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Autor: Hector Ferlini Salazar

Panoramas SURCOS | 29 de abril de 2026

Le invitamos a conocer esta selección de los temas de hoy y navegar en SURCOS:

🔹 Replantear la relación de las universidades con las comunidades
Francesco Giulietti Silva
https://wp.me/p6rfbZ-yOi

🔹 ¿Circo y caridad, o políticas públicas?
José Manuel Arroyo Gutiérrez
https://wp.me/p6rfbZ-yP1

🔹 El poder brinda consigo mismo – Cuando el becerro de oro entra al palacio, la impunidad deja de esconderse: celebra
Abelardo Morales Gamboa
https://wp.me/p6rfbZ-yOQ

🔹 El gobierno de Rodrigo Chaves y el desempeño de KOLBI
Gerardo Fumero Paniagua
https://wp.me/p6rfbZ-yOY

🔹 Lesa humanidad
Memo Acuña
https://wp.me/p6rfbZ-yOv

🔹 Municipalidad de Puntarenas aprueba moratoria para proteger el río Guacimal
https://wp.me/p6rfbZ-yP5

🔹 La propuesta del grupo socialdemócrata (Un episodio de Historia Judicial)
Walter Antillón
https://wp.me/p6rfbZ-yOO

🔹 ¡El reclamo de los Mártires!
Rafael A. Ugalde Q
https://wp.me/p6rfbZ-yOI

🔹 Libres para seguir luchando: convicción de los presos de la lucha contra ALCOA
https://wp.me/p6rfbZ-yOs

🔹 Sostenibilidad SURCOS
Apoye este proyecto de comunicación comprometido con la democracia participativa:
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Las voces sociales necesitan circular. Publicar no basta: comparta esta edición desde los enlaces que aparecen al pie de esta página.

Gracias por acompañarnos y fortalecer la información crítica, plural y ciudadana.

Lesa humanidad

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Llegar a Turrialba se está convirtiendo para mí en una especie de zona de recarga. Así, como el nombre del proyecto de comunicación cultural que desarrollo desde hace seis años en redes sociales.

Confieso que me atrae la fuerza literaria del lugar y desde luego el magnetismo propio de un volcán que domina el entorno.

Para mí todo es energía.

El fin de semana pasado llegué de nuevo a esta hermosa ciudad con la convicción de reparar y seguir. Lo hice. Y me encontré en esa tarea de búsqueda con una pequeña feria organizada en el Parque Central. Específicamente una Feria del Libro.

No había mucho que recorrer pues es una apuesta inicial que estoy seguro florecerá y crecerá con los años. Sin embargo, una mesa en la que había un libro de pasta dura llamó mi atención. Una mujer al otro lado me explicó entonces: “es mi esposo. Y este es el pantalón que llevaba puesto el día del atentado”, me dijo.

Fijo mi mirada en la portada del libro cuya composición es absolutamente conmovedora: el título en letras rojas “Solo a mi mamá. Crónica de una tragedia” el nombre del autor: José Rodolfo Ibarra y una imagen suya que luego sabría, corresponderia a una fotografía realizada por un corresponsal de la Zona Norte, Benigno Quesada.

El género de la crónica se ha vuelto para mí un asunto de cabecera en los últimos meses. Me parece extraordinario su alcance y ese tejido orgánico entre el periodismo y la literatura. Ahora me dispongo a aflojar la mano y el lápiz para seguir escribiendo algunas memorias sobre mi trabajo en la academia y el arte centroamericano.

Volviendo a la mesa del libro, en ese instante el autor no estaba y eso me permitió ojear por unos segundos el libro y su interior. Es un conmovedor relato escrito en primera persona sobre los acontecimientos que marcaron el primer y único atentado perpetrado en el mundo en una conferencia de prensa.

El saldo: cuatro personas fallecidas en el sitio conocido como La Penca, hasta donde había convocado el famoso Comandante Cero, nicaragüense enrolado con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) durante los años setenta y parte de los ochenta, cuando firmó su disidencia.

