Ir al contenido principal

Autor: María José Ferlini Cartín

Denuncian persecución sindical en Acueductos y Alcantarillados

La junta directiva del Sindicato de Trabajadores del AyA informa sobre la situación de su dirigente, quien fue perseguido y sancionado sin fundamento jurídico alguno. Esto sucedió el pasado miércoles 27 de noviembre cuando la Administración Superior del AyA, sancionó al secretario general del sindicato por defender un programa de saneamiento ambiental y las condiciones de los derechos laborales de los trabajadores del PAPS.

A pesar de que el secretario general del sindicato de trabajadores del AyA (SITRAA) mantiene un permiso firmado por la alta administración de Acueductos Alcantarillados para su trabajo de índole sindical, desde la gerencia general se instruye a la jefatura del señor Mario Rodríguez Bonilla  y otras áreas internas de la institución, para que le fuese rebajado el día laboral y además se le brindara una amonestación por escrito.

Acciones antijurídicas, que van contra la libertad sindical, contra las normas internacionales, y acciones que van contra los acuerdos generados en el seno del Ministerio de Trabajo con la alta administración.

A lo anterior se añade la situación actual que tienen los funcionarios de PAPS, quienes se movilizaron frente de las oficinas de gerencia general, subgerencia y presidencia ejecutiva, en Pavas, con el respaldo de SITRAA, para solicitar transparencia a sus condiciones laborales, la protección de los los proyectos que están generando y un documento donde se den respuesta a su continuidad o no en la institución.

Poema, Debates por el Futuro y la Esperanza: El niño que nació en el sur

En el espacio Debates por el Futuro y la Esperanza, en Facebook, se compartió el poema El niño que nació en el sur, escrito por José Luis Amador y declamado por Gilda Benavides.

Este poema está escrito en homenaje a la infancia del sur de Costa Rica en su diversidad étnica y cultural.

“El niño nació en el Sur.

Dicen que San José le hizo

una máscara de balsa,

una carretica de bueyes,

un acordeón chiquitito

y cientos de esferas de piedra,

perfectas como planetas

que adornan del Sur el piso.

Y puso la más linda a brillar

en el puro centro del cielo:

cascabel, estrella y zafiro,

la esfera-estrella del Niño.”

Le invitamos a ver la bella declamación de este poema mediante este enlace: https://www.facebook.com/share/p/14SbmmrqVe/

Carta abierta a la ministra de Salud

San José, 9 de diciembre de 2024

Carta abierta a la ministra de Salud de quienes nos graduamos de Medicina con usted (miembros de la generación ucr 2006)

Dra. Mery Munive Angermüller Ministra de Salud.

Gobierno de Costa Rica

Quienes suscribimos esta carta formamos parte de la generación que compartió los años universitarios con su persona, y queremos evidenciar nuestra preocupación con las medidas que propone la declaración de emergencia nacional por la salida de especialistas de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), entre otros temas relevantes. Creemos plenamente que como Ministra de Salud y a su vez Vicepresidenta de la República, condición que no se ha presentado históricamente en nuestro país, tome las mejores decisiones para la población en general, alejadas de posturas políticas y bajo la óptica del bien común de todos los costarricenses.

Los abajo firmantes llevamos más de 18 años de práctica profesional y somos una combinación de médicos especialistas y generales que hemos visto la evolución de la CCSS en estas últimas dos décadas, tanto en su apartado asistencial como en cuanto a la formación de grado y posgrado de las áreas de la Medicina.

Ante la coyuntura actual, coincidimos con todos los grupos gremiales y distintas voces institucionales y personales que llevan mucho tiempo siendo claros en describir la solución real al problema como una necesidad de abordaje claro, programado y organizado de formación, distribución y políticas de retención de especialistas. En este último apartado, unas políticas de retención que disten de los mecanismos actuales de medidas coercitivas y que simplemente mejoren dicha permanencia con políticas llamativas, para que los especialistas deseen seguir perteneciendo a la Institución.

La solución que se presenta por parte del Ministerio de Salud, ante un problema que se genera y perpetúa en la CCSS, siendo organismos completamente diferentes, con autonomías y competencias tan distintas, nos genera una gran preocupación por las razones que expondremos a continuación.

