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Estudiantes de la UCR asisten el diseño de protocolos para la eventual apertura del deporte en tiempos del COVID-19

Los protocolos se adecuaron a los más de 70 deportes y actividades recreativas que se realizan en el país

Los protocolos específicos realizados por estudiantes de la UCR, involucran los tres tipos de actividades: entrenamiento, recreación y competencia; y en tres momentos: el antes, el durante y el después. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

¿Qué medidas se deben seguir en las instalaciones deportivas y de actividades recreativas cuando abran al público?

Establecerlas, es una tarea que han asumido estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR), debido al cierre de estos espacios en marzo por la pandemia del COVID-19.

En Costa Rica se realizan más de 70 deportes y actividades recreativas, para las cuales los alumnos del Trabajo Comunal Universitario de la Escuela de Ingeniería Industrial “TC-487 Estrategias interdisciplinarias para el fortalecimiento de la gestión de actores sociales” han colaborado en el diseño del Protocolo Específico para Actividades Deportivas y Recreativas, de acuerdo con los reglamentos del Ministerio de Salud.

El cierre de las instalaciones deportivas y de recreación en el país incluyó parques, polideportivos y centros municipales, entre otros. Sin embargo, ante su eventual apertura, las instalaciones deben contar con lineamientos que se ajusten al tipo de deporte, la cantidad de personas involucradas y la condición de la edificación. Por esta razón, los universitarios contribuyeron en la versión estándar del protocolo para cada una de las prácticas.

“Agradezco muchísimo la participación de la UCR, porque permite que nuestro trabajo sea cada vez mejor. Para nosotros estos protocolos son muy importantes,ya que no solo evaluamos la apertura de las actividades, sino que nos ayudan para las negociaciones respectivas y además, generan datos que nos van orientar en la toma de decisiones”.

Hernán Solano, Ministro de Deporte.

La participación de los estudiantes del TC-487 ha significado un aporte a la política pública de Costa Rica con procesos de sistematización, estructuración y trazabilidad adaptados a la nueva normalidad para la ejecución por parte del despacho del Ministro del Deporte (Midepor) y el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder).

Estas instituciones siguieron de cerca dicho proceso, brindando acompañamiento y retroalimentación constante a los estudiantes, a través de reuniones virtuales. En ellas, también participan la Comisión Técnica Asesora integrada por profesionales de la Escuela Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida de la Universidad Nacional (UNA), Asetec-ITCR y el Ministerio de Educación Pública (MEP).

“Para nosotros ha sido un proceso muy enriquecedor. Hicimos un protocolo desde la perspectiva del usuario, en el que se integran a las personas, tomando en cuenta el rol de los diferentes actores involucrados desde el equipo técnico, los auxiliares, etc.”, señaló María Laura Arguedas, estudiante de Ingeniería Industrial de la Sede Interuniversitaria de Alajuela de la UCR.

Este trabajo se deriva del esfuerzo conjunto que han hecho docentes de la Escuela de Administración Pública, la Escuela de Geografía y la Escuela de Ingeniería Industrial junto con Instituto Nacional de Normas Técnicas (Inteco) en la creación del Documento Normativo que contiene los requisitos para la creación de los Protocolos Sectoriales de Salud.

En dichos protocolos sectoriales, también participan miembros del TC-487, al que pertenecen estudiantes de la carrera de Ingeniería Industrial, Contaduría Pública, Medicina, Ingeniería Eléctrica y Antropología de la UCR.

Deporte y prevención

Entre las características que se destacan del Protocolo Específico para Actividades Deportivas y Recreativas, está la inclusión de una Matriz de Riesgos, donde se valora qué tan seguro es que una actividad física se desarrolle en un espacio cerrado o abierto, dependiendo si tiene contacto físico o no.

“La matriz va a ser un insumo para que los Comités Cantonales, junto con el Midepor y el Icoder, decidan si aprobar la apertura de un deporte en esa instalación, según las etapas de evolución de la pandemia en el país. También, ayudará a definir si se puede pasar a un nivel de competencia o si quedarse en el entrenamiento”, comentó Georgina González, docente de Ingeniería Industrial y encargada del TC-487.

Asimismo, cuentan con la incorporación de la Big Data por medio de un Registro Electrónico para el control y la trazabilidad de las personas que practican deporte en caso de contraer COVID-19. De tal forma que, funcionará como un gran repositorio para el Icoder.

¿Cuál es la rutina de un deportista? Sale de su casa (zona que representa su descanso o recuperación física), se traslada al centro de entrenamiento, practica y regresa a su hogar. Este fue solo uno de los aspectos tomados en cuenta para la elaboración de los protocolos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Los estudiantes del TC-487 construyeron estos documentos al poner en práctica sus habilidades y conocimientos académicos. Además, realizaron una investigación profunda de los protocolos deportivos que se aplican en otros países, con el fin de analizar si habían lineamientos que podrían aplicarse en Costa Rica.

“Los alumnos desarrollan su pensamiento crítico, la capacidad de recibir retroalimentación y a la vez, se apropian del aprendizaje de la carrera, porque practican la desapropiación de su trabajo, sabiendo que hay que modificarlo si es necesario”, comentó González.

De acuerdo con la docente, una vez entregada la versión final de los protocolos específicos, el equipo del TC-487 tiene interés de crear una aplicación que consolide todos los protocolos del sector para el acceso de los posibles usuarios, y que le facilite al Icoder la trazabilidad y el seguimiento de su implementación en cada Comité Cantonal.

Además, de una campaña de comunicación pregrabada para que esté presente en los Comités Cantonales del país.

“El objetivo de la campaña será que toda persona que llegue a un polideportivo conozca estos protocolos, los cumpla y que se conviertan en parte de su ADN. También, estamos pensando en que los estudiantes hagan capacitaciones para que los funcionarios tengan clara toda la información y sepan cómo se ejecuta”, indicó González.

En setiembre, los estudiantes de este Trabajo Comunal Universitario asistiran la realización de protocolos para el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y para la Unidad Estratégica de Negocios de Administración de Proyectos de la Unidad Técnica de Perforación de Pozos del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) de manera que se adapten a la coyuntura actual de pandemia y garanticen la seguridad sanitaria de los establecimientos en ambas instituciones.

 

Valeria García Bravo
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Caravana vehicular de relevos por la defensa de los derechos de los costarricenses

Del 7 al 11 y 15 de setiembre a partir de las 7 a.m. varias organizaciones del movimiento sindical y social invitan a unirse a la “Caravana vehicular de relevos” por la defensa de nuestro país.

Se exigirá:

  • Un impuesto al patrimonio, rentas y utilidades al 10% más rico del país
  • Eliminación del pago del IVA a la canasta básica, medicinas, servicios de agua y electricidad residencial
  • Defensa y no privatización de la CCSS
  • Defensa del INA
  • No a la agenda legislativa antilaboral
  • No al cese de los contratos laborales del sector público y privado
  • No al endeudamiento con el FMI

“La patria no se vende. La patria se defiende”

Palabras de José María Gutiérrez al recibir el Premio Rodrigo Facio Brenes, otorgado por la Universidad de Costa Rica el 26 de agosto de 2020

Mis primeras palabras son de gratitud para nuestra querida institución, la Universidad de Costa Rica, que celebra hoy su octogésimo aniversario, para el Consejo Universitario por otorgarme este reconocimiento y, muy especialmente, para las y los colegas de la Escuela de Filosofía, quienes generosamente postularon mi nombre para el premio Rodrigo Facio Brenes que mucho me honra por su significado. Agradezco también a mis compañeras y compañeros con quienes he compartido mi vida profesional, en el Instituto Clodomiro Picado, en la Facultad de Microbiología, y en otras unidades académicas de la Universidad de Costa Rica, así como a colegas, estudiantes y muchas otras personas de nuestro país y de otras latitudes, con quienes he transitado por rutas académicas, sociales y políticas a lo largo de muchos años. Lo que yo haya podido construir ha sido siempre en estos entornos colectivos, con gente muy valiosa. Y, por supuesto, expreso una enorme gratitud a mi querida familia, a mi esposa Irma y mis hijos Mauricio y Alberto, a mi hermana y hermanos y, más allá, a mi madre y mi padre, ausentes físicamente hace tiempo, pero siempre presentes.

La ocasión, y las circunstancias de nuestro tiempo, invitan a la reflexión. Vivimos, sin duda, una crisis que va mucho más allá del trágico escenario sanitario, social y económico asociado con la pandemia de Covid-19. La pandemia se expandió por un mundo que ya de por sí cargaba enormes contradicciones de carácter sistémico; la Covid-19 no ha hecho sino evidenciar y agravar de manera dramática las aristas de esa realidad. Se trata de una crisis generada por las formas predominantes de relacionarnos entre las personas y con el ambiente, una crisis de un modelo hegemónico de concebir el desarrollo y el bienestar. Se nos abre una gran oportunidad de reflexionar a profundidad sobre los rumbos del presente y del futuro, y de construir un entorno que garantice la dignidad de las personas y el bienestar de la vida. Se trata de una coyuntura única que no debemos malograr. Es tiempo de emprender, en palabras de Erich Fromm, una revolución de la esperanza.

