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Autor: María José Ferlini Cartín

Manuel Mora aprende, y entiende, el marxismo leninismo como una guía para la acción política; no como un libro de recetas políticas, ni como una doctrina religiosa

(Transcripción de la intervención de Vladimir de la Cruz, en la presentación del libro “Manuel Mora Valverde. Discursos, ponencias y reflexiones, 1934-1984”, de la EUNED, de los compiladores German Chacón Araya e Israel Guillén González, el domingo 3 de setiembre del 2023, en la Feria Internacional del Libro, en el Centro de Eventos Pedregal, en el contexto del 80 aniversario del Código de Trabajo)

En mi condición de Presidente de la EUNED, deseo manifestar que la publicación del Libro que recopila discursos, ponencias y reflexiones sobre Manuel Mora Valverde, es muy valiosa porque Manuel es una persona muy importante, en el ambiente y la Historia Nacional, por cuanto Manuel es uno de los pilares fundamentales del pensamiento político del Siglo XX; es también uno de los pilares fundamentales de la construcción de la sociedad costarricense desde 1931 hasta nuestros días, especialmente por el impacto que el Partido Comunista de Costa Rica, o Vanguardia Popular, como se llama desde 1943, que tuvo su apoyo en la gestación y en la lucha por su mantenimiento, desarrollo y profundización de las Reformas Sociales, y del Código de Trabajo.

Este es un esfuerzo más de la UNED en rescatar y mantener viva la personalidad, el pensamiento, del Benemérito de la Patria. La Cátedra Manuel Mora Valverde, de la UNED; es ese esfuerzo por rememorar su trayectoria de vida, de lucha y de su pensamiento. Parte de esto se reflejará en el segundo tomo de esta edición.

Este es un primer esfuerzo de publicación, por cuanto este Libro es el primer volumen de dos; el segundo recoge escritos y reflexiones que se han hecho sobre Manuel Mora.

En este libro se recoge una antología de discursos e intervenciones desde 1934 hasta 1984.

Un primer esfuerzo en este sentido se había hecho en 1980 cuando se recogió una antología discursos desde 1934 hasta 1979. En esta edición se ha ampliado la selección hasta 1984, hasta la crisis del Partido Vanguardia Popular, con documentos novedosos de Manuel sobre la guerra civil de 1948, la crisis que condujo a su división y desintegración, en la década de 1980, y el contexto de la crisis centroamericana de esos años.

Este es un libro muy importante sobre Manuel Mora Valverde. Es un esfuerzo muy bien logrado de Israel y de German, y de quienes han estado en el trabajo de la edición de este libro que hoy sale al público.

Entre la edición de 1979 y ésta se omiten algunos artículos de la primera edición y ésta se enriquece con nuevos documentos, lo que se complementará con el segundo volumen de esta edición.

Manuel Mora Valverde puede tener muchos significados en la Historia Nacional y en la Historia Política de Costa Rica. Tiene un significado personal, obviamente, como la persona humana que fue; por su paso en la Historia Nacional. No todas las personas tienen esa trascendencia e importancia. Manuel, tempranamente, desde muy joven, había adquirido compromisos muy significativos e importantes de lucha por atender problemas sociales.

A él le toca formarse en la década de 1920, una década compleja pero a la vez muy rica en Costa Rica porque hay una intensa presencia de movimientos antiimperialistas, de movimientos nacionalistas muy significativos; de luchas sociales y populares, y ya habían penetrado las ideas anarquistas, socialistas y comunistas en el país.

Había en esa época una tradición de partidos obreros y populares. Desde 1886 el último Rector de la Universidad de Santo Tomás, Félix Arcadio Montero, había impulsado un partido de obreros y trabajadores y a principio de la década de 1890 impulsó el Partido Independiente Demócrata, que logró elegir diputados, al propio Félix Arcadio y a Faustino Montes de Oca. Por su Partido, que llamaba a los chaquetas, descamisados y descalzos a luchar contra el Olimpo, los que están arriba en el poder político como los dioses, y los Levitas, los partidos liberales se vieron en la obligación de desarrollar en sus filas Seccionales o Clubes de Obreros, de Artesanos y Trabajadores, motivo por el cual un partido de esos eligió a Víctor Golcher, como un representante de los trabajadores. Faustino Montes de Oca dio luchas muy importantes por la libertad anticolonial de Cuba y de Puerto Rico a finales del siglo XIX, motivo por el cual lo destituyeron del Congreso. Una parte de la familia Montes de Oca fue militante del Partido Comunista posteriormente.

Por su parte, Félix Arcadio Montero era el padre de Alejandro Montero Segura y sus hermanos, abuelo de Álvaro Montero Vega, que fue dirigente comunista y sindicalista muy importantes, como bisabuelo de un hijo suyo, Luis Carlos Montero también; y Arturo Montero Vega, escritos y poeta, también comunista, con lo que se puede apreciar una tradición de lucha que llega a las raíces del Partido Comunista costarricense, a los días en que Manuel Mora está impulsando la fundación de este partido en 1931. Estas eras algunas de esas manifestaciones de las raíces que van a llegar a la fundación del Partido Comunista.

Empezando la década de 1910, se empieza a celebrar desde 1913, el 1 de mayo como día internacional de los trabajadores, y ese año para las elecciones participan tres partidos obreros, en las ciudades de Limón, Grecia y San José, donde había importantes concentraciones y bases de trabajadores.

Así hacia 1931 había una tradición de partidos populares y de luchas obreras muy importante.

En 1917 el triunfo de la Revolución Rusa impacta el mundo, es un cambio muy importante. A partir de esta Revolución se desarrolla el movimiento socialista y comunista mundial. En 1922 la Revolución Rusa avanza hacia la integración de 16 regiones o repúblicas asiáticas, constituyendo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El surgimiento de la URSS agudiza el cisma en el mundo capitalista, y el siglo XX se dividirá desde ese momento entra el mundo capitalista y el mundo socialista.

Para estos días de la Revolución a Costa Rica había llegado, de sus estudios en Europa, en Francia, el Dr. Aniceto Montero, notable y excepcional médico, que llegó ser Director del Leprosario nacional, quien introdujo en Costa Rica el mayor y mejor conocimiento de la Revolución Rusa, del movimiento obrero internacional y de Lenin, como líder y pensador político de la Revolución Rusa y mundial. Fundó el Centro Socialista de Costa Rica, que tuvo características de partido político. A la muerte de Lenin organiza desfiles de duelo de trabajadores nacionales en su memoria. El introduce el conocimiento de la Revolución Rusa y a Lenin como el gran líder del proletariado mundial, la experiencia del movimiento obrero organizado internacionalmente. Divulga documentos e información de los Congresos obreros internacionales y divulga el pensamiento de Lenin, desde 1919 hasta 1924. Aniceto era en esos días el más claro conocedor y divulgador de la Revolución rusa en el país.

Aniceto no llega a militar en el Partido Comunista en su fundación, pero estuvo muy ligado a los jóvenes comunistas liderados por Manuel Mora en esos días. Incluso, en un intento de golpe de estado que pensaron realizar, de calentura política y revolucionaria, contra Cleto González Víquez, que no se llegó a materializar, los jóvenes comunistas consideraron que Aniceto Montero podría haber dirigido el país. Aniceto era un referente político para Manuel, que era muy joven en ese momento.

Hay también una tradición de luchas, de huelgas y organización obreras desde el siglo XIX. Por falta de tiempo no me puedo detener en esto. Pero, a partir de 1901, ya tenemos sindicatos y ligas de obreros; desde 1905 federaciones de trabajadores, y desde 1913, al impulso del Centro de Estudios Sociales Germinal, se constituye la primera Confederación General de Trabajadores. Esta Confederación llegó hasta 1923 cuando le da el apoyo al Partido Reformista, del General y sacerdote Jorge Volio.