  1. Como primer punto, es importante recalcar que se está buscando una solución de emergencia a una problemática que ha sido manifestada con mucha antelación, por lo que la declaración de emergencia nacional sólo responde a una respuesta reactiva, que, en lugar de atacar el problema, pone en riesgo a la población, agrava e incrementa los problemas de dentro de la Institución y asume al país en un escenario de incertidumbre e inestabilidad aún mayor.
  2. Como compañeros que hicimos internado en el año 2006, nos preocupa enormemente que se plantee como solución el hecho de que se establezca un centro de atención telefónica para la población general, atendido por Internos Universitarios, futuros colegas que aún no se han graduado, que no cuentan con los avales respectivos para la práctica profesional y cuyo marco legal tanto para la protección de pacientes como para su misma protección médico-legal es imprevisible, ¿sería el Ministerio de Salud, en su representación, quien asumiría toda la responsabilidad de los casos cuyo manejo sea cuestionable? Y sinceramente, reiteramos, como colegas que hicimos el internado junto a usted, luego de 18 años de carrera profesional, si hubiéramos sido nosotros quienes en esa época nos hubiéramos tenido que enfrentar ante esta coyuntura, en ese momento nos hubiéramos negado, es evidente que no teníamos la capacidad para llevar el peso sobre la primera atención del país de forma telemática, es mucha responsabilidad para un grupo de estudiantes.
  3. En el mismo pensamiento del punto anterior, el distribuir médicos residentes para labores de especialistas, los cuales aún no han sido debidamente aprobados o incorporados como tales, sin supervisión, genera una situación de riesgo para los pacientes y a los mismos profesionales, riesgos que son evidentes y no hace falta enumerar. Se nos genera la misma inquietud, ¿sería el MS quien respondería cuando estos riesgos lamentablemente se materialicen?
  4. Nuevamente, bajo la misma línea de pensamiento, si cada posgrado requiere de tantos años para considerar a un especialista como debidamente formado, estándares que se siguen a nivel internacional, entonces, bajo cuál óptica considera adecuada que médicos generales, de los cuales no ponemos en duda su dedicación y deseo de superación o aprendizaje, sean los responsables de decisiones propias de especialistas. Esto generaría serias dudas sobre la seguridad y calidad de los servicios brindados, poniendo en riesgo innecesario a la población y nuevamente exponiéndolos a ellos mismos a procesos legales de mal praxis, dado por una práctica clínica cuya pericia aún no ha sido desarrollada. Lo mismo aplica el sugerir que procedimientos o tratamientos médicos sean realizados por personal de enfermería sin formación específica en tales menesteres.
  5. Sobre la contratación de médicos especialistas extranjeros. El hecho de crear un mecanismo acelerado de incorporación, mediante el cual la calidad o idoneidad de los profesionales no haya sido evaluada, pone nuevamente en riesgo la atención de la población. El Colegio de Médicos ha sido claro en agilizar la incorporación, pero siempre y cuando aprueben los mecanismos establecidos para tal fin, por lo que abrir un portillo en donde profesionales, sin una formación debidamente acreditada sean incorporados, podría ser arriesgado e iría en detrimento de la atención de los pacientes.
  6. Además, estos nuevos médicos extranjeros, por efecto de la ley, entrarían con salario global, por lo que no entendemos las excusas presupuestarias de mejorar las condiciones de los trabajadores actuales de la Institución.
  7. En cuanto a la práctica de médicos especialistas nacionales que trabajen en el extranjero mediante modalidad de tele consulta. ¿Cuál sería el mecanismo para fiscalizar su labor y a la vez garantizar la atención que recae sobre un profesional que se encuentra fuera del país?, ¿bajo cuál legislación debe ser tratado? ¿Como regularían la seguridad y privacidad de los datos de manera transfronteriza?, ¿Cuenta el país con la capacidad de resguardar los datos de los pacientes si estos se exportan a otro territorio?
  8. Por otra parte, y ajeno a la declaración de emergencia, hay otros elementos que consideramos que sus declaraciones son ajenas a la verdad y falta al respeto a muchos de los colegas médicos y especialistas. El primero aducir que la salida de los especialistas va en contra del juramento hipocrático, el cual todos hicimos en nuestra incorporación, específicamente al decidir algunos abandonar temporal o definitivamente la CCSS, ya que el juramento no hace alusión alguna a que un médico quiera mejorar sus condiciones de vida si así le parece. Consideramos que estas decisiones son personales e individualizadas, basadas en el entorno social y temporal que rodee esa decisión en particular, decisiones que son inherentes a todos los seres humanos y somos conscientes que usted en algún momento tuvo que tomar. Por lo cual no entendemos la razón por lo que ahora lo considera punitivo si la situación es de otros colegas y lo señala así ante la opinión pública, provocando un deterioro de la opinión hacia el gremio de forma innecesaria.
  9. También consideramos desafortunado el comentario haciendo alusión a que salir de la CCSS y volver a entrar luego de un mes fuera, es un acto de ilegalidad y que puede conllevar a implicaciones penales (Fraude de Ley). Nuevamente, no entendemos la necesidad de generar en la población general la sensación de que el gremio médico es un grupo con dudosa ética profesional, situación que, salvo casos esporádicos, está muy lejos de la globalidad de los profesionales. La misma CCSS está estableciendo mecanismos para recontratación ante la ausencia de respuestas tacitas y concretas a la problemática, respuestas que evitarían que este cese o renuncia más recontratación se realice.

Como compañeros de Generación, muchos de los cuales llegamos a considerarla como una amiga, preocupada por los problemas trascendentales del país y quienes vimos en su nombramiento como una oportunidad de mejora nacional, nos vemos en la obligación moral de hacerle llegar esta carta, para expresar nuestro descontento con la dirección que están tomando sus decisiones como Ministra de Salud y consideramos que es la percepción global del gremio, no sólo nuestra, muy particularmente de quienes estamos preocupados por la estabilidad de una Institución como la CCSS, de la cual dependen todos los costarricenses en alguna medida.

Tal y como muchos grupos del país han manifestado, el problema de la fuga de especialistas no es un tema salarial ni presupuestario, es un tema de justicia social, desigualdad e inequidad, por lo que las medidas explicadas en la declaración de emergencia solamente vienen a agravar una situación complicada, pero que tiene en su origen en esa disparidad creada por la implementación de la ley de empleo público.

Abogamos más bien, para que desde su formación profesional e investidura, con las calidades anteriormente mencionadas y alejadas de posturas políticas, se valoren las soluciones reales y efectivas a esta problemática, no soluciones que generan una situación de mayor riesgo para los pacientes, quienes son y deberían ser siempre el eje central de todas las discusiones y decisiones que se generan en torno a la salud del país, son ellos nuestro verdadero motor por lo que instamos a soluciones reales en pro de su beneficio, no medidas en las que se expongan a más contingencias innecesarias.

Atentamente.

  • Dr. Pablo Pujol Valverde. Código profesional 9372. Especialista en Medicina Crítica y Terapia Intensiva.
  • Dra. Mayleen Cerdas Ureña. Código profesional 9331. Especialista en Anestesiología y Recuperación.
  • Dra. Adriana Arias Guillén. Código profesional 9177.

Especialista en Ginecología y Obstetricia. Medicina Materno Fetal.

  • Dra. María José Soto Agüero. Código profesional 9321.

Especialista en Medicina Crítica Pediátrica. Subespecialidad en Medicina Critica Cardiaca Pediátrica.

  • Dr. Allan Ramos Esquivel. Código profesional 9246.

Especialista en Medicina Interna. Especialista en Oncología Médica.

  • Dr. José Pablo Sánchez Valverde. Código profesional 9227. Especialista en Medicina de Emergencias.
  • Dr. Víctor Otárola Alfaro. Código profesional 9073. Médico general.
  • Dra. Natasha Loria Terwes. Código profesional 9458. Especialista en Cirugía General y Oncología Quirúrgica.
  • Dr. Henry Chan Cheng. Código profesional 9184.

Especialista en Medicina Interna. Subespecialista en Inmunología Clínica.

  • Dr. Marco Vinicio Gutiérrez Castro. Código profesional 9271. Especialista en Otorrinolaringología.
  • Dra. Krhisty Arias Mejía. Código profesional 9255.

Especialista en Medicina de Emergencias. Subespecialista en Urgencias Neurológicas.

  • Dr. Juan Pablo Pacheco Rojas. Código profesional 9229.

Especialista en Ginecología y Obstetricia. Subespecialista en Andrología Clínica.

  • Dr. Rolando Álvarez Chaves. Código profesional 9078.

Especialista en Ortopedia y Traumatología. Especialista en Medicina Laboral.

  • Dr. Angie Hernández Cubillo. Código profesional 9199. Especialista en Ginecología y Obstetricia.
  • Dr. Alejandro Calderón Céspedes. Código profesional 9064. Salud pública.
  • Dr. Marlon Rojas Alvarado. Código profesional 9205. Especialista en Gastroenterología y Endoscopía Digestiva.
  • Dra. Natalia Solís Rojas. Código profesional 9233.

Especialista en Medicina Interna. Especialista en Infectología.

  • Dr. Isaac Felipe Fonseca Hidalgo. Código profesional 9204.

Especialista en Ortopedia y Traumatología. Subespecialista en Reconstrucción Articular de Cadera y Rodilla.

  • Dr. Carlos Alberto León Céspedes. Código profesional 9245. Especialista en Reumatología.
  • Dr. Sergio Campos Barquero. Código profesional 9320. Especialista en Otorrinolaringología.
  • Dra. Cinthia Cruz Romero. Código profesional 9533. Especialista en Radiología e Imágenes Médicas.
  • Dr. Allan David Mora Cascante. Código profesional 9230. Especialista en Ortopedia y Traumatología.
  • Dr. Abner Daniel Aguilar Valdez. Código profesional 9126.

Especialista en Medicina Interna. Especialista en Endocrinología y Nutrición.

  • Dr. Christian Ramírez Alfaro. Código profesional 9174.

Especialista en Medicina Interna. Especialista en Medicina Crítica y Terapia Intensiva. Subespecialista en Terapia Intensiva Neurológica.

  • Dra. Paola Castro Bejarano. Código profesional 9179. Especialista en Radiología e Imágenes Médicas.
  • Dr. Pablo Álvarez Aguilar. Código profesional 9211.

Especialista en Medicina Interna. Especialista en Medicina Crítica y Terapia Intensiva.

  • Dr. Manuel Moreira Carvajal. Código profesional 9089. Especialista en Anatomía Patológica.
  • Dr. Esteban Ruiz Blard. Código profesional 9373. Especialista en Gastroenterología y Endoscopía Digestiva.
  • Dr. Fabian Rodríguez Bolaños. Código profesional 9183. Especialista en Dermatología.
  • Dr. Diego Ávila Sánchez. Código profesional 9363. Especialista en Medicina Interna. Especialista en Cardiología.
  • Dra. María Victoria Arguedas Astúa. Código profesional 9210. Especialista en Geriatría y Gerontología.
  • Dr. Saul Mauricio Rodríguez Sánchez. Código profesional 9079. Especialista en Medicina Crítica y Terapia Intensiva.
  • Dr. Rafael Rojas Suárez. Código profesional 9075.

Especialista en Medicina Interna. Especialista en Hematología.

  • Dr. Marvin Sánchez Benavidez. Código profesional 9074. Especialista en Reumatología.
  • Dra. Martha Vargas Salazar. Código profesional 9406 Especialista en Anestesiología y Recuperación.
  • Dr. Mario Wong Méndez. Código profesional 9329. Especialista en Medicina Interna.

Imagen: Semanario Universidad

El aguinaldo, un acercamiento a su historia

Adalberto Fonseca E.
Historiador

El 15 de diciembre del presente año, se cumple el 70 aniversario de haberse promulgado la ley #1835-54, ley del aguinaldo o treceavo mes, que como veremos, fue un proyecto que beneficiaría a un sector reducido de funcionarios públicos: el Poder Ejecutivo, el Tribunal Supremo de Elecciones, los empleados de la Asamblea Legislativa y la Contraloría General de la República; incluso un grupo de diputados consideró que el beneficio debería ser también para ellos.

Como es constatable, ese salario extra no tendría beneficio alguno para el trabajador y trabajadora de la empresa privada, situación que cambia cinco años después, el 23 de octubre de 1959 que se aprueba la ley #2412; se trata entonces de un beneficio económico anual equivalente a un mes de salario, ley que también presenta sus acepciones “…las empresas con una renta líquida solo pagan medio mes de salario, aquellas de mayor renta lo pagan completo…”

No obstante, la decisión legislativa, el presidente Mario Echandi Jiménez vetó la ley. La Asamblea Legislativa resella la decisión y la misma se consolida en el foro diputadil. Lideró este proceso el entonces diputado Luis Alberto Monge Álvarez.

En tanto, trabajadores de la zona bananera hicieron una prolongada huelga de 26 días, dado que la Compañía United Fruit no reconocía el derecho adquirido.

La ley del aguinaldo como tal ha tenido sus transiciones, como la ley de sueldos a los servidores de las instituciones autónomas #1981, del 9 de noviembre de 1955, y para los empleados públicos protegidos por el Régimen del Servicio Civil desde el año 1953.

La ley #1835-54 como es constatable, se dio en la administración del presidente Figueres Ferrer y tuvo el apoyo irrestricto de la Central de Trabajadores “Rerum Novarum”, y el apoyo decidido de la CIOSL -Confederación Internacional de Organizaciones del Sindicalismo Libre-, y de la ORIT -Organización Regional Interamericana del Trabajo-, como  “… un reconocimiento expreso a la sinceridad y buena fe con que el presidente de la República y su ministro de trabajo han venido tratando el movimiento sindical democrático de Costa Rica …”

La ley que nos ocupa fue una conquista del pueblo costarricense, hombres y mujeres que férreamente lucharon por la consolidación reivindicativa, expresados en la Confederación General de Trabajadores Costarricenses, la Rerum Novarum y sindicatos distantes de la capital como la FETRABA en la zona Atlántica y la FOBA en el Pacífico Sur, que con sus acciones fueron aliciente para que el conjunto de diputados hiciese realidad el reconocimiento del treceavo mes.

Por lo tanto, no fue una concesión gratuita del empresariado nacional, más bien hay una extensa historia de prácticas dilatantes, negaciones y no reconocimiento del complimiento de la ley.

Setenta años después, este derecho no lo reciben algunos sectores de trabajadores, por lo que es pertinente que organizaciones sindicales de plena vigencia en la opinión pública costarricense, hagan la valoración respectiva para presentar un nuevo proyecto de ley, que de una vez por todas resuelva derechos conculcados a sectores de trabajadores que por razones históricas fueron y son excluidos del derecho al aguinaldo.

El ascenso y la caída de la región Caribe de Costa Rica

Por Bernardo Archer Moore
Cahuita

Durante la primera mitad del siglo pasado (1900 – 1950), sin ningún apoyo gubernamental, los habitantes del Caribe, principalmente de ascendencia africana, lograron ascender de la pobreza extrema a la riqueza; esto como resultado del trabajo duro, la disciplina, la unidad y una firme determinación de triunfar siendo autosuficientes en todo el sentido de la palabra.

Alcanzar tales niveles de éxito en un país extranjero no fue una tarea fácil, que podría describirse como pasar literalmente de harapos a la riqueza u solvencia financiera.

Es de resaltar, que durante un período político tumultuoso (1916 – 1924) que abarcó desde la dictadura de Tinoco hasta la transición al mandato del presidente Acosta García (1920 – 1924) se logró llevar a cabo la reubicación forzada del pueblo de Cahuita Point a Cahuita Bluff y la implementación de la Ley 35 de 1915.

Por cierto, las familias León, Harriet, Maduro Lindo, Tabash, Palmer, Plummer, Escocia, Castillo, De la Peña y Berrocal fueron algunas de las primeras diez familias en formalizar sus escrituras en el nuevo poblado de Cahuita Bluff.

Esto último, por sí solo, puso esas tierras fuera del alcance del patrimonio del Estado (ZMT), hoy día bajo administración municipal – indistintamente de quiénes sean sus actuales ocupantes. (Artículos 6 y 8 de la Ley 6043 de 1977). Cualquier discrepancia que existiera entre el dueño registral y poseedor actual, es arena de otro costal.

Aunado a lo anterior, es importante tener presente que la participación de los obreros afrodescendientes en huelgas bananeras de la década de 1920 marcó un hito en la historia de la República, al lograr reducir la jornada laboral a 8 horas. Igualmente fue fundamental para el éxito de la gran huelga bananera de 1934, liderada por «Calufa Fallas» con respaldo del Partido Comunista, lo cual marcó un punto de inflexión.

Por su parte, La United Fruit Company no demoró en mostrar su enfado, al obtener un contrato con el Estado para establecer nuevas plantaciones en el litoral Pacífico, cerrando las del Caribe y con acuerdo entre partes de “no emplear negros del atlantico en las nuevas fincas del pacifico, lo que generó una emigración masiva de la población afrodescendiente a Panamá en busca de trabajo.

Esa draconiana legislación contractual se dio lugar bajo la Tercera Administración Presidencial del Abogado Ricardo Jiménez Oreamuno (1910 – 1914; 1924 – 1928; 1932 – 1936).

La misma familia Jiménez que formó parte del Consorcio Empresarial que había solicitado la frustrada concesión de toda la Franja Costera del Caribe Sur en 1908 (3,000 ha. desde la desembocadura del río Estrella hasta la desembocadura del río Sixaola).

Paralelo a estos acontecimientos, el gobierno de la República aprobó la Ley número 166 de 1935 para establecer un poblado (ciudad) en la playa de Old Harbour, supuestamente, para la población negra desempleada en razón de la prohibición de trabajar en las nuevas plantaciones de banano en el Pacífico; lo cual perturbó la economía de las comunidades negras, provocando la susodicha migración masiva.

A lo largo de las cuatro décadas comprendidas entre 1974 y 2014, enfrentamos una serie de adversidades significativas, entre las cuales destacan las siguientes:

En la década de 1970, la llegada del hongo monilia devastó las plantaciones de cacao.

Además, se llevó a cabo la reubicación de las Aduanas Centrales de Limón a San José, lo que se consideró como una «reubicación de funciones» que perjudicó tanto a esta dependencia como a la fuente de empleo local.

Posteriormente, se procedió con la reestructuración y traslado de las oficinas principales de RECOPE de Limón a San José. También se cerró por completo la administración y operación ferroviaria.

Para empeorar las cosas, en 2012 se firmó el Contrato de Concesión de APM, lo que resultó en el cierre parcial de Japdeva, afectando aún más la economía de la región.

Además, se implementaron leyes que favorecen la actividad precaria y la apropiación gubernamental de tierras (ITCO/IDA/INDER), así como la Ley sobre Zona Marítima Terrestre 6043 de 1977. Más recientemente, se publicó el Manual del ICT para la Elaboración de Planes Reguladores Costeros de 2013, en complemento a la Ley número 9242 de 2014 que obliga a las municipalidades a elaborar y poner en vigencia un Plan Regulador Costero.

Estas acciones han dejado a nuestras comunidades costeras en una situación precaria una vez más, sin tierras agrícolas y costeras, completamente devastadas.

Ignorar estas sombrías realidades históricas al formular políticas de desarrollo para las comunidades tribales de la región del Caribe sería exponer a las generaciones futuras a sufrir injusticias similares a las de sus antepasados.

A propósito de la cultura peruana

Por Marlin Oscar Ávila

Me ha llamado la atención lo que comenta José Manuel Arroyo, sobre la población peruana.

Hace un buen tiempo visité el Perú y algunas de sus zonas (desde Lima hasta Piura). Quizás por las personas peruanas que me acompañaron y entrevisté, noté poco el clasismo al que se refiere el artículo citado.

Soy originario de Ciudad Colón (original Paicaca), provincia de San José, Costa Rica. Habiendo estado en más de 25 países y vivido en más de una docena de ciudades, puedo decir que las características sociales del Perú son, más que todo, marcadas por la población originaria o indígena. Al igual que ocurre en Guatemala, Bolivia, Ecuador y otros con marcada población donde los poblados originarios resistieron y sobrevivieron la esclavitud y crueldad a la que fueron sometidos.

En Costa Rica, casi desaparecen nuestros pueblos originarios. Apenas quedan ocho etnias en territorios bien delineados.

Personalmente, soy de tes blanca, caucásico y mis orígenes son europeos. Muchos de mis amigos centroamericanos piensan que soy el prototipo de un costarricense, porque no han visitado Costa Rica donde existen ladinos, mestizos, criollos, etc. Al visitarlo se enteran de que hay esa población igual que en el resto de la región. Pocos fueron los alemanes que después y durante la Segunda Guerra se refugiaron allí. Mis orígenes maternos son alemanes por mi abuelo quien era alemán, pero los paternos son de Paicaca.

La última vivienda del indio Venancio

Uriel Rojas

El Indio Venancio fue un personaje muy conocido en el cantón de Osa por tener grandes propiedades de tierras en las explanadas del Diquís previo a la llegada de la bananera.

Incluso cuando llegó la compañía, se negó a vender sus tierras y siguió cultivando sus productos, siendo una isla en medio de las fincas bananeras.

A pesar de que pasó mucho tiempo en una finca llamada El Gorrión, al final se trasladó a vivir en Cañablancal, donde murió en 1967 a sus 87 años.

Su última vivienda, estaba hecha de madera y fue construida por don Arnulfo García, un carpintero de origen nicaragüense que trabajaba para la Compañía Bananera en Palmar Sur por lo que se presume que “copió” el estilo de las casas de la compañía, para adaptarla a los gustos y necesidades de la familia del Indio Venancio Mora.

Era una casa grande, bastante alta, con aleros en la fachada principal y parte de la lateral superior.

El color del edificio tenía un acabado de pintura color blanco hueso con detalles en verde.

Entre las curiosidades que se le atribuía al Indio Venancio era, que tenía una Ceiba en su finca El Gorrión. Era un árbol inmenso y la compañía bananera siempre la quiso cortar, pero nunca pudo.

Cada vez que intentaban cortarla, la motosierra se dañaba. No hubo uno que sirviera, la que no se quebraba, no arrancaba, se jodía. Cuando el indio murió también la ceiba.

También tenía una saína que cuidaba su casa y era bien brava. Era más brava que un perro, pero solo obedecía órdenes de tatica Venancio y uno de sus criados. La saína era cuidadora, cuidaba con recelos su finca y se hizo vieja, muy vieja, hasta que murió. Dicen que don Venancio la quería como si fuera una persona.

Pero no solo eso era extraño en el mundo del legendario Indio Venancio.

Él tenía sus bananales y cacaotales interconectados por trillos que formaban un laberinto.

Pero, aunque había muchos frutos nadie le podía robar nada. El que lo intentaba, cuando cargaba su jaba para huir del lugar, el camino que tomaba lo llevaba a la casa de tatica Venancio. Parecían caminos embrujados, nadie se salvaba, ni sus familiares, era algo extraño.

Esa finca era como mágica, el indio era como hechicero. Pero nadie pudo con Venancio mientras estuvo en vida, él murió siendo un rebelde.

Y aparte de todo esto, el indio se reunía unas tres veces al año con otros amigos que venían de Talamanca y otros de Boruca.

Se quedaban varios días en su casa y tenían rituales nocturnos. Hacían fogatas y comían carne silvestre.

A veces curaban enfermos indígenas, también a algunos vecinos, otros familiares.

Los no indígenas le tenían miedo porque tenía una apariencia de muy bravo, y algunos decían que era un hechicero.

Don Venancio Mora, o tatica como comúnmente le llamaban, murió en 1967 a la edad de 87 años en su casa de habitación situada en Caña Blancal de Palmar Norte.

Años después, su finca El Gorrión fue vendida a la compañía bananera, concluyendo así la rebeldía y la historia del Indio Venancio: una leyenda del Sur de Costa Rica.

Fotos: Hazel N.

Usa la pintura como terapia y pasatiempo

Uriel Rojas

Lo encontramos observando cuidadosamente las líneas de un diseño florístico que caía como adorno sobre una hermosa poza de aguas cristalinas.

Estaba haciendo los detalles a una hermosa pintura que representa elementos naturales, como el bosque, aves, orquídeas y cataratas de aguas cristalinas.

De lunes a viernes dedica su vida a los quehaceres educativos, su otra pasión que lleva en sus hombros y entre tiempos libres se dedica a plasmar las imágenes que le llegan a su imaginación, ya sea sobre lienzos, paredes o sobre madera.

Él es José Lázaro Ortiz, un indígena boruca de Rey Curré que le encanta la pintura y la utiliza como terapia y recreación.

“Vengo de una familia que le hace bastante al arte. Mi mamá fue artesana y tengo hermanos y hermanas que se dedican a crear distintas expresiones artísticas propios del entorno, yo lo uso más como terapia y para plasmar esas ideas que me llegan a la mente y no me dejan en paz hasta que lo trace ya sea en un lienzo, madera o papel”, subraya Lázaro.

Sus trabajos son bastantes conocidos a nivel regional y a pesar de que los realiza como pasatiempo, también los exhibe y los vende, si alguna persona se muestra interesada en sus obras.

Una característica personal es la originalidad de sus trabajos, casi nunca repite sus diseños, solamente si alguna persona lo encarga directamente, y contenidos representan al entorno propio de la región.

“Me encanta representar toda esa belleza natural y cultural de mi región y por supuesto de mi cultura, gran parte de mis trabajos representan parte fundamental de la cosmovisión de mis antepasados”, sostuvo el autor.

Si desea conocer más de sus obras puede contactarle al 88903138.

Alcanzar la lejana orilla del tiempo

 

  • Dos libros de Rodrigo Soto

Gilberto Lopes

San José, diciembre de 2024

La vida y la muerte. Contemplada desde esta esquina (la de la muerte) “la vida lucía investida de una belleza deslumbrante”. Los suyos no estaban lejos, y mientras se adormecía “supo que se las habían arreglado para alcanzar aquella lejana orilla del tiempo”.

No se si fue porque lo leí de último. Era natural que así fuera, porque es el último de los cinco capítulos con los que Rodrigo Soto navega el río que lo habita (Silvia Castro, en su presentación del libro, sugiere “que el pronombre reflexivo corresponde a la ciudad”: “El río que me habita”. Puede ser). Pero yo quisiera sugerir que ni el río Grande es un río, ni Ciudad Real un lugar. Son solo los escenarios de un libro de relatos en los que la vida transcurre como un río y la ciudad soy “yo” (el que relata). ¿Por qué no?

Como se trata de literatura, importa cómo se cuenta. Me parece que es en este último relato donde Rodrigo se juega más. En el manejo de los tiempos: el de la conquista y el de la construcción del ferrocarril. Pero también el de los personajes: los humanos y los otros, el duwak.

Nunca le dijeron que el mundo de los muertos sería así. Siempre supo que “erraría por el bosque un tiempo y luego se recogería en la tierra para no regresar jamás”. Pero perturbaron su reposo. Buscaban oro, mientras construían el ferrocarril. Removieron sus huesos, que se deshicieron como arena, dice el duwak.

Me parece un relato ambicioso. Va a los orígenes, pero no lo cuenta como historia, sino desde la sensibilidad de los humanos y del duwak. Del poblado indígena quedaba apenas el armazón humeante de algunos ranchos. Lejos ardía la pila de cadáveres.

Serrano había matado a su padre, “hosco como un animal”. Y a su madre, “seca como un cuero”. Naturalmente, en Ciudad Real. Cuando sale de prisión, busca trabajo en la construcción del túnel, en el cerro Burío. Cuando Aurora le dijo que sería papá, se alejó del campamento, caminando sin rumbo. Le dijo que no podría ser papá de ese niño. Después, días después, cuando otro hijo de Aurora (que no era suyo), le pregunta si cuando nazca su hermano, también le podrá decir papá, un remolino de imágenes lo enfrenta al acertijo de su existencia. –Puede, hijo, puede… –responde.

El acertijo de la existencia

¿Qué es lo que hace que vivir merezca la pena? Aunque la pregunta se plantea en apenas un relato (el segundo) tengo la sensación de que todo el libro se dedica a hurgar en la respuesta, en los personajes que, al fluir por el río, cruzan la ciudad.

Recuerdos, leyendas, viejas historias, encrucijadas, pequeños afluyentes que desembocan en el río Grande y que Rodrigo Soto nos va contando en esta hermosa edición de “El río que me habita”, publicado en España por la editorial Huso en 2017 (en el índice, en las páginas de las historias locales I y II, hay un error: les falta el 1 delante de 44 y del 59).

La vida misma no es algo que uno pide, nos advierte. Y se deja llevar por el caudal del río Grande y sus afluyente. Lo hace con ayuda de la memoria, con la tergiversación de los hechos (es literatura, no historia), tratando de esconder así la vida. Lo leí un domingo, de una sentada. En la noche, después de semanas nubladas, había una luna clara.

El encanto de las tierras lejanas

Me fue distinto con “Prácticas de tiro” (con la envidiable portada de “Perro Azul”). Es libro más reciente. Publicado este año, recoge una treintena de relatos breves.

Pienso que no es difícil encontrar el hilo que lo une con “El río que me habita”. Se trata de una búsqueda de tierras lejanas, de lugares donde rehacer la vida, de hacerla valer la pena. La idea comenzó a tomar forma en “Confines”. La lógica más elemental sugería que más allá de los linderos de la ciudad debía existir algo, ese “otro lugar”.

Ya antes, en “Hambre”, se intuía el tema. Los hambrientos venían en pos de una gracia, pero cuando su número se multiplicó, el ánimo de la gente cambió.

Es como el duwark, que cuando vio su tierra invadida y su paz perturbada, se propuso perturbar al extranjero. Evocó a los espíritus que traían enfermedad y muerte. Pero prefería volver a su condición de duwark. Consideró con espanto el hecho de que habría que morir de nuevo.

Me recuerda el que se despertó en el “Purgatorio”. Cuando volvió en sí, no había nada. Sin embargo, poco a poco los contornos de su mundo comenzaron a emerger. Y, con ellos, los recuerdos amenazantes. “Entonces, el terror de convertirme en lo que fui bastó para expulsarme otra vez hacia la nada aquella donde me encontraba”. ¿Volver a ser un duwark?

