Ir al contenido principal

Guerra en el Medio Oriente

Edición de Juan Carlos Cruz-Barrientos

  • No es una guerra por la bomba: es una disputa por hegemonía regional y reconfiguración del poder en Oriente Medio.
  • Irán es pieza clave en la pugna global entre una primacía occidental en crisis y el ascenso de China.
  • La narrativa del “ataque preventivo” y la “liberación” reproduce el libreto que precedió a Irak, Libia y Afganistán.
  • El derecho internacional queda subordinado a la lógica de la fuerza y a la política de hechos consumados.
  • El conflicto abre un escenario de alto riesgo: escalada regional, presión sobre el estrecho de Ormuz y efectos económicos globales.

El 2 de marzo, el programa La Base dedicó una emisión monográfica a la guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán, tras los bombardeos coordinados que marcaron un salto cualitativo en la confrontación regional. Más allá del recuento de hechos, el análisis presentado apunta a una reconfiguración profunda del equilibrio de poder en Oriente Medio y a un momento de inflexión en el orden internacional.

La ofensiva, bautizada como “Furia Épica” por el Comando Central estadounidense y “Rugido del León” por el gobierno israelí, comenzó en la madrugada del 1 de marzo bajo órdenes directas de la Casa Blanca. El objetivo formal fue desmantelar capacidades nucleares y militares iraníes. Sin embargo, la operación fue más ambiciosa: incluyó el bombardeo de la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, cuya muerte fue confirmada horas después, así como la eliminación de varios miembros de la cúpula militar, entre ellos el jefe del Estado Mayor y el comandante de la Guardia Revolucionaria. En términos estratégicos, se trató de una operación de “decapitación” orientada a provocar un colapso del mando político y militar iraní.

El despliegue fue masivo. Israel reconoció el lanzamiento de alrededor de 100 bombas, mientras que Estados Unidos habría empleado más de un millar de proyectiles contra infraestructuras nucleares, centros de mando, instalaciones de comunicación y capacidades misilísticas. Fuentes citadas en el programa indicaron que la operación llevaba meses planificándose en estrecha coordinación entre Washington y Tel Aviv. El propio presidente Donald Trump declaró que el operativo podría prolongarse durante varias semanas.

La respuesta iraní fue inmediata y regional. Teherán lanzó misiles balísticos y drones contra territorio israelí y contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí y Omán. El Comando Central estadounidense confirmó la muerte de tres militares y varios heridos graves. En Israel se registraron víctimas mortales y daños en zonas urbanas. En paralelo, Hizbulá abrió un frente desde el Líbano. El conflicto dejó de ser un intercambio limitado para convertirse en una guerra de alcance regional.

Uno de los puntos críticos es el estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 20% y el 30% del petróleo marítimo mundial y hasta el 15% del gas natural licuado. Irán anunció su intención de restringir el tráfico, lo que disparó las alertas en los mercados energéticos. Un bloqueo sostenido tendría efectos inmediatos sobre los precios globales y la estabilidad económica internacional. En términos geopolíticos, Ormuz se convierte nuevamente en palanca estratégica: una herramienta de presión asimétrica frente a la superioridad aérea occidental.

El programa subrayó tres narrativas utilizadas para justificar la ofensiva. La primera es la amenaza nuclear iraní. Se recordó que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu sostiene desde mediados de los años noventa que Irán estaría “a semanas” de fabricar un arma nuclear. La segunda narrativa apela a la “liberación” del pueblo iraní, con la figura del príncipe Reza Pahlaví, hijo del último Sha, emergiendo desde el exilio como posible referente de transición. La tercera sostiene que la vía diplomática estaba agotada, aunque se señaló que las negociaciones auspiciadas por Omán parecían activas antes del ataque.

Desde el punto de vista estratégico, la operación no puede entenderse solo como una respuesta a un programa nuclear. El análisis planteado en La Base sostiene que los objetivos estadounidenses e israelíes incluían el desmantelamiento del programa de misiles balísticos iraní, la ruptura de su red de alianzas regionales —el llamado “eje de la resistencia”— y la consolidación de un nuevo equilibrio favorable al proyecto israelí en la región. En otras palabras, una redefinición del mapa de poder en Oriente Medio.

