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UCR, Voz experta: La violencia contra las mujeres en un mundo en emergencia

Por Montserrat Sagot, directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM)

La violencia contra las mujeres ha sido identificada como un problema social de grandes dimensiones que emerge de una organización social estructurada sobre la base de la desigualdad de género en sus intersecciones con otras categorías como la clase social, la edad, la etnicidad, la localización geográfica y la sexualidad. Es también una manifestación extrema de la discriminación, una violación a los derechos humanos, un problema de salud pública, de seguridad ciudadana y un instrumento letal para mantener la subordinación de las mujeres y de otros cuerpos feminizados.

De acuerdo con la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, esta forma de violencia debe ser entendida como “una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres” e incluye “cualquier acción o conducta, basada en el género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

Desde inicios de la década de los años 80 del siglo XX la violencia contra las mujeres fue identificada por el movimiento feminista como uno de los principales problemas sociales que afectan a las mujeres y las niñas de la región. En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, el 25 de noviembre fue declarado el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La fecha fue escogida en conmemoración del asesinato de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de República Dominicana, asesinadas en 1960 por orden del dictador Rafael Trujillo.

Al escoger esa fecha, las feministas reunidas en Bogotá quisieron resaltar la noción de que la violencia contra las mujeres involucra una combinación de actos violentos cometidos en la vida cotidiana y en el contexto de las relaciones interpersonales, como la violencia de pareja o intrafamiliar, y también crímenes sistémicos promovidos por la existencia de jerarquías sociales, así como por estados represivos y autoritarios. En ese sentido, esta forma de violencia se definió como una expresión dramática de la desigualdad entre lo femenino y lo masculino, que ocurre tanto en la esfera pública como en la privada, y que puede implicar a los Estados (directa o indirectamente), así como a perpetradores individuales o colectivos (privados o institucionales).

Si bien esta violencia es un fenómeno universal e histórico, hay ciertos contextos que propician las condiciones para un aumento de sus manifestaciones. En contextos de crisis y emergencia generalmente se incrementan la desigualdad, el autoritarismo y el conservadurismo, y la violencia se convierte en un elemento esencial de discursos y prácticas punitivas y disciplinarias. Es decir, la violencia contra las mujeres se exacerba por las crisis y las emergencias.

Las situaciones de emergencia siempre profundizan las desigualdades preexistentes y las jerarquías de poder, que son los elementos que están a la raíz de las diferentes formas de violencia. Las rupturas sociales que cambian los patrones de la actividad humana, como el aislamiento, las restricciones en el movimiento, la pérdida de empleos, los problemas económicos, tienen un impacto más severo en las mujeres y las colocan en condiciones de mayor riesgo. Asimismo, bajo estas condiciones, se incrementan las oportunidades para la explotación y el abuso.

En América Latina la emergencia provocada por el COVID-19 fracturó los lazos existentes en las comunidades y las familias, aisló a muchas mujeres, las dejó encerradas con sus agresores y redujo los limitados recursos de apoyo disponibles. Por eso, la pandemia también generó muchas oportunidades para el incremento de la violencia doméstica y sexual, los asesinatos y las desapariciones de mujeres y niñas. También se generaron las condiciones para el incremento de otras formas de violencia como el ciber-acoso y la violencia sexual callejera para las mujeres que por sus condiciones de vida o laborales no podían darse el lujo de confinarse.

Los datos disponibles en diferentes países muestran que, si bien se produjo un descenso de la violencia contra los hombres, como resultado de las medidas confinamiento y de restricción de movilidad, las diferentes manifestaciones de la violencia contra las mujeres más bien se incrementaron. Situaciones similares han sido reportadas con anterioridad en otros tipos de emergencias como huracanes, terremotos, así como en los procesos de desplazamiento forzoso.

En el caso de Costa Rica, según datos de Infosegura, en el 2020 los homicidios de hombres decrecieron un 3 %, pero los de mujeres aumentaron un 38 %.

