó que gracias a la UCR pudo cumplir su sueño de ser profesional. – foto Cristian Araya Badilla.
El Programa de Residencias Estudiantiles es un beneficio complementario según lo estipulado en el Reglamento de Adjudicación de Becas y otros Beneficios. Forma parte de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, instancia que emite los lineamientos generales, y es administrado por la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica (OBAS) en la Sede Rodrigo Facio y por la Coordinación de Vida Estudiantil en las Sedes Regionales.
Este beneficio, que ahora disfrutan Ashley y César, lo disfrutaron también en su paso por la universidad Gilberto León Avecilla, quien hoy es un profesional con 10 años de laborar para el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y Sonia Hernández González, quien hoy es Productora Audiovisual y Multimedia en el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Ambos concordaron también en el hecho de que posiblemente no podrían estar donde están, sin el apoyo del Programa de Residencias Estudiantiles de la Universidad de Costa Rica (UCR).
“En mi caso, complacido de haber formado parte de este programa, ya que me permitió tener habilidades y destrezas que fuera del programa, no las habría tenido. Como el hecho de poder ser multifacético en algunas de las funciones, porque nos tocaba hacer de todo en los apartamentos donde vivíamos. Nos tocaba convivir con personas, culturas y tradiciones diferentes, lo que le da a uno esa apertura de mentalidad para poder compartir con diversas personas, y que ahora en el mundo laboral cuando se trata de compartir con compañeros de trabajo, esas herramientas que el programa nos dio, son útiles y funcionales”, destacó León Avecilla.
León subrayó que cualquier persona que sea de zonas alejadas y en situaciones similares a las de él, puede completar su sueño de ser un profesional, formando parte y participando mediante el concurso de admisión de la universidad en el Programa de Residencias Estudiantiles.
Por otro lado, Hernández subrayó que de su familia, no sólo ella pasó por el Programa de Residencias Estudiantiles, por lo que este espacio ayudó mucho a sus hermanos a profesionalizarse.
“El Programa fue un catalizador de cambio en mi vida. Me permitió estudiar lo que yo quería. Me permitió conocer gente que hasta la fecha sigue aportando e impactando cosas importantes en mi vida, además me dio muchas herramientas a nivel profesional porque te ayuda a convivir con la gente, te ayuda a ser tolerante, te ayuda a estar abierto a personas diferentes que hacen las cosas diferentes y eso está bien, te ayuda a lidiar con distintas personalidades y te ayuda a administrar los recursos que tenés. Más allá de lo académico también me dio otras herramientas, que posiblemente me habría costado mucho conseguir”.
En el Programa de Residencias, la gran mayoría de estudiantes son provenientes de zonas alejadas de la Gran Área Metropolitana (GAM), en su mayoría de zonas rurales y provenientes de familias con muy reducidos recursos económicos, por lo que, como indica César Díaz, se convive con un gran “mosaico de personas”.
Ashley Castro también destacó que al final del período de estancia en el Programa, un residente es una persona integral.
Sonia Hernández González es Productora Audiovisual y Multimedia en el Ministerio de Educación Pública (MEP), ella forma parte de los más de 8 mil estudiantes que han sido beneficiados por el Programa de Residencias de la UCR. – foto Cristian Araya Badilla.
“Cada persona que entra a Residencias viene con una historia, pero cuando sale, sale con una historia re-escrita, con una nueva historia. Esa historia queda para el resto de la vida. Residencias es una familia”, expresó.
Un repaso por la historia
En 1970, se comenzó a escribir una historia que casi nadie conoce. La Universidad de Costa Rica (UCR) empezó a detectar una enorme dificultad de asistencia a clases y transporte en estudiantes que vivían lejos de los centros de estudio de la UCR: el problema estaba claro, se necesitaba infraestructura de alojamiento.
Lo que en su momento se llamaba Patronato de Becas (hoy, Oficina de Becas), investigó en otros países sobre los procesos de alojamiento de estudiantes. Es así, como según la historia registrada por la Oficina de Becas y Atención Socioeconómica (OBAS), en 1976, la Sede de Occidente comienza a desarrollar las primeras experiencias de alojamiento de estudiantes.