La reacción internacional revela las fracturas del sistema global. China condenó el uso de la fuerza y pidió respeto a la soberanía iraní, coordinando posiciones con Rusia. La Unión Europea llamó a la desescalada, pero centró su discurso en exigir a Irán el abandono de sus programas estratégicos, sin condenar explícitamente la ofensiva inicial. Este alineamiento sugiere que, a diferencia de la invasión de Irak en 2003, no hubo fractura visible en el bloque occidental.

En el plano interno iraní, la muerte del líder supremo activó el mecanismo constitucional para la formación de un consejo provisional hasta la elección de un nuevo líder por la Asamblea de Expertos. Sin embargo, el impacto político dependerá de la capacidad del sistema para mantener cohesión frente a la presión externa. Históricamente, las agresiones militares han tendido a fortalecer dinámicas de cierre interno más que a producir cambios de régimen inmediatos.

El escenario abierto en 2026 difiere del de 2025 por un elemento clave: la participación directa y desde el primer momento de Estados Unidos, fijando objetivos estratégicos máximos. La exigencia de desmantelar no solo el programa nuclear, sino también la capacidad de disuasión convencional y las alianzas regionales, equivale a una demanda de rendición estratégica.

En términos estructurales, la guerra pone en cuestión el papel del derecho internacional y de las instituciones multilaterales en un contexto donde las potencias actúan por fuera de marcos negociados. También reactiva un dilema central para los Estados no alineados: la utilidad de desarrollar capacidades de disuasión frente a intervenciones externas.

La evolución del conflicto dependerá de varios factores: la duración de la campaña aérea, la efectividad de las represalias iraníes, la estabilidad del mercado energético y la disposición de actores como China o Rusia a implicarse más allá del plano diplomático. Por ahora, lo que comenzó como un ataque quirúrgico se perfila como una guerra regional con implicaciones globales.

Oriente Medio vuelve a situarse en el centro de la geopolítica mundial, no como escenario periférico, sino como tablero donde se redefine el equilibrio entre hegemonía, disuasión y multipolaridad.

“Trump e Israel también arriesgan mucho con esta locura”

En una entrevista de Sergi Picazo con el periodista Rafel Poch para la revista «Critic», éste plantea una tesis fuerte y coherente: la guerra contra Irán no es un episodio aislado, sino parte de una estrategia más amplia para frenar el declive de la hegemonía estadounidense frente al ascenso de China. Desde esa mirada, los frentes de Venezuela, Ucrania e Irán formarían parte de un mismo conflicto global.

El punto de partida es la idea de que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, ya no se mueve dentro del marco del derecho internacional, sino bajo una lógica abierta de fuerza. El asesinato de dirigentes enemigos en medio de negociaciones sería la prueba de que las garantías diplomáticas han perdido valor. En ese contexto, instituciones como la Organización de las Naciones Unidas aparecen debilitadas, comparadas incluso con la fallida Sociedad de Naciones. La Corte Penal Internacional y figuras como Francesca Albanese serían ejemplo de esa impotencia frente a conflictos como Gaza.

Según el entrevistado, la clave estructural es el ascenso de China. Occidente esperaba que la integración global subordinara a Pekín, pero ocurrió lo contrario: China se fortaleció, mantuvo su autonomía y expandió su influencia económica sin recurrir a la vía militar. Ante esa pérdida relativa de poder, Washington habría optado por el recurso que aún domina: la superioridad militar. Desde el “pivot to Asia” hasta los aranceles de Trump, la estrategia sería contener a China directa o indirectamente.

En ese marco se inscribe Ucrania. Ignorar los intereses rusos y ampliar la OTAN habría empujado a Moscú hacia una alianza más estrecha con Pekín. Documentos como los de la RAND Corporation habrían anticipado la estrategia de “sobre extender” a Rusia. Cuando la guerra no produjo la “derrota estratégica” esperada, Estados Unidos habría intentado separar frentes: trasladar parte del peso ucraniano a Europa y concentrarse en Irán, considerado el eslabón más débil del eje China-Rusia-Irán.