Las opciones que han prevalecido en la mayor parte del planeta, sobre todo a partir de la década de 1980, han estado marcadas por una alarmante inequidad entre las personas y los países. Se ha generado una enorme riqueza, pero la misma se distribuye de formas muy desiguales. Un porcentaje minúsculo de personas detenta ganancias que superan lo que reciben millones de seres humanos, y el tejido social, por lo consiguiente, se ha deshilachado drásticamente. Es evidente que un crecimiento económico continuo y acelerado es inviable ambientalmente. La desregulación desmedida del capital transnacional ha venido aparejada del debilitamiento de las instituciones públicas a cargo de las políticas sociales, con el consecuente impacto negativo en las condiciones de vida de millones de personas.

Se le ha conferido un papel protagónico al mercado en la regulación de las interacciones entre las personas y los países y se han consolidado patrones culturales centrados en el individualismo, el mercantilismo y la banalidad. Los bienes comunes han sido privatizados aceleradamente. Los espacios de participación democrática se han estrechado y se han afirmado en muchos países tendencias autoritarias de variado cuño. El entorno natural es degradado por políticas depredadoras, generándose alteraciones ecológicas sin precedentes que ponen en entredicho la misma viabilidad de la existencia humana tal como la conocemos, y la de muchas otras especies. Si seguimos por ese camino no encontraremos salidas que aseguren una vida digna para todas y todos de cara al futuro.

Al mismo tiempo, las fuerzas vivas de la humanidad, centradas sobre todo en las enormes reservas morales, culturales, sociales y políticas que se mueven en la base social, comunitaria e institucional en todo el planeta, disputan la hegemonía global, aunque en condiciones desiguales, con estas tendencias dominantes de carácter regresivo y excluyente. Son esas fuerzas vivas las que, gracias a un permanente espíritu de reflexión, creatividad y solidaridad, mantienen encendida la luz de esperanza de que otro mundo es posible.

 La pandemia de Covid-19, que ha agudizado la crisis planetaria y humanitaria que ya vivíamos, ha dado paso a profundos procesos de cuestionamiento, imaginación y génesis de propuestas alternativas de convivencia y existencia, surgidas de múltiples sectores y colectivos, desde ópticas diversas, como una enorme fuente de riqueza solidaria. A manera de ejemplo, en nuestra América Latina un proceso colectivo vigoroso ha dado lugar al llamado ‘pacto ecosocial del sur’, una propuesta para un nuevo consenso social, ecológico, económico e intercultural en nuestro continente. Esfuerzos similares se gestan también en Costa Rica, los cuales promueven la confluencia de amplios sectores para edificar un futuro mejor.

Estas propuestas plantean, entre muchas acciones, la transformación tributaria solidaria y progresiva, la construcción de una nueva arquitectura financiera global, la gestación de sistemas nacionales y locales de cuidado que ubiquen la sostenibilidad de la vida como un eje fundamental de nuestras sociedades, el fortalecimiento de las instituciones del estado social de derecho, el establecimiento de una renta básica universal, la priorización de la soberanía alimentaria, el tránsito hacia matrices energéticas renovadas, desmercantilizadas y democráticas, que pongan freno a las políticas extractivistas y de despojo de la tierra, la defensa de los bienes comunes, el fortalecimiento de dinámicas de comunicación que den voz a amplios colectivos de la sociedad, la procura de la autonomía y la sostenibilidad de las comunidades locales, y la búsqueda de relaciones internacionales centradas en la solidaridad, con formas de intercambio comercial más horizontales y multilaterales. Se trata de agendas centradas en el cuidado de la vida, de las personas y del ambiente en el más amplio sentido de la palabra. Es por esos senderos que debemos transitar.

En esta enorme tarea de hacer virar el rumbo que lleva la humanidad y, en nuestro caso, Costa Rica, tenemos cabida una infinidad de protagonistas, incluyendo las instituciones públicas de educación superior del continente. Desde la histórica Reforma de Córdoba, en 1918, las universidades latinoamericanas se han consolidado y enriquecido, y han asumido roles esenciales en nuestras sociedades. Por un lado, son vías de movilidad social que han nutrido a los sectores público y privado de amplios contingentes de profesionales. Además, constituyen los principales reservorios de generación de conocimiento en la región, mediante la investigación en todos los ámbitos del saber. También mantienen vínculos permanentes con muy diversos sectores de la sociedad, contribuyendo a la equidad y al bienestar colectivos, además de ser centros de análisis crítico de la realidad. Valga la ocasión del octogésimo aniversario de la Universidad de Costa Rica para aquilatar el valor enorme de nuestra institución en el país y la región. Por su misma naturaleza, por los pilares filosóficos y éticos que sustentan su accionar, por ser instituciones que procuran la excelencia y el bien común, las universidades públicas de la región están llamadas a jugar un importante papel en las agendas transformadoras que nos convocan.

Ello conlleva una enorme responsabilidad por parte de nuestras comunidades universitarias, ante lo cual debemos revisar críticamente nuestra labor y transformar diversos aspectos de nuestro quehacer. El conformismo y la autocomplacencia, el débil sentido autocrítico que muchas veces nos caracteriza, y el acomodo a tendencias de carácter mercantil y privatizante que se asoman aquí y allá en el horizonte institucional, nos obligan a repensarnos, a problematizarnos, y a depurarnos, para así a asumir mejor los grandes compromisos que tenemos con la sociedad.

Una tarea urgente en nuestra universidad es abandonar la indiferencia política e ideológica que prevalece en algunos sectores de la institución, indiferencia que con frecuencia desemboca en asumir tácitamente como válidos e inmutables los postulados que sostienen la inequidad. La Universidad de Costa Rica debe ser un nicho de reflexión crítica permanente sobre la sociedad y sobre sí misma. Debe preguntarse constantemente cómo puede contribuir a gestar una sociedad marcada por la equidad, el respeto a la diversidad y la procura del desarrollo de las potencialidades de todas las personas. Y esto implica acciones renovadas en docencia, investigación, acción social, administración y vida estudiantil.

Es imperativo defender la esencia misma de lo que es una universidad pública, que sufre embates aquí y en todo el planeta. Nuestra institución debe reafirmar, en el discurso y en los hechos, la visión de que la educación es un bien público y no una mercancía, lo que implica que su financiamiento debe ser principalmente estatal y tener ese carácter en su filosofía y funcionamiento, y en su proyección a la sociedad. Debe ser genuinamente autónoma y procurar el desarrollo académico integral y la búsqueda del bien común. Debe estar, en suma, al servicio de toda la sociedad y, muy especialmente, de los sectores más vulnerables. Aunque parezcan verdades de perogrullo, lo cierto es que estos valores esenciales están siendo cuestionados y requieren ser defendidos y fortalecidos.

Nos encontramos en medio de un acoso sin precedentes a la autonomía, un valor consustancial al sentido mismo de universidad. La autonomía nos permite establecer nuestra propia estructura y gobierno, así como marcar las pautas del desarrollo institucional. También garantiza la libertad de cátedra y de pensamiento y la potestad de decidir sobre el uso de los recursos que nos provee el estado. Algunos sectores políticos y económicos buscan debilitar este elemento esencial universitario, en asocio con una fuerte campaña mediática de desprestigio. Es imprescindible comprender que, sin autonomía, la misión de la universidad pública se desdibuja radicalmente. La defensa a ultranza de la autonomía universitaria y de lo que esta representa es un espacio de análisis y acción urgentes, no solo por parte de las comunidades universitarias, sino de la sociedad en su conjunto.

El aporte de la universidad a la gestación de un mundo mejor pasa por la reflexión permanente sobre la formación que estamos ofreciendo al estudiantado. La reforma universitaria de los años 50, liderada por Rodrigo Facio Brenes y sus colegas, promovió una enseñanza general amplia, que fomenta el interés por campos del conocimiento variados, lo cual abre las puertas a una visión de mundo más ancha e invita a la interacción productiva con personas de otras disciplinas. La formación humanista tiene también el objetivo de estimular el pensamiento creativo y crítico, un elemento clave en la forja de una ciudadanía reflexiva y participativa en procesos democráticos. El aprendizaje integral del estudiantado también vela por la adquisición de una visión socialmente crítica, comprometida con las necesidades de los sectores vulnerables de la sociedad. Cabe preguntarse si estos valores centrados en la visión humanista y el compromiso social se han mantenido y enriquecido o si, más bien, se han debilitado al calor de corrientes individualistas y mercantilistas. Somos testigos de tendencias globales que empujan hacia una visión universitaria centrada en la instrucción de profesionales técnica y académicamente competentes, pero con escasa impronta humanista y con un débil compromiso social. Esto constituye lo que Martha Nussbaum ha denominado la crisis silenciosa de la educación superior en el mundo.