Luego se sabría que el atentado había sido preparado intelectualmente por Tomás Borge, miembro de la cúpula sandinista y Lenin Cerna, jefe de Seguridad del Estado de Nicaragua y ejecutado por encargo por un mercenario argentino llamado Roberto Vital Gaguine, ocultado bajo la falsa identidad de un supuesto periodista danés (Peer Anker Hansen).

El 30 de mayo de 1984 se produjo la tragedia. Y este periodista costarricense la vivió, literalmente, en carne propia. Lo observo caminar hacia la mesa y le digo que quiero comprar su libro. Me da las gracias, me firma como corresponde y nos tomamos una fotografía. Le digo que siempre admiré su trabajo. Se lo digo al hombre que aún hoy, 42 años después del hecho, guarda en su memoria detalles de los que no ha podido liberarse. En su memoria y en su cuerpo.

Los Crímenes de Lesa Humanidad no prescriben judicialmente. Por eso las personas sobrevivientes y los familiares de las víctimas mortales de este hecho continúan luchando por resarcir el daño moral, emocional y económico producido.

Ibarra (como coloquialmente le llaman en el entorno periodístico local) finaliza su trabajo con la referencia a la sordera que en general experimentaron aquellos que continuaron viviendo.

Sin embargo, el no escuchar bien no es suficiente para que se les queden grabadas las palabras de Bertold Brecht cuando dice: “hay quienes luchan toda una vida: esos son los imprescindibles”.

Libres para seguir luchando: convicción de los presos de la lucha contra ALCOA

El texto siguiente en una reproducción del artículo publicado en el periódico Libertad en mayo de 1970. Presenta el testimonio de Carlos Blanco Cole, uno de los jóvenes de aquel momento que fueron detenidos durante la lucha contra ALCOA. El material ha sido compartido con SURCOS por Lenin Chacón Vargas, quien hace la introducción.

El 11 de mayo un día después de que quedaran en libertad los cinco presos: cuatro obreros y una mujer, en el Centro Obrero de Estudios Sociales en San José hicieron un homenaje para recibirlos y conocer el testimonio de su detención. En nombre de los presos habló Carlos Blanco Cole dirigente sindical. He recuperado su testimonio y hoy lo comparto para que la memoria de aquellos acontecimientos de lucha y cárcel del 24 de abril de 1970 no se olvide. En la foto aparece Carlos Blanco y Luisa González quien rinde homenaje y lo condecora.

Testimonio de Carlos Blanco Cole:

“Camaradas: amigos:

Agradecemos al Partido este homenaje por haber estado detenidos a raíz de los sucesos del 24 de abril.

Mis compañeros y yo fuimos detenidos en forma arbitraria sólo por el hecho de haber participado en forma patriótica y horada en repudio de la contratación con ALCOA. Nuestra posición con respecto a la defensa del patrimonio nacional y de nuestra soberanía ha sido siempre firme y consciente y si alguien ha actuado de mala fe perjudicando los intereses nacionales son aquellos que entregaron un pedazo de nuestra tierra a una compañía extranjera, sin importarles la opinión de la gran mayoría del pueblo.

El 24 de abril se lanzaron a las calles de San José y provincias más de 50.000 estudiantes y pueblo en general. El gobierno y los entreguistas sabían que se iba a aprobar el contrato con ALCOA y desde tempranas horas del día organizaron a la policía y a la DIC para una represión masiva; compromisos políticos y chantaje económico encontraron buen eco en nuestros gobernantes.

Ese día fuimos detenidos cerca de 350 personas en forma indiscriminada por las fuerzas represivas. De esos trescientes cincuenta detenidos fueron puestos en libertad la gran mayoría, quedando presos siete personas sólo por el hecho de ser comunistas. La compañera Ana fue igualmente detenida y tratada en la misma forma, sin tomar en cuenta su condición de mujer. Luego fue trasladada a la cárcel de mujeres El Buen Pastor. Allí la mantuvieron hasta el día de su libertad, recibiendo como todos nosotros, solidaridad y ayuda de todas las internas del Buen Pastor.