Puede ser, aunque ese es personaje de la otra historia. Pero a veces parecen que son solo una. Aquí también crepitan los ranchos, cuando vienen los bárbaros. Anoche recibieron la noticias de que, al fin, se acercaban y salieron a emboscarlos en el vado del río grande. ¿El río Grande? ¿El de Ciudad Real? El rostro de los bárbaros asoman en el palenque y mientras se acercan, blandiendo sus espadas, resuenan voces extrañas “sobre el crepitar de los ranchos ardientes”.

Lo cierto es que leí primero “Prácticas de tiro”. Fue una lectura más espaciada que la de “El río que me habita”. Pero, terminada ambas, me resultó inevitable la sensación de navegar por un caudal que me parecía conocido.

Hay temas que se repiten, como las violaciones, aunque los escenarios son distintos. La de Cecilia, cuando manejaba en los caminos aislados hacia Puerto Humo. En “Mentiras” la historia es más elaborada. Se repite en “Resonancias magnéticas”.

La vida y la muerte, la búsqueda del sentido de la vida. Como cuando me enteré de la muerte de Martín. Murió joven, en un accidente de carro. Lo había perdido de vista. Éramos amigos de infancia. Aunque detesto los funerales, soy de los primeros en llegar a la funeraria. Me siento en una silla apartada, mientras espero que llegue algún conocido. De repente, los arreglos florales me devuelven una imagen: mi vida, tan pequeña, tan mezquina, tan mía…

Las guerras, los conflictos políticos, las batallas inútiles, como las libradas contra el tiempo; los amores perdidos (y recuperados). Aquí los cuenta Rodrigo con oficio, como navegando en el río Grande, de Puerto Humo a Puerto Escondido, todos simple puertos donde ancla en el viaje de la vida…

__________________________________________________

El río que me habita

Rodrigo Soto

Ediciones Huso, Madrid, 2017

Prácticas de tiro

Rodrigo Soto

Ediciones Perro Azul, San José, 2024

El mundo tal como es (II-III)

Gilberto Lopes

San José, 3 de diciembre del 2024

El genocidio como política

“El genocidio como supresión colonial” es el título del sobrecogedor informe de Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados. Fue presentado a la Asamblea General el pasado 28 de octubre.

Al día siguiente se volvía a hablar de genocidio en la Asamblea General, que inició su debate sobre el impacto del bloqueo que Estados Unidos mantiene desde hace más de seis décadas contra Cuba. Era la 32ª vez que se votaba sobre el tema.

Para el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra su país califica como otro genocidio.

Estados conoce perfectamente que viola la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional con esas medidas que, según el gobierno cubano, representó pérdidas por 5.056,8 millones de dólares, solo entre marzo de 2023 y febrero de 2024.

La destrucción del enemigo

George Kennan (1904-2005), notable diplomático norteamericano, fue un escritor prolífico. En “Around the Cragged Hill”, un libro sobre su visión personal de la filosofía y la política trata de diversos aspectos del mundo en que le tocó vivir. Entre ellos la relación entre la política exterior y los militares.

Ahí discute la idea de destrucción total del enemigo, objetivo de la guerra para los militares. La destrucción por sí misma, afirma Kennan, no está de acuerdo con esa idea. Piensa que el objetivo de la guerra debe ser otro. No se trata de provocar la máxima destrucción del enemigo, sino de cambiar sus políticas, su forma de pensar.

Si ese es el objetivo, no se trata de provocar el máximo daño, sino el mínimo. “Todos vivimos en el mismo mundo; y si el objetivo de la guerra no es el genocidio (¿y quién, el Occidente, puede concebir que ese sea el objetivo?, se pregunta), entonces el propósito de cualquier conflicto militar es no tanto destruir militarmente el enemigo, sino cambiar su actitud”.

Occidente después de Kennan (o la miseria humana como política)

Kennan fue el artífice de la política de contención de la Unión Soviética, en un famoso artículo –The Sources of Soviet Conducts– publicado en julio de 1947, con el seudónimo de “X”.

Fue ciertamente su mayor éxito como diplomático. Tuvo mucho menos suerte después, cuando empezó a revisar sus puntos de vista con respecto a la URSS, a la OTAN, a Ucrania o a la relación de los países bálticos con Rusia. Se lamenta, en su libro, del poco caso que le hicieron, pese a los muchos reconocimientos que recibió.

“Occidente” no está dispuesto a oír las recomendaciones de Kennan. Su visión sobre “Occidente” y el genocidio luce hoy ingenua.

“El genocidio debe considerarse un componente esencial y decisivo del objetivo de Israel de colonizar completamente la tierra palestina expulsando el mayor número posible de palestinos” … ”dentro de un proceso de expansión territorial y depuración étnica que ha durado décadas y cuyo objetivo ha sido aniquilar la presencia palestina en Palestina”, afirma Albanese en su informe sobre la situación en Gaza.

No se puede leer el informe (por lo menos yo no puedo) sin una mezcla de sensaciones que terminan por resumirse en una profunda indignación contra los niveles de miseria humana que ha alcanzado el gobierno de Israel y que el informe de Albanese expone con lucidez y coraje.

“…la conducta general de Israel tras el 7 de octubre ha provocado graves daños psicológicos a todos los palestinos, tanto a las víctimas directas como a los que son testigos desde el exilio.

“El objetivo general es humillar y degradar a los palestinos en su conjunto.

“Se desnuda a prisioneros y se los tortura cruelmente en masa; los cuerpos de adultos y niños se amontonan y descomponen en la calle; los supervivientes se ven obligados a comer alimentos para animales y hierba y a beber agua de mar, o incluso aguas residuales; se ha mutilado a miles de personas, incluidos niños pequeños que se quedaron sin extremidades incluso antes de aprender a gatear; se destruyen hogares y se viola la vida íntima; y no queda absolutamente nada a lo que regresar”.

No se trata de política reciente, sino de una sistemática. “La inquietante frecuencia y crueldad de las matanzas de personas, cuya condición de civiles es conocida, son representativas de la naturaleza sistemática de una intención de destruir. A Hind Rajab, de seis años, lo mataron de 355 disparos después de pasar horas pidiendo ayuda; Muhammed Bhar, que tenía síndrome de Down, murió como consecuencia de un ataque con perros; Atta Ibrahim Al-Muqaid, un anciano sordo, fue ejecutado en su casa, de lo que luego se jactaron en los medios sociales su asesino y otros soldados; varios bebés prematuros fueron abandonados deliberadamente en la unidad de cuidados intensivos del hospital Al -Nasr, donde sufrieron una muerte lenta y sus restos se descompusieron…”

Historias difíciles de imaginar. Estamos lejos del sueño de Kennan, o de una guerra de legítima defensa, de una lucha antiterrorista con la que el gobierno israelita pretende justificar el genocidio. “Está bien establecido que Israel no puede invocar la legítima defensa contra la población que está bajo su ocupación. La potencia ocupante debe proteger, no atacar, al pueblo ocupado”, dice el informe.

El ejército israelí ha transformado Gaza en un lugar inhabitable para el ser humano. “Cuando la polvareda se asiente en Gaza, se conocerá el verdadero alcance del horror vivido por los palestinos”, dice Albanese. Me parece justo que entonces algún otro general obligue a los ciudadanos de Israel a ver la destrucción causada por su ejército en Palestina. Como hace unos 60 años otro general obligó a una población alemana a ver la que su ejército había causado a los judíos.

Cada vez más a la derecha

Nadie puede decir que no sabía lo que está pasando. Y que ya se anunciaba después de los resultados de las elecciones del 1 de noviembre de 2022 y la conformación del nuevo gobierno israelí, el más extremista encabezado por Benjamin Netanyahu, acusado de genocidio por la Corte Penal Internacional.

Un informe de Naciones Unidas, publicado el 20 de septiembre pasado, denunciaba lo que calificó de un “éxodo sin paralelo en años recientes” en Cisjordania, donde los colonos israelíes expulsaban de sus tierras, con violencia, a los palestinos. En un editorial del 5 de octubre, el diario Haaretz denunciaba que en Cisjordania “el gobierno de Netanyahu estaba violando la ley”.

El objetivo de la ampliación de los asentamientos, considerados ilegales por la ley internacional y por la misma ley israelí, es parte de una política prioritaria para el actual gobierno, orientada a la ocupación permanente de Cisjordania, o a su anexión.

Aliado a los ultraortodoxos y al nacionalismo religioso, dos hombres representan con particular saña la orientación extremista del nuevo gobierno.

Residente en Givat Haavot, colonia enclavada en el corazón de Hebrón, Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, “es un activista impenitente que multiplica las provocaciones pavoneándose por los barrios árabes de Jerusalén este y apareciendo junto a las milicias de autodefensa judías”, afirma Alain Dieckhoff, director de investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), la institución de investigación científica más importante de Francia.

El otro es Bezalel Smotrich, líder del Partido Sionista Religioso. “Su vida está totalmente identificada con la colonización judía”, dice Dieckhoff. Nombrado ministro de Hacienda, con competencias específicas en la administración civil de Cisjordania, se ha encargado de promover la expansión de los asentamientos judíos en tierras palestina.

Estados parias

Conocidos los resultados de las últimas elecciones, el presidente norteamericano, Joe Biden, llamó a Netanyahu, para decirle que su compromiso con Israel era “incuestionable”. –¡Felicitaciones amigo!, le dijo.

Como ya lo señalamos, al día siguiente de la presentación del informe de Albanese sobre Palestina, la Asamblea General analizó las consecuencias del bloqueo norteamericano a Cuba.

Para la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) la política de sanciones de Estados Unidos obstaculiza el desarrollo cubano y perjudica el bienestar de su población. La CELAC rechazó la aplicación de leyes y medidas contrarias al derecho internacional adoptadas por Washington, como la ley Helms-Burton, incluidos sus efectos extraterritoriales, así como a la creciente persecución de las transacciones financieras internacionales de Cuba.

El representante permanente de la delegación mexicana ante la ONU, Héctor Vasconcelos y el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, se expresaron contra el embargo. Vieira pidió a Estados Unidos sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y fomentar un diálogo constructivo, basado en el respeto mutuo y la no injerencia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó de genocidio ese bloqueo económico. Del 18 al 23 de octubre Cuba sufrió un apagón que afectó todo el país. Los hospitales funcionaron en condiciones de emergencia, las escuelas y universidades suspendieron sus clases, la economía se detuvo.

La causa primaria de la falla del sistema eléctrico nacional fue la carencia de combustible que afectó la generación, asociada al estado precario de las plantas. «Ambas consecuencias directas de las medidas extremas de guerra económica aplicadas por el Gobierno estadounidense desde 2019», específicamente diseñadas para impedir los suministros de combustibles y de partes y piezas para sus plantas”, agregó el canciller cubano.

La Corte Penal Internacional reconoció como genocidio la política de tierra arrasada que Israel ha impuesto en Gaza. Crimen que, de acuerdo con el canciller cubano, comete también Estados Unidos con su política de bloqueo a su país. El 30 de octubre la Asamblea General condenó esa violación de la Carta de Naciones Unidas por Estados Unidos, por 187 votos a dos. Nada de eso será acatado por el actual gobierno norteamericano, ni por el que lo sustituirá a partir de enero próximo. Tampoco cesará el genocidio en Gaza, ni la ocupación de Cisjordania, ni habrá respeto por la ley internacional.

No es extraño entonces que los dos países –Estados Unidos e Israel– hayan votado juntos –y solos– contra la condena al bloqueo norteamericano, con desprecio por la voluntad unánime del mundo.

FIN