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Autor: María José Ferlini Cartín

El retorno tardío y feroz de Estados Unidos a la política industrial

René Mauricio Valdez
PhD en Ciencias Políticas graduado de la Universidad de Toronto, Canadá
renemauriciov@gmail.com; https://renemauriciovaldez.com; @rmvaldesz
Marzo 5, 2025

Así que, ¿cuál es la resolución? Bueno, la resolución es
bastante obvia –tenemos que hacer ciertos bienes aquí
en Estados Unidos
.
J. Ferry, Coalición por una América Próspera

Una de las consecuencias más sorprendentes de la globalización neoliberal que se emprendió a partir de los años 80, fue el surgimiento de China como gran potencia económica mundial. La casi total desregulación productiva, financiera y comercial que Estados Unidos impulsó en las economías desarrolladas de Occidente y en muchas otras partes del mundo, propició que los capitalistas desmontaran sus capacidades productivas y las instalaran, vendieran o subcontrataran –libre y alegremente– en Asia y sobre todo en China, en donde producir y comercializar a escala global era ahora posible y mucho más rentable gracias al ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

También se desplazaron a otras regiones, como México y Canadá, pero Asia fue de lejos el principal destino de los inversionistas, quienes en este sentido simplemente siguieron en masa la “lógica del mercado”. Como consecuencia, la economía mundial experimentó lo que algunos llaman un “giro asiático” y otros un “shock chino”. Su centro de gravedad se trasladó de Occidente a la vasta región indo-pacífica.

El ingreso de China a la OMC en el 2001 fue promovido por el gobierno de Estados Unidos porque pensaban que abriría ese vastísimo mercado a sus financistas y productos, y propiciaría una evolución política de tipo occidental en el gigante asiático. Dos décadas más tarde, los resultados que se observan distan mucho de lo que tenían en mente.i

Hasta hace poco tiempo los debates enfocados en los efectos contraproducentes para Estados Unidos de sus propias políticas recibían escasa atención en los círculos de poder y en el “mainstream” mediático y académico de ese país. El nacionalismo los llevaba a rechazar cualquier evidencia de deterioro nacional o internacional –más aún si el problema se atribuía a torpezas propias, a estarse tirando balazos en sus propios pies. También, la fuerte penetración del neoliberalismo los hacía defender a pie juntillas y con los ojos cerrados que la mejor política económica era, sencillamente, dejar que el mercado funcionara.

Sin interferencias, se decía, el libre mercado promovería una asignación racional de los recursos, despolitizaría la economía y generaría crecimiento. Toda sugerencia de aplicar políticas para “gobernar al mercado” (al estilo japonés, por ejemplo) era descartada de tajo porque seguramente produciría decisiones subóptimas.

Esa era la visión económica –remarco– que dominaba hasta hace poco. Not any more. En las más altas esferas del país se ha instalado con notable urgencia la necesidad de que haya una activa intervención del estado en sectores de la economía considerados estratégicos. Sobre todo, se subraya la necesidad de que haya política industrial, es decir, un apoyo deliberado del gobierno a las industrias: un conjunto de medidas de política fiscal, monetaria y crediticia, comercial y de fomento que permita que Estados Unidos recupere y defienda su planta industrial particularmente en sectores de punta que están llamados a tener efectos virtuosos en toda la economía (por ejemplo: semiconductores avanzados, software, robótica e inteligencia artificial, biotecnología, teléfonos inteligentes, cámaras digitales, pantallas de alta definición, motores para la industria aeronáutica).

Estas son las líneas básicas de una política industrial “nacionalista” que ha tomado forma durante las recién pasadas administraciones republicanas y demócratas. La Administración Biden retuvo tarifas arancelarias impuestas durante el primer gobierno de Trump e introdujo el primer gran paquete de política industrial en muchos años, compuesto por cuatro ambiciosos proyectos de ley y sus presupuestos: las leyes sobre el Plan de Rescate Estadounidense (ARP), sobre Inversión en Infraestructura y Empleos (IIJA), sobre Creación de Incentivos Útiles para Producir Semiconductores (CHIPS) y sobre Reducción de la Inflación (IRA).

El nacionalismo industrial estadounidense adquirirá mucha mayor fuerza durante la segunda Administración Trump, aunque seguramente serán degradadas las medidas que contemplaba el paquete de Biden para propiciar equidad social y reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

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Un libro publicado recientemente por la Universidad de Cambridge proporciona un ejemplo paradigmático de este nuevo consenso. Su título podría traducirse así: Política industrial para Estados Unidos: ganar la competencia por trabajos de calidad e industrias de alto valor.ii

Está escrito por Marc Fasteau e Ian Fletcher, dos economistas y empresarios vinculados a la Coalición por una América Próspera, una organización que se auto presenta como bipartidista y representante exclusivamente de productores y trabajadores de industrias estadounidenses.

Las más de 800 páginas de este volumen recorren tópicos de gran actualidad. Si bien la obra está pensada desde y para Estados Unidos, ofrece una didáctica sistematización de la temática y del abanico de medidas que podría adoptar la Administración Trump, por lo que será útil para analistas y tomadores de decisiones en otras latitudes.

Los autores documentan la desindustrialización y pérdida de competitividad del país en diversos sectores. Más importante, dejan pocas dudas en cuanto a que ambas son el producto de lo que llaman “negligencia” (neglect). Su argumento es simple: por demasiado tiempo en Estados Unidos prevaleció una creencia firme e imperturbable en una visión económica neoliberal que en los hechos ya no le sirve. Gobiernos demócratas y republicanos mantuvieron una prolongada inactividad en materia de política industrial de lo que competidores y adversarios sacaron ventaja. Una excepción a esta “ceguera inducida por la teoría” (como la llamó Daniel Kahneman, premio en ciencias económicas de la Fundación Nobel), fueron las fuertes restricciones comerciales impuestas a Japón en los años 80 (“restricciones voluntarias a la exportación” las llamaron), las que lograron darle oxígeno a la industria automotriz estadounidense, pero no lograron revertir el déficit comercial con Japón.

El libro discute las causas por las que el libre comercio y el neoliberalismo ya no funcionan para Estados Unidos. Examina cómo y por qué una sólida política industrial fue clave para el país en épocas pasadas. Argumenta que a mediados de los años 70 el país “mal interpretó” sus crecientes problemas económicos y “en lugar de volver a sólidas políticas comerciales e industriales, escogió cada vez con más determinación estrategias extremas de libre mercado”.

Examina casos exitosos y no exitosos de política industrial en el mundo –Japón, Alemania, Corea del Sur y China entre los primeros, Argentina entre los segundos. Lo hace para aprender de sus logros y fracasos, entender cómo es que compiten con Estados Unidos y contrarrestar sus estrategias.

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El grueso del libro presenta un conjunto de medidas que Estados Unidos debe adoptar perentoriamente. “Lo que América necesita”, según Fasteau y Fletcher, es una política industrial que descanse en tres pilares:

1) apoyo decidido del gobierno a la innovación, a la comercialización de las innovaciones y a la retención en Estados Unidos de “industrias ventajosas”;

2) diseño e implementación de políticas comerciales para apoyar y, cuando sea necesario, proteger a estas industrias de las importaciones y para presionar a gobiernos extranjeros para que reduzcan los obstáculos a sus exportaciones;

3) gestión del tipo de cambio que promueva el equilibrio comercial y que contrarreste los esfuerzos de otros países para manipular su moneda con el fin de que sus productos sean más baratos en Estados Unidos y los de Estados Unidos sean más caros en esos países.

Estos pilares se deben traducir en:

  1. programas para apoyar a las industrias en la creación y comercialización de innovaciones;

  2. controles sobre los flujos internacionales de capital para bajar el valor del dólar de modo que se genere un promedio de superávits y déficits comerciales cercano a cero;

  3. tarifas arancelarias o cuotas para proteger industrias de alto valor económico –las “manufacturas avanzadas”;

  4. aranceles o cuotas para proteger industrias importantes por razones militares o de salud pública, o porque son “cuellos de botella” (chokepoints) para la economía, como los semiconductores;

  5. políticas para negar a adversarios económicos o geopolíticos el acceso a tecnologías clave desarrolladas por Estados Unidos o sus aliados.

Los autores detallan un tool kit o caja de herramientas que comprende nociones que tal vez resulten conocidas al público lector, tales como: sustitución de importaciones, protección de industrias incipientes, reglas de contenido local, aranceles diferenciados, zonas especiales de exportación, reorientación del crédito, subsidios a la exportación.

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  • Es probable que el tool kit de Fasteau y Fletcher parezca conocido no sólo porque ya forma parte del vocabulario del gobierno estadounidense, sino también por su semejanza con lo que proponían los economistas del desarrollo y la CEPAL en los años 50, 60 y 70 a los países de América Latina y el Caribe: medidas de fomento y protección de industrias y mercados incipientes que en su momento fueron objetadas por Washington por ser contrarias al libre mercado. El giro en materia de política económica en Estados Unidos es muy llamativo y diciente sobre el estado del sector industrial en el país.

Se trata de un plan sumamente ambicioso, como no podría ser de otro modo ya que se intenta no sólo recuperar algunos sectores, sino revertir la desindustrialización del país. El objetivo es económico y político. Se parte de que Estados Unidos no puede ser una superpotencia militar si no es una superpotencia industrial.

Es aún muy temprano para evaluar la agenda reindustrializadora de Estados Unidos –su “implementabilidad” y su capacidad para producir los resultados que busca. No sabemos si el gobierno de Trump adoptará en su totalidad una agenda tan comprensiva y “dirigista” como la de Fasteau y Fletcher, o si, incluso, la radicalizará. Lo que sí se puede asegurar es que se trata de una agenda disruptiva cuya implementación (incluso si se focalizara en la palabra favorita de Trump: aranceles) generará mucha más turbulencia de la que ya existe en Estados Unidos y en el mundo.

Estados Unidos se durmió en sus laureles. Acogió confiadamente las ideas de Francis Fukuyama quien en 1992 –dos años después de la implosión de la URSS y el Bloque Socialista, y nueve antes del ingreso de China a la OMC— anunció que la historia de la humanidad había llegado a su fin conceptual y real, que había culminado su “pronunciada tendencia secular en una dirección democrática”. Mientras el resto del mundo debía seguir sudando la camiseta para superar sus primitivos predicamentos, las democracias liberales avanzadas y en especial Estados Unidos podían ahora dedicarse a disfrutar los beneficios de encontrase en el vértice superior de la pirámide de necesidades de Maslow. Eso sí, Fukuyama advirtió el riesgo de que los ciudadanos de las democracias liberales avanzadas “nos convirtamos en … hombres seguros y ensimismados, desprovistos del esfuerzo timótico por alcanzar metas más elevadas en nuestra búsqueda de comodidades privadas”.i

La actual situación de Estados Unidos me recuerda a la de un soldado que, si bien posee buen equipamiento militar, actúa en forma tardía y desde una posición muy comprometida en el terreno. Su reacción reindustrializadora ha tomado demasiado tiempo en materializarse y ahora intenta trastocar cadenas productivas que han echado raíces y floraciones a lo largo de muchas décadas en todo el mundo. Es fácil comprobar que hoy en día en los hogares y en los negocios en Estados Unidos prácticamente todos los bienes duraderos y no duraderos son manufacturados en Asia (una excepción notable son las armas).

En el resto del mundo la situación es muy similar. El Reporte Draghi de septiembre de 2024, auspiciado por el ex primer ministro italiano y ex presidente del Banco Central Europeo, presenta lineamientos para una política industrial que reduzca la excesiva dependencia de Europa de manufacturas e insumos procedentes del exterior, especialmente de China. En América Latina, el gigante asiático es desde hace décadas el principal destino de las exportaciones y el principal origen de las importaciones y la inversión extranjera. En África ya es el principal socio comercial y el principal acreedor.

Revertir este estado de cosas no será fácil desde ningún punto de vista e intentarlo reportará trastornos a productores, consumidores e inversionistas a escala planetaria. Para los estadounidenses acarreará inflación y escasez, una menor oferta de bienes y servicios y la necesidad de consumir productos de menor calidad y/o mayor precio hechos en Estados Unidos (por ejemplo, automóviles), como parte de un sacrificio patriótico por un bien mayor que está en el horizonte. El público, no obstante, también espera que Trump dé resultados en el corto plazo en el control de la inflación –lo que va a entrar en conflicto con las medidas para reducir importaciones.

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La nueva política industrial nacionalista es la médula de una “suite” más amplia de medidas que conforman el perfil con que Trump se presenta ante el mundo: un perfil retributivo, como él mismo lo llama –vengativo se podría decir– en contra de enemigos internos y externos a quienes se intenta “dar su merecido” por razones personales y por supuestamente haberse aprovechado del país y haber contribuido a su decadencia.

Hacia el interior del país, busca erradicar al “estado profundo” debilitando o eliminando prácticas e instituciones concebidas para que haya balances y equidad en el sistema político y emprendiendo despidos masivos en el gobierno federal, todo mediante decisiones del Ejecutivo que exceden sus competencias legales, configuran una crisis constitucional y anuncian un mar de apelaciones y protestas incluso entre su base, y un posible deterioro en los servicios y bienes públicos.

Hacia el exterior, la suite de medidas se decanta como una agenda revisionista que desconoce el orden jurídico y las alianzas que el mismo Estados Unidos promovió, objeta toda ayuda internacional que no sirva a las prioridades inmediatas del actual gobierno, e incluye despropósitos como recuperar el Canal de Panamá, anexar a Canadá y Groenlandia, y convertir a la martirizada Gaza en un lugar de veraneo.

Todo esto en un contexto de deportaciones masivas de migrantes indocumentados que en el corto y mediano plazos tendrán efectos contractivos en una economía que se ha acostumbrado a ellos –en especial la agricultura y los servicios. También tendrá efectos perversos en el país y a escala planetaria el bloqueo a las políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Lejos de ser técnica, la nueva política industrial surge como un arma que se usará punitivamente por causas económicas y extraeconómicas en contra de países diversos, incluyendo aliados cercanos como Canadá, Japón, Corea del Sur o la Unión Europea, economías desarrolladas que seguramente no permanecerán inermes ante las medidas de Washington. En lugar de procurarle amigos, ocasionará que la potencia resienta o pierda aliados. El caso de Canadá es emblemático, pero no el único.

La situación al interior de la alianza occidental transatlántica se volverá mucho más espinosa –por decir lo menos– a raíz de la política de Trump en Ucrania, la que se muestra alineada con el Kremlin y deja a la intemperie no sólo a Ucrania y a los aliados europeos, sino también a amplios segmentos del público estadounidense, civiles y militares.

Friedrich Mertz, el nuevo canciller de una Alemania dividida y en recesión ha declarado que su “prioridad absoluta será fortalecer Europa tan pronto como sea posible de manera que, paso a paso, podamos en verdad independizarnos de Estados Unidos”. Después de la emboscada que Trump y Vance le tendieron a Zelensky en la Casa Blanca el 28 de febrero, políticos, periodistas y diplomáticos europeos declararon que el tiempo histórico se había acelerado. El cambio que se viene en la alianza occidental es tectónico, sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos enfrenta su desindustrialización y el giro asiático mundial no sólo tardíamente, sino también desde una posición sumamente desventajosa. Las probabilidades de que salga bien no son halagadoras en el mediano y largo plazos. Exhibe un enorme déficit comercial, tiene una bajísima tasa de ahorro, el gobierno está endeudado hasta la coronilla (US$ 36 trillones), su credibilidad política y su soft power están en su nivel más bajo, su población y su sistema político están polarizados al punto que algunos piensan que el país se encamina a una nueva guerra civil, regularmente enfrenta crisis por no poder financiar al gobierno federal, su poderío militar está sobre extendido en las cuatro esquinas del mundo. La lista podría alargarse.

Jimmy Carter alguna vez dijo que el retraso de Estados Unidos con respecto a China se debía a las múltiples guerras en que Estados Unidos se había involucrado. Mientras Estados Unidos gastaba billones en guerras que no sólo no lograron sus objetivos, sino que agravaron el caos internacional, China invertía en tecnología e infraestructura, en su población y en su ejército, y ofrecía donaciones y préstamos a diestra y siniestra.

En el presente y en el futuro previsible Estados Unidos no tiene la capacidad económica para ofrecer al mundo algo comparable a lo que ofrece China. Es posible, incluso, que no le interese tenerla y que se sienta cómodo con un “retiro del mundo”. En cualquier caso, frente a los desafíos internacionales tiene pocas cartas que poner sobre la mesa que no sean distribuir aranceles punitivos, manipular ayudas y usar su poderío militar –lo que desde luego no es menor. Para promover sus intereses, hoy más que nunca debe acudir al bullying.

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Quizás sea por ese saco de anzuelos sin fondo, por esa maraña indisoluble de constreñimientos y enredos largamente sedimentados, que Trump se muestre interesado no tanto en reformar lo que existe sino en dinamitarlo. “¡Fuera máscaras!” parece decirnos, “¡el tiempo de las delicadezas diplomáticas y las formalidades ha caducado!” Sus instintos inmobiliarios parecen haberlo convencido de que ante una edificación tan antigua y deteriorada lo mejor es derrumbarla. Si esa fuera la intención, esperemos que cuente con explosivistas y otro personal calificado creíblemente en demolición y reconstrucción de sociedades.i Esperemos que no les pase lo de Iraq (donde después de destruir al gobierno y al ejército de ese país Estados Unidos no tenía idea de qué hacer) o lo de la URSS (cuya disolución fue inesperada por amigos y enemigos).

El gobierno de Trump está lanzando atarrayas gigantes con explosivos en un mar muy picado. Nada garantiza que lo tengan todo bajo control y que no pesquen bazofia o una pulmonía – que no haya efectos no anticipados, no deseados o perversos. No sería la primera vez. Ya debieron dar marcha atrás en varias disposiciones mal concebidas.

Algunos piensan que el discurso de Trump es sólo una estrategia de negociación: golpear fuertemente la mesa antes de sentarse a hablar. Aunque algo hay de verdad en esa afirmación, yo no apostaría por ella. Trump tiene el sable desenvainado hasta la mitad mientras expone sus quejas. Si no se las atienden, lo va a terminar de sacar y lo va a usar despiadadamente. Para él y los suyos la cuestión es existencial y el tiempo apremia.

¿Qué pueden hacer Canadá, México y la Unión Europea ante la inclemente guerra arancelaria que se avecina, la que les podría costar, a la vuelta de muy poco tiempo, parte de su industria automotriz? ¿Qué deben hacer Panamá, Dinamarca y Groenlandia? ¿Qué pueden hacer los países centroamericanos frente al incremento en las deportaciones masivas y en las presiones para que mengüen o suspendan sus relaciones económicas con China?

La precipitada y solitaria reacción del presidente de Colombia ante las condiciones denigrantes en que se estaba deportando a sus connacionales, es un recordatorio de lo que no habría que hacer. Será necesario echar mano de un tool kit más variado e imaginativo para dar contención al elefante herido y colérico, y no morir en el intento.

La mejor forma de lidiar con un elefante furioso que corre a embestirte no es parártele enfrente. Se le podría proponer alguna transacción conveniente (es lo que más le gusta) para calmarle los nervios y ganar tiempo. Si eso no funciona, se le podría dejar pasar para luego perseguirlo entre varios hasta que se canse (ya está viejo y un poco lento). Se podría excavar una disimulada trinchera para que se tropiece y se caiga, se podría tratar de provocar un incendio entre su prole. Quizás se le pueda atraer con comida hacia un barranco y tal vez entonces, arrinconado y exhausto, se deje ayudar a sanar las heridas provocadas por su propia arrogancia y aprenda a convivir.

Ante el histrionismo del gurú en El arte de la negociación, es útil repasar las recomendaciones de Sun Tzu en El arte de la guerra.

  1. i Ver Greg Rosalsky, “Why Economists Got Free Trade with China So Wrong”. NPR, Feb. 11, 2025.
  2. iiMarc Fasteau and Ian Fletcher, Industrial Policy for the United States: Winning the Competition for Good Jobs and High Value Industries. Cambridge University Press, 2024.
  3. i F. Fukuyama, The End of History and the Last Man. New York, Avon Books, p. 328.
  4. i Tomo esta expresión de un político austríaco del periodo entre las dos guerras mundiales, cuyos lineamientos para efectuar una “revolución conservadora para curar a una nación lisiada” resuenan en los del movimiento MAGA. Othmar Spann, The True State: Lectures in the Demolition and Reconstruction of Society. Leipzig: Quelle & Meyer, 1921.

Defensoría convocó a directoras/es de hospitales

Debido al impacto que tiene la renuncia de especialistas en la atención de las personas y en seguimiento a esta problemática, la Defensoría de los Habitantes convocó a los y las directoras de seis hospitales del país, en aras de conocer las medidas implementadas y evaluar, además, la situación en relación con la saturación en los servicios de emergencias.

La sesión de trabajo se programó para este lunes 10 de marzo con la presencia de la Defensora de los Habitantes, Angie Cruickshank Lambert, el director del Hospital Nacional de Niños, Carlos Jiménez Herrera, el director del Hospital de las Mujeres, José Miguel Villalobos Brenes, la directora del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, Milena Bolaños Sánchez, la directora del Hospital Calderón Guardia, Tania Jiménez Umaña, la directora del Hospital San Juan de Dios, María Eugenia Villalta Bonilla y el director del Hospital México, Douglas Montero Chacón.

En este contexto, la Defensoría de los Habitantes ha recibido denuncias sobre la evidente saturación en varios centros médicos y ha emitido recomendaciones a la CCSS para atender esta problemática ante la falta de mayor infraestructura, dotación de personal y la urgente necesidad de fortalecer el primer nivel de atención.

En el encuentro con autoridades de los hospitales se abordará la situación puntual de la renuncia de los médicos especialistas, así como las medidas de contingencia implementadas para garantizar la continuidad del servicio a los usuarios.

Comunicación
Defensoría de los Habitantes

Foro en vivo: Defensa del Carácter Público de la Zona Marítimo-Terrestre

Participan:

• Silvia Rojas, académica Escuela Sociología y Programa Interdisciplinario Costero-IDESPO-UNA

• Damaris Rodríguez, Asociación Rescate de la Zona Marítima Terrestre (ARREZOMATE)

• Nandi Víquez, Colectivo Antigentrificación

Miércoles 12 de marzo a las 06:00 pm

Facebook live de SURCOS Digital: https://www.facebook.com/surcosdigital

Invitan: Alianza por una Vida Digna, SURCOS Digital, Programa Interdisciplinario Costero (PIC) del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional (IDESPO-UNA), Proyecto ED-3526 Geografía y Diálogos de Saberes de la Escuela de Geografía UCR, y el Programa Kioscos Socioambientales de la Vicerrectoría de Acción Social UCR.

La Costa Rica que dejan

Oscar Madrigal

Óscar Madrigal

Un buen ciudadano debe irse planteando ya cuál será la Costa Rica que dejará el gobierno de Rodrigo Chaves que está a un año y dos meses de finalizar su periodo constitucional, porque de esos resultados estará condicionado el futuro del país.

Los indicadores objetivos señalan que:

En educación tenemos la menor inversión de los últimos años, con lo cual nuestra nueva generación, los niños y niñas, muchachos y muchachas tendrán un rezago educativo y con ello incapacidad para incorporarse al desarrollo humano. También se puede hablar de los centenares de colegios y escuelas que están con orden sanitaria de cierre, de los programas educativos cerrados que mutilan a los estudiantes de la educación afectiva e igualitaria.

La inversión social es la más baja de los últimos 14 años, lo cual ha significativo recortes en las becas Avancemos, comedores escolares, transporte o vivienda barata para los trabajadores, sea un retroceso en cuanto al derecho a la igualdad y el acceso a mejores condiciones de vida.

La Caja del Seguro Social vive en un caos por la negligencia, la impericia y la mala fe de las máximas autoridades que ha nombrado este Gobierno. Las filas de espera crecen y crecen, la inversión en infraestructura está detenida por razones inexplicables y la atención sanitaria por falta de especialistas se deteriora cada vez más.

Los regímenes de pensiones están al borde del colapso porque la cuota patronal no se paga, aunque la ley lo exija, pero al ministro de Hacienda esto poco le importa.

La inversión en infraestructura, carreteras, puentes, Ebais, puertos, etc., es la menor de los últimos años. No se sabe de ningún proyecto nuevo que el gobierno de Chaves esté dejando planteado o en proyecto, teniendo en cuenta que, en el país, la finalización de las obras lleva entre 8,10 o más años, estamos condenando al país a que por lo menos en una década no tengamos un solo hospital nuevo, un puerto, un aeropuerto, puentes, o nuevas carreteras que descongestionen el colapso vial que vivimos. La improvisación y la miopía del gobierno de Chaves costará 10 o más años para recuperarse.

La inseguridad es un problema que el gobierno de Chaves no puede controlar. Ha mostrado su total incapacidad y lo único que acierta a decir es que la responsabilidad es de otros. Mientras tanto el narcotráfico se apodera de barrios y lugares e infiltra a las policías e instituciones del Estado. Antes Chaves se volvía permisivo ante los homicidios porque según él, “se matan entre ellos”, pero actualmente caen inocentes y hasta jefes del OIJ, sin que el presidente reaccione; más aún, el ministro de Hacienda no gira recursos para combatir la delincuencia con la benevolencia de Chaves.

Si no se combaten las causas de la delincuencia, porque se disminuye la inversión social, y tampoco se previene el crimen o se reprime porque tampoco se gira presupuesto a las policías, la conclusión es que estamos haciendo un favor a la delincuencia organizada.

El costo de la vida sigue subiendo sin que se apliquen medidas para detenerlo, el precio de las medicinas es prohibitivo y así las condiciones de vida del pueblo se van deteriorando.

La lista se haría muy larga e impropia de este espacio. El abandono del ambiente, la gentrificación, la vivienda, el empleo, la destrucción del ICE, los grandes negociados corruptos, el crecimiento de la deuda pública externa de manera irracional que empeña nuestra soberanía, la destrucción de la producción arrocera en beneficio de los importadores, y tantas cosas más en muchos otros campos.

Pero de lo más relevante que se le puede achacar a este Gobierno es que ha dinamitado todas las relaciones entre los poderes del Estado, que los ha puesto a pelear, que se ha burlado de la división de poderes y de los mecanismos de control de los dineros públicos. Además, de haber fanatizado, vuelto intransigentes, dogmáticos, intolerantes e incondicionales a una parte muy importante de la sociedad. Restaurar las relaciones respetuosas, positivas, francas y de buena fe, va a llevar su tiempo.

Son 4 años perdidos, con mucho escándalo, pero sin logros. No se puede gobernar a gritos e insultos para ocultar una falta de un programa estratégico y positivo del país.

Para desgracia nacional al final de esta Administración quedará una Costa Rica en escombros. Llevará su tiempo la reconstrucción.

Llamado desde la Liga Cívica Nacional:

1) Alertamos a la ciudadanía de las afectaciones del proyecto de «armonización» al exitoso modelo eléctrico costarricense.

2) Expresamos nuestra preocupación que incluyan el expediente 23.414 con una vía rápida como parte de las componendas para elegir el próximo directorio legislativo.

3) Llamamos al movimiento social a tomar postura y organizarse.

Por favor comparta este video y espere nuestro siguiente comunicado . . . seguiremos informando.

Liga Cívica Nacional.

Poesía que salva

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En los intermedios de los primeros espectáculos que se presentaban en el Teatro Nacional, el público pasaba a compartir al imponente Foyer, construido a partir de influencias italianas y francesas.

Es una estancia hermosa, decorada con más de 215 piezas de arte de las más diversas expresiones y corrientes estéticas, edificada junto con el imponente Teatro Nacional construido hace 127 años.

Luego de un primer proceso de restauración, la “sala de estar” abrió sus puertas al público y lo hizo de la mejor manera posible.

De la mano y voz de Palabra y Punto, movimiento cultural liderado por las poetas y gestoras culturales costarricenses Rebeca Bolaños y Paola Valverde, se iniciaron una serie de eventos que serán programados a lo largo de 2025, en los que la poesía será la protagonista.

El primero de ellos, desarrollado el miércoles 26 de febrero y denominado “Poesía por siempre”, tuvo dos mesas de lujo en las que precisamente la palabra se entrampó con la historia del lugar, subió por sus amplias y lujosas paredes y se desparramó a través del mármol y los frescos que adornan este lujoso espacio.

La primera mesa fue de altos vuelos: el maestro Alfonso Chase, la joven Lex Valvesco, la siempre potente y honesta Luissiana Naranjo y esa voz infaltable de la poesía contemporánea costarricense que significa Alfredo Trejos.

La segunda mesa no podría haber estado mejor. Osvaldo Sauma, precursor de varias generaciones de poetas, en cuenta quien escribe esta columna; la madre selva cautivante y maravillosa Guadalupe Urbina y el portento y claridad en la poesía de Diego Mora.

Ambas mesas de lectura le hicieron honor al lema con que Paola Valverde presentó durante la noche el espectáculo: la poesía salva a la poesía. Y ese día escogió el lugar correcto para hacerlo.

Porque sí.

También se lee poesía en los parques, escuelas, museos, autobuses, bares, universidades, centros penales. Ahí la poesía cumple su afán democratizador.

Pero el hecho que esta vez haya ocurrido en un lugar con memoria, histórico y contundente, le devuelve un poco de dignidad que las redes sociales y las envidias injustificadas le venían arrebatando. La poesía costarricense, hoy más que nunca, goza de buena salud.

Marzo será la siguiente estación para que la palabra vuelva a perpetuarse en ese hermoso sitio de la cultura. Y lo hará con voz de mujer.

Desde ya programe en su agenda el 12 de marzo a las 6:00 pm (una hora adecuada y conveniente) y déjese tocar por la poesía de Leda García, Shirley Campbell, Julieta Dobles, Lucía Alfaro, Nidia Marina González, Laura Contreras y Arabella Salaverry.

En tiempos de duros y furibundos ataques al arte y la cultura, defender y adecentar la literatura de la forma en que lo hacen Rebeca y Paola merecen el reconocimiento y el apoyo incondicional.

¡Nos vemos pronto en el Foyer!

Viviendo la realidad de ser adulto mayor en Costa Rica

Carlos Hernández
COKOMAL / RedESS

En nuestro país, la población está envejeciendo rápidamente. Se estima que para el año 2050, el 20% de los costarricenses serán mayores de 65 años, lo que representa alrededor de 1.02 millones de personas en este grupo etario. Nos enfrentamos a desafíos serios y urgentes para garantizar una vejez digna, inclusiva y sustentada en principios de equidad.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), la población adulta mayor en Costa Rica, definida como personas de 65 años o más, ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas. En los cantones como San José, Cartago y Heredia, esta población representa un porcentaje considerable del total de habitantes.

La ENAHO de julio de 2023 revela que un 51.7% de los adultos mayores necesita apoyo para el mantenimiento y adecuación de sus hogares, y que más de 215,000 personas adultas mayores viven sin ningún tipo de pensión, colocándolos en una situación de alta vulnerabilidad económica.

El papel de la economía solidaria en el apoyo a los adultos mayores

La economía solidaria puede ser una herramienta transformadora para enfrentar los retos asociados con el envejecimiento poblacional. A través de la promoción de cooperativas, asociaciones y redes de colaboración, se pueden crear espacios donde los adultos mayores participen activamente en la producción, intercambio y consumo de bienes y servicios de manera inclusiva.

Estas iniciativas no solo fomentan la sostenibilidad económica, sino también la integración social, al reconocer y valorar los saberes y la experiencia de los adultos mayores. Por ejemplo:

• Promoción de redes de apoyo comunitario: Estas redes pueden facilitar el acceso a alimentos producidos localmente y promover el consumo responsable, garantizando la seguridad alimentaria de los adultos mayores.

• Creación de programas de formación y mentoría: Aprovechando la experiencia de los adultos mayores, estos programas pueden contribuir a la transmisión de conocimientos a generaciones más jóvenes y ofrecerles oportunidades de aprendizaje y empleo.

• Fomento de proyectos intergeneracionales: Iniciativas que conecten a adultos mayores con jóvenes en actividades cooperativas pueden fortalecer el tejido social, promoviendo una cultura de respeto mutuo y aprendizaje compartido.

Reflexionamos

Es fundamental reconocer la invaluable contribución de los adultos mayores en Costa Rica. Las organizaciones sociales y la economía solidaria tienen un rol crucial en la promoción de una vejez digna e inclusiva. Esto no solo implica garantizar el acceso a servicios de salud y apoyo social adecuados, sino también permitir que los adultos mayores participen activamente en la sociedad mediante proyectos comunitarios basados en la solidaridad y la asociatividad.

Al integrar los principios de la economía solidaria en las políticas públicas y las iniciativas comunitarias, no solo se mejora la calidad de vida de esta población, sino que se construye un modelo más equitativo y humano de desarrollo, en beneficio de todas las generaciones.

Imagen: Laura Rodríguez Rodríguez / UCR.

La responsabilidad debe recaer sobre el agresor

Kattia Isabel Castro Flores

No seré yo quien señale y condene a Valentina por haber tomado varias decisiones erróneas. Alarmar a su familia y a muchas personas que nos preocupamos por ella no está bien.

Valentina es una menor de edad que se equivocó y generó el despliegue de recursos humanos y económicos importantes. Todos los juicios son contra ella y no faltan las personas que la quieran castigar con la mayor severidad.

Muy extraño que poco o nada se diga del hombre adulto que decidió entrar en comunicación con una mujer menor de edad con claras intenciones de tomar control sobre una situación en las que lleva las de ganar. Yo quiero que se ponga el foco sobre ese hombre aprovechado, que hace oídos sordos ante una ley que dicta que es un delito mantener relaciones sexuales con una mujer menor de edad. Ese hombre que al parecer monta todo el plan, teniendo pleno conocimiento de las consecuencias de convencer a una adolescente de mentir a su familia, de faltar al colegio para irse a un lugar lejano y exponerse a situaciones peligrosas. Quiero escuchar a las personas censurar y condenar a ese depredador sexual que expuso a esta mujer adolescente a semejante escarnio público que no se merece.

Con cuánta normalidad se canta y se baila la canción «Diecisiete años» que no es otra cosa que exaltar relaciones que deben ser censuradas porque dañan el crecimiento y desarrollo de las mujeres.

Valentina tristemente actualiza el papel de Caperucita Roja que le toca crecer en una sociedad que la bombardea con mensajes que la sexualizan, la confunden y la dejan vulnerable frente a hombres adultos irresponsables y egoístas que se gozan con llevar a la práctica las fantasías de poder creadas por la porno sociedad donde las mujeres no somos personas sino objetos sexuales para ser usados y luego desechados.

Las mujeres adultas tenemos una responsabilidad muy grande, somos las ancestras de las hijas, nietas y sobrinas y debemos romper con las cadenas del amor romántico donde las mujeres «somos y existimos» solamente bajo la mirada de los hombres que ven nuestra belleza física, característica pasajera y fácilmente sustituible. Es urgente el reconocimiento de nuestra valía como mujeres. Se que podemos generar un cambio para evitar el sufrimiento de otras mujeres que como Valentina hoy es despedazada por una sociedad de doble moral que la responsabiliza de algo que le corresponde cargar a un hombre adulto irresponsable y agresor, el que muy probablemente debe estar siendo admirado por muchos otros hombres por su osadía.

Foro analiza la realidad laboral y sindical en Costa Rica

El miércoles 5 de marzo de 2025, en una transmisión en vivo a través del canal de YouTube de Sindicato Unitario de la UNED (SIUNED), se llevó a cabo un foro de análisis sobre la realidad laboral y sindical en Costa Rica. La actividad contó con la participación del Dr. Randall Blanco Lizano, académico y sociólogo, y la Lic. Ariane Grau Crespo, investigadora y activista social. Durante la discusión, se abordaron temas clave relacionados con la situación política, económica y social del país, así como el impacto del modelo neoliberal en el mundo laboral y sindical.

Costa Rica: una sociedad fracturada

El Dr. Randall Blanco Lizano expuso un análisis sobre la situación política del país, destacando la creciente desigualdad social y económica. En su intervención, criticó la construcción de una narrativa mediática sobre una “nueva derecha” y señaló que este tipo de categorizaciones desvían la atención de los problemas estructurales del modelo neoliberal. Asimismo, enfatizó que la actual administración de Rodrigo Chaves sigue profundizando las estructuras de acumulación de capital sin representar una verdadera ruptura con el modelo de gobiernos anteriores.

También se analizó el papel de los medios de comunicación y sectores políticos en la diferenciación entre una “buena derecha” y una “mala derecha”, lo que refuerza el status quo y mantiene intacto el modelo de acumulación económica y exclusión social en el país.

Impacto de las políticas neoliberales en el empleo y los derechos laborales

Por su parte, la Lic. Ariane Grau Crespo abordó las políticas laborales neoliberales implementadas en los últimos 40 años y su impacto en el mundo del trabajo. Destacó la reforma del empleo público, que ha reducido derechos laborales y debilitado la organización sindical en el sector estatal. Además, analizó la propuesta de flexibilización laboral, con énfasis en la jornada 4×3, la cual favorece a sectores empresariales, pero precariza aún más las condiciones laborales de la clase trabajadora.

Se hizo hincapié en el rol de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP) como actor clave en la formulación de políticas públicas que han debilitado los derechos laborales en el país. Se recordó que las élites económicas han impulsado leyes que restringen el derecho a huelga y limitan la organización sindical, favoreciendo un modelo de explotación y exclusión.

Sindicalismo y lucha laboral: desafíos y oportunidades

En el foro se destacó que, a pesar de los ataques al sindicalismo y las restricciones legales, los sindicatos continúan siendo los principales actores de protesta en el país. Se evidenció que las movilizaciones han disminuido en los últimos años, producto de una fuerte represión estatal y una campaña de desprestigio mediático contra los trabajadores organizados. Sin embargo, las organizaciones sindicales siguen liderando la defensa de derechos fundamentales como la educación pública, la seguridad social y la denuncia de actos de corrupción.

Entre los principales desafíos para el movimiento sindical, se mencionó la necesidad de combatir la narrativa de los “privilegios” de los empleados públicos, fortalecer la organización en el sector privado y promover un sindicalismo democrático e inclusivo que integre a sectores vulnerables, como mujeres, migrantes y trabajadores precarios. Asimismo, se destacó la importancia de la unidad entre los distintos sectores sindicales y movimientos sociales para enfrentar la precarización laboral y las políticas neoliberales.

Conclusión

El foro concluyó con un llamado a la reflexión y la acción colectiva. Se enfatizó la importancia de recuperar la memoria histórica y no caer en discursos que perpetúan el modelo de acumulación neoliberal. Además, se instó a fortalecer la organización sindical, la movilización y la articulación de estrategias de lucha conjunta para la defensa de los derechos laborales y sociales en Costa Rica.

La actividad reafirmó la relevancia del sindicalismo como herramienta de resistencia ante el desmantelamiento de derechos y la creciente desigualdad en el país. Finalmente, se hizo un llamado a continuar generando espacios de análisis y discusión que permitan fortalecer la conciencia y la acción colectiva en la clase trabajadora.

Les invitamos a observar y divulgar la grabación de esta charla, la cual se encuentra disponible en este enlace:

Festival Tierra Viva celebra a nuestras mujeres

Organizado por vecinos de Brasilito que se mantienen en la lucha por el ambiente y la cultura

Esta comunidad se ha organizada por la defensa de árboles, el uso tradicional y contra la privatización de la playa en Punta Pelencho.

La comunidad de Brasilito ha expresado su preocupación por la reciente identificación de árboles en la Zona Marítimo Terrestre (ZMT) y la próxima elaboración de un camino asfaltado hacia Punta Pelencho, temiendo que esto afecte el ecosistema y el acceso público al lugar.

El proyecto, impulsado por la empresa Cantomar en acuerdo con la Municipalidad de Santa Cruz, propone una vía pavimentada de doble sentido. Sin embargo, los habitantes advierten que esto pondría en riesgo la fauna local, especialmente la conectividad biológica de especies como los monos congo, especie en peligro de extinción, además de modificar el uso tradicional del lugar y el acceso público a la playa.

Existen indicios de que la municipalidad pudo haber cedido irregularmente la administración de una calle pública para convertirla en una entrada privada con control de acceso 24/7, lo que limitaría la libertad de tránsito y podría constituir una privatización de hecho, contraria al ordenamiento jurídico costarricense.

El proyecto cuenta con viabilidad ambiental que fue aprobado en el 2007. El proyecto de 38.864 metros cuadrados está bajo el expediente D1-1286-2006-Setena, y tiene aprobación de viabilidad ambiental N° 2758-2007-Setena, es decir de hace 18 años.

En respuesta, se conformó el Comité Punta Pelencho, que busca proteger el equilibrio ecológico, garantizar el acceso público y promover un desarrollo sostenible que respete el entorno natural y cultural.

El comité solicitó a la Municipalidad de Santa Cruz el convenio de donación para conocer su contenido. Sin embargo, a pesar de múltiples solicitudes, la municipalidad no ha brindado una respuesta dentro del plazo de 10 días hábiles, limitándose a acusar recibo sin compartir el documento ni atender la solicitud de anulación por aparentes irregularidades.

Para el comité esta falta de transparencia es especialmente preocupante, ya que el proceso se ha llevado a cabo sin consulta previa a la comunidad, excluyéndola de un asunto con alto impacto ambiental y social. La comunidad continúa organizándose para evitar cambios que alteren la esencia de este sitio tan importante para ellos y ha venido organizándose para fortalecer el uso de este espacio como patrimonio cultural. En ese propósito se fomenta la presencia activa de la comunidad a través de actividades que refuercen el sentido de pertenencia y convivencia.

Bajo este marco, el Comité Punta Pelencho organiza el “Festival Tierra Viva Celebrado a nuestras mujeres” que tendrá lugar el próximo sábado 8 de marzo. Este día durante la mañana habrá un taller de movimiento creativo, zumba, mandalas en arena, búsqueda del tesoro en familia y presentaciones artísticas. Mientras que, durante la tarde, se tendrá una charla sobre prácticas de cuidados de la mujer, así como un círculo de cantos y música en vivo a cargo de Elypan y Yo Soy Canto Sagrado. Además, durante las actividades, habrá estaciones para el disfrute de niñas y niños.

Este es un gran espacio para informarse de la situación de Punta Pelencho, disfrutar de las actividades y apoyar a los emprendimientos locales. Las actividades son gratuitas y abiertas y la ubicación es https://maps.app.goo.gl/bygfXCT26wvHgnxY9

Informes: Correo Comité Punta Pelencho comitepuntapelencho@gmail.com
En https://www.instagram.com/comitepuntapelencho/ puede verse videos de las acciones realizadas.