No nos sentimos nunca abochornados y mantuvimos una alta moral revolucionaria. No cometimos ningún delito, pues defender nuestra patria es honor y no delito. Cuando ingresamos a la Penitenciaría mandaron al compañero Sánchez al Pabellón Oeste con la intención de que los reclusos lo desvalijaran. No fue así por la actitud del compañero y el respeto de los reos. El otro grupo fuimos mandados al Pabellón Norte. Aquí quiero hacer un paréntesis para que quede bien claro lo siguiente: desde el primer momento que ingresamos al Pabellón Norte, los presos, al tener conocimiento de los presos, al tener conocimiento de los motivos por los que habíamos sido detenidos, se solidarizaron con nosotros. Es falso que siquiera hayan intentado amenazarnos o quitarnos pertenencias. Al contrario, dos detenidos nos consiguieron colchones y campo para dormir en su celda y dos de nosotros fueron acomodados por otros presos en el segundo piso. Nos dieron café, cigarros, comida y nos prestaron sus trastos para que comiéramos el rancho, etc. Ese día estuvimos hablando con ellos hasta pasadas las dos de la mañana. Agrademos esta actitud de los detenidos.

Posteriormente fuimos pasados al pabellón de admisión donde nos trataron con igual consideración los que allí están detenidos hasta el día de nuestra salida.

Nosotros participamos conscientemente en esas manifestaciones y acudimos al llamado de la F.E.U.C.R. y 81 organizaciones más. Agradecemos principalmente a nuestro Partido y a la FEUCR por su preocupación y solidaridad.

Los estudiantes crearon dos delegaciones que se pusieron al frente de nuestra defensa legal y otra encargada de mandarnos alimentos y otros utensilios, como cepillos de dientes, paños, jabones etc.

Hoy estamos de nuevo en libertad y llevando adelante nuestra lucha liberadora. Estamos en una etapa de la revolución que exige que movilicemos a las masas en la calle para apoyar a nuestros representantes en la Asamblea Legislativa. Nosotros no hemos elegido a nuestros representantes en la Asamblea para que pronuncien buenos discursos, No. Su lucha valiente y resuelta en las curules es parte de la lucha para crear conciencia en las masas y nuestro Partido tiene que estar en capacidad de poder dirigir estas luchas con el apoyo del pueblo.

A nuestros camaradas les pedimos que intensifiquen las labores partidarias y pongan interés en elevar sus conocimientos teóricos para poder dirigir la revolución costarricense.

Pedimos a nuestros amigos y simpatizantes que ingresen al Partido y a la Juventud Vanguardista para que organizadamente marchemos hombro con hombro en esta lucha por la Liberación Nacional y para crear una Patria Socialista”.

Replantear la relación de las universidades con las comunidades

Francesco Giulietti Silva
Estudiante de Derecho y Filosofía

Universidad de Costa Rica
francescomc8@gmail.com

En el contexto actual, terminada la comisión de enlace del FEES y una propuesta tajante de un 0% de aumento (bajo el argumento que, en razón de la inflación negativa, resulta ser en realidad un 2%), resuena en mi mente varias cosas, las cuales me gustaría compartir.

Primeramente, yendo al aspecto más medular del asunto, el cual es que, a pesar del mandato constitucional del 8% destinado para la educación pública, en mi poca vida estudiantil y universitaria, jamás he podido observar esto. Siempre en las aulas de Derecho me enseñaron que la Constitución es la norma suprema dentro de nuestro Ordenamiento Jurídico, por lo cual, el sistema que hemos venido arrastrando a través de los años no respeta la jerarquía de dicha norma, así como no se alinea con lo pensado por dicha Asamblea Nacional Constituyente.