Un año después de esas primeras experiencias, en la Sede Central Rodrigo Facio, mediante la Oficina de Bienestar Estudiantil, se alquiló una casa para 11 estudiantes provenientes de Limón, que cursaban sus carreras en San Pedro de Montes de Oca.
De esta manera, la primera forma de residencias estudiantiles consistía en una casa alquilada por la universidad donde los estudiantes con dificultades para el pago de alojamiento, podían vivir mientras cursaban su carrera universitaria.
Pero esta modalidad debió modificarse en 1983, no sólo por el alto costo de los alquileres, sino también por dificultades para encontrar lugares de alojamiento adecuados. Es así, como la Sede Rodrigo Facio compra un edificio de 28 apartamentos que pasa a llamarse “Residencias Estudiantiles”, un edificio que se llenó de estudiantes rápidamente, hasta tener alojados cerca de 160 residentes.
La Sede de Occidente construye sus residencias propias en 1986, inaugurando este edificio en 1991, el cual se convirtió en el primer inmueble construido por la Universidad para fines de alojamiento de estudiantes. Es así como la Sede del Atlántico hace lo mismo en el mismo año y el Recinto de Tacares también, en el año 1992.
En Liberia el servicio de residencias llegó en 1995 y en el 2012 amplió su capacidad con una nueva construcción. En Limón se construyó la primera residencia en 1988 y en el 2010, también inauguró un nuevo edificio.
En Puntarenas este programa logra un edificio propio en el 2004. Y en el 2006, cuando se abrió el Recinto de Golfito, con la carrera de Informática Empresarial, de los 21 estudiantes admitidos, a 16 se les brindó beneficio de residencia.
El edificio de Residencias Estudiantiles ubicado a un costado de la Facultad de Educación en la Sede Central Rodrigo Facio, se remodeló en el 2013. Para el 2014, se inició el proceso de gestión para un nuevo edificio que se denominó Residencias Estudiantiles Universitarias (REU). 5 pisos de un edificio cargado de estudiantes de zonas alejadas que tiene un lugar seguro de alojamiento, que no sólo les permite llevar adelante sus estudios y sus tareas académicas, también les da descanso, recreación, comodidad y excelentes espacios de alimentación. Actualmente, el Programa se financia, primero, de una parte del presupuesto que proviene del monto por residencias de la población residente, el cual, se destina exclusivamente para el mantenimiento de edificios. Segundo, se recibe apoyo presupuestario de la Oficina de Becas (OBAS) mediante presupuesto ordinario y otras colaboraciones que llegan de otras instancias universitarias para el desarrollo de proyectos ambientales, de gestión, seguridad, entre otros.
La directora del Programa Residencias Estudiantiles, Sandra Masís.
Ashley Castro Ruiz, estudiante de Enseñanza del Francés de la UCR oriunda de Puntarenas y estudiante residente en la Sede Rodrigo Facio.
Centro será usado para entrenamiento de estudiantes y profesionales de salud. Además, podrá ser utilizado para brindar atención inmediata ante casos de emergencia nacional
Pie de foto: La simulación clínica no solo minimiza el riesgo de que las personas atendidas sufran eventos adversos durante el proceso de cuido, sino que también reduce los gastos de la seguridad social.- foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Por primera vez en toda Latinoamérica, un centro altamente especializado será capaz de trasladarse a zonas rurales y urbanas con el propósito de aumentar la excelencia de los procedimientos clínicos que realizan profesionales de salud a nivel nacional.
Se trata del Centro de Simulación Móvil-UCR, a cargo de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Costa Rica (UCR), el cual permitirá que tanto estudiantes como enfermeros ya titulados, así como otros expertos dedicados a la atención de pacientes, practiquen diversos tipos de procedimientos clínicos de importante complejidad en modelos humanos antes de intervenir a una persona real.
El objetivo es que los participantes fortalezcan aún más sus habilidades en un espacio controlado de alta tecnología, en donde podrán diseñar y rectificar los pasos a seguir en casos difíciles. Esto dará la posibilidad de reducir considerablemente el riesgo de que un paciente reciba un mal procedimiento.
