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Estamos blindados, llenos de aptitudes, dones y facultades espirituales

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque estamos blindados, llenos de aptitudes, dones y facultades espirituales, además de las capacidades físicas e intelectuales; como para afrontar y salir adelante con los retos a nuestro frente.

En pleno vuelo, como un pájaro, hemos chocado con este ventanal, invisible.

Y repentinamente nos inunda la derrota y desaliento, más es este, el momento de recuperar fuerza, ánimo; recoger de nuestro arsenal las armas de luz, fuerza y tolerancia.

Y volver,
A la tarea,
al construir;
que de eso estamos hechos: de vitalidad, creatividad, empeño.

Y a la vez: del sosiego, paciencia, y ese don divino del saber esperar.

Ante todo, no dejarse llevar por los temores, los recuerdos dolorosos, las noticias negativas de la prensa.

Buen tiempo este para recuperar y abrazar los buenos valores y dones recibidos de nuestros padres.

A la vez es el tiempo para dejar a un lado la apatía o banalidad.

Todos estos dones ahí están, son parte de nuestra maletita o bolso personal.

Hoy todos esos dones vitales, afloran en medio de la crisis y nos llaman a vivir más constructivamente, crear, aportar renovar ilusión y anhelos.

Más provecho del tiempo libre.

Reconstruirnos, rehacernos desde nuestra limitación es la invitación ahora.

¡Seguimos!

 

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Crisis económica y alimentaria en Iberoamérica, ¿a partir del COVID-19?

Este sábado 9 de mayo a las 11 a.m. hora Costa Rica, se llevará a cabo el conversatorio vía Zoom: «Crisis económica y alimentaria en Iberoamérica, ¿a partir del COVID-19?». Se necesita previa inscripción o puede seguir el streaming en vivo por Youtube: Frena la curva Costa Rica.

 

Imagen ilustrativa, UCR.

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¿Qué es importante considerar sobre seguridad alimentaria, a la luz del COVID-19?

Karen Chacón Araya

El país vive una emergencia debido a la pandemia del Covid-19. Un aspecto poco comentado hasta ahora es si esa coyuntura podría vulnerar la seguridad alimentaria y nutricional de la población. Por el momento, las autoridades no plantean la existencia de riesgos por desabastecimiento de alimentos; sin embargo, la caída en los ingresos de cientos de miles de hogares puede afectar su acceso a ellos. Por eso, ante una crisis mundial como la presente, es relevante discutir si existen áreas de cuidado en esta materia.

La seguridad alimentaria y nutricional (SAN) puede entenderse como la garantía de que las personas tengan acceso a alimentos saludables y nutritivos en todo momento[1]. Esta garantía es indispensable para el buen estado de salud de las personas, el desarrollo de sus capacidades cognitivas y de su capacidad para insertarse en la sociedad productivamente y obtener ingresos adecuados para una vida digna (PEN, 2008).

Es muy temprano para precisar los posibles impactos que tendrá la atención del COVID-19 sobre la SAN. Sin embargo, debido a las alteraciones en la economía nacional y mundial, y en los ingresos de importantes sectores laborales, vale la pena prever con cuidado si podrían darse cambios que afecten la producción, el intercambio y el acceso a los alimentos.

¿Cuáles podrían ser áreas de cuidado? Por lo pronto, Costa Rica no ha registrado grandes problemas para garantizar la disponibilidad de alimentos, y tampoco figura entre los países con mayores niveles de prevalencia de subalimentación[2] y de inseguridad alimentaria grave[3] (FAO, et al., 2019). Sin embargo, como se señaló al inicio, la crisis ha afectado la capacidad adquisitiva de la población socialmente sensible, por lo que resulta vital atacar las asimetrías socioeconómicas que limitan el acceso a los alimentos.

En Costa Rica, 93.542 hogares (cerca de 339.000 personas) no tenían, antes de la emergencia, los ingresos suficientes para comer. Hay también otro dato importante: desde la crisis económica de 2008-2009, el número de hogares con ingresos insuficientes para comprar la canasta básica de alimentos (medida a partir de la línea de pobreza extrema, calculada por el INEC) aumentó significativamente (gráfico 2). El punto máximo fue 2015 (104.713 hogares; INEC, varios años). O sea, el país ya tenía un serio problema: entre el 6% y el 7% de su población, dependiendo del año, no tiene capacidad económica para comprar la canasta básica alimentaria.

Gobiernos e instituciones internacionales alrededor del mundo aún no han planteado la existencia de riesgos de desabastecimiento en los mercados internacionales de alimentos, Sin embargo, todavía no se conoce la magnitud de los impactos de la pandemia sobre su funcionamiento. Por ello, el hecho de que nuestro país dependa marcadamente de las importaciones para cubrir el consumo de granos básicos, parte central de su alimentación, introduce un nivel de incertidumbre que es necesario enfrentar.

Costa Rica es la nación en Centroamérica que, en las últimas dos décadas, registró mayor dependencia de las importaciones de maíz y frijol. El gráfico 2 muestra cuánto porcentaje del consumo de estos productos es importado. Entre el 2000 y el 2018 esta dependencia pasó de 64% a 99,4% en el maíz; de un 0,5% a un 54,5% en arroz y de 65% a 79,6% en frijoles (Cepal, 2020). Este aumento en la importación de granos básicos se dio paralelo a una disminución en el área dedicada a producirlos en el país, que bajó en un 50% entre el 2000 y 2018 (Sepsa-MAG, 2019).

El punto de estas cifras no es entrar en un antiguo debate entre SAN y un concepto alterno, el de soberanía alimentaria[4]. El enfoque es otro: en un contexto de crisis mundial, una pequeña economía abierta como la costarricense debe prever la probabilidad de cambios disruptivos en los circuitos de comercio internacional con el fin de que eventuales interrupciones en estos circuitos no tomen por sorpresa a las autoridades nacionales. Esta reflexión vale también para el caso de otras crisis mundiales posibles, como la climática.