En el colegio y en los libros de historia se dice que cambiamos fusiles por libros. Sin embargo, 8 de cada 10 estudiantes no tienen la suficiente capacidad lectora al momento de ingresar a la universidad (de los pocos que entran), la deserción estudiantil es cada vez más común, y poco a poco nos convertimos en una sociedad más violenta.

No busco atribuir culpas ni realizar señalamientos, habría que estar ciego para afirmar que lo anterior es culpa del actual gobierno, incluso, de los últimos gobiernos. Esto va más allá del ejecutivo o de los políticos que se rotan cada 4 años, esto atañe a nosotros como costarricenses y un cambio en las políticas públicas, con el auge del neoliberalismo y el debilitamiento del Estado de bienestar. Les digo, ya entregamos el monopolio de la fuerza, otorgamos el poder, la organización y demás atribuciones que caracteriza al poder dentro de la democracia, lo más que nos queda es que el poder responda a nuestras necesidades y que nos encontremos legitimados para realizar reclamos cuando dichas necesidades no se cumplen.

Con eso parto hacia la próxima idea, sobre las manifestaciones estudiantiles. Las mismas cada vez parecen estar diseñadas y dirigidas para un sector poblacional cada vez más reducido. Si bien defiendo el derecho a la manifestación y la crítica al poder, considero que debe ser ejercido de manera estratégica, con el fin de buscar el impacto buscado. El Movimiento Estudiantil ya no es el mismo de antes, el que jugó un papel protagonista contra ALCOA y el Combo del ICE. Sin embargo, la forma de hacer política no es la misma que durante esos años, la sociedad cambió, así como sus formas de hacerse escuchar y de manifestarse.

Se debe de replantear la forma de hacer frente a las necesidades de las universidades públicas y de la educación superior, no solo del Movimiento Estudiantil, sino también por CONARE, y los demás representantes con algún tipo de injerencia. El discurso actual parece no convencer, ni al ejecutivo, ni al ciudadano promedio de a pie, no es solo clamar consignas vacías ni propuestas que carezcan de ejecutoriedad a corto plazo.

Hemos de reconocer que, en momentos de globalismo, auge de movimientos polarizadores, debemos tomar cartas en el asunto y movilizar verdaderamente, con discursos y propuestas contundentes, que empaticen con el pueblo y que, más importante, le hablen en el mismo idioma.

Costa Rica tiene el fenómeno de ser la democracia más longeva en América Latina, quizás por esto damos por sentado y por seguro lo que en realidad requirió luchas, vidas, negociaciones y sacrificios para tener hoy educación pública, entre otras tantas garantías sociales.

Es por esto por lo que, necesitamos hablar en un mismo idioma, no quedarnos en los conversatorios de las universidades, en las consignas que se repiten, perdiendo su verdadero significado, y comenzar a buscar verdadera conexión y empatía con las comunidades, fuera del pretil y afuera de las aulas. Si continuamos con este elitismo intelectual, hablando en términos que comprenden unos pocos que tienen la dicha de pisar aulas universitarias, cada vez las universidades perderán más fuerza.

Panoramas SURCOS | 27 de abril de 2026

Le invitamos a conocer esta selección de los temas de hoy y navegar en SURCOS:

🔹 De ALCOA al FEES
Lenin Chacón Vargas
https://wp.me/p6rfbZ-yNI

🔹 Comiendo del mismo plato
Erika Henchoz Castro
https://wp.me/p6rfbZ-yNE

🔹 Entre la memoria y la inquietud: la Virgen de los Ángeles y el presente que nos interpela
Pbro. Glenm Gómez Álvarez
https://wp.me/p6rfbZ-yO2

🔹 Presentación del libro “Mamá tiene cien años” de Rodolfo Arias Formoso
https://wp.me/p6rfbZ-yO5

🔹 Los 80 años de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya: algunas reflexiones
Nicolas Boeglin
https://wp.me/p6rfbZ-yNQ