Para mí Jorge Volio y su partido fue una reacción contra el Centro Socialista de Costa Rica y contra Aniceto Montero, desde una perspectiva social. En esos días del Centro Socialista, en 1919, había llegado a Costa Rica, a la región de Puntarenas, Farabundo Martí, joven estudiante y revolucionario salvadoreño, que no encontrando un ambiente político adecuado marchó hacia Nicaragua y Honduras, donde fundó el Partido Comunista de Centroamérica en 1923.

Así se habían venido danto experiencias políticas importantes que son las que están influyendo en la formación política y en el pensamiento al joven Manuel Mora Valverde.

Jorge Volio y su Partido Reformista logró elegir a Julio Padilla, dirigente obrero destacado de esos días, como diputado, y en 1925, con sus luchas parlamentarias logran aprobar la Ley de Accidentes de Trabajo, que venía luchándose desde 1908, con la oposición parlamentaria de León Cortés.

Hasta 1928 Jorge Volio está ligado a sensibilidades sociales políticas. Simpatizaba con la Revolución Rusa y exige al gobierno de Cleto González Víquez que restablezca relaciones con la joven Revolución Rusa. Bajo el gobierno de Tomás Guardia se habían establecido relaciones diplomáticas frías con la Rusia Zarista. Al triunfar la Revolución Rusa se suspendieron estas relaciones. Por eso Volio luchaba por reconocer y establecer relaciones con la joven Revolución. Jorge Volio había sido un destacado luchador contra la ocupación imperialista de los Estados Unidos en Nicaragua, y la expulsión de sus marinos, durante las décadas de 1910 y de 1920; en la década de 1910 luchando a favor y al lado del patriota nicaragüense Benjamín Zeledón y, en la década del 20, a favor de Augusto C. Sandino. El Frente Sur de la lucha anti somocista, en 1978, en Nicaragua se llamaba Benjamín Zeledón. Entre 1928 y 1934 el Partido Reformista se aleja en la práctica de su ideario programático y social.

En 1928, al calor de la crisis internacional, la Confederación General de Trabajadores fundada en 1913, apoyando al Partido Reformista en 1923, desaparece, y se forma para este año, 1928, la Unión General de Trabajadores, que se va a constituir en la base social de apoyo al naciente Partido Comunista en 1931, con dirigentes obreros que publicaron el periódico La Lucha, donde se anuncia la llegada a su redacción del Manifiesto Comunista, que se pone al servicios de sus lectores y trabajadores.

Todo esto envuelve al inquieto joven Manuel Mora. Para esos días finales de la década de 1920, impulsa Manuel también el periódico Revolución, y para las elecciones de medio periodo de diputados, de 1930, se constituye el Partido Alianza de Obreros y Campesinos que va a impulsar la candidatura a diputados, entre otros, de Joaquín García Monge, Otilio Ulate Blanco, Ricardo Moreno Cañas, Octavio Jiménez Alpízar, Gonzalo González González, Alejandro Montero Segura, Mario Fernández Alfaro, todos luchadores sociales e intelectuales muy importantes. En esa época se permitía que una persona pudiera postular a diputado a la vez por dos partidos políticos diferentes y en distintas provincias. Así Otilio Ulate salió electo diputado, en esa elección, por la Provincia de Alajuela. Muchos de estos personajes después van a tener una vida intensa y dinámica con Manuel Mora.

En el caso de Otilio Ulate hasta el año 1939 va a estar cerca de Manuel y de los comunistas. En los años 20 Ulate había participado activamente de las luchas anti imperialistas y nacionalistas. Ya separado y distante, en los días de la guerra civil, en 1948, estando Ulate en San José, le pide a Manuel Mora protección de los comunistas porque temía por su vida por parte de los figueristas. Llevado Ulate al Palacio Arzobispal, para su custodia, también le pidió a Manuel que fueran los comunistas los que le protegieran allí.

El Partido Comunista, para mí, empieza a funcionar el 6 de junio y no el 16 de junio de 1931. El 6 de junio es cuando en una asamblea eligen el Comité Político, que se reúne por primera vez el 16 de junio, que es la fecha que oficialmente se considera de su fundación. Para mí, insisto, el 6 de junio es cuando constituida la Asamblea de comunistas elige a la Comisión Política. Esto de la fecha podría no tener importancia para este momento. Es tan solo una observación histórica para el mismo Partido.

El Partido Comunista inicia así sus luchas. No le van a permitir participar en elecciones como Partido Comunista, por una ley que se había aprobado antes de su fundación, en el gobierno de Cleto González Víquez, 1928-1932, como parte de las reacciones internacionales que se impulsaban en esos años contra los comunistas y su movimiento internacional. Por eso acude al expediente de inscribir, para efectos electorales, al partido que se llamó Bloque de Obreros y Campesinos, con los que empieza a elegir a sus primeros representantes populares; en la Municipalidad de San José a Guillermo Fernández y a Adolfo Braña Rosas, y en la diputación en 1934 a Efraín Jiménez Guerrero, que era zapatero, y a Manuel Mora Valverde.

Así, el Partido tuvo una doble vida; la vida de Partido Comunista para la vida cotidiana, de todos los días, en las ciudades, en el campo, tratando de organizar trabajadores, agitando sus propuestas y denuncias políticas, impulsando las huelgas como las de 1934, la bananera, la de zapateros y trabajadores de café que también se dan ese año; y la vida del Bloque de Obreros y Campesinos, para los procesos electorales.

En esos días el Partido Comunista empieza a desarrollar influencia en sectores campesinos y urbanos, con la Unión General de Trabajadores, que por el crecimiento de sus luchas y presencia, la disuelve en 1938 para impulsar la Unión Nacional Campesina y el Comité Sindical de Enlace. La presencia del Partido en el sector campesino se basaba en la experiencia habida desde 1901 con las primeras organizaciones campesinas de Valle Central que surgieron para enfrentar la expansión cafetalera de Julio Sánchez.

La Unión Nacional Campesina y el Comité Sindical de Enlace van a dirigir las luchas sociales del Partido hasta 1942, cuando las funden de nuevo, en la Confederación de Trabajadores de Costa Rica.

En la década de 1930 el Partido Comunista también se había colocado en el nivel internacional de solidaridad, en primer lugar con la defensa de la Revolución Socialista de Octubre y de la Unión Soviética, que fue un eje muy importante de sus luchas, y de la República Española y de su defensa en el período de 1936-1939, cuando se da la Guerra Civil de España, que fue la antesala de la II Guerra Mundial, y de la lucha antifascista mundial. En este período Manuel Mora intenta integrarse, como internacionalista, en las brigadas a favor de la República Española, donde estaban Adolfo Braña y Rafael Ángel Llubere, que habían sido expulsados de Costa Rica. Alrededor de ellos hay una historia hermosísima de solidaridad, con ellos y sus familias en el país; de sus luchas en España, sus detenciones en campos de concentración hasta su traída de nuevo a Costa Rica.

En este período esta Carmen Lira, Luisa González y otras destacadas mujeres en el Partido. Carmen Lira va a ser quizá la mujer que más influye en Manuel en aquellos días y hasta su muerte. Carmen Lira fue como una mentora en todos los sentidos para Manuel. Maestra distinguida, que había estudiado en Chile y en Francia. Su amplia cultura, su conocimiento de la teoría revolucionaria marxista leninista, la llevó a ser una fuente nutriente de pensamiento social. Era muy clara en sus conceptos de la lucha de clases y de la interpretación de la realidad social del país.

Cuando el Partido inició la publicación del periódico Trabajo, Carmen Lira, junto con el joven venezolano Rómulo Betancourt dirigió la parte editorial del periódico desde 1921 hasta 1933. Al regresar a Venezuela Rómulo Betancourt, Carmen Lira siguió al frente del periódico en su parte política editorial.

Betancourt había llegado al finalizar la década de 1920 al país; era un antiimperialista y se integró al naciente Partido Comunista. En Costa Rica había un movimiento, la Unión Libertadora Venezolana, fundada desde 1919, por José Sotillo Picornell, que realizaba acciones de solidaridad y lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, en Venezuela.

Sobre Betancourt en el Partido, y en el país, durante esos años, se han hecho estudios importantes por Alejandro Gómez. Betancourt también escribió en el Repertorio Americano, la revista de Joaquín García Monge.

El salario de diputado de Manuel, en esos días, se dividía en tres partes, una para el Partido, otra para Rómulo Betancourt y la otra para sus gastos personales.

Desde 1934 hasta 1948 el partido va a elegir zapateros y abogados en los puestos de elección popular, como sus principales representantes. Los zapateros venían organizados desde el Sindicato de Zapateros en 1910. Era un núcleo muy importante de trabajadores organizados, con cultura y educación política y con tradición de luchas. Fueron una fuerza motriz importante dentro de los militantes comunistas de esos años.

Con la elección en 1934 de los primeros regidores y de los primeros diputados, Manuel Mora, ya diputado, le toca dar la gran batalla contra el reformismo de Jorge Volio.

Justamente el libro inicia con el discurso de enfrentamiento parlamentario entre Manuel Mora y Jorge Volio, porque había necesidad de descubrir, de desenmascarar, de distinguir la política revisionista, reformista, no revolucionaria del Partido Reformista y de Jorge Volio, frente a las posiciones revolucionarias y de la lucha de clases del Partido Comunista y del Bloque de Obreros y Campesinos. Volio y su partido se presentaban como la alternativa frente a los comunistas, de allí la importancia de ese debate parlamentario. De hecho allí desapareció el partido Reformista, y el volismo, y el Partido Comunista y Manuel empezaron a destacar como la fuerza política aglutinadora y directora de las luchas populares de los siguientes años. Había que distinguir frente a Jorge Volio y su partido la posición correcta revolucionaria del Partido Comunista de Costa Rica, a través del Partido Bloque de Obreros y Campesinos.

Este discurso de Manuel Mora es clave también para entender la posición del Partido Comunista y de Manuel Mora, que es el que va a marcar el rumbo y perspectivas del Partido Comunista desde aquellos años, permanentemente. Es el peso de Manuel, su peso intelectual, su formación histórica, cultural y política; su capacidad intelectual, su capacidad de análisis; su capacidad de convencimiento en la explicación política que hacía en sus discursos; su capacidad de entendimiento de la vida social y política nacional, e internacional, como coyuntura, que le tocaba vivir y que el país vivía. Igualmente, su capacidad para trazar los caminos adecuados para el desarrollo de la lucha política y el crecimiento del Partido Comunista.

El Partido Comunista va a ir creciendo desde 1934 hasta 1948. De 2 diputados en 1934 llega a elegir 9 en 1948. En la elección de 1939 llega a constituirse en la segunda fuerza electoral nacional, enfrentando al Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, con 11% de votación. Esto explica en parte el peso del Partido Comunista, pero especialmente el de Manuel Mora en los duros años desde 1940 hasta 1948.

En el libro se explica esta situación. También de forma gloriosa el libro nos presenta a Manuel Mora, el joven lector político. Su lectura y cultura era de asuntos universales y nacionales, pero también de la cultura política de los clásicos revolucionarios, de Carlos Marx, Federico Engels, Vladimir Lenin y otros dirigentes de la revolución mundial, entre ellos Gramsci, Dimitrov, Luxemburgo; Trotsky también.

Marx desarrolló majestuosamente su pensamiento revolucionario analizando el desarrollo del sistema y la sociedad capitalista en el siglo XIX, y organizando el movimiento obrero internacional en esos años; Engels contribuyó mucho, en ese sentido, con los análisis de Marx. Por su parte, Lenin desarrolla los estudios de Marx y Engels en la etapa final del siglo XIX, y principios del siglo XX, cuando en el desarrollo capitalista aparece su fase imperialista, la del surgimiento de los Monopolios, Oligopolios, Carteles, Trust, y la necesidad de un nuevo reparto del mundo, que se expresa en la I Guerra Mundial. El imperialismo como fenómeno mundial apareció entre 1890 y 1914. La Obra de Lenin que lo analiza es de 1917. Rosa Luxemburgo, en 1910, había hecho análisis importantes sobre la acumulación capitalista del colonialismo internacional, en eta etapa del imperialismo.

Es el análisis de Lenin el que va a contribuir vigorosamente a entender esta nueva etapa de la sociedad capitalista, para poder hacer la revolución socialista. Es Lenin también el que construye y elabora la teoría del Partido Revolucionario de nuevo tipo, del Partido Bolchevique, del Partido Comunista, desde 1903, para convertirlo en un instrumento de apoyo, en una palanca social y política, en un medio organizativo, de lucha de las masas populares y de la clase obrera para poder tomar el poder político.

Este pensamiento de Carlos Marx, de Federico Engels y Vladimir Lenin, por citar solo a estos tres, de los grandes teóricos de lo que se llama el marxismo leninismo, Manuel Mora lo aprende, y lo entiende correctamente como una guía para la acción política, no como un libro de recetas política.

Para Manuel Mora el marxismo leninismo no es una doctrina religiosa, ni los marxistas leninistas han de ser sus sacerdotes. Para Manuel Mora hay quienes leen estos textos, de los pensadores revolucionarios clásicos, como si fueran textos religiosos, como dogmas de fe, sintiéndose apóstoles de esta doctrina, sin entender adecuadamente la realidad social, porque quisieran aplicar esos conceptos y teorías políticas como si fueran calcamonías.

Para Manuel Mora la teoría política revolucionaria de los grandes clásicos desde Marx, Engels y Lenin, hasta los teóricos de su tiempo, constituye fundamentalmente un método de análisis de la realidad social, económica y política, y una guía para la acción de conformidad a las particularidades específicas y concretas de cada realidad social y política, de cada país.

Manuel Mora tuvo la maravillosa capacidad de interpretar esos escritos de los revolucionarios clásicos, asimilarlos y traducirlos a las condiciones sociales y políticas de Costa Rica; de explicarlos de forma sencilla y llana, sin mencionar a los clásicos. Manuel no acudía, como criterio de verdad a estar mencionando citas de esos autores. Su brillantez le llevaba a asimilar el conocimiento de esos autores, para explicar en lenguaje sencillo, el análisis del panorama nacional y de la geopolítica que enfrentaba, aplicando la rigurosidad del pensamiento revolucionario desde la perspectiva de la necesidad socialista del proceso revolucionario costarricense.

Por ello, desde la formulación del Programa Mínimo del Partido Comunista de Costa Rica señaló el carácter y las posibilidades de la Revolución Socialista de Costa Rica. En el Libro justamente está el texto donde él habla y plantea el carácter de la construcción comunista a lo costarricense, el comunismo a la tica, como se ha divulgado su idea.

Aun cuando Marx había señalado que el desarrollo de la sociedad capitalista avanzaba inevitablemente hacia la sociedad comunista y que el socialismo era tan solo una fase de transición hacia esa sociedad desde el capitalismo, Manuel Mora tuvo esa brillante lucidez para entender ese proceso. Por eso siempre habló, desde el primer momento del surgimiento del Partido Comunista, desde su Programa inicial, y en sus discursos, que el desarrollo del comunismo en Costa Rica pasa por etapas, sin calcar experiencias ajenas, externas; sino, que se trata de avanzar sobre las condiciones nacionales posibles para impulsar una vía costarricense hacia el socialismo, lo que él llamó el socialismo a la tica. Esto marca y marcó la vida del Partido Comunista desde sus orígenes. Esto es clave para entender este Libro de escritos de Manuel Mora.

El Libro es Historia viviente; es pensamiento vivo; es pensamiento dialéctico; es pensamiento de análisis de la realidad política, social y económica nacional de los distintos momentos que le tocó vivir, que se ve en la selección por décadas de sus escritos en este libro publicados. Es su paso en pensamiento y palabras por las décadas de 1930, 1940, 1950, 1960, 1970 y 1980 hasta la división del Partido Comunista. Son épocas claves, confusas, complejas, llenas de contradicciones de todo tipo. Si tan solo apreciamos la década de 1940 en la que lleva al país a una situación de alianza política, como nunca se había hecho hasta entonces en el mundo, entre la Iglesia Católica, el Gobierno y el Partido Comunista, para impulsar una Gran Reforma Social, un Gran Código de Trabajo, y todo ello con un gran compromiso de lealtad entre los grandes hombres que la acordaron, Monseñor Sanabria, el Presidente Calderón Guardia y Manuel Mora; lealtad fraguada en esos días que llega de parte de Monseñor Sanabria hasta el período de la Junta de Gobierno, cuando la Iglesia enfrenta públicamente actuaciones de la Junta de Gobierno. No fue un Pacto solo de 1943. Fue un Pacto que alcanzó a la Guerra Civil y los días que le siguieron, durante el Gobierno de Facto. La protesta ante la Junta fue en vivo y directo, en la Iglesia Catedral, que hizo que los miembros de la Junta se levantaran en protesta y abandonaran la Iglesia.

Toda esta complejidad de la historia nacional de esos años, de la década del 40, está explicada en distintos discursos aquí recopilados. Especialmente en los discursos, de 1958, cuando Manuel contesta, ante el décimo aniversario de la guerra civil, un discurso de José Figueres y otro de Otilio Ulate.

Después de derrotado el fascismo mundial, del surgimiento del campo socialista, del impulso de la Guerra Fría, el mundo cambia. Nuevos países socialistas, la Revolución China, la Independencia de la India, los procesos anti colonialistas de Indochina, de Corea y otras regiones del mundo; se impulsa una nueva etapa de anticomunismo mundial. Esto se refleja en el Libro, cuando se aprecia el período de clandestinidad al que se somete al Partido entre 1948 y 1974.

Aun dentro de este período Manuel siguió siendo ese hombre extraordinario, costarricense, patriota, internacionalista cuando tuvo que serlo. Manuel fue en este período el hombre extraordinario como organizador partidario y de organizaciones sociales y sindicales, contribuyendo a ellas; como agitador de problemas nacionales y regionales, de tipo político; como diputado, como articulista y analista de periódico, desde tribunas populares, en la clandestinidad, escribiendo como Arturo Jara, o desde la legalidad con su nombre.

Durante la clandestinidad el Partido Comunista inició sus actividades públicas a través de los Centros Obreros de Estudios Sociales que se empezaron a abrir en distintos pueblos y localidades del país. En estos Centros se hacían conferencias los lunes, para educar a los asistentes y partidarios, para explicar la línea del Partido Comunista, para fortalecer la educación política, y general, de los miembros del partido y de quienes asistían a escuchar. En estas conferencias muchas veces participaba Manuel.

Aun en los días de la represión, el Gobierno de José Joaquín Trejos Fernández, 1966-1970, y el de José Figueres después, 1970-1974, le pidieron que actuara como Agente comercial ante los países socialistas para vender café y caña de azúcar, para ayudar a resolver la crisis económica del país. Manuel asumió esa tarea nacional, con apoyo del Partido, acompañado de Max Blanco Brunetti, un cafetalero muy importante y de Ricardo Quesada López Calleja, sobrino de Carmen Lira; situación ésta que le permitió negociar la legalidad del Partido Comunista, la que se logró en 1975, y al establecimiento de las relaciones diplomáticas con la URSS y otros países socialistas en la década de 1970.

De aquí en adelante conocemos el desarrollo del Partido de Manuel, con Manuel diputado, junto a Marcial Aguiluz en 1970 y desde esas elecciones se siguió eligiendo diputados de la izquierda nacional, bajo la coalición que se llegó a constituir de Pueblo Unido, en 1978. Estos grupos de nueva izquierda, el Partido Socialista Costarricense y el Movimiento Revolucionario del Pueblo, surgieron al calor de la Revolución Cubana.

El éxito de la coalición Pueblo Unido en 1978 y 1982 condujo a estimular el debilitamiento y la división de la izquierda, y del propio Partido Comunista, con fracturas internas que 1984 lo llevaron a su división y práctica desaparición política.

El libro cierra con este proceso de la división del Partido, con la intervención de Manuel en el Pleno del Partido, en que se detallan los entretelones de esta crisis partidaria.

El Libro es una colección, es una selección; una antología que nos coloca a Manuel Mora en todas estas fases y etapas de la Historia nacional, de su Partido; donde va a destacar el Manuel Mora organizador político, Manuel Mora diputado y parlamentario vigoroso; el Manuel Mora dirigente y organizador del Partido, el Manuel Mora periodista, el Manuel Mora polemista, analizando problemas, discutiendo con los grandes líderes políticos.

Manuel Mora fue de los grandes oradores que tuvo Costa Rica; en el Partido, a su nivel, el otro gran orador fue el diputado Luis Carballo Corrales.

El libro que recoge estos discursos es una buena guía para apreciar y conocer el pensamiento de Manuel Mora; para penetrar en lo que Manuel Mora nos da y relata como radiografía de la Historia nacional costarricense.

Los discursos de Manuel son también una radiografía del tiempo histórico; nos va planteando momentos históricos en una visión de continuo, una línea, un rosario de hechos donde vemos avanzar el partido y brillantemente el análisis de Manuel no solo en las condiciones internas, sino también en las condiciones regionales, en las distintas décadas de sus discursos.

Cuando se disuelve la Unión Soviética, lo que no está tratado en el Libro, ante una pregunta que le hace un periodista sobre si el socialismo y el comunismo se han acabado, él da una sencilla respuesta: mientras haya miseria en el mundo; mientras haya pobreza; mientras haya desigualdad en el mundo; siempre habrá luchas socialistas y siempre habrá luchadores sociales.

Cuba enfrenta operaciones de trata de personas con fines de reclutamiento militar

Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

El Ministerio del Interior detectó y trabaja en la neutralización y desarticulación de una red de tráfico de personas que opera desde Rusia para incorporar a ciudadanos cubanos allí radicados, e incluso algunos procedentes de Cuba, a las fuerzas militares que participan en operaciones bélicas en Ucrania. Se han neutralizado intentos de esta naturaleza y se han iniciado procesos penales sobre personas involucradas en estas actividades.

Los enemigos de Cuba promueven informaciones distorsionadas que buscan empañar la imagen del país y presentarlo como cómplice de estas acciones, que rechazamos categóricamente.

Cuba tiene una firme y clara posición histórica en contra del mercenarismo y desempeña un papel activo en las Naciones Unidas en repudio de esa práctica, siendo autor de varias de las iniciativas que se aprueban en ese foro.

Cuba no forma parte del conflicto bélico en Ucrania. Está actuando y actuará de manera enérgica contra quien, desde el territorio nacional, participe en cualquier forma de trata de personas con fines de reclutamiento o mercenarismo para que ciudadanos cubanos hagan uso de las armas contra cualquier país.

La Habana, 4 de septiembre de 2023

(Cubaninrex)

UCR: Cuando la sed por el conocimiento y la pasión por la justicia desembocan en el servicio a los demás

A lo largo de 61 años de docencia, don Walter ha visto pasar miles de jóvenes estudiantes por sus aulas, quienes, a la vuelta de los años, terminaron sirviendo al país en muchísimos cargos, tanto en el ámbito privado como en el público, entre los que se destacan presidentes de los tres Poderes de la República. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

180 años de la Facultad de Derecho

A sus 90 años, Walter Antillón Montealegre sigue nutriendo su intelecto y compartiendo sus conocimientos ‘ad honorem’ con las nuevas generaciones de estudiantes

“¡Jamás, jamás! Todos los días estudio”. Así de categórico es Walter Antillón cuando se le pregunta si ha logrado saciar su sed de conocimiento luego de nueve décadas de vida. Esa incansable búsqueda lo llevó a tener una biblioteca con cerca de 20 000 libros que empezó a reunir cuando, a sus dieciséis años, compró el primero de ellos: “Los caminos de la libertad” de Bertrand Russell, en 3 colones con 50 céntimos, en la desaparecida Librería Vagel, sobre el Paseo de los Estudiantes, cuando regresaba a su casa de su querido Liceo de Costa Rica.

Fue ahí, en el Liceo, donde consolidó su afición por la lectura como forma de acceder al conocimiento, se tornó un fanático de la historia, dominó el francés y amplió sus horizontes de la mano de profesores que eran verdaderas luminarias, como Teodoro Olarte, Carlos Monge Alfaro, León Pacheco, Isaac Felipe Azofeifa y Rafael Lucas Rodríguez, entre otros. Sin embargo, más allá de las ciencias, el arte y las letras, Antillón aprendió el carácter democrático que siempre debe encarnar la educación.

“El Liceo era para todos. Yo era de San José, de una familia más o menos acomodada, pero tenía compañeros muy ricos y tenía compañeros muy pobres también. Tenía compañeros que venían de Aserrí todos los días caminando desde la madrugada descalzos, con los zapatos al hombro, y se los ponían 200 metros antes de llegar al Liceo para no gastarles las suelas. Pero esa gente se metía en la clase con los Rorhmoser, con los Lachner”, recuerda Antillón.

De los 20 000 libros de este jurista, la mayoría ahora se encuentran en la Biblioteca Arturo Agüero Chaves, de la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica, gracias a una generosa donación que realizó recientemente. Él se quedó con poco menos de 2 000 libros en su casa para seguir sintiendo la cercanía de quienes considera sus amigos, y se muestra complacido al saber que muchos de ellos ahora le están haciendo compañía a la comunidad estudiantil de la sede de la UCR en San Ramón, donde el mismo Antillón se mantiene impartiendo los cursos de Teoría del Proceso, Derecho Romano e Historia del Derecho, una actividad que realiza ad honorem desde su jubilación, hace más de un cuarto de siglo.

“Un buen libro te sitúa en el mundo, te coloca en una posición estratégica para apreciar todo mejor, ni te das cuenta, simplemente el libro lo hace”.

Walter Antillón Montealegre, docente de la Facultad de Derecho

La Facultad en la que se ha desempeñado como docente por más de seis décadas no es la misma que lo vio llegar como estudiante a inicios de la segunda mitad del siglo XX, cuando muchos de sus mejores profesores fueron sustituidos por el simple hecho de ser calderonistas, bando perdedor en la Guerra Civil de 1948. Eso provocó el ingreso de muchos profesionales en Derecho que estaban muy interesados en consolidar su bufete, pero no en desarrollar una vida académica y, mucho menos, una dedicada a la investigación jurídica. Sin embargo, Antillón señala que ese fenómeno ya se venía dando desde mucho antes, cuando la otrora Escuela de Derecho estuvo bajo la tutela del Colegio de Abogados a falta de una universidad que la cobijara.

A pesar de ello, señala que la Facultad siempre ha tenido baluartes que se han preocupado por nutrir al estudiantado con el mejor y más actualizado conocimiento. Entre ellos, recuerda a Fernando Baudrit Solera, quien organizaba conferencias en el patio central del viejo edificio de la Facultad, en Barrio González Lahmann, cada vez que alguno de sus connotados amigos juristas estaban de visita por el país. Así fue como la comunidad estudiantil de Derecho logró conocer los postulados de Luis Jiménez de Asúa, penalista español exiliado en Argentina y los de Mario de la Cueva, laboralista mexicano, así como las posturas del español Luis Ricasell, filósofo del Derecho, y las de Sebastián Soler, penalista argentino, quien, posteriormente, contribuyó con la redacción de códigos nacionales aún vigentes.

“La Facultad tenía muy pocos profesores que valían la pena. Uno de ellos era don Pablo Casafont, que era abogado. A don Pablo no lo sacaron de la Facultad porque no era mariachi. Excepcionalmente algunos quedaron, y don Pablo era excelente docente. Como profesor, utilizaba el método socrático, el único que hacía eso en la Facultad. O sea, él dialogaba con los alumnos. La clase de él era así. Era un diálogo tan interesante, tan provocativo, que uno salía de la clase hablando de eso y se iba a recreo con los compañeros discutiendo los temas de la clase. Es el único profesor que tenía esa cualidad”, destacó Antillón.

No obstante, personas como Casafont eran las excepciones en la Facultad de Derecho que le tocó vivir a Antillón como estudiante. Si bien reconoce que había buenos profesores en el sentido de que eran responsables e impartían clases “decentes”, Antillón considera que estaban muy lejos de un verdadero ejercicio académico porque, en su mayoría, eran jueces y abogados sin el tiempo y sin las habilidades lingüísticas básicas para conocer y ahondar en la doctrina extranjera y en las revistas especializadas de la época, producidas en Francia, Italia y Alemania, países que lideraban la producción científico-jurídica de aquel entonces.

Lo que Antillón no logró aprender en la Facultad, lo encontró en los libros que compraba “desaforadamente” mientras combinaba sus estudios con una práctica en el Juzgado Segundo Civil de San José, donde el juez Ulises Odio se convirtió en su guía y contertulio, tanto de textos de jurisprudencia como de buena literatura. De él aprendió el oficio de juez, no solo en la teoría, sino también en la práctica, porque en poco tiempo le empezó a pasar casos para que él hiciera un borrador de la sentencia.

En ese mismo tiempo, otro estudiante trabajaba como escribiente en el Juzgado Tercero Civil. Se trataba de Gonzalo Retana, amigo de Antillón, y un apasionado por leer solo sentencias de casación. Otro tipo de lectura lo consideraba inútil e intrascendente, y así se lo hacía ver a Antillón cada vez que se lo encontraba leyendo alguna novela. A la vuelta de los años, Retana se convirtió en magistrado de la Corte y Antillón en docente de la Escuela de Ciencias Políticas, lugar donde ambos se reencontraron, solo que en una relación diferente: de profesor y estudiante.

“Hombre, qué curioso, ¿cómo estás por aquí?”. Me dice: “Bueno, con el tiempo yo aprendí que no solo las sentencias de casación había que leer”. Y me mostró que estaba leyendo Cien Años de Soledad de García Márquez. O sea, ya después él empezó a leer literatura, lo cual me pareció maravilloso, porque un juez cerrado, que no sabe nada de la literatura del mundo, tiene un horizonte completamente limitado y eso puede hacer mucho daño en el ejercicio de la judicatura”, enfatizó Antillón.

Luego de obtener su título universitario, Antillón se desempeñó por poco tiempo como juez y otros cargos judiciales, porque en 1962 fue llamado por Rogelio Sotela, decano de la Facultad de Derecho, para asumir la cátedra de Teoría del Estado, en sustitución de Alfonso Carro, quien fue nombrado como ministro de Trabajo por Francisco Orlich, electo ese año como presidente de la República.

“Con dos semanas de anticipación yo iba a dar una clase a estudiantes universitarios, era una grandísima irresponsabilidad. Hice lo que pude y estuve trabajando ese tiempo dando esa clase mientras seguía estando en los Tribunales. Ese era el panorama de la Facultad: un montón de profesores que no eran profesores, sino que eran unos señores a quienes habían llamado un poco a la carrera para encargarse de una materia. Eran jueces y abogados muy ocupados en sus cargos que tenían un ratito en las noches para medio preparar las clases. Eso era un desastre porque una universidad no es eso. La universidad tiene una cosa que es fundamental que es la vida académica y ahí no había ninguna vida académica”, criticó el jurista.

