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Palabras gastadas

Manuel Delgado

En el mundo feliz de Huxley, la palabra “padre” se había convertido en “obscena”. Bastaba con escucharla para que los muchachos se pusieran colorados. En ese mundo de reproducción artificial, donde el sexo era solo una diversión de los recreos del colegio, quien dijera tener un padre (situación inusitada) era víctima de un “bullying” tan macabro que podía conducir incluso al suicidio.

Hay un grupo de conceptos con los que ocurre aquello que mencionaba Maiakovski de su pasaporte soviético. La roja libretilla era “como una bomba, como a un erizo, como una navaja afilada, como una víbora de cascabel de veinte aguijones.” Habrán ustedes adivinado ya que estoy hablando de conceptos tales como imperialismo, lucha de clases, internacionalismo proletario y otros por el estilo.

Y no me refiero solo a exactamente a las palabras. Las palabras, como dice el dicho, se las lleva el viento. Hablo del concepto como de una unidad del pensamiento que es capaz de reflejar un ente externo y que nos conduce al conocimiento de la realidad. Cuando digo casa o árbol, hablo de cosas más o menos estáticas. Los conceptos son más que eso, son expresiones de unidades de un proceso, reflejos de fenómenos externos, sociales en este caso, que nos permiten entender el pasado y el presente de una realidad, su movimiento, su devenir, que en definitiva es lo verdadero.

Esos conceptos, como todos los demás, no son imposiciones de la mente, no son caprichos. Son el resultado del movimiento exterior de la realidad. La mente lo que hace es captarlos, darles una expresión verbal y ponerlos en conexión con todo el conjunto del conocimiento humano. Eso es lo que se llama ciencia.

Esta dictadura mediática que nos domina es la que presiona todos los días para que abandonemos conceptos fundamentales de la ciencia social y de la acción política. Esos mismos agentes han sido exitosos en muchos aspectos, pero sobre todo en este de hacer enrojecer el rostro de muchos dirigentes sociales honestos que temen ser incluidos en el rosario de los motes descalificadores y ser llamado “dogmáticos”, para repetir solo uno. Entonces se habla de una llamada nueva izquierda, que hace esfuerzos por convencer de que es diferente y que, en esencia, pretende impulsar un cambio dentro de los límites de la decencia.

El proceso de transformaciones revolucionarias que vive la América Latina y que ya lleva veinte años, contiene rasgos específicos para cada país, pero comparte movimientos comunes, características continentales e incluso mundiales. Ellos no provienen de la voluntad o el capricho de los dirigentes, sino de procesos reales, de estructuras sociales existentes en el exterior de nuestras mentes. Son exigencias sociales que se imponen por encima del discurso.

La primera de esas características, y que conlleva una de esas palabras “obscenas”, es la lucha contra el imperialismo. La revolución latinoamericana sigue siendo antiimperialista o no sería una revolución. Es la presencia extranjera dominante, ese estatus de dependencia, la que ha determinado desde hace más de un siglo y sigue determinando los rasgos esenciales de la economía y, en general, toda la vida de los países de la región. Gusten a no los términos, América Latina es un conjunto de países dependientes en lo económico, en lo financiero, en el comercio exterior, en lo cultural, en lo político, en lo militar, de una potencia extranjera. Sin una ruptura de esa dominación no será posible pensar siquiera en desarrollo, justicia social, paz y democracia.

Ahora hay una corriente que afirma que el imperialismo o ya no existe o ha cambiado de esencia, y que Estado Unidos, bien porque ya no es tan fuerte como antes, bien porque haya perdido interés en el continente o bien porque es un mal menor frente a “otros imperios”, ya no representa un peligro ni económico ni militar o que, en todo caso, se pueden negociar mejores condiciones de esclavitud y permitir avances en medio de las mismas relaciones de antes, solo que un poco modernizadas. (Esa misma visión tampoco es nueva. Reaparece en la historia cada cierto tiempo. Después de la Segunda Guerra Mundial surgió el llamado “browderismo”, impulsado por el Partido Comunista de Estados Unidos. Este afirmaba que el imperialismo había cambiado de esencia, y que se había convertido en una fuerza de paz y progreso mundial. Muy pronto la vida les mostró su error.)

Hay que decir, en primer lugar, que el imperialismo no ha cambiado su esencia creada a comienzos del siglo XX. Pueda que a algunos no les guste usar la palabra “imperialismo”. Le suena a antigua Roma o algo parecido. Pero el concepto de ese fenómeno histórico sigue presente y dominante. Otras formulaciones como globalización, economía global, internacionalización de la economía o de los capitales, etc., no logran expresar la esencia de ese fenómeno, que no solo tiene que ver con el comercio mundial y con el movimiento internacional de los capitales y las mercancías, sino que envuelve la vida entera, precisamente por su carácter universal. Hoy el capital financiero juega un papel mucho más relevante de cuando se acuñó el término (hace poco más de un siglo) pero el capitalismo sigue siendo igualmente el poder monopólico de las grandes compañías, agresivo, antidemocrático y expansionista.

La presencia del capital extranjero en las economías de los países periféricos no ha disminuido ni estas han logrado crear sistemas económicos capaces de aspirar a su independencia. Al revés, pese a muchas décadas de inversión directa, ha crecido la brecha entre nuestros países y las economías metropolitanas y ha crecido la brecha de mercado mundial, es decir, la diferencia, negativa para nosotros, entre importaciones y exportaciones no solo de mercancía sino también de capitales. Este fenómeno se ha acentuado en el presente siglo, en que la inversión extranjera se ha multiplicado con creces al tiempo que aumenta la dependencia financiera de todos los países tercermundistas y, en particular, de América Latina.