🔹 Del pueblo a Dios: la peligrosa reconfiguración de la legitimidad política
Rodrigo Humberto Campos Hernández
https://wp.me/p6rfbZ-yMV

🔹 Sostenibilidad SURCOS
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Presentación del libro “Mamá tiene cien años” de Rodolfo Arias Formoso

La Editorial Costa Rica, la Embajada de Italia en Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi se complace en invitarle a la presentación del libro Mamá tiene cien años de Rodolfo Arias Formoso

La actividad será presencial el martes 28 de abril a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional y también transmitida por el facebook https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Entre la memoria y la inquietud: la Virgen de los Ángeles y el presente que nos interpela

Glenm Gómez Álvarez, Pbro.

Este año celebramos cien años de la coronación pontificia de la venerada imagen de la Virgen de los Ángeles. Descubrimos en ello la memoria viva de un pueblo que, en medio de sus luces y sombras, ha encontrado en la “Negrita” un rostro materno cercano: la que escucha al que llega cansado, la que consuela en la enfermedad, la que acompaña en silencio tantas luchas cotidianas y orienta cuando no sabemos bien por dónde seguir.

En María encontramos precisamente eso: una creyente en camino, que avanzó en una verdadera “peregrinación de la fe”, permaneciendo unida a Cristo incluso en la oscuridad. Por eso, su historia no es solo personal, sino que refleja el recorrido de todo el Pueblo de Dios. Ahí está el motivo para recurrir a ella: no como alguien lejana, sino como Madre que entiende nuestros procesos, que ha pasado por la incertidumbre y puede sostener nuestra fe en lo concreto de la vida —en la familia, en el trabajo, en las decisiones difíciles—, enseñándonos a confiar cuando no vemos y a permanecer cuando todo parece incierto (cf. Redemptoris Mater, n. 6).

En estos actos se entrelazan un hondo valor espiritual y una fuerza simbólica que no solo representa, sino que convoca a la cohesión nacional. Pero precisamente por eso, algo en mí se inquieta. Porque toda memoria auténtica no solo celebra: también interpela.

La Virgen de los Ángeles no es un símbolo detenido en el tiempo. Es, para el creyente, una presencia que mira el presente. Y ese presente costarricense —no nos engañemos— está herido: violencia creciente, fragmentación social, deterioro del lenguaje público, pérdida de confianza en las instituciones. Un país que, por momentos, parece desconocerse a sí mismo.

Y en medio de todo esto, emerge una paradoja que no podemos ignorar. Cartago —tierra de fe, cuna de esta devoción, lugar de peregrinación nacional— se ha ido transformando en un espacio marcado por dinámicas de violencia y muerte que la vuelven, en ciertos contextos, casi irreconocible. No se trata de exagerar ni de estigmatizar, pero sí de reconocer una realidad que golpea. El contraste es demasiado fuerte: el santuario que convoca multitudes y, a unos pasos, comunidades que viven bajo el peso de la inseguridad y el miedo.

Y entonces la pregunta: ¿qué significa hoy honrar a la Virgen en ese contexto? Porque existe un riesgo —sutil pero real— de refugiarnos en la solemnidad de la historia para no confrontar la urgencia del presente. De celebrar lo que fuimos, sin asumir con la misma fuerza lo que estamos llamados a ser.

He visto la convocatoria multitudinaria, la presencia de la Conferencia Episcopal y el Nuncio Apostólico, la participación de fieles. Todo eso habla de relevancia. Pero también despierta una inquietud que no logro disipar: ¿estamos generando procesos reales de transformación o nos estamos quedando en el gesto?

Y aquí la Iglesia en Costa Rica —particularmente la que peregrina en esa diócesis— no puede eludir una autocrítica serena pero necesaria. Porque, al menos en términos visibles, su voz ha sido débil frente a una realidad que clama por mayor presencia, mayor denuncia y mayor acompañamiento. No basta con custodiar el santuario si no se logra abrazar con igual fuerza el dolor del territorio que lo rodea.

