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Autor: María José Ferlini Cartín

Segunda edición del curso: Arte y Feminismo, o de cómo las mujeres se representan y producen arte desde su perspectiva vital

El Museo de las Mujeres Costa Rica y 5célula, Arte y Comunidad AC invitan a la segunda edición del curso: Arte y Feminismo, o de cómo las mujeres se representan y producen arte desde su perspectiva vital.

Durante 6 semanas se abarcarán temas como el surgimiento del feminismo, los acontecimientos y realidades de América del Norte, Latinoamérica, México, Unión Europea, Europa Oriental, Medio Oriente, África Negra, China y el aporte femenino a las artes.

El espacio está dirigido a mujeres estudiantes, artistas y mujeres en general con interés en la temática. El curso será del lunes 19 de abril al 31 de mayo de 2021. Se transmitirá vía zoom en un horario matutino de 11:00 am a 1:00pm.

Serán 12 lecciones en una totalidad de 48 horas de curso, divididas en 24 horas de las sesiones y 24 horas en asesorías y revisión de contenidos y trabajos.

El costo es de 3,000 pesos mexicanos o 150 dólares. El pago se realiza mediante depósito bancario en México o en Costa Rica. Para más información de este aspecto puede escribir a los correos electrónicos elizabethrossmx@gmail.com o claudiamandelkatz@gmail.com.

El curso es impartido por Elizabeth Ross, artista, gestora y curadora independiente mexicana. También es investigadora sobre el arte feminista y presidenta de 5célula, Arte y Comunidad AC, con la que genera proyectos artísticos a nivel internacional.

Puede ingresar para inscribirse a este curso haciendo aquí

 

Información compartida por el Programa Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura.

Programa Kioscos Socioambientales: Conferencia Inaugural con Anthony Goebel

Bajo el curso “Disputas Territoriales y socioambientales en Costa Rica: el caso de los monocultivos” del Programa Kioscos Socioambientales se desarrolló la Lección Inaugural 2021 del programa.

La conferencia abarcó el tema: Metabolismo social agrario en Costa Rica entre principios del siglo XX y la actualidad. El espacio fue desarrollado por el Dr. Goebel, investigador del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC), del Programa de Investigación en Ambiente, Ciencia, Tecnología y Sociedad. Además, es director del Programa Posgrado en Historia y Profesor catedrático de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica.

Si desea observar esta conferencia puede visitar el siguiente enlace:

https://www.facebook.com/watch/live/?v=460973268474424&ref=watch_permalink

En el siguiente afiche puede ver datos de otras conferencias:

Peña Cultural: Solidaridad con la lucha campesina del Norte

El Comité Estudiantil en solidaridad con la lucha campesina del Norte, bajo el lema: ¡Tierra para quien la trabaja! extiende la invitación a la Peña Cultural.

La actividad se realizará este domingo 18 de abril a las 11am en Casa Calufa. El costo de entrada a la peña es una contribución entre 1000 y 3000 colones.

El espacio tendrá venta de comidas veganas y artesanías. Además de presentaciones artísticas de cuenta cuentos, cantantes, poetas y un taller de danza.

Los protocolos sanitarios se aplicarán en todo momento.

 

Información compartida a SURCOS por Agenda La Cadejos.

Lección Inaugural UCR 2021: “La excepción costarricense y las universidades estatales en el Bicentenario”

Este miércoles 21 de abril a las 9:00am será la Lección Inaugural de la Universidad de Costa Rica a cargo del Dr. Víctor Hugo Acuña Ortega, historiador y profesor emérito de la UCR.

La Rectoría de la institución invita a compartir en esta conferencia el tema de este año “La excepción costarricense y las universidades estatales en el Bicentenario”.

La actividad podrá observarse por el Facebook Live y YouTube Live de la UCR. Además, en estas transmisiones estará habilitado el espacio para realizar consultas. También los medios de comunicación universitarios, Canal UCR y las Radioemisoras de la universidad darán difusión a la conferencia.

La asistencia presencial al Aula Magna es limitada y con autorización para miembros de las autoridades universitarias y representación estudiantil.

