Como parte del compromiso institucional en temas de preparativos y respuesta, la Comisión Institucional para la Preparación y Atención de Emergencias de la Universidad Nacional (CIEUNA), ha venido planificando y organizando este ejercicio de simulacro de evacuación y atención de víctimas, gracias a la respuesta y la organización de las diferentes instancias universitarias.
Cabe resaltar que los simulacros se consideran la herramienta más eficaz para retroalimentar nuestros planes de preparativos y respuesta ante emergencias, y tienen como finalidad, enseñar a los participantes a aplicar procedimientos dentro de las instalaciones en caso de un evento fortuito, con el fin de evacuar las instalaciones en forma segura, ordenada y planificada, y dar atención oportuna a las víctimas.
Para el Simulacro realizado este miércoles 8 de agosto de 2018 se eligieron los edificios:
Administrativo (Rectoría)
Vicerrectoría Vida Estudiantil
Registro –Financiero
Biblioteca Joaquín García Monge
Facultad de Filosofía y Letras
Para Natalia Segura Lobo, Coordinadora de la Comisión Institucional para la Preparación y Atención de Emergencias de la Universidad Nacional (CIEUNA), este trabajo realizado ha sido un proceso arduo pero muy satisfactorio donde prevaleció el trabajo interinstitucional y la colaboración entre la UNA e instituciones como:
Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE)
Benemérito Cuerpo de Bomberos
Cruz Roja Costarricense
Fuerza Pública
Policía Municipal de Heredia
Policía de Tránsito
Organismo de Investigación Judicial
Sistema 9-1-1
Además, en el Simulacro realizado en el Campus Omar Dengo-Heredia, se contó con la participación de los Comités Municipales de emergencias de los cantones de Heredia y el Comité Regional de Emergencia de Heredia.
El Dr. Alberto Salom Echeverría, Rector de la UNA, extendió su reconocimiento y gratitud a los funcionarios de la UNA y a las organizaciones participantes: “gracias al compromiso de los compañeros y compañeras de los Comités y Brigadas de Emergencia de la Universidad Nacional se logró cumplir con la planificado en los edificios citados, de esta manera, la Universidad Nacional muestra la gran importancia de que cada uno de sus centros de trabajo cuenten con su plan de preparativos y respuesta ante emergencias” indicó el Rector de la UNA.
Enviado por M.Sc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.
El Instituto Clodomiro Picado será el primer centro de investigación que recibirá un reconocimiento especial por demostrar un ahorro significativo en consumo de agua
El Galardón Ambiental es un reconocimiento que busca fortalecer una cultura ambiental que ayude a mejorar la calidad de vida de la comunidad universitaria y medir el grado de cumplimiento de la gestión ambiental en la Universidad de Costa Rica (UCR).
El próximo martes 21 de agosto 38 unidades de la Universidad de Costa Rica (UCR), de todas las sedes y recintos, recibirán el Galardón Ambiental que reconoce su compromiso con el medio ambiente. La entrega se realizará en la sala Magna, ubicada en la Ciudad de la Investigación, a las 9:00 a.m.
En esta tercera edición del evento, organizado por la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) de la Vicerrectoría de Administración (VRA), participaron 50 unidades, de las cuales, 38 lograron demostrar que han implementado con éxito buenas prácticas ambientales. Entre ellas están la separación y el manejo adecuado de residuos, eliminación del papel, ahorro de agua y energía e inclusive, proyectos como la instalación de páneles solares y cosecha de agua llovida.
Este año, por primera vez, cinco unidades recibirán un reconocimiento especial por alcanzar el Segundo Nivel que significa que han logrado pasar de las buenas prácticas al monitoreo sistemático de sus indicadores ambientales. Además, se premiará al Instituto Clodomiro Picado que logró demostrar un ahorro significativo en su consumo de agua.
Para obtener el galardón, cada año los miembros de las unidades se organizan y se inscriben voluntariamente en alguna de las cuatro categorías: general, fincas agropecuarias, asociaciones de estudiantes y laboratorios. Cada unidad es evaluada mediante un instrumento que incluye varios criterios como gestión administrativa, educación ambiental, gestión de insumos, residuos, energía, recurso hídrico y gestión del aire, movilidad y compensación.