En el caso de Costa Rica, según datos de Infosegura, en el 2020 los homicidios de hombres decrecieron un 3 %, pero los de mujeres aumentaron un 38 %. El Consejo de Ministras de la Condición de la Mujer de Centroamérica reportó que durante la pandemia la violencia física contra las mujeres se incrementó en toda la región con cifras que van desde el 12 % hasta el 38 %, dependiendo del país. Solo en El Salvador, entre enero y abril del 2021, desaparecieron 306 mujeres y niñas. En Perú, más de 2 000 mujeres han desaparecido desde que inició la pandemia y de esas, casi dos tercios son menores de edad. En Colombia y Brasil se reportó un incremento de más del 50 % en casos de violencia intrafamiliar en el 2020.

Los datos anteriores nos indican que la independencia, la libertad, el bienestar y la integridad de las mujeres son parte de las víctimas silenciosas de la pandemia. Sin embargo, los gobiernos del mundo, incluyendo el de nuestro país, no tomaron ninguna medida específica para proteger a las mujeres y las niñas bajo las nuevas circunstancias de peligrosidad creadas por la pandemia. Tampoco se tomaron medidas para amortiguar el impacto diferenciado por género de la emergencia, lo que colocó a las mujeres en condiciones de mayor riesgo frente a las diferentes formas de violencia.

Si queremos prevenir y enfrentar estas formas de violencia es necesario transformar los factores estructurales que la provocan: las desigualdades, el autoritarismo en los espacios públicos y privados, la masculinidad asociada al control y la dominación, la impunidad, el racismo, la xenofobia, los fundamentalismos y las jerarquías de poder que naturalizan las normas tradicionales de género. Es imperativo también promover la construcción de ambientes no violentos y colaborativos en todos los espacios familiares, comunales e institucionales. En este aspecto, las instituciones educativas tenemos una gran responsabilidad. Tenemos también una gran responsabilidad en promover procesos de construcción del conocimiento que ayuden a visibilizar estas formas de violencia, a entender sus causas y a plantear alternativas para incrementar el bienestar, la justicia, el acceso a oportunidades y recursos, lo que ayudaría a reconstruir el tejido social, a recuperar un sentido de empatía y solidaridad, y a eliminar la precariedad de la vida.

 

Montserrat Sagot
Directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM)

UCR Electoral: Las mujeres recuperadoras: protagonistas invisibles de un país premiado por proteger la naturaleza

Dos recuperadoras preparan una saca de plástico para cargarla al camión transportista que llevará los materiales hacia su próximo destino que puede ser una planta transformación en el territorio nacional o exportación para ser valorizado en el exterior en países asiáticos como Tailandia y Taiwán. Foto: Katzy O´neal C.

Trabajan en el anonimato y muchas veces bajo condiciones de exclusión social y económica, ellas hacen posible que nuestros residuos vuelvan a tener valor.

Dentro del centro de acopio de residuos del cantón de Grecia suena Chayanne, se escuchan risas, bromas y sonidos de sacas repletas de papel, vidrio y cartón que son arrastradas por el suelo. Allí, de 6:00 a.m. a 1:00 p. m., 12 mujeres, la mayoría jefas de hogar, se encargan de separar y clasificar los residuos de este cantón alajuelense de 76.898 habitantes.

Estas 12 mujeres conforman la cooperativa Coopeambiental R.L., una agrupación que desde el año 2011 trabaja para recuperar los residuos valorizables que generan los comercios y los ciudadanos. Su labor contribuye a reducir la basura que llega a los rellenos sanitarios y ríos, además es un eslabón clave en la cadena de reciclaje que permite que los materiales extraídos de la naturaleza vuelvan al ciclo de producción.

En la actualidad, este centro de acopio funciona mediante un convenio entre la cooperativa y la Municipalidad de Grecia, la cual aporta las instalaciones y la recolección de los residuos en la ciudad y su traslado al centro. Su modelo de gestión es un ejemplo de una alianza público-privada que hace posible sostener esta actividad a nivel cantonal.

