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Comiendo del mismo plato

Erika Henchoz Castro

Primer día de mayo: jornada de felices coincidencias —o sospechosamente felices—, tanto políticas como verbales.

Nada más cercano a Un mundo feliz que ese coro de alusiones expresadas libremente o escritas, proclamadas, casi coreografiadas por el nuevo equipo de congresistas en el recinto parlamentario.

Unos sí, otros también: todos coinciden. Coinciden en la pobreza, en el hambre, en la naturaleza herida, en la delincuencia y en la urgencia de velar y atender la educación con mayúscula y bien tildada. Coinciden, sobre todo, en una agenda que dicen será por y para la Patria.

¡Ese será el norte a seguir! Dicen.

Algunos con buen verbo, otros con buen galillo, y unos pocos —los menos porque siempre sucede— con argumentos sólidos. Todos lanzan sus dardos al tablero de la democracia. Hay quien apunta mejor. Hay quien tiembla menos.

Algunos tendrán mejor pulso, mejor visión de las cosas o mayor pasión y conocimiento de la nuestra historia.

Pero, aun así, ¡cómo se parecen!

Mismo traje. Mismo color. Mismo gesto ensayado en sus teléfonos inteligentes.

Tal vez sea el único día del cuatrienio en que visten idénticos: blanco, azul y rojo, como si la patria pudiera coserse en la tela.

Mucho protocolo.

Y en esas cincuenta y siete curules —incómodas, dicen, pero codiciadas— todos caben en la misma forma, en la misma pose, en la misma promesa.

Yo pienso —y por eso escribo— que algunos miran con más limpieza que otros. Que hay rostros nuevos y otros demasiado conocidos. Que no todos cargan el mismo peso de ideas.

Pero queda la pregunta, terca:

¿a cuántos les incomoda, de verdad, la voz de un campesino?
¿a cuántos les duele el silencio largo de un pueblo indígena que lleva décadas esperando ser visto?

La respuesta no está hoy.

Llegará cuando las fracciones hablen. O callen. Cuando voten. Cuando se levanten. Cuando coincidan… o dejen de coincidir.

Porque al final, todo —todo— se decide en el plenario.

Y ahí, ya no basta con parecer iguales.

Panoramas SURCOS | 26 de abril de 2026

Le invitamos a conocer esta selección de los temas de hoy y navegar en SURCOS:

🔹 “Ya tomamos el Ejecutivo y el Legislativo, ahora vamos por el Poder Judicial”
Oscar Madrigal
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yNi

🔹 Del anuncio a la experiencia del diálogo
Pbro. Glenm Gómez Álvarez
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yNp

🔹 Visite Boruca y conozca el Tour del Chocolate
Uriel Rojas
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yNa

🔹 Más que una limpieza: memoria y organización en Los Chorros
https://wp.me/p6rfbZ-yHk

🔹 El puente tiene memoria… y la comunidad también
https://wp.me/p6rfbZ-yIq

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“Ya tomamos el Ejecutivo y el Legislativo, ahora vamos por el Poder Judicial”

Oscar Madrigal

Óscar Madrigal

Por si alguien tenía dudas, el presidente Chaves lo dijo con claridad: “ya tenemos el poder ejecutivo y el legislativo nos falta el Poder Judicial”.

Lo dijo ante uno de los sectores más reaccionarios del país, el grupo de pastores evangélicos. Chaves quiere controlar todos los poderes del Estado para impulsar sus políticas autoritarias.

El autoritarismo de extrema derecha se llama en Costa Rica Rodriguismo, que es el calificativo que le han puesto sus propios seguidores.

El autoritarismo rodriguista quiere controlar y dominar los tres poderes de manera absoluta, es decir, sin minorías que estorben sus políticas.

Tampoco esconden sus propósitos políticos de crear un régimen que imponga limitaciones e incluso suspensión de las libertades públicas en los lugares que consideren necesario, limitar al máximo las garantías judiciales, restringir la libertad condicional, así como las medidas cautelares o provisionales, perseguir a los disidentes; realizar contrataciones sin licitaciones, imponer las jornadas de 12 horas y brincarse cualquier prohibición o respeto por los derechos ambientales, restringir cada vez más los derechos humanos de las mujeres y de las personas de la diversidad sexual, para citar solo algunas restricciones.

Lo que parecía un imposible hace 10 años es una realidad actualmente. Estamos en presencia real de que en Costa Rica se imponga un régimen parecido al de Bukele en El Salvador, con características nacionales, aunque esencialmente igual.

Pero como se refleja del resultado de las pasadas elecciones, la mayoría de costarricenses rechaza este proyecto. El rodriguismo solo obtuvo cerca de un tercio de los votos del padrón electoral.

Sin embargo, la iniciativa política la tiene el llamado rodriguismo.

Muchos ciudadanos tienen miedo de opinar y de actuar por temor a represalias laborales o de ataques personales. El reciente caso de la jueza de ejecución de la pena lo evidencia.

Muchos ciudadanos que ocupan puestos de dirección en el país están temerosos, paralizados, ya sea por el miedo o por cálculo, sin comprender que el autoritarismo rodriguista no se detiene ni tiene consideración por nadie. Chaves solo acepta la incondicionalidad absoluta, en el instante en que haya algún signo de criticidad, será convertido en mafioso, rata, chicharronero, estúpido y sometido al escarnio incluyendo a su familia. Este es el único sistema que acepta Chaves, el silencio, la abyección, la ignominia, la humillación, el vasallaje. Hemos tenido 4 años de ello por lo que no es invento.

Desgraciadamente muchos de sus seguidores han confundido mentira, ofensa o calumnia, malacrianza, con verdad y valentía. Piensan que eso es lo correcto, aunque no reparan en que el autoritarismo no es bienestar popular sino beneficios para unos pocos.

Ante esta guerra que está claramente anunciada para someter a todas las instituciones al capricho o órdenes de un señor, los sectores más conscientes política y socialmente tendrían que forjar un frente común contra el autoritarismo rodriguista.

Ese frente común deberá iniciar en la Asamblea Legislativa donde desde ahora se avizoran actuaciones contrarias al reglamento y las leyes. El PLN, el FA, la Unidad y el CAC, deberían firmar un compromiso claro contra el autoritarismo, un escudo contra los cantos de sirena de la unidad nacional que es el camuflaje para engañar a muchos. En los primeros meses la presión del Ejecutivo, de los diputados oficialistas y de grupos civiles, será descomunal.

Por ello solo un compromiso claro podrá asegurar la unidad, el rechazo a las tesis autoritarias y la aprobación de proyectos para el bienestar de la gente.

Ese frente debería tener como complemento, a las organizaciones sociales, los sindicatos, estudiantes, campesinos, comunales, ya que serán los que sufrirán el golpe a sus condiciones de vida. Frente al autoritarismo, la lucha y la defensa de los interese del pueblo, la Caja, los seguros, los aumentos de salario, la educación pública, las garantías para el productor agrícola, la defensa del medio y los derechos humanos de las mujeres y la diversidad sexual.

Un frente común que incluya a todos los ciudadanos que están en contra del autoritarismo rodriguista.

Parece ser esta es la tarea política más importante en este momento histórico.

No basta con resistir al chavismo, hay que pasar a la ofensiva.

Visite Boruca y conozca el Tour del Chocolate

Uriel Rojas

Para los pueblos indígenas, el cacao tiene un simbolismo cosmogónico y espiritual muy importante, asociado al intercambio de los dioses vinculados al proceso de la creación del universo.

Es una bebida que los antepasados han usado para sus rituales en nacimientos, muertes o matrimonios.

Simboliza también la unión, hermandad y respeto comunitario en donde por lo general, son las mujeres quienes se encargan de sembrar la semilla y cuidar la planta hasta su producción.

En la comunidad indígena de Boruca, situado en el cantón de Buenos Aires, existe un proyecto llamado Caúshás, que en idioma bruncájc significa “raíz del cacao”, liderado por Johanna Lázaro, quien desde sus orígenes tiene claro la importancia de conservar la semilla del cacao, y reproducirla con respeto y según las costumbres antiguas de sus antepasados.

Ella dirige “el tour del chocolate”, el cual es un recorrido que explica las distintas fases y simbolismo espiritual que tiene esta bebida sagrada desde la cosmovisión boruca.

Es una experiencia única en donde el visitante conoce y aprende sobre el proceso que requiere el cacao desde la semilla, siembra, cuido, reproducción y preparación de la bebida.

También realiza diversos productos a base del caco tradicional.

Doña Johana se ha esforzado por mejorar constantemente y en la actualidad ya adquirió el sello pymes y se encuentra debidamente registrada en el MEIC ofreciendo al visitante un servicio y atención de primera calidad que incluye las pólizas de seguro INS y factura electrónica.

Cáushás es también un referente de la gastronomía local, es arte indígena y ofrece alojamiento en sus cabañas rústicas que poseen todo el confort que el cliente necesita.

Agende su visita a la comunidad indígena Boruca al 85357320 y conozca Cáushás Farm & Art, un emprendimiento indígena con identidad cultural.

Nos puede escribir al correo: caushasboruca@gmail.com

Panoramas SURCOS | 25 de abril de 2026

Le invitamos a conocer esta selección de los temas de hoy y navegar en SURCOS:

🔹 La señal desvanecida: El borrado histórico de las voces de las mujeres en los medios
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yMS

🔹 Del pueblo a Dios: la peligrosa reconfiguración de la legitimidad política
Rodrigo Humberto Campos Hernández
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yMV

🔹 Mujeres obreras que no cedieron: la lucha laboral en las maquiladoras y el nacimiento del monitoreo independiente
Marlin Óscar Ávila
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yMX

🔹 Cartago celebrará el Día del Libro con feria dedicada a la lectura este 26 de abril
Ver en SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-yMZ

🔹 La ilusión de la mano dura: Bukele, Trump y el riesgo de dinamitar nuestro ADN tico
JoseSo (José Solano-Saborío)
https://wp.me/p6rfbZ-yJz

🔹 Primero de Mayo: ¿por qué es feriado?
https://wp.me/p6rfbZ-yKI

🔹 Nuevo Amanecer – Un emprendimiento indígena que relaja tu mente y purifica tu cuerpo
Uriel Rojas
https://wp.me/p6rfbZ-yHF

🔹 Calle Álvarez: donde el territorio tiene voz propia
https://wp.me/p6rfbZ-yGH

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Cartago celebrará el Día del Libro con feria dedicada a la lectura este 26 de abril

La ciudad de Cartago celebrará el Día del Libro con una Feria del Libro programada para el próximo domingo 26 de abril en Plaza Mayor, en una jornada que reunirá a personas lectoras, libreros, autoras y autores independientes, librerías y espacios de narración oral.

La actividad busca promover el gusto por la lectura y abrir espacios de encuentro alrededor del libro como herramienta de conocimiento, imaginación y transformación cultural.

Encuentro con libros, autores y cuenta cuentos

De acuerdo con la información divulgada, la feria contará con la participación de:

  • Libreros
  • Autores independientes
  • Librerías
  • Cuenta cuentos

La convocatoria invita a familias, niñez, juventud y público general a acercarse al mundo de los libros mediante una experiencia abierta y participativa.

La lectura como bienestar y aprendizaje

Las imágenes promocionales de la actividad destacan múltiples beneficios asociados al hábito lector, entre ellos:

  • Reduce el estrés y mejora el ánimo.
  • Enriquece el lenguaje.
  • Ejercita el cerebro.
  • Mejora ortografía y redacción.
  • Fortalece la memoria.
  • Desarrolla creatividad e imaginación.
  • Mejora resultados escolares.
  • Conecta con las emociones.

También se recuerda la célebre frase de Emily Dickinson: “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

Cultura y acceso al conocimiento

La feria representa una oportunidad para fortalecer la vida cultural cartaginesa, estimular la compra de libros, visibilizar proyectos editoriales independientes y fomentar el encuentro entre escritores y comunidades lectoras.

Mujeres obreras que no cedieron: la lucha laboral en las maquiladoras y el nacimiento del monitoreo independiente

Marlin Óscar Ávila

Marlin Óscar Ávila.

Muchas personas no se enteran de que los derechos de la clase trabajadora, los salarios, horas de descanso y hasta el tiempo para ingerir sus alimentos que actualmente se tienen en los centros laborales, son el resultado de la movilización histórica de la lucha laboral. Hasta los permisos para visitar los baños, fueron obtenidos por la masa de trabajadores, por medio de presiones constantes en sus centros laborales.

En sus diversas formas de lucha, se agruparon por sectores, por sus edades y género.

En los años noventa, cuando se puso en auge la «industria golondrina» (maquiladoras), las obreras lucharon porque la patronal les respetara sus derechos adquiridos tanto internacional como localmente. Consideradas el «sexo débil», las empresas las contrataban en mayor cantidad que a hombres.

En esa contienda muchas mujeres perdieron sus trabajos y dejaron de aportar al mantenimiento de sus familias.

Sin embargo, con algún apoyo nacional e internacional dieron la batalla.

Un pequeño grupo de ellas se llegó a integrar en lo que ahora se llama «Asociación Equipo de Monitoreo Independiente de Honduras» (EMIH).

Este grupo de mujeres luchadoras dieron la batalla, junto a hombres obreros aun cuando dejaran días sin percibir salarios.

Desde los 90 -con organizaciones similares de Centro América y grupos de consumidores de EUA, Canadá y Europa- impulsaron las primeras experiencias de monitoreo independiente.

Participaron en campañas de presión contra las marcas para el cumplimiento de legislación internacional e hicieron propuestas sobre «Responsabilidad social empresarial».

EMIH se mantiene activa y con esa fortaleza que les da su largo historial. Ahora son asesoras de otras mujeres que buscan defender sus derechos, junto a obreros de toda la región latina interesados en mantener las reivindicaciones logradas en organismos como la OIT y Naciones Unidas.

Del pueblo a Dios: la peligrosa reconfiguración de la legitimidad política

Por MSc. Rodrigo Humberto Campos Hernández

En los últimos días, declaraciones de actores políticos costarricenses han encendido una señal de alerta que no debería ser ignorada. No se trata simplemente de referencias religiosas en el discurso público —algo que, en sí mismo, no es nuevo— sino de un giro más profundo: la utilización sistemática de lo religioso como fundamento de legitimidad política.

Cuando una presidenta electa se define como un “vaso vacío” para que Dios la llene, cuando un gobierno es presentado como “un milagro”, y cuando se afirma que un líder político “se dejó usar por Dios”, no estamos ante expresiones personales de fe. Estamos ante la construcción de un relato donde el poder político deja de justificarse en la deliberación democrática para anclarse en una autoridad trascendente.

Este desplazamiento no es menor. En una democracia constitucional, el poder se legitima en la voluntad popular expresada a través de procedimientos, en el respeto al derecho y en la posibilidad permanente de crítica. Como ha señalado Jürgen Habermas, en sociedades pluralistas las decisiones públicas deben poder justificarse en términos accesibles a todos los ciudadanos, independientemente de sus convicciones religiosas (Habermas, 2006). Cuando el fundamento del poder se traslada a la voluntad divina, ese criterio de justificación común se rompe.

Pero el problema no se agota ahí.

Estas declaraciones se insertan en un patrón discursivo más amplio, observable en distintos contextos internacionales, donde sectores de la derecha política han articulado una narrativa que combina religión, moralidad absoluta y proyecto de poder. Desde Estados Unidos hasta Brasil, pasando por Europa y América Latina, se repite una misma lógica: el líder no solo gobierna, sino que encarna una misión; la política no es un espacio de desacuerdo legítimo, sino una lucha entre el bien y el mal; y el adversario deja de ser un contendiente democrático para convertirse en un enemigo moral.

En este contexto, cobra especial relevancia la reiterada apelación al “pueblo”. La idea de que el “pueblo” debe recuperar los poderes del Estado —incluido el Poder Judicial— parece, en apariencia, una reivindicación democrática. Sin embargo, esta apelación encubre una operación más compleja: la redefinición de quién es el pueblo legítimo.

Como ha planteado Ernesto Laclau, el “pueblo” no es una realidad dada, sino una construcción política que articula demandas diversas bajo una identidad común (Laclau, 2005). En los últimos años, esta construcción ha sido capturada por discursos que buscan identificar al pueblo con una identidad moral y religiosa específica. En palabras de Joanildo Burity, asistimos en América Latina a intentos de redefinir el pueblo nacional como “pueblo evangélico”, en el marco de proyectos con aspiraciones hegemónicas.

El problema es evidente: cuando el pueblo deja de ser el conjunto diverso de ciudadanos y se convierte en una comunidad moral homogénea, la democracia deja de ser un espacio de pluralismo para transformarse en un proyecto de exclusión. Como advierte Chantal Mouffe, la democracia requiere reconocer el carácter legítimo del conflicto y la pluralidad de identidades; cuando ese conflicto se moraliza en términos absolutos, se erosiona la lógica democrática (Mouffe, 2018).

¿Quién queda entonces fuera de ese “pueblo”? ¿Qué lugar ocupan quienes no comparten esa identidad religiosa? La respuesta implícita en estos discursos es inquietante: quedan simbólicamente excluidos.

Este riesgo se vuelve aún más grave cuando se articula con propuestas orientadas a “recuperar” el Poder Judicial. En una democracia, el Poder Judicial no es un botín político ni un espacio a ser conquistado por mayorías circunstanciales. Es, precisamente, el contrapeso que garantiza derechos, limita el poder y protege a las minorías frente a posibles abusos.

Cuando la intención de intervenir o controlar ese poder se enmarca, además, en un discurso que invoca la voluntad divina, el problema deja de ser retórico para convertirse en institucional. Como advierte la literatura contemporánea sobre populismo y religión, la articulación entre moral religiosa, liderazgo carismático y proyecto de poder puede derivar en formas de desdemocratización o incluso en escenarios “posdemocráticos”, donde las instituciones formales subsisten, pero su contenido se vacía progresivamente.

Ahora bien, es importante decirlo con claridad: el problema no es la religión en la esfera pública. América Latina cuenta con una rica tradición de pensamiento religioso comprometido con la justicia social, la dignidad humana y la crítica al poder. La teología de la liberación y las experiencias ecuménicas son prueba de ello.

Precisamente por eso resulta llamativo —y preocupante— el relativo silencio o la baja visibilidad de estos sectores frente a la creciente instrumentalización de lo religioso por parte de proyectos políticos conservadores. La ausencia de voces religiosas que reivindiquen una ética del poder centrada en la justicia, la inclusión y el respeto al pluralismo deja el campo simbólico de lo religioso en manos de discursos que lo utilizan como herramienta de legitimación y exclusión.

Ese silencio no es neutro.

Permite que se consolide una narrativa donde la fe se convierte en criterio de pertenencia política, donde la moral se absolutiza y donde el poder se blinda frente a la crítica. En ese escenario, la democracia no se destruye de un golpe; se erosiona progresivamente, desplazando sus fundamentos desde el derecho hacia la creencia.

Costa Rica no está, por ahora, ante una ruptura institucional. Su tradición democrática, sus controles constitucionales y su inserción en el sistema interamericano de derechos humanos siguen operando como límites reales. Pero eso no debería llevarnos a la complacencia.

Las democracias no suelen caer de un día para otro. Se transforman gradualmente, muchas veces a través de cambios en el lenguaje, en los símbolos y en las formas de justificar el poder.

Cuando la política comienza a hablar en nombre de Dios, cuando el pueblo se redefine en términos religiosos y cuando los contrapesos institucionales se presentan como obstáculos a ser superados, no estamos ante anécdotas discursivas. Estamos ante señales de advertencia.

Ignorarlas sería un error.

Referencias:

Habermas, J. (2006). Entre naturalismo y religión.

Laclau, E. (2005). La razón populista.

Mouffe, C. (2018). Por un populismo de izquierda.

Burity, J. (2019). “El pueblo evangélico: construcción hegemónica…”

La señal desvanecida: El borrado histórico de las voces de las mujeres en los medios

La disminución de la presencia de mujeres en las noticias de Costa Rica será el eje de la actividad “La señal desvanecida: El borrado histórico de las voces de las Mujeres en los medios de Costa Rica”, organizada para presentar los resultados del Monitoreo Global de Medios (GMMP) 2025 Costa Rica. El encuentro busca abrir una conversación pública sobre las brechas persistentes en representación mediática y las acciones necesarias para revertirlas.

Según los datos compartidos por la organización, la presencia de mujeres en las noticias del país cayó de 32% a 23% en apenas cinco años, una tendencia que las entidades convocantes consideran preocupante y que no debe normalizarse.

La actividad es impulsada por el Observatorio de Género y Medios Centroamericano (GEMA), junto con diversas organizaciones aliadas, y pondrá sobre la mesa los hallazgos del monitoreo internacional sobre representación de género en medios informativos.

Espacio para debatir el papel de los medios

La presentación de resultados pretende generar reflexión sobre cómo se construyen las agendas mediáticas, quiénes aparecen como fuentes informativas, qué voces son invisibilizadas y de qué manera estas dinámicas afectan la democracia comunicativa y la igualdad de género.

También se espera discutir propuestas para fortalecer una comunicación más inclusiva y equitativa en radio, prensa, televisión y plataformas digitales.

Fecha, lugar y participación virtual

  • Fecha: Martes 28 de abril de 2026
  • Hora: 10:30 a.m.
  • Lugar: Auditorio del Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva (COLPER), Sabana Este, 100 metros al sur de la Soda Tapia.

Inscripción

Las personas interesadas en asistir pueden registrarse en el siguiente formulario:

https://forms.gle/1Dkz8efrRfo8ndtn7

Transmisión en vivo

También habrá transmisión por redes sociales de:

  • COLPER
  • ONDA UNED
  • Voces Nuestras
  • GEMA

Organizaciones participantes

En la convocatoria aparecen como entidades vinculadas:

  • GEMA
  • Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva de Costa Rica
  • RosArce
  • Voces Nuestras
  • Universidad Bíblica Latinoamericana
  • GMMP+30
  • WACC