Sobre el programa nuclear iraní, el entrevistado sostiene que el problema no es la bomba en sí. Recuerda el acuerdo de 2015, el Plan de Acción Integral Conjunto, abandonado por Trump pese a que establecía límites verificables. Desde esa óptica, el objetivo real sería geopolítico: impedir la consolidación de corredores euroasiáticos donde Irán es pieza clave, tanto energética como logísticamente.

Para Israel, el ataque tendría una dimensión existencial y expansiva. Se menciona incluso la idea del “Gran Israel” y el respaldo ideológico de figuras como Mike Huckabee. En el plano interno estadounidense, la guerra también podría leerse como cálculo político de cara a elecciones de medio mandato.

El texto cuestiona que la demostración de fuerza militar sea señal de fortaleza estratégica. Más bien la presenta como síntoma de un poder en crisis que recurre a la violencia para sostener su posición. Aun así, descarta una invasión terrestre de Irán por el precedente de Irak y por la capacidad iraní de desgaste con misiles y ataques regionales, lo que podría derivar en una guerra ampliada en el Golfo.

China aparece como actor central: Irán es socio energético clave y pieza de la Nueva Ruta de la Seda. Un colapso iraní afectaría directamente a Pekín. Sin embargo, se sugiere que ni China ni Rusia parecen dispuestas a implicarse militarmente de forma directa, lo que dejaría a Irán relativamente aislado.

Finalmente, sobre el dilema de la izquierda frente a un régimen represivo atacado por una potencia extranjera, el entrevistado rechaza que el motivo del ataque sean los derechos humanos y sostiene que el cambio de régimen forzado no es una vía emancipadora. Cita al analista Trita Parsi para señalar que la intervención externa suele cerrar las vías de reforma interna y generar más desesperación.

En conjunto, la entrevista dibuja un escenario de alta inestabilidad: una hegemonía occidental en crisis, instituciones multilaterales debilitadas y un riesgo real de guerra regional con implicaciones globales. Trump e Israel, concluye, estarían apostando fuerte en una jugada que podría reforzarlos políticamente… o volverse en su contra.

Ni amenaza nuclear inminente ni defensa de la libertad

Po r su parte, la analista Olga Rodríguez sostiene que el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán no responde ni a una amenaza nuclear inminente ni a la defensa de la libertad del pueblo iraní, sino a una estrategia de poder mucho más amplia.

Desde el punto de vista jurídico, lo define como un “crimen de agresión” según el derecho internacional. Rechaza la etiqueta de “ataque preventivo” usada por el Gobierno de Benjamín Netanyahu y por parte de la prensa europea, y subraya que Irán no estaba a punto de lanzar un ataque. Recuerda además que Israel sí posee armamento nuclear, mientras que Irán no, y que el argumento de la supuesta bomba iraní es una narrativa que Netanyahu repite desde los años noventa.

Para la periodista, el objetivo real es reforzar la hegemonía regional israelí y consolidar su proyecto colonial, en un contexto marcado por la devastación en Gaza y la expansión sobre territorios palestinos y sirios. Washington, bajo la presidencia de Donald Trump, actuaría como principal respaldo de esa estrategia, entendiendo a Israel como pieza clave para garantizar sus intereses en Oriente Medio. La Unión Europea —con figuras como Kaja Kallas— y potencias como Alemania también aparecen retratadas como alineadas con esa lógica.

Rodríguez sitúa el petróleo y el gas en el centro del conflicto. Irán controla junto a Omán el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de crudo, y posee enormes reservas energéticas, incluido el yacimiento compartido South Pars-North Dome con Catar. Además, es proveedor relevante de China —China— en transacciones que no utilizan el dólar. Según el análisis, Estados Unidos busca asegurar el control de rutas, precios y flujos energéticos, reforzar su moneda y contener la expansión china. En ese marco se insertan también acciones previas contra Venezuela y otras operaciones militares recientes.