El Galardón Ambiental de la UCR inició en el 2015 con el propósito de motivar e integrar a las diversas instancias universitarias en un proceso continuo para mejorar la gestión ambiental en la institución. En tres años esta iniciativa ha logrado triplicar el número de unidades participantes y se proyecta alcanzar paulatinamente a toda la universidad, según detalló Emilia Martén Araya, coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA).
Su labor es destacada en la defensa de los derechos humanos de pueblos indígenas
La Dra. María E. Bozzoli Vargas es la cuarta mujer galardonada con este premio y la décimo tercera persona que lo recibe. Foto: Andrea Jiménez.
La Dra. María Eugenia Bozzoli Vargas será condecorada por la Universidad de Costa Rica (UCR) con el Premio Rodrigo Facio Brenes 2018, por su destacada labor y aportes en diferentes campos, especialmente, en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
El galardón se le entregará durante la ceremonia de celebración del 78.° aniversario de esta casa de estudios superiores, el lunes 27 de agosto, a las 10:00 a. m., en el Aula Magna, de la Plaza de la Autonomía.
La Comisión Dictaminadora del Premio consideró que la obra de esta antropóloga trasciende el ámbito académico, pues su labor ha tenido grandes repercusiones, tanto dentro como fuera de Costa Rica.
“El trabajo de la Dra. Bozzoli ha sido numeroso, amplio y diverso, ya que comprende la producción de conocimiento pionero en temas como los pueblos indígenas, el medio ambiente, la historia de la antropología centroamericana, la arqueología, los derechos humanos, la diversidad cultural y el patrimonio cultural”, señala la resolución que fue entregada al Consejo Universitario, el pasado 7 de agosto.
En el documento también se destacan sus aportes al debate público sobre dichas temáticas, los cuales ampliaron la visión y los márgenes de la integración y la inclusión social de todos los grupos y culturas en el país.
Además, la Comisión tomó en cuenta la fortaleza, generosidad, espíritu humanista y cívico que la han caracterizado y que la mantienen, hasta la fecha, a sus 83 años, en permanente colaboración con causas sociales y políticas que buscan generar el mayor bienestar de las personas.
Pese a que se jubiló desde 1988, la Dra. Bozzoli se ha mantenido activa en la Universidad como profesora emérita e interlocutora de científicos sociales, dirigentes ecologistas e investigadores de las lenguas indígenas, entre otros.
Al ser consultada sobre lo que significa para ella este reconocimiento, expresó que si bien su trabajo tiene proyección pública, le sorprendió el homenaje.
Pionera de la antropología
La Dra. Bozzoli es pionera de los estudios antropológicos en Costa Rica. En 1962, inició su labor docente e investigativa en la UCR, impartió los cursos de Antropología General y Sociología. Más tarde, fungió como encargada de sección, subdirectora y directora del Departamento de Ciencias del Hombre, y profesora de Ciencias Sociales en la Escuela de Enfermería.
Con un doctorado y una maestría en antropología de las universidades de Georgia y Kansas, respectivamente, está reconocida universitaria ocupó diferentes cargos dentro de la UCR. Fue vicerrectora de Acción Social (1976-1981), profesora y directora del Departamento de Antropología, subdirectora de la Escuela de Antropología y Sociología (1982-1985), miembro del Consejo Universitario por el Área de Ciencias Sociales (1984-1988), y directora de ese órgano colegiado (1985-1986), entre otros. Desde 1992, es profesora emérita en la Escuela de Antropología.
Entre sus numerosas publicaciones sobre asuntos rurales, indígenas y ecológicos, sobresalen los libros: Localidades indígenas costarricenses y El nacimiento y la muerte entre los bribris, al igual que los artículos «El desarrollo de la Región Brunca. Tendencias y perspectivas» y “La frontera agrícola de Costa Rica y su relación con el problema agrario en zonas indígenas”.