Además, el imperialismo no es solo un fenómeno económico y comercial. Es un entramado que cubre toda la vida social. Desde siempre fue una fuerza retardataria del avance social y político de la zona y es padre directo del fascismo y de las dictaduras. Como decía el filósofo Nicos Poulantzas, en su libro “Fascismo y dictadura”, “el que no quiera hablar de imperialismo también debería callar en lo que al fascismo se refiere».

Estados Unidos no ha perdido su interés en la región. Presiona por todos los medios contra las fuerzas progresistas y recurre a las oligarquías corruptas y sus grandes medios de prensa, como siempre ha hecho, para alentar la subversión, el desorden, las rupturas del orden legal y constitucional de los países, y al chantaje del comercio internacional, especial por sus cercos económicos con los que ha mantenido por muchos años contra Cuba y contra Venezuela.

Las relaciones de dependencia con Estados Unidos no solo afectan la economía. Mientras esas relaciones se mantengan, nuestros países no podrán avanzar en ninguno de los demás aspectos, pues esta es la fuerza retardataria fundamental de nuestras relaciones sociales y económicas. Jamás podremos salir de manera efectiva y duradera ni del subdesarrollo, ni de la pobreza, ni de la desigualdad, si antes o al mismo tiempo no liberamos a nuestras naciones de esa dominación global. Predicar lo contrario es engañar a los electores, para no decir que a los pueblos.

Algunos teóricos predican acercamientos en vez de confrontaciones, como si las confrontaciones vinieran de nuestro lado. Las negociaciones y los acercamientos son siempre plausibles en cualquier ámbito de la vida, incluida la política, pero resulta demasiado ingenuo pensar que podemos superar la dominación imperialista mediante negociación con el mismo imperialismo.

Aquí yo siempre recuerdo el chiste del perrito de Pávlov que me contó un amigo. Pávlov fue el científico ruso que estudió las conductas reflejas. Trabajaba con perros y les enseñó que cuando ellos hacían sonar una campana de su jaula, recibían alimento. Un día llegó un perrito nuevo y el otro ya veterano, refiriéndose a su amo, le dijo: “Vea como lo tengo bien condicionado: yo toco la campana y él me da comida”. Aclaro que en la historia real las investigaciones del científico eran diferentes, pero el chiste ayuda a comprender que muchas veces pretendemos manejar las riendas, cuando en la realidad estamos siendo manejados por otros que sostienen los aperos con que nos atan. Pretenden algunos que haciendo concesiones en algunas cosas pueden obtener ventajas. Pero las concesiones, por lo general, son un camino sin regreso.

En las circunstancias actuales, aún más que antes, Estados Unidos y sus aliados europeos buscan dividir a los pueblos y a los gobiernos progresistas. La única respuesta valedera frente a eso es la solidaridad. La lucha antiimperialista es la lucha por la independencia nacional por una mano, y es a la vez la solidaridad internacional por la otra. Cada golpe que se le da a un gobierno progresista es un golpe contra todos y, sin pretender ser adivino, estoy convencido que la revolución latinoamericana alcanzará la victoria si la logra un grupo de naciones y sus gobiernos conjunta y solidariamente. Ningún país podrá superar el pasado por su cuenta, aislado de los demás. No lo hicieron hace 200 años, cuando la pelea independentista exhibía esa característica internacional, transfronteriza, menos se lograría hoy, cuando nos enfrentamos a una estructura imperial mucho más poderosa.

El segundo rasgo esencial de nuestras revoluciones es su carácter democrático. En todas las naciones del continente ese es no solo un punto pendiente, sino además un clamor popular. Los países latinoamericanos buscan superar las dictaduras de tantas décadas así como sus secuelas, darle a las sociedades seguridad jurídica para elegir a sus gobernantes y brindarle a sus pueblos regímenes de garantías de convivencia social, de derechos humanos y de paz.

Eso se ha hecho más evidente en naciones de grandes tradiciones represivas: Chile, Colombia, Honduras. Pero también en Brasil, Argentina y Uruguay, en donde los gobiernos de izquierda nacen de largo periodo de la dictadura. Lo mismo ocurre en todos los demás países y no hace falta recordarlo.

Decía Gustavo Petro que su movimiento no pretendía instaurar el socialismo, sino el capitalismo. Esa frase tan paradójica muestra en gran parte el sentido de la lucha latinoamericana. En este aspecto, se trata de crear regímenes de garantías constituciones y de libertades públicas garantizadas semejantes a las instauradas por las revoluciones burguesas europeas, y, por otro lado, establecer relaciones de respeto e impulso a la producción que siempre ha estado atada a las carlancas del pasado: salarios miserables, relaciones no justas, mercados manejados por las oligarquías locales.

Es el mismo sentido que encierra el concepto de “revolución democrática”: un cambio social que elimine las ataduras del pasado y que permita relaciones económicas capitalistas modernas.