Debemos asir con firmeza los principios del humanismo, para formar profesionales no solo bien preparados académicamente, sino también críticos, creativos y solidarios, capaces de gestar entornos generosos en su quehacer profesional y ciudadano. Para ello requerimos fortalecer no solo los espacios formales de educación humanista y solidaria, que incluyen actividades de acción social, sino extenderlos a los programas de estudios de las carreras particulares y, más aún, forjar nichos informales en la vida institucional que fomenten esa formación integral, en lo cual el estudiantado desempeña un papel central. En este punto quisiera enfatizar en la importancia de las ciencias sociales y las humanidades como elementos de nuestro universo académico. Estos ámbitos, que sufren embates de quienes consideran que las universidades únicamente deben formar profesionales para determinados sectores del mercado, requieren ser fortalecidos, pues alimentan esa integralidad institucional a la que nos referimos.

Por otra parte, debemos también centrar nuestra atención en la generación de nuevo conocimiento, mediante la investigación, pues este aspecto del quehacer universitario constituye un elemento clave en la comprensión de la realidad y en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de la vida. La crisis de Covid-19 nos ha mostrado cuán importante es contar con una base de conocimiento endógeno en nuestras universidades. Pese a que la Universidad de Costa Rica es el principal centro de investigación del país, es necesario ver las sombras y no solo las luces de esta faceta de nuestro trabajo. Existe una gran asimetría en el desarrollo de la investigación entre áreas y disciplinas, con una notoria debilidad en algunas de nuestras sedes institucionales. Buena parte del personal docente, sobre todo el interino, tiene pocas oportunidades de realizar investigación.

Con frecuencia predominan las visiones uni-disciplinares en el abordaje de los temas. La gestación de ideas novedosas alrededor de grandes tópicos y problemas invita al trabajo inter- y trans-disciplinario, en dinámicas de respeto epistémico y de mutuo aprendizaje, en los que prevalezca la generosidad y la cooperación por sobre el individualismo. En este sentido tiene especial valor el hecho de que la candidatura al premio Rodrigo Facio de una persona del ámbito de las ciencias biomédicas y naturales haya sido propuesta por la asamblea de la Escuela de Filosofía, pues refleja los puentes que hemos podido establecer a lo largo de los años. Debo decir que una faceta harto estimulante de mi trabajo universitario ha sido el contacto enriquecedor con colegas de disciplinas diversas, de quienes he aprendido muchísimo.

La universidad debe ver con criticidad las posturas que centran la atención únicamente en temas de investigación que tengan réditos económicos, para dar paso a visiones integrales que fomenten todos los campos del conocimiento, más allá de su impacto de rentabilidad inmediata. Aparejado a lo anterior, la generación de conocimiento pertinente y relevante debe acompañarse del fortalecimiento del posgrado, así como de políticas internacionales renovadas, que fomenten la cooperación con el norte, pero también con el sur global, en un marco filosófico y ético de solidaridad e interlocución horizontal.

Quisiera ilustrar algunos de estos principios con base en una experiencia en el colectivo del Instituto Clodomiro Picado. Recuerdo vívidamente cuando, a inicios de la década del 2000, se nos planteó, por parte del Ministerio de Salud de Nigeria y de colegas ingleses, la posibilidad de producir un antiveneno para dicho país africano, donde existe un serio desabastecimiento de ese producto, lo cual tiene hondas repercusiones en la salud pública. Nuestro instituto atravesaba por diversos problemas en esa época y había suficientes razones para no asumir este reto. Pero se comprendió lo relevante de esta posibilidad y el impacto humanitario que tendría. Mediante un enorme esfuerzo de grupo se asumió la tarea y se logró desarrollar un nuevo antiveneno que hoy día se distribuye a varios países del continente africano, salvando miles de vidas cada año. Al tomarse esta decisión se trascendió los estrechos criterios de rentabilidad económica, pues esta tarea se concibió desde una perspectiva integradora de racionalidad social y académica, en el marco de un ethos de solidaridad. Al cabo del tiempo, este proyecto también ha traído réditos económicos para la universidad, pero la decisión inicial se centró en una lógica humanitaria que dio pie a una cooperación sin precedentes con el África sub-Sahariana. Al recordar hoy este proceso, rindo un sentido tributo al colectivo del Instituto Clodomiro Picado, al cual me enorgullezco en pertenecer.

En su relación con el resto de la sociedad, la universidad debe comprometerse con una visión de país y de mundo que emerge de perspectivas centradas en la excelencia y la procura del bien común. En este contexto, la acción social constituye un eje central del trabajo universitario, al cual se le debe dar mayor atención de la que históricamente ha tenido; de los tres pilares académicos, la acción social es sin duda el menos reconocido en el imaginario institucional, algo que debe cuestionarse y transformarse. La respuesta universitaria ante la crisis de Covid-19 ha mostrado el enorme potencial de nuestra institución para responder a necesidades apremiantes del país, pero debemos ir más allá. La universidad requiere renovar y profundizar su relación con muy diversos ámbitos de la sociedad y de maneras muy variadas, y debe hacerlo con una filosofía dialógica, horizontal, de mutuo aprendizaje y en el contexto de lo que Boaventura de Sousa Santos llama la ecología de saberes. 

La construcción del conocimiento, y su aplicación al mejoramiento de la vida, es una tarea de carácter colectivo que trasciende el ámbito estrictamente académico. Requerimos forjar sistemas de vasos comunicantes multifacéticos, que nos permitan integrarnos profundamente al entorno colectivo que nos sostiene y al cual nos debemos. Tenemos mucho que aprender. Más allá de lo académico y lo técnico, acá tenemos un elemento ético de enorme significado. En este ámbito, la atención a la mayor accesibilidad de los sectores sociales más vulnerables del país a la educación superior pública es una tarea de primer orden. La institución ha dado pasos importantes en este campo, pero hay que avanzar mucho más.

En la actual coyuntura, y en la época post Covid-19, no podemos dejar pasar la oportunidad histórica de dar un viraje de timón a niveles global, nacional, institucional y personal. El mundo y nuestra universidad no serán los mismos después de la pandemia. La crisis civilizatoria a la que nos enfrentamos nos exige realizar cambios cualitativos y profundos en nuestro accionar, en procura de edificar un mundo donde priven la equidad y la dignidad de las personas.

Las universidades públicas de América Latina debemos, a un tiempo, mantener y fortalecer los valores esenciales de nuestra misión y propósito, a la vez que realizar transformaciones en todos los ámbitos de nuestro quehacer, con sentido autocrítico y con profundo compromiso con un medio social que nos conmina a dar mucho más. Es necesario mejorar nuestro trabajo hacia adentro y hacia afuera. A lo interno, cabe preguntarnos: ¿cómo lograr una verdadera integración entre docencia, investigación y acción social, de manera que estas operen como un todo integrado?, ¿cómo fortalecer cualitativamente los procesos de regionalización para impactar en todo el país?, ¿cómo generar esquemas administrativos que faciliten en lugar de entrabar las funciones académicas esenciales?, ¿cómo dinamizar los cambios curriculares y la creación de nuevas opciones de carreras, en permanente adaptación a los requerimientos de la sociedad?, ¿cómo reducir el interinazgo, a la vez que se ofrezcan condiciones laborales y políticas salariales de mayor equidad?, ¿cómo lograr que la universidad sea más accesible a los sectores sociales más vulnerables?, ¿cómo estimular entornos creativos  y no burocráticos en toda la institución?, ¿cómo desterrar prácticas que atentan contra la dignidad de las personas y el respeto a la diversidad?. Estas y muchas otras interrogantes convocan a procesos colectivos de reflexión y creación permanentes para que esta institución sea cada vez mejor.

De cara a la sociedad, entre muchos retos pendientes, es necesario fortalecer nuestro encuentro con el enorme abanico de necesidades, urgencias, angustias, procesos creativos e iniciativas cargadas de imaginación y solidaridad que existen en nuestra sociedad, y nos invitan a formar parte de esa energía transformadora, en el marco de una visión de cuidado de la vida en todas sus manifestaciones. Ojalá sepamos sumarnos a esta efervescencia y continuemos aportando a la construcción de ese otro mundo posible. Se trata, parafraseando a Eduardo Galeano, de enriquecer el horizonte de la utopía, el cual, aunque se nos aleje cada vez que damos un paso, nos ayuda a continuar la marcha.

La minería amenaza el agua de pueblos costeros del cantón Central de Puntarenas

M. Sc. Orlando Amaris Cervantes y Dany Villalobos Villalobos

El Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED),* en conjunto con la Alianza de comunidades por la defensa del agua en Puntarenas, como parte de una investigación en curso, ha consultado la situación de las cuencas de los ríos Abangares, Lagarto y Guacimal en el Catastro Minero de la Dirección de Geología y Minas (DGM) ante el avance en la ampliación de la Carretera Interamericana en el tramo Limonal-Barranca.

Se elaboraron dos mapas que muestran la cantidad y la extensión de las concesiones de Cauce de Dominio Público (CDP)[1] vigentes y en trámite ante la Dirección de Geología y Minas (DGM). Este producto de investigación permite observar que en el río Abangares hay intereses por extraer materiales a lo largo de 10 kms continuos de su cauce, lo cual vendría a afectar aún más el caudal del que también dependen pequeños productores para obtener sus cosechas en la cuenca baja. En el río Lagarto, 12 proyectos pretenden explotar más de 20 kms y en el río Guacimal los intereses de explotación abarcan aproximadamente 12 kms. Estos proyectos mineros, en caso de obtener sus respectivas concesiones y ante la demanda de materiales para la construcción asociada a la ampliación de la carretera, afectarían el caudal de agua de estos ríos, así como sus ecosistemas. De aprobarse la extracción simultánea a lo largo de cada uno de estos cauces también podría provocarse un grave impacto ecológico acumulado. Este daño alteraría, más aún durante la estación seca, el régimen hídrico que abastece con agua subterránea a los pozos de siete comunidades de la zona.

Los acueductos rurales organizados por medio de las ASADAS[2] de Chomes, Judas, Malinche, Orocú, Cocorocas, Punta Morales y Costa de Pájaros dependen de pozos que aprovechan el nivel freático adyacente a los ríos Guacimal y Lagarto. Estos acueductos cuentan con más de 2500 abonados, por lo que estarían abasteciendo con agua potable aproximadamente a 10.000 personas. Preocupada por estas amenazas, la Junta Directiva de la ASADA de Judas, desde el año 2018 ha llevado a cabo oposiciones formales a los dos proyectos de la empresa Inversiones Pétreas Río Guacimal S.A. que se ubican aguas arriba, a pocos metros de su pozo comunal principal. Hasta ahora, la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA) no ha resuelto los recursos presentados por la organización comunal.

Se hace necesaria una mayor discusión sobre los daños potenciales de las grandes secciones de estos ríos que podrían ser concesionadas por la DGM. Los riesgos para las fuentes de agua de uso múltiple de estas poblaciones y para los ecosistemas de estas cuencas son realidades que deben analizarse con mayor responsabilidad, más aún en el contexto de las actuales crisis sanitaria, económica y climática. Por esta razón es indispensable determinar a partir del criterio de estas comunidades, los beneficios y los perjuicios de estas actividades mineras a mediano y largo plazo para ellas y su entorno, sin que padezcan las externalidades negativas de las explotaciones comerciales.

Tabla 1

Cantidad de concesiones de cauce de dominio público según su estado

Estado de las concesionesRío AbangaresRío LagartoRío Guacimal
Otorgadas por DGM y vigentes311
En trámite para aprobación en DGM101
En trámite municipal o SETENA2115
Total6127

       Fuente: Elaboración propia a partir de Catastro Minero. Dirección de Geología y Minas (DGM)

Mapa 1

Concesiones para la extracción de materiales en los ríos Lagarto y Guacimal

Mapa 2

Concesiones para la extracción de materiales en el río Abangares


*De acuerdo a la información del Catastro Minero obtenida el 15 de julio del 2020 como parte de los resultados del proyecto Diagnóstico hidrocomunitario para la protección del ambiente en las cuencas bajas de los ríos Guacimal, Lagarto y Abangares, cantón Central de Puntarenas. Estudio a cargo del investigador principal Orlando Amaris Cervantes, con el apoyo del investigador comunitario Dany Villalobos Villalobos.

[1] Permiso otorgado por la Dirección de Geología y Minas (DGM) para la explotación minera no metálica dentro de un cauce. Estas concesiones se otorgan en tramos no mayores de 2 kilómetros cada uno.

[2] Asociaciones administradoras de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados comunales (ASADAS).

Denuncian a abogado que irrespetó a una mujer trans en un proceso judicial

Marco Antonio Castillo Rojas informó a SURCOS, que fue presentada ante la Fiscalía del Colegio de Abogados y Abogadas una denuncia contra un afiliado que irrespetó a una mujer trans en un proceso judicial. Este es el documento de la denuncia (se suprimen nombres por respeto a la identidad de las personas):

San José, 14 de agosto de 2020.

Señor
Lic. Carlos Villegas Méndez
Fiscal¨
Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica
Ciudad.

Estimado señor:

Yo, … interpongo una denuncia por irrespeto a mi identidad de género en un proceso judicial por parte del Lic…

El irrespeto se dio en un proceso judicial donde él asesoraba a mi esposa. En sus escritos usó frases antiéticas y que riñen con el respeto que se me debe como persona con dignidad.

Mi documento de identidad claramente indica mi nombre femenino, conforme a las últimas regulaciones sobre identidad acordadas por el Registro Civil, y así he litigado. El mismo abogado … en el nombre del proceso usó mi nombre femenino. Sin embargo, insistentemente en su libelo usa las siguientes frases y alocuciones: “el mismo demandado”, “el demandado unilateralmente”, “adquirido por el demandado”, “el progenitor”, “el señor …”, “pues él también ejerce libremente”, “el rubro que él debe cubrir”, “ha sido el señor … quien ha”, “don … asumió”, “Fue don … quien me”, “A pesar que el señor … de mala fe”, “él se obligó a otros rublos más”, “comodidades a que don …”, “el principal obligado lo es el demandado”, “incumplimiento del demandado”, “el señor … se ha ocupado”, “EL OBLIGADO TIENE LA CAPACIDAD DE SOBRA”, “del incidentado”, “mi esposo”, “y que él sigue llevando”; además solo se refiere a mi cambio de género como una condición para sustentar sus peticiones: “Prueba de sus altos ingresos (…) se ha realizado cirugías de enorme valor para adecuar su fisonomía a su cambio de género”.

Anexo fotocopias del documento de recurso de revocatoria y apelación subsidiaria del … de este año presentado en el proceso de pensión alimentaria con expediente …, no creo necesario certificarlo porque el denunciado reconocerá su propio escrito.

Considero infringido el CÓDIGO DE DEBERES JURÍDICOS, MORALES Y ÉTICOS DEL PROFESIONAL EN DERECHO, en los artículos 7, 8, 13,15, 17 y 38.

Veamos:

El Artículo 7: El abogado y la abogada procurarán situar sus relaciones profesionales y personales en un marco de seriedad, justicia, amabilidad, honorabilidad, tolerancia, comprensión, cortesía y discreción.

Aquí el Lic. … no procuró situar su relación profesional en marco de amabilidad, tolerancia, cortesía.

Artículo 8: El abogado y la abogada han de defender las libertades civiles y políticas que aseguren el respeto de la dignidad humana y el bienestar general, y reprochar toda acción que atente contra estos principios, de conformidad con las disposiciones legales vigentes.

Aquí el Lic. … no respetó mi dignidad humana.

Artículo 12: Quienes ejercen la profesión del derecho han de actualizar y profundizar sus conocimientos jurídicos constantemente.

El Lic. … demostró su falta de conocimiento de las actuales disposiciones administrativa de respeto a la identidad de género.

Artículo 15: El abogado y la abogada deberán ser respetuosos en todas sus actuaciones, absteniéndose de utilizar términos despectivos, irrespetuosos o peyorativos, ya sea en forma escrita o verbal. Si la conducta se diera con ocasión del trámite jurisdiccional de un caso, deberá estarse a lo dispuesto en la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Los términos que utilizó el Lic…. en el escrito cuya fotocopia presento lo señalan como irrespeto a este artículo.

Artículo 17: El abogado y la abogada deberán actuar con corrección en el ejercicio profesional. Su conducta se ajustará al ordenamiento jurídico vigente en la sociedad costarricense, debiendo abstenerse de toda actuación impropia que pueda desacreditar la profesión. Su ejercicio profesional deberá ser siempre probo, leal, veraz y de buena fe.

El Lic. … no actuó de acuerdo a este artículo pues no aplicó la buena fe ni la veracidad.

Artículo 38: Aunque la causa sea justa, el abogado o la abogada no deberán emplear medios ilícitos, incorrectos o desleales.

Me parece que el Lic. … tampoco respetó esta disposición.

Pido que esa Fiscalía aplique la sanción que corresponda al Lic. ….

Al Lic. … se le notificará en su Bufete, dirección que anoté arriba o al correo electrónico … o al teléfono ….

Mis notificaciones las recibiré al correo electrónico marcocastillo@ice.co.cr

Sírvase proceder como mejor haya lugar.

Cordialmente,
Es auténtica:
Marco Castillo Rojas
Abogado con carné 3580

Solicitan que UCR considere desigualdad asociada a la distribución de la riqueza como tema de interés público y promueva un debate

SURCOS recibió la siguiente carta enviada por la doctora Juliana Martínez Franzoni y el doctor Mauricio Castro Méndez a las autoridades de la Universidad de Costa Rica:

San José, 25 de agosto de 2020

Señor
Dr. Carlos Araya Leandro
Rector

Señores y señoras
Miembros
Consejo Universitario

Asunto: Solicitud para que la UCR considere la desigualdad asociada a la distribución de la riqueza como un tema de interés público y promueva un debate nacional al respecto, a la luz e los principios y propósitos de la Universidad de Costa Rica.