La fe, cuando es auténtica, incomoda. No se conforma con el rito; exige coherencia. Y si la Virgen de los Ángeles ha sido madre de este pueblo, entonces también es testigo de nuestras contradicciones. Ella ve un país que la ama, un pueblo que peregrina, pero que necesita reencontrarse. Ve una Iglesia que convoca, pero que está llamada a implicarse más.

Apelo no en contra de esta celebración, sino en la distancia entre lo que celebramos y lo que vivimos. Porque no basta con mirar hacia 1926. La pregunta es qué hacemos en 2026.No basta con recordar una coronación. La urgencia es discernir nuestra misión.

Y quizás la Virgen —con su silencio elocuente— no nos pide más actos, sino más verdad. No más nostalgia del ayer, sino más compromiso hoy. No más refugio en el pasado, sino más valentía en el presente.

Si esa inquietud permanece, tal vez no sea un problema. Tal vez sea, precisamente, una gracia. Porque la fe que no toca la herida de un país corre el riesgo de volverse irrelevante.

De ALCOA al FEES

Lenin Chacón Vargas

Presupuesto para las universidades públicas

El 24 de abril de 1970 estalló una decisión colectiva en defensa de la soberanía nacional. Aquellas jornadas patrióticas contra el contrato ley ALCOA-Estado costarricense no le pertenecen a ningún grupo político; quien así lo crea, peca de pedante e ignora la realidad de aquel día, de aquella gesta.

Fue el resultado de muchos días y muchos meses y de la forja de la unión de 81 organizaciones que entendieron que la patria no se entrega, que los recursos naturales y la soberanía se defienden en la calle. Esa jornada gloriosa fue la expresión máxima de estudiantes y trabajadores en defensa de la bauxita, el agua, la ecología y los pueblos originarios, frente a un contrato que pretendía hipotecar el futuro de las nuevas generaciones.

Esa memoria hoy respira en mí a través de los rostros de quienes entonces éramos adolescentes y jóvenes. Me conmueve recordar a compañeras como Ana Lupita Mora y Macarena Barahona, del Colegio Nuestra Señora de Sion, quienes tras debatir en las aulas decidieron lanzarse a las calles. Pienso en Marielos Azofeifa, del Samuel Sáenz, y en Melania Guevara, del Colegio Superior de Señoritas. En mis recuerdos aún veo desfilar a miles de estudiantes que rompieron esquemas, marchando con orgullo con sus uniformes y desafiando las amenazas de las autoridades.

Recuerdo especialmente la valentía en secundaria. Tras la expulsión de Fernando Ugalde, presidente del Liceo de Costa Rica, Manuel Gamboa Asch asumió el liderazgo con una madurez asombrosa, junto a Héctor Ferlini-Salazar, un secretario estudiantil que apenas cursaba el segundo año. Éramos jóvenes, sí, pero estábamos llenos de convicción patriótica.

No olvido a Javier Prada, expulsado del Brenes Mesén por su beligerancia en la lucha; ni a “Pele” Lizano, el joven trabajador que caminó desde Granadilla para unirse al clamor nacional; ni el ímpetu de Fredy Garrido Dubón. Las voces de tantas y tantos que hoy decimos con orgullo «yo estuve ahí», son el cimiento de nuestra identidad patriótica.

Hoy, esa memoria nos recuerda: si en 1970 el recurso a defender era el suelo y la bauxita, hoy ese recurso es el talento humano, el pensamiento crítico y la investigación científica de nuestras universidades públicas. El paralelismo es absoluto. El recorte presupuestario al FEES, impulsado por la administración actual, representa una nueva forma de dominación que debilita nuestra soberanía intelectual y profesional. Desfinanciar la universidad pública es tan dañino hoy como lo habría sido aquel contrato transnacional: nos arrebata la riqueza del mañana para cubrir vacíos políticos del presente.