Pero aquí como en todo el análisis no puede ser plano, unilateral. Tiene necesariamente que ser dialéctico. Lo cierto es que esta era de revolución, que ya lleva casi un cuarto de siglo, se ha visto obligada a trabajar dentro de los cánones constitucionales heredados del pasado. Los cambios se hacen utilizando las viejas instituciones, siempre dentro de la dinámica de esa institucionalidad creada en la época de la independencia y después de las guerras civiles que la siguieron, una democracia representativa y de división de poderes que hoy es insuficiente para crear una auténtica democracia del pueblo. Siempre me he preguntado cómo fue posible que después de quince años de revolución el ejército boliviano se aliara con los golpistas contrarrevolucionarios. ¿No se plantearon los dirigentes de la revolución un cambio en esas instituciones?

En noviembre de 1971, Fidel hizo una visita de 23 días a Chile. Presidía el gobierno chileno Salvador Allende. Durante su larga visita, el líder cubano expresó diferencias respecto a la decisión chilena de la “defensa del régimen democrático” de Allende y la “necesidad de ir a unas formas de acción más insurreccionales” de Fidel.

Uno de los hechos más recordados de esa visita fue el regalo que Fidel le hizo a Allende de un fusil AK-47. El regalo no fue público, posiblemente por solicitud de los chilenos, pero fue ampliamente divulgado. Era evidentemente una entrega simbólica, que manifestaba una lectura de los que estaba sucediendo en el país suramericano. El líder cubano no se proponía en su visita crear un ejército revolucionario, como acusaba la derecha. Lo que sí quedó claro es que era una ingenuidad pretender que los militares iban a respetar el voto popular. ¿Se puede hacer una revolución en el marco de esa “democracia burguesa” (palabras usadas entonces por Fidel)? Nosotros respondíamos que sí, de la manera más acrítica, simplemente porque el partido decía que sí y nadie podía levantar su voz contra su mandato. Y el partido, por su parte, de una manera igualmente acrítica, respondía afirmativamente siguiendo de manera fiel a su partido hermano de Chile.

La respuesta la dio la historia. ¿Esa respuesta nos sirve de algo ahora, cincuenta años después? Las cosas por supuesto han cambiado mucho y nadie se atreve a recomendar un alzamiento armado. Más aún, los pueblos han demostrado que pueden hacer frente a intentonas subversivas de las oligarquías y aun con sufrimientos atroces han podido revertir los golpes en Bolivia, Brasil, Honduras y levantar cabeza después de las derrotas de Argentina y Ecuador.

Las comparaciones son odiosas, pero debe mencionarse que el caso de Cuba fue muy diferente y mucho más fácil, por la razón de que la revolución arrasó con el pasado no solo económico sino también político y le quebró la columna vertebral a la oligarquía, que prefirió huir a Miami. Quedó, por supuesto, la amenaza externa de Estados Unidos; pero dentro de las fronteras, un pueblo unido y listo para defender su revolución y su patria. Las revoluciones latinoamericanas se han visto precisadas a remodelar la casa con todos los inquilinos dentro, incluidas las oligarquías, dentro. Estas han lucrado don los avances en todos los campos, al mismo tiempo que conspiran, día a día, contra los poderes instituidos, contra la paz y la coexistencia democrática.

Sí no es aventurado pensar que las estructuras estatales heredadas del pasado, sus parlamentos, su prensa, sus tribunales de justicia, sus ejércitos, terminarán entrando en conflicto con las necesidades de cambios y con las transformaciones revolucionarias mismas. Se pondrá a la orden del día entonces la contradicción entre la revolución democrática y ese régimen que Fidel llamó, hace cincuenta años, la “democracia burguesa”. La forma de ese enfrentamiento no puede predecirse, pero los pueblos deben comprender que se producirá irremediablemente.

La tercera característica de nuestras revoluciones es su carácter popular. Eso quiere decir que la lucha por el bienestar popular es su tercer eje fundamental. América Latina se cansó de ser eternamente pobre. Y lo hace, curiosamente, en que las desigualdades sociales se agudizan.

En este contexto, los pueblos se unen en torno a la consigna de acabar con el neoliberalismo, es decir, de revertir las reformas hambreadoras que nos vienen azotando desde hace décadas. Los avances que han recibido las sociedades en este sentido son enormes. Los regímenes progresistas han sacado a muchos millones de la pobreza, sobre todo de la pobreza extrema, y han impulsado con éxito mejoras en todos los aspectos. Pero aun así, los avances no son definitivos ni seguros. Más aun, parecen frágiles y sencillamente reversibles. Pero tampoco son lo suficientemente profundos para convencer a las masas populares, que en una gran parte siguen atadas a los carros de los partidos políticos de la derecha.

Pese a los avances sociales, todos los países han sido escenario de luchas de la población por mejoras que los gobiernos no pueden conceder. Cada revolución y cada partido tiene un programa que aplica o pretende aplicar de manera segura y responsable. Pero en cada país, junto al apoyo consciente a las medidas aplicadas y las transformaciones prometidas, crece también el descontento. Las reformas necesarias parecen chocar con barreras infranqueables: el mercado internacional manipulado por las grandes corporaciones trasnacionales y sus gobiernos, es decir, por el imperialismo, y la rapacidad de oligarquías firmemente sentadas en el poder que se niegan a ver reducidos sus privilegios.

Ese avance contradictorio, de dar mucho pero no lo suficiente, los reflejaba el exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera cuando afirmaba que los partidos progresistas en el gobierno cometieron el error de convertirse de partidos contestatario en administradores, de fuerzas del desorden a partidos del orden, y eso lo cobran las masas.