Un sector desconocido

En el país existen más de 200 empresas gestoras de residuos ordinarios, metales y chatarra registradas ante el Ministerio de Salud. Sólo en el 2019, entre todas gestionaron más de 39 mil toneladas de materiales (Papel, cartón, plástico, vidrio, tetrapak, aluminio).

Un mapeo de empresas trabajando en la Gestión Integral de Residuos Sólidos realizado en 2020 por la Cooperación Alemana, MINAE y Fundación CRUSA reconoce que también existen centros de acopio informales que funcionan bajo la responsabilidad de organizaciones comunitarias, los cuales también aportan a la recuperación de los residuos valorizables. Este estudio también identificó 7 modalidades de alianzas que involucran cooperativas, municipalidades ong´s y otros actores de la cadena de reciclaje.

Sin embargo, no existen estadísticas sobre las empresas conformadas o lideradas por mujeres o la cantidad de mujeres dedicadas a esta actividad, las líderes de organizaciones como Red Concerva y ACEPESA (Asociación Centroamericana para la Economía, la Salud y el Ambiente) reconocen que las mujeres representan una mayoría, especialmente en los centros de acopio donde se clasifican los materiales, no así en las labores de recuperación en la calle donde predominan hombres.

Sujetas al vaivén del mercado

Sigue un merengue que dice: «Yo no soy una loba no…» y al ritmo de la música estas mujeres trabajan en conjunto y se cuidan entre ellas. Lo hacen por amor al ambiente, pero también para subsistir con el pequeño ingreso que reciben semanalmente por su ardua labor.

Pero no todas tienen la misma suerte, explica Margarita Castro Campos, fundadora y presidenta de la Red Concerva (Red Costarricense Centros de Recuperación de Residuos valorizables). Año a año pequeñas iniciativas de mujeres recuperadoras cierran, se cansan, desisten por la falta de apoyo y los bajos ingresos que genera la actividad, sujeta a constantes cambios en los precios de los materiales y a los volúmenes de residuos valorizables que generan los comercios y los hogares.

Yessenia Arrieta, administradora y fundadora de CoopeAmbiental se siente orgullosa del trabajo que realiza y de que su hija ahora tiene la oportunidad de estudiar una carrera universitaria. Una característica de las recuperadoras costarricenses, a diferencia de las de otros países latinoamericanos, es cuentan con mayor nivel de escolaridad que les permite capacitarse y realizar trabajos más especializados dentro de la cadena del reciclaje.

“Los precios son bastante malos” dice Yesenia Arrieta, una de las fundadoras y actual administradora de Coopeambiental. Explica que un kilo de papel que antes se pagaba a 35 colones ahora vale 20 colones. A pesar de que sus ingresos disminuyen, ellas siguen en esta actividad que da para comer, pero no para ganar.

La Ing. Kathia Elizondo Orozco, gestora ambiental de la UCR, explica que la fluctuación en los precios de los materiales es un problema para la sostenibilidad de estas agrupaciones: «Muchas veces el costo de operación es mayor que la ganancia» . Otro factor que afecta los precios es que los residuos aún no se ven como materiales, “solo cuando se perciban como tales, podrían tener precios que vuelvan la actividad rentable”, advierte la experta.

Según el estudio “Análisis de los retos para el desarrollo de la cadena de valor del reciclaje en Centroamérica” publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), os precios internacionales del petróleo afectan el precio del transporte, mientras la oferta y demanda a su vez afecta los precios de los materiales. Esta es una realidad que enfrentan organizaciones de todo el istmo.

La Ley para la Gestión Integral de Residuos N°8839, promulgada en el año 2010, establece que se «…fomentará la creación, el desarrollo y el fortalecimiento de las micro y pequeñas empresas, las cooperativas, las organizaciones de mujeres y otras formas de organización social que coadyuven al cumplimiento de la política, el Plan Nacional, el plan municipal respectivo y los objetivos de esta Ley».