Arte en Pérez Zeledón

El pasado fin de semana del 10 y 11 de abril se desarrolló el lll Encuentro Arte del Sur en la zona de Pérez Zeledón. Este encuentro reúne artistas del sur del país para crear un montaje artístico que se exhibe en otros lugares de la región.

La temática de este año es “Identidades” y su abordaje en el respeto y tolerancia con cada una de ellas. Así como con la igualdad de género, igualdad de derechos sin distinción de raza, credo, orientación sexual, discapacidades y personalidades.

El eje central el respeto, tolerancia y aceptación de todos y todas, a través de las creaciones artísticas y la promoción de la cultura.

La actividad estará disponible en redes sociales y medios virtuales. Usted puede seguir la información sobre estas y otras actividades culturales en el Facebook de Trincheras Expresión Artística.

La actividad es una propuesta conjunta entre la Asociación Montaña Verde y Trincheras Expresión Artística con el apoyo del Ministerio de Cultura y su programa Puntos de Cultura.

Conversatorio: Movimientos estudiantiles universitarios, encuentro intergeneracional

El proyecto de extensión cultural de la Universidad de Costa Rica, EC-536 Gráfica de protesta. Memoria del movimiento estudiantil costarricense contemporáneo extiende la invitación a su conversatorio virtual.

El espacio será el próximo 20 de abril del 2021 a las 5 de la tarde. La actividad se transmitirá vía Facebook Live en la página del Instituto de Investigaciones Sociales. Y tendrá la participación de expositoras que hablarán de hechos como la Lucha contra ALCOA, No al TLC, Combo del ICE y la toma del edificio de Ciencias Sociales.

Sergio Villena y Marialina Villegas lideran el proyecto inscrito a la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.

Conversatorio: ¿Qué está pasando en los territorios indígenas del Sur de Costa Rica?

La Catedra José Martí de la Universidad de Costa Rica invita a participar del conversatorio: ¿Qué está pasando en los territorios indígenas del sur de Costa Rica?

El espacio contará con la participación de Pablo Sibar, Líder indígena y defensor de pueblos originarios. Además, Daniel Camacho, profesor emérito de la Universidad de Costa Rica y activista por los derechos humanos y la Lideresa Bribri, Roxana Figueroa, defensora de los pueblos originarios.

La actividad será este lunes 19 de abril 2021, a las 4pm y se transmitirá vía zoom.

Información de acceso:

Id:837 5071 6462

Código:835212

Conferencia: El devenir de la ciencia en Costa Rica

La Biblioteca Nacional organiza un ciclo de conferencias y conversatorios llamado “Camino a la celebración del Bicentenario de la Independencia de Centroamérica y Costa Rica”. En esta conferencia, en conjunto con el Instituto Tecnológico de Costa Rica se abrió el espacio para conversar de la cultura de Costa Rica en el bicentenario.

En esta ocasión José María Gutiérrez, profesor emérito de la Universidad de Costa Rica, habló sobre el devenir de la ciencia en Costa Rica. Además, del abordaje de temas de carácter político.

José María Gutiérrez recibió en 2020 el Premio Rodrigo Facio que otorga la Universidad de Costa Rica .

Para visualizar la conferencia puede hacer click aquí

UCR: Danza Huanacaxtle arte del movimiento que permite generar conocimiento

Un grupo de danza que en marzo 2022 cumplirá 20 años, cosecha una serie de logros importantes el desarrollo cultural y artístico local y nacional. Danza Huanacaxtle es un proyecto de la Vicerrectoría de Acción Social diseñado para promover la investigación y la difusión de prácticas dancísticas de Guanacaste y de Costa Rica mediante la producción escénica y de sistematización de experiencias.

Considerando las múltiples manifestaciones culturales de Guanacaste que han servido de ventana del arte de la cultura popular, el proyecto planteó la creación de un grupo de danza de estudiantes de la sede de Guanacaste que no estudian formalmente danza sino otras carreras. Así en el año 2002 nació el Grupo de Danza Folclórica Colonia Blanca, bajo la dirección de la Profesora. Vera Vargas, posteriormente cambió su nombre a Compañía de Danza Huanacaxtle.