El Premio Rodrigo Facio se une a otras distinciones que ha recibido y que reconocen su extraordinaria labor. Entre ellas, el Premio Nacional de Cultura Magón, 2001; premio Malinowski, otorgado por la Society for Applied Anthropology de EE. UU. Además, es presidenta honoraria de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, y en el 2017 recibió la Medalla al Mérito en la Paz y en la Democracia, otorgada por la Presidencia de la República, en el marco del 69.° aniversario de la Abolición del Ejército.
Comercialización justa, aumento de la productividad y mejoras en los métodos de cosecha son algunos de los temas que trabajan
El TC-228 brinda capacitación administrativa a los pequeños productores agrícolas del país para que logren una inserción exitosa en el mercado nacional. Foto archivo VAS.
Lograr que la tierra ofrezca sus frutos no es suficiente. Eso es apenas una parte del arduo trabajo que enfrentan los miles de productores que con su labor ponen los alimentos en las mesas costarricenses.
La comercialización justa y aumentar la productividad y las ganancias son unos de los aspectos finales de la cadena productiva. Mejorar los métodos de cosecha, el procesamiento, el empaque y llegar a consumidores finales son otros, en los que muchos productores requieren acompañamiento.
Con esto en mente, desde 1995 centenares de estudiantes universitarios han brindado asesoría, capacitación y apoyo social mediante el proyecto de trabajo comunal Asesoría agroeconómica a organizaciones de productores agrícolas y agroindustriales (TC-228), coordinado por la Escuela de Economía Agrícola y Agronegocios, de la Universidad de Costa Rica (UCR).
“El proyecto identifica y formula anteproyectos agropecuarios. Por otra parte, capacita en temas de administración, mercadeo, contabilidad y producción. En primer lugar, se hace contacto con las organizaciones, donde se definen las necesidades de apoyo requeridas y definimos las áreas prioritarias. La segunda etapa consta de la búsqueda del grupo de estudiantes para realizar las actividades acordadas, para lo cual se realizan una charla a los estudiantes, con el fin de orientarlos en las áreas que deben trabajar de acuerdo a la capacitación o la formulación de perfiles”, explicó el magister Alberth Campos Argüello, coordinador del TC-228.
Según Campos, al inicio en el proyecto se vincularon estudiantes de las carreras de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias, pero el contacto con las organizaciones reveló que existían situaciones que trascienden a los temas técnicos.
Asuntos relacionados con la sostenibilidad ambiental, la tenencia de las tierras, el desempleo, la violencia de género y los conflictos intraorganizacionales son algunos de esos retos que fueron surgiendo, explicó Campos. Esto implicó abrir el proyecto a estudiantes de carreras como Trabajo Social, Biología, Artes Gráficas, las ingenierías eléctrica y civil, entre otras, para diseñar las propuestas para abordar esos temas. A la fecha, el trabajo comunal es matriculado por personas de 15 carreras universitarias.
En la foto aparecen los estudiantes de Ingeniería de Alimentos Valeria Arce Marín, Adriana Ramírez Ugalde, Natalia Brenes Viales y Natalia Arias trabajadora de ASODULCE mientras hacen pruebas de laboratorio con miel de caña de azúcar. Foto cortesía TC-228.
Para Dennis Zavala, estudiante de Agronomía, «la experiencia de interactuar y relacionarse con pequeños productores, es realmente valioso para un futuro profesional del sector agrícola. Este aprendizaje de compartir conocimientos y obtención de credibilidad de parte del agricultor hacia uno, son experiencias que muchos profesionales en Agronomía llegan a tener hasta el momento en que entran al mercado laboral”, detalló Zavala quien estuvo apoyando a un grupo de productores de tapa de dulce en San Ramón.
Además de San Ramón, en Alajuela, el proyecto está radicado en comunidades de la vertiente atlántica como Pococí, Sixaola y Sarapiquí. En la zona sur apoya a organizaciones en San Vito, Piedras Blancas.