Con la información a mano, pueden señalarse varias tareas para garantizar la SAN, algunas de las cuales habían sido planteadas, en tiempos ordinarios, por varios especialistas (Dumani, 2015; Masís, 2015 y Muñoz, 2015), y que podrían cobrar relevancia en la actual situación. Entre estas se encuentran: i) ampliar los niveles de resiliencia del sector agropecuario; ii) considerar la dependencia de importaciones en productos clave, como criterio para analizar posibles riesgos derivados de una crisis; iii) mejorar el perfil nutricional de la población y iv) reducir las brechas socioeconómicas entre los hogares, de forma que todos tengan garantizado su acceso a alimentos en todo momento y; v) generar información que permita anticipar posibles riesgos.

Es pertinente una discusión previsora sobre los retos que podría enfrentar Costa Rica durante y después de la emergencia por el COVID-19 en materia de seguridad alimentaria y nutricional, tanto por los posibles cambios internacionales, como –principalmente-, por el aumento en la vulnerabilidad social de grandes sectores de población.


[1] Según la FAO (2006) la seguridad alimentaria y nutricional es la garantía de que “todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades y sus preferencias, a fin de llevar una vida activa y sana” (FAO, 2006).

[2] Es una medida de privación de alimentos basada en el cálculo de tres parámetros importantes de cada país: la cantidad promedio de alimentos disponibles para el consumo humano por persona, el nivel de desigualdad en el acceso a ese alimento y el número mínimo de calorías requeridas para una persona promedio (FAO, 2020).

[3] Es una estimación del porcentaje de la población de un país que se enfrenta a dificultades para acceder a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y una vida activa y saludable (FAO, 2020).

[4] La soberanía alimentaria “es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pastoriles, laborales, de pesca, alimentarias y agrarias que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias exclusivas. Esto incluye el derecho real a la alimentación y a la producción de alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho de tener alimentos y recursos para la producción de alimentos seguros, nutritivos y culturalmente apropiados, así como la capacidad de mantenerse a sí mismos y a sus sociedades” (Foro de Organizaciones no gubernamentales y de la Sociedad Civil, 2002).

 

Imagen ilustrativa, UCR.

Fuente: https://estadonacion.or.cr/

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Temporada Viciosa De Monada

Testamentum Ab Eo Tempore

Macv Chávez

Luego de haber estado como disco rayado, preocupado por el hecho de haber tenido que cumplir con mi palabra, repetí dicho acto como un vicio desde aquel incansablemente domingo hasta el día de hoy, sin pensar en ser escritor, porque, como había empezado traduciendo música, tiempo después me cayó a pelo las clases que me daría Charo Pinglo, quien -según me comentaban- eran familia del famoso músico Felipe Pinglo, además de ser una de las guitarristas del corro del grupo parroquial Jumisa, en la iglesia de Santa Ana y San Joaquín en Barrios Altos, donde estuve viviendo una temporada y donde estuve llevando catequesis de primera comunión con quince años, aproximadamente.

Charo había sido mi maestra para aprender a tocar guitarra y era buena maestra, aunque a veces me torturaba los dedos separando el uno del otro en el mango de los trastes, porque decía que así se desprenden los dedos, menos mal que era figurado, porque si no, mejor ni pensarlo. Recuerdo que la primera canción que toqué bien fue “No puedo amarte” del Gasparín peruano, Gian Marco, y luego vino la clásica de clásicas para los aprendices derramababas: “Mi pequeña traviesa”, debido a que las chicas deliraban con esa canción, tanto que solían ser coristas.

Por otro lado, debo confesar que no pasé más allá de entonar algunas canciones más, debido a que siempre me apegué a la realidad de las voces de mi madre y hermanos, quienes decían que cantaba sin ton ni son y que mejor me callara. Y por eso solo me dediqué a hacer bulla con la guitarra, hasta que finalmente descubrí que con ella podía conversar mejor que con mucha gente, razón por la cual en un retiro de jóvenes aspirantes al Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, cuando todavía estaba en la escuela, calculo que cursando el quinto año de secundaria, escribí mi primera dizque canción, una que a estas alturas no recuerdo, aunque seguro debe estar por ahí, en alguna de mis agendas, si mal no recuerdo en una agenda de diario que acabo de ver y que habíamos encontrado en una limpieza en la casa de una “tía”, cuando vivía en el centro de Lima, en la quinta la Confianza.

No voy a decir que en ese momento pensaba ser cantante, porque no es cierto, pero sí me gustaba escribir tocando la guitarra, bueno, al menos haciendo bulla, porque esas dos cosas producían en mi ser una sensación de adrenalina que no lo encontré en una relación de pareja, una sensación de levitación, algo así de alucinante para los que quieran fumar un poquito de pajas mentales de niveles literarios, algo que en ese momento indudablemente no comprendía, porque como todo niño explorador simplemente me dedicaba a jugar con la escritura y la guitarra, tan igual como lo hago hasta el día de hoy, simplemente porque si algo me hace sentir bien y es bueno sigo haciéndolo, sigo disfrutando de ello. Y por esa razón, cada vez que una canción toca mi alma, porque logra encantarme, -como la canción que me llevó a comprometerme para escribir esos versos para el Slam (No pensé que era amor de Pedro Suárez Vertiz) y la que me llevó a escribir mis dizque primeros versos (El amor de José Luis Perales), entre tantas otras que- la he escuchado por más de 24 horas sin cansarme ni aburrirme de ella, simplemente porque me llevan a comprender poco a poco y silenciosamente que debía escribir para intentar tocar el alma de las personas. Por ello mis escritos de esa época se graban entre ese amor romántico y sufrido y esa necesidad espiritual de una fe religiosa, debido a que mi vida giraba entre mi familia, la escuela, el grupo parroquial y el círculo vocacional, a raíz de un chantaje de una “tía” para hacer la primera comunión: propina y primera comunión o nada. Decisión que finalmente me llevó a ser monaguillo, para finalmente recibir una invitación para descubrir la vocación sacerdotal, desde un 26 de julio, día de mi cumpleaños, y la invitación vino de parte de uno de los tres diáconos que acompañaron a Mons. Carlos García para la celebración de la Santa Misa, por el día de San Joaquín y Santa Ana, aniversario de la parroquia y día que me pasé acolitando desde las siete de la mañana, si mal no recuerdo, hasta la una, para luego pasarme al comedor de ancianos a atender, porque dicha labor para mí era realmente bella, encantadora, debido a que mi madre desde pequeño siempre nos enseñó a ser serviciales; tanto que ese día llegué a almorzar a casa cerca de las cuatro de la tarde, a tal punto de que la única que me espero para el almuerzo fue mi madre, mientras mi hermano menor y “tíos con mi primo” atendieron su necesidad ante el hambre, porque se cansaron de esperar, tan igual como lo hicieron en la noche, porque volví a salir a las cinco de la tarde hacia la iglesia para seguir acolitando, debido a que me gustaba poder servir, para llegar a mi casa a las diez y tanto, porque después de la misa de las ocho, mi buen amigo Ernesto, que de seguro anda en algún lugar de la otra vida, mirando como ahora escribo su nombre, me invitó a cenar por mi cumpleaños; y como mi madre siempre nos dijo que la comida no se rechaza, terminé llegando tarde otra vez, encontrando a todos con cara de sueños, debido a la hora y a que querían cantarme el cumpleaños feliz, con la deliciosa torta selva negra que en aquel entonces era mi favorita, porque era capaz de comerme una entera sin problemas. Bueno, fue así que me cantaron el cumpleaños feliz plan de diez y media y cómo mi vida empezaba a dar un giro que me ayudaría a comprender más cosas de la realidad del ser humano la pasé muy bien aquel día, sin importarme si había pasado todo un día fuera de casa, pero sin dejar de compartir con mi familia, al menos un rato, logrando romper por primera vez la costumbre de estar con ellos todo el día.

Uno de esos diáconos, con quien no traté más que un saludo se convertiría en uno de mis grandes y mejores amigos, uno con el que puedo conversar temas personales a pesar de que hace mucho vengo dándome de agnóstico o ateo de las religiones, una pendejada que me inventé para no andar dando explicaciones de que creo en Dios, como ser superior, pero no en las iglesias o religiones, debido a que me recuerdan a los partidos políticos o equipos de fútbol, aunque no por eso niego las bondades que tienen, como tampoco justifico sus pendejadas, pero eso son temas para después; porque por ahora basta decir que estos 3 diáconos cumplieron una misión en mi vida, por así decirlo, porque uno es de invitación y formación, otro solo de preparación, porque a estos dos solo les interesaba un objetivo, mientras que al último, quien llegó a ser mi amigo y hermano, siempre le ha importado la persona como tal, algo que valoro mucho, incluso hasta tenerlo como uno de los personajes que me ayudó a comprender que si vamos a conocer a una persona es mejor saberla, antes que conocerla, porque el saber implica acción, interrelación real, en cambio el conocerla solo implica noción de lo que parece ser.

Entonces, los días escolares pasaban entre la bulla musical, la transcripción de canciones, la parroquia, el comedor de ancianos, el círculo vocacional y la familia, entre una que otras mudanzas, debido a que los bolsillos nos pedían cambios, tan igual como iba cambiando mi idea de estudiar derecho por ingresar al seminario para seguir discerniendo la posibilidad de saber si tenía o no vocación, algo que fui descubriendo en el tiempo, logrando saber que no, porque apenas salí del colegio ingresé al seminario y duré un año. No puedo negar que la experiencia del seminario fue muy bonita, una de las mejores vidas, siempre he dicho, pero que finalmente no era la vida que siempre perseguía, y parte de ello se lo debo a los formadores que me ayudaron a verlo mejor, sobre todo a un buen amigo, de quien solo sé por medio de mi amigo y hermano sacerdote, quien siempre termina haciéndome saber que todavía está vivo Efrén, el buen amigo que finalmente me hizo comprender algo cuando me dijo la razón del por qué se iba del seminario.

“Yo puedo quedarme aquí, mostrar que tengo vocación y hacer bien las cosas. Traer muchas vocaciones, porque sé que soy bueno en eso, pero sé también que tarde o temprano voy a terminar enamorándome y formando una familia y me iré con la primera mujer que me enamore o tiente en la parroquia y eso sería hacer perder la fe a la gente más de las que pueda acercar quedándome. Entonces, por eso prefiero irme, porque sé que tengo vocación para una familia”, me manifestaba con toda la cordura del mundo, tanto que me dejó pensando hasta decirme que debía esperar la respuesta que había solicitado el primer día que volví al seminario luego de las vacaciones de medio año. “Fiat Voluntas Tua, Non Mea. (Hágase tu voluntad y no la mía)”, recuerdo que dije cuando quise hacer mis maletas para irme a casa, debido a que sentía que ese no era mi lugar. Me sentía ausente frente al santísimo y no porque no lo respetara ni nada, sino porque simplemente sentía que no era lo mío. Logrando comunicárselo a mi formador y director espiritual -obligatorio-, porque luego de eso me busqué un director espiritual personal, aunque eso estaba prohibido por ser del primer año, pero igual me valían madre las prohibiciones sin sentido, porque yo era libre de elegir a quien quisiera para abrir mi ser, así que elegí al Padre Joaquín por su calidad humana, y escribo Padre con mayúscula porque realmente fue un gran y admirable sacerdote, a tal punto que logramos desarrollar una gran amistad viéndonos por varios años, hasta que se volvió a su tierra natal, razón por la cual llegué a admirarlo muchísimo por quién era como persona, pues tenía una calidad humana indiscutible, era un hombre que me enseñó a que el bueno corazón y la pureza del alma no se debe perder jamás, pase lo que pase, golpee lo que golpee la vida, algo que venía a afianzar la formación que había recibido de mi madre y también mi padre, quienes a pesar de sus limitaciones humanas siempre nos enseñaron a ser personas y no animales salvajes, para saber tolerar a los demás por más que no estemos de acuerdo con ellos y sus acciones, sin dejarnos dañar por nadie.

Finalmente la respuesta del seminario llegó por parte del rector, luego de seis meses de espera y de haber andado una corta temporada en cuidados médicos, porque un par de meses después de las vacaciones, a las cinco de la mañana, un dolor en el pecho me despertó llorando, logrando notarse por primera vez una vena en el lado izquierdo de mi pecho, algo que definitivamente me asustó en cuanto lo vi, porque era raro, más raro porque era consciente desde los diez años sufría del corazón, una cosa de cuidado -según el médico-, pero que con el paso de los años empecé a mandar al carajo, luego de que mi buen “abuelo” de cariño y espiritual, Don Manuel Moreno, me curara del principio de epilepsia que me habían detectado un tiempo después del corazón y la hernia umbilical, enfermedades que fueron detectadas al mismo tiempo, enfermedades que venían como las siete plagas de mi apocalipsis con tan solo diez años, algo que me volvía en la cancha de futbol durante el curso de educación física como un Andy de los Súper Campeones, motivo principal por el cual el rector me dijo que no tenía vocación, algo que en ese momento me disgustó bastante, porque pude notar que su razón principal para decirme que no tenía vocación era mi enfermedad, debido a que por ello causé un gran problema en el seminario: la prohibición de las salidas de a uno a cualquier gestión que se tenga que hacer fuera del seminario, debido a la llamada de atención que Juan Luis Cardenal Cipriani realizó al rector por mandarme solo al hospital, solo porque me encontré con él -mismo Chavo: “sin querer queriendo”- en un pasillo del hospital de policías, donde me pude hacer ver gracias a la generosidad del Padre Joaquín y del doctor Ricardo Paredes, quien era muy amigo del Padre.

Recuerdo que aquel día había asistido a hacer unos análisis para ver cómo iba mi corazón, debido al problema del sobresalto de mi vena, algo que les había preocupado a los médicos al verlo, decían que era una cosa rara, razón por la cual me mandaron a hacer una serie de análisis, siendo la prueba de fuerza la última instancia, por eso, en ese momento, yo estaba esperando en una silla que se encontraba en el encuentro de los tres pasillos del ala derecha de esa zona del Hospital de Policía en el que me encontraba, mientras el médico se encontraba en el pasillo derecho, en su consultorio y con un grupo de médicos, celebrando el día del médico interno o algo parecido, mientras que en el lado izquierdo empezaba a sonar un golpe de zapatos que venía acompañado de una voz que me hacía decir: “no jodas”, las mismas palabras que usaba en mis pensamientos cada vez que veía al Cardenal en la capilla de la Catedral de Lima, en el seminario o en algún evento religioso, porque después de que un compañero de seminario me lo presentó en el patio de Los Naranjos, un domingo después de misa, no dejó de saludarme cada vez que me veía, llegando al punto de estar en círculo con algunas autoridades del seminario y otros chicos de mi año, saludando a todos hasta llegar a mi persona y preguntarme cómo estoy e irse sin seguir saludando a los otros, dejando en el aire a algunos compañeros, algo que había inspirado al director espiritual obligatorio la frase que me hizo mandarle a la mierda, un tiempo después de ese encuentro con el Cardenal en el hospital, del que quise escapar tapándome con el libro Rosarium Virginis Mariae que había llevado para leer mientras me hacía las pruebas y esperaba los resultados, cosa que no sirvió de nada, porque a pesar de que tenía la cara tapada oí como lo pasos se detenían frente a mí mientras mis oídos recibían un “Hola” que me condujo a saludar: “ah, señor Cardenal”, con cierta ganas de decirle “no joda”, y no porque me tratara o cayera mal, sino porque sabía bien que no iba a terminar en nada bueno ese saludo, y así fue. Me preguntó qué estaba haciendo ahí, le dije lo que sucedía y se asustó cuando le mencioné que me iban a hacer una prueba de fuerza. Me pidió hablar con el doctor. Le dije dónde estaba, pidiéndome que lo condujera ahí. Tocó la puerta y la abrió de inmediato preguntando por el doctor. Casi todos dijeron a coro “Señor Cardenal”, mientras que el doctor descendía avergonzado de la mesa de su consultorio, donde estaba sentado mientras brindaban con su gaseosa. El doctor salió, el Cardenal le dijo lo que yo le había dicho y el doctor le confirmó que era así, pero el Cardenal le prohibió que me lo hicieran la prueba por mi edad, salvo que fuera realmente necesario. El doctor le dijo que eso lo estaba evaluando el médico especialista y que cuando trajeran los resultados de los otros análisis me confirmarían si me iban a hacer el análisis o no. Entonces el Cardenal le dijo que estaba bien y que me tuviera cuidado, mientras que a mí me dijo que le diga al rector de su parte que si me tenían que hacer la prueba de fuerzo tenía que mandarme con alguien más, es más, que para cualquier cosa tendría que mandarme con alguien, dejándole en claro al doctor que si estaba solo no me podían hacer la prueba de fuerzo, algo que le dio cierto miedo o nervio al doctor, a tal punto que apenas el Cardenal se retiró me hizo saber de qué me podía ir y que cualquier cosa me iban a hacer saber con el Padre Joaquín para que le avisara al rector, cosa que fue así, porque el Padre Joaquín le dio los resultados al rector, quien recién me los hizo saber fin de año, el día que me invitó a irme a casa.

Al volver al seminario tuve que cumplir la orden, fui donde el rector, le toqué la puerta y no necesité decir más que “el Cardenal me dijo” para que el rector dije: “sí, ya me llamó”; y fue así como aquel suceso causó un gran revuelo en el seminario porque, para buena suerte mía, aquellos días estábamos en retiro de silencio por tres días, donde nos daban diversas charlas, meditaciones y oraciones, logrando sacar el tema uno de los formadores en plena charla, diciendo que “gracias a que el Cardenal había encontrado a uno de sus hijitos en el hospital, a partir de esa fecha nadie sale solo ni siquiera a comprar”, algo que hizo que algunos voltearan la mirada hacía mí, porque para mala suerte el único que iba al médico por esos días era yo, debido a que me ausentaba en algunos desayunos y almuerzos, logrando recibir la mejor atención de las señoras de la cocina, al punto de que un día el rector les pescó de cómo me engreían con la comida, incluyendo a la jefa de la cocina, con quienes soltaron unas carcajadas porque se suponía que yo andaba enfermo y debía comer dieta, dieta que era un buen banquete, porque aparte de servirme muy bien me trataban como en casa, con mucho amor, con bastante cariño, como para que la comida sea más deliciosa, porque el mayor secreto de un buen plato de comida es el amor, algo que había aprendido a valorar gracias a las señoras de la cocina, quienes hacían maravillas para darnos de comer delicias divinas, a tal punto que un día sirvieron un plato que parecía vómito y nadie quería comerlo al principio por su apariencia, pero apenas lo iban probando querían más.

Luego, al terminar la charla, mientras íbamos rezando el rosario, algunos se cruzaban conmigo solo para decirme: “así que tú eres el culpable”, “así que tú eres el engreído”, “así que es tu culpa”, “así que tú eres el hijito” y cosas parecidas, debido a que unos contados sabían que yo era el que iba al médico por esos días, porque algunos eran mis compañeros o porque me habían visto en la cocina fuera del horario de la comida, logrando romper su silencio con esas palabras que me hacía tener cierta cólera hacia el Cardenal, porque tampoco era para tanto, pero bueno, eran sus normas y había que acatarlas, aunque no estaba de acuerdo con ello, aunque en sí era lo mejor, por más que no era nada agradable andar recibiendo esos desagradables comentarios que empezaron a llegar desde ese momento, siendo la gota que derramó el vaso el comentario que hizo el director espiritual obligatorio, quien en una tertulia decía que ahí nadie tenía preferencia, “así sea el hijito del Cardenal”, mientras me miraba fijamente al decirlo, algo que me hizo buscarlo en su oficina para decirle que se fuera a la mierda, porque yo no era ningún hijito del Cardenal ni de nadie; y que si me quedaba era para seguir descubriendo si tenía vocación para ser sacerdote o no, porque él sabía muy bien que yo ya me hubiera ido, motivo que me llevó a decirle también que a partir de esa fecha dejaba su dirección espiritual, aunque igual iría a verlo solo para cumplir con las normas del seminario y me fui, no sin antes hacerle recordar que yo me quise ir el primer día que volví de vacaciones y que tanto él como mi formador me habían pedido que recibiera la respuesta del Señor, algo que acepté con gusto y dando lo mejor de mí, pero sin aceptar cosas que no son, porque no en vano muchas personas estaban rezando por mí, incluso ayudándome como las monjitas de la cuadra quince de la avenida Brasil, como mi prima hermana, Ofelia, con su esposo, Jaime, a quienes no dejo de admirar, porque mi prima con su gran bondad humana me hizo ver que uno debe sentir gozo al dar lo mejor de uno cada vez que se puede; mientras que su esposo es admirable porque se hizo un hombre de bien solito, a pesar de las grandes dificultades que le tocó vivir, siendo una de las personas que me inspiró a que uno puede lograr cosas en la vida sin ser corrupto ni ladrón ni mentiroso, y que uno mismo puede autoformarse con grandes y extraordinarias aspiraciones en una sociedad tan podrida por la corrupción. Y esa fueron las razones por las cuales cuando llegó la respuesta del recto me sentí un tanto aliviado, pero también un tanto molesto, porque sabía que dicha decisión no solo era solo porque no tenía vocación, sino también motivado por la cuestión de mi salud, cosa que con el tiempo logré comprender que definitivamente era lo mejor, porque finalmente hubiera terminado saliendo casi como Efrén, solo que no porque quisiera casarme con una, sino porque no era mi vocación, debido a que comprendí que las mujeres son lo más cerca que uno puede estar de Dios, por eso pienso que debemos admirarlas y venerarlas más y más, pero sobre todo cuando vemos que son mujeres madres, algo que no es fácil de lograr en estos tiempos, donde las mujeres son mamá, por el título que obtienen al tener un hijo, casi como los padres que engendran.

Lima, 03 de mayo de 2020 a las 02:01 horas

 

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¿Cuál foto veremos en el anuncio presidencial?

Juan Carlos Durán Castro, Secretario de Seguridad Social CTRN

La fotografía de las pandemias que vendrán en el campo económico, social y político para los próximos 2 años, en sus distintas tonalidades y sabores, sin duda será dibujada por el equipo económico este viernes 07 de mayo 2020, cuando se den a conocer las medidas que Don Carlos Alvarado Quesada no cito en su alocución del 04 de mayo ante la Asamblea Legislativa.

Nuestra lectura nos permite pensar en tres escenarios:

Escenario 1:

El duro:

Hacia la derecha y tomándole la palabra a UCCAEP, es decir, profundizar la reforma de la institucionalidad y dentro de este enfoque afinar la sierra en relación a la tesis ortodoxa de golpear el empleo público.

Enfoque que los propios organismos internacionales (FMI, BM, OCDE y hasta el propio Papa Francisco), protectores del corporativismo global han desautorizado en el contexto del desarrollo y la atención de la crisis sanitaria del COVID-19.

O sea, vender instituciones, flexibilizar jornadas, recortar presupuestos públicos y hasta la aplicación de la pena capital en derecho laboral: el despido.

Así desde esta mirada, es que este escenario antihumano y antiecológico pretende que saquemos y salvemos el país, una total contradicción que además ha probado ser un fracaso mundial.

Así es entonces que dando un paso más en la eliminación de derechos y destrucción del Estado que los sectores ganadores desde el TLC pretenden de nuevo convencer a la opinión pública con la ayuda de » los medios» y el manejo de redes, posesionado además la idea de que » Sacrificar» aún más al empleado público todo mejorará, siendo lo real y ya demostrado que esa ruta a fracasado, es decir, es una medicina que procrea pobreza mundial.

Ese verbo entrecomillado fue el que posesionó el lunes en 7 días Don Juan Carlos Hidalgo, como uno más del equipo del empobrecimiento nacional, quien según argumenta este sacrificio urge para que quede mayormente demostrada la solidaridad, mientras el equipo de los ricos sigue llenándose los bolsillos y engordando las cuentas en paraísos fiscales a costa de un sistema tributario antisolidario y regresivo que mete la mano en la mesa de comida de las mayorías.

En concreto la UCCAEP y sus aliados visibles e invisibles desean que el Gobierno deje de andar por la periferia del tema y se decida a sacar una buena parte del sueño empresarial de dinamitar el Estado, ese Estado que les sirve cuando conviene y que ha demostrado ser el trapito de dominguear a nivel global en medio de esta pandemia.

Escenario 2: El intermedio

En este según nuestro balance, es el que ha venido jugando el Gobierno con directrices, decretos y otras normas ya que en medio del escándalo de la UPAD, surgió el Covid-19 y esto obligo un replanteamiento de ruta, lo cual ha sido aprovechado por los sectores poderosos para apuntalar algunos temas de su agenda, ya que el tema del empleo público en su segunda etapa estaba pendiente posterior a la aprobación de la ley 9635, que no nos cabe duda, no ha resuelto el problema estructural del déficit fiscal del país.

En resumen, este escenario podríamos catalogarlo como un verdadero popurrí, pues posibilita tomar un poco de la UCCAEP ( seguramente lo esencial de su lógica neoliberal contra el empleo público y sin variaciones profundas en el esquema sistémico de privilegios a los más adinerados), y un poco de las propuestas de los sectores sociales y productivos ( posiblemente escogiendo acciones hacia sectores más vulnerables ( agro, construcción y turismo), para patear la bola en la confrontación social y paliar la pobreza, el desempleo y la informalidad, pero trastocando aspectos del empleo público y otras medidas que dejen bien parado al Poder Ejecutivo con los sectores de la derecha), pero permita además oxigenar al PAC de cara al 2022.

Escenario 3:

Inclinarse más al enfoque social, lo cual vemos poco probable o con menos opciones, dadas las diversas y ya conocidas conformaciones dentro del Gobierno y los demás Poderes del Estado, teniendo claridad meridiana de que los actores y actrices de enfoque social relativo son minoría.

Descritas estas opiniones iniciales sobre lo que pensamos podrían ser las medidas que serán anunciadas por el equipo económico del Gobierno, nos permitimos vaticinar que sectores como Turismo, agro y construcción serán prioridad de conformidad con el mapeo de impacto del Covid-19, que hemos percibido y que posiblemente los datos ratifiquen posteriormente.

Por otro lado creemos además que el tema de empleo público podría reaparecer en mesa del equipo económico y aunque sabemos y es normal y natural que haya mucha presión de la UCCAEP y otros actores en este eje prioritario de la derecha política y mediática, es real y concreto que la respuesta institucional a la pandemia sanitaria donde es el sector público en su conjunto ( sin hacer ningún tipo de separaciones tendenciosas y malintencionadas), el que ha puesto el pecho a las balas en todas las líneas de batalla y sin excepciónes como citamos es un plus incuestionable.

No cabe duda entonces que eso pesa bastante en la opinión pública (la encuesta de 7 días demostró parte de esa percepción social actual).

El hecho concreto de la actividad institucional del Estado como un todo forma parte de la nueva mirada del pueblo hacia sus instituciones, entonces no es casual entender el discurso de los sectores y actores que lo adversan o lo elogian según les sea más conveniente.

Este proceso en sí ha generado de igual forma un respetable nivel de empoderamiento en los que están en el campo de batalla contra el Covid-19, pero además este fenómeno lo percibimos en ciertos actores y actrices dentro de Gobierno en relación al tema del traído y llevado empleo público.

Pero más allá de estas valoraciones, debemos ver ya en la práctica hacia dónde se decanta lo de empleo publico

Las opciones son diversas, pasarlo a una mesa con OIT permitiría incorporar en principio aspectos más técnicos y menos políticos o bien el Poder Ejecutivo puede apostar a retomar o presentar proyectos de ley a la Asamblea Legislativa, lo cual igualmente re-configura diversos aspectos del tema ya que las prioridades o los cálculos electorales juegan para el tema, aunque también juegan para otros temas que se terminarán contaminando del virus electoral.

Por último, más allá de estas hipótesis, sólo queda la irreductible e histórica necesidad y urgencia de apostar por la re-articulación de un movimiento social que apueste a consolidar una mayoría legislativa que trace una ruta de navegación que permita transformaciones estructurales teniendo como puerto de llegada UN NUEVO CONTRATO SOCIAL PARA Costa Rica.

Dos palabras se nos vienen encima estos días

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque dos palabras se nos vienen encima estos días y con ellas estamos lidiando cada uno cada una y el país, quizás también el mundo: sufrimiento resiliencia.

Y llena de esperanza que podamos aprender de tantas personas o familias, para salir adelante en medio de la privación; algo así como rehacerse en medio de la crisis, antes que postrarse y sufrir derrotadas.

(Otras muchas sencillamente les han arrebatado trabajo y comida)

Tantas personas ahora afectadas y entre ellas tantas muestras de heroísmo y lucha; un continuo no aflojar: resiliencia, ese superar con éxito las adversidades.

Constatar ese repetido y heroico esfuerzo o capacidad de las personas para salir adelante, sobreponerse al dolor, a la angustia y zozobra que ahora nos aflige, es motivo suficiente para renovar la fe en las personas y en especial en las que son pueblo, comunidad, vecindad.

La resiliencia va más allá de resistencia y el sufrimiento, quizás porque no vale quedarse ahí, hacer de víctima no es parte del superarse y del lidiar con el dolor o sufrimiento diario.

Son las diversas maneras de llevar a la práctica las palabras de Viktor Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

¡Seguimos!

Una cita de complemento:

“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última”. Martin Luther King.

 

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¿Hay un después del COVID 19 o deberemos aprender a vivir con él?

Miguel Sobrado

Nuestro sistema de salubridad social ha tenido hasta el momento una capacidad de respuesta, respaldada por la educación y disciplina del pueblo, muy exitosa y ejemplar, a pesar de la inestabilidad amenazante del contexto regional. Se ha logrado mantener aplanada la curva de contagio, aumentar las recuperaciones de los enfermos y un bajo nivel de mortalidad.

Lamentablemente mientras no exista vacuna, si es que algún día se logra tener una que se pueda aplicar a la población mundial (cosa que no se podido hacer con el SIDA), nuestra población seguirá conviviendo con el coronavirus y la economía tendrá que reactivarse progresivamente, procurando que no colapse el sistema de salud. De otra forma el dilema puede llegar a ser morir del coronavirus o morir de hambre y esto puede ser más peligroso para la vida política.

FOCALIZACION DE LOS AFECTADOS Y SUS CONTACTOS EN VEZ DE CUARENTENA GLOBAL

La experiencia de Corea del Sur con el control y aislamiento de los enfermos y sus contactos ha demostrado ser exitosa con el uso de una aplicación que permite el seguimiento, sin tener que recurrir a paralizar la economía. Aquí podríamos hacer lo mismo retomando la participación de las comunidades en los EBAIS, tal como lo hizo en su momento el Hospital sin Paredes de San Ramón, aprovechando la tecnología EDUS de la CCSS e incorporando la aplicación surcoreana.

De tal forma la primera línea de combate se trasladaría a las comunidades, aplicando medidas puntuales preventivas como elevar las defensas, sin afectar el grueso de la economía.

RETOMAR EL EMPLEO DESDE UNA VISIÓN DE PERSPECTIVA ORGANIZACIÓN PARA LA SALUD

No se puede hablar de salud, si la gente no tiene estabilidad emocional ni ingresos para atender sus necesidades. Las comunidades no son entes pasivos, tienen creatividad y buscan en forma individual formas de sobrevivencia, pero sobre todo cuando están organizadas. La asistencia del gobierno central o local, en los momentos difíciles es necesaria y oportuna. La ayuda, sin embargo, dada la magnitud de las afectaciones nunca será suficiente, crea además dependencia, pasividad y reduce la autoestima. La organización de la comunidad para enfrentar el problema genera capacidades, abre senderos y estimula el protagonismo local poniendo en tensión el arco creativo.

Este fenómeno fue muy visible en la experiencia del Hospital sin Paredes, mientras operaron los 151 comités de salud en los cinco cantones (San Ramón, Palmares, Sarchí, Naranjo y Alfaro Ruíz). Los comités no solo establecieron acueductos y letrinas, sino que abrieron caminos, crearon cooperativas y participaron activamente en la vida cívica, siendo semillero de líderes locales y cantonales.

DARLE PROTAGONISMO A LAS COMUNIDADES ORGANIZADAS

Por eso es tan importante, con ocasión del coronavirus, descentralizar la acción de combate trasladándola a las comunidades, para controlar los ´puntos álgidos retomando la experiencia del Hospital sin Paredes y de las cooperativas de autogestión campesina, surgidas como respuesta al calor de una crisis agraria que amenazaba la paz social en los 70s.

Secretaría de Seguridad Social de la CTRN: Ministro de Agricultura debe seguir

SURCOS recibió este comunicado:

“La Secretaria de Seguridad Social de la CTRN, insta respetuosamente a las autoridades de Gobierno a desistir y mejor aún, ni siquiera analizar el posible y remoto escenario de una destitución del señor Ministro de Agricultura y Ganadería, Renato Alvarado Rivera.

La posibilidad de un escenario de ese talante podría convertirse en un detonante social de alto calado en diversos actores del agro, lo cual no es atinado en las circunstancias país actuales.

Además, está claro que su posición (no pose), en los medios de comunicación es de recibo para nuestra Central ya que no cabe duda de que el modelo de desarrollo de apertura comercial y en ese tanto capitalista por naturaleza ha relegado y tiene en la miseria a los sectores del agro nacional.

Así las cosas y siendo conocedores de que diversas figuras del orbe y la misma FAO han formulado que la pandemia ha obligado a repensar la seguridad alimentaria en armonía con el medio ambiente en todo el mundo, y que esta es una actividad estratégica para los sucesivos años, dejamos planteada la petitoria respetuosa al Gobierno de la República de desistir de cualquier acción contra el respetable don Renato Alvarado Rivera, lo cual incluye la posibilidad de una destitución.

Sería un craso error en el actual contexto, más, interpretando a priori que parte de las medidas económicas que debe presentar al país el equipo económico el próximo viernes sin duda debe tener una prioridad manifiesta hacia el sector agro, ya que esto evitará seguir contribuyendo a la confrontación social.

Servidor atento,

Juan Carlos Durán Castro
Secretario de Seguridad Social CTRN”

Foto: UCR

Los comentarios del ministro de Agricultura están lejos de ser desatinados

German Masís

Han causado revuelo las declaraciones del ministro Renato Alvarado al frente del Ministerio de Agricultura y Ganadería de esta Administración, cuando afirma que “Las políticas agrícolas desarrolladas por los gobiernos desde 1990 al 2014 pusieron de rodillas a las personas productoras de Costa Rica”.

Además, agregó que “He insistido en que las condiciones negociadas en los tratados de libre comercio (TLC) exponen y condenan a la ruina a la agricultura nacional, es decir, a los agricultores y las agricultoras”. (LN,2-5-2020, tomado del perfil de Facebook del ministro).

No obstante, esta posición del ministro no es ni desatinada ni trasnochada como lo hacen aparecer los principales medios de comunicación y algunos de sus críticos, ya que por el contrario responde a su visión más equitativa e incluyente del desarrollo agropecuario, baste recordar que cuando llegó a asumir el cargo manifestó que “La posición que traigo al Ministerio es proteger la producción nacional…”.

El ministro Alvarado es un productor porcino y es justo reconocer que luego de haber sido designado como ministro y en la cercanía que tuvo con algunos académicos ligados a las políticas agrícolas, expresó su interés por resolver los problemas de la pequeña y mediana producción, las disparidades del comercio agrícola, las condiciones de pobreza de un sector amplio de agricultores y los efectos perjudiciales de los Tratados de Libre Comercio sobre algunas actividades y productores.