El grupo de estudiantes de la agrupación usualmente han sido miembros de grupos artísticos de las comunidades de donde provienen, por lo que cuentan con experiencia en danza folclórica, baile popular, danza moderna u otro tipo de danza.

“Nuestro compromiso es estar cerca de las comunidades, como no tenemos un escenario base, nos presentamos constantemente en las comunidades “declaró la directora de la agrupación, Vera Vargas.

Principales logros

Tras casi 20 años de existencia la directora Vargas destaca los siguientes:

  • La institucionalización del grupo danza en la Sede de Guanacaste
  • La demostración de que por medio de la sistematización de experiencias se puede hacer academia en danza.
  • La proyección de la Universidad de Costa Rica en comunidades en las que el grupo se presenta así como la proyección fuera del país.
  • La creación de un espacio cálido, donde el grupo de estudiantes establecen lazos y puede identificarlo como su casa

Acciones durante la Pandemia

A partir de la pandemia no fue posible recibir a las nuevas personas integrantes del 2020, sin embargo, se hicieron esfuerzos por integrarles a la distancia con herramientas digitales. El trabajo se concentró en la investigación, la capacitación en: teorías de diferentes ritmos, técnicas de danza, y herramientas en la plástica escénica como escenarios y vestuario.

Por otro lado, se aprovechó para actualizar inventarios, redes sociales y vídeos, así como sistematizar y contribuir en la redacción de una propuesta metodológica para la enseñanza de la danza folclórica.

 

Autoría:
Esteban Umaña Picado (Periodista Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social)

Imagen: Grupo de Danza Huanacaxtle

Piñas en la mira: el monocultivo que se coló dentro de las áreas protegidas de Costa Rica

Por Sebastián Rodríguez

  • Datos satelitales detectaron cultivos de piña en 1659 hectáreas de cuatro áreas protegidas del país. El gobierno otorgó permisos en solo dos de ellas y lo hizo únicamente para 358,5 hectáreas.

  • Algunos expertos piden que, para atacar este problema de invasión, los refugios de vida silvestre afectados sean elevados a parques nacionales, una categoría de protección estricta.

María Fernanda Chaves creció con el sol punzante de la zona norte de Costa Rica, las noches calurosas y el olor a agroquímicos. En la escuela, en la iglesia y hasta en los restaurantes, la sombra de la agroindustria siempre estuvo presente.

La joven de 21 años es oriunda de un pueblo llamado Veracruz de Pital, ubicado en el cantón norteño de San Carlos. Por cualquier entrada al pueblo, una plantación de piña recibe a los visitantes. Aunque no siempre fue así, cuando era niña solía escuchar el rugido de los monos congo (Alouatta palliata) desde su hogar, así como el aullido de los coyotes (Canis latrans) en la distancia. Pero, con el tiempo, estos sonidos se fueron apagando.

En los últimos 20 años, el cultivo comenzó a cambiar el paisaje de la zona, a tal punto que, a unos kilómetros de su hogar de infancia, la piña incluso “ingresó” dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Maquenque, un importante santuario de humedales.

Maquenque es una de las cuatro áreas protegidas de Costa Rica que albergan cultivo de piña dentro de sus límites, según un análisis que Mongabay Latam pudo hacer con asesoría técnica del programa Monitoreo de Cambio de Uso en Paisajes Productivos (Moccup). El Moccup es un programa de investigación que monitorea el uso del suelo y es financiado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Para el análisis se usaron datos satelitales del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).

Una plantación de piña cerca del humedal Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro en 2017. Fotografía: Lenin Corrales.

Las otras tres áreas protegidas que presentaron cultivo de piña son el Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo, el Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado y el Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro. Todas en la zona norte del país.

Algunas plantaciones ingresaron a las áreas protegidas con licencia del Ministerio de Ambiente pues no son zonas de conservación estricta sino que permiten actividades sostenibles dentro de ellas. Sin embargo, la mayoría del área identificada satelitalmente no cuenta con registro de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena), el ente encargado de otorgar permisos de construcción y siembra.