De acuerdo con Seidy Mora Quirós, coordinadora del Centro de Simulación en Salud (CESISA-UCR), la simulación clínica se ha convertido en una estrategia metodológica indispensable para garantizar la seguridad del paciente, así como avalar la calidad de los procesos de aprendizaje. En este aspecto, la UCR se ha caracterizado por ser pionera y líder en el país.
Ahora, mediante el Centro de Simulación Móvil, la Escuela de Enfermería de la UCR fortalece nuevamente su compromiso con Costa Rica, al brindar capacitaciones con respaldo internacional que beneficiarán la salud de la población.
Pero ese no será su único aporte, ya que el Centro también podrá responder ante casos de emergencia nacional, específicamente en la selección y atención inmediata de pacientes, y hasta en la realización de cirugías menores que sean vitales en el momento de la urgencia.
“Desde hace 12 años, la Escuela de Enfermería de la UCR ha logrado incorporar tecnología de vanguardia en este moderno método de enseñanza, el cual finalmente beneficiará al país cuando estos estudiantes, ya profesionales, ejerzan su profesión de manera humanitaria. El Centro nos va a permitir seguir avanzado con proyectos de docencia, de servicios a instituciones de salud y de proyección a la comunidad, con la cooperación de una de las instituciones de mayor prestigio a nivel mundial como lo es Penn State Health Clinical Simulation Center”, afirmó Mora.
El Dr. Henning Jensen Pennington da por inaugurado el Centro de Simulación Móvil, en compañía de la directora de la Escuela de Enfermería, Ligia Murillo Castro; la coordinadora del CESISA-UCR, Seidy Mora Quirós y expertos internacionales de Penn State University. – foto Anel Kenjekeeva, UCR.
Los involucrados podrán poner en práctica cerca de 72 procedimientos clínicos con sus respectivas guías basadas en evidencia científica. Entre estos podemos citar: colocación de diferentes tipos de sondas, aplicación de inyectables por diferentes vías y diversos tipos de curaciones, entre otros. De igual forma, recibirán entrenamiento en Soporte Vital Básico, Soporte Vital Cardiovascular Avanzado y Soporte Avanzado Pediátrico cuando lo requieran.
Otra de las contribuciones que proporcionará el Centro de Simulación Móvil UCR, será ampliar la enseñanza en diferentes escenarios propios del sistema de salud, con el propósito de que los involucrados sean capaces de responder a entornos cambiantes y acordes con las nuevas necesidades que requiere Costa Rica. Entre esos escenarios se destacan el de parto, el de comunicación y el de toma de decisiones en situaciones del primer nivel de atención.
“Nuestro sueño siempre ha sido realizar escenarios que evidencien lo que promulgamos, la multi, la inter y la transdisciplinariedad, como debe ser en el escenario real, en el cual ninguna disciplina actúa sola al brindar cuidado. La simulación ha evolucionado en las últimas décadas en beneficio de la humanidad y nosotros también”, afirmó Ligia Murillo Castro, directora de la Escuela de Enfermería.
Así es como luce el Centro de Simulación Móvil, que es parte del CESISA UCR, catalogado actualmente como Centro de Entrenamiento Internacional por la American Heart Association (AHA), lo que respalda su calidad a nivel mundial. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Con la nueva unidad se da por concretada una etapa de madurez académica. El rector de la Universidad de Costa Rica, el Dr. Henning Jensen Pennington, manifestó que el Centro será clave para alcanzar una formación más eficiente, provechosa y retadora, a través de una innovadora estrategia pedagógica apoyada en la tecnología, un campo en que la UCR confía y se promueve firmemente.
“La UCR crece con cada proyecto como este, porque nuestros estudiantes crecen al ofrecerles las mejores herramientas para su aprendizaje, de la mano con la guía de docentes capacitados y sensibles ante los intereses de las nuevas generaciones. En nosotros recae la responsabilidad de formar con rigor, disciplina y humildad, pero especialmente con el ejemplo”, indicó.
El Centro de Simulación Móvil posee dos habitaciones de simulación y una sala de control totalmente equipada. Así mismo, incluye un simulador de paciente de vanguardia y un moderno espacio de aprendizaje de primer mundo llamada Learning Space Go. La inversión en esta nueva unidad fue cercana a los $589.000.
El primer lugar al que llegará el Centro de Simulación Móvil será la Sede de Occidente, ubicada en San Ramón de Alajuela, ya que este es el otro lugar donde la UCR imparte la carrera de Enfermería. Después viajará a los lugares o centros hospitalarios que soliciten el servicio.
Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista Oficina de Divulgación e Información, UCR
País avanza un punto en medición internacional y se mantiene con la tercera mejor nota a nivel de América Latina
El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional se presentó este 21 de febrero en las instalaciones del Cicap-UCR. La vicepresidenta de la organización Costa Rica Íntegra presentó los resultados. En el escenario acompañan Mayela Cubillo Mora, directora del Cicap-UCR y Sergio Alfaro Salas, Ministro de la Presidencia. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Costa Rica obtiene una calificación de 59 en la medición del Índice de Percepción de la Corrupción que cada año realiza la organización Transparencia Internacional. Dicha calificación se basa en un rango de 1 a 100 donde 100 es equivalente a un país libre de corrupción; la nota obtenida por Costa Rica coloca al país en la escala media alta de los países con menor percepción de corrupción a nivel global, pues el promedio mundial es de 43 puntos.
El presidente de la asociación Costa Rica Íntegra, Eduardo Núñez, –organización de la sociedad civil y contraparte de Transparencia Internacional en el país–, señaló que la calificación obtenida por Costa Rica (59), aunque supone un leve ascenso respecto al año anterior (58), muestra un crecimiento lento respecto a la meta establecida en el Plan Nacional de Desarrollo del país, que para el 2018 pretendía subir ese indicador a 65.
En esta medición del 2017 se consideraron más de 180 países, entre los cuales Costa Rica repite como el país con la tercer mejor nota a nivel de América Latina, superada solo por Uruguay y Chile.
Sin embargo, las fuentes de la información para construir el índice fueron recopiladas por la asociación de la sociedad civil Costa Rica Íntegra, durante el primer semestre del 2017; por lo que no incluyen los efectos de percepción de corrupción de los últimos escándalos conocidos como el de Yanber o el “el cementazo”.
La vicepresidenta de Costa Rica Íntegra, Evelyn Villareal Fernández, advierte que los avances que ha tenido Costa Rica, aunque bien son positivos, son consecuencia de acciones aisladas, lo que no permite un crecimiento mayor y sostenido en el índice.
¿Cómo mejorar la percepción de la corrupción?
Los países que tienen los mejores índices son nórdicos y allí además de sanciones severas, hay una cultura de legalidad que se forma desde las bases del sistema educativo.
La organización Costa Rica Íntegra advierte que se ocupan cuatro componentes básicos para mejorar el desempeño de las naciones en la materia: una institucionalidad fuerte, un sistema de justicia eficiente, estabilidad de una política nacional anticorrupción y una sociedad con tolerancia cero a la corrupción.
Para lograrlo, esta organización propuso a los dos partidos políticos en contienda electoral un Plan Nacional Anticorrupción enfocado en la reducción de la impunidad, en impulsar una cultura de legalidad y prevención de la ilegalidad y construir acuerdos nacionales de orden político e intersectorial que doten de estabilidad a la estrategia nacional anticorrupción.
Los datos de Índice de Percepción de la Corrupción se presentaron la mañana de este 21 de febrero en las instalaciones del Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública de la Universidad de Costa Rica (Cicap-UCR).
El Cicap-UCR es un aliado de Costa Rica Íntegra en el objetivo de generar conocimiento y sensibilización en los temas de gestión pública.
Limonenses se adentran en el aprendizaje de instrumentos musicales gracias a reconocidos expertos nacionales e internacionales
La Sede del Caribe de la UCR y la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) organizaron el Campamento de Desarrollo Humano dirigido a la población de Limón, en el que resaltaron varias actividades en las que la música hizo vibrar las emociones de las y los participantes.
Uno de los eventos fue el I Festival Internacional de Clarinetes del Caribe que se realizó del 26 al 31 de enero, bajo la dirección del profesor Roberto Henry, en la Casa de la Cultura de Limón.
Con la realización de estos Campamentos se busca impulsar la tarea humanística y democratizadora de la UCR, para que el acceso universal de la población costarricense a la educación sea cada vez más palpable; éstos se caracterizan porque son espacios educativos, culturales, artísticos y recreativos abiertos a todo el público, además se organizan durante los meses de enero y febrero de cada año.
A propósito de estos esfuerzos, el I Festival Internacional de Clarinetes del Caribe 2018 tuvo una inscripción de 30 personas, quienes fueron instruidas por el maestro Sergio Reyes Sagastume, clarinetista principal de la Orquesta Sinfónica de Guatemala; la Dra. Ana Catalina Ramírez Castrillo, clarinetista principal de la Banda de Conciertos de Heredia y profesora del sistema Preuniversitario de la Universidad Nacional (UNA); y el maestro Andrés Ramírez Villarraga, profesor de clarinete en la Universidad del Cauca, Colombia.
Según comentó Roberto Henry, docente de la Sede del Caribe, este Festival recibió a personas que conviven en zonas de alto riesgo social y marginal, por lo que la presencia de la UCR les provee de espacios en los que pueden recrearse, aprender y despejar su mente.
“Se ofrecieron clases y se realizaron hasta presentaciones o conciertos, con lo que también se contribuye a mantener viva la escena músico-cultural local; los ambientes didácticos permitieron a la juventud aprovechar su tiempo en actividades sanas”, indicó Henry.
Los cursos se impartieron de 9 a.m. a 12 m.d. y de 2 p.m. a 5 p.m., las personas matriculadas recibieron clases con los diferentes maestros que participaron en este Festival y además se organizaron recitales a partir de las 7 p.m., en donde todas y todos pudieron apreciar la ejecución de obras musicales. La inscripción fue gratuita y al final del mismo se entregó un certificado de participación de la UCR.
La clarinetista costarricense Dra. Catalina Ramírez fue nominada al Grammy Latino 2014 y nombrada Clarinetista del Año para Iberoamérica 2010. En nuestro país fue dos veces ganadora de la competencia Jóvenes Solistas de Costa Rica e integrante de la Orquesta Sinfónica Juvenil y de la Nacional de Costa Rica, ha sido integrante de la Orquesta Sinfónica de Brockton en Massachusetts, también de la Orquesta del Estado de Mississippi y de la Orquesta de las Américas, obtuvo un Diplomado en Clarinete en Longy School of Music en Cambridge, Massachusetts; una Maestría en Educación y Ejecución Musical de la Universidad de Massachusetts en Amherst y un Doctorado en Música de la Universidad de Temple en Filadelfia.
El maestro guatemalteco Sergio Reyes ganó, a la edad de 16 años, el concurso para jóvenes del Festival de la Orquesta Sinfónica Juvenil de las Américas (FOSJA) en San Juan, Puerto Rico; en el 2007 se gradúa de la Universidad Galileo de Guatemala con el título de Licenciado en Música, especializado en clarinete, cursó el Posgrado en Perfeccionamiento de Clarinete en el Conservatorio Superior del Liceu de Barcelona, España, durante los años 2009 y 2010. Sergio fue premiado como Clarinetista Favorito del año 2010 de toda Hispanoamérica por la Clariperu.org, una red de clarinetistas de todo el continente americano.
Andrés Ramírez Villarraga es colombiano, fue becado por el Ministerio de Cultura de Colombia para realizar estudios de posgrado en Indiana University, Estados Unidos, y obtuvo tres maestrías en el Conservatorio de la Svizzera Italiana en el año 2005 sobre Perfeccionamiento en Clarinete, Pedagogía del Clarinete y Educación Musical Elemental. Ha sido miembro de la Banda Sinfónica de Santa Fe De Bogotá, de la Banda Sinfónica Nacional de Colombia, de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y de la Orquesta de Cámara de la Suiza Italiana.
Finalmente, Roberto Henry es experto clarinetista y ha tocado en la Banda Municipal de Pacayas en San José, en la Orquesta de Cartago, en la Orquesta de la Universidad de Costa Rica, en las bandas de Conciertos de Alajuela, Limón, Cartago y en la Banda de los Supremos Poderes de Honduras. Se ha desempeñado como docente en varias escuelas municipales de música del país, es el clarinetista principal de la Banda de Conciertos de Cartago y además, es profesor de clarinete en la Sede del Caribe de la UCR.
Otto Salas Murillo
Periodista Oficina de Divulgación e Información, UCR