El ahora ministro, reconoció en ese momento que la razón de que los agricultores que producen para consumo interno tengan una baja productividad, se debe en buena medida a las políticas de desestimulo y al desmantelamiento de la institucionalidad del sector agropecuario, ocurrida a partir del primer Gobierno de Oscar Arias y de las políticas de los Gobiernos siguientes centradas en el modelo de promoción de exportaciones no tradicionales.

En las décadas de los 80 y 90s diversos documentos(entre ellos ESEEUNA y Otros, No Hay Paz sin Alimentos y Vermmer, R, El Cambio en la Agricultura: el caso de los Granos básicos,1990) señalaron el impacto de las medidas de ajuste estructural, liberalización económica y apertura comercial, en especial sobre la producción de granos básicos que provocó la eliminación de la participación del CNP en la comercialización y la fijación de precios, el cierre del crédito a esas actividades, la liberalización de la importación de granos y la reducción de la asistencia técnica del MAG.

Desde entonces, la producción de granos básicos, pero también la producción de hortalizas, frutas, tubérculos, el pescado y la leche para el mercado interno, han sido no sólo desestimuladas, si no prácticamente abandonadas por la política y la institucionalidad pública, a pesar de que son las que garantizan la alimentación y la seguridad alimentaria de la población y eso el ministro lo sabe.

Se conversó con él, acerca de que la Economía tiene dos motores, uno el de la exportación que funciona muy bien y está muy estimulado y apoyado por la institucionalidad (Comex, Procomer, Cinde) y el otro el de la producción para el Mercado interno que se encuentra apagado y que una política equilibrada debiera favorecer su reactivación y dinamización.

Asimismo, se coincidió, en que los países desarrollados protegen mediante subsidios y ayudas directas millonarias a la agricultura y a la producción de alimentos, como el programa Farm Bill en Estados Unidos y la Política Agrícola Común (PAC) en la Comunidad Europea, en razón de que ésta es una actividad estratégica para los Estados y la sociedad, mientras se recomienda a las países en desarrollo eliminar el apoyo a los productores y reducir los recursos para el Sector 

Se le comentó que en el 2014 un grupo de ex académicos de la Universidad Nacional había elaborado una propuesta de política agropecuaria alternativa dirigida a apoyar la producción agrícola para el mercado interno y que se justificaba en que “la producción para el mercado interno ha sido abandonada por los Gobiernos desde hace 25 años, debido al énfasis en los productos de mayor valor dirigidos a los mercados externos, provocando el deterioro de la producción y comercialización interna de alimentos y el desmantelamiento del esquema institucional de apoyo de que gozaba el sector”(Alfaro, R y Otros, Propuesta de Política Agroalimentaria para el Mercado Interno,2014), por la que se interesó a pesar de que fue desestimaba por el Ministro anterior.

La preponderancia del sector agroexportador como generador de divisas y las vulnerabilidades de la producción agrícola para el consumo nacional son una realidad de la economía y la política costarricense, por lo que los comentarios del ministro Alvarado no son un desvarío suyo, sino más bien parte de su pensamiento como productor y de su crítica al modelo agropecuario instaurado hace varias décadas.

Ese pensamiento, le permite aceptar que “Hoy, sorprendido, escucho las voces de quienes históricamente se han dedicado a despedazar el agro costarricense, reclamando que no tenemos suficientes granos básicos. ¿Hablan en serio? Discurso obsceno y vulgar de mercaderes, quienes han defendido a ultranza la apertura comercial, los monopolios de algunos supermercados y las importaciones masivas” (Ídem, LN,2-5-2020)

Estos comentarios del ministro debieran llamar a la reflexión a quienes como Autoridades del Sector Agropecuario en los Gobiernos anteriores y a los miembros de la Cámara de Agricultura ahora críticos del ministro, alineados tradicionalmente a la perspectiva de los agronegocios y del sistema agroindustrial corporativizado, han sido los que han conducido a la agricultura nacional por la senda del monocultivo y de la agroexportación.

Mientras los grandes desafíos de la política agrícola y rural siguen siendo avanzar hacia una agricultura más sostenible en el uso de los recursos de la finca, una agricultura más sana y saludable con tecnologías apropiadas y opciones de comercialización y agroindustrialización más accesibles para las familias y de cuyo valor se apropien éstas y sus comunidades, como la forma más efectiva de reducir la pobreza rural.

 

Foto: MAG

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No estamos condenados al sufrir y morir únicamente, sino a trascender

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque no estamos condenados al sufrir y morir únicamente, sino a trascender, sobrepasar por encima de los límites cotidianos.

De trans: más allá y scendere: trepar escalar.

Vale reiterar que somos llamados, convidados, no sabemos porque, a este banquete de la vida; para superar límites, barreras.

Ni gusanos arrastrándonos ni capullos encerrados, aislados.

La trascendencia nos da conexión, para cuidar de sí mismo, del otro, de la naturaleza.

Trascendencia, esa capacidad que nos fortalece el ser más.

Vos, yo, convidados a trascender en la vida.

Albert Einstein decía: “Si quieres vivir una vida feliz, átala a un objetivo, no a las personas o a las cosas”.

Es necesario ir más allá del ego, por eso: trascender nuestro pensar egoísta y abrirnos al devenir de la vida.

No importa que estos días nos sintamos agobiados, encerrados, esto pasa, la vida permanece y somos mensajeros de vida; somos para trascender todo límite.

Todo es rebuscar esa vitalidad, fortaleza, capacidad en nosotros mismos y abrirla, brindarla en gestos, acciones, palabras de aporte apoyo.

De nuevo decir que: Lo bueno es que, vos, yo, seamos recordados, no por estorbo o impertinencia; sino por la bondad y servicio en este ahora tan corto que nos corresponde estar acá.

Nuestra fe, nuestra espiritualidad nos impulsa, facilita, ir más allá del limitado y rutinario mundo cotidiano; al descubrir, precisamente en este nuestro mundo cotidiano, las huellas de trascendencia y realización personal.

¡Seguimos!

 

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