El TC-228 es parte del Programa Institucional Osa-Golfo Dulce (Piosa-UCR), integrado por varios proyectos de las vicerrectorías de Acción Social (VAS) e Investigación (VINV). El objetivo de Piosa-UCR es responder, desde los recursos y capacidades de la UCR en términos de investigación, acción social y docencia, a las demandas históricas de la región en materia de biodiversidad, organización comunitaria y vulnerabilidad social y ambiental.
Aprendizaje recíproco
Josseline Valerio Ramírez, de la Economía Agrícola y Agronegocios, recalcó que «aprender a trabajar con una asociación real no fue fácil, ya que existen una serie de dificultades que son bastante importantes, que en la mayoría de los casos tienen un peso muy significativo dentro de la organización y que las limita de muchas formas”.
No obstante, Valerio destacó que más allá del clima organizacional, los productores siguen adelante y luchan“ por el sector agropecuario a pesar de las adversidades y lo complejo que se pueda volver cierta actividad. Para estas personas desenvolverse en el sector no representa un sacrificio, sino que la actividad agropecuaria tiene mucho valor y es todo un orgullo dedicarse a ella».
Luego del diagnóstico entre las partes universitaria y comunitaria se definen cuáles serán los recursos necesarios para su ejecución.
Parte del éxito del TC-228 a lo largo el tiempo es que fortalece las buenas prácticas administrativas creando capacidades en las organizaciones y comunidades, concluyó el profesor.
La Universidad de Costa Rica ofrece una capacitación sobre cuidados para animales de compañía, de trabajo y silvestres
El proyecto Bienestar Animal tiene como objetivo posicionar el tema del bienestar y el cuido de los animales de compañía, como perros y gatos; de trabajo, por ejemplo, caballos y reces, y silvestres como monos y pumas. Foto del Archivo ODI.
El verano siempre había traído problemas en Santa Cruz para el rebaño de ovejas de doña Elda Ramos. Al igual que ella, a muchos productores de la zona se les dificulta la alimentación de sus animales debido a la escasez de pasto y paja en períodos de sequía.
Ramos admite que este inconveniente la llevó a recorrer cerca de 60 km para asistir a la charla impartida por estudiantes del Trabajo Comunal Universitario (TCU) Bienestar Animal (TC-680) en Ostional. Este proyecto tiene como objetivo posicionar el tema del bienestar y el cuido de animales de compañía, de trabajo y silvestres, por medio de un intercambio con las comunidades.
Para Maripaz Castro, bióloga y coordinadora de este TCU, la falta de acceso a la educación, salud y asesoramiento por parte de profesionales en pueblos alejados dificulta el fomento de prácticas saludables con los animales. “Las comunidades son las que necesitan de la Universidad, no son las personas que están aquí a la vuelta”, recalca la investigadora.
Fueron estas necesidades las que acercaron al grupo del TCU al poblado de Ostional, donde afirman que existe una grave problemática de abandono de perros, problemas con heces de animales y disminución de anidamiento de tortugas marinas, dinámica que afecta directamente la actividad económica de muchos pobladores que se dedican a la venta legal de huevos de tortuga.
En Cañas, Liberia y Abangares, los estudiantes de Zootecnia, matriculados en el proyecto, capacitaron a productores, por medio de una charla demostrativa, en temas como alimentación de ganado, tipos de alimento, por ejemplo, el forraje y la conservación de dichos productos (ensilaje).
De acuerdo con Estefanía Cembra, una de las estudiantes a cargo de la actividad, era importante centrarse en las problemáticas de interés para los productores en aras de propiciar un verdadero espacio de aprendizaje.
Vinculaciones del proyecto
El proyecto se vinculó recientemente con el Programa Institucional Osa (Piosa), para así brindar talleres y capacitaciones a escuelas de la Zona Sur del país, así lo confirma Castro, quien comenta que la idea es poder generar un programa educativo aplicable a nivel nacional.
A juicio de la coordinadora, el proyecto de Bienestar Animal ha cambiado sustancialmente desde sus inicios en el Laboratorio de Ensayos Biológicos (LEBI) de la UCR hace tres años. Castro, que a la vez funge como directora de la Sección de Genética y Cultivo Celular del laboratorio, asumió la coordinación de la iniciativa a principios de año y dice encontrarse muy satisfecha con la respuesta que han tenido de los diferentes grupos con los que trabajan, especialmente las escuelas.
Niñas y niños de preescolar escuchan las charlas sobre bienestar animal, en el estand de Zootecnia durante la Semana Universitaria del 2018. Foto cortesía del TC-680.
“Ya no tenemos que andar buscando donde trabajar, más bien yo tengo una lista de espera de las escuelas que nos están solicitando charlas”, señala la bióloga.
Uno de los actores interesados fue el Departamento de Educación Ambiental de la Municipalidad de la Unión, Cartago. Desde ahí, se coordinaron charlas con 19 centros educativos de la zona. De acuerdo con Annia Cordero, coordinadora del departamento, la municipalidad mostró interés en educar sobre el trato y cuido de animales debido a una serie de problemáticas que se presentaban en el cantón.
“El hecho de que anden los perros abandonados en las calles nos afecta directamente, ya que son los que a veces rompen las bolsas de basura (…), por otra parte, ya al final de los últimos tres años se han visto varios casos de maltrato [animal] en el cantón, ya más visibles”, resume la funcionaria.
Giras a centros educativos
Debido a su ajetreada agenda, el grupo conformado por 28 estudiantes de carreras como Zootecnia, Salud Ambiental, Medicina, Farmacia, entre otras, realizan al menos una gira cada 15 días.
En las expediciones a los centros educativos, los integrantes del TCU son divididos por aula, dependiendo de la cantidad de alumnos en los centros. En algunos casos han llegado a trabajar hasta con 150 estudiantes por clase. Las charlas contemplan tres ejes primordiales: tenencia responsable de mascotas, prevención del maltrato animal y prevención de mordeduras de perros.
Además de las charlas, se realizan actividades de reforzamiento pensadas para los distintos grados de la escuela. Desde títeres hasta juegos de rayuela y canciones, los universitarios deben crear recursos didácticos para que los tres ejes principales de las intervenciones queden claros en los escolares.
“Nosotros hacemos todo, desarrollamos las obras de teatro, las canciones, todo lo que se hace nosotros lo agarramos y lo implementamos al tema de los animales”, comenta Melissa López, estudiante de Salud Ambiental.
De acuerdo con López, el secreto está en que las niñas y los niños vean a los animales como parte de un ecosistema vivo, en el cual cumplen roles de compañía, producción y de biodiversidad natural. Al trabajar con comunidades, la estudiante recalca la importancia de escuchar a las personas y no imponer pensamientos predeterminados.
Además de estos acercamientos, el grupo del TCU ha realizado charlas sobre rabia de caballos en la comunidad de Nosara, talleres sobre trato animal en Poás de Alajuela y en diferentes escuelas dentro de la Gran Área Metropolitana.
Esteban Hidalgo Pena
Unidad de Comunicación, Vicerrectoría de Acción Social
La exposición ya está abierta y finalizará el 18 de setiembre
Los visitantes podrán disfrutar de las colecciones de animales que posee el Museo de Zoología. Foto: Juan Gabriel Madrigal.
Una muestra muy completa de colecciones de animales marinos y terrestres de todo el país es parte de las atracciones que ofrece el Museo Regional de San Ramón, ya que recientemente se inauguró la exposición “Museo de Zoología de la UCR: 50 años de investigación y custodia de la biodiversidad”.
La exhibición ya está abierta al público y finaliza el 18 de setiembre. Esta es una pequeña evidencia de la biodiversidad animal que existe en Costa Rica y es el resultado de investigaciones realizadas en el Museo de Zoología de la Universidad de Costa Rica.
Según lo explicó la M. Sc. Monika Springer, directora del Museo de Zoología, este es un esfuerzo por dar a conocer los estudios que se realizan, ya que este museo no exhibe, sino que está dedicado a la investigación.
Springer destacó que la muestra traída a San Ramón incluye especímenes de las diferentes colecciones con que cuenta el museo, tanto de colecciones conservadas en alcohol como secas. De esta forma, los visitantes tendrán acceso a diferentes tipos de insectos, corales, cráneos, nidos de aves, pieles de aves y pieles de mamíferos, y también a los animales conservados en alcohol como culebras, estrellas de mar, corales, caballitos de mar y otros invertebrados.
La directora explicó que esta exposición está dirigida a todo público, ya que permite conocer e identificar muchas especies. Agregó que “es muy interesante para niños de escuela, hay algunas muestras que se pueden tocar. También pueden ver animales que nunca han visto, porque vienen de las profundidades del mar”.
El M. Sc. Mainor Badilla Vargas, director del Museo Regional de San Ramón, se mostró complacido con la exposición, pues el patrimonio natural es una de las líneas de trabajo de esta unidad. Aseguró que con esta muestra la UCR aporta conocimiento y promueve en la ciudadanía un mayor compromiso con la biodiversidad de Costa Rica.
Badilla afirmó que “la expo además de ser una excelente muestra también es un llamado de atención para que asumamos una postura más crítica, más responsable y que tengamos mayor nivel de conciencia con el uso de los recursos que la naturaleza nos ha dado”.
El Lic. Heiner Agüero Hernández, encargado de exposiciones itinerantes de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), explicó que esta exhibición está relacionada con la propuesta de la UCR de desarrollar el vínculo universidad-comunidad mediante la investigación, la docencia y la acción social. “Se ha propuesto mediante este proyecto promocionar actividades y eventos que la UCR tiene y que no se pueden compartir con todas las comunidades”. Además, destacó que el objetivo de la VAS es llevar este tipo de propuestas a las sedes y recintos ubicados en todo el país.
El trabajo lo realizan los residentes del Programa de Posgrado en Especialidades Médicas
En el 2017, Janella Murillo Rodríguez acudió a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) con el único propósito de continuar su control médico. Para seguir su tratamiento, ella requería de un ultrasonido abdominal; sin embargo, debía esperar casi seis meses para acceder a esta prueba diagnóstica.
Esa realidad, que también compartían otras 7 918 personas, cambió rápidamente gracias a una nueva iniciativa que nació desde la Especialidad en Radiología e Imágenes Médicas de la Universidad de Costa Rica (UCR), la cual permite que quienes requieran un ultrasonido lo reciban con prontitud. Así, Janella no tuvo que aguardar esos seis meses, sino que pudo ser atendida en la mitad del tiempo.
¿Los responsables? Los residentes de radiología de la UCR, médicos generales que cursan el último año de su especialidad, cuya contribución significa un aporte vital para el sistema de salud público nacional.
Tan solo del 2016 al 2017, los jóvenes realizaron 3 704 ultrasonidos en el Hospital Calderón Guardia. En ese mismo período, en el Hospital Carlos Luis Valverde Vega, los alumnos efectuaron otras 908 pruebas; en el San Juan de Dios elaboraron 2 102 y en el Hospital México, 1 204. Toda esta labor siempre se desarrolló bajo la guía de un docente.
“La UCR inició esta idea en el 2016, los primeros residentes se trasladaron a San Ramón. Otros hicieron los exámenes en el Hospital México, en el San Juan de Dios y en el Calderón Guardia. Únicamente en San Ramón, se logró realizar más de 900 estudios programados a cinco años plazo. Este lugar era uno de los sitios con mayor necesidad y en el que logramos impactar favorablemente”, afirmó el Dr. Manuel Hernández Gaitán, coordinador de la especialidad.
El aporte de los residentes mejora la capacidad instalada en los centros médicos. Al mismo tiempo, responde y fortalece las estrategias planteadas dentro del plan de atención oportuna de las personas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El aporte de estos estudiantes ayuda a agilizar los ultrasonidos más requeridos por los pacientes de la CCSS; entre ellos: el de abdomen, cuello, vías urinarias y mamas, necesarios para lograr un diagnóstico temprano y así dar inicio al tratamiento curativo correspondiente.
Dicho soporte se enmarca dentro del trabajo final de graduación de los doctores. Actualmente, la UCR brinda cuatro modalidades como último requisito para graduarse de especialista: una investigación, una revisión bibliográfica, un proyecto o un trabajo práctico. Los estudiantes son quienes deciden cuál tomar y el trabajo práctico ha sido el más seleccionado.
“El hecho de escoger la modalidad de trabajo práctico es porque al revisar un tema o realizar una investigación, uno puede aprender mucho pero eso no se refleja necesariamente en la mejora de otras personas. Hay muchos trabajos que están archivados y que nadie los lee. Con la cantidad de pacientes que están esperando un servicio, la idea era hacer algo que tuviera impacto en un hospital con necesidad”, indicó la Dra. Laura Jiménez Redondo, quien realizó su práctica en el hospital Carlos Luis Valverde, en San Ramón.
El tiempo total que brinda cada estudiante es de 100 horas de práctica en los centros médicos que define la CCSS. El trabajo de los futuros especialistas toma fuerza en la lucha diaria contra los padecimientos que más aquejan a los costarricenses como, por ejemplo, el cáncer de mama. Según el Dr. Hernández, si se descubre la presencia de esta enfermedad de forma temprana, el porcentaje de cura es casi del 90%.
“En mi caso tengo nódulos en la tiroides y quistes en los ovarios. He llegado al servicio de Radiología y me dejan en lista de espera. Ha pasado que tengo cita con el médico y aún no me han realizado los ultrasonidos. He esperado desde seis meses hasta más de un año. Con este proyecto de la UCR esperé tres meses”, manifestó Janella Murillo, parte de las beneficiadas.
Hacia las zonas vulnerables
El objetivo actual de la UCR es aumentar su presencia en las áreas rurales. Este 2018 ya se dio un primer paso y, por primera vez, dos estudiantes salieron del gran área metropolitana hacia el sur del país.
Los médicos fueron el Dr. Ángelo Santamaría Cianca y el Dr. Eduardo Zamora Cabezas. El primero estuvo en el Hospital de Golfito, de mayo a julio, y efectuó 443 ultrasonidos. La misma experiencia la compartió el Dr. Zamora, pero en Ciudad Cortés.
Sin embargo, el esfuerzo de ambos se dio después de múltiples acciones que gestionaron ante la CCSS para conseguir los permisos correspondientes. La solicitud la presentaron un año antes de su práctica y no constituye una oportunidad fija para las próximas generaciones.
Por ese motivo, la Universidad de Costa Rica ahora busca consolidar una rotación comunitaria en territorios alejados que presenten una clara necesidad de reducir listas de espera. Para lograrlo, se presentó una propuesta ante la gerencia médica de la CCSS en el primer semestre del 2018, la cual se aceptó favorablemente cuando la Dra. María Eugenia Villalta ostentaba el cargo.
Con ese apoyo inicial, solo hace falta el visto bueno de otras cuatro dependencias. Si se logra, los estudiantes de la UCR pasarían de aportar 100 horas de trabajo a 320 (dos meses de práctica). Se estima que esta contribución triplicaría la cantidad de ultrasonidos. Solo un estudiante sería capaz de hacer 640 procedimientos al concluir las ocho semanas, esto si ejecuta un mínimo de dos por cada hora laboral.
“Los residentes son un aporte increíble para solucionar los problemas de los pacientes, especialmente para aquellos con patologías complejas. Entonces, esta iniciativa de llevar a los médicos residentes a zonas distantes es increíble. Debemos pensar en esos hospitales que tienen solo un especialista e imaginar lo que sería para este radiólogo que llegara alguien a apoyarlo en su trabajo. Creo que le vamos a dar todo el apoyo a esta iniciativa”, señaló el nuevo gerente médico de la CCCSS, el Dr. Roberto Cervantes Barrantes.
El Dr. Hernández enfatizó que esta labor es una acción conjunta entre dos instituciones públicas, cada una con roles específicos: la UCR dará el recurso humano y la Caja la parte institucional. El objetivo es que los residentes estén constantemente acompañados, cuenten con tutores que los reciban y, además, posean la infraestructura adecuada para ejecutar sus labores.
Dado los resultados positivos, la UCR expuso ante la gerencia médica de la CCSS la idea de que los estudiantes desarrollen una rotación estable y constante en territorios vulnerables donde la Caja, que es el ente que posee los registros y las listas de espera, considere pertinente. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Cambio significativo
Si la UCR consigue aprobar definitivamente la rotación comunitaria en zonas alejadas, los nuevos residentes que se formen no solo colaborarán con las listas de espera, sino también en elaborar un diagnóstico situacional a fin de que la CCSS conozca qué otros posibles recursos necesitaría para potenciar el servicio en las regiones seleccionadas.
Ejemplo de lo anterior es la asistencia del Dr. Santamaría. Su rotación en Golfito brindó un primer acercamiento de los desafíos presentes en las áreas rurales.
“La experiencia en el Hospital de Golfito fue todo un reto. Primero, solo estábamos dos, el Dr. Saturnino González Tejeda (docente supervisor) y yo. Luego, Golfito es una zona que se caracteriza por tener habitantes de bajos ingresos que están muy dispersos; es decir, las personas se tienen que trasladar grandes distancias para llegar al centro médico. Algunos venían desde Puerto Jiménez en lancha. Entonces, se tuvo que gestionar toda una logística para concentrar a los pacientes y atenderlos. Todo el hospital colaboró de una forma loable, incluso los ebais, para poder ayudar a esta comunidad”, expresó el Dr. Santamaría.
La Especialidad en Radiología e Imágenes Médicas de la UCR aspira en un futuro incentivar acciones innovadoras que maximicen la calidad de la atención. Una de ellas son los Centros de Interpretación, que darían la posibilidad de que el médico solo se desplace a realizar los ultrasonidos. Esto aumentaría la cantidad de imágenes diagnósticas y agilizaría aún más las listas de espera.
“Hay áreas de mejora en cuanto a recursos y queremos aportar también en este aspecto. La radiología tiene muchas formas que ayudarían a subsanar algunos retos que presenta el sistema. Por el momento, estamos haciendo modificaciones al programa e importantes esfuerzos por motivar a los estudiantes. Ya tenemos ocho residentes que están esperando el visto bueno de la CCSS, el comité director y la coordinación, con la finalidad de ir a otras áreas rurales”, concluyó el Dr. Hernández.
El martes 28 de agosto a las 5 p.m. en el edificio central de ANDE se llevará a cabo el Foro «Por una reforma fiscal justa y solidaria», patrocinado por FAU-ANDE-CUT.
Este vienes 18 y sábado 19 de agosto, al menos 25 hombres y mujeres Bribris – Cabécar, miembros de las ADIs que forman la Alianza RIBCA, estarán en Rey Curré.
La visita tiene como propósito de expresar apoyo y solidaridad a sus hermanos indígenas en su proceso de reivindicación a su derecho sobre sus tierras.
Además estarán analizando en conjunto, la política del Gobierno sobre las tierras indígenas.
Este intercambio cultural forma parte de los esfuerzos por la sanidad jurídica de los territorios indígenas de Costa Rica.
La Red Indígena Bribri – Cabécar (RIBCA) fue creado en el 2005 con el fin de promover la integración de los territorios indígenas de la Región Atlántica de Costa Rica.
Por tercer año ANEP JOVEN, con ayuda de la ISP y la Secretaría de Juventudes de la ANEP, desarrollaron Encuentro de Juventudes Anepistas, un espacio que busca posicionar y empoderar a los jóvenes integrantes de seccionales de ANEP como actores claves en la sociedad costarricense.
Esta edición contó con la participación de organizaciones hermanas de Honduras, Panamá, Guatemala y México y se realiza en el marco del Día Internacional de las Juventudes, que se celebra del 12 de agosto.
En el siguiente video podrá conocer en detalle lo desarrollado en esta actividad. Si va a visualizar el video desde su celular, sugerimos colocarlo de manera horizontal.