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Participación ciudadana en la toma de decisiones en la CCSS

La cuenta de Facebook del Frente Nacional por la Seguridad Social (FRENASS) compartió la actividad o el espacio que permitió el acercamiento e incidencia de los representantes de las Juntas de Salud en la toma de decisiones de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), éste como un órgano y mecanismo de participación ciudadana. Esto se realizó este 24 de enero de 2023 con la gestión del Consejo Nacional de Juntas de Salud a través del Departamento de Participación Ciudadana de la Asamblea Legislativa, que contó con la participación de Juntas de Salud de varias zonas del país y con la participación de algunos legisladores.

El encuentro contó con diferentes niveles de participación ciudadana, desde la local hasta la regional, en el que las y los integrantes de dichas Juntas ratificaron la importancia del rol y legitimación que tienen los representantes en las tomas de decisiones en la CCSS, esto de acuerdo con el artículo No. 9 de la Constitución Política. 

El FRENASS comparte además su apoyo a este tipo de iniciativas ciudadanas y comentan que también participan de dichos espacios con sus representantes en las Juntas de Salud, en este caso, con la participación de Vínyela Devendas Brenes, Deivis Ovares Morales y Carolina Somarribas Dourmound. 

Si desea observar la publicación completa de la página puede acceder al siguiente link: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid0GvF2uFqc9Xu2nJBsLVBGWoWRXkwPRfBxCLnJSuZxMLK3t2j2gd72u2dp1ET4chmYl&id=100071130365963&mibextid=Nif5oz

 

Imagen ilustrativa, Juntas de Salud.

UCR: Nuevo director de Tecnologías en Salud fortalecerá una escuela que vea más allá del caso clínico

César Alfaro Redondo. Foto: Anel Kenjekeeva, UCR.

Entrevista

César Alfaro Redondo, un docente seducido por la historia, la sociología, la dirección de empresas y la salud, liderará la Escuela de Tecnologías en Salud de la UCR por cuatro años consecutivos

Su currículum no genera ninguna duda. El M.Sc. César Alfaro Redondo es un docente e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) que desde joven fue seducido por el conocimiento.

Por eso, no es raro que actualmente este profesional, con tan solo 40 años, cuente con saberes en campos tan diversos como la dirección de empresas, la terapia física, la salud pública internacional, la sociología, una maestría en gerencia de la salud y, muy pronto, un doctorado en historia.

Su interés por la salud es notable y ahora esta pasión se verá reflejada con mayor intensidad en la nueva tarea de liderazgo que desempeñará por cuatro años consecutivos: la dirección de la Escuela de Tecnologías en Salud de la UCR, la unidad académica más joven de la universidad.

Con un tono muy amable y una gran calidez humana, el M.Sc. Alfaro brindó unos minutos de su tiempo para explicar cuáles son sus prioridades de gestión, así como el tipo de escuela que desea dejar como legado a la UCR y al país.

Un profesional de muchas facetas

―Don César, me llama muchísimo la atención que usted sea experto en disciplinas tan diversas. ¿Qué lo motivó a conocer tantos campos del conocimiento y cómo es que ahora esta mezcla de saberes va a venir a aportar en su nueva administración en la Escuela de Tecnologías en Salud?

―César Alfaro Redondo (CAR): “Han sido las inquietudes de la vida y las académicas que me han llevado a recorrer distintos caminos. Recuerdo que muy tempranamente, cuando cursaba la licenciatura en Terapia Física, me di cuenta que había una parte importante relacionada con la comprensión de los procesos de salud y de enfermedad que iban más allá de los aspectos puramente biológicos, anatómicos, fisiológicos y clínicos, que son los que predominan en las ciencias de la salud, y que son parte de una visión un poco más individualizada de los casos y de las circunstancias.

Entonces, a partir de ese momento desarrollé un interés por abrir un poco más el lente y ese lente me lleva al pensamiento y a la lógica de la salud pública. En ese campo de conocimiento me empiezo a dar cuenta que es necesario dar un mejor fundamento a esas comprensiones, lo cual me lleva a empezar la carrera de Sociología que, a pesar de que no la he concluido, tengo una parte importante del creditaje avanzado.

En Sociología termino de abrir un gran panorama de pensamiento y concibo que esos procesos sociales, colectivos, políticos, culturales ―que tienen una consecuencia en la salud de las personas de los pueblos― es un proceso de acumulación histórico. De esta manera llego a mi otro interés: la historia, para poder enlazar algunos de estos elementos.

De esta forma, mi camino ha sido conducido por los procesos de salud-enfermedad, en su dimensión más amplia de aspectos sociales, políticos, económicos y culturales. Esta combinación de pensamientos, de marcos teóricos y de posibilidades analíticas, me han permitido pensar no solo los procesos de salud y de enfermedad en su propia complejidad, sino también en el tipo de formación del recurso humano que se requiere para atender esa complejidad.

Es precisamente aquí cuando, en las funciones particulares de la escuela, esta visión amplia sobre cómo se llevan a cabo los procesos de salud-enfermedad, se entiende que la formación del recurso humano también debería ser muy semejante y responder a esa amplitud. Es decir, la formación del recurso humano debe tener combinación de distintos campos disciplinares”.

―Una combinación que es necesaria, aún más, en una escuela que aborda seis carreras vigentes: audiología, imagenología diagnóstica y terapéutica, salud ambiental y terapia física, así como ortoprótesis y ortopedia e histocitotecnología.

―CAR: “Sí. A pesar de que nuestras carreras en Terapia Física, Imagenología Diagnóstica y Terapéutica, Salud Ambiental ―también impartida en la Sede de Guanacaste―, Ortoprótesis y Ortopedia, Audiología, Histocitotecnología (y muchas otras que se han impartido en otros momentos) tienen este matiz desde sus orígenes de combinar distintos campos disciplinares en ellas mismas, lo que pasa es que, justamente, están pensadas en esta lógica de interdisciplinariedad y transdisciplinariedad del sector salud como un campo complejo en el que intervienen elementos políticos y económicos.

Eso es importante, pero también es importante no pensar la formación del recurso humano de las carreras como el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes exclusivas de la dimensión individual y hospitalaria, sino que deben responder a ese concierto más amplio de lo que es una sociedad y de lo que implica. Es decir, pensar más allá del caso clínico, contemplar todos los otros elementos vinculados, y que esto esté representado en la forma en la que se desarrollan las carreras, así como en los procesos de investigación, de acción social y de docencia que ejecutamos a lo interno.

Sintetizando lo que he dicho, considero que los procesos de formación del recurso humano que llevamos en la escuela procuran ir más allá de esa mirada estrictamente clínica y eso es un sello particular. Mi expectativa, entonces, es ampliar y ayudar a construir recursos humanos en salud capaces de comprender muy bien lo clínico, las habilidades específicas de la atención en salud, pero también capaces de pensar, reflexionar y discutir en esta amplitud. Esto es un proyecto que nuestra escuela ha desarrollado y que, con esos matices particulares que yo le he dado a mi proceso de formación, aportan a pensar más claramente algunas ideas para lograr el objetivo”.

―¿Y por dónde empezar, don César? ¿Cómo lograr esa meta en el recurso humano que acaba de plantear? Estuve leyendo que su propuesta tiene ocho prioridades base.

―CAR: “Sí. Hay dos grandes grupos. Un primer grupo que tiene que ver con una gestión hacia lo interno de la unidad académica, y luego otro que tiene que ver más con el ámbito externo de ese quehacer.

En el ámbito interno habría que señalar algo importante y es que somos la unidad académica más joven, si no me equivoco, con seis carreras que se encuentran activas en una única unidad académica. Incluso, en algunos momentos sucede una dinámica interna similar a la de una facultad porque hay muchos campos de conocimiento trabajando en simultáneo.

No obstante, también hay que señalar que nosotros, siendo de las unidades académicas más jóvenes, muchas de nuestras carreras ya tienen 20 o más de 20 años de impartirse. Esto significa que aquella escuela que, en su momento impartía algunas licenciaturas y apenas estaba formando recursos humanos a nivel de licenciatura, ahora está alcanzando la mayoría de edad. Ya han desarrollado y profundizado sus objetos de estudio. Además, son mucho más reconocidas en el contexto nacional y en el contexto internacional.

Ese proceso de crecimiento ha traído algunas implicaciones en términos organizativos, pues no es lo mismo para una unidad académica que imparte una única carrera, que nosotros con seis carreras. Esta explosión de los distintos objetos de estudio que posee cada carrera hace que los procesos de gestión académica y administrativa tengan que ser rediscutidos, replanteados y analizados, porque eso es lo que dará sustento a los desarrollos y al recurso humano en cada una de ellas”.

―Por eso, para usted la gestión administrativa es clave.

―CAR: “Por supuesto. Las particularidades que tiene nuestra escuela necesitan procesos de gestión administrativa muy bien afinados, de manera que puedan conducirse los desarrollos específicos de cada una de las carreras, y también acompañar aquellas en donde hay un campo de conocimiento que, tal vez, no tiene el mismo desarrollo que el otro.

Dentro de esta dinámica es necesario saber cuándo hay temas que son particulares de un objeto de estudio y cuándo otros implican a toda la colectividad, pues hay circunstancias que deben ser atendidas particularmente y otras deben ser trabajadas colectivamente. Es moverse justo en esa dinámica. Por eso, yo a lo interno planteo lograr una armonización de los procesos administrativos al considerar todas esas particularidades”.

―Y, ¿en el ámbito externo?

―CAR: “Participar en las mesas de discusión. Al ser de las unidades académicas más recientes, nuestra participación en las mesas de discusión del sector salud, y de otros actores particulares de carácter institucional, en algunos momentos han estado muy presentes y en otros un poco más al margen.

Así que, uno de los grandes retos que yo visualizo en esta etapa de gestión en la dirección, es que nosotros podamos estar presentes en esas mesas de discusión y aportar desde nuestros distintos campos, tanto en el quehacer institucional, como en aquellas preocupaciones que forman parte de las políticas públicas de los ministerios. Por ejemplo, del Ministerio de Salud, del Ministerio de Vivienda y hasta del Consejo Nacional de Discapacidad y otras instituciones que conforman el sector salud.

La aspiración es que nosotros podamos ser vehículos y que desde nuestros campos de conocimiento participemos activamente en la generación de políticas públicas que requiere el país. Por supuesto, esto también contempla la dimensión institucional de esas discusiones, por lo que es importante ubicarnos bien en esas mesas de discusión, de reflexión y de análisis para que nuestros objetos de estudio puedan aportar verdaderamente y realizar contribuciones significativas que beneficien ante distintas circunstancias o condiciones de vida a la población que habita el país.

¿Y cómo podemos acompañar esas reflexiones en cuanto a políticas públicas? Desde trabajos finales de graduación, proyectos de investigación o trabajos comunales universitarios; ya que usualmente en los campos de conocimiento de las tecnologías en salud, existe aún poco desarrollo de política pública. Esa dimensión interna y externa que expliqué son dos grandes desafíos que yo visualizo en este momento de gestión”.

Un equipo que respalda

―Pero hay algo importante aquí. Durante su candidatura, usted se mostró confiado, esperanzado y receptivo por el equipo humano que lo rodea. ¿Cuáles son esos elementos claves que usted identificó y que serán esenciales para lograr estos dos grandes objetivos que tiene por delante?

―CAR: “El equipo humano fue uno de los elementos más importantes en los que más me basé en términos personales para tomar la decisión de si asumía, o no, este reto.

Lo expresé justo así porque yo formo parte de la segunda generación de la licenciatura en Terapia Física y me incorporé muy tempranamente al quehacer docente. Prácticamente, mientras concluía la tesis de licenciatura ya formaba parte del equipo de docentes que se incorporaban a la carrera.

Entonces, yo pertenezco a una generación que comparte conmigo estas características; es decir, compañeros y compañeras de salud ambiental que también son de las primeras generaciones y que se incorporaron tempranamente. Lo mismo ha sucedido en Imagenología Diagnóstica y Terapéutica e, incluso, casi de forma semejante, el equipo administrativo.

Para decirlo en sencillo, somos parte de una generación que ha sido criada y creada a lo interno de la Escuela. Las personas que dirigieron la Escuela en los períodos anteriores nos transmitieron sus preocupaciones, sus aprendizajes y su visión. Ahora, yo represento a una generación que ha tenido toda esa vivencia la cual, a su vez, hoy cumple más de 10 años de experiencia en gestiones administrativas y, el personal académico, más de 15 años de estar involucrados en la docencia.

Nosotros somos la generación sobre la cual reposa la herencia que nos han dejado nuestros antecesores y nuestra experiencia ya adquirida brinda las posibilidades para que nosotros continuemos construyendo un equipo de trabajo que puede echar mano de los liderazgos que tienen nuestros compañeras y compañeros administrativos quienes, en los últimos 10 años, han asumido importantes retos y desafíos.

Este equipo tiene capacidades acumuladas, así como liderazgos en colectivos e individuales, que me han dado la confianza de saber que, ante todos esos retos, no es un individuo el que se encuentra, sino que hay un equipo detrás de acompañando, respaldando, construyendo, poniendo la energía a los proyectos y pensando siempre cómo se pueden mejorar las carreras.

Un detalle más que me dio mucha confianza, fue recordar que a nuestras espaldas tuvimos todo el proceso de acreditación, de autoevaluación y acreditación de varias de nuestras carreras. Por lo tanto, han sido muchos trabajos en los que hemos estado involucrados y, perfectamente, contamos con un equipo de trabajo y de docentes con distintos talentos que respaldan proyectos de más largo plazo.

Hay confianza, hay apertura, hay receptividad con personas con las que he trabajado durante los últimos 16 años y así basé mi decisión, al saber que no iba a estar solo y que compartimos una visión en común a mediano y largo plazo”.

―Y en ese caminar que hará acompañado, con la complicidad y el talento de todo un equipo de amplia experiencia, se fortalecerá una Escuela que ha sido pionera en el país en diversos campos, como en la Imagenología Diagnóstica y Terapéutica, solo por mencionar uno.

¿Cuál es esa imagen de escuela que usted quiere dejar impregnada en la mente de las y los costarricenses?

―CAR: “Yo quisiera que nuestra escuela sea visible como una escuela muy dinámica, siempre involucrándose en distintos proyectos y niveles de discusión. Veamos la carrera de Salud Ambiental, por ejemplo. Esta carrera tiene que ver con implicaciones en vivienda, en alimentos, en protección radiológica (que es un área que se comparte con Imagenología Diagnóstica y Terapéutica) y hasta en procesos industriales. Es decir, hay un conjunto de temáticas, de vinculaciones, de articulaciones, que nuestras carreras tienen individualmente que, si nosotros las analizamos colectivamente, vemos que generan un gran dinamismo en nuestra escuela.

Y vea que solo mencioné uno de los campos del conocimiento. Si nosotros hiciésemos esto para cada una de las seis carreras, este impacto sería exponencial. Por eso, yo pienso que este dinamismo es una de las características más visibles porque, de todos modos, ya lo hacemos.

Muchas de nuestras carreras han sido partícipes en la construcción del conocimiento en ciertos campos de la salud en los que hace 10 o 15 años, prácticamente, no existía nada. Aquí voy a referirme al caso de Terapia Física, en donde nosotros tenemos más de 100 trabajos finales de graduación, los cuales aportan en distintos ámbitos como, por ejemplo, en las técnicas de recolección de datos y de análisis. Estos instrumentos especializados no existían en el campo de la fisioterapia a inicios del 2000 y eran impensables en la década de los 90.

Esta participación de la UCR, y de nuestra escuela, en la construcción de conocimiento, es otro de los rasgos que también me gustaría que fuera percibido. Varias de nuestras carreras no existen o son de reciente formación en el contexto centroamericano. Entonces, también visualizo a nuestra escuela en esa interacción regional que nos podría dar distintos frutos, además de que la gente nos vea como una escuela que se plantea retos que aportan nuevos fundamentos teóricos y metodológicos que contribuyen con la construcción de conocimiento.

Por lo tanto, yo mencionaría estos tres elementos en cuanto a cómo me gustaría que la Escuela de Tecnologías en Salud fuese percibida por la ciudadanía. Primero, como un actor dinámico y partícipe en distintos ámbitos, activos en la construcción del conocimiento, y también como un actor regional centroamericano y latinoamericano. ¿Por qué esto último? Porque en el contexto centroamericano y latinoamericano, varias de nuestras carreras no existen o son de reciente formación. Por eso, queremos que otros países se puedan acercar y ver en nuestra escuela una posibilidad de conocer el camino andado, así como tomar experiencias y generar aprendizajes compartidos de nuestro proceso”.

Habilidades blandas

―Ya para concluir, quiero retomar la parte de la formación de las y los estudiantes. Usted mencionó incentivar el intercambio entre disciplinas para robustecer el aprendizaje y el conocimiento de quienes, cuando se gradúan, tendrán la responsabilidad de sostener un sistema de salud. ¿Se ha pensado en robustecer también las habilidades blandas, un elemento fundamental que forma parte del pensamiento humanístico de la UCR?

―CAR: “Esa es una pregunta muy interesante y me atrevo a decir que, incluso, será algo en lo que nosotros como Universidad tendremos que involucrarnos muchísimo más.

Hace algunos años yo decía, en algún momento de la clase que, más allá de ser buenos en fisiología o anatomía ―refiriéndome a los elementos puramente técnicos de nuestros campos del conocimiento―, teníamos también que desarrollar otro tipo de habilidades. Un elemento diferenciador de inserción laboral y de realización personal tiene que ver con todas esas otras capacidades que no están escritas en ningún lado y que nosotros vamos desarrollando.

Cuando yo hablaba de eso, en ese momento no se tenía claro la noción de las habilidades blandas asociadas a los procesos formativos, pero yo ya hacía énfasis a esto en el sentido de que, en algún momento de la contratación y de la inserción laboral, una persona que está interesada en contratar a alguien no se va a guiar exclusivamente por la titulación, porque quizás las personas candidatas cumplan con ese requisito. Aquí es donde entra en juego el valor agregado.

La persona contratante también capta del candidato o candidata las habilidades blandas. Por eso, en la Escuela le empezamos a dar más énfasis a esas habilidades blandas, y discutimos incluso la necesidad de ir más allá todavía. Ya que la pandemia puso en evidencia la necesidad de favorecer el desarrollo de las personas en su integralidad compleja y amplia.

¿Qué quiero decir con esto? Que luego de la titulación de lo técnico, de los conocimientos, habilidades y actitudes, vienen las habilidades blandas y, luego de eso, las habilidades socioemocionales, tanto para la convivencia conmigo mismo, como para con los demás. Esto es todo un reto porque la pandemia, de las cosas buenas que nos dejó, es que nos hizo evidente el poco manejo que le hemos dado a la salud mental. Por lo tanto, a estas habilidades blandas también hay que sumarle los procesos emocionales que tienen una dimensión individual hacia mi interior como individuo, pero también una dimensión colectiva hacia los demás.

Este aprendizaje socioemocional, el cual debemos empezar a discutir en toda la universidad, me parece que es el paso siguiente. No queremos a un robot en ingeniería que haga todas las cosas perfectas pero que, cuando interactúa consigo mismo y con los demás, tenga muchas dificultades para hacerlo, o que sea una persona insatisfecha o una persona que no logre tener realización personal.

A nosotros como institución y como sociedad nos interesa un muy bueno o una muy buena profesional en imagenología diagnóstica y terapéutica, que tenga muy buenas habilidades blandas y que sepa conversar con una persona, así como traducir todo su conocimiento técnico a una explicación que otra persona pueda interpretar y utilizar para su bien.

En este sentido, nos espera un gran reto en la docencia. Si ya hay dificultades para traducir un conocimiento técnico durante los procesos de enseñanza-aprendizaje, ¿ahora cómo hacemos para que este aprendizaje socioemocional, del que quizás yo como docente tampoco soy muy consciente ni lo he trabajado conmigo mismo, llegue a otros individuos?

El retorno de la pandemia hizo necesario que tuviésemos más espacios en el aula solo para expresar cómo nos habíamos sentido y esto, sin duda, es algo a lo que le vamos a tener que prestar atención: escuchar al estudiante, transmitirle empatía y solidaridad, en aras de que nuestra Universidad no sólo aparezca en las primeras posiciones de ranking de mejores universidades, sino que también podamos experimentar acá una vivencia memorable en muchos sentidos”.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

La historia de éxito del Hospital de San Ramón en la década de los 70s

¿Cómo fue que el Hospital de San Ramón llamado sin Paredes logró reducir drásticamente la mortalidad materno infantil y las enfermedades infecto contagiosas en pocos años, sin recursos especiales durante la década de los 70s en los cinco cantones que atendía? Prisma Latinoamérica explica que esto fue posible gracias al trabajo en comunidad, a pesar de los pocos recursos con los que contaba el centro hospitalario.

Puede ver el vídeo completo en este enlace: https://vm.tiktok.com/ZMYJL6bFF/ 

Además, la producción completa “Hospital sin paredes”, una serie documental, la puede ver en su canal de Youtube, aquí los enlaces para acceder a cada una de las partes.

Operación Prometeo 1: 

Operación Prometeo 2:

Operación Prometeo 3:

¡URGE la vacuna bivalente!

Freddy Pacheco León

Los anticuerpos que se estimulan con la variante original pueden incluso no funcionar contra la variante Ómicron porque es muy distinta y predomina en los contagios.

La interacción antígeno-anticuerpo es específica, por lo cual los anticuerpos inducidos con las vacunas de las variantes iniciales no son tan eficaces con las variantes nuevas pues son muy diferentes.

Lo que hace esta nueva vacuna bivalente es ir incorporando los cambios característicos de Ómicron, por ejemplo, que se ha mantenido por mucho tiempo. Hoy día prácticamente no está circulando el virus original, muy diferente a los dominantes que nos están contagiando.

13 de enero: Día Mundial de Lucha contra la Depresión

Dr. Luis Diego Herrera Amighetti
Especialista en psiquiatría de niños y adolescentes
Miembro de Número, Academia Nacional de Medicina

Usamos el término depresión en forma coloquial con diferentes connotaciones, y también lo usamos en forma técnica, como diagnóstico clínico. En el uso coloquial, depresión se utiliza para expresar cómo nos sentimos cuando se tuvo un mal día, o una mala experiencia, hasta reflejar el impacto de una pérdida de un ser querido o una crisis laboral. En el sentido clínico, depresión significa la presencia de sentimientos sostenidos, frecuentes, de tristeza, desesperanza, vacío y sentimientos exagerados o inapropiados de culpa, acompañados de dificultad para concentrarse, pérdida de interés y satisfacción en las actividades cotidianas, alteraciones del sueño, del apetito, agitación o retardo psico-motor y en algunos casos, a menudo los más severos, deseos de morir o quitarse la vida.

Si utilizamos las estadísticas más sólidas de la Organización Mundial de la Salud y los estudios epidemiológicos con más poder estadístico y los extrapolamos a nuestra población, en un día en Costa Rica, hoy, hay aproximadamente 350.000 personas con depresión en el sentido clínico descrito anteriormente. Este es aproximadamente el mismo número de personas que tienen diabetes; no debe quedar duda de que la depresión es un problema de salud pública muy relevante por lo que es totalmente justificado dedicar un día, el 13 de enero, para aumentar el nivel de consciencia sobre la depresión en el mundo. Conforme se ha progresado en lo que se llama la transición epidemiológica, los problemas de salud mental están cada vez más representados en las consultas y hospitalizaciones en Costa Rica; según algunas estimaciones, la depresión es el cuarto diagnóstico de consulta en la CCSS y el primero o segundo en el costo por concepto de incapacidades. De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud en más de 90 países, la depresión y la ansiedad aumentaron en un 25% como resultado de la pandemia por COVID-19. Esto hace aún más necesario aumentar el grado de vigilancia y recursos destinados al tratamiento de esta condición.

La depresión ha estado presente desde que tenemos documentos médicos, nunca ha disminuido o desaparecido y su prevalencia es cada vez más frecuente. Las causas de la depresión, como las entendemos modernamente, no es tan diferente a otras enfermedades crónicas; existe una vulnerabilidad genética, heredada, por lo cual la depresión se tiende a agregar en familias; esta vulnerabilidad se expresa en grados variables, dependiendo de experiencias a lo largo de la vida, siendo muy importante las experiencias adversas en la niñez, el uso de alcohol y drogas y estilos de vida poco saludables. Todo lo anterior, lleva a alteraciones metabólicas, procesos inflamatorios y cambios en ciertos neurotransmisores en el sistema nervioso que, eventualmente, producen los síntomas depresivos.

Como en toda enfermedad o condición que tiende a la cronicidad, es fundamental intentar prevenir la depresión; esto se logra mediante educación a la población general sobre los factores de riesgo, la importancia de estilos de vida saludables, con intervenciones de muy bajo costo como son el ejercicio, la buena nutrición y evitar las sustancias adictivas y psicoactivas.

En ocasiones esto no es suficiente y, la combinación de tratamientos farmacológicos con ciertas técnicas de terapia psicológica, logran un alto porcentaje de recuperación y remisión, permitiendo una vida plena y productiva, incluso en aquellas personas vulnerables.

UCR: ¿Más mosquitos transmisores de enfermedades? El cambio climático y el uso de la tierra inciden

Foto: Anel Kenjekeeva, UCR.

Simposio CIET-UCR

Una reconocida científica estadounidense compartió en Costa Rica hallazgos que muestran cómo el cambio climático y el uso de la tierra inciden en el desarrollo de los mosquitos transmisores de enfermedades

Malaria, dengue y el mal de chagas. ¿Qué tienen todas esas enfermedades en común? La respuesta es una: todas son transmitidas por vectores; es decir, insectos.

Si le queda la duda, solo recuerde al Aedes aegypti, el principal mosquito transmisor del dengue que ha ocasionado 7 285 casos en Costa Rica en el último año, cifra que ha venido en alza año con año, según reporta el Ministerio de Salud.

Por supuesto, dicho aumento no ha sido solo en Costa Rica, sino que también a nivel internacional. En los últimos años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró un incremento considerable de casos por dengue que pasaron de 505 430 reportes durante el 2000, a 5.2 millones de casos notificados en el mundo en el 2019.

Lo anterior ha llevado a que por más de dos décadas varios científicos internacionales sostuvieran la hipótesis de que el calentamiento global podría estar aumentando, de alguna manera, la propagación de estos insectos y, por lo tanto, en las enfermedades que transmiten. Hoy, finalmente, se sabe que esa hipótesis era parcialmente incorrecta.

Así lo explicó la Dra. Erin A. Mordecai, profesora asociada a la Escuela de Biología de la Universidad de Stanford, e investigadora senior en el Instituto Woods para el Ambiente de los Estados Unidos, en el Simposio “EcoVector: Ecología de mosquitos como vectores patógenos”, realizado por el Centro de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Para la Dra. Mordecai, esa creencia de que un mundo más caliente sería automáticamente uno más enfermo, por un aumento de padecimientos como la malaria, era erróneo. Las investigaciones de su equipo científico encontraron que la temperatura óptima para la transmisión de la malaria era, incluso, mucho menor a la temperatura que modelos previos a lo largo de la historia habían señalado.

“Nuestro enfoque se aplicó por primera vez en la malaria tipo «falciparum», centrado en los vectores más relevantes de África. Lo que vimos fue que las tasas máximas de transmisión de malaria están ocurriendo alrededor de los 25°C grados centígrados, no 32°C como los modelos anteriores predijeron y, lo más importante, tuvimos la primera evidencia de que este tipo de transmisión disminuye a temperaturas cálidas”, destacó la Dra. Mordecai.

Ese mismo dato lo comprobaron en Kenia con 200 niños de 80 casas diferentes. Ahí vieron una relación no lineal con una transmisión máxima de malaria que ocurre alrededor de los 25°C y fuertes disminuciones por encima de los 30°C.

“Los hallazgos son realmente importantes porque van en contra de esta idea de que, a temperaturas más cálidas, mayores padecimientos por vectores transmisores de enfermedades. De hecho, nuestros nuevos datos sugieren que las temperaturas más cálidas en lugares como Kenia podrían disminuir la incidencia. Esto, porque el mosquito transmisor de la malaria, el Anopheles, no tolera temperaturas tan altas”, puntualizó la Dra. Mordecai.

La razón del porqué siempre existió la creencia de que un aumento en la temperatura incrementaría los mosquitos transmisores de enfermedades, se debía a que el mosquito es incapaz de regular su propia temperatura corporal. Su proceso de supervivencia depende de la temperatura del ambiente y por eso se pensaba que, como el planeta se está calentando, las condiciones de los mosquitos eran cada vez más adecuadas. Ahora se sabe que no es necesariamente así.

¿Pero ese hallazgo aplicaría para todo?

La respuesta es no. La Dra. Mordecai indicó que aplicaron exactamente el mismo modelo de análisis a once enfermedades diferentes transmitidas por mosquitos y, además, con gran variedad de vectores transmisores de parásitos y virus. Ahí estuvieron incluidos el dengue, el chikunguña, el Zika, el virus del Nilo Occidental, entre otros.

“Lo que vimos constantemente es que hay picos a partir de los 23°C y 29°C. Algunas de nuestras temperaturas óptimas más cálidas son para el dengue y el zika, cuyo pico de transmisión es a partir de los 30°C. Probablemente, esto no sea una sorpresa para nadie pues, al ser enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti, se sabe que es un mosquito adaptado a ambientes muy cálidos” comentó la científica.

En contraste, para otros países más fríos, encontraron que hay enfermedades como la encefalitis del Nilo occidental y la encefalitis equina del este, común en el noroeste de los Estados Unidos, que se distribuyen de manera más templada, entre los 20°C aproximadamente. Por su parte, la malaria mostró situarse, justamente, en 25°C.

Un planeta que cambia

Entonces, ¿qué significan los hallazgos anteriores en el contexto del cambio climático? La Dra. Mordecai indica que “depende”.

La experta dijo que si un país o zona está en una región bastante templada, o en una estación con temperaturas más frías entre los 12°C y los 24°C, cualquier aumento en la temperatura incrementará las enfermedades transmitidas por vectores.

Por el contrario, si es un país que se ubica en una región cálida, una mayor temperatura obstaculizaría que los mosquitos proliferen porque no pueden desarrollarse a temperaturas extremas. Por lo tanto, no podrían transmitir ninguna de esas enfermedades.

“Lo interesante de esta investigación es que sugiere que existe este rango de temperaturas, entre los 24°C y 29°C, donde algunas enfermedades están aumentando rápidamente como el dengue y el zika. A esas mismas temperaturas, otras enfermedades están disminuyendo como el virus del Nilo Occidental y, en el caso de la malaria, esta sube y baja su temperatura óptima. Por lo tanto, la misma temperatura de referencia y la misma cantidad de cambio en la temperatura podrían resultar en afectaciones cualitativamente distintas en diferentes enfermedades”, aclaró la Dra. Mordecai.

En el mapeo que la especialista realizó en África se muestra que, ante un aumento de temperatura, es probable que suba la transmisión del virus del dengue y disminuya la malaria, pues el vector transmisor de la malaria solo prolifera en temperaturas más templadas.

“El dengue es una enfermedad arboviral común en muchas regiones del África subsahariana y las medidas de control son completamente diferentes a las de la malaria. Entonces, se vería una posible expansión del dengue, impulsada por el clima, mientras al mismo tiempo vemos contracciones en malaria. Esto es un mensaje importante de salud pública por el que debemos preocuparnos”, comentó la científica.

Centroamérica no es la excepción. La Dra. Mordecai especificó que en el 2015 se contabilizó que cerca de 100 000 000 de personas en Centroamérica están en riesgo de contraer el virus del Zika. Pero, con el cambio en la temperatura, y con un escenario de emisiones moderado, para el 2050 las personas en riesgo podrían aumentar en un 60 %.

“En un futuro, para la transmisión durante todo el año vamos a esperar más del doble de personas en riesgo. Nuestro modelo sugiere que habrá aumentos generalizados que permitirían alcanzar una idoneidad de temperatura para la proliferación de enfermedades como el zika en Centroamérica”, expuso la experta internacional.

En resumen, se espera ver que el cambio climático genere modificaciones en la transmisión de muchas enfermedades, no necesariamente expansiones, aunque es posible que se vean algunas muy incrementadas.

La malaria en el Amazonas es transmitida por el mosquito Anopheles, que es un vector asociado al borde del bosque. Este mosquito se reproduce en charcos de agua que tienden a acumularse especialmente con la alteración del suelo cuando hay deforestación. Entonces, se esperaría que este tipo de deforestación promueva la malaria que, en esa región, es causada principalmente por los parásitos Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum, dijo Mordecai. Imagen de Freepik.

El ser humano influye

Una advertencia muy importante que dio la estadounidense es que, si bien en todo ese proceso están los mosquitos transmisores de enfermedades como los protagonistas primordiales, no están solos. Las actividades humanas son importantes mediadores y, para ella, el cambio en el uso de la tierra tiene mucho que ver.

¿El ejemplo más cercano? La deforestación en el Amazonas. De acuerdo con la científica, los datos estadísticos muestran un aumento importante de malaria en esa región que coincide con el tiempo en que el gobierno promovió la carretera transamazónica. Esta situación les hizo pensar que esa importante deforestación tuvo algo que ver, una hipótesis que comprobaron después.

“Nuestra hipótesis era que la deforestación aumenta la incidencia de la malaria al crear ese hábitat y poner a las personas en contacto con el borde del bosque. Otra hipótesis que queríamos probar fue cómo la relación entre la deforestación y la malaria podría variar según las etapas de la transición del uso de la tierra”, señaló.

Los resultados fueron contundentes y encontraron que la pérdida de bosques sí incide en un aumento de la incidencia de malaria. “Más importante aún, pudimos mostrar que este es un efecto de tamaño bastante sustancial. Se generaron alrededor de 6,4 casos adicionales de malaria por kilómetro cuadrado de bosque talado. Esto es mucha malaria provocada por la tala de bosques”, informó la bióloga.

¿Hay efecto inverso?

Totalmente. La pérdida de bosques influye en un aumento de la malaria. No obstante, la científica se preguntó: ¿podría un aumento de malaria afectar la deforestación? Sorprendemente, sí. Su equipo encontró que la malaria reduce la deforestación.

“Vimos evidencia del efecto inverso. Tenemos que la incidencia de malaria está afectando lotes de bosque. Nuestro modelo nos revela evidencia estadística para esa retroalimentación y, para estimar el tamaño del efecto, vimos que por cada caso adicional de malaria había menos bosque talado, cerca de un 0.072 k2. Esto sugiere que existe esta bidireccionalidad o realimentación entre la deforestación y la malaria”, explicó la estadounidense.

Además, descubrieron que al subdividir los datos, el impacto de ese efecto en el interior del Amazonas es aproximadamente el doble, más alto que en toda la región. Esto apoya la hipótesis de que, realmente, hay una especie de frontera entre el bosque y la agricultura de subsistencia afectada, esta vez, por la malaria.

“La deforestación promueve la malaria al crear ese hábitat en el borde del bosque y poner a las personas en contacto con él. Pero, al mismo tiempo, vemos que la deforestación disminuye al haber altos incidentes de malaria. Posiblemente, porque las personas al enfermar deben dejar la tierra y eso frena los procesos de tala. No obstante, esto es algo que no sabemos con exactitud. Por eso, estamos muy interesados en investigar de manera empírica”, comentó la Dra. Mordecai.

Para la experta, si el proceso de deforestación continúa en el Amazonas, con solo  10 000 k2 se podría ver alrededor de 62 000 casos adicionales de malaria. Esto ya lo arrojó el modelo que ellos mismos crearon y sería un impacto sustancial en la salud pública.

Para llegar a esa conclusión, la Dra. Mordecai compartió la realización de un modelo matemático con base en el número reproductivo básico (R0), que permitió unir distintas variables en una única ecuación para conocer cómo responde la transmisión de enfermedades por vectores a la temperatura.

Es el turno de Costa Rica

En cuanto a Costa Rica, ya se han realizado algunas investigaciones internacionales en este sentido. La Dra. Mordecai comentó que ella y dos de sus estudiantes visitaron el cantón de San Vito de Coto Brus, Puntarenas, en el 2017.

En esa ocasión, al ver la diversidad en el uso de la tierra que tiene el país tanto para la agricultura como en el bosque, se cuestionaron sobre cuál es el impacto de la variación del uso de la tierra en la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos. El estudio concluyó que, a mayor cobertura boscosa, mayor diversidad de mosquitos y menos vectores transmisores de enfermedades.

“Encontramos que en el Aedes albopictus ocurre principalmente en áreas residenciales y agrícolas. De hecho, fue el mosquito más común que encontramos. El Aedes aegypti se presentó en cada tipo de área y el Anopheles albuminous fue realmente muy raro, solo lo encontramos en un sitio”, recordó la Dra. Mordecai.

Pero eso no fue todo. También hallaron que, al observar la cobertura forestal frente a la probabilidad de que ocurra Aedes albopictus, la relación es opuesta. “El Aedes albopictus no se presentó en áreas con una cubierta de árboles realmente alta. De hecho, la única área con una cubierta de árboles alta donde sí se presentó el Aedes Albopictus fue una plantación de pino que, realmente, no es un bosque. También, en plantaciones como café, palma y áreas residenciales”, detalló la científica.

Actualmente, se están planeando investigaciones para entender mejor la relación entre cambio de uso de suelo y el dengue. La Dra. Adriana Troyo Rodríguez, científica del CIET-UCR, es parte fundamental del estudio propuesto.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

Nueve agroquímicos en agua de Cipreses de Cartago: entre moléculas degradadas y trazas de venenos

  • Cóctel de 9 agroquímicos en el agua que sale en el tubo en Cipreses de Cartago: entre moléculas degradadas y trazas de venenos

  • Se sigue confirmando la presencia de degradados del agrotóxico clorotalonil en agua de Cipreses pero en mayores concentraciones del contaminante y trazas de 8 diferentes plaguicidas como son el oxamilo, imidacloprid. clotianidim, tiametoxam, metribuzina, fluopicomida, flutolanil, metalaxil.

  • Frente Cipreses llama a los vecinos de la comunidad a no bajar la guardia y seguir consumiendo el agua que se trae en cisternas por parte del AyA.

En diciembre del 2022 se presentó un nuevo informe de laboratorio del IRET de la Universidad Nacional. Se confirma la permanencia de degradados de Clorotalonil en el agua de dos nacientes y en concentraciones mayores a las que se habían detectado anteriormente.

Las muestras fueron tomadas en presencia de funcionarios del AyA y del Laboratorio Nacional de Aguas. En esta ocasión además de tomar muestras en las nacientes de Plantón y de Carlos Calvo se tomó una muestra en una casa de habitación la cual también salió contaminada.

El Frente Cipreses llama a los vecinos de la comunidad a no bajar la guardia y seguir consumiendo el agua que se trae en cisternas por parte del AyA y que sigan utilizando los tanques de abastecimiento repartidos en las diferentes locaciones de cara a proteger de forma preventiva la salud de sus familias.

Es importante hacer el llamado público a la precaución pues la falta de información y por otro lado la desinformación hace que la gente consuma agua de la llave que tendría potenciales riesgos inaceptables a la salud a mediano y largo plazo.

En el escrito adjunto (UNA-LARET-OFIC-046-2022 S22-23-01 / S22-23-02) dirigido al Ministerio de Salud y al AYA (ver adjuntos) se presentan los resultados de muestras tomadas en el mes de agosto y septiembre del 2022. Como puede verse en el cuadro resumen del escrito adjunto a continuación preocupa la contaminación en la naciente Plantón en más de 240 veces lo permitido para consumo humano en cuanto a la presencia del degradado de clorotalonil llamado: 1,3-dicarbamoil-2,4,5,6,-tetraclorobenceno.

Alerta también en el sistema de agua de la naciente Plantón la presencia de trazas de 8 diferentes plaguicidas como son el oxamilo, imidacloprid. clotianidim, tiametoxam, metribuzina, fluopicomida, flutolanil, metalaxil. Aunque estos diferentes ocho plaguicidas fueron encontrados en pequeñas cantidades por debajo del índice permitido para consumo humano (trazas), desde el Frente Ecologista de Cipreses se hace un señalamiento a las instituciones responsables de que esto evidencia la vulnerabilidad y la urgencia de proteger el área de recarga acuífera ya que el agua para consumo humano no debería estar contaminada ni con moléculas degradadas o trazas de plaguicidas. Además, los vecinos de Cipreses afectados y organizados en el Frente Ecologista cuestionan que: ni siquiera existen estudios de cuáles podrían ser los efectos del consumo prolongado de semejante cóctel de trazas de ocho plaguicidas sumados todos con los degradados del clorotalonil a través del tiempo.

Día Internacional de Preparación contra Epidemias

José Luis Pacheco Murillo

El 27 de diciembre ha sido declarado por la ONU como el Día Internacional de Preparación contra Epidemias. Es un exhorto a la comunidad internacional, agencias de la ONU, organismos regionales e internacionales, sector privado, particulares e instituciones, para promover la concienciación, prevención y control de las epidemias a nivel mundial.

Nada más oportuno en este día en el que una nueva ola de COVID se está manifestando en muchos lugares del mundo y que amenaza con acciones devastadoras a nivel de centros médicos por lo masivo de su contagio.

Los eventos y desastres naturales o provocados por el hombre pueden agravar considerablemente el riesgo de epidemias, unido a la crisis del sistema de salud a nivel mundial y dotación de servicios básicos, especialmente en países con economías vulnerables.

Prepararnos contra las epidemias requiere de un esfuerzo de todos los involucrados en el sistema de salud, pero también es una tarea qué pasa por la responsabilidad individual, con el apego a las medidas sanitarias que emite el estado, con la vacunación oportuna, con el respeto a las demás personas y con la higiene personal.

Pasar de la epidemia a la pandemia es motivo de preocupación a nivel mundial y fue lo que sucedió con el coronavirus y COVID-19 y hoy están sucediendo brotes en diferentes países, por lo que debemos tomar medidas y cuidarnos.

Dios quiera que se puedan controlar las epidemias y que no lleguen a pandemias y que entendamos que nuestra responsabilidad es muy importante para prepararnos contra las epidemias y evitar las pandemias.

Boletín N° 4 de la Academia Nacional de Medicina

La Academia Nacional de Medicina, entidad creada para fortalecer y promover el conocimiento en el área de salud, entrega su Boletín N° 4, en el que vincula la ciencia, la investigación y la educación en un solo elemento. 

El contenido está dividido en secciones, entre las cuales se establecen las siguientes: para la comunidad médica, reflexiones, para el público en general, entre otros. Toma en cuenta temas actuales como es la Covid-19, el cual se aborda en varias partes del boletín, esquematizando una visión desde diferentes perspectivas, generando un criterio de lo que fue y es el Covid-19 para la sociedad, y los retos que se derivan desde la pandemia en el tema salud, donde es presentado de manera crítica y ampliamente estudiada. Le invitamos a descargar el PDF.

Para ver el boletín completo también ingresar al siguiente enlace: https://drive.google.com/file/d/11nmZZlppHq6zcIZ9d9k8z-2piMgVrAAO/view?usp=share_link

UCR: Estudiantes de Medicina de la UCR vuelven a superar el promedio mundial en prueba internacional

Los resultados obtenidos en el último examen del IFOM por el estudiantado de Medicina refuerzan la tendencia de la UCR de ser la universidad líder en esta prueba a nivel nacional. Incluso, en los últimos años, se ha superado también el estándar internacional. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

¡Invictos!

La nueva generación de futuros médicos de la UCR sobresalió por encima del estándar mundial y nacional

Invictos. Esta es la mejor palabra que describe a las y los 107 estudiantes de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR), cuyo desempeño global por sexto año consecutivo volvió a superar el promedio nacional e internacional en una de las pruebas de mayor prestigio mundial: el Examen de Ciencias Clínicas (CSE).

El CSE es un examen de alta exigencia y rigurosidad académica, liderado por la respetada organización International Foundations of Medicine (IFOM), que se aplica en cuatro continentes: Asia, Europa, América y Oceanía. Su objetivo es evaluar, bajo los más estrictos estándares internacionales, los conocimientos médicos y el entendimiento de las ciencias clínicas esenciales para brindar atención al paciente de manera segura y eficaz.

Debido a la alta calidad de la prueba, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) efectúa su aplicación para asegurarse de que las y los estudiantes, quienes pronto van a rotar en sus hospitales, tienen las habilidades requeridas para la atención clínica de las personas. Lo anterior, mientras consolidan su aprendizaje siempre bajo la supervisión docente.

“Por sexta vez pasamos con las mejores notas, 28 de nuestros estudiantes obtuvieron el certificado de reconocimiento y superamos el estándar internacional y nacional. Con esto, una vez más, demostramos que la UCR posee la carrera que da la mejor formación en Medicina y Cirugía”, enfatizó la Dra. Lizbeth Salazar Sánchez, directora de la Escuela de Medicina de la UCR.

En efecto. De acuerdo con el informe del IFOM, las y los 107 aspirantes de la UCR alcanzaron un promedio de 65, una cifra muy por encima del estándar internacional que este año fue cercano a 56, y el cual contempla las calificaciones de 3 887 estudiantes de todo el orbe que hicieron la prueba.

Pero eso no es todo. El promedio de la UCR también sobrepasó con creces el desempeño a nivel nacional. En total, 570 jóvenes de las siete universidades privadas y de la UCR realizaron la comprobación y, entre todos, obtuvieron un promedio nacional de 48.

Entre los mejores

Este año el mejor promedio de la UCR fue encabezado por Ana Lucía Piedra Pacheco, quien obtuvo un 86. Ella fue la segunda más alta de un total de 570 estudiantes costarricenses que aplicaron la prueba.

Con base en el informe de la National Board of Medical Examiners (NBME), entidad que elabora el IFOM, Ana Lucía se ubica un destacado grupo del 2 % (casi 78 estudiantes de todo el mundo), que alcanzaron una nota superior a 86.

Debido a su destacado desempeño, Ana Lucía recibirá en los próximos días una certificación en Conocimientos de Ciencias Clínicas, junto con su informe de puntaje, en reconocimiento por haber obtenido una nota mayor al estándar de competencia del CSE establecido en 72.

Como ella, otros 27 de sus compañeros de la UCR también recibirán el certificado internacional por haber obtenido notas sobresalientes las cuales, incluso, son comparables con el puntaje de otra connotada prueba internacional conocida como Step 2 CK. Este último examen lo realizan los médicos para obtener su licencia profesional y ejercer en los Estados Unidos.

Lo anterior quiere decir que si las y los jóvenes de la UCR aplicaran el Step 2 CK, las probabilidades de pasarlo son altas y hasta, en un futuro, podrían ejercer en ese país de Norteamérica si así lo quisieran. Esto enaltece el nombre de Costa Rica en el ámbito internacional y eleva el orgullo costarricense por la alta calidad en la preparación que da la educación superior pública.

“El contenido que cada uno de los dos exámenes cubre (CSE y Step 2 CK) tiene algunas diferencias. No obstante, debido a que existe una superposición sustancial en cuanto a la cobertura de contenidos, y a que muchos enunciados del IFOM se utilizaron anteriormente en el Step 2 CK, es posible proyectar en forma aproximada el desempeño en el IFOM en la escala de puntajes del Step 2 CK liderado por la United States Medical Licensing Examination (USMLE)”, se explica en el informe.

Con la distinción que recibirán los 28 jóvenes no solo se les aplaude el éxito de su esfuerzo, sino también se les abre las puertas para ingresar a prestigiosos centros médicos del extranjero e, incluso, efectuar rotaciones adicionales con el objetivo de robustecer su aprendizaje.

Un rendimiento permanente

Al revisar el desempeño histórico, los resultados confirman una vez más la robusta formación médica que proporciona la UCR desde una visión humanista e integradora; elementos emblema que caracterizan a la institución de educación superior pública.

Así se aprecia en los registros del IFOM, en los cuales se percibe que esta generación de la UCR posee un rendimiento que logró mantenerse a pesar de los desafíos de aprendizaje impuestos por el COVID-19. Esto, si se compara con las otras cinco generaciones previas que realizaron el examen en el 2016, 2017, 2018, 2019 y 2021.

En su momento, cada uno de esos grupos también superaron los estándares internacionales. Por ejemplo, en el 2019 el promedio fue de 64, en el 2021 el promedio general fue cercano al 68 y este 2022 a 65.

“Desde el 2016 hasta la fecha, tiempo en el cual el estudiantado de la Escuela de Medicina hace la prueba para el IFOM cada año para obtener acceso a los campos clínicos para el internado, se ha demostrado la excelencia académica. Siempre hemos tenido la mejor promoción de esta prueba a nivel nacional y, en los últimos años, superamos el estándar internacional. Con esto, la Universidad de Costa Rica demuestra la excelencia y la preocupación de formar el médico general que el país necesita”, reafirmó la Dra. Salazar.

El siguiente paso es que las y los jóvenes comiencen sus rotaciones, un aprendizaje que iniciarán en enero del 2023. En el caso de la UCR, los lugares de rotación serán donde tiene sus cupos clínicos. Entre ellos están los hospitales clase A y regiones rurales como San Vito de Coto Brus.

El examen

La prueba contempló las 160 preguntas que debían ser contestadas en un máximo de cuatro horas y en total se calificaron tres perfiles.

El primero fue la tarea médica que contempla el mantenimiento de la salud, prevención y vigilancia; aplicación de conceptos de las ciencias fundamentales; así como diagnóstico, farmacoterapia, intervención y manejo.

El segundo fue el perfil de los nueve sistemas del cuerpo humano: el inmunológico, el nervioso, el cardiovascular, el respiratorio, el gastrointestinal, el reproductivo, el renal, el osteomuscular, el endocrino; además de los procesos y trastornos multisistémicos.

Finalmente, se examinó el perfil disciplinar. Aquí se encuentran cinco áreas: Medicina General, Pediatría, Psiquiatría, Cirugía, así como Obstetricia y Ginecología.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información