Excluidas de la seguridad social

Las mujeres recuperadoras son un eslabón importante de la economía circular, brindan un servicio al ambiente y a la salud pública por un precio bajísimo, pero su trabajo pocas veces es reconocido por la sociedad. La falta de aseguramiento es un problema para este grupo de trabajadoras, ya que limita su derecho a gozar de los beneficios del seguro social como la atención médica en caso de enfermedad o de la incapacidad.

Desde su escritorio en el centro de acopio, Yessenia, quien administra la cooperativa, saca cuentas para calcular el pago semanal de sus compañeras y asegura que el negocio no da para pagarles a ellas y pagar el seguro. El pago que reciben por sus horas de trabajo suele ser menos de 50 mil colones por semana. Es decir, no llegan ni al salario mínimo, y en realidad no tienen salario, ni seguro, y pues, tampoco tendrán una pensión.

Lo mismo ocurre en otras organizaciones, asegura Margarita Castro Campos, fundadora y presidenta de la Red Concerva, que actualmente agrupa a 26 micro y pequeñas organizaciones de mujeres recuperadoras de diferentes comunidades de Alajuela, Cartago, Guanacaste y Limón. Esta red integra a más de 400 mujeres, en su mayoría jefas de hogar costarricenses, pero también extranjeras.

En el centro de acopio la mayoría de las mujeres realizan labores de clasificación de los residuos. La administradora, además participa en la carga de los materiales al camión y lleva el control del peso y material que contiene cada una de las sacas.

Promotoras del trabajo digno

En cuestión de media hora, al ritmo de la música, ya han cargado un camión de plástico. Trabajan rápido y con entusiasmo. En este centro de acopio las condiciones son agradables, pues cuentan con instalaciones municipales, hay iluminación, ventilación, oficina, área de cocina, y lo más importante, no hay malos olores y hasta tienen música.

La situación en otros lugares es distinta, las condiciones son, en algunos casos, deplorables comenta Margarita, preocupada, pero a la vez entusiasmada por que se escuchen las necesidades de estas mujeres, cuya labor ha sido siempre invisible.

«Dignificar la labor de estas mujeres» es la meta de Margarita, quien a sus 70 años y después de tres infartos, dice que no se cansa de luchar por mejorar las condiciones de las trabajadoras y protectoras del medio ambiente: las mujeres recuperadoras.

En el Centro de acopio de Grecia, Yesenia, no pide mucho, solamente que los ciudadanos separen los residuos adecuadamente y le den una enjuagadita a las cajas de leche y otros envases, tener seguro social y que los precios de los materiales den, al menos, para pagar las horas trabajadas por sus compañeras esta semana.

 

Katzy O`neal Coto
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Pandemia, racismo y acceso a la educación virtual

El jueves 18 de noviembre se realizó la sesión 4 de la segunda “Campaña para la Erradicación del Racismo en la Educación Superior en América Latina”. En esta ocasión se desarrollará el tema: “Pandemia, racismo y acceso a la educación virtual”.

Desde México nos comparten la iniciativa de «Chíimpool: voces para una cultura antirracista», compuesta por una serie de seis conversatorios que abordan el tema desde la reflexión y el cuestionamiento.

Para más información acceder a: https://eduantirracista.blogspot.com/2021/10/chimpool-agenda-octubre-7-diciembre-16.html o https://www.instagram.com/p/CWYc_karMzi/?utm_medium=share_sheet

Compartido con SURCOS por Vania Solano Laclé.

Acción Social UCR: Violorio Ayarza del Pueblo Guna, Panamá, cuenta cómo sufrió racismo

Compartimos la experiencia de Violorio Ayarza del Pueblo Guna, Panamá, Universidad Especializada de las Américas, quien comenta que sufrió racismo. Tuvo una experiencia que lo marcó, en un curso de física en donde el docente se rió incrédulo de cómo había obtenido una buena calificación.
Hoy es docente de matemáticas.

Compartimos el video:

 

Información de la Vicerrectoría de Acción Social, UCR.

Presentación del libro: “La perspectiva de género como principio general del Derecho”

El próximo lunes 15 de noviembre a las 5:00 p.m. se realizará la presentación del libro: “La perspectiva de género como principio general del Derecho”. En este texto, la autora Melissa Benavides propone tratar a este como un principio general del derecho, además se abordan las implicaciones que tiene este enfoque para el abordaje de los temas jurídicos en diferentes materias.

Se contará con la participación de:

  • Yadira Calvo Fajardo: escritora feminista; doctora honoris causa; premios UNA- palabra, Aquileo J Echeverría y Nacional de la Cultura Magón; y parte de la galería de mujeres INAMU. 
  • Rosaura Chinchilla-Calderón: jueza penal y docente de la Universidad de Costa Rica. 

Conferencista:

Melissa Benavides Víquez: feminista, magíster en Análisis Económico del Derecho de la Universidad de Buenos Aires Argentina, jefa de la Unidad de Acceso a la Justicia del Poder Judicial.

UNA FISCALÍA PARA LA DEMOCRACIA

José Manuel Arroyo Gutiérrez. Exmagistrado CSJ. Profesor catedrático UCR.

         Hay que insistir en la importancia que tiene, en una democracia, la cabeza del Ministerio Público. Es vital en la medida de los poderes discrecionales que por ley se le asignan, tanto por lo que debe hacer, como por lo que no debe hacer. Dirigir el monopolio de la acción penal pública no es poca cosa, cuestión relativamente compleja y llevadera en la delincuencia convencional (robos, estafas, violaciones, homicidios); pero tremendamente compleja en cuanto a la delincuencia no convencional (corrupción público/privada, narcotráfico, sicariato, tráfico de personas o de armas). Los principios de independencia y objetividad rigen para toda su actividad. Tan dañino puede ser un fiscal con mentalidad de acusador a ultranza, como aquél que, por negligente o corrupto, fomenta la impunidad.

         Quien ocupe la fiscalía general tiene que demostrar que ha estudiado la teoría fundamental de los derechos humanos y sabe aplicarla; tiene que demostrar que conoce la Constitución Política, el derecho penal y de manera especial el derecho procesal penal. Debe además demostrar que maneja los requerimientos mínimos de una denuncia, el tratamiento que debe llevar una investigación preliminar en coordinación con la policía judicial, y tener entrenamiento en la formulación de un dictamen acusatorio, o cualquiera de las otras salidas procesales. Quien ocupe este cargo estratégico para la sobrevivencia de la democracia, tiene que demostrar que sabe escuchar y trabajar en equipo, y que ha manejado, con pericia, un alto número de subalternos.

         Este país no puede darse el lujo de designar para los más altos cargos judiciales, por mucho apoyo político que tengan, a personas que en su vida han tratado casos y expedientes, los requerimientos y las resoluciones para desempeñarse con solvencia. No podemos poner a pilotar el avión a quien cuenta apenas con licencia para motocicleta. Importa saber de qué universidad es graduado, si de las de verdad o las de garaje. Para esto hay que ver los índices de promoción en las pruebas del Colegio de Abogados.

         Pero la fiscalía general no es sólo cuestión de conocimientos jurídicos. Es también de rasgos de personalidad, psicológicos y de carácter. Tiene que cultivar la sabiduría para tomar decisiones y hacerlo de manera oportuna; tiene que ser valiente para resistir presiones internas y externas, de grupos de poder legítimos e ilegítimos; además debe tener la destreza de ponerse en el lugar del otro, y de manera especial en nuestros tiempos, en el lugar de la otra. La prudencia y la serenidad son indispensables, un rasgo de personalidad sin el cual, toda pericia se pone en riesgo.

         Guárdenos la Providencia de un fiscal o fiscala débil, influenciable, manipulable, presto a recibir instrucciones de los de arriba, agradecido por el nombramiento, displicente, venal, servil. La valentía es la base de la integridad. Cumplirá con su delicada función si no se doblega ante nada ni ante nadie.

         Por eso la Fiscalía General debería tener el indispensable rango Constitucional; debería ser la culminación de toda una carrera y tener las condiciones profesionales, salariales y demás ventajas de un miembro de Corte Suprema. La tentación de pasar de la Fiscalía a la Corte debería evitarse, no sólo por decisiones personales, sino por impedimentos legales.

         He visto una precalificación que ha hecho la Comisión de Nombramientos de la Corte Suprema de Justicia en el certamen abierto para nombrar Fiscal General. Considero que en ella hay nombres con los mínimos de experiencia, conocimientos y personalidad adecuada para el cargo. Pero hay otros nombres que paran el pelo. Al menos, si no se tiene el perfil ideal, la Corte debería designar a alguien que no haya manifestado públicamente sus miedos y fobias a determinadas minorías de la población, alguien que al menos sepa la diferencia entre delito y pecado. Lo graves es que una vez nombrado, todas y todos estaremos en manos del nuevo fiscal o fiscala. Y sólo hago este último señalamiento porque he constatado la existencia de algún candidato impresentable con nota superior a 90. La resurrección en pleno siglo XXI de los Torquemadas medievales que en el mundo han sido. Una involución inaudita. Una auténtica catástrofe.

Concurso universitario contra el racismo UCR-2021

El próximo 15 de noviembre del 2021 se realizará el concurso universitario contra el racismo UCR-2021, el cual tiene como propósito accionar para la erradicación del racismo y la discriminación étnico-racial en la Universidad y en el ámbito nacional. Aún quedan 15 días para la recepción de propuestas. 

Pueden participar en dos modalidades: ¡lemas y voces contra el racismo!

Puede buscar más información y las bases del concurso en el portal: https://obcra.fcs.ucr.ac.cr/index.php/es/

Batalla sin tregua en tiempo de pandemia

A partir del 29 de octubre salió a la venta el libro: «BATALLA SIN TREGUA EN TIEMPO DE PANDEMIA«, que incluye una colección de artículos de Luis Fernando Astorga Gatjens.

Son 40 artículos centrados en dos ejes principales: la defensa de nuestro Estado Social de Derecho y los derechos de las personas con discapacidad.

El autor menciona que desde hace algún tiempo ha querido publicar un libro que retrate parte de su pensamiento, visión y experiencias, tanto como un ciudadano costarricense comprometido y en la búsqueda permanente de una sociedad inclusiva y solidaria, como una persona con discapacidad, que ha venido luchando en múltiples escenarios –internacionales y nacionales–, por los derechos humanos de las personas con discapacidad.

Este conjunto de artículos, aunque tocan diversos y variados temas, tiene un denominador común: los derechos humanos, en general y particularmente, los derechos de las personas con discapacidad, tanto en el ámbito de Costa Rica, como en el plano regional latinoamericano como internacional.

La propuesta explícita y subyacente en muchos tramos del libro, es que se aproveche la pandemia como una oportunidad para impulsar cambios económicos, políticos y sociales. Los que el país requiere en su bicentenario. Y esta es una lucha que no debe tener tregua, que vale la pena porque se hace desde el raciocinio y el corazón. Por eso debe ser fuerte e imperecedera. Es por la vida y el amor a los pueblos y al pueblo del que soy parte para siempre.

El libro se puede comprar en el siguiente este enlace

¿Cómo pueden las religiones incidir para que existan políticas públicas a favor de los y las migrantes?

SURCOS comparte la siguiente información:

En el video presentado por Plataforma OBF se plantea el tema de la migración forzada en América Latina, ya que este fenómeno ha aumentado por problemas de desigualdad, pobreza, convivencia y medioambiente. En este material se destacan las comunidades de fe como redes de acogida para los y las migrantes y expone que las lideresas y líderes religiosos pueden ser formadores de opiniones favorables para la inclusión, siendo críticos de los discursos xenófobos. 

La invitación es para sensibilizar y organizar a las comunidades para dar la mayor bienvenida, acogida y acompañamiento posible a los y las migrantes que llegan a las ciudades. 

Adjuntamos el video que se encuentra en las redes de Facebook de Plataforma OBF:

https://www.facebook.com/Plataformaobf/videos/4917367031624999/?extid=NS-UNK-UNK-UNK-AN_GK0T-GK1C

Centroamérica explora los desafíos para recabar más y mejores datos sobre poblaciones LGBTIQ+ que mejoren el acceso a la justicia

Personal de los poderes judiciales de Centroamérica, junto con activistas de la sociedad civil se reunieron para aprender y diseñar rutas para recabar más y mejores datos sobre las comunidades LGBTIQ+, que permitan incidir en la política pública y el acceso a la justicia de estas poblaciones.

El “Taller participativo sobre justicia abierta y datos abiertos funcionariado judicial y de sociedad civil de Centroamérica, desde un enfoque de género y diversidad” se realizó los pasados 5 y 6 de octubre con el objetivo de asegurar la sensibilización, formación y participación activa de los operadores de justicia de Centroamérica para mejorar los datos de personas LGBTIQ+ en el ámbito de la justicia, partiendo de los principios de justicia abierta.

Este objetivo responde a la necesidad de un cambio de paradigma que ponga a las personas, en particular a las poblaciones excluidas en el centro, y que priorice sus necesidades jurídicas, identificada durante la construcción del proyecto Libre de Ser, de Hivos América Latina.

Una de las magistradas que participó comentó que en el espacio activistas y funcionarios judiciales reflexionaron y aprendieron sobre justicia abierta y sobre la importancia del acceso a datos confiables sobre las poblaciones históricamente excluidas. Además, la funcionaria hizo hincapié en la importancia de estrechar relaciones entre la sociedad civil y la judicatura, pues esto permite mejorar el acceso y la confianza de estas poblaciones en el sistema de justicia, al tiempo que permite que la justicia “sea más humana”.

Sara Castillo, directora ejecutiva de la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Administración de Justicia (Conamaj) del Poder Judicial costarricense, dijo que estos espacios son importantes pues es necesario que “la justicia deje de ser ciega y que deje de tratar como igual lo distinto”. 

El reconocimiento de las diferencias y desigualdades, no sólo en las orientaciones o identidades de las personas, sino del acceso, las experiencias y discriminaciones que les afectan, es indispensable para mejorar la administración de la justicia, comentó. “Es que lo que no se visibiliza, lo que no reconocemos, no existe y así seguiremos atropellando personas, dignidades y no tendremos acceso a ser libres hasta que decidamos hacerlo”.

El activista guatemalteco Daniel Villatoro, director de Visibles y periodista, indicó que los datos son indispensables para la toma de decisiones de política pública y que la poca disponibilidad de estos datos sobre las comunidades LGBTIQ+ ha perjudicado sus niveles de acceso no sólo a la administración de la justicia, si no a la justicia como tal. Por tanto, espacios como este dan acercamientos entre la sociedad civil y quienes administran la justicia permiten intercambios que potencian el rol de ambos.

Además, dijo, “es bien interesante compartir experiencias entre diferentes países, porque podemos ver realidades compartidas. Yo no creo que nadie esté mejor que otro porque los avances, cuando alguien avanza en algo, otra persona avanza en otra cosa y de alguna manera eso nos da como una multiplicidad de voces que es muy potente”.

Por su parte, Gabriela Redondo, del colectivo Unidad Color Rosa de Honduras, comentó que disfrutó el aprendizaje colaborativo que permitió que las personas de las comunidades LGBTIQ+ compartieran sus experiencias y necesidades, y que estas fueran reconocidas por las personas funcionarias, quienes a su vez se apuntaron a la búsqueda de soluciones.

La alianza entre ambos sectores es vital para las mujeres trans pues “es importante saber que podemos confiar en ellas y ellos”, según indicó.

Para coordinar entrevistas o conocer más del proyecto, no duden contactar a Mariana Arce, asesora de Comunicación de Hivos, al correo marianaarcem@gmail.com, prensa.libredeser@gmail.com o bien al teléfono 7024-2773.  

Puede encontrar más información del proyecto en: