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Etiqueta: Universidad de Costa Rica

Los consultorios jurídicos de la UCR deben reapropiarse de su función de justicia social y no ser solo un requisito académico

Walter Antillón

Es importante que recordemos, precisamente en este momento, cómo nacieron en nuestra Facultad los consultorios jurídicos, y con qué propósitos. Iremos entonces al siglo XX, a los finales de la década de los 60 y comienzos de la de los 70, tiempos de gran agitación social en los que los estudiantes y los profesores de la Universidad de Costa Rica coincidíamos en la idea de que nuestra Alma Mater debería participar mayormente en la sociedad civil, en procura de una mayor justicia social.

Esa idea tomó fuerza hasta el punto de inspirar una parte muy importante del contenido del Tercer Congreso Universitario que tuvo lugar entre 1972 y 1974; de donde proviene el actual artículo 3 del Estatuto:

La Universidad de Costa Rica debe contribuir con las transformaciones que la sociedad necesita para el logro del bien común, mediante una política dirigida a la consecución de una justicia social, de equidad, del desarrollo integral, de la libertad plena y de la total independencia de nuestro pueblo.

La Facultad de Derecho fue precursora de esa orientación, porque en 1971 había conseguido la promulgación de la Ley 4775, Ley de los Consultorios Jurídicos; la cual se había gestado durante la Decanatura de don Carlos José Gutiérrez, siendo el vicedecano don Eduardo Ortiz; y se logró en la Decanatura de don Eduardo, siendo vicedecano mi persona; su objetivo fundamental fue hacer posible la prestación de un servicio técnico-jurídico (la procuración en juicio, el notariado) por parte de la Universidad de Costa Rica, a favor de las personas de escasos recursos en el País.

En efecto, de acuerdo con la Ley 4775 y sus reformas, “obtener servicios gratuitos de abogacía y notariado en los consultorios jurídicos que ha establecido y establezca la Universidad de Costa Rica” es un derecho cívico de todas las personas que, dado el monto de sus ingresos, no estarían obligadas a presentar declaración para efectos del Impuesto sobre la Renta (Artículo 1º).

Según la ley, la función del consultorio jurídico es brindar servicios gratuitos de abogacía y notariado. Aunque lo presta la Universidad, se trata de un servicio social, no de un curso académico: los servicios sociales van hacia afuera, mientras que los cursos académicos van hacia adentro. Concebir la función del consultorio sólo como un curso/requisito para los estudiantes significa la amputación de su verdadera función y una violación del mandato de la Ley 4775.

Analizando jurídicamente las figuras, notamos que se trata, por un lado, de un derecho público subjetivo de ciertos ciudadanos (Jellinek) consagrado en una ley ordinaria: derecho a una prestación a cargo de la Universidad, representada por la unidad académica llamada Facultad de Derecho, que la cumple mediante los servicios que brindan sus estudiantes en el consultorio, bajo la guía y supervisión de los profesores a cargo.

Y por el otro lado tenemos la figura de un deber cívico de un estudiante de Derecho habilitado para el ejercicio forense; ergo, un deber cívico consistente principalmente en incoar y tramitar, dentro de un lapso determinado de tiempo, procesos y procedimientos ante los tribunales y otras instancias. Por lo demás, tal deber constituye una carga, o una condición indispensable (sin créditos) para la graduación del estudiante.

En su paso por el consultorio jurídico el estudiante se adiestra en el ejercicio de la profesión forense, pero, además, sirviendo a su pueblo, entra en contacto con sus dificultades, sus angustias y sus miserias.

Queda claro entonces que la Facultad de Derecho, como unidad académica perteneciente a la Universidad de Costa Rica, tiene el deber indeclinable de contribuir, a través del crecimiento cualitativo y cuantitativo de los consultorios jurídicos, a la consecución de cada vez más equidad y justicia social para el mayor número posible de los habitantes de nuestro territorio que carecen de medios económicos, a tenor del artículo 3º del Estatuto.

Así concebida la institución del consultorio, la ganancia para Costa Rica es por partida triple: gana y se enriquece la Universidad al prodigarse en la solución de los problemas de la gente; gana y se enriquece el estudiante que adquiere destrezas forenses y toma conciencia de la patria invisible; y gana y se enriquece, por supuesto, el beneficiario, porque ejercita un derecho cívico que la ley consagra a su favor, y recibe el servicio correspondiente.

Los profesores y los estudiantes de la Facultad deben luchar para que los Consultorios Jurídicos se reapropien de su verdadera naturaleza y su verdadera función, de acuerdo con la ley, haciendo realidad la dimensión de bien social y justicia social a la que aspira nuestra Alma Mater.

Posgrado de la UCR abrirá atención gratuita de salud materna y reproductiva

Mag Olga Marta Ramírez Hernández 
Comunicadora
Sistema de Estudios de Posgrado (SEP)

  • No se requiere estar asegurada para acceder a la atención

  • Estudiantes de la Maestría Profesional en Enfermería Ginecológica, Obstétrica y Perinatal brindarán atención supervisada a partir del 9 de setiembre.

Las mujeres interesadas en recibir atención en salud materna y reproductiva podrán acceder a consultas gratuitas entre el 9 de setiembre y el 25 de noviembre de 2026 en la Universidad de Costa Rica (UCR). El servicio será ofrecido por estudiantes de la Maestría Profesional en Enfermería Ginecológica, Obstétrica y Perinatal en el Centro de Simulación en Salud (CECISA), ubicado en Finca 2, bajo la supervisión permanente de enfermeras obstetras docentes.

Las consultas incluirán control prenatal, monitoreo fetal, lactancia materna, atención postparto, crecimiento y desarrollo infantil, así como servicios de salud sexual y reproductiva. Todos los servicios serán gratuitos, con excepción de la citología líquida para la detección temprana de alteraciones en el cuello uterino, cuyo costo será de ₡7.280. El monto cubre el procesamiento de la muestra por parte de un laboratorio externo.

«La iniciativa surge como parte de la estrategia académica de la maestría para fortalecer la formación clínica de sus estudiantes y, al mismo tiempo, ampliar el acceso de la población a servicios de prevención, acompañamiento y educación en salud», destacó la Mag. Ana Ibis Campos, coordinadora de la Maestría.

Para el decano del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP), el Dr. Eldon Caldwell Marín, «iniciativas de este tipo reflejan el vínculo entre la formación avanzada y las necesidades de la población, al permitir que estudiantes especializados contribuyan al bienestar colectivo mientras fortalecen sus competencias profesionales. Asimismo, evidencian el aporte de la universidad pública en áreas estratégicas para el desarrollo humano y la salud».

Atención y formación especializada

Para Campos, coordinadora de la Maestría, el proyecto responde tanto a una necesidad académica como social. «Es importante para el estudiante porque le permite adquirir herramientas y habilidades técnicas y blandas para la atención de esta población. A veces pensamos que la persona profesional en enfermería obstetra solamente trabaja en hospitales realizando partos, pero en realidad tiene múltiples campos de acción vinculados con la salud de la mujer, la familia y el cuidado de la niñez. Estas experiencias fortalecen su desempeño profesional futuro», señaló.

Campos destacó que las consultas permitirán brindar una atención con mayor tiempo de acompañamiento que el disponible habitualmente en otros servicios de salud. Según explicó, las usuarias recibirán seguimiento personalizado durante el embarazo, el postparto y los procesos relacionados con la salud sexual y reproductiva. Además, cada estudiante estará acompañado por especialistas que supervisarán la valoración clínica y la orientación a las pacientes.

Compromiso con la sociedad

La propuesta integra docencia, acción social y generación de conocimiento al acercar los servicios universitarios a la comunidad. Además de favorecer la prevención y la educación en salud, permite que futuras especialistas desarrollen experiencia directa en escenarios reales de atención, uno de los objetivos fundamentales de la formación de posgrado en ciencias de la salud.

Las consultas se ofrecerán del 9 de septiembre al 25 de noviembre, todos los miércoles de 8:00 a. m. a 12:00 m. d., en el Centro de Simulación en Salud (CESISA) de la Universidad de Costa Rica, ubicado en Finca 2, 125 metros al norte del gimnasio del Colegio Monterrey.

Las personas interesadas podrán solicitar cita mediante el formulario habilitado https://ucr.cr/r/RO0iR o comunicándose al teléfono 2511-3718, disponible también por WhatsApp.

Hoy hace 80 años… El SIBDI, silencioso corazón académico de la UCR

Por Jaime E. García González, Dr. sc. agr.

Profesor catedrático jubilado de la UCR y la UNED.
Miembro de la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL).
biodiversidadcr@gmail.com

“El trabajo del SIBDI en los últimos 80 años ha sido una de esas labores esenciales que pocas veces ocupan titulares, pero sin las cuales la vida universitaria simplemente no sería posible.”

Celebrar un aniversario del Sistema de Bibliotecas, Documentación e Información de la Universidad de Costa Rica (SIBDI) es mucho más que conmemorar una fecha institucional. Es reconocer una de las estructuras silenciosas pero fundamentales que han sostenido, durante décadas, la vida académica, científica y humanista de la Universidad de Costa Rica. Detrás de innumerables tesis, investigaciones, artículos y clases ha estado siempre el trabajo constante y comprometido de las bibliotecas universitarias y de quienes las hacen posibles.

La historia del SIBDI (AUROL, 2021 y Rodríguez, 1996) refleja también la historia del crecimiento intelectual de la Universidad. Desde aquella pequeña sala inaugurada el 26 de agosto de 1946 en el antiguo edificio universitario de Barrio González Lahmann, con capacidad para apenas treinta lectores, hasta la compleja red de bibliotecas especializadas que hoy integra numerosas unidades académicas y centros de investigación, el recorrido ha sido extraordinario. La apertura de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro en 1970 marcó un hito en la consolidación de servicios modernos para la docencia y la investigación, mientras que la expansión posterior hacia bibliotecas especializadas confirmó que el acceso al conocimiento constituye uno de los pilares esenciales de la universidad pública.

Fuente: La Tribuna, 27 de agosto de 1947, p. 4. Cortesía de Marco Díaz Segura, Museo UCR. Foto coloreada y definición mejorada con ChatGPT.

Sin embargo, más allá de los edificios, colecciones y sistemas tecnológicos, la verdadera fortaleza del SIBDI ha sido siempre su gente.

Lo digo desde una experiencia profundamente personal. Como estudiante universitario desde 1974 y posteriormente como docente de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica, tuve el privilegio de convivir durante décadas con funcionarios y funcionarias del SIBDI cuya calidad humana y profesional dejó una huella imborrable. Siempre encontré disposición para ayudar, paciencia ante las consultas, rigurosidad en el trabajo y un profundo compromiso con el servicio público universitario.

Quienes hemos pasado largas horas buscando referencias bibliográficas, revisando revistas científicas o intentando localizar materiales difíciles de conseguir sabemos que detrás de cada respuesta eficiente existen personas cuya labor suele permanecer invisibilizada. Muchas veces fueron precisamente los funcionarios del SIBDI quienes orientaron investigaciones, facilitaron recursos indispensables o resolvieron problemas que parecían menores, pero que resultaban cruciales para el trabajo académico cotidiano.

En tiempos donde la inmediatez digital pareciera hacernos olvidar el valor de las instituciones dedicadas al conocimiento, conviene recordar que una biblioteca universitaria no es simplemente un depósito de libros. Es un espacio de formación crítica, de democratización del acceso a la información y de construcción de ciudadanía. Y ello requiere no solo infraestructura y tecnología, sino también vocación, criterio profesional y una sólida ética de servicio.

Además, el tránsito desde las antiguas fichas catalográficas hasta los modernos sistemas automatizados ha demandado procesos permanentes de adaptación. Ese esfuerzo silencioso permitió que la Universidad mantuviera vivo y accesible su patrimonio bibliográfico y documental en medio de profundas transformaciones tecnológicas y presupuestarias.

Por todo ello, este aniversario constituye una oportunidad para expresar gratitud hacia quienes, desde los mostradores de préstamo, las salas de referencia, los procesos técnicos, la digitalización o la administración de colecciones, han contribuido durante décadas a sostener una de las funciones más nobles de la universidad pública: garantizar el acceso al conocimiento.

Felicitar al SIBDI es también reconocer una tradición universitaria profundamente ligada al pensamiento crítico, a la investigación rigurosa y al compromiso con la cultura y la educación costarricense.

En una época marcada por la desinformación y la superficialidad, el trabajo del SIBDI nos recuerda que el conocimiento serio, accesible y organizado sigue siendo indispensable para la democracia y para el futuro del país.

A todas las personas que han formado y constituyen parte del SIBDI: gracias por tantos años de entrega, profesionalismo y servicio a la comunidad universitaria y nacional. Su labor ha sido, y continúa siendo, fundamental para la Universidad de Costa Rica y para nuestro país.

UCR recomienda aprobar proyecto sobre vedas pesqueras, pero pide fortalecerlo con ciencia y mecanismos de control

A pesar de que la Comisión Permanente Ordinaria de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Legislativa aprobó el pasado 13 de agosto una moción para no consultar al Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR) de la Universidad de Costa Rica (UCR) el proyecto de ley sobre sostenibilidad social durante los períodos de veda pesquera, la Universidad ya emitió su criterio técnico sobre la iniciativa y recomienda su aprobación.

El proyecto, expediente N° 25.603, busca reformar la Ley de Pesca y Acuicultura para ampliar el acceso a compensaciones económicas para las personas pescadoras que vean afectados sus ingresos durante los períodos de veda, sin que el otorgamiento dependa exclusivamente de su condición socioeconómica.

El criterio del CIMAR, solicitado por la Universidad, expresa una conformidad general con la iniciativa, pero advierte que el proyecto debe incorporar mayores elementos científicos, técnicos y de seguimiento para garantizar que las medidas propuestas contribuyan efectivamente a la sostenibilidad de los recursos pesqueros y al bienestar de las comunidades que dependen de esta actividad.

Entre las recomendaciones planteadas se encuentran fortalecer la fundamentación del proyecto mediante estudios científicos, estadísticas y evidencia empírica; establecer criterios más claros para la aplicación y control de los mecanismos previstos; precisar el financiamiento destinado a investigación; garantizar que los estudios sean realizados por personal con experiencia técnica pertinente; promover medios de vida alternativos para las comunidades pesqueras; y establecer mecanismos de monitoreo y evaluación sobre el estado de las poblaciones explotadas y los niveles de pesca ilegal.

El CIMAR también recomienda mejorar los sistemas de información sobre capturas, subsidios y personas beneficiarias, así como fortalecer el monitoreo, control y fiscalización durante las vedas.

Con base en este criterio técnico, el Consejo Universitario de la UCR acordó recomendar la aprobación del proyecto de ley, siempre y cuando se incorporen las observaciones y recomendaciones formuladas por el CIMAR.

La posición de la Universidad contrasta con la decisión adoptada por la comisión legislativa, que, según informó el Semanario Universidad, aprobó una moción para excluir la consulta al principal centro universitario especializado en investigación marina del país. Paradójicamente, mientras se optó por prescindir formalmente de esta consulta, el CIMAR ya había producido un criterio técnico que no rechaza la iniciativa, sino que plantea condiciones para mejorarla.

Para la UCR, apoyar la iniciativa no significa aprobarla sin modificaciones. Por el contrario, la atención a las necesidades económicas de las comunidades pesqueras debe ir acompañada de evidencia científica, mecanismos de control, investigación y políticas que garanticen la sostenibilidad de los recursos marinos. En un contexto de deterioro de las pesquerías nacionales, estas condiciones resultan fundamentales para que una política de compensación social no termine desvinculada de la recuperación y conservación de los ecosistemas y recursos de los que dependen las propias comunidades pesqueras.

Estar ahí – crónica

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Al pensar en escribir esta crónica me doy a la tarea de buscar evidencia audiovisual que complemente mi observación, realizada al mediodía del viernes 21 de agosto en el propio pretil de la Universidad de Costa Rica.

Mientras hago la búsqueda, doy con un zafarrancho grabado en una actividad festiva en el centro del país. Una batalla campal que involucraba hombres adultos y policías. Todos trenzados en golpes, patadas, insultos. Se volvió viral.

Mientras observo el material, vuelvo a la mañana del 21 de agosto y la pregunta que me hago es si son comparables ambas “batallas” y si habría que buscar entonces otra forma de denominar eso que se ha dado en llamar en español “la batalla de aura”, traducción libre y conveniente del inglés “aura farming”.

¿Por qué estuve allí justo a esa hora?

Fui convocado a la segunda reunión de la recién creada Red Interuniversitaria en Movilidades Humanas (RIMHU), que aglutina diferentes profesionales trabajando en este tema. La reunión se celebraría en las instalaciones del recordado Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) ubicadas en el Campus de la Universidad de Costa Rica, en San Pedro de Montes de Oca.

Debo reconocer que mi viaje al pasado fue inmediato. Al cruzar la Plaza 24 de abril se me activó en la memoria los vivos recuerdos de las jornadas de lucha por el presupuesto de la educación superior pública en 1991 y las largas horas de clase y estudio en sociología, en el antiguo edificio de la Facultad de Ciencias Sociales.

Todo eso mezclado con la emoción de una extraordinaria sesión de trabajo en la que delineamos los primeros bosquejos de una figura que propone incidencia y acompañamiento en el tema de las movilidades humanas en Costa Rica.

Al salir de la reunión me dispuse a volver al camino que me llevara de vuelta a los recuerdos. Al cruzar de nuevo la 24 de abril noto y escucho un intenso barullo cercano. Mi percepción me lleva a voltear inmediatamente la mirada hacia el Edificio de Estudios Generales, convertido en una inmensa tribuna con sus dos pisos superiores abarrotados de espectadores, a los que la altura les daba un lugar privilegiado en la observación.

Camino unos pasos más y me encuentro con un redondel humano improvisado, a un costado de las tribunas que se levantan expectantes. El barullo proviene de una voz colectiva que reacciona y traduce la emoción: del rechazo a la aprobación, todo en cuestión de segundos. No veo violencia, no noto inseguridad en la actividad. Veo juego, expresión y un espacio abierto dispuesto para el encuentro.

(Pienso en el video del zafarrancho y vuelvo a preguntarme por el correcto nombrar de las cosas como un acto político)

Trato de inmiscuirme entre el grupo. No tengo éxito. Trato de erguirme lo más que puedo para mirar al interior del redondel, lo que ocurre allí.

Lo que logro observar, son tres o cuatro jóvenes protagonistas de la contienda de turno. Es cierto que los gestos son lo importante, pues con ellos se logra la aprobación-desaprobación del colectivo. Entre líneas leo-veo actitudes, expresiones, reacciones corporales y gestuales.

Trato de mirar y sentir lo más que puedo, cuando al lado dos jóvenes se colaboran levantando uno al otro en sus hombros. Ahora los privilegiados son ellos. Aprovechando el momento de apoteosis, le solicito al “de arriba” que tome unas fotos con mi teléfono. No sé en qué momento logró cerca de 10 imágenes. – “le tomé algunas”- me dice mientras sigue con su vista fija en el centro del redondel.

Estar ahí, en ese momento, me confirma varias reflexiones y apuntes hechos de previo: se trata de un juego. Dicho esto, me permito recordar que para nuestras generaciones jóvenes fue pulverizada la noción de futuro y es el presente el que ahora es incierto. Por eso las posibilidades de ser, en estos momentos, deben considerar “el derecho al delirio”, al decir de Eduardo Galeano. Jugar en estos tiempos y de la forma que lo hacen, debe ser considerado una estrategia de resistencia contra la inmovilidad y la aprehensión del presente.

La otra reflexión que me surge es de naturaleza conceptual: lo que observo es una acción de presentación del yo, de acuerdo con Erving Gofman. Entonces me pregunto qué condiciones distancian estas competencias a todas luces formadoras de una colectivización inmediata, de las diatribas violentas y peligrosas que un día sí y otro también observamos en medios de comunicación y redes sociales.

¿Cuál yo está tras la violencia y el insulto?

Hace sol y un poco de calor. Mi observación ha concluido y me retiro con sigilo entre la muchedumbre que sigue aprobando-rechazando en coro. Mientras me alejo pienso en la metáfora del redondel que decide: el circulo, en perfecta sincronía. Tal vez esa sea la próxima acción que nos permita reconstruirnos como proyecto social.

Que el juego y la alegría colectiva nos señale el camino.

UCR respalda transparencia en concesiones de la zona marítimo-terrestre

Consejo Universitario recomienda aprobar proyecto de ley que busca transparentar las concesiones, mientras mantiene una posición crítica frente a reformas que puedan favorecer la privatización del litoral.

San José, Costa Rica. La Universidad de Costa Rica (UCR), por medio de su Consejo Universitario, recomendó aprobar el proyecto de ley “Ley para la promoción de la transparencia de las concesiones en zona marítimo terrestre”, expediente N.° 25.030, aprobado en la sesión ordinaria N.° 7012 del 4 de agosto de 2026.

La iniciativa busca fortalecer la transparencia en la gestión de las concesiones en la zona marítimo-terrestre y garantizar que la ciudadanía pueda acceder de manera clara, sencilla y oportuna a información relacionada con estas concesiones. Para la Universidad, esta información resulta fundamental para fortalecer el control ciudadano sobre la administración pública y contribuir a la protección de los bienes de dominio público.

El respaldo de la UCR, sin embargo, está sujeto a la incorporación de observaciones técnicas formuladas por distintas instancias académicas de la institución. El Consejo Universitario recomendó aprobar el proyecto siempre y cuando se incorporen estas observaciones, con el propósito de garantizar la seguridad jurídica, la proporcionalidad y el respeto de los derechos fundamentales.

El proyecto de ley originalmente planteaba hacer pública la información sobre las concesiones mediante una modificación al artículo 30 de la Ley N.° 6043, Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre. El texto dictaminado mantiene ese objetivo, pero introduce modificaciones para diferenciar la información administrativa de la registral, incorporar un nuevo artículo sobre publicidad registral y establecer expresamente el respeto a la legislación sobre protección de datos personales.

Las instancias académicas consultadas por el Consejo Universitario respaldaron el propósito de fortalecer la transparencia, aunque plantearon advertencias sobre la calidad y precisión de la información que se publique.

La Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva señaló que la iniciativa fortalece el derecho de acceso a la información pública, la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana. Por su parte, la Escuela de Geografía manifestó su apoyo condicionado al proyecto y advirtió que la simple digitalización de la información no garantiza transparencia si los datos no son precisos. En particular, llamó la atención sobre las dificultades técnicas asociadas con la delimitación de la zona marítimo-terrestre debido al carácter dinámico de la línea de pleamar. El Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR) coincidió con la necesidad de fortalecer la transparencia, pero recomendó que la información sea completa, útil y técnicamente confiable, incluyendo elementos como ubicación, actividad, infraestructura, plazo y titularidad de las concesiones.

De esta manera, la posición universitaria plantea que la transparencia no consiste únicamente en colocar información en una plataforma digital, sino en garantizar que esa información sea accesible, completa, actualizada y técnicamente confiable.

Una posición que también ha defendido el acceso público a las playas

El nuevo pronunciamiento se suma a otras posiciones recientes del Consejo Universitario relacionadas con la zona marítimo-terrestre.

En la sesión N.° 6983, la UCR respaldó el proyecto de ley 24.413, orientado a reformar el artículo 23 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre para garantizar el acceso público a las playas. En ese pronunciamiento, la Universidad llamó la atención sobre situaciones en las que el acceso público a las playas se encuentra restringido o potencialmente limitado, así como sobre prácticas espaciales que favorecen distintos grados y modalidades de privatización del espacio público. La iniciativa busca establecer requisitos mínimos para la creación y mantenimiento de accesos a las playas, además de mecanismos como un registro oficial de playas y accesos, con el objetivo de evitar su apropiación indebida y garantizar que estos espacios permanezcan disponibles para el disfrute de todas las personas.

Una trayectoria de rechazo a la privatización del litoral. Al mismo tiempo, la UCR ha mantenido posiciones críticas frente a proyectos de reforma de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre que, a criterio de la Universidad, podrían favorecer procesos de privatización o debilitar la protección de los ecosistemas costeros y los derechos de las comunidades.

En la sesión N.° 6985, el Consejo Universitario acordó acoger un pronunciamiento que rechazó el proyecto de reforma a la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, expediente N.° 22.553.

El pronunciamiento, promovido por el Programa Kioscos Socioambientales y respaldado por más de 80 organizaciones y más de 200 personas, advertía que la propuesta podía representar “un grave retroceso en la protección de las costas, los ecosistemas y los derechos de las comunidades” y cuestionaba que, bajo el concepto de “ordenamiento”, se promovieran mecanismos orientados principalmente al desarrollo turístico e inmobiliario.

Esta posición se suma a otros pronunciamientos institucionales. En 2016, mediante el acuerdo CE-DIC-16-004, el Consejo Universitario planteó la necesidad de una reforma integral de la legislación sobre la zona marítimo-terrestre, basada en la gestión integrada de la zona costera, el ordenamiento territorial, la articulación con los gobiernos locales y un enfoque socioecológico que incorporara los desafíos derivados del cambio climático y el fortalecimiento institucional.

Más recientemente, en 2025, la UCR también se pronunció sobre el proyecto de ley N.° 23.148, señalando riesgos sociales, ecológicos y jurídicos asociados con la posibilidad de desarrollar actividades comerciales y turísticas en la zona pública sin los resguardos necesarios. En aquella oportunidad, la Universidad reiteró la necesidad de avanzar hacia una legislación moderna, integral y participativa, sustentada en criterios como la gestión del riesgo, la capacidad de carga y una planificación costera fortalecida.

Ver pronunciamiento completo: https://drive.google.com/file/d/1C9jeYmlBUCi7tG7DkxuCsEw-iotBPe_4/view?usp=sharing

Programa Kioscos Socioambientales

¿Qué diablos están haciendo esos muchachos? O del extraño sentido de farmear aura

Rodrigo Campos Hernández

Por MSc. Rodrigo H. Campos Hernández

Confieso que cuando vi por primera vez los videos tuve una reacción bastante poco sociológica: «¡Qué estupidez!», pensé.

Un grupo de jóvenes se enfrentaba mediante movimientos extraños, poses, miradas, caminatas, gestos exagerados y actitudes cuidadosamente despreocupadas. Todo ello para determinar quién poseía más «aura». No había premio, aparentemente tampoco una finalidad demasiado clara y, para empeorar las cosas, aquello ocurría en el Pretil de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica.

Mi siguiente pensamiento tampoco fue particularmente profundo: «¿Hasta dónde hemos llegado?».

Afortunadamente, antes de escribir alguna barbaridad en redes sociales cometí el error —o quizá la virtud— de hacerme una pregunta:

¿Y si aquí estuviera ocurriendo algo más interesante de lo que parece?

El problema comenzó entonces, porque una pregunta condujo a otra y, cuando quise darme cuenta, aquellos muchachos que aparentemente estaban perdiendo treinta minutos de su vida me habían hecho perder varias horas de la mía intentando comprender qué diablos estaban haciendo. Tal vez, después de todo, habían ganado la primera batalla de aura.

Primero había que entender de qué estábamos hablando

«Farmear aura» no tiene, al menos en este contexto, ninguna relación con energías místicas, chakras ni campos electromagnéticos humanos. “Farmear” procede de la jerga de los videojuegos y alude a realizar determinadas acciones para acumular recursos o puntos. El «aura», en cambio, funciona en la cultura digital como una suerte de marcador imaginario de carisma, seguridad, estilo o presencia.

Una entrada espectacular puede significar «+1000 de aura». Tropezarse cuando todos están mirando podría significar perder unos cuantos miles.

La expresión circuló primero como meme en redes sociales y posteriormente dio un salto bastante interesante: salió de las pantallas y se convirtió en competencia presencial. En las llamadas «batallas de aura» dos personas se enfrentan mediante gestos, movimientos, poses o pequeñas actuaciones, mientras quienes observan reaccionan y terminan decidiendo, sin reglamentos demasiado sofisticados, quién ganó.

En Costa Rica el fenómeno adquirió notoriedad después de una batalla realizada el 17 de agosto de 2026 en el Pretil de la Universidad de Costa Rica. Los videos se hicieron virales y, casi inmediatamente, también lo hicieron los comentarios: vagos, ridículos, mantenidos, adoctrinados, estudiantes del Frente Amplio, muchachos que desperdician el dinero de sus padres y, por supuesto, el inevitable «¿para eso pagamos impuestos?».

El asunto se volvió todavía más curioso porque uno de los participantes contó después que originalmente había ido solamente a observar y que el encuentro, que comenzó tímidamente, terminó reuniendo, según su estimación, a unas 300 personas. Además, ya comenzaron a anunciarse nuevas batallas en otros lugares.

De pronto, el sinsentido estaba convocando gente, y esto merece atención.

Cuando una tontería produce demasiada indignación deja de ser solamente una tontería.

Podríamos aceptar, por un momento, la hipótesis más severa. Supongamos que farmear aura es una estupidez; bien, pero el problema sociológico no desaparece. Por el contrario, apenas comienza: ¿Por qué una estupidez provoca semejante reacción social?

Los seres humanos hacemos diariamente cantidades considerables de cosas perfectamente inútiles. Bailamos, coleccionamos objetos, vemos durante horas a veintidós personas persiguiendo una pelota, discutimos con desconocidos en Facebook, pagamos por escuchar a otras personas cantar canciones que ya tenemos grabadas y algunos incluso pasamos madrugadas enteras escribiendo artículos para tratar de explicar por qué unos muchachos hacen movimientos raros en el Pretil.

La inutilidad, por sí misma, difícilmente explica la indignación.

Johan Huizinga (2007) sostuvo hace décadas, en Homo ludens, una tesis bastante más seria de lo que su título podría sugerir: el juego no es simplemente una actividad residual que realizamos después de las cosas importantes. Constituye uno de los espacios desde los cuales se produce cultura. La cultura también se juega.

Quizá convenga entonces dejar de preguntar únicamente qué «utilidad» tiene farmear aura y preguntar ¿qué relaciones, símbolos, aprendizajes y significados produce mientras se juega? La respuesta empieza a complicar el asunto.

Hay que salir de Internet para farmear aura

Aquí aparece una primera paradoja. Nos hemos acostumbrado a escuchar que los jóvenes viven encerrados en las pantallas, que ya no conversan, que no salen, que perdieron contacto con el mundo real, que TikTok destruyó sus capacidades de socialización y que pronto habrá que enseñarles mediante un tutorial cómo mirar a otro ser humano a los ojos. Y entonces ocurre algo inesperado: Una práctica nacida y difundida en la cultura digital los obliga a encontrarse físicamente.

Para participar en una batalla de aura hay que estar ahí.

Hay cuerpos, miradas, gestos, proximidad, espectadores, risas, vergüenza, reconocimiento y competencia.

El circuito ya no es simplemente digital. Funciona más bien así:

red encuentro presencial performance grabación red nuevo encuentro

La cultura digital, paradójicamente, termina produciendo presencialidad.

Erving Goffman (2009) habría encontrado el espectáculo delicioso. En La presentación de la persona en la vida cotidiana explicó la interacción social mediante una metáfora dramatúrgica: nos presentamos ante otros, actuamos, administramos impresiones y necesitamos una audiencia capaz de reconocer aquello que intentamos proyectar.

Pues bien: no se puede farmear aura completamente solo. El aura necesita ojos ajenos. Sin espectadores no hay reconocimiento y sin reconocimiento el capital acumulado resulta bastante inútil.

Bienvenidos al capitalismo áurico

Porque, además, los muchachos no se reúnen únicamente para cooperar: “Compiten”, y aquí la práctica se vuelve todavía más interesante. Durante unos minutos parecen escapar de las exigencias productivas del mundo adulto, pero inmediatamente inventan otra competencia. No compiten por dinero, por créditos universitarios, por una beca ni compiten por promedio académico; compiten por algo absolutamente inexistente y, simultáneamente, perfectamente real dentro del juego: el aura.

Bourdieu (2008) probablemente nos permitiría cometer aquí una pequeña travesura conceptual y hablar, con todas las precauciones del caso, de una especie de “capital áurico”: un capital simbólico efímero cuyo valor existe porque otros participantes reconocen que existe.

No se puede depositar en un banco, tampoco sirve para pagar la matrícula y menos para mejorar el currículo. Pero durante treinta minutos organiza jerarquías, produce reconocimiento y establece quién ocupa la posición dominante dentro de aquel pequeño universo. Los jóvenes suspenden momentáneamente una sociedad competitiva para construir…otra competencia. Nada mal como metáfora involuntaria de nuestro tiempo.

El Pretil no es cualquier lugar

Ahora imaginemos exactamente la misma escena en una universidad privada. Los mismos movimientos, la misma ropa, las mismas risas, la misma cantidad de jóvenes, el mismo tiempo perdido. ¿Habría provocado idéntica indignación?

No podemos responder científicamente sin realizar la comparación. Pero la pregunta constituye un magnífico experimento mental. Porque desaparecería inmediatamente una acusación: «¿Para eso pagamos impuestos»? y probablemente resultarían bastante más difíciles otras: «adoctrinados», «comunistas», «Frente Amplio».

Entonces aparece la sospecha de que parte de la controversia no tiene como verdadero objeto el aura farming. Tiene como objeto la Universidad de Costa Rica, y no cualquier espacio de ella: el Pretil.

Los espacios también poseen memoria y significado. Henri Lefebvre (2013) insistió en que el espacio social no es simplemente un recipiente dentro del cual ocurren las cosas: las prácticas sociales producen espacio.

El Pretil posee una extraordinaria densidad simbólica en la historia universitaria costarricense. Allí esperamos encontrar estudiantes conversando, manifestándose, organizándose, protestando o haciendo eso que solemos considerar propio de estudiantes de una universidad prestigiosa.

La UCR, además, no es una institución académica cualquiera. En la clasificación QS correspondiente a 2026 aparece como la universidad número uno de Costa Rica y de Centroamérica, número 16 de América Latina y 499 del mundo.

Y de pronto algunos de «los mejores estudiantes del país» aparecen haciendo visajes para determinar quién posee más aura. La escena rompe el guion. Pero ocurre algo todavía más interesante: Si los estudiantes de la universidad pública protestan, para algunos están adoctrinados, si se organizan políticamente, son izquierdistas, si cuestionan al Gobierno, son revoltosos y si durante el receso hacen movimientos absurdos para divertirse…son vagos.

Entonces surge una pregunta bastante incómoda:

¿Qué se supone exactamente que deben hacer para comportarse como buenos estudiantes de una universidad pública?

Quizá el problema no sea lo que hacen. Quizá algunas personas ya habían decidido qué significa «estudiante de la UCR» antes de mirar el video.

Cada generación fabrica sus propios demonios

Nada de esto es completamente nuevo, antes fueron los hippies, después los punks, los metaleros, los emos y más recientemente, los therians.

Cambian las estéticas y los códigos, pero permanece cierta estructura de reacción:

práctica extraña incomprensión viralización indignación generalización «esta juventud está perdida».

Stanley Cohen (2017), llamó “pánicos morales” a procesos mediante los cuales determinadas personas, prácticas o grupos llegan a ser representados como amenazas para valores e intereses sociales. Su obra Demonios populares y «pánicos morales resulta sorprendentemente actual para comprender la velocidad con que una conducta minoritaria puede transformarse en síntoma de una supuesta decadencia colectiva.

Unos muchachos hacen visajes, después «los estudiantes de la UCR hacen visajes», poco después «esto es la UCR», finalmente: «Esto demuestra lo que está pasando con la educación pública». La escalada semántica merece más atención que el movimiento de brazos que inició la discusión.

También hay una pequeña pedagogía del sinsentido

Pero hay otra dimensión que fácilmente pasa inadvertida: Para farmear aura también hay que “aprender”, observar, imitar, ensayar, interpretar códigos, reconocer movimientos, comprender cuándo una pose funciona, leer las reacciones de quienes observan, modificar la actuación, competir y evaluar.

No hay profesor, no hay programa, no hay examen, no hay créditos, pero hay aprendizaje.

Estamos ante una forma elemental de educación informal: el grupo enseña, el cuerpo enseña, la observación enseña, la imitación enseña y la reacción de los demás funciona como evaluación inmediata.

Pero quizá quienes más estamos aprendiendo somos nosotros. Mi propia experiencia resulta ilustrativa:

Primero:

«¡Qué estupidez!»

Después:

«¿Qué están haciendo?».

Luego:

«¿Por qué lo hacen?».

Más tarde:

«¿De dónde salió esto?».

Después:

«¿Por qué me pareció estúpido?».

Y finalmente:

«¿Qué dice mi propia reacción sobre las categorías mediante las cuales juzgo a los jóvenes?»

En algún momento dejé de observar únicamente a quienes farmeaban aura y tuve que comenzar a observar al observador; esto también es educación y constituye, además, una saludable lección metodológica: el científico social no contempla el mundo desde ninguna parte. También lleva prejuicios, expectativas generacionales y categorías de normalidad dentro de su mochila.

Colonizar el espacio con algo que no sirve para nada

El desplazamiento de estas prácticas hacia parques, plazas y universidades agrega otra dimensión. Los jóvenes ocupan temporalmente territorios cuyo uso estaba previamente codificado. Una plaza sirve para caminar, un parque para descansar, un Pretil para… bueno, aparentemente ahora también para farmear aura. Durante treinta minutos el espacio cambia de significado.

No hay barricadas, no hay manifiesto, no hay programa político. No hace falta convertir la práctica en una heroica resistencia juvenil que probablemente sus participantes jamás imaginaron, simplemente ocurre algo mucho más modesto: Un grupo de jóvenes decide que durante media hora ese lugar servirá para otra cosa y al hacerlo produce encuentro, espectadores, reconocimiento, competencia, conversación y posteriormente conflicto público.

Una práctica puede carecer de intención política y, sin embargo, producir consecuencias culturalmente transgresoras. Esta distinción resulta fundamental.

Afirmar que aquellos jóvenes están protestando conscientemente contra el capitalismo, el Gobierno, la precarización laboral o la sociedad disciplinaria sería poner en sus bocas un discurso que probablemente nunca pronunciaron.

Tal vez, si les preguntáramos, alguno respondería: «Mae, solo estábamos vacilando» y tendría razón.

Pero nosotros tampoco estaríamos necesariamente equivocados al preguntarnos por las condiciones sociales que permiten que ese «vacilón» adquiera determinados significados.

El sentido que atribuye el actor a su conducta y los efectos sociales producidos por esa conducta no tienen por qué coincidir.

Una juventud obligada a tomarse el futuro demasiado en serio

Existe además un contexto que no deberíamos ignorar.

En el primer trimestre de 2026, el 56,6 % de la población desempleada costarricense estaba concentrada entre las personas de 15 a 34 años. Los jóvenes reciben simultáneamente mensajes que les exigen estudiar, competir, capacitarse, emprender, dominar tecnologías, aprender idiomas, construir una marca personal y prepararse para profesiones algunas de las cuales quizá serán radicalmente transformadas por la inteligencia artificial antes de que terminen de consolidarse.

Les pedimos certezas mientras les entregamos incertidumbre.

Les exigimos planificar el futuro mientras les describimos ese futuro mediante crisis climáticas, guerras, precarización laboral, polarización política, automatización y catástrofes diversas que reciben diariamente desde una pantalla.

Y en medio de todo eso algunos se reúnen durante treinta minutos para determinar quién posee mayor cantidad de una cosa que no existe. Tal vez no sea tan irracional. O quizá lo sea exactamente en la medida necesaria.

Y entonces apareció Camus en el Pretil

Albert Camus planteó en El mito de Sísifo (2021) que el absurdo surge precisamente del encuentro entre nuestra necesidad humana de comprensión y un mundo que no ofrece necesariamente las respuestas que reclamamos.

Nosotros miramos a los muchachos y preguntamos:

«¿Pero qué sentido tiene esto?»

Quizá alguno responda: «Ninguno».

Y allí comienza nuestro problema, no el suyo.

Porque somos nosotros quienes necesitamos que la conducta tenga explicación, finalidad, utilidad, proyecto y sentido. Ellos juegan, nosotros interpretamos. Ellos hacen una pose, nosotros convocamos a Huizinga, Goffman, Bourdieu, Lefebvre, Cohen y Camus.

Francamente, no tengo completamente claro quién está haciendo la cosa más extraña.

Pero quizá esa sea precisamente la enseñanza: No todo comportamiento necesita constituir una protesta para revelar algo sobre la sociedad en la cual ocurre. No toda rebeldía necesita manifiesto. No toda práctica cultural necesita convertirse en identidad permanente. Y no todo sinsentido carece de efectos sociales.

Tal vez farmear aura sea solamente un juego. Pero es un juego que consigue sacar jóvenes de las pantallas, reunir cuerpos, producir códigos, generar aprendizajes, organizar competencias, construir reconocimiento, apropiarse temporalmente de espacios públicos, provocar conversaciones entre generaciones, activar prejuicios políticos y obligar a algunos adultos a preguntarnos por qué demonios nos molesta tanto que unos jóvenes pierdan media hora haciendo algo completamente inútil.

Y entonces regreso a mi reacción inicial. Sí. Quizá farmear aura sea una estupidez.

Pero después de pensar durante varias horas sobre aquella estupidez, ya no estoy tan seguro de que los muchachos sean los únicos que estaban farmeando algo.

Ellos acumularon aura, los demás acumulamos indignación y algunos, con un poco de suerte, acumulamos preguntas.

En una sociedad obsesionada con respuestas rápidas, certezas absolutas, productividad permanente y explicaciones simples, quizá aprender nuevamente a hacerse preguntas no sea una pérdida de tiempo. Aunque para conseguirlo haya sido necesario que varios jóvenes hicieran visajes en el Pretil.

Y queda todavía una última pregunta, probablemente la más camusiana de todas:

¿qué sentido tiene el sinsentido en una sociedad que, mientras exige que todo tenga sentido, se vuelve cada día un poco más absurda?

Tal vez no tengamos que responderla.

Por ahora podríamos simplemente sentarnos en el Pretil, observar la siguiente batalla y —por qué no— imaginar a Sísifo soltando por unos minutos la piedra.

Después de todo, hasta él tendría derecho a farmear un poco de aura.

Referencias

Bourdieu, P. (2008). El sentido práctico. Siglo XXI Editores.

Camus, A. (2021). El mito de Sísifo. Debolsillo.

Cohen, S. (2017). “Demonios populares y «pánicos morales» delincuencia juvenil, subculturas, vandalismo, drogas y violencia*. Gedisa.

Goffman, E. (2009). La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu.

Huizinga, J. (2007). Homo ludens. Alianza Editorial.

Lefebvre, H. (2013). La producción del espacio. Capitán Swing.

PROLEDI conmemora el Día Nacional de la Libertad de Expresión con conferencia sobre periodismo, censura y desinformación

El Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica invita a la conmemoración del Día Nacional de la Libertad de Expresión, que se realizará el martes 1.° de septiembre de 2026, a las 2:00 p.m., en el Auditorio de la Plaza de la Autonomía de la UCR.

La actividad tendrá como eje central la conferencia magistral «Defender la verdad: el periodismo frente a la censura y la desinformación», a cargo de José Carlos Zamora Marroquín, director regional para América Latina y el Caribe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), quien abordará los desafíos actuales de la libertad de prensa, el periodismo independiente y la democracia en la región.

Como comentaristas participarán Fernando Cruz Castro, magistrado de la Sala Constitucional, y Giselle Boza Solano, coordinadora de PROLEDI, quienes ofrecerán mensajes durante la actividad.

La conmemoración se realiza en seguimiento al acuerdo del Consejo Universitario de la UCR que institucionalizó la realización de actividades por esta fecha. Es organizada por PROLEDI, en alianza con el Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva de Costa Rica (COLPER), el Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX) y la organización Punto y Aparte, en el marco de las Jornadas de Investigación, Docencia y Acción Social de la Facultad de Ciencias Sociales.

La actividad es abierta al público, con inscripción previa mediante el enlace: https://ucr.cr/r/MBGCG

  • Fecha: martes 1.° de septiembre de 2026

  • Hora: 2:00 p.m.

  • Lugar: Auditorio de la Plaza de la Autonomía, Universidad de Costa Rica

  • Inscripción: https://ucr.cr/r/MBGCG

UCR realizará foro sobre los retos del Estado de Derecho y el papel del Poder Judicial y la Universidad

La Universidad de Costa Rica y el Consejo Universitario invitan al foro “Retos y perspectivas del Estado de Derecho en Costa Rica: el papel del Poder Judicial y la Universidad”.

La actividad será impartida por magistraturas de la Corte Suprema de Justicia y contará con la moderación de la Dra. Ilka Treminio Sánchez, del Consejo Universitario.

El foro se realizará el viernes 21 de agosto, a las 3:00 p. m., en el Auditorio de la Plaza de la Autonomía.

Las personas interesadas en asistir deben confirmar su participación mediante el correo confirmaciones.cu@ucr.ac.cr

Investigación de la UCR demuestra que el impacto del clima y la contaminación sobre la salud respiratoria puede aparecer semanas después

Mag Olga Marta Ramírez Hernández
Comunicadora
Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) 

  • Estudio examinó datos entre 2000 y 2019 para identificar riesgos y apoyar la prevención en salud pública.

  • Investigación determinó que enfermedades no siempre son inmediatas como reacción al clima y a la contaminación.

Un estudio desarrollado en el Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) revela que la relación entre el clima, la contaminación del aire y las enfermedades respiratorias en el país es compleja y no inmediata, con efectos que pueden manifestarse semanas después y variar según la región, lo que aporta evidencia clave para anticipar riesgos y fortalecer la planificación en salud pública.

El estudio, titulado Modelo de la influencia de los factores climáticos y la contaminación del aire en la incidencia de enfermedades respiratorias en las regiones y subregiones climáticas de Costa Rica, fue realizado por el estudiante de maestría Emanuelle Parra Rodríguez, como parte de su trabajo final de investigación.

“El objetivo fue entender cómo interactúan el clima y la contaminación con la salud respiratoria. Se logró determinar que los efectos no siempre son inmediatos y pueden manifestarse semanas después, dependiendo de la región”, explicó Parra.

Uno de los principales hallazgos del estudio es que los factores climáticos y ambientales influyen de manera no lineal y con efectos rezagados en los egresos hospitalarios por enfermedades respiratorias. Esto significa que ciertos niveles de contaminación o combinaciones específicas de variables climáticas pueden aumentar o reducir el riesgo de hospitalización tiempo después de ocurrir estos factores.

La investigación abarcó el período comprendido entre los años 2000 y 2019 e integró información satelital con registros oficiales de salud. Se analizaron variables como temperatura, precipitación y humedad relativa, junto con un indicador de contaminación del aire basado en la profundidad óptica de aerosoles.

Estos datos se examinaron en siete regiones climáticas y 27 subregiones del país, lo que permitió capturar la variabilidad territorial y temporal del fenómeno, así como las diferencias entre zonas con condiciones ambientales distintas.

Además, la investigación permitió identificar umbrales de riesgo a nivel subregional, información que puede utilizarse para anticipar brotes estacionales y apoyar una mejor planificación de los recursos en el sistema de salud.

“Este trabajo refleja la calidad en la investigación que se desarrolla desde el SEP de la UCR y su aporte al análisis de problemas complejos con impacto directo en la salud pública y la toma de decisiones”, señaló el Dr. Eldon Cadwell Marín, decano del SEP.

El estudio también destaca por su aporte metodológico, al combinar modelos estadísticos avanzados con datos satelitales internacionales y registros nacionales de salud, lo que abre la posibilidad de replicar el análisis en otras regiones del país o aplicarlo a distintos problemas ambientales y sanitarios.

Les compartimos la investigación: https://ucr.cr/r/kRKfJ

En el video siguiente el investigador da detalles importantes: