Luis Carrera, a un año de su partida

El tiempo vuela, y con él vuelan los Seres indispensables y urgentes como Luis, que en realidad jamás nos dejan. Su huella es tan grande que comienza en algún lugar del Universo pero no termina nunca: es una Huella Cósmica e imperecedera.

Un amigo puede decir de otro amigo muchas cosas, sin embargo en este caso, Luis nos brindó la oportunidad de caracterizarlo al estilo de Chejov; cuando aseguraba que la brevedad es la hermana del talento. Luis Carrera fue eso: talento de diamante enchapado con oro de todos los quilates.

Luis Carrera fue una Universidad, en la mejor de sus acepciones: UNIVERSALIDAD constante que incluía todas las Facultades y Escuelas. Decano y Director de cada una y Rector de todas. Regido por los principios más nobles que uno desea poseer y defender siempre con el ejemplo que sólo nos lo dan la sapiencia, la coherencia, la prudencia y la paciencia. Luis fue el Maestro ideal, sumergido en la PEDAGOGIA PROFUNDA de José Martí: la mejor manera de decir es hacer.

Y también fue un émulo de San Francisco, y como Aquel hizo de la humildad y la sencillez la más poderosa fortaleza de su corazón. Nadie podía ser lobo frente a Luis Carrera, porque él sí que cumplía con creces todo lo que profesaba y enseñaba.

Ponderado, respetuoso, virtuoso, sabio, noble…Maestro hasta cuando simulaba algún enojo. En esos casos lo delataba el brillo de sus ojos: nos llamaba la atención con su lenguaje mesuradamente enérgico, pero sus miradas simultáneamente eran sonrisas.

Sus abrazos fueron abrigo en el frío y su presencia la ventana luminosa que nos protegió de los chiflones.

Ya vendrá el tiempo para rendirle el Homenaje que le debemos, un Homenaje con mayúscula; al aire libre y a cosmos abierto para que el Cielo sonría. Ojalá en la Montaña, con canto de pájaros, susurro de enramadas y tal vez una breve silampa que nos advertirá su indispensable presencia.

Luis, igual que PABLO de Tarso, corrió como un Héroe su CARRERA.

ClaMo.
San Isidro de Heredia