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Autor: María José Ferlini Cartín

UCR: Térraba: un pueblo que nunca deja de luchar

El ambiente cálido y tranquilo de Térraba es innegable, pero basta recorrer sus calles y callejones de tierra durante algunos minutos para empezar a descubrir las historias de lucha que se esconden en los distintos rincones de este pueblo indígena, ubicado en la zona sur del país.

A pocos metros del centro de la comunidad se encuentra el Liceo Académico Milton Solano. Ahí, un colectivo de vecinos recibe como en otras ocasiones a funcionarios y estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR), para articular nuevos procesos de trabajo conjunto.

Con el grupo viajan Allen Cordero y David Maroto, docentes y profesionales de la Escuela de Sociología, viejos conocidos entre los Térraba y que una vez más, ponen a las órdenes de la comunidad su conocimiento académico para acompañar sus luchas y la defensa de sus derechos como ciudadanos.

Educación, un derecho reciente

El lugar de este encuentro es un símbolo de la realidad que acompaña la vida cotidiana de este pueblo, pues según Paulino Nájera Rivera, un vecino de la comunidad, hasta hace apenas cinco años era inimaginable contar con un espacio como este para estudiar.

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

En el pasado, los jóvenes Térraba debían caminar durante horas para llegar a una comunidad cercana que lleva por nombre Brujo y desde allí (aquellos que tenían recursos) tomar el transporte público para ir al Colegio Técnico Profesional de Buenos Aires en Puntarenas, el centro académico más cercano.

La travesía para ir y volver a clases era de las situaciones más sencillas con las que tenían que lidiar los estudiantes, pues en el día a día cobraban mucho mayor peso los maltratos y la discriminación que algunos o quizás la mayoría, recibían por parte de sus propios compañeros y maestros.

“Mi hijo mayor hizo el técnico pero no le dieron el título, en el comedor lo ponían a lavar los platos y era el último en comer. A los demás igual, incluso tenían que pelear porque los cercaban entre varios y los golpeaban, por ser indígenas tenían que ser mancillados”, afirma Nájera.

Con los años se fueron sumando las petitorias que el pueblo hacía ante el Ministerio de Educación Pública (MEP) para tener un colegio dentro del territorio. La espera dio como resultado la asignación de “un código” y más tarde iniciaron las clases, primero a la sombra de los árboles, luego en el salón comunal y finalmente en una pequeñas instalaciones.

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

Pero los avances conquistados no libraron al pueblo de la confrontación más fuerte que tendrían que dar para consolidar su derecho a la educación, pues el anuncio de la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís desencadenó la invasión del territorio por parte de no indígenas.

La llegada de estos nuevos vecinos con intereses económicos trajo el ya conocido ambiente de discriminación y violación de derechos a la comunidad y también al espacio educativo, lo que desencadenó la indignación de los Térraba y en febrero del año 2012, dio lugar a un enfrentamiento jamás imaginado.

“Decidimos tomar el colegio, ancianos, mujeres, niños y hombres, había que parar la situación…ellos organizaron un torrente de gente y se vinieron contra nosotros con palos con masas de alambre, coreaban cinco nombres para matar, quebraron los candados, rompieron las mallas, caían las piedras en el techo”, recuerda el líder comunitario.

Tras 40 minutos de “batalla campal”, que según Nájera dejó incluso personas con “la cara desfigurada”, la intervención policial separó a los bandos y dio inicio un proceso de negociación. La comunidad exigió entre otros temas el cese de represiones, la posibilidad de que sus hijos ocuparan cargos en el colegio cuando estuviesen calificados y por supuesto, el derecho de contar con instalaciones adecuadas para impartir las lecciones.

El actual colegio donde se forman alrededor de 150 estudiantes desde séptimo y hasta undécimo año y donde laboran 18 vecinos de la comunidad, es el resultado de una larga espera, pero sobretodo del esfuerzo y la constancia de un pueblo, que como en el pasado, sigue haciendo frente a diversas necesidades.

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

Demandas presentes cada día

A sus 90 años, Serafín Rivera, es uno de los miembros más adultos de la comunidad, pero su edad no es limitación para seguir activo y sobretodo, participar con gran interés en los espacios donde se discuten las situaciones que amenazan la cotidianidad de su pueblo.

Aunque tiene dificultades para escuchar, responde con contundencia cuando le consultan por sus preocupaciones. Sabe que desde hace varios años hay invasión en el territorio, venta ilegal de propiedades, pero sobretodo, no se siente representado por el trabajo que realiza la Asociación de Desarrollo Integral (ADI).

La ADI es el órgano con mayor autoridad política dentro de los pueblos indígenas y por tanto, sus decisiones tienen una importante repercusión en la realidad de la comunidad. Sin embargo, su labor ha sido cuestionada tanto aquí como en otros territorios del país, más aún, tras la participación que han empezado a tener personas no indígenas.

1/10/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR.Fotos/Anel Kenjekeeva

Manuel Villena es miembro del Consejo de Mayores en Térraba, una instancia creada hace apenas siete años, e integrada por un grupo de adultos de la comunidad que intentan reivindicar los intereses del pueblo frente a las otras formas de organización que han sido impuestas y que a su criterio, amenazan su legado y también su futuro.

Asegura que la situación en el territorio está empeorando y por eso, han decidido empezar a trabajar en el planteamiento de una nueva estructura de organización, que pretenden llevar ante el Gobierno de la República para exigir cambios urgentes, amparados en los convenios internacionales que Costa Rica ha suscrito.

Pero la organización de la comunidad y la pérdida de tierras no es una preocupación exclusiva de los vecinos de mayor edad. Paolo Nájera Rivera, un joven de 24 años, participa activamente en el proceso de recuperación de la Finca San Andrés, un terreno de 400 hectáreas ubicado en las márgenes del Río Térraba.

Según Nájera, la finca forma del territorio indígena y tras estar ocupada durante 70 años por una persona ajena a la comunidad fue vendida como un bien privado. La situación motivó en el 2014 a un grupo de 40 indígenas de las comunidades de Térraba y Macho Monte a tomar la propiedad, donde actualmente realizan cultivos de subsistencia y donde habitan familias que exigen que se respete su titularidad de la tierra.

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

Legado indígena amenazado

La imposición de estructuras occidentales como las ADIS, respecto a la organización y cosmovisión indígena no es una situación reciente y por el contrario, ha consolidado un efecto cada día más evidente en los diversos espacios de la vida cotidiana de poblaciones como los Térraba.

Fulgencia Ortíz Rivera comenta con nostalgia su preocupación respecto a la forma en que al igual que ella, el resto de sus vecinos de la comunidad reconocen cada día una mayor pérdida de sus tradiciones, realidad que amenaza cada día con la desaparición de su cultura.

Afirma que desde la generación de sus padres, han venido experimentando cambios entre los que ella destaca la imposición del idioma español y de la religión católica, los cuales han dado lugar a un impacto negativo en la transmisión de su identidad como indígenas.

“Mi mamá me contaba que si no hablaban español en la escuela, los maestros los castigaban y la iglesia católica no hizo perder nuestra espiritualidad indígena. Yo sé medicina y algunos platillos, también aprendí a hacer vestiditos y los bailes tradicionales, pero el idioma no nos lo enseñaron”, asegura la vecina de la comunidad.

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

El trabajo que realiza Inés Villagra Sánchez en este territorio es una muestra de la situación descrita. Oriunda de la etnia Tjerjbi de Panamá, es quien actualmente enseña Térraba en la escuela de la comunidad; un puesto que consiguió tras demostrar su conocimiento en el idioma materno que, como resultado de la cercanía territorial, comparte con este grupo.

Esta madre de 6 hijos dejó de empacar piñas en una transnacional de la zona para enseñar a comunicarse de forma básica a los niños de la comunidad, tanto a indígenas como no indígenas. La labor no ha sido fácil, pues a la falta de interés de algunos estudiantes se suma la carencia de materiales académicos adecuados para facilitar los procesos de formación.

“Vine a compartir mis raíces y aunque en un inicio muchos niños no lo querían, yo le digo que aprender cultura e idioma no es vergüenza, es orgullo. Siempre hemos creído que lo nuestro no vale, pero yo me siento orgullosa de lo que soy y de poder hablar mi idioma. En nuestro pueblo nos quisieron quitar eso, pero nuestro cacique no lo permitió” comenta la docente.

Actualmente, el trabajo diario de Villagra se apoya en los escasos materiales que funcionarios de la Escuela de Filología de la UCR le ayudaron a elaborar, y por medio de los cuales tiene la oportunidad de enseñar a las nuevas generaciones los nombres de animales, las partes del cuerpo, los números y algunos abecedarios.

Mujeres y jóvenes, poblaciones en desventaja

Isabel Rivera es integrante de la Asociación de Mujeres Mano de Tigre, una de las cuatro organizaciones que opera en el territorio Térraba, pero la única agrupación integrada exclusivamente por mujeres, varias de las cuales, crían a sus hijos mientras cumplen su papel como jefas de hogar.

En su caso, la atención de la casa y sus responsabilidades como madre, se combinan con la búsqueda de ingresos económicos por medio de actividades como la costura y la oferta de servicios de hospedaje en su casa, para los turistas y académicos que visitan esta comunidad donde las opciones de trabajo para las mujeres son escasas.

Rivera está consciente de la importancia que tiene la posibilidad de que al igual que ella, otras mujeres puedan generar sus propios ingresos, pues asegura que en diversas ocasiones la dependencia económica a las parejas o incluso a los padres, las coloca en situaciones de violencia intrafamiliar.

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

La vecina asegura que junto a la generación de opciones de trabajo, resulta trascendental que las mujeres de la comunidad se sientan más empoderadas, a fin de que puedan incidir en espacios de toma de decisión en los que actualmente sigue primando la visión e intereses de los hombres.

“Los hombres son los que hablan, las mujeres son las que cocinan o hacen la limpieza (…) las mujeres no mandan en el territorio y además, vivimos la violencia desde distintos ámbitos, porque mienten al decir que nosotras también tomamos decisiones”, afirmó la madre de cuatro hijos.

En medio de este contexto, Kiran Sibaja Rivera de 14 años y estudiante de octavo año en el colegio de la comunidad, sabe que debe prepararse para poder salir adelante como profesional y para propiciar mejores condiciones de vida para su familia y el resto de su comunidad.

Sin embargo, los sueños y aspiraciones de esta joven se ven amenazados ante lo que ella misma valora como una formación impartida por profesores poco preparados, que además carecen de espacios de capacitación para mejorar el conocimiento que llevan a las aulas. Asegura que los vacíos del proceso académico merman el interés de otros jóvenes, quienes no en pocas ocasiones prefieren salir del colegio para ir a jornalear o quedarse en la calle, donde se exponen a realidades cada vez más normalizadas en el territorio como la venta de drogas.

Intervención académica con visión social

30/09/2017;Encuentro Comunidad de Térraba y la Escuela de Sociología UCR;Lugar:Térraba;Liceo Académico de Térraba.Fotos/Anel Kenjekeeva

Las diversas situaciones que plantea la realidad cotidiana de los Térraba evidencian la importancia de que la comunidad académica siga interviniendo en las comunidades indígenas del país por medio de procesos de participación respetuosos de su identidad cultural y del rumbo que plantean para sus pueblos.

Allen Cordero, director de la Escuela de Sociología, enfatizó el compromiso de la UCR de dar continuidad a los procesos de acercamiento que desde hace años instancias como la Vicerrectoría iniciaron en estas zonas del país; de la misma forma, se buscan implementar nuevas iniciativas de trabajo conjunto que permitan a esta población mejorar sus condiciones de vida.

 

Andrea Méndez Montero

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Mario Cabrera: nuevo intento por fortalecer la Planificación de la Salud Pública y la Promoción de la Salud desde el Ministerio de Salud

Estamos en medio de un complicado panorama preelectoral, con clara hegemonía neoliberal, que ha venido desestructurando paulatinamente al Ministerio de Salud, institución con 90 años, que en el pasado significó un baluarte en la construcción de política pública sanitaria como pilar del Estado Social de Derecho, y al que la era neoliberal ha desarmado desde antes de los años 90 cuando fue desarticulado el Programa Hospital Sin Paredes (1985) y fueron trasladados a la CCSS los programas de Atención Primaria de la Salud (1994).

En ese contexto, hago de su conocimiento que recién se ha publicado una reforma al Reglamento Orgánico del Ministerio de Salud (La Gaceta, Alcance 273, del 14 nov.2017) que como avances significativos presenta:

  • La reorganización de la Dirección de Promoción de la Salud (DPS, antes neoliberal y mercantilmente llamada «Mercadotecnia de la Salud»), ahora con funciones claras para conducir la rectoría de la Producción Social de la Salud en los ámbitos nacional, regional y local, paralelo a un nuevo Decreto Ejecutivo que fortalece las Comisiones de Promoción de la Salud (sectoriales e intersectoriales) en esos tres niveles de gestión. Un intento por equilibrar la balanza que hasta la fecha ha puesto el acento en la atención del escenario de la enfermedad y la muerte (prioridad de los muy rentables negocios del gran fama), dejando invisibilizado el escenario de atender la construcción de condiciones dignas y saludables de vida.
  • La reorganización de la Planificación en el Ministerio (Rector) de Salud, concentrando en la Dirección de Planificación (DP, adscrita al Despacho Ministerial, con funciones Intrainstitucionales y Sectoriales en Salud) lo que hasta antes del nuevo Decreto Ejecutivo de Reglamento Orgánico se encontraba dispersa en dos direcciones (Dirección de Planificación y Desarrollo Institucional -PDI-, y Dirección de Planificación Estratégica de Planificación y Evaluación de Acciones en Salud -DPEAS). A la última se la convierte en nueva Dirección de Nutrición y Deporte.

Llega el nuevo Decreto de Reglamento Orgánico en un complicado período preelectoral, que le ha restado viabilidad política (a 6 meses que asuma el Nuevo Gobierno), y las modificaciones, con o sin argumentos, está siendo objeto de los más variados ataques, que amenazan con dejar los cambios pendientes para ser ejecutados si y solo si, las nuevas autoridades que sean electas en febrero o abril 2018 así lo avalan…

No tengo duda del valor de avanzar al menos en los dos elementos que he destacado (Rectoría en Promoción de la Salud y Rectoría en Planificación de la Salud), los cuales tienen pleno sentido. Hay otros elementos de la reforma que no resultan tan claros y se están convirtiendo en argumentos para torpedear los dos avances más progresistas ya señalados.

 

Enviado por Mario Cabrera Burgos, integrante del Movimiento Salud Sin Paredes, Región Occidente.

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Manifiesto: Creemos en el Amor, porque es lo que importa

  • Manifiesto sobre los Programas de Educación para la Afectividad y Sexualidad Integral del MEP

 

Nosotros y nosotras integrantes de distintos colectivos, Iglesias y movimientos sociales, defensores de los derechos humanos:

Creemos que los derechos humanos son principios y acciones que nos dan las mismas oportunidades a todas las personas sin discriminación alguna.

Creemos que la sexualidad humana forma parte vital de nuestra cotidianidad y nos permite trascender y entrar en comunión con las demás personas.

Creemos que el Estado costarricense debe garantizar el ejercicio de los derechos de toda persona, sin prejuicios asociados a grupos históricamente vulnerados.

Creemos en la política como vehículo que estimula el bienestar común y no como estrategia de manipulación, sustentada en el engaño y el miedo.

Creemos que la educación es un proceso integral que abarca todas las dimensiones del ser humano, donde se aprende a partir de la experiencia y convivencia con personas distintas.

Creemos que las iglesias y las comunidades de distintos credos se fundan en el amor cimentado en la justicia, la paz y el respeto mutuo.

Creemos en el ejemplo de amor al prójimo, solidaridad y opción preferencial por las personas discriminadas que nos da Jesús de Nazaret.

Creemos que lo realmente importante en las familias es el amor, el respeto, el cuido y el apoyo mutuos, independientemente de cómo estén conformadas.

Creemos en el derecho de las personas jóvenes de ser protagonistas de sus propias vidas y a ser integrados en las discusiones sobre las problemáticas de la realidad nacional.

Creemos que las niñas, niños, adolescentes y jóvenes pueden aprender a respetar a las personas que piensan, sienten y viven de manera diferente.

Creemos que las personas adultas tenemos la capacidad de aprender, y reaprender, sobre nuestra propia sexualidad y revertir ideas falsas asociadas a esta dimensión de nuestras vidas.

Creemos que educar en la afectividad y sexualidad potenciaría las capacidades de las personas jóvenes en lo que respecta al autocuido y el cuido de sus semejantes.

Creemos que las instituciones educativas pueden ser espacios de confianza que prevengan la violencia sexual, embarazos no deseados, acoso sexual, discriminación a personas sexualmente diversas y bullying.

Creemos que el derecho a la salud implica el acceso pleno a un servicio seguro y confiable, así como a la transmisión de información transparente, completa y sin tabúes por parte de los profesionales del área.

Creemos que las nuevas generaciones tienen derecho a vivir una vida plena y libre de violencia debido a sus opciones de vida.

Creemos que la implementación de los Programas de Educación para la Afectividad y la Sexualidad propuestos por el Ministerio de Educación Pública, contribuyen grandemente al rol de las familias en la educación integral de sus hijos e hijas.

Ante las murmuraciones y movilizaciones ideologizadas contra las políticas públicas, en materia de educación para la vivencia plena y responsable de la sexualidad, rechazamos los discursos que motivan al odio, a la discriminación y a la confusión, promovidos por sectores fundamentalistas religiosos, políticos oportunistas y sectores que buscan violentar la dignidad de grupos sociales distintos a los suyos e instamos a todas las personas que habitamos en Costa Rica, a estudiar y reflexionar sobre los contenidos de los programas sin prejuicios, con capacidad crítica y con la esperanza de crecer en libertad, autonomía y responsabilidad.

El amor es paciente, el amor es bondadoso. Ante lenguajes intolerantes y agresivos creemos en la educación transformadora de la sexualidad y la afectividad y nos sumamos a la esperanza de la acción efectiva de la educación pública para lograr el reconocimiento y el respeto a los derechos humanos.

 

San José, Costa Rica, en la noche buena del 24 de diciembre de 2017

 

Arte por la Paz; Casapalabra; Centro de Amigos para la Paz; Centro de Estudios y Relaciones Judeo-Cristianas, CERJUC; Colectiva Coexistir; Colectivo de Psicología de la Liberación-Universidad Nacional; Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI; Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión, Universidad Nacional; Observatorio Centroamericano de Medios de Comunicación y Género, GEMMA; Grupo de apoyo a familiares y amig@s de la diversidad sexual, GAFADIS; Iglesia Luterana Costarricense; Laboratorio Nuevas Masculinidades (LabNuMa); Laicos y laicas de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, JPIC; Movimiento Alternativa de Izquierdas, MAIZ; Red Ecuménica de Lectura Popular de la Biblia Servicio, Paz y Justicia, SERPAJ-CR.

 

Firman además este manifiesto personas independientes, profesionales, comprometidas con los DDHH, cristianas, católicas, teólogas, ecuménicas.

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de Youtube.

Compartido en redes digitales.

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Pueblo Bribri denuncia que policía defiende a usurpadores

Territorio Bribri de Salitre, Costa Rica

Viernes 22 de diciembre de 2017

  • Pueblo Bribri de Salitre denuncia que policías defienden a los agresores
  • Video demuestra que usurpadores y sus cómplices son los agresores y que el Diario Extra miente

 

Compartimos parte del comunicado que envió el Consejo Ditsö Iriria Ajkonuk Wakpa al viceministro de Seguridad.

«Buenos días, señor viceministro, le informo del malestar de los Bribris, dicen que como el Gobierno asigna oficiales de protección a unas personas no indígenas agresoras de los bribris y usurpadores de nuestra tierra, que tienen que ser desalojados ya que tiene orden de desalojo en firmes y no lo ejecutan hasta cuando van a cumplir con las leyes.

Por otro lado, las medidas cautelares N° 321_12 ordena al estado brindar protección física y territorial a los bribris; no se cumple… por lo que se está agrediendo a los bribris y puede generar más violencia»

La anterior denuncia se da después de la agresión que sufrieron Oscar Ortiz, familiares y amigos bribris, el pasado miércoles, en una tierra que están recuperando de acuerdo con su cultura y la legislación nacional e internacional.

En un video que compartimos, queda claro que el usurpador Rafael Salas Salazar y su turba son los que llegan a agredir a los bribris recuperantes; en el video se puede observar la actitud de matonismo e intimidación de Hania Torres Mayorga (involucrada en otros hechos violentos) y Manuel Calderón.

También participan en la agresión Alejandra Vidal Navarro y su hermano, ambos hermanos de Tais Vidal, abogada que fue condenada por usurpación de tierras en Salitre. Además, participó Doris Ortiz, quien fue funcionaria por muchos años de la CONAI y actualmente es candidata a diputada por el Partido Nueva Generación (PNG).

Durante el día de ayer jueves y hoy, las patrullas de la Fuerza Pública, permanecen cerca de la tierra recuperada, en compañía de los usurpadores no indígenas Ramiro Vega, Edwin Guevara, Rafael Salas y «Chito» Martínez.

El Consejo Ditsö Iriria Ajkonuk Wakpa y la Coordinadora de Lucha Sur Sur condenamos la nota difundida hoy por el «periodista» Alexander Méndez de Diario Extra, por ser absolutamente falsa, infundada y malintencionada.

 

Consejo Ditsö Iriria Ajkonuk Wakpa

Coordinadora de Lucha Sur Sur

Ditsö

 

*Imagen con fines ilustrativos.

Enviado por Osvaldo Calvo Rodríguez.

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UCR, Catedrática Humbolt 2018: Dra. Patricia Esquivel Rodríguez

  • Investigadora propone despertar la curiosidad científica en niños y jóvenes a través de la televisión
UCR Catedratica Humbolt 2018 Dra Patricia Esquivel Rodriguez
Patricia Esquivel Rodríguez ha enfocado su carrera en la caracterización y valoración de materiales vegetales promisorios desde el punto de vista agronómico, tecnológico y nutricional, tales como pitahaya, papaya, sapote, pejibaye y jocote. – foto Anel Kenjekeeva.

La Dra. Patricia Esquivel Rodríguez, docente e investigadora de la Escuela de Tecnología de Alimentos fue designada como Catedrática Humbolt 2018, una designación que le permitirá dedicarse exclusivamente a la investigación durante un año completo.

Inspirada por su experiencia como madre y estudiante becada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), Esquivel se propone durante el 2018 un nuevo reto: impulsar en Costa Rica el desarrollo y uso de material audiovisual para fortalecer la enseñanza de las ciencias.

«En nuestras manos está abrir los espacios para que nuestros jóvenes tengan la oportunidad de despertar esa curiosidad científica» acotó la investigadora durante el acto de designación que se realizó el 19 de diciembre en la Sala Girasol de la Vicerrectoría de Investigación.

Su propuesta abarca tres proyectos: El primero es la elaboración de videos cortos sobre temas de ciencias incluidos en los programas de educación para décimo y undécimo año, con el propósito de fortalecer los conocimientos de los estudiantes para las pruebas de Bachillerato. El segundo es la creación de un programa de televisión semanal que aborde estas temáticas.

UCR Catedratica Humbolt 2018 Dra Patricia Esquivel Rodriguez2
Los hijos de la Dra. Patricia Esquivel, Víctor y Paula Jiménez, inspiraron a esta científica a hacer una propuesta que ayude a otros niños y jóvenes a despertar su curiosidad y aprender ciencias. – foto Anel Kenjekeeva.

Esta idea surge de la experiencia que adquirió durante sus años de estudio en Alemania a donde vivió en compañía de su esposo e hijos. Allí pudo conocer algunas herramientas que se utilizan en ese país para apoyar el proceso de aprendizaje de los niños, niñas y jóvenes a través de la televisión, que fueron de gran utilidad para sus propios hijos.

Por otra parte, la investigadora se propone replicar el proyecto «Kinder Uni», o universidad para niños en Costa Rica, el cual surgió en el 2002 en la Universidad de Tübingen, Alemania y actualmente funciona en las principales universidades de ese país y se ha extendido a otros países europeos. Su objetivo es abrir la universidad a la enseñanza de niños y niñas.

 

«Estimular la curiosidad científica es un reto para nuestro país, ya que se requieren profesionales y técnicos en los ámbitos de ciencia, tecnología e innovación con bases sólidas que se adquieren en el cursos de la educación primaria y secundaria«.

Patricia Esquivel Rodríguez

Por su trayectoria como investigadora y su innovadora propuesta el Consejo Consultivo de la Cátedra Humbolt la eligió como catedrática 2018. El consejo estuvo conformado por el Dr. Fernando Santamaría, Vicerrector de Investigación de la UCR y la Dra. Ana Mercedes Pérez, el Sr. Michael Eschweiler, director del DAAD en Costa Rica y la Sra. Irena Rusak, coordinadora de programas Bilaterales del DAAD.

La Dra. Patricia Esquivel es licenciada en Tecnología de Alimentos por la Escuela de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica, Magíster Scientiae en Ciencia de los Alimentos y Doctorado Académico por la Universität Hohenheim, Stuttgart, Alemania. Sus áreas de interés académico son: Alimentos funcionales, Pigmentos Polifenoles y Polisacáridos.

Cátedra Humbolt
La Cátedra Humbolt fue creada en el 2004 mediante una carta de entendimiento que suscribió el Gobierno de la República Federal de Alemania y el Gobierno de Costa Rica. El principal objetivo es fomentar el intercambio en todas las disciplinas del conocimiento, por medio de la ejecución de cursos, conferencias, congresos, coloquios y publicaciones.

La cátedra es coordinada por el Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA) y los Posgrados de Historia, Ciencias, Estudios de la Sociedad y la Cultura y cuenta con el apoyo del Servicio de Intercambio Académico Alemán (DAAD).

La persona designada como Catedrática Humbolt se dedica un año exclusivamente a la investigación. Para optar por este reconocimiento el científico o científica postulante debe cumplir con varios requisitos como ser académico con grado de catedrático y poseer un proyecto de investigación en curso que involucre a otras áreas del conocimiento.

Katzy O`neal Coto

Periodista Oficina de Divulgación e Información

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

Tres pasajes sangrientos de actualidad histórica

Por Carlos Meneses Reyes

 

La masacre de las bananeras

El pasaje más impactante, que recibí y asimilé, como estudiante de Derecho en la Universidad Nacional, fue el de la masacre de las bananeras, ocurrida en Fundación, Magdalena, el 6 de diciembre de 1928. Dedicado al énfasis del Derecho laboral desde los primeros años de aula universitaria; ante un derecho laboral de conquistas concretas hacia los años de 1970, comprender la lucha de las conquistas obreras, colocó como referencia que los logros y alcances de las reivindicaciones laborales obedecían al sacrificio y tenacidad de la clase obrera colombiana. Comprendí que la asimilación del espíritu de la ley laboral iba pareja con el análisis comparativo del desempeño de las luchas reivindicativas y políticas de la clase obrera colombiana. No existe materialización de ley laboral alguna divorciada del sacrifico y la capacidad de lucha de los trabajadores. De igual manera, la historia de las ideas políticas y reivindicativas de los trabajadores sentaba en la comprensión de la historia de sus organizaciones sociales; de sus expresiones y manifestaciones políticas; asimilando que la historia de las ideas políticas de los trabajadores era la historia de sus organizaciones sindicales y el salto en la asimilación y construcción del partido político de los trabajadores.

El entorno de la lucha de los bananeros

Por su origen de clase proletaria y la concentración de fuerza laboral, la zona bananera del Magdalena se constituyó en el bastión de la lucha obrera en la segunda década del Siglo XX. Los ideólogos del Partido Socialista Revolucionario (PSR): Raúl Eduardo Mahecha, Ignacio Torres Giraldo y María Cano, centraron la actividad política y organizativa en la zona de explotación bananera. De diez mil trabajadores, en el año de 1910, pasaron a 25.000 obreros del banano en 1928. Se daban las condiciones subjetivas y objetivas para el desempeño de los trabajadores en sus luchas reivindicativas y también políticas. No existía un Código Laboral y por ende la relación de trabajo era una relación meramente mercantilista. La multinacional norteamericana United Fruit Company era amo y señor de vidas y propiedades. Para la década de 1920, los dineros provenientes de la indemnización recibida por el estado colombiano por la desmembración de Panamá; retribuyeron en beneficio de la multinacional gringa en la creación e infraestructura del emporio bananero. En 1911 llegó el tren a Aracataca y en 1920, a Fundación. La compañía manifestaba que no tenía trabajadores, negaban el contrato de trabajo, y que en sus nóminas todos eran contratistas. Ante cualquier reclamo de un trabajador, el capataz simplemente le volaba la cabeza. Las condiciones de salubridad y de ambiente de trabajo eran inhumanas. El paludismo, la anemia y la tuberculosis representaba el cuadro famélico de los trabajadores. El pago se les hacía por bonos, que eran títulos que solo se podían cambiar en los comisariatos de la compañía. No contaban con seguridad industrial alguna, ni protección de seguros para accidentes laborales. Las jornadas de trabajo eran extenuantes y no existían horas extras, cesantías, ni prestaciones sociales. Ante ese panorama, se conformaron Comités de Trabajadores Bananeros. La alta concentración de trabajadores y su extensión geográfica conllevó a la creación de la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena. En una palabra, estaban organizados.

Para el año de 1928, la agitación era generalizada. El 6 de octubre de ese año, se dio masiva asamblea de reunión de trabajadores. Allí se redactaron nueve puntos de un pliego reivindicativo, que fue presentado a la empresa. La empresa se negaba a aceptar el pliego y por ende a negociar; pero los trabajadores en folclóricas y bulliciosas reuniones mantenían el ánimo en las reclamaciones. La compañía bananera estimo seriamente afectados sus intereses económicos y desde el principio dispuso no reunirse con los trabajadores. Para los primeros días de diciembre de 1928, corrió la voz que el gobernador del Magdalena y el representante de la United Fruit Company llegarían a Ciénaga a negociar el pliego. La orden de la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena fue la de concentrase para el día 5 de diciembre de 1928, en Ciénaga. Pero fueron engañados, ese día no llegó ni el gobernador ni se hicieron presentes los directivos de la compañía. Se había generado un hecho de concentración de masas. Ante esa situación la gobernación del Magdalena declaró la ley marcial y declaró como autoridad militar, por decreto de estado de sitio al general Carlos Cortes Vargas. Para la una de la madrugada, del fatídico 6 de diciembre de 1928, el general Cortes Vargas disponía de tres batallones. Desplazó dos nidos de ametralladoras hacia el parque y lugar de concentración. Por la retaguardia dispuso de 150 fusileros. Registran los hechos que comenzó a solicitar a los trabajadores, niños, mujeres, jóvenes, ancianos, que evacuaran la plaza pública y que perentoriamente iba a contar hasta tres. Se sucedieron dos descargas de ametralladoras y al minuto dos descargas de fusilería. La población inerme caía. Jamás pensaron que pudiere haber una orden de asesinar a mansalva. Comenzó la danza de la muerte y muchos salieron despavoridos. Se repetían los disparos y en la plaza quedó esparcido el reguero de cadáveres mutilados. Cumplida la masacre, la orden militar fue la de recoger los cadáveres. Amontonados en los vagones del tren su destino fue la playa y en un barco de la armada, más de mil quinientas víctimas fueron arrojadas a los tiburones. A la claridad de la mañana en la plaza de Fundación se encontraban nueve cadáveres. El sargento del ejército, Oscar Pérez, apodado mordisco, cual fiera jadeante, los señalaba repitiendo: “ahí están los nueve puntos del pliego”.

Tan lamentable suceso mancha históricamente la institucionalidad militar. El general Carlos Cortes Vargas se alió a los intereses de la United Fruit Company y en contra de los trabajadores colombianos. Un pasaje impune sobre la carga histórica de la institucionalidad militar colombiana. Desde entonces han mantenido la constante de comportamiento de un ejército de invasión contra el propio pueblo colombiano.

El paro cívico nacional del 14 de septiembre de 1977

Durante el gobierno de Alfonso López Michelsen se daba una constante: la negativa a discutir los pliegos de peticiones que presentaban las centrales sindicales del país, lo cual fue acumulando una fuente de energía y de rechazo en las masas populares, que en forma explosiva se manifestó, en todo el país, con la declaratoria, por parte de las centrales obreras CTC, UTC, CSTC y la CGT y de sectores políticos, de un Paro Cívico Nacional el 14 de septiembre de 1977. La ira represada de las masas se hizo notaria en las principales ciudades del país. La intensidad de ese Paro Cívico y la respuesta contundente y organizada de los sectores populares lo erigen como un punto de referencia en la cualificación del movimiento popular y de masas. Cúcuta, no fue la excepción. La declaratoria de Asambleas Populares en la ciudadela Juan Atalaya y barrios circunvecinos paralizaron totalmente la ciudad. Las marchas y movilizaciones se sucedieron durante dos días con sus noches. En Bogotá, las manifestaciones violentas fueron particularmente intensas en diferentes puntos de la ciudad. En ciudad Kennedy; en el sur, calle 40 y Barrio Santa Lucia; en la Avenida 1º de mayo con carrera 68, fueron particularmente violentos los enfrentamientos y los saqueos a los supermercados y entidades públicas. Se habla de más de treinta muertos en Bogotá y de miles de detenidos en la Plaza de Toros.

En la mañana del 15 de septiembre de 1977 recibí una llamada de la Dra. Paulina Ruiz Borras de la Asociación de Abogados laboralistas al Servicio de los Trabajadores, quien en forma compungida me expresaba que existían testimonios de masacre, por parte de la Fuerza Pública en la ciudad de Bogotá, y que los cadáveres estaban siendo transportados, en la noche del 14 de septiembre, en volquetas del Distrito. Ese mismo día viajé a Bogotá, como miembro del Comité Permanente Por la Defensa de los Derechos Humanos, en el Norte de Santander. Cuadramos una solicitud de Inspección Judicial a los patios del Distrito. El día 16 de septiembre de 1977, con la presencia de un Inspector de Policía, colaborador, antes de las 7 de la mañana; para lo cual se habilitó la hora judicial, inspeccionamos las bitácoras y registros de entrada y salida de volquetas del Distrito del parque Automotor. Faltaban en el inventario ocho volquetas. Los funcionarios manifestaron que era normal que algunas volquetas se vararan o quedaran, por cualquier motivo, en las instalaciones del basurero o relleno sanitario. Fue un intento fallido y en el ambiente quedó flotando, si en realidad de verdad, esas ocho volquetas pudieren haber sido utilizadas en el transporte de cadáveres. Toda una situación de impunidad constante y propia para el esclarecimiento de la Verdad, de esos sucesos; sobre la que no se conoce comparendo a autoridad alguna para responder.

La masacre de llana caliente

La década de mil novecientos ochenta fue particularmente convulsiva en el Magdalena Medio. Escenario del auge del paramilitarismo, apoyados por el ejército nacional, fue precisamente en la jurisdicción de San Vicente de Chucurí, cercado por la Serranía de los Cobardes. En la planicie conocida como La Llana, que es cruce entre la carretera de San Vicente de Chucurí y Bucaramanga, fue donde se desarrollan los luctuosos acontecimientos que paso a relatar.

En los primeros meses del año 1988 se dieron las movilizaciones campesinas conocidas como el Paro del Nororiente, que abarcó los departamentos del Cesar, Sur de los Departamento de Magdalena, Bolívar, la Guajira y el Magdalena Medio. Los campesinos y colonos se movilizaron por millares para reclamar directamente al gobierno central por los estados de postración y abandono.

El 16 de agosto de 1987, en horas de la madrugada, el abogado y alcalde de Sabana de Torres, por la Unión Patriótica, Álvaro Garcés Parra, el agente de policía John Jairo Loaiza P, quien le servía de escolta al alcalde; el militante de la Unión Patriótica, Garlos Gamboa Rodríguez, escolta del concejal de Lebrija por la Unión Patriótica, Jaime Castrillón y la señora Elida Ricio Anaya Duarte, fueron asesinados durante un operativo conjunto entre miembros del ejército, la policía y paramilitares en Sabana de Torres.

En Santander del sur se consolidó el grupo paramilitar de Isidro Carreño, en la zona chucureña y regiones aledañas. Se hacían nombrar los tiznados, los masetos, los cara pintadas y se dedicaron al asesinato selectivo de líderes populares y de la Unión Patriótica.

Hacia 1986, Rogelio Correa Campos, con el grado de teniente coronel asumió el mando del Batallón de Infantería Nro. 40 “Coronel Luciano D’Elhuyar”, con sede en San Vicente de Chucurí. El oficial fue sostén importante en el fortalecimiento del paramilitarismo, que incluía patrullaje y operativos conjuntos en la región entre las fuerzas del ejército y sus aliados de extrema derecha militarista. Dio refugio en el batallón al sicario Amado Ruíz, quien dio muerte al alcalde Álvaro Garcés Parra.

Su formación militar e ideológica, bajo la filosofía del enemigo, le hacía ver subversión en cuanta reclamación política y reivindicativa, se expresaba en la región. Era obsesionado. Los soldados del Batallón D´Elhuyar, seguían al pie de la letra las órdenes de decomisos de alimentos; parar las marchas campesinas y detener brutalmente a sus dirigentes.

Tenía información que en la región de Llana Caliente se concentrarían los campesinos, aupados por el Paro del Nororiente. Manifestaba que logró frenar y dispersar a más de veinte mil campesinos que tenían como meta concentrase en la capital, Bucaramanga. Dispersos, pero están por miles en todas partes y afirmaba que eso no lo podía tolerar. Había logrado tejer una red de colaboradores a los que llamaba “los necesito, son mis ojos y oídos”. El mismo los reclutó: “el canoso” recomendado directamente por Isidro Carreño. “El cara pintada” de temible referencia entre las masas por lo salvaje de sus tropelías contra la población y el asesinato. Se vanagloriaba de tener a un desertor de la guerrilla, conocido por la población como “Camilo”, quien le funcionaba eficazmente por el chantaje en que mantenía a su familia y le suministraba datos claves para echarle mano a mucha gente de la población y el incondicional soldado Suarez, experto francotirador. Pese a las recomendaciones de oficiales de su comando que no se presentara con ellos públicamente, pues podría generar reacciones encontradas, insistió porque ellos no le fallaban y los marchistas tendrían que comprender que tarde o temprano todos terminarían colaborando con el ejército.

Era un sábado y comenzaron a llegar por millares los campesinos que bajaban de buses, camiones y vehículos de transporte improvisados. El teniente coronel Rogelio Correa Campos se encontraba motivado y preparándose para asistir a la cena que el Alcalde de San Vicente le había preparado, para homenajearlo con ocasión de su cumpleaños 45, el día siguiente domingo, del 29 de mayo de 1988. Esa noche del sábado, con altoparlantes ensordeció a los campesinos concentrados con arengas militares, cual disco rayado y la permanencia de las notas del himno nacional. Los campesinos respondían:” bailamos al son que nos toquen”.

El oficial Correa Campos veía crecer el número de marchantes concentrados. Hizo saber a la multitud que llegaría a resolver el asunto personalmente. Los dirigentes campesinos de la marcha: Arnulfo Ramírez Izaquita, Nelson Otero Martínez, Alfredo Ríos Barrios, Luís Enrique Sánchez Millán, Luís José Archila Plata, José Joaquín Zambrano Molina, Pablo Manuel Hernández Rodríguez, Esperanza Herrera Villa, José Natividad Velandia Prada, Raúl Antonio Gómez Chaparro, José Méndez, Wilson Botero y Clemente Quiroga, comprendieron la gravedad de la situación y dispusieron que los menores de edad y las mujeres se desplazaran del grueso de la concentración. El teniente coronel Rogelio Correa Campos, se hizo presente con su parafernalia. Lo acompañaban cerca de trescientos soldados, es decir, toda la plana de hombres del batallón. Con pompa y lujo de tropero, usando gafas oscuras que ocultaban su rostro, llegó con paso fuerte, rodeado de sus incondicionales sicarios “ojos y oídos” de su sequito ejecutor. La reacción de la masa popular concentrada no se hizo esperar. Como al desertor “Camilo” lo conocía la gente, comenzaron la rechifla ensordecedora, gritándole “sapo Camilo”, “Camilo sapo”. El sujeto sudaba observándosele muy nervioso. El oficial no esperaba una reacción tan contundente. Como oleaje de rechazo, al unísono los gritos de asesinos y solución a los problemas agrarios destacaban entre las consignas que se podían escuchar, siempre bajo el estribillo de “sapo Camilo”. Visiblemente alterado, el teniente coronel Rogelio Correa Campos ordenó al francotirador soldado Suarez: “Basta ya. ¡Dispare!” El temible asesino- preparado para matar- vaciló. Posiblemente vio en la población inerme su entorno familiar. Esto desencajó al oficial militar insultándolo de cobarde, desenfundo su pistola de dotación descargándola sobre la humanidad del soldado. Ante esta situación, la reacción de “Camilo” fue de indignación, procediendo a descargar su fusil en la humanidad del teniente coronel Rogelio Campos, quien falleció instantáneamente. El ruido de fusilería y tiros resultaba ensordecedor. La muchedumbre corría despavorida y el grueso de soldados disparaba a diestra y siniestra sobre la población campesina. Todos los mencionados dirigentes del Paro pagaron con el sacrifico de sus vidas. Muchos eran perseguidos por la soldadesca y asesinados al intentar abordar los autobuses. Ese día la planicie de La Llana quedo tapizada de cadáveres. Afirman que al desertor Camilo le dieron muerte los soldados, aunque no se encontró su cadáver. Tampoco aparecieron los cuerpos de Carapintada y el Canoso. Los registros de campesinos asesinados -además de los dirigentes- ascendieron a treinta y ocho y sus cuerpos desaparecidos. Los auxilios de socorro popular registraron más de cincuenta heridos.

Este doloroso relato histórico no tiene epilogo. El gobierno nacional declara resuelto el asunto de la marcha y la masacre, ascendiendo póstumamente al coronel y al campo de paradas del batallón que dirigió, le dio su nombre. Uno de los grupos paramilitares de la zona pasó a llamarse “Comando Coronel Rogelio Correa Campos”, caracterizado por el grado de terror y desolación contra los campesinos de la región y la muerte selectiva, genocidio, contra los campesinos que se sabía, habían participado en esas jornadas de protesta.

Personalmente, ocho días después de la masacre, en compañía de un dirigente de base de la Unión Sindical Obrera- USO me acerqué a La Llana, escenario de los luctuosos hechos. Personal del ejército no nos permitió acercarnos a más de doscientos metros. En el espacio revoloteaban los chulos y los zamuros. La hediondez era asfixiante. La Verdad sobre el número de muertos y desparecidos esta oculta, callada, silenciada. Al concluir este relato una lágrima cae sobre el teclado y me apresuro a secarle. Surge la pregunta: ¿qué situación ha cambiado en los designios y doctrina de la institucionalidad militar en Colombia, con hechos y personajes como los de la Zona Bananera y el campo de desolación de La Llana?

Y por la soberbia de la imposición de la llamada doctrina militar, se niegan a pedirle perdón al pueblo colombiano.

 

Enviado por el autor.

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UNA: Entrevista a Dr. Humberto Tomasino Ferraro, Académico e Investigador de la Universidad La República de Uruguay

“…vinculamos a la extensión critica con aquellos grupos sociales que están en condición de subordinación, con niveles de no cobertura de las necesidades básicas, de problemas económicos y sociales importantes que son la gran mayoría de nuestra población de América Latina…”

El Dr. Humberto Tomasino es un académico experto en el tema de la extensión universitaria, muy ligado a la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS de la Universidad Nacional de Costa Rica.

El Dr. Tomasino fue invitado para participar en el III Congreso de Extensión Universitaria que se llevó a cabo del 21 al 23 noviembre de 2017 en la Sede Regional Brunca, Campus Pérez Zeledón.

¿Cuál es su impresión general sobre los temas abordados en el Congreso y las posibilidades que el tubo de compartir con académicos y con algunos proyectos ya propiamente en el campo?

Humberto T: Bueno, primeramente saludar a los compañeros universitarios de la UNA, participé en el congreso, estuve los dos primeros días y quedé fuertemente impresionado del nivel de trabajo que tiene la UNA en la temática de extensión, claro que es un nivel heterogéneo, pero, en general es un nivel muy avanzado pensando en la realidad de la universidad latinoamericana. Yo he tenido el privilegio de recorrer de hace más de diez años muchas universidades y realmente cuesta encontrar como lo encontré aquí un nivel profesional de profesores en cuanto a nivel académico en primer lugar, pero también como un factor clave para pensar la extensión, el compromiso universitario en los distintos compañeros y compañeras de la UNA, gratamente impresionado con el nivel de trabajo en los grupos y en las exposiciones.

Pude recorrer el primer y segundo día algunos grupos de trabajo, no me quedé en un uno solo sino que pude ir transcurriendo por el trabajo grupal y también pude ver una discusión global interesante en donde todo el legado que tiene la UNA desde su fundación hasta hoy uno puede ver que se mantiene e incluso crece. Cuestión que inclusive pude ver en algunos trabajo de campo sobre todo en el trabajo que tiene la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS-UNA.

Dada su experiencia y trayectoria a lo largo de América Latina, queremos que nos explique, ¿qué son para usted indicadores sociales y comunales, de que estamos hablando?

Humberto T: Bueno, eso lo hemos conversado con los compañeros de la Escuela de Planificación y Promoción Social. En general, puedo decir que por lo que hemos visto acá y a nivel global en cuanto a la evaluación de la extensión, es toda aquella práctica sustantiva que la universidad tiene.

Encontramos en algunos lugares unas prácticas reflexivas de valoración extensionista, de sistematización de experiencias, pero lo que no hemos encontrado con mayor énfasis, con un trabajo profundo y detallado es sobre todo cuando estos proyectos trabajan con familias. Estos son indicadores, es decir algo así como la línea de base cuando arrancamos los proyectos, esto nos parece muy importante porque en general esto lo reclama la extensión ¿en cuánto impacto genera o cuánto impacto tiene? y al no tener una línea de base de concepción interdisciplinaria que implique los campos de acción del trabajo, es muy difícil poder decir cuál es el impacto que genera en donde la universidad trabajó.

Nosotros en este caso tenemos dos experiencias vinculadas a pensar este tema de la evaluación:

Por un lado tenemos una reciente publicación de un libro en donde revisamos las experiencias de la evaluación de la extensión en tres universidades del Sur: la Universidad la República, la Universidad de la Plata y la Universidad de Córdoba, este libro yo lo voy a dejar, en donde hay distintos abordajes de cómo evaluar los procesos extensionistas y ahí hay un pequeño avance de cuestiones que deben ser profundizadas; por otro lado, hemos trabajado con equipos universitarios y de organizaciones sociales en la búsqueda de indicadores de sustentabilidad, sobre todo cuando trabajamos con familias campesinas; nosotros hablamos de familias con agriculturas familiares en Uruguay y ahí generamos una metodología de evaluación de la sustentabilidad-insustentabilidad, así la denominamos en donde aparecen ámbitos sociales, económicos, ecológicos combinados, que nos permiten cuando arrancamos un proyecto, tener una idea de cuál es la situación de partida, lo que se denomina en evaluación de impacto, línea de base y ahí trabajamos. Por ejemplo, el tema de los indicadores sociales, por supuesto, es por nivel de ingresos y eso es una reconstrucción que hacemos mediante una entrevista detenida que hacemos con las familias, pero un indicador económico que nos importa mucho también tiene que ver con la capacidad de transmisibilidad de los sistemas.

Cuando hablamos de fincas campesinas a la hora de la salida de los titulares de la finca y a la tomada de posición y de trabajo por parte de la descendencia de los hijos e hijas, que muchas veces el modulo económico no es suficiente para que se reproduzcan cuatro nuevas unidades familiares y ahí hablamos de un unificador económico que es de transmisibilidad, que permite entender en algunas regiones cual es esa cuestión de la capacidad de continuar los ciclos familiares una vez que los titulares originarios de previo se jubilan o se pensionan.

¿Qué podríamos agregar en cuanto a indicadores que tienen que ver con la formación y con participación a la hora de pensar la sustentabilidad, en este ejemplo en de las familias?

Importante desde el punto de vista económico pero más aún del social se trabaja con indicadores que tienen que ver con formación, con participación, en este sentido, hay dos indicadores que nos parecieron bastante importantes a la hora de pensar la sustentabilidad de las familias que es:

  1. La satisfacción de necesidades y su vinculación con la calidad de vida y ahí trabajamos con una doble entrada cualitativa en los dos casos. Pero una que tiene que ver con indicadores subjetivos: ¿qué sienten y qué perciben?, ¿cuál es la percepción de la calidad de vida por parte de las familias?, no es algo que nosotros construyamos solos, sino, que se hace previamente con ellos y que después se valora.
  2. Los otros son indicadores de calidad de vida de tipo estructural y además agregamos un indicador que lo tomamos de una metodología francesa de indicadores de sustentabilidad, que es el indicador de sucesión y junto con el indicador de transmisibilidad nos indican que en una familia en un horizonte temporal, por ejemplo de diez años cuál, es la posibilidad de que se mantenga produciendo con alguno de sus descendientes inmediatos y eso hace que nosotros tengamos una batería de indicadores que nos permitan entender el estado actual, pero también el futuro de esa familia produciendo en este caso agricultores o campesinos.

Cuando se habla propiamente del abordaje de la extensión crítica, ¿tiene que ver con lo anterior o es un concepto que se puede explicar de manera independiente?

Humberto T: Está totalmente ligada una cosa a la otra, porque hablar de extensión critica implica pensar, concebir de una determinada forma de objeto colectivo con el cual uno trabaja y entonces cuando nosotros trabajamos por ejemplo con campesinos, lo concebimos como un sujeto con el cual construimos esos escenarios de extensión y luego lo concebimos críticamente, entonces, consideramos la familia campesina inserta en un proceso en donde muchas de las cuestiones que tienen que ver son, el poder y todas las connotaciones que tienen que ver en su vínculo con otras clases o funciones sociales. Entonces, la extensión crítica debe recuperar con quien se vincula el objeto de estudio, nosotros en ese caso vinculamos a la extensión critica con aquellos grupos sociales que están en condición de subordinación, con niveles de no cobertura de las necesidades básicas, de problemas económicos y sociales importantes que son la gran mayoría de nuestra población de América Latina.

¿Es ver lo estudiado desde diversas miradas divergentes?

Concebimos al sujeto como un sujeto que está en un marco de situaciones de dominación, pero, también de antagonismo y resistencia eso es parte de la extensión crítica, para eso hay que tener algunos indicadores que denoten cual es el proceso que tienen esas familias en el marco de su vinculación con el sistema capitalista con el cual se vincula; y por otro lado, esta postura de extensión crítica rescata el legado histórico de algunos pensadores fundamentales de América Latina, para pensar el trabajo con los sectores populares como lo son Paulo Freire, Orlando Fals Borda entre otros y de esta manera, digo que salva la posibilidad de no transferir ni cultura ni conocimiento ni tecnología, sino, construir conocimiento “junto con” esa es la tradición más fuerte tanto que la Educación Popular como de la Investigación Acción de los cuales estos autores, compañeros, educadores latinoamericanos han construido bases.

La extensión crítica entonces arriba en estas cuestiones que tienen que ver con la Educación Popular y su vinculación fuertemente con los movimientos sociales latinoamericanos, con las organizaciones sociales, se enlaza fuertemente con situaciones societarias que la universidad necesariamente debe de observar, pero, en las que debe comprometerse e intentar resolver de una manera participativa en la cual también se transforme ella, es decir, acá lo que debe darse es un vínculo de mutua interpelación entre la universidad (estudiantes, docentes, funcionarios) y los sectores populares en los cuales la universidad se relaciona, esto es de alguna forma la extensión critica.

¿Cómo debe entonces complementarse el trabajo de la extensión con la investigación?

Humberto T: Claramente la extensión comprendida como diálogos de saberes y como extensión critica implica una investigación conjunta de la realidad para su transformación ya que para la extensión, la investigación es un proceso que es inherente. Por otro lado, se pueden concebir procesos de investigación participativo y también puede haber investigación de corte más tradicional.

Lo que abunda en nuestra universidad latinoamericana es una visión más positivista, aun así, una investigación que no sea necesariamente participativa, aborda algunos contenidos y objetos de estudio que son necesarios a la hora de pensar procesos de diálogo.

Por ejemplo, algunas cuestiones ambientales, sofisticaciones del tipo de análisis químico, estadístico, en donde no necesariamente se generan procesos de participación de la población meta involucran tecnologías ya sean de análisis o interpretación altamente sofisticadas que son necesarias para el estudio, dado que ese conocimiento generado ahí, dan insumos para la teorización, la problematización de los procesos de extensión crítica, o sea que el vínculo es completo.

Es importante tener en cuenta que hay algunos procesos en donde la investigación está incorporada como una parte activa, donde todos los sujetos de la investigación, tanto actores sociales como universitarios forman parte de ese equipo y otra investigación en la cual a veces no se integran los sectores populares, pero, es utilizada después por estos sectores para teorizar y problematizar campos específicos. Es necesario tener en cuenta que esa información sino la tenemos, no nos permitiría ver con profundidad el objeto de nuestro trabajo, el cual aspira a que transformación positiva en la sociedad la hagamos en forma colectiva.

La Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS-UNA tiene 45 años de existencia. En el mes de marzo de 2017 fue acreditada y premiada por el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior de Costa Rica-SINAES como una de las carreras con sello de calidad. ¿Qué retos cree usted nos plantea a la Escuela dicho reconocimiento?

Humberto T: Bueno, yo en una gira que hicimos en varios puntos de trabajo de la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA particularmente en Cureña y en la Región del Golfo de Nicoya me quedó muy claro de porqué fue y por qué es el reconocimiento que la Escuela ha obtenido. En el recorrido por las comunidades yo pude comprender directamente, no solamente de docentes, sino, fundamentalmente de estudiantes lo que la Escuela hace, claro es una fracción de lo que la Escuela lleva a cabo, pero quedé impresionado fuertemente con el trabajo de la EPPS y la participación de los estudiantes en trabajo con actores y sectores sociales vulnerables socialmente.

Fui testigo del reconocimiento a la Escuela de parte de los cooperativistas, los pescadores, pobladores de las Islas del Golfo, sobre la labor de la Universidad Nacional en su regiones; representantes de organizaciones comunales que manifestaron la necesidad de que la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA, se mantenga en estos territorios y espacios de trabajo, porque les ha ayudado, los ha respaldado y han logrado avances en el desarrollo de sus comunidades que de otra manera hubiese sido imposible.

Los retos son mirar al objetivo porque ninguna actividad es perfecta, pero son desafíos de superación que he visto como se están trabajando en la Escuela. He conversado con el Director de EPPS- Master Miguel Céspedes Araya quien tiene claridad al respecto, de cuáles son los avances y mejoras en la docencia, investigación y extensión universitaria de cara a la sociedad.

Producto de la conversación con autoridades de la Escuela, con los académicos y los estudiantes, me agrada la fuerte convicción que se tiene de un perfeccionamiento en todos los aspectos teóricos-metodológicos en cuanto a los abordajes que la Escuela realiza, de la necesidad de ser profundizados y ampliados.

A mi modo de ver y de mi relación con la UNA desde hace varios años considero que la Escuela construyó una confianza académica y política muy fuerte, que permite que los estudiantes tengan una buena inserción en ella, que se pueda investigar sabiendo cuales son los verdaderos problemas de la población, que se pueda mantener los proyectos de extensión que tienen como sustento intervenir en las comunidades para una acción afirmativa.

¿En el contexto Latinoamericano cómo ve la EPPS?

Yo no conozco toda la Universidad Nacional, pero este es un ejemplo muy interesante de la propuesta que hemos impulsado en América Latina, que tiene que ver con la integración de la extensión en los planes de estudio, en las curriculas y que las disciplinas puedan encontrar e incorporar prácticas extensionistas inclusive durante el semestre curricular ordinario.

Esa es una condición fundamental, poder repensar el aprendizaje, la enseñanza de los estudiantes y el trabajo docente, eso es una realidad de la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA, claro que hay que profundizar y la Universidad Nacional puede mostrar excelentes experiencias que son de búsqueda y de concreción de algunos objetivos que están en el ideal de la Universidad Latinoamericana que emana de Córdoba en 1918.

Entonces, caracterizar el trabajo de la Escuela, el trabajo de la UNA en esta parte fundamentalmente, refleja la construcción de la Universidad Latinoamericana, ahí hay bases claras para pensar de esa manera. La Universidad Nacional-UNA de Costa Rica es vista como una casa de estudios latinoamericana, que se proyecta como un todo al generar una acción profesional, académica, científica y cultural que va desde la universidad hacia la sociedad en la que está inserta, pero que exige una respuesta en sentido inverso, desde la sociedad hacia la universidad, que enriquezca el diálogo y constituya una real praxis sociocultural.

Recorriendo las diversas comunidades en Costa Rica y constatar la mano solidaria de la UNA en ella, me satisface ese diálogo permanente, proactivo, creativo y crítico que practica la Universidad Nacional, para ser protagonista en la solución de las demandas que provienen de los sectores más vulnerables de la sociedad, desarrollando una sensibilidad especial para escucharlas, entenderlas y atenderlas.

Por: Msc. Efraín Cavallini Acuña

Académico EPPS-UNA

Colaboración:

Gabriela Corrales Alfaro. Sociología UNA

Isabel Calvo-EPPS-UNA

Oscar Juárez-EPPS-UNA

 

Enviado por MSc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría, UNA.

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Museo Nacional en Sardinal: «Trabajos del AyA no han alterado restos arqueológicos patrimoniales»

Arqueólogos del Museo Nacional concluyen en su “Informe de inspección arqueológica por denuncia de las obras de mejoras al acueducto Sardinal-Playas del Coco Guanacaste” que:

VI. Consideraciones finales

El trabajo de inspección efectuado por los que suscriben el presente informe y del equipo conformado por profesionales del AyA, permitió determinar que existen depósitos arqueológicos correspondientes al sitio Calle El Carpintero (G-1049 CEC) en las inmediaciones del trayecto del camino público por el cual el AyA está colocando la tubería de agua para las mejoras al Acueducto Sardinal – Playas del Coco.

La mayor parte de la evidencia observada se encuentra en propiedades privadas adyacentes al camino público. Los restos patrimoniales que se encontraban en el derecho de vía del camino fueron impactados desde hace muchos años atrás con la construcción del camino del barrio, ocasionando la destrucción y/o alteración de al menos dos concheros que pudieron tener entre 15-20 m de diámetro y entre 1 y 1.5 m de espesor.

Perturbación adicional ha sido causada a los depósitos mencionados debido a la construcción de casas, colocación de cercas, tuberías, tanques sépticos y otra infraestructura asociada, sin embargo, en ningún momento, con anterioridad, se realizó una denuncia al MNCR tal y como lo expresa claramente la Ley 6703.

Durante nuestra inspección, no se comprobó que los trabajos del AyA hayan alterado o destruido restos arqueológicos patrimoniales, de hecho, no se observan restos culturales ni en el terreno donde se encuentran los pozos de agua ni en la mayor parte del tramo de la tubería que ya fue colocada, zona en la cual, aunque ya se tapó la zanja si hubieran existido restos culturales se observaría una gran dispersión de conchas y fragmentos cerámicos en superficie.

Por otra parte, en la zona en donde se observa la mayor concentración de materiales arqueológicos a la vera del camino (no en el camino propiamente) no se ha colocado la tubería debido a la falta de codos para completar el trabajo y esta zona debe contar con una supervisión arqueológica permanente al momento de realizar la zanja.

VII. Recomendaciones

A partir de lo observado en el inmueble supracitado se plantean las siguientes recomendaciones.

Coordinar con el AyA para que personal del DAH del MNCR supervise la colocación de tubería en la zona en que está no se ha puesto dentro de los linderos del sitio G-1049 CEC. Debido al compromiso adquirido con la comunidad, los trabajos no podrán realizarse sin que esté presente personal del MNCR.

Enviar el presente informe a los personeros de AyA, así como al investigador del OIJ (señor Ricardo Cabalceta) y a la oficina del Ministerio Público en Santa Cruz para que tomen las acciones según corresponda.

Propiciar en el futuro un trabajo exploratorio que permita una mejor definición del sitio arqueológico y sus componentes, pues hasta la fecha este sería el sitio arqueológico que presenta depósitos de concha, registrado en la zona cercana a la Bahía Culebra, ubicado más adentro en tierra firme.

Aprovechar dicho trabajo para favorecer un mayor acercamiento con la comunidad y que tengan un mejor conocimiento de su pasado prehispánico y el valor cultural y patrimonial que tiene el lugar en donde viven en la actualidad”.

Invitamos a leer el documento completo en el siguiente enlace:

Acueducto Sardinal Gte (1)

 

Compartido en redes digitales.

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