La historia me ha enseñado que el protagonismo estudiantil es vital. En el 70, sabíamos que luchábamos por el país que heredaríamos. Los estudiantes de hoy deben comprender que un justo presupuesto para el FEES no es un privilegio, sino la garantía de que cualquier joven, sea de zona rural o urbana, tenga un pupitre y un profesor esperándolo.

Nuestra lucha por un presupuesto justo trasciende ideologías; es un punto de encuentro nacional y un acto de civismo. Así como aquellas jóvenes de colegios católicos y públicos y universitarios se unieron en un solo puño, la juventud actual tiene el deber ineludible de movilizarse. Cuestionar al poder cuando atenta contra el bien común no es un «error de juventud»; es, como demostró mi generación, la forma más alta de patriotismo y en defensa del presente y futuro de las juventudes

¡Jóvenes, a luchar sin tregua por una mejor universidad y por un mejor país!

Comiendo del mismo plato

Erika Henchoz Castro

Primer día de mayo: jornada de felices coincidencias —o sospechosamente felices—, tanto políticas como verbales.

Nada más cercano a Un mundo feliz que ese coro de alusiones expresadas libremente o escritas, proclamadas, casi coreografiadas por el nuevo equipo de congresistas en el recinto parlamentario.

Unos sí, otros también: todos coinciden. Coinciden en la pobreza, en el hambre, en la naturaleza herida, en la delincuencia y en la urgencia de velar y atender la educación con mayúscula y bien tildada. Coinciden, sobre todo, en una agenda que dicen será por y para la Patria.

¡Ese será el norte a seguir! Dicen.

Algunos con buen verbo, otros con buen galillo, y unos pocos —los menos porque siempre sucede— con argumentos sólidos. Todos lanzan sus dardos al tablero de la democracia. Hay quien apunta mejor. Hay quien tiembla menos.

Algunos tendrán mejor pulso, mejor visión de las cosas o mayor pasión y conocimiento de la nuestra historia.

Pero, aun así, ¡cómo se parecen!

Mismo traje. Mismo color. Mismo gesto ensayado en sus teléfonos inteligentes.

Tal vez sea el único día del cuatrienio en que visten idénticos: blanco, azul y rojo, como si la patria pudiera coserse en la tela.

Mucho protocolo.

Y en esas cincuenta y siete curules —incómodas, dicen, pero codiciadas— todos caben en la misma forma, en la misma pose, en la misma promesa.

Yo pienso —y por eso escribo— que algunos miran con más limpieza que otros. Que hay rostros nuevos y otros demasiado conocidos. Que no todos cargan el mismo peso de ideas.

Pero queda la pregunta, terca:

¿a cuántos les incomoda, de verdad, la voz de un campesino?
¿a cuántos les duele el silencio largo de un pueblo indígena que lleva décadas esperando ser visto?

La respuesta no está hoy.

Llegará cuando las fracciones hablen. O callen. Cuando voten. Cuando se levanten. Cuando coincidan… o dejen de coincidir.

Porque al final, todo —todo— se decide en el plenario.

Y ahí, ya no basta con parecer iguales.

Panoramas SURCOS | 26 de abril de 2026

Le invitamos a conocer esta selección de los temas de hoy y navegar en SURCOS:

🔹 “Ya tomamos el Ejecutivo y el Legislativo, ahora vamos por el Poder Judicial”
Oscar Madrigal
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yNi

🔹 Del anuncio a la experiencia del diálogo
Pbro. Glenm Gómez Álvarez
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yNp

🔹 Visite Boruca y conozca el Tour del Chocolate
Uriel Rojas
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yNa

🔹 Más que una limpieza: memoria y organización en Los Chorros
https://wp.me/p6rfbZ-yHk

🔹 El puente tiene memoria… y la comunidad también
https://wp.me/p6rfbZ-yIq

🔹 Sostenibilidad SURCOS
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