Antillón conoció la vida académica universitaria en todo su esplendor en la Universidad de Roma, donde realizó sus estudios de posgrado y trabajó como asistente de la cátedra de Derecho Procesal, gracias a una beca y a las recomendaciones que le extendieron don Fernando Baudrit Solera, presidente de la Corte Suprema de Justicia en ese momento, y algunos amigos de este. Fue ahí donde constató la importancia de que el cuerpo docente dedique la totalidad de su tiempo a la investigación científica y académica, época que la recuerda como “un despertar” para él.

“No es cierto que un buen profesional tiene que trabajar como abogado o como juez para aportar. No. Él aporta como académico y con ese aporte enriquece completamente lo que es el ejercicio de la judicatura o de la abogacía. El enriquecimiento de la abogacía y de la judicatura está en la academia. Si no hay academia, la judicatura y la abogacía son pobres, son deficientes. Es el teórico el que tiene la capacidad de develar los verdaderos problemas, el práctico les pasa por encima, no los ve. Por ejemplo, en Costa Rica hay una falta endémica de capacidad para hacer leyes. ¿Por qué razón? Por nuestra manía de creer que tenemos que producir jueces y abogados. ¿Los jueces y los abogados hacen leyes? Las aplican. Para hacerlas hay que tener la distancia, hay que tener la vista desde arriba, desde la teoría, la vista sobre la situación”.

Walter Antillón Montealegre, docente de la Facultad de Derecho

“Yo regresé de Italia con ese abejón en el buche, con esa gran preocupación, y me puse en contacto inmediatamente con Eduardo Ortiz, un decano de la Facultad muy recordado con toda razón. Eduardo también estuvo unos años antes que yo en Roma. Entonces, los dos conocimos los mismos maestros. Estuvimos en contacto por carta durante el tiempo que yo estaba allá y, entonces, estábamos muy coordinados. Así que, cuando regresé empezamos a pensar cómo hacer para cambiar la Facultad. Carlos José Gutiérrez, que era un poco mayor que nosotros, pero era de la gente joven, era muy receptivo en esto y se metió de lleno. Entonces, cuando él fue decano nos llevó a nosotros a la administración: Eduardo fue su vicedecano y yo su director de docencia”, recordó el profesor.

Desde esos puestos, Antillón y compañía lograron cambiar por completo el programa de estudios de la Facultad de Derecho y establecer convenios con los gobiernos de Francia e Italia y con sus principales universidades. Gracias a estas alianzas, estudiantes nacionales se especializaron en Europa, profesores italianos y franceses impartieron cursos en el país y la biblioteca de la Facultad se nutrió con la más actualizada doctrina de ambas naciones europeas, producto de una generosa donación de libros y de la suscripción a prestigiosas revistas.

“Todo eso cambió a la Facultad. Al cabo de un tiempo ya teníamos de vuelta a un montón de egresados nuestros, posgrados que venían ya contratados por la Universidad. […] Entonces, lo que nunca se había podido hacer porque faltaba plata, se hizo en pocos años y tuvimos 25, 30 tiempos completos, pagados por la Universidad y plata había, sí había la plata. ¿Dónde estaba? Simplemente la plata es la misma, usted la usa en una cosa o la usa en otra”, agregó.

Sin embargo, la reforma soñada por Antillón no duró mucho. La construcción de una vigorosa vida académica quedó truncada cuando los jóvenes becarios que regresaban con su posgrado de Europa se fueron yendo, uno a uno, luego de cumplir con su compromiso de servicio a la Universidad. Incluso, el mismo Antillón renunció a finales de los años setenta con la motivación de trabajar con el flamante Gobierno sandinista en Nicaragua, donde permaneció por ocho años.

“Yo no llegué a pelear en el Frente Sur porque en eso ya ganaron los sandinistas, pero yo estaba muy relacionado con lo que iba a ser la parte intelectual del Gobierno. Entonces, desde antes del triunfo sandinista ya veníamos trabajando en una especie de Constitución, que era una Constitución de dos cabezas: el Estatuto de Derechos de los Nicaragüenses y el Estatuto Fundamental, como quien dice la parte orgánica y la parte dogmática de la Constitución. Con eso empezó a funcionar el Gobierno de Nicaragua. Yo ya estaba muy involucrado con ellos, de modo que cuando triunfa el movimiento sandinista nos mandan a viajar. Yo viajé a Managua el día siguiente al triunfo, el día siguiente de la huida de Somoza y desde entonces me quedé allí”, rememoró.

Y se quedó allí con la plena certeza de que terminaría sus días sirviendo al Gobierno Sandinista y que sus buenos efectos en la sociedad se esparcirían por toda Centroamérica. Por eso renunció como profesor de la Universidad de Costa Rica y se deshizo de todo lo que lo ligaba al país. No obstante, a la vuelta de pocos años, vio cómo la Revolución fue traicionada desde dentro con el apoyo económico y armamentista de los Estados Unidos. A partir de entonces, ha visto cómo las diferencias sociales se han incrementado, así como la pobreza y la represión.

“En este momento, eso ya no es una Revolución, para nada, yo no veo por ninguna parte un desarrollo revolucionario, un desarrollo del pueblo de Nicaragua, veo a un pueblo mayoritariamente opositor oprimido por las armas y un ejercicio del poder absolutamente enloquecido. […] Es una vigilancia y una persecución contra todo el mundo, y las medidas son demenciales: a usted le quitan la nacionalidad y le quitan todos sus bienes y le quitan el ejercicio profesional. Es decir, son las medidas que Hitler toma apenas llega al poder contra los judíos: despojo de la nacionalidad, despojo de la profesión, prohibición de relacionarse con otras personas. Para mí es dolorosísimo porque yo participé en la gran ilusión de lo que sería, en mi criterio, el futuro de América Central, yo pensaba que una revolución socialista democrática podía cundir en América Central. ¡Claro! No contaba con que los gringos no iban a permitir nada semejante y tenían todos los recursos para impedirlo”, manifestó Antillón.

Para Walter Antillón Montealegre el objetivo del desarrollo intectual es el servicio a la comunidad. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La afinidad de este docente con las ideas comunistas comenzó desde temprana edad, cuando tomó conciencia de la injusticia que viven las sociedades dominadas por una oligarquía. Sus manifestaciones se convirtieron en un escándalo dentro de su conservadora familia, lo cual no fue obstáculo para que, años más tarde, ingresara al Partido Vanguardia Popular y se rozara con las figuras más emblemáticas de esta corriente política en el país.

A pesar de que sus ideales políticos los compartía con algunos compañeros de universidad, el movimiento estudiantil era muy pasivo y no asumía ninguna lucha como propia. De acuerdo con Antillón, esa característica obedecía a la fuerte represión que se vivió posterior a la Guerra Civil de 1948 y a la proscripción del Partido Comunista por cerca de 25 años. Sin embargo, la energía del estudiantado se acumuló y terminó por estallar en las manifestaciones contra el Proyecto de Ley de Alcoa, en 1970.

Para ese entonces, Antillón ya formaba parte del cuerpo docente de la Facultad. Según recuerda, la relación entre docentes y estudiantes era distante y poco democrática, a diferencia de lo hoy él mismo experimenta sus clases, donde sus alumnos lo tratan con suma confianza y le hablan de “vos”, a pesar de las siete décadas que los separan.

“Lo que yo le digo a los alumnos, en primer lugar, hay una cosa fundamental, que es consustancial con la academia, pero que nuestras organizaciones de enseñanza pasan de lejos, y es tener claro el objetivo. Para mí, desarrollarse intelectualmente, desarrollarse emocionalmente, tiene un objetivo que es servir. Si los alumnos aceptan que su objetivo en la vida es servir a la comunidad es muy fácil montar sobre esa ilusión, montar una buena academia. Pero si el objetivo es servirse a sí mismo, hacerse ricos, acumular cosas absurdas, no hay consejo que valga”, advirtió este docente que ya supera las seis décadas de impartir lecciones.

Desde su experiencia académica y su análisis social, Antillón considera que la Universidad debe ser más beligerante y volver a ser un poder en la sociedad costarricense con el fin de resguardar el Estado social y democrático de derecho ante las constantes arremetidas de los grupos interesados en la privatización de los servicios esenciales en detrimento de la mayoría de la población.

“En tiempos del comienzo de la Universidad, los Gobiernos consultaban a la Universidad sistemáticamente y, en Europa, los proyectos de ley son consultados a las universidades, el Parlamento espera que las universidades dictaminen para conocer el criterio. Eso, aquí, jamás. A la universidad pública se la ningunea. Es decir, esos traidores socialdemócratas de Costa Rica que permitieron la privatización de la enseñanza superior nos han hecho un daño espantoso porque se ha vulgarizado, la enseñanza superior se ha convertido en una parodia, en una caricatura”, se lamentó el jurista.

Luchador incansable por la justicia, Antillón reconoce que, como ser humano, ha sido injusto en muchos momentos de su vida y se arrepiente de ello. Sin embargo, no claudica en su batalla interna por vivir lo que predica, porque es un fiel convencido de que bien vale la pena luchar por la justicia en medio de un mundo injusto. Incluso, considera que el sufrimiento es un precio que se puede y se debe aceptar cuando se está del lado de la justicia y existe un compromiso de servir a la comunidad.

Salvar la universidad pública es salvar al país

“Estamos en un tiempo en el que la universidad pública va a la baja. Todo el mundo está de algún modo convencido o resignado que así tiene que ser y yo soy del parecer absolutamente contrario, porque esa baja de la universidad pública es la baja también del Estado de derecho, la baja del Estado de bienestar, es la entronización del neoliberalismo, prácticamente la pérdida de nuestros viejos, los pobres pequeños Estados nacionales. Se están perdiendo y esta gente lo que quiere es, incluso, suprimir los Estados porque son Estados fallidos, Estados obsoletos, Estados canallas, toda clase de cosas.

“La comunidad costarricense, como pueblo, tiene que reaccionar, tiene que seguir adelante. Hay que defender ese pequeño Estado mientras no viene lo que tendría que ser el ideal que sería un Estado mundial fundado democráticamente, en donde todos los pequeños Estados nacionales vean reconocidos sus derechos básicos.

“Nuestros Estados han sido sistemáticamente explotados y traicionados por el gran capital. Las intervenciones del capital siempre han sido para hacernos daño, nunca para mejorar. La prueba de ello es que hoy día estamos tan subdesarrollados como estuvimos hace 100 años, a pesar de todos los planes y todas las proclamas del capitalismo que hay que sacar del subdesarrollo… ¡mentira! No querían sacarnos del subdesarrollo, lo que querían era sacarnos los recursos y siguen en eso.

“El TLC arrasó con nuestras soberanías, nos quitó nuestra soberanía judicial, por ejemplo. Cualquier inversionista puede demandar al Estado costarricense en un panel internacional y eso, para Costa Rica, es la ruina, no solo porque los Estados, casi todos, siempre pierden los pleitos allí, sino porque esos pleitos caen en manos de una mafia abogadil “especialista” que cobra salvajemente. De modo que, ante esa perspectiva del Estado, se agacha ante los inversionistas, el inversionista le impone cualquier cosa. Eso no era así. En América Latina, hace más de cien años, se había ido estableciendo una medida muy buena que se llamaba la Teoría Calvo, la Doctrina Calvo. La Doctrina Calvo decía que el inversionista que llegaba a un país tenía que atenerse a la legislación de ese país y que, si no le gustaba, que no viniera. Eso pasó a las Constituciones, pero el TLC lo reformó, el TLC se llevó por delante esa barrera.”

Walter Antillón Montealegre, docente de la Facultad de Derecho

 

Fernando Montero Bolaños
Periodista, Oficina de Comunicación Institucional, UCR

Seminario Internacional Transición Energética: TE – Una revolución paradigmática impostergable

Fecha: 6 de septiembre 2023 de 1:00 a 6:00pm

Lugar: Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano

Propósito del seminario: Promover la cooperación entre las naciones y pueblos amigos sobre el estudio de posibles soluciones de carácter: científico, tecnológico, ambiental, cultural, educativo, económico y social en materia de sostenibilidad para la transformación energética del Planeta, creando una plataforma de encuentro para la academia, inversionistas, empresas, profesionales y la sociedad.

Enlace para inscripción.

Puede consultar el programa en el archivo siguiente:


Homenaje a Franz Hinkelammert

Con motivo de un homenaje al humanista de la praxis y creador de utopías, Franz Hinkelammert, el jueves 14 de setiembre a las 9:00 a.m. se realizará un conversatorio en el Edificio 2 de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional. La actividad también será transmitida en Facebook Live: Idespo_UNA

¡No a los Co-pagos!

Frente Nacional por la Seguridad Social: en defensa de la salud pública, solidaria y de calidad

30 de agosto del 2023

Rechazamos la inmoral propuesta de “Co-Pago”

En este plan de desprestigio y desfalco contra la CCSS, beneficia a las empresas que lucran con la enfermedad. 

Desde el Frente Nacional por la Seguridad, FRENASS, censuramos y repudiamos el férreo interés privatizador de la Salud Pública por parte del presidente Rodrigo Cháves y su séquito grupo que carecen de criterio propio para la toma de decisiones a sabiendas inclusive, que estas son contrarias al espíritu de creación de la CCSS. 

En un nuevo intento por convertir el Derecho Fundamental de la Salud en un jugoso negocio para unos cuantos (posiblemente financistas de la cuestionada campaña), el presidente Chaves presenta a través de su secuaz Marta Esquivel, una infundada y ocurrente propuesta de “co-pago” con el falaz argumento que es para: “resolver las listas de espera”, aún a sabiendas que no cuenta con estudios ni fundamento técnico de ninguna autoridad competente. 

En este plan de desprestigio y desfalco contra la CCSS, se beneficia a las empresas que lucran con la enfermedad y se obliga a las personas usuarias a invertir (a costa de sus aportes) un 40% de sus propios recursos para inflar los bolsillos de los amigos de Chaves y Esquivel. 

La intención de Esquivel es evidente: no resolver las listas de espera, entregar los dineros de las personas aseguradas para subastar la salud costarricense, no resolver las necesidades de capacidad instalada; y romper con el principio solidario y universal de la CCSS. Desde el FRENASS mantenemos una posición firme y permanente para luchar contra la desinformación y todas aquellas amenazas en contra de la institucionalidad pública y en especial la Seguridad Social. No vamos a claudicar.

Un gobierno que no le paga a la CCSS, ¡No la defiende, la destruye!

¿De quién es la Caja? Del Pueblo que trabaja ¡La Caja no se vende, La Caja se defiende!

Coordinación FRENASS: https://www.facebook.com/frenass13

¡Limón defiende la CCSS!

En la conmemoración del Día de Cultura y Personas Afrodescendientes, y en el marco de la campaña “Gracias CCSS”, las y los compañeros del Bloque Cívico limonense también se pronuncian en defensa de esta gran Institución que no solo es benemérita, sino también baluarte de la democracia, la salud y la identidad costarricense. 

Hoy más que nunca, el Bloque Cívico se identifica con esta lucha a raíz de la construcción del Hospital nuevo de Limón y la rehabilitación y mantenimiento de clínicas, puestos de habilitación de salud, así como de Ebais y Cais. 

El Bloque Cívico reafirma y continúa su apoyo y lucha junto a los compañeros del FRENASS. 

¡Un gobierno que NO le paga a la CCSS, NO defiende esta gran Institución! 

¡La Caja no se vende, la Caja se defiende!

Link para ver el video: https://fb.watch/mThP53O24g/ 

Ocho poblaciones de Bejuco tramitarán procesos contravencionales nuevos en Juzgado de Nandayure

  • Pueblo Nuevo, Bejuco Centro, Punta Islita, Corozalito, Las Parcelas o Colonia del Valle, Pilas de Bejuco, San Gabriel y Jabilla.

  • Trámite se llevarán a cabo a partir del 15 de setiembre de 2023.

Para acercar la justicia a ocho poblaciones del distrito de Bejuco, el Poder Judicial cambió la competencia territorial de los juzgados contravencionales de Nandayure y Jicaral, para beneficiar a las personas usuarias.

A partir del 15 de setiembre de 2023, por cercanía, los asuntos nuevos que requieran tramitar las personas que viven en las poblaciones de Pueblo Nuevo, Bejuco Centro, Punta Islita, Corozalito, Las Parcelas o Colonia del Valle, Pilas de Bejuco, San Gabriel y Jabilla, podrán realizarlos en el Juzgado Contravencional de Nandayure.

Los procesos judiciales contravencionales que actualmente se encuentran en trámite o activos en el Juzgado Contravencional de Jicaral, y que provienen de las zonas indicadas, deberán mantenerse en este despacho, hasta su finalización.

La disposición de las nuevas competencias territoriales de estos despachos judiciales contravencionales, las aprobó Corte Plena, mediante acuerdo tomado en la sesión 35-2023 del 08 de agosto de 2023, artículo V y se establecieron en la circular interna No. 196-2023.

Los cambios en la atención de los asuntos contravencionales de estas ocho poblaciones de Bejuco, se determinaron luego del informe y recomendaciones que presentó la Dirección de Planificación.

Adicionalmente, el acuerdo también estableció “…Mantener en el Juzgado Contravencional de Jicaral, la competencia territorial del resto de poblados pertenecientes a la zona de Coyote, en tanto se les facilita el traslado a las personas usuarias de ese lugar, dada su cercanía y el transporte público disponible, según pudo constatarse”.

Información enviada a SURCOS por el Departamento de Prensa y Comunicación Organizacional del Poder Judicial.

Los asuntos contravencionales nuevos de las poblaciones indicadas se tramitarán a partir del 15 de setiembre en el Juzgado Contravencional de Nandayure.

Prueba de esfuerzo físico básica este 9 de setiembre

Aplicación de prueba de esfuerzo físico básica, para valorar su actual condición, comportamiento cardiaco, estabilidad, equilibrio, coordinación psicomotora, tracción y resistencia

Día. 9 setiembre 2023

Hora. 7:30am

Lugar. UCR – explanada de Estudios Generales

Contribución voluntaria a la Fundación

Objetivo General. Medir y valorar el estado físico actual de cada persona, su comportamiento cardiaco, sus destrezas y habilidades básicas, equilibrio, coordinación psicomotora y resistencia a través de la ejecución de una secuencia de ejercicios estáticos al aire libre, esto se complementa con un trote, carrera o caminata con una distancia de 1.600 metros. 1 milla. (medición se soporte del ritmo, concentración y actitud física corporal y mental, elemento de la resistencia).

En cada una de las acciones se toma la frecuencia cardiaca, se anotan los datos y esto se complementa con el resultado de la prueba de resistencia y su FC y se anota un criterio técnico, y posteriormente, se envía a la parte médica para verificar el criterio profesional y con ello diseñar el grafico cardiaco.

La inscripción para esta prueba se hace, enviando sus datos personales, número de cédula, edad, correo y número de teléfono, a esta dirección: caminantecostarica@yahoo.com

Contamos con más de 50 años de experiencia en el atletismo nacional e internacional.

La contribución de dicha valoración es voluntaria y puede hacerse previo o el mismo día de la prueba al Sinpe Móvil 71894252. El resultado le será enviado a su correo con sus datos generales y porcentuales de cada valoración.

Se recomienda realizar la inscripción con tiempo porque el cupo es limitado.

La salud es el bien más preciado de todas las personas, cuidémoslo.

Correo-e: caminantecostarica@yahoo.com

Fundación Caminantes de Costa Rica

Gobierno roba a los pobres el derecho a vivienda y derecho a estudiar

Ante la inercia que sufre el sector vivienda de interés social, donde el presidente de la república a demostrado claramente que no tiene el menor interés por las familias pobres que no tienen casa, con acciones que lo demuestran contundentemente, como las siguientes:

  1. A dos meses de la renuncia de la ministra y viceministro de Vivienda, el gobierno no ha nombrado sus sustitutos permanentes y mantiene un nombramiento provisional que no genera confianza a nadie dentro del sector
  2. Igual tiempo tiene la Junta Directiva del BANHVI sin presidente, por lo cual no puede sesionar para tomar acuerdos, con una larga lista de proyectos de vivienda y de bonos de vivienda individuales, muchos de ellos de zonas indígenas que solo esperan el acuerdo de esa Junta Directiva para que esas familias tengan sus casas.
  3. Que el ministro Nogui Acosta no ha querido cumplir con la obligación de girar los diez mil millones de colones que la Asamblea Legislativa asignó al BANHVI, en desacato de la Resolución 150 – 2022de la Procuraduría General de la República que es vinculante para el Gobierno y el ministro, quien se burla nuevamente de nuestra legislación y de las familias de mayor pobreza y vulnerabilidad, proponiendo un nuevo rebajo de treinta mil millones de colones en el nuevo presupuesto usando el engaño para que el pueblo y los diputados no se den cuenta, como el “bicho rastrero” que es y con toda desfachatez habla de aumento en vivienda.
  4. Conel BANHVI, el MIVAH e INVU cada día más ineficientes, sin un verdadero seguimiento a los Proyectos habitacionales, con menor producción de viviendas, con una ministra que sigue siendo provisional después de dos meses de estar en el cargo, nos genera una horrible impresiónde que la directriz es “patear la bola para adelante” y aprobar lo menos posible para que haya un alto superávit y así justificar recortes de Presupuesto, como el que plantean ahora mismo.
  5. Nose cuenta con una verdadera Política Nacional de Erradicación de precarios, este es un sector de la población que está en completo abandono desde hace varias administraciones gubernamentales sufriendo las peores humillaciones y estigmas, con una terrible y permanente penetración del flagelo del narcotráfico y el crimen organizado que aprovecha las difíciles condiciones en que viven para reclutar adolescentes para ponerlos a delinquir, convirtiéndolos en máquinas totalmente entrenados en la violencia, con métodos de gran crueldad y hasta cinismo con sus víctimas. Evidentemente la eliminación de miles y miles de Becas de FONABE y Avancemos propician mayormente esto porque son miles de jóvenes que dejan de estudiar.

Por estas razones y muchas más que no mencionamos por falta de espació, El Foro Nacional de Vivienda, la Asociación de Lucha Contra la Pobreza -COLUPOA-, Mujeres en Lucha Social, cansados de esta anarquía y desinterés del gobierno y las autoridades encargadas del Sector, hemos acordado una ACCIÓN DE CALLE (realmente calle) el próximo 20 de septiembre para solicitar al presidente que se coma de verdad esta bronca y que dejemos la palabra simple y sin contenido y que nombre formalmente quien será la o él ministro de Vivienda y presidente de la Junta Directiva de BANHVI y que se nombre de forma independiente Presidente (a) Ejecutivo (a) del INVU y se ordene este sacrificado Sector donde hay miles y miles de familias de PROBREZA EXTREMA Y ALTA VULNERABILIDAD, de las cuales hay más de veinte mil por ser tirados a la calle po desalojos.

AMIGO Y AMIGA, Grupo organiza con Proyecto de Vivienda, súmate a esta lucha, contáctanos

San José. 4 de septiembre 2023.

 

Manuel Salinas Salinas

Víctor Rojas Marín

Rocío Ramírez Varela

Teléfono 8381 6224

Teléfono 8993 0316

Teléfono 7015 4292

 

Imagen ilustrativa.