A los gobiernos les queda el asistencialismo que tiene grandes limitaciones: es muy costoso y poco sostenible, genera mucha corrupción y que no crea desarrollo. Para avanzar pareciera que tarde o temprano hay que ir más allá, hay que modificar la estructura económica. En otras palabras, no existe posibilidad de acabar con la pobreza y la desigualdad en los límites del capitalismo y las sociedades tendrán que proponer, en algún momento, posiblemente pronto, la necesidad de avanzar hacia un nuevo régimen, hacia el socialismo.

El sistema neoliberal se impuso por la fuerza, amparado en los regímenes dictatoriales. Eran, de otra manera, inviables. Por eso parece evidente que el neoliberalismo ya no tiene más aire, aunque teóricamente haya todavía espacio donde aplicar sus recetas. La pregunta es si existe una alternativa antineoliberal dentro del régimen capitalista. Esa contradicción entre los posible y lo deseable tiende a crecer, y terminará por hacer crisis.

Hace ochenta años José Figueres Ferrer publicó un folletito titulado “Palabras gastadas”. En él hace comentarios acerca de tres conceptos: libertad, democracia y socialismo. Interesa aquí este último. Allí hace severas críticas al capitalismo, un régimen “cuyo fruto es la pobreza”, que “derrocha energías despiadadamente al duplicar servicios sin necesidad, al destruir mercancías por especulación”, a cuyos subalternos “denigra, y cuyos esfuerzos trata de obtener por la menor compensación posible” y, “lo peor de todo, enarbola con fiereza la bandera milenaria del antagonismo”.

Como solución a este mundo carente de sentido humano, propone un nuevo estado de cosas que él llama socialismo, un régimen donde “los hombres competentes de la industria y el comercio, los poseedores de la riqueza (se den cuenta) de que su actividad es realmente social y no privada”.

Un mundo de capitalismo humano, basado en la cooperación que nace de la convicción subjetiva de los hombres, en particular, de los poseedores del capital, y apoyado por una izquierda revolucionaria que él llama a la refundación sobre postulados “racionales”.

Con esta filosofía aparentemente primitiva se montó un régimen social exitoso, que dirigió al país durante tres décadas, desde 1952 hasta comienzos de los ochentas. Es el socialismo democrático o socialdemócrata, que dio origen al estado social de derecho que se nos ha ido como resultado de las políticas neoliberales y que muchos sueñan con hacer retoñar. Es la nostalgia del viejo terruño, que sirve en los discursos para hacer ver cuán traidores han sido los viejos dirigentes que otrora promovieron ese estado, pero que no puede ser base de un programa de transformaciones políticas hoy día. La vieja sociedad del socialismo democrático ya no volverá. No lo permiten ni las condiciones internacionales ni las realidades económicas y sociales actuales. Ellas tuvieron como centro un proyecto desarrollista de una burguesía nacionalista y proteccionista que ya no existe, un campesinado que ya ha desaparecido y un proletariado que ya dejó de creer en esas promesas. Estaba, además, inspirado en un clima internacional promovido también por Estados Unidos, primero con el ejemplo del New Deal y luego por los programas de la Alianza para el Progreso a la AID. Ese viejo régimen se inspiró en un clima internacional que favorecía el proteccionismo y el desarrollismo, tendencias que hicieron crisis al enfrentarse con la globalización surgida a partir de los ochentas.

En resumen, el estado social de derecho solo puede rescatarse y desarrollarse sobre nuevas bases sociales, económicas y de relaciones internacionales. Esas bases exigen un régimen económico socialista y una redoblada lucha por la independencia nacional y contra el imperialismo.

Pero todo esto se oculta. Vivimos la época de las posverdades y las posmentiras, del lenguaje suave, medio en clave, cribado de palabras obscenas, admisible en las mesas decentes y en los medios de comunicación socialmente admisibles.

Algunos se conforman con pensar que sí, el socialismo vendrá, pero falta tanto para eso que lo mejor es ocultarlo mientras tanto, como si el problema fuera de fechas, como si no fuéramos capaces de entender que las batallas de mañana se pelean todos los días. El carácter inmediato de esa revolución que hará surgir el socialismo no se resume a un problema de fechas. La flor y el fruto no son entidades distintas, pero aunque falten días para que se nos aparezca como fruto, la flor es ya fruto, lo es inmediatamente, porque encierra en sí toda la constitución del fruto, constitución que está en movimiento desde el momento cero, desde antes de que exista incluso la flor misma. Esa es la dialéctica del desarrollo. Solo que en política las cosas no ocurren de una manera natural, como en patio de nuestra casa, porque ella engloba también la acción humana consciente. Cultivar esa acción consciente es una obligación. Es un problema de autenticidad personal, un problema ético. Pero sobre todo es una necesidad política, la necesidad de preparar el ejército para los combates actuales teniendo en la mira los combates futuros.

El discurso es un factor actuante, transformador. Las palabras no se convierten en acción, ellas son directamente acción política. Emplear el discurso en forma adecuada es una forma de lucha. Hablar es actuar. Callar es renunciar a la lucha. El discurso es, en sí mismo, un acto revolucionario.

Claudio Gutiérrez, académico integral

Por Arnoldo Mora

La reciente partida de mi apreciado colega en la Escuela de Filosofía y exrector de la UCR, Dr. Claudio Gutiérrez Carranza, ha conmovido a la opinión pública nacional más allá del ámbito universitario, hasta el punto de que, en un gesto que la enaltece, la Asamblea Legislativa, símbolo por excelencia de la institucionalidad democrática, le rindió como homenaje un minuto de silencio. Ahora  merece que rompamos ese silencio para hablar de su memoria y su  legado a la cultura y a las ciencias de Costa Rica.

 Claudio Gutiérrez fue, como lo destaco encabezando estas líneas, un académico integral en el sentido que Rodrigo Facio, el otro gran intelectual que dejó huella  indeleble en la historia nacional,  le daba a esa expresión, tanto político como cultural. Decir que Claudio Gutiérrez fue un académico INTEGRAL, equivale a decir que realizó de forma magistral estas dimensiones del quehacer universitario. Fue un maestro y tutor de varias generaciones que hoy se destacan  en el ámbito científico, con lo que cumplió la función de la docencia de manera sobresaliente. Fue un investigado e innovador  en las tecnologías de la comunicación  más avanzadas, todo fundamentado en un basamento  filosófico de primera línea, como sus profundos, novedosos y numerosos ensayos y libros lo prueban. Finalmente, se proyectó a la comunidad  nacional siendo el principal protagonista  de una etapa  nueva en la ciencia y la tecnología de punta en el país, como fue el haber introducido las computadoras (la famosa “Mathilde”)  y la inteligencia artificial y el postgrado en estudios de la mente. En todos los ámbitos dejó una huella indeleble, hasta el  punto de que, en mi más reciente libro (LA FILOSOFÍA COSTARRICENSE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX, EUNED; San José, 2018) digo que, con la generación de filósofos de la segunda mitad del siglo pasado encabezada por Claudio Gutiérrez, Costa  Rica llega a su madurez intelectual.

 Claudio perteneció a la primera generación de filósofos producto de la Reforma de 1957 liderada por Rodrigo Facio,  pero llevada a cabo por filósofos humanistas  de origen español, de la talla de Constantino Láscaris y Teodoro Olarte, y de  Roberto Saumels en el campo de la filosofía de la ciencia, en donde luego va a sobresalir Claudio Gutiérrez. La Universidad de Costa Rica ha experimentado otros saltos cualitativos en sus más de 80 años de brillante historia, destacándose las reformas de 1957 y de 1973. Pero estas reformas no sólo lo fueron solamente en los aspectos administrativos y cuantitativos;  lo fueron, ante todo, cualitativas, lo cual implica  que fueron inspiradas en un paradigma conceptual de profunda raigambre epistemológica; lo que equivale a reconocer  que en cada salto  emerge una concepción nueva de universidad, tanto en el ámbito cultural y político como  pedagógico y epistemológico. En la creación de la Universidad en 1940 prevaleció el concepto de universidad “napoleónica”, pues tenía como misión esencial  la trasmisión de un saber “canónico”,  es decir, ya consagrado como “científico” en su metodología y  debidamente comprobado en sus destrezas y resultados en el  ámbito práctico- utilitario de la  tecnología, todo forjado, dado nuestro atraso, allende nuestras fronteras. Pero, gracias al proyecto político de modernización  de la sociedad nacional, surge como protagonista,  al lado de un Estado Nacional fuerte y centralizado, una clase media que constituye el tejido político-social básico de una clase media nacional que organiza políticamente a la sociedad civil; en la reforma de 1977,  Rodrigo Facio, que fue el ideólogo de la socialdemocracia “a la tica” y el  proyecto país imperante durante la segunda mitad de siglo, logra llevar a cabo una reforma que impulsa las profesiones ligadas a las ciencias económicas y sociales; los historiadores también inician un proceso de transformación de la historiografía a la historia concebida como ciencia social. Todo lo cual respondía a la necesidad de desarrollar un Estado Nacional moderno; se trataba de dar al país una ”burocracia eficiente”,  para emplear la terminología de M. Weber. Pero la nación  se compone  de tres estratos: el Estado centralizado,  la sociedad civil y, en medio como faja de trasmisión que comunica  las órdenes de arriba hacia abajo y los deseos y voluntades de abajo hacia arriba y para que el juego democrático funcione, se requiere del intermedio comunicador por excelencia: un conjunto de instituciones legales y políticas. En 1968 se da un gran salto como es la emergencia como sujeto histórico de la juventud universitaria, gracias al llamado “Mayo del 68”, especie de revolución cultural que cambia la ética de inspiración calvinista predominante en las sociedades industrializadas del Occidente cristiano. Esto repercute en la periferia llamada “Tercer Mundo”, que se hace presente con el estallido  de revoluciones como fuerzas políticas que escriben la historia con sus propias manos. Al país llega esta ola de cambio con los acontecimientos de Abril de 1970, en la lucha contra los contratos de Alcoa. Una nueva generación surge con el babyboom nacida después de la Guerra Civil de1948; para estos jóvenes ya no se trata de convertirse en burócratas eficientes, sino de ser ciudadanos  de pleno derecho. Claudio  Gutiérrez estuvo en el epicentro de estas trasformaciones que se reflejaron en las reformas de 1957 y 1973, primero como joven secretario de y luego como vicerrector.  En este último caso,  Eugenio  Rodríguez había renunciado como Rector porque no aceptaba las reforma de 1973 y Claudio, en su condición de vicerrector de docencia, lo sucedió. Claudio fue el motor del surgimiento de esta nueva etapa histórica de la universidad, etapa que culmina con la Rectoría de Luis Garita a finales de siglo, con la creación de La Ciudad de la Investigación y del FEES; todo para dar énfasis a la investigación de alto nivel; ya no se trataba sólo de trasmitir el saber científico sino de crearlo. En estos procesos,  se da una continuidad, pues Garita fue vicerrector de Claudio.  

A guisa de conclusión, deseo poner énfasis  que esta apretada síntesis constituye algo más que un sentido homenaje a uno de nuestros más destacados intelectuales de cambio de siglo, sino  que no hay cambios cualitativos en la historia de los pueblos, si no vienen precedidas de una honda reflexión filosófica. Recordemos la historia de la educación formal en Costa Rica. La reforma de 1886,  fue impulsada por Mauro Fernández bajo la inspiración  del filósofo inglés Herbert Spencer; la organización de la segunda enseñanza forjada por Valeriano Fernández Ferraz se inspiró en el filósofo alemán Krause; el plan de reforma de la II República, promovido por Emma Gambo, se inspiró en el filósofo norteamericano John Dewey.  Por su parte, Claudio,  doctorado en filosofía de las ciencias en la Universidad de Chicago, inspiró su pensamiento en el estructural-funcionalismo de Talcon Parsons y Merton; por lo que parte de una visión epistemológica que enfatiza el rigor formal y metodológico en todas las ciencias, pero siempre partiendo de que la revolución en las tecnologías de la comunicación es la mayor del momento actual. Finalmente, y como una manera de honrar el legado de tan  destacado maestro, propongo  que la UCR dedique alguna institución o edificio en su nombre y que, a tenor de las normas legales, la Asamblea Legislativa lo declare BENEMÉRITO DE LA CULTURA NACIONAL. Porque Claudio Gutiérrez fue un paradigma de lo que debe ser un ACADÉMICO INTEGRAL.  

Programa Alternativas: La letra y el pentagrama – video

El pasado viernes 24 de marzo, el Programa Alternativas brindó un espacio para la  conmemoración de las expresiones del arte, como lo es la música y la escritura, con el nombre “La letra y el pentagrama”. Entre las figuras participantes están Hector Chavarría y Danilo Chavéz y los presentadores Dayana Ureña Solís, Manuel Delgado y Álvaro Zamora.

Ambos invitados tuvieron la oportunidad de compartir su experiencias profesionales y su perspectiva sobre la cultura popular del país alrededor de las expresiones artísticas. Además de reflexionar sobre el esfuerzo necesario para el reconocimiento de escritores y músicos que han realizado trabajos valiosos para la academia.

Para ver la transmisión completa puede hacerlo en el Facebook de “Alternativas”: https://fb.watch/jtZKsw_gkn/?mibextid=VhDh1V

XIV Festival Cultural Buen Vivir 2023 en Chirraca de Acosta

El Festival XIV Cultural Buen Vivir se realizó el anterior 28 de enero del 2023 en Chicharra de Acosta. Este evento se nutrió de música y discursos exclamados por sus participantes. Édison Valverde menciona que el fin de esta actividad es “reconocer a mujeres y hombres que nunca aparecerán en los reconocimientos oficiales y que han entregado sus vidas al quehacer voluntario en comunidades, en los campos social, cultural, educativo, ambiental y espiritual”.

Para ver el vídeo completo de la actividad, haga clic en el siguiente link:

 

Compartido con SURCOS por Édison Valverde Araya.

Cineforo con la proyección de la película Figuras ocultas – viernes 24 a la 1

Invitación

Les invitamos desde el proyecto de acción social -Trabajo comunal universitario Semillero estudiantil para la acción contra el racismo al Cineforo, con la proyección de la película Figuras ocultas.

Estrenada en el 2017 y dirigida por Theodore Melfi, cuenta la historia de tres mujeres científicas afroamericanas (Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson), que trabajaron para la NASA en la década de 1960 y que lucharon por los derechos civiles de las personas afrodescendientes en EEUU.

Viernes 24 de marzo, a la 1 de la tarde en la Sala multimedios de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR.

Bienvenidas todas las personas, estudiantes, personal administrativo, docentes, familias y personas vecinas de la Sede Rodrigo Facio. Es un espacio abierto y gratuito.

Organizan las estudiantes del TCU Reyshel Martínez Sandoval y María Fernanda Hidalgo Quirós.

¡Hasta pronto!
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Lectura de poesía este martes 21

La Librería Internacional organizará un espacio gratuito para la lectura de poesía con renombradas invitadas, entre ellas: Shirley Campbell, Arabella Salaverry, Paola Valverde, Carolina Campos y Dennis Ávila. 

Además, se contará con un “micrófono abierto” para nuevos poetas. 

Este evento se llevará a cabo en la Librería Internacional del Mall San Pedro, este martes 21 de marzo a las 6:00 p.m.

Puede reservar su espacio a través de Instagram.

La  actividad será transmitida en Instagram @libreriainternacionalcr

UCR: Las danzas indígenas costarricenses serán las protagonistas de la sétima edición del festival de danza Paréntesis

Los días 23 y 24 de marzo se presentarán danzas originarias de diversos pueblos indígenas costarricenses en diferentes espacios de las fincas 1 y 2 de la Sede Rodrigo Facio. Foto: Denis Castro Incera.

El festival se realizará del 22 al 24 de marzo en la Sede Rodrigo Facio. Todas las actividades son gratuitas.

El festival Paréntesis Espacio de Danza se ha convertido en una actividad que se abre a la comunidad nacional para la difusión de la danza contemporánea institucional e independiente, gracias al esfuerzo que realiza Danza Universitaria para su organización.

La VII edición está dedicada a las danzas de los pueblos y territorios indígenas costarricenses, que mantienen viva su tradición a partir de la herencia oral y de las prácticas dancísticas como parte de sus rituales y costumbres de celebración.

De igual manera, se rinde homenaje a nuestros pueblos originarios, al aporte de su cosmogonía en la construcción de la multiculturalidad del país; al reconocimiento de sus luchas por la recuperación de sus territorios y a la dignificación de su cultura y de sus condiciones de vida. Así mismo, se reconoce la importancia y visión de mundo que estas culturas aportan en relación con la convivencia en armonía con la Madre Tierra.

Del 22 al 24 de marzo, de 5:00 p. m. a 8:00 p. m., el público podrá disfrutar de obras de danza contemporánea y de videodanzas que se presentarán durante cada noche en el escenario del Aula Magna, en la Ciudad de la Investigación de la Universidad de Costa Rica. Cada función iniciará con la participación de grupos estudiantiles y comunales y a partir de las 6:00 p.m. con grupos profesionales nacionales e internacionales, así como con las video creaciones seleccionadas.

Dentro de la programación, los días 23 y 24 de marzo se presentarán danzas originarias de diversos pueblos indígenas costarricenses en las fincas 1 y 2 de la Sede Rodrigo Facio.

El Grupo Cultural Kigaribú Ngäbe con Danza de la Madre Tierra: una sola huella, Serpiente de tierra y Serpiente de mar; el grupo Bribri Okom con Dule y bul; danzas Cabécares con Tsalabuluklä (El toro)- Tkäbëklä buluklä (La reina serpiente) del grupo Siwá Pakö; teatro de sombras Maleku con la obra Chufiten Torojami, del grupo Ucuriqui Láoc; y el grupo Boruca Caish Can, con la danza Cabrú rojc : El juego de los diablitos.

También habrá un taller de pintura de máscaras Boruca en la Sala Girasol en la Escuela de Estudios Generales frente al Pretil, así como una exposición y venta de artesanías de dichos pueblos en toldos en la Plaza de la Autonomía en la Ciudad de la Investigación.

Grupos estudiantiles y comunales

Entre los grupos estudiantiles y comunales estarán UNA Danza Joven, de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional; Plan B grupo comunal de Hatillo; Danzú de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil de la UCR; DanzAmón y Danza TEC del Instituto Tecnológico de Costa Rica; Danza Abierta de Danza Universitaria de la UCR; el colegio artístico Felipe Pérez Pérez de Liberia; Dancerías de la Sede de Occidente de la UCR; y Colectivo, grupo comunal de Limón.

Grupos institucionales

Como invitados institucionales participarán RVR danza-Liberia, Danza Universitaria, la Compañía Nacional de Danza, la Compañía de Cámara Danza UNA y la Texas A&M University Corpus Christi de Texas.

Videodanzas

Por medio de una convocatoria abierta y a través de un comité curador se realizó una selección de videodanzas y obras coreográficas del sector independiente nacional e internacional participante.

Se eligieron las videodanzas Abstracto Urbano de David Garita; Tríptico Nación de Yannai Kadamani (Colombia); La A_temporalidad del Tiempo de Laura Murillo; Distantes EP2: Inseguridad de Laura Ángel y Sin filtro de Mainor Gutiérrez.

Grupos independientes

La selección de obras de grupos independientes consta de HYSTERIA, de Valery Aguilar Valverde; Madre, de Michelle Sánchez Sancho; Pizote solo, de Alberto Josué Fonseca Garita; Duelo y Dos, de Allyson Maykall; Un pajarito me contó que estamos hechos de historias, de Bryan Chavarría y Camilo Regueira; y Dummie, de César Alvarado.

Talleres para todo público

A partir del lunes 20 de marzo se estarán impartirán en Promenade y en el Edificio Saprissa, talleres abiertos y gratuitos a todo público de diferentes estilos de danza.

Habrá talleres de tango con Max Boza e Irene Serrano; Hip-hop con Miguel Bolaños; Vogue Femme con Dustin Álvarez; Afroguineano con Mónica Luna y ensamble de percusión en vivo; Dancehall con Pamela Loáciga; Danza contemporánea con Álvaro Murillo y un taller de Luces para la acción escénica con Wilberth Arroyo.

En esta edición se contará con la visita de la maestra de ballet, Jillisa Cotten y con la maestra de Jazz and Heels, Sarah González de Texas A&M University, quienes también impartirán talleres durante el Festival. Esta visita es posible gracias a la cooperación sostenida entre Danza Universitaria y dicha universidad desde el año 2016.

Para más información sobre el Festival Paréntesis y conocer la programación completa pueden visitar los perfiles de Instagram y Facebook de Danza Universitaria.

Esta es la programación de las presentaciones que se llevarán a cabo en el Aula Magna de la Ciudad de la Investigación de la UCR.

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

LA ALHAMBRA Y LA CARRETA

Manuel Delgado

(A 8.500 kilómetros de distancia una de otra, La Alhambra y la carreta típica costarricense guardan una relación inusitada.)

“No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla”, dice Azorín. No llega más allá de esa constatación que casi podríamos llamar geográfica, aunque palpa sí, la soledad y la melancolía. Pero ellas están más en las cosas, que en el alma castellana. “Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas”.

Más profundo es Federico García Lorca cuando se refiere a esa ausencia de mar no ya de Castilla, sino de su Granada natal.

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor,
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor,
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.

¡Ay, amor,
que se fue por el aire!

Y es verdad que el Guadalquivir hizo de Sevilla una ciudad internacional aunque estuviera lejos del mar. Desde ella salían hacia América los barcos llenos de forajidos y al que volvían esos mismos barcos cargados de oro. Por eso es así. En ella uno se siente a mar abierto, como en La Habana. Y por eso quizá guarda con esta la cercanía de almas abiertas y alegres. Es la psicología de los puertos.

Esa misma diferencia no se entabla solo con Sevilla, porque hay más, hay ciudades de costa, mundos autónomos encallados en Cádiz y Málaga. La primera tiene un encantador sabor de mar que recuerda el Viejo San Juan. Muchos pequeños parques y callecitas se le parecen, aunque muchos dicen que se construyó guardando un aire habanero.

A diferencia del Guadalquivir, el Dauro (hoy Darro) y el Genil, ríos de Granada, no llevan a ningún mar, no conectan las tierras granadinas con ninguna otra tierra como no sean su vega, es decir, sus cultivos.

Pero en Federico la ausencia de mar va muchos más lejos que en Azorín. Ella es menos literal y más del espíritu.

No, Granada no ve el mar, y esa soledad y melancolía, para usar las palabras de Azorín, empujan al granadino hacia sus colinas, hacia torres y sus jardines.  (La casa árabe más típica se llama “carmen”, que es una pequeña propiedad rodeadas de muros blancos con una casa y un jardín dentro. Decían que era para cumplir con el mandato del Corán de no alimentar la envidia de los vecinos, aunque más bien pareciera que eran así para esconder ese espíritu de encierro de los granadinos).

No tienen los habitantes de Granada ni esa visión de inmensidad que da el mar ni ese espíritu de aventura que el mar alienta. Por eso en ellos todo tiene ese dulce aire doméstico.

“Granada, solitaria y pura, se achica, ciñe su alma extraordinaria y no tiene más salida que su alto puesto natural de estrellas”, dice Federico.

Es por ello que la estética granadina es la del diminutivo, “la estética de las cosas diminutas”. Y menciona el poeta a su conciudadano Fray Luis de Granada que hace todo un panegírico de las cosas pequeñas, del papel, por ejemplo, de la diminuta hormiga en la enseñanza infinita de dios. “No queremos que el mundo sea tan grande ni el mar tan hondo. Hay necesidad de limitar, de domesticar los términos inmensos” (García Lorca).

De allí proviene la tradición del arabesco de la Alhambra, “complicado y de pequeño ámbito”, cargado de preciosismo, que “ha sido siempre el eje estético de la ciudad”. La Alhambra no asombra por ningún gigantismo ni fuerza militar, asombra por esa pequeña filigrana que envuelven sus pequeños cuartos y corredores y que como encaje de yeso, cerámica o piedra, que llenan cada centímetro de pared o cielorraso, con sus falsas columnas y arcos que no sostienen nada como no sea el resultado del arte de las manos estilizadísimas de sus artesanos, además de la belleza de la caligrafía que por doquier repleta de poesía la arquitectura.

Los que la visitamos hoy quedamos encantados con esos decorados de color marfil. Lo asombroso es que originalmente eran policromados. No logro hacerme idea de cómo eran esas paredes y esas estancias colmadas de colores. No puedo imaginármelo.

¿Por qué tiene importancia Granada para nosotros? Porque tampoco ven el mar nuestras ciudades y pueblos del Valle Central. Recluidos en el interior de nuestros valles y resguardados por nuestras montañas, que cumplen el doble propósito de resguardarnos y detenernos, encarcelarnos, nos volcamos hacia nosotros, huraños, metidos en nuestras pequeñas casas de barro y nuestros jardines diminutos.

Pero también en nuestros arabescos, en ese preciosismo que destilamos por todas partes. Esas carretas pintadas no son ni de yeso ni de piedra. Ellas se han desprendido de su soporte natural, y como color puro, giro pícaro, recoveco gentil, tímido y atrevido al mismo tiempo, parecen volar por los aires al ritmo del tambor de madera de las ruedas que cantan en el contacto con los caminos.

Gente tímida, como los granadinos, tan ajenos al mar, sumidos en su propia alma melancólica, con una fuerte dosis de individualismo o timidez.

Me imagino que hace algunos años (hoy solo se escuchan los altavoces) oíamos la guitarra sentimental y la cancioncilla romántica de que habla García Lorca en sus descripciones (ojo que tampoco se escuchan ahora en esa Granada que hierve de turistas).

Entonces me acurruco más a las palabras del poeta, de ese mar océano, enclavado sin embargo en sus pequeñas montañas, en su huerta de San Vicente (su casa de la Vega, parte baja de Granada) o en sus cármenes de Albaicín (barrio árabe de la ciudad), ese inmenso Federico García Lorca.

Presentación del número 115 de la revista Biodiversidad Sustento y Culturas

La soberanía alimentaria es la búsqueda de la autonomía

Presentación del nuevo número 115 de la revista Biodiversidad Sustento y Culturas

Participan:
Verónica Villa
Grupo ETC – México

Magdalena Fuentes
María Alicia Guaján
Comité Central de la Mujer UNORCAC- Ecuador

Elisa Sáncez Ramírez
IALA Mamá Tingó- República Dominicana

Silvia Rodríguez
Red Biodiversidad- Costa Rica

Inscríbase en el enlace:
https://us02web.zoom.us/meeting/register/tZYoc-mppzMqG9TMVX-y8VF2wO8cLCx0h8Pl

Luego de la inscripción, recibirá un correo electrónico de confirmación con información para unirse al seminario web.