Estimadas/os señoras/es,

Quienes suscriben, Juliana Martínez Franzoni y Mauricio Castro Méndez, les saludamos respetuosamente y trasmitimos nuestra enorme preocupación en atención a información que ha circulado en el ámbito universitario en días recientes. Nos referimos concretamente a la investigación sobre la desigualdad asociada a la distribución de la riqueza en el país, que se lleva a cabo desde la Universidad de Costa Rica (UCR).

Un vídeo recientemente elaborado por la Oficina de Divulgación e Información (ODI) de la Universidad de Costa Rica con base en una investigación en curso por parte del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR (IIS-UCR), vincula la desigualdad con la política fiscal. Ello ha llevado a los grupos económicos poderosos a presionar a la UCR para rectificar la información elaborada por el medio universitario y a inmiscuirse en las fuentes utilizadas en la investigación. No referimos concretamente a la Florida Ice and Farm Company (FIFCO) y a Steve Aronson, fundador de Grupo Britt.

Las generalizaciones hechas por la ODI así como las fuentes utilizadas en el marco del estudio aún en curso, pueden ser criticadas y mejorables. A las personas que se consideran afectadas les asiste el derecho de respuesta. No les asiste, en cambio, el derecho de presionar a la Universidad para que asume determinadas posturas y decisiones. Tampoco pueden atribuirse el papel de censurar qué y cómo se comunican resultados de investigación – para lo cual existe la evaluación experta entre pares.

El artículo 84 de la Constitución Política les otorga a las Universidades Públicas independencia para su funcionamiento. Además, el estatuto orgánico de la UCR establece como sus principios la libertad de cátedra, la diversidad, el respecto a las personas y la libre expresión, la resolución interna de conflicto, entre otros. Por ello, si algo debe mejorar la universidad, esta tiene independencia y los principios necesarios para resolverlo por su cuenta y sin presiones externas.

Conocemos que FIFCO y Steve Aronson no sólo cuestionan la investigación en curso, sino que están desplegando una campaña en medios de comunicación y ejerciendo fuertes presiones para que ustedes como autoridades universitarias y, en nombre de la universidad, tomen determinadas posturas y decisiones. Se trata de una situación que consideramos inaceptable. Ojalá esta misma energía y este mismo cabildeo se hiciera para contribuir a llevarle ingresos y esperanza al 24% de personas desempleadas y al 22% de personas subempleadas que hay actualmente en nuestro país.

Antes de tomar cualquier decisión en nombre de una Institución con 80 años de existencia, es necesario promover y realizar un debate nacional sobre este tema, de altísimo interés público, de manera de que la comunidad académica, incluyendo sus estudiantes, tengan oportunidad de participar, analizar y construir criterios compartidos sobre el tema en cuestión.

Suscriben atentamente,

Dra. Juliana Martínez Franzoni
Docente e investigadora
Especialista en política social comparada
IIS/CIEP
Universidad de Costa Rica

Dr. Mauricio Castro Méndez
Docente e Investigador
Especialista en Derecho Laboral Colectivo
Facultad de Derecho
Universidad de Costa Rica

La UCR fortalece su lucha contra el hostigamiento sexual mediante una reforma al reglamento

El cambio a la normativa refuerza las sanciones y establece responsabilidad a todas las instancias universitarias para prevenir esta problemática

La reforma integral al Reglamento Institucional contra el Hostigamiento Sexual responde a la demanda expresada por el movimiento estudiantil en el 2019, cuando mediante una conferencia de prensa declararon estado de emergencia ante los diferentes tipos de violencia sexual que viven en las universidades públicas del país. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Por unanimidad de votos, el Consejo Universitario (CU) de la Universidad de Costa Rica (UCR) aprobó una reforma integral al Reglamento Institucional contra el Hostigamiento Sexual, la cual fortalece el proceso interno para sancionar a quienes incurran en esta conducta dentro del espacio académico.

El texto aprobado fue propuesto por una subcomisión creada por el CU para atender la solicitud expresada en el 2019 por representantes de diversas colectivas estudiantiles, quienes mediante una conferencia de prensa declararon estado de emergencia ante los diferentes tipos de violencia sexual que viven en las universidades públicas del país.

En el caso de la UCR, las universitarias exigieron el fortalecimiento de la normativa interna y de las instancias que atienden el tema, específicamente la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual que tramita las denuncias y del Equipo Interdisciplinario que brinda acompañamiento psicológico y legal a las víctimas.

La coordinadora de la subcomisión que trabajó la propuesta y miembro del CU, Dra. Teresita Cordero Cordero, destacó que este cambio institucional surge como respuesta a la demanda estudiatil y da lugar a un Reglamento que aborda tanto aspectos preventivos como sancionatorios.

La propuesta de reforma al actual reglamento fue analizada y desarrollada durante alrededor de diez meses y entre sus principales aspectos brinda mayor claridad respecto a las definiciones relacionadas al acoso sexual y reconoce la diversidad de ámbitos en los que puede experimentarse.

La nueva versión de reglamento también fortalece las sanciones para las diversas manifestaciones del hostigamiento y establece responsabilidad a todas las instancias universitarias para prevenir el desarrollo de esta problemática.

La reforma aprobada refuerza el funcionamiento de la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual mediante la asignación de nombramientos para las personas que la integran y que dan continuidad a los procesos de denuncia de las víctimas.

Hasta ahora, tanto la coordinación de la Comisión como las personas que conforman las comisiones instructoras que analizan cada caso denunciado desarrollaban sus funciones de manera ad honorem o como recargo a sus labores ordinarias en otros puestos.

Según la coordinadora de la Comisión, M.Sc.Teresita Ramellini Centella, el reconocimiento laboral de estas actividades generará mayor celeridad en el desarrollo y conclusión de los procesos, pues permitirá al personal destinar jornadas más específicas para la atención del tema.

Ramellino celebró la consolidación de este proceso institucional que catalogó como “un avance muy importante para la construcción de una UCR libre de todas las formas de violencia y discriminación para todas las personas”.

Movimiento estudiantil partícipe del proceso

La miembro de colectiva estudiantil “Me pasó en la UCR”, Eliana Quimbayo Bolaños fue parte de las estudiantes que denunció públicamente la problemática y más tarde, se convirtió en parte la subcomisión institucional que trabajó la propuesta de modificación al reglamento.

La universitaria se mostró entusiasmada con lo que denominó “un sueño cumplido”, el cual asegura, es resultado de la lucha desarrollada por el movimiento estudiantil para visibilizar este fenómeno tanto a lo interno como externo de las universidades.

“Esta reforma viene a generar un cambio muy importante respecto a la forma cómo se ve el hostigamiento sexual dentro de la Universidad. Le da un giro a esta problemática que antes se veía con normalidad y que no tenía suficiente divulgación” señaló la joven.

Según Quimbayo, la consolidación de este proceso marca el inicio de un mayor compromiso por parte del movimiento estudiantil para seguir trabajando por la erradicación del hostigamiento sexual y de cualquier forma de violencia contra las mujeres en la UCR.

Implementación de cambios administrativos

El CU brindó a la Administración un plazo de tres meses para que, junto a la Comisión Institucional contra el Hostigamiento Sexual, formule las claúsulas de cumplimiento del nuevo reglamento, así como de las posibles sanciones sobre el tema que a partir de ahora incluirán los contratos, convenios, acuerdos o cartas de entendimiento que suscriba la UCR con cualquier contraparte.

A su vez, la Vicerrectoría de Vida Estudiantil de la UCR deberá incorporar en la próxima resolución sobre normas y procedimientos de matrícula una disposición para garantizar que, ante la eventual imposición de medidas cautelares o de protección por acoso sexual, se valoren opciones que garanticen al alumnado su derecho a la educación.

El Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) será la instancia encargada de actualizar el Reglamento vigente, creado en 1997 y que hasta sólo había sido modificado en el año 2013 en atención a la reforma que experimentó en el 2010 la Ley contra Hostigamiento o Acoso Sexual en el Empleo y la Docencia.

Según informó el CU, la nueva normativa deberá ser publicada en la Gaceta Universitaria en las próximas semanas, posterior a lo cual, dará inicio su entrada en vigencia de manera oficial en todas las Sedes y Recintos de la institución.

 

Andrea Méndez Montero
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

La UCR celebra 80 años de transformar el país

La Institución se creó el 26 de agosto de 1940 durante el Gobierno del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia

El Dr. José María Gutiérrez Gutiérrez recibió el premio Rodrigo Facio 2020

Durante 80 años, la Universidad de Costa Rica ha trabajado de la mano de la sociedad costarricense con el propósito de aportar al desarrollo del país desde muy diversas áreas del conocimiento. Foto: Karla Richmond.

La celebración de este año es diferente a las acostumbradas, los campus están vacíos, los encuentros y el aprendizaje se mudaron a la virtualidad y aunque la comunidad universitaria no está reunida en esta ocasión, sigue junta con el propósito de continuar contribuyendo desde muchas áreas, al desarrollo del país.

El Dr. Carlos Araya Leandro, rector de la Universidad de Costa Rica, señaló que la institución ha sido testigo del paso del tiempo, pero sobretodo protagonista de la historia reciente de nuestro país.

“Desde sus campus se han gestado importantes movimientos transformadores de su cultura y su desarrollo democrático, y los logros de quienes han pasado por las aulas de la UCR se acumulan en los anales nacionales e internacionales”, destacó Araya.

Al cumplir 80 años, la madurez y la experiencia respaldan la calidad de la educación superior pública de múltiples generaciones, la pertinencia de miles de investigaciones, y el impacto del trabajo en comunidad con alcance nacional.

El rector además hizo un recorrido por algunos hitos puntuales de la UCR, que a la luz de 80 años, es apenas una pincelada de los logros que ostenta esta benemérita institución.

Durante la sesión solemne participaron Catalina Chaves, presidenta de la FEUCR; Carlos Araya, rector de la UCR; Madeline Howard, directora del Consejo Universitario; y José María Gutiérrez, premio Rodrigo Facio 2020. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Entre ellos resaltó la creación de los Estudios Generales; el aporte a la cultura costarricense desde las distintas disciplinas de las Artes y las Letras; el apoyo y acompañamiento al sector agrícola nacional desde la Facultad de Ciencias Agroalimentarias; la cantidad y calidad de las investigaciones desde las Ciencias Básicas, así como las reflexiones y críticas a la realidad nacional que son fuente de importantes trasformaciones impulsadas desde las Ciencias Sociales; o el desarrollo del Código Sísmico, la llegada de Internet al país y los incontables aportes a la calidad de vida de las y los costarricenses en el área de salud, son solo algunos de esos ejemplos.

Por su parte, Ana Catalina Chaves Arias, presidenta de la Federación de Estudiantes de la UCR (Feucr), recalcó la importancia histórica que ha tenido el movimiento estudiantil en diversos procesos de transformación social.

Señaló que las y los estudiantes no solo están en las aúlas, si no que las luchas las han protagonizado fuera de ellas, reinventando las formas de protesta y haciéndose presentes en la defensa de la educación superior pública, de la autonomía universitaria así como en la lucha en contra de las desigualdades sociales.

Asimismo, hizo énfasis en que ha sido el movimiento estudiantil en muchas ocasiones el que ha abierto camino a las grandes luchas sociales del país, pues han sido ellos quienes han alzado su voz y han incomodado a los grupos de poder. Hoy, en el 80 aniversario de la UCR también se hace un llamado a continuar por el camino de la solidaridad, para encontrarse y reinventarse ante los nuevos desafíos que enfrenta la educación superior pública.

“Por ocho décadas, la Universidad de Costa Rica ha acogido nuestros sueños, nuestra diversidad, nuestras sensibilidades y conocimiento. Mediante profesionales altamente capacitados y capacitadas, nos ha enseñado de luchas y sueños colectivos, de la importancia de la solidaridad en una sociedad cada día más individualista. Nos ha permitido encontrarnos, abrazarnos, re-inventarnos y hacer de cada espacio, una oportunidad para aprender y construir comunidad”, manifestó Chaves.

La sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de la UCR ofreció un concierto que se transmitió por los medios de comunicación universitarios y las redes sociales. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La Dra. Madeleine Howard Mora, directora del Consejo Universitario, destacó la importancia de la Caja Costarricense del Segiro Social y la UCR, que nacieron bajo el ámparo de las reformas sociales de los años 40 y que se convirtieron en los pilares del Estado Social de Derecho y de la democracia costarricense.

Además, recordó como los diputados constitucionalistas fueron visionarios y entendieron la importancia de invertir en la educación superior pública al promulgar los artículos 84 y 85 de la Constitución Pública que aseguran su presupuesto y dotan de autonomía a las universidades estatales.

También criticó fuertemente los ataques que buscan debilitar a la institución y aquellos discursos que culpan a las universidades públicas de ser las causantes del déficit fiscal o de ofrecer carreras innecesarias para lo que demanda el país.

En este sentido instó a la comunidad universitaria y nacional a construir puentes de diálogo, a levantar la voz ante los proyectos de ley cortoplacistas y a defender el modelo de universidad pública.

Como parte de la celebración de aniversario, las autoridades universitarias rindieron homenaje, con una ofrenda floral, a las figuras de Rafael Ángel Calderón Guardia, Luis Demetrio Tinoco Castro, Rodrigo Facio Brenes y al movimiento estudiantil. Además, la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de la UCR presentó un recital grabado que se transmitió por los medios de comunicación institucionales y las redes sociales luego de la sesión solemne.

José María Gutiérrez: ciéntifico, mentor y humanista incansable

Durante la sesión solemne en la cual se celebró el 80 aniversario de la UCR, se entregó el Premio Rodrigo Facio Brenes 2020 al Dr. José María Gutiérrez Gutiérrez, profesor emérito de la Facultad de Microbiología e investigador del Instituto Clodomiro Picado.

En un discurso sentido, profundo y crítico, señaló que en la actualidad nos encontramos ante una crisis del modelo hegemónico de concebir el desarrollo y el bienestar y una transformación inevitable del planeta. Ante este viraje de rumbo, las universidades públicas están llamadas a ser protagonistas y a desempeñar un rol esencial.

“Se nos, abre una gran oportunidad de reflexionar sobre los rumbos del presente y del futuro y de construir un entorno que grantice la dignidad de las personas y el bienestar de la vida”.

Se refirió también a la desigualdad, al debilitamiento de las instituciones públicas y su consecuente impacto negativo en la población, así como individualismo que predomina en la sociedad actual.

Comentó que se debe avanzar hacia agendas centradas en el cuidado de la vida, de las personas y del ambiente y es allí donde están llamadas a actuar las instituciones de educación superior pública.

En el caso de la UCR destacó el enorme valor de la institución tanto en el país como en la región e instó al análisis crítico de la labor que se realiza y a transformar diversos aspectos del quehacer universitario, para asumir los grandes compromisos con la sociedad.

«En su relacion con el resto de la sociedad, la universidad debe comprometerse con una vision de país y de mundo que emerge de perspectivas centradas en la excelencia y la procura del bien común».

La Comisión Dictaminadora del Premio consideró que la perspectiva del Dr. Gutiérrez ha contribuido decisivamente a impulsar, desde el Instituto Clodomiro Picado (ICP), un proyecto de alto impacto científico y social, como es la producción de sueros antiofídicos, que han salvado miles de vidas no solo en Costa Rica, sino también en diversas regiones de Asia y África, especialmente en grupos vulnerables que de otro modo no podrían acceder a los antivenenos por su alto costo.

La iniciativa para otorgarle este reconocimiento fue presentada por la Escuela de Filosofía, lo cual para el Dr. Gutiérrez tiene un valor incomparable al provenir de otra área del conocimiento distinta a la suya y a quienes agradeció por proponer su nombre.

Este microbiólogo y doctor en Ciencias Fisiológicas por la Universidad de Oklahoma tiene una ampliatrayectoria en la UCR. Fue profesor catedrático de la Facultad de Microbiología, en cursos de grado y posgrado, e investigador del Instituto Clodomiro Picado (ICP), al que estuvo ligado desde que era estudiante de esta casa de estudios superiores.

Entre los múltiples cargos que ocupó, destaca el de director del ICP de 1988 a 1996 y subdirector durante los periodos 2009-2011 y 2013-2015. Además, dirigió el Programa de Estudios de Posgrado en Microbiología, Parasitología y Química Clínica, al igual que el Programa de Maestría en Ciencias Biomédicas CSUCA-Instituto Karolinska. Además, ha sido asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Como resultado de sus investigaciones en temas relacionados con la bioquímica y el mecanismo de acción de venenos de serpientes, así como con la capacidad neutralizante de los antivenenos, ha publicado más de 500trabajos científicos en revistas especializadas y libros.

Entre las numerosas distinciones que ha recibido por su labor científica destacan el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología Dr. Clodomiro Picado (1981), miembro de la Sociedad Internacional de Toxinología (1983), Premio TWAS-CONICIT para científicos jóvenes en la rama de Biología(1990), Miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias de Costa Rica (1992), Premio Sven Brohult, otorgado por la International Foundation for Science (1997); Premio Áncora (Costa Rica) en el área de ciencias(1998), Premio al Investigador de la Universidad de Costa Rica en Ciencias de la Salud (2007) y el Redi Award, otorgado por The International Society on Toxinology por sus contribuciones en el área de la Toxinología(2015).

El Premio Rodrigo Facio Brenes es un galardón que la Universidad de Costa Rica otorga cada dos años para hacer un reconocimiento a la obra total de aquellas personalidades que se han destacado por su aporte al desarrollo político, social, económico y de la justicia social del país.

Instituido en 1990, por el Consejo Universitario, el galardón ha sido otorgado a personas de la talla de Manuel Mora Valverde (1992), Isaac Felipe Azofeifa Bolaños (1994), Jorge Manuel Dengo Obregón (1996), Rodrigo Carazo Odio (1998), Fernando Soto Harrison (2002), Rodrigo Madrigal Nieto (2004), María Eugenia Dengo Obregón (2006), Hilda Chen-Apuy Espinoza (2008), Jorge Romero Pérez (2010), Guido Miranda Gutiérrez (2012), Elizabeth Odio Benito (2014), Daniel Camacho Monge (2016) y María Eugenia Bozzoli Vargas (2018).

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Proyecto UCREA-UCR: Mentes ticas de la ciencia e ingeniería se unen en la búsqueda de antivirales contra el SARS-CoV-2

Un total de 100 000 compuestos serán analizados mediante una innovadora plataforma biocomputacional y un sensor molecular

El cuerpo investigador está en la búsqueda de un inhibidor para todos los coronavirus. Si esto se logra, el país tendrá un inhibidor muy efectivo y con poca posibilidad de que el virus, por variación de su material genético, genere resistencia. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

¿Se imagina descubrir que existen compuestos ya creados que podrían funcionar contra el SARS-CoV-2 y que no se utilizaron porque, simplemente, a nadie se le ocurrió esa posibilidad? Cinco investigadores y una científica de la Universidad de Costa Rica (UCR) sí lo pensaron y, en estos momentos, están liderando un proyecto único en el país.

¿Su propósito? Identificar de forma rápida la existencia de moléculas inhibidoras de un componente clave que constituye el talón de Aquiles de todos los coronavirus, incluido el SARS-CoV-2: la proteasa Mpro, también llamada 3CLpro.

En términos simples, la proteasa Mpro es una molécula esencial para que cualquier coronavirus se replique en el cuerpo humano. Si se logra hallar un compuesto que la inhiba, existe la esperanza de frenar el avance de la enfermedad.

“Lo que deseamos con esta investigación en la UCR es analizar en tiempo récord información masiva de distintos compuestos de muchos tipos ya inventados que, si bien se destinan para otras enfermedades, podrían tener el potencial de neutralizar la replicación del virus”, indicó el Dr. Rodrigo Mora, microbiólogo de la UCR e investigador principal.

Al día de hoy, ya se han encontrado medicamentos orientados a tratar otras enfermedades que, al ser probados, muestran efectos iniciales positivos para frenar la replicación del SARS-CoV-2. Algunos de ellos solo están a la espera de resultados clínicos concluyentes, como lo es el remdesivir (creado inicialmente para tratar el ébola) y el favipiravir (antiviral japonés contra la influenza).

Así como se han identificado dichos medicamentos, podrían haber más compuestos con una mayor capacidad de reprimir el avance del virus. Esto es lo que justamente los investigadores de la UCR desean encontrar mediante dos acciones muy concretas: la creación de un sensor molecular y el desarrollo de una innovadora plataforma biocomputacional.

Los compuestos seleccionados por la plataforma computacional se probarán experimentalmente en el laboratorio, sin necesitar el virus completo ni un laboratorio de bioseguridad tipo 3. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Las tijeras

Para entender por qué los científicos costarricenses desarrollan un sensor molecular y cuál es su función, lo primero es saber qué son las proteasas. En palabras sencillas, a estas moléculas la llamaremos las “tijeras”, porque son enzimas encargadas de cortar a otras proteínas.

Los virus, cuando infectan a las células humanas, muchas veces generan proteínas en cadena (poliproteínas). Estas son como una familia con muchos miembros en la cual todos están tomados de la mano.

Para poder replicarse, el virus necesita cortar a su gran familia de proteínas y es cuando la tijera, la proteasa Mpro, aparece. ¿El propósito de realizar el corte? Que los diferentes elementos de esa poliproteína viral puedan adquirir su función individual para “secuestrar” a la célula humana, ensamblar su maquinaria de de copiado y así iniciar su replicación.

Ahora bien, la idea de los científicos costarricenses es desarrollar un reportero molecular (un gen sintético) que produce proteínas sensoras para detectar fenómenos dentro de las células. En este caso, el reportero está diseñado para ser cortado por la Mpro y cuando eso suceda generará una luz fluorescente. La luz emitida quiere decir que la replicación del virus está en proceso.

El gen reportero que estamos desarrollando es, básicamente, un sensor para los coronavirus. Hay una versión que ya veníamos trabajando entre la UCR y la Universidad de Massachusetts que fue diseñado para detectar los flavivirus: dengue, zika y fiebre amarilla. El material genético que nosotros creamos lo insertamos en unas células y produce una proteína reportera, una proteína sensora”, ahondó el Dr. Mora, en referencia a ese trabajo publicado en la prestigiosa revista internacional Journal of Biological Chemistry: DOI:10.1074/jbc.RA119.011319.

El objetivo de los científicos de la UCR es agilizar el hallazgo de antivirales capaces de quitarle el filo a esa “tijera” (la proteasa Mpro), a fin de frenar la replicación del virus.

Con el sensor consolidado, se tendrán células que se vuelven fluorescentes ante la presencia de Mpro. Después, en un laboratorio, los científicos aplicarán los potenciales tratamientos inhibidores sobre estas células.

Si la luz fluorescente disminuye, significa que la proteasa Mpro está siendo reprimida (algo así como quitarle filo a la tijera) y, por lo tanto, la replicación del virus está siendo inhibida. Entonces, ¡eureka! Los científicos hallaron otro posible tratamiento que podría contrarrestar el virus.

La Dra. Molina contribuye con los experimentos para la validación experimental del sensor. Fotografía de Laura Rodríguez.

Sin embargo, en todo esto hay un gran reto. Uno de los objetivos del equipo investigador es evaluar 100 000 compuestos. ¿Se pueden probar todos en un laboratorio experimental de la UCR? La respuesta vuelve a ser clara: no.

Entonces, ¿cómo lo lograrán? Con el apoyo de la ingeniería, que dará vida a una plataforma computacional de análisis masivo al cual llamaremos “el detective”.

Haga clic en la siguiente imagen para agrandar.

La plataforma computacional realiza un docking (algoritmos de acople). Lo que hacen esos algoritmos es probar diferentes combinaciones tridimensionales para ver cuál calza mejor. Este proyecto es parte de los fondos del Espacio Universitario de Estudios Avanzados (UCREA). Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El detective

La plataforma computacional de alto desempeño será como un detective que incorporará la estructura de la proteasa Mpro y las estructuras químicas de medicamentos antivirales provenientes de bases de datos internacionales.

Lo que hará la plataforma será una simulación, algo parecido a unir legos tridimensionales por computadora. Un lego es la proteasa Mpro y el otro lego es el potencial compuesto. Si ambos calzan, estamos frente a un potencial fármaco inhibidor.

“La plataforma computacional será capaz de probar miles de compuestos por medio del docking molecular y análisis farmacodinámico para así identificar potenciales drogas candidatas. Si estos compuestos tuvieran que analizarse uno por uno, duraríamos un año. Esto retrasaría el trabajo. Lo que se busca con la parte computacional es hacer una selección de los mejores compuestos inhibidores de esta proteasa para que luego sean probados en el laboratorio”, indicó el Dr. Francisco Siles Canales, ingeniero eléctrico de la UCR y codirector del proyecto de investigación.

Para lograrlo, se usará un clúster computacional (conjunto de computadoras independientes conectadas entre sí), que permite correr varios procesos al mismo tiempo. La investigación analizará nueve bibliotecas internacionales; es decir, cerca de 100 000 compuestos.

“Hasta ahora se han descargado dos de esas bibliotecas. Una es llamada Bently y otra Green Pharma que contemplan compuestos naturales y unos específicos contra el SARS-CoV-2. Ya los primeros resultados los generamos. Tardamos en el primero 18 horas y en el segundo 24 horas. Con el resto de los compuestos vamos a tardar días en lugar de un año. Es una de las ventajas de hacerlo de forma computacional”, manifestó Siles.


Lo que se ve de color verde es la proteasa MPro y el elemento rosa es el posible fármaco inhibidor. Así es como se observa en la plataforma computacional. Video cortesía de Francisco Siles Canales

La idea de los científicos es escoger los 100 mejores compuestos y, adicionalmente, hacer otros procesos de filtración para seleccionar formulaciones seguras, que puedan ser usadas en humanos y que tengan una toxicidad baja.

Las formulaciones que muestren los mejores resultados se traerán al país. En ese momento, el Dr. Rodrigo Mora, junto con su equipo, realizará validaciones experimentales en el laboratorio para definir, finalmente, si los fármacos seleccionados pueden inhibir o no la proteasa.

“En el laboratorio de la UCR vamos a tener listas esas células con la señal fluorescente constante. Entonces, sobre las células, pondremos el compuesto seleccionado por la parte computacional. Si vemos una disminución de la fluorescencia, es porque hay inhibición de la proteasa y un posible fármaco que podría usarse contra la enfermedad”, amplió el Dr. Mora.

Primeros resultados

De acuerdo con Siles, ya la UCR avanzó con el análisis de 31 500 compuestos. Lo que se necesita ahora es concluir el algoritmo de validación automático.

“En otras partes del mundo se ha realizado docking computacional. Sin embargo, nosotros estamos creando una métrica totalmente nueva, a nivel biológico y computacional. Las simulaciones de la dinámica molecular también llevan un proceso arduo de análisis. Por ejemplo, los compuestos pueden ser que calzen muy bien con la proteasa, pero ese acople podría ser temporal. Entonces, esa formulación serviría para bloquear a la Mpro menos de un segundo, cuando lo que deseamos es bloquearla de manera permanente. Adicional al algoritmo, también estamos ajustando en hardware para agilizar la corrida”, explicó Siles.

Otra de las mejoras informáticas será incorporar una unidad de procesamiento gráfico (GPU) para acelerar el proceso computacional.

Por otra parte, desde el ámbito de la microbiología, se nivelará la toxicidad de la proteasa en el mismo sensor. Esto es para que, en el laboratorio, la formulación no mate a las células de prueba.

“Ya hemos probado tres versiones para que la toxicidad de la proteasa no se sobreexprese y mate a las células. Entonces, estamos modulando esto para que el compuesto no sea tóxico y pueda generar una línea celular estable. Esperamos tener el sensor en tres meses y con las células listas para empezar a probar compuestos”, indicó el Dr. Mora.

Los investigadores incluirán otros reporteros adicionales para crear un sistema multireportero muy sensible capaz de detectar efectos sobre otros blancos no deseados.

Cuando se concluya la plataforma, el recurso estará de manera permanente al servicio de la ciencia nacional e internacional. De manera tal que, si ocurren otras pandemias a futuro o mutaciones en los coronavirus, la plataforma y el sensor serán aliados ya consolidados para sumarse inmediatamente a la búsqueda de soluciones.

Conozca los integrantes del equipo científico

Rodrigo Mora Rodríguez. Microbiólogo e investigador principal. Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET-UCR).
Francisco Siles Canales. Ingeniero Eléctrico de la UCR.
Guy V. Lamoureux. Químico de la UCR.
Silvia Molina Castro. Microbióloga de la UCR.
Jorge Arias-Arias. Microbiólogo de la UCR. Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET-UCR).
Marco Villalta Fallas. Ingeniero Eléctrico.
Luis Bermúdez-Guzmán. Biólogo de la UCR.
Clemencia Cruz Dyachkov. Estudiante de la Maestría de Bioinformática.

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

UCR: Estudiantes con beca 4 y 5 recibirán subsidio para conexión a Internet en el segundo ciclo lectivo

La UCR depositará automáticamente ¢15 000 en las cuentas de aproximadamente 19 000 jóvenes quienes tienen la mayor categoría de beca

Este subsidio de conectividad es un esfuerzo sistemático de la UCR por optimizar las condiciones estudiantiles, dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje en los entornos virtuales. Foto ilustrativa Karla Richmond.

Desde el mes de agosto y hasta diciembre del 2020 todos aquellos becarios de las categorías 4 y 5, las más altas dentro del Sistema de Becas de la Universidad de Costa Rica (UCR), recibirán mensualmente un depósito de ¢15 000 en sus respectivas cuentas, como un subsidio para el pago de la conexión a Internet.

Este depósito se hará de manera automática, por lo que no es necesario que los estudiantes becados realicen algún tipo de trámite presencial ni virtual.

Con esta iniciativa la Universidad busca ayudarles para que puedan llevar con normalidad los cursos virtuales de sus carreras, en medio de la pandemia por el COVID-19 que vino a cambiar el curso lectivo del 2020 y transformarlo de la presencialidad a la virtualidad.

La razón de ser de la Universidad son sus estudiantes

Esta propuesta nace a partir de varias reuniones sostenidas entre representantes estudiantiles y de la Administración de la UCR, que tenían como objetivo analizar y mejorar las condiciones académicas virtuales en la que están inmersos los estudiantes, y poder colaborar con aquellos jóvenes de estratos socioeconómicos menos favorecidos.

La UCR ha expresado su disposición para aportar recursos económicos que tengan como finalidad apoyar a la población estudiantil más vulnerable, mediante el fortalecimiento del Sistema de Becas. Foto ilustrativa Cristian Araya.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR), Ana Catalina Chaves Arias, dijo que se sienten muy complacidos ya que tanto el subsidio para Internet, como el aumento del subsidio de alimentación, fueron dos de las ideas que el sector estudiantil le presentó a la Rectoría y a la Vicerrectoría de Vida Estudiantil (ViVE) el pasado mes de julio.

“Nuestra solicitud era que las becas tomaran en cuenta el costo que ha significado para las y los estudiantes adaptar espacios dentro de sus hogares para continuar con el semestre virtual, y el aumento en los recibos de electricidad e Internet. Nos alegra muchísimo que la UCR haya incluido estas ideas en sus decisiones y reiteramos el compromiso de la FEUCR con el estudiantado, para que se cumplan con todas las garantías que necesitamos para estudiar”, indicó Chaves.

La Presidenta de la FEUCR añadió que es la primera vez en mucho tiempo que la administración universitaria decide tomar en cuenta las propuestas estudiantiles dirigidas a mejorar el Sistema de Becas, “esta es una de las muchas manifestaciones de solidaridad que ha tenido la UCR en este contexto de crisis y de pandemia”, acotó Chaves.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Estudiantes de Estudios Generales, Diego Bonilla Guevara, señaló que sin duda alguna este aporte representa un respiro para las y los estudiantes, quienes durante el actual escenario se han visto limitados por diversas razones, desde la poca o nula conectividad por su lugar de residencia, hasta la disminución parcial o total de sus ingresos.

La crisis por la pandemia nos exige maximizar la solidaridad y fortalecer la equidad en el acceso a la educación universitaria, por eso la UCR suma una nueva iniciativa dirigida a apoyar a los estudiantes con menos capacidad económica, para que no tengan problemas a la hora de unirse a los cursos virtuales. Foto ilustrativa Laura Rodríguez.

Bonilla agregó que estas situaciones conllevan colocar en sus prioridades aspectos como la alimentación o la vivienda, antes que cumplir con el pago de la cuota mensual de internet, “hay que tomar en cuenta las realidades que atraviesa la ya diversa población estudiantil, pues existen estudiantes con niños pequeños, familias con un solo ingreso, población que reside muy largo, etc. Por eso es que este anuncio es tan importante, para que la población estudiantil sepa que no están solos, que la UCR y el movimiento estudiantil están con ellas y ellos, y aunque estemos aislados físicamente, acá todos salimos adelante juntos. La UCR toma de la mano a cada estudiante, le levanta, le ayuda y le da sueños, y una vez más deja claro sus principios y la importancia que tiene el estudiantado. El humanismo no se va ni con una crisis o una pandemia”, destacó Bonilla.

Solidaridad y equidad

El subsidio de conectividad fue publicado el 19 de agosto en la resolución R-212-2020 de la Rectoría, y ahí se indica, entre otras variables, que la UCR toma esta decisión debido a que “las unidades académicas de todas las sedes han identificado que la brecha digital que existe en el país se ve reflejada en la Universidad, en las personas estudiantes con dificultades o imposibilidades de acceso a equipo tecnológico e internet, lo que incide de manera directa en la efectividad de la actividad académica en entornos virtuales”.

Ante esto, el rector de la UCR, Dr. Carlos Araya Leandro, manifestó que la modalidad virtual tiene una serie de elementos negativos como la brecha digital y la falta de equipo de cómputo por parte de los estudiantes, por lo que esta Universidad se planteó al inicio de este cambio apoyar desde todos los ámbitos a la comunidad estudiantil.

El Rector mencionó el préstamo de miles de tabletas como una de estas acciones, pero siempre estaba presente el tema de la conectividad a Internet y su costo para los estudiantes, “con este subsidio queremos garantizar que el estudiantado no tenga inconvenientes en acceder a sus lecciones virtuales y se mantengan en sus carreras, para favorecer su permanencia en la Universidad. Pero para poder cumplir con esa premisa tenemos que ofrecerles las herramientas adecuadas, con el objetivo de que ellas y ellos puedan de manera satisfactoria participar en los cursos por medio de la plataforma de Mediación Virtual de la UCR”, apuntó Araya.

Finalmente, el vicerrector de Vida Estudiantil, Dr. Carlos Sandoval García, aclaró que el primer depósito de este subsidio se va a realizar el 3 de septiembre, el cual incluirá además el monto del mes de agosto, “con esto queremos contribuir a una mejor conectividad y a una mejor experiencia de las y los estudiantes en este segundo semestre del 2020. Agradezco a todas las personas quienes desde distintas instancias de la Universidad han contribuido para formular esta propuesta, darle contenido presupuestario y llevarla a su ejecución”, concluyó Sandoval.

 

Otto Salas Murillo
Periodista, Oficina de Divulgación e Información