Piña intrusa

De las 1659 hectáreas de piña identificadas en áreas protegidas en 2018 —el dato más reciente—, la Setena solo tenía conocimiento de 358,5 hectáreas en sus registros. Es decir, el 74 % de la piña dentro de áreas protegidas no estaría avalada por la institución.

Esto no necesariamente significa que sea piña ilegal, pero sí significa que esas plantaciones no pasaron por una evaluación de impacto ambiental, según indicó la secretaria de Setena, Cynthia Barzuna. “Hay muchos proyectos de siembra de piña que han venido operando incluso antes de la existencia de la Ley Orgánica del Ambiente (1995), de manera que para su operación no requerían de la viabilidad ambiental”, dijo Barzuna.

En naranja se observan los cultivos de piña en Costa Rica. Información del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).

Lo cierto es que los humedales que hoy están bajo presión agrícola tienen un importante valor ecológico, ya que son únicos en el país y forman un corredor biológico para especies migratorias, según indicó Lenin Corrales, biólogo e investigador del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie).

“Una cosa es que destruyas un humedal y tengas copia de ese humedal en otras partes del país [es decir, otros ecosistemas con características similares]. Pero otra cosa es destruir un humedal que solo existe ahí. Esa es su importancia”, dice el científico experto en cambio de uso del suelo.

La piña ciertamente contribuyó a la degradación del ecosistema, explica Corrales. Este cultivo se disparó en Costa Rica durante los últimos 20 años, tanto que actualmente dos de cada tres piñas vendidas internacionalmente provienen de este país centroamericano. Pero la piña no llegó sola, en comunidades como Veracruz, donde creció María Fernanda Chaves, los días se hicieron más calientes, los coyotes se callaron y el aire comenzó a oler a agroquímicos.

Las imágenes satelitales revelan que el cultivo de esta fruta, para 2018, ya había entrado en cuatro áreas protegidas de Costa Rica. Sin embargo, el Ministerio de Ambiente no tiene registros de la mayoría de esas plantaciones. Al comparar la información de los satélites con los registros de Setena, hay 1300 hectáreas “perdidas”. De ellas no hay expedientes abiertos.

Pese a que los satélites detectaron presencia de piña en cuatro áreas protegidas, el Ministerio de Ambiente no tiene registros de ninguna plantación de piña en las reservas de Barra del Colorado y Caño Negro.

Cultivos de piña alrededor y dentro del Refugio de Vida Silvestre Caño Negro en 2019. Información del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).

La información satelital se recopila con dos sensores distintos: Landsat de la NASA y Sentinel de la Agencia Espacial Europea. El equipo técnico del Moccup revisa los datos, hace un mapeo anual y luego los publica para su uso libre. Las imágenes más recientes son de 2019, y en ellas se puede apreciar el cultivo de piña dentro de las cuatro áreas protegidas, los científicos aún están en proceso de calcular la cantidad de hectáreas que representan.

Al comparar estos datos con los registros públicos de Setena solo se encontraron tres permisos: los dos primeros dentro del refugio Maquenque, uno aprobado por 146 hectáreas (2014) y otro que figura “bajo análisis”, el tercero de 202 hectáreas está dentro del Corredor Fronterizo (2015).

Las empresas dueñas de estas plantaciones son Oscar Álvarez Rojas, Productos Agropecuarios Visa S.A. y Trinaca de Alajuela S.A., respectivamente. Según pudo constatar Mongabay Latam, las tres recibieron un permiso de viabilidad ambiental para operar dentro de las áreas protegidas. Sin embargo, las otras 1300 hectáreas no pasaron por este proceso y, por lo tanto, no cuentan con un permiso.

Cuando este medio le consultó a Setena por los propietarios de esas 1300 hectáreas plantadas con piña, la entidad se limitó a indicar que algunas podrían no ser necesariamente ilegales, sino que probablemente existen desde antes de la creación de la institución (1996).

No obstante, las imágenes satelitales del 2015 muestran un área reducida de piña dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo y en el refugio Caño Negro ni siquiera había plantaciones dentro de sus límites. El biólogo Lenin Corrales aseguró que esto habla del abandono de Costa Rica a los ecosistemas de manglares, ya que las autoridades de gobierno tienen poco control sobre lo que sucede en las zonas rurales.

Cultivos de piña dentro del Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo en 2019. Información del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).
Piña dentro del Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo en 2015. Información del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).

Pese a que los ecosistemas de humedal están bajo presión y tienen un importante valor biológico, Caño Negro, Barra del Colorado, Corredor Fronterizo y Maquenque son solo “refugios de vida silvestre”, una categoría de manejo menos estricta que los parques nacionales.

En este tipo de áreas, los dueños de fincas privadas pueden solicitar permisos para “explotación de los recursos naturales” pero con criterios de “estricta sostenibilidad”, según la Ley de Conservación de la Vida Silvestre. Hasta hace poco, estos permisos se otorgaban a cualquier cultivo pero, a mediados de 2020, el Ministerio de Ambiente emitió una directriz que ordenó detener los permisos a monocultivos dentro de áreas silvestres protegidas.

Presiones al ecosistema

En noviembre del 2016, el huracán Otto tocó tierra en la zona norte de Costa Rica. El pueblo fronterizo de Los Chiles parecía ser uno de los más vulnerables, pero —por el contrario— los daños al final fueron leves. A sus alrededores, el humedal del refugio Caño Negro estaba hinchado de agua.

Este ecosistema terrestre-acuático es crucial para resistir los impactos del cambio climático, explica el biólogo Lenin Corrales del Catie. “Los humedales son como esponjas: absorben el agua y la liberan lentamente”, dice, e indica que la expansión piñera no solo amenaza a los humedales, sino también a las comunidades cercanas.

Una plantación de monocultivo de piña cerca del Refugio Caño Negro en 2017, con caminos para el paso de maquinaria. Fotografía: Lenin Corrales.

Una plantación de piña requiere del dragado del suelo, comenta el científico. “Donde ves piña es porque antes se secó el humedal y se hicieron canales”.

El drenaje de humedales ha tenido otro efecto inesperado: el incremento de incendios forestales en la zona. Por ejemplo, un informe del Catie encontró un aumento en las hectáreas quemadas en el humedal Caño Negro entre 2007 y 2016.

El suelo alberga una capa de metano y material orgánico bajo tierra, el cual es altamente inflamable. Al drenar este ecosistema, las llamas tocan el gas, el suelo comienza a explotar y se dificulta la entrada de los bomberos forestales.

Pero la siembra de piña trajo también otras complicaciones: la contaminación de fuentes de agua cercanas a áreas protegidas con agroquímicos.

Un estudio del 2017 —elaborado por la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)— encontró pesticidas en tres de diez sitios muestreados en el Refugio Caño Negro.

Cultivos de piña alrededor y dentro del Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado en 2019. Información del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).

Para frenar estos impactos, Corrales asegura que el Estado debe comenzar a “consolidar” las áreas protegidas del norte y elevar su categoría de manejo a una protección más estricta.

“Todas esas áreas protegidas de la zona norte son refugios de vida silvestre. Convive la propiedad privada con la pública. El privado puede hacer con la finca lo que la norma le permite y así comienzan a drenar”, asegura.

Mongabay Latam contactó a la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) pero no respondieron las preguntas enviadas con relación a los cultivos de piña que están dentro de áreas protegidas.

Mercado ‘tico’

En Costa Rica, la exportación de piña genera un lucrativo mercado de 1000 millones de dólares cada año. Pero su explosión fue reciente: en cuestión de dos décadas la actividad creció en un 700 %, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El cultivo existe en el país desde finales de la década de los setenta, pero vino a ser un producto importante para la economía costarricense hacia el año 2001. En ese año, la transnacional Del Monte introdujo una variedad llamada piña Golden o MD-2, la cual tuvo un éxito rotundo en el mercado europeo y estadounidense.

Cultivos de piña dentro del Refugio de Vida Silvestre Maquenque en 2019. Información del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).

Ante la actividad emergente, el Ministerio de Agricultura de Costa Rica también dio un empujón a las empresas, principalmente con asesoría técnica. Una de las recomendaciones de ese momento fue utilizar el bromacil como herbicida, un químico altamente tóxico. Hoy en día, la Universidad Nacional de Costa Rica, en su Manual de Plaguicidas de Centroamérica, cataloga a este químico con “toxicidad aguda” para humanos. Es más, desde 2017 la importación de este químico está prohibida en el país, pero sigue apareciendo esporádicamente en análisis toxicológicos de la zona norte costarricense.

Las exportaciones comenzaron a fluir hacia Estados Unidos y Europa y, de la misma forma, se fue ampliando el cultivo en el país. En 1995, apenas existían 5500 hectáreas sembradas y hoy el área ya supera las 60 mil hectáreas.

De igual forma creció su importancia económica. Actualmente, la piña es el principal cultivo de Costa Rica, generando un 5 % del PIB nacional y alrededor de 32 mil empleos directos. Con el crecimiento, no obstante, también vinieron efectos colaterales.

Comunidades en conflicto

El suelo en Veracruz de Pital parece una alfombra de pequeñas coronas verdes. Luego de un tiempo, parece “como un desierto verde”, dice María Fernanda Chaves, una activista que vivió en este pueblo durante 17 años. Según dice, aquí no es nuevo que la piña ingrese en áreas protegidas, “ya se sabe que no se respetan los límites naturales. Tampoco se respetaron los límites para proteger quebradas y ríos”, asegura.

Sin embargo, este no es un tema que se discuta frecuentemente en la región. Según dice Chaves, la piña cambió el paisaje pero también a las personas, quienes tienen temor de alzar la voz por temor a represalias por parte de las empresas.

Una plantación de piña cerca del humedal Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro en 2017. Fotografía: Lenin Corrales.

A kilómetros de distancia, en el pueblo caribeño de Guácimo, la exalcaldesa de esta municipalidad, Erlinda Quesada, también comenzó a notar cierto temor entre las comunidades piñeras, quienes preferían no hablar pese a que, por ejemplo, sufrían impactos en sus fuentes de agua.

“La gente está consciente. Pero si usted dice muchas cosas y vive en un sector en donde el único empleo que hay es la piña, nunca más le vuelven a dar trabajo ni a usted ni a sus parientes”, asegura Quesada.

A pesar de esta política tácita de silencio, existen algunas denuncias. En 2013, los vecinos de Guácimo denunciaron a la piñera Tico Verde S.A. por sembrar este cultivo dentro de los límites del Área de Conservación Tortuguero. La actividad terminó contaminando con agroquímicos algunas fuentes de agua de la reserva y de comunidades aledañas. Aun así, los jueces solo le ordenaron a la piñera la remoción de las hectáreas sembradas. Quesada asegura que debido a las sanciones débiles y al temor por quedarse sin empleo, las denuncias al final son escasas.

En Veracruz de Pital, un grupo de vecinos trató de denunciar la destrucción de una naciente de agua como consecuencia de la actividad piñera entre 2011 y 2012. Sin embargo, María fernanda Chaves recuerda que la acción no prosperó, principalmente porque la gente temía represalias.

Mongabay Latam también quiso preguntarle a la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) por estos reclamos, pero no obtuvo respuesta.

Lo cierto es que, con el paso del tiempo, las puestas del sol se hicieron diferentes en Veracruz y Guácimo. Ahora, las noches son más calientes y los coyotes ya no se escuchan durante la noche. El cultivo que enamoró a Costa Rica los silenció.

*El autor de este reportaje participó en el Speed Pitching del NoForo organizado por Factual/Distintas Latitudes, un espacio para conectar historias con medios de toda la región.

 

Imagen principal: Una plantación de piña cerca del humedal Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro en 2017. Foto: Lenin Corrales.

Fuente: https://es.mongabay.com/