El texto establece un paralelismo con la invasión de Irak en 2003, cuando se usó el argumento de las armas de destrucción masiva para justificar una guerra ilegal. Recuerda que en 2015 se firmó un acuerdo nuclear con Irán que fue abandonado por Trump en 2018, pese a que Teherán cumplía con restricciones y supervisión internacional. De hecho, señala que los bombardeos actuales se producen en un momento en que las negociaciones mediadas por Omán mostraban avances, no retrocesos.

También cuestiona la retórica de la “liberación” del pueblo iraní, señalando que ni las intervenciones en Irak, Libia o Afganistán trajeron más derechos ni estabilidad. Advierte que Israel tendría incluso un candidato preferido para un eventual cambio de régimen: Reza Pahlavi, hijo del último Sha, alineado con Tel Aviv.

En cuanto a los riesgos, Rodríguez alerta de una escalada regional de consecuencias imprevisibles: cierre del estrecho de Ormuz, disparada del precio del crudo, mayor fragmentación interna en Irán y expansión del conflicto. Cita al académico iraní Hamid Dabashi, quien interpreta la ofensiva como un intento de provocar división interna y debilitar al país para facilitar la consolidación territorial israelí y un orden regional favorable a sus intereses.

En síntesis, el análisis plantea que la guerra no se explica por seguridad nuclear ni por derechos humanos, sino por hegemonía, recursos estratégicos y reconfiguración del equilibrio global en un contexto de disputa con China y de crisis del orden internacional.

Un escenario de alto riesgo

Las tres miradas coinciden en señalar el paralelismo con Irak en 2003: la construcción de una narrativa sobre armas de destrucción masiva o amenazas inminentes como antesala de una intervención mayor. También comparten escepticismo respecto a la retórica de la “liberación” del pueblo iraní. La experiencia de Irak, Libia o Afganistán demuestra que los cambios de régimen inducidos externamente no han producido estabilidad ni ampliación de derechos.

Existen, no obstante, matices. La Base enfatiza la dimensión militar-operativa y la correlación de fuerzas regional. Poch subraya la crisis estructural de la hegemonía estadounidense y la centralidad del factor chino. Rodríguez pone el foco en la ilegalidad de la ofensiva, la lógica colonial israelí y la disputa por recursos estratégicos.

En conjunto, los tres análisis dibujan un escenario de alto riesgo. El cierre o restricción del estrecho de Ormuz podría disparar los precios del crudo y afectar la economía mundial. Una fragmentación interna iraní podría desestabilizar aún más el Golfo. Y la implicación indirecta de potencias como China o Rusia consolidaría la dimensión global del conflicto.

Más allá de la narrativa nuclear, la guerra parece inscribirse en una transición sistémica: la tensión entre un orden internacional moldeado por la primacía occidental y un mundo cada vez más multipolar. Oriente Medio vuelve a ser el epicentro donde se cruzan hegemonía, energía y disuasión. Lo que está en juego no es solo el equilibrio regional, sino la arquitectura misma del poder global en el siglo XXI.

Fuentes:

  • La guerra del Medio Oriente. La Base 2/3/26
  • El ataque ilegal de Israel y EEUU contra Irán no tiene que ver con el programa nuclear ni con la libertad– Olga Rodríguez. elDiario.es 1/3/26
  • “Trump e Israel también arriesgan mucho con esta locura” Entrevista de Sergi Picazo con Rafael Poch para la revista «Critic»). 02/03/2026

Contra la agresión y la guerra: Desescalada inmediata en Oriente Medio

Comunicado de la Comisión Política del Frente Amplio

El Frente Amplio expresa su profunda preocupación e indignación ante la peligrosa escalada militar en Oriente Medio, que amenaza con desencadenar una guerra de consecuencias devastadoras para la región y el mundo.

Condenamos toda acción militar unilateral que viole el derecho internacional y ponga en riesgo a la población civil. Ningún Estado puede situarse por encima de las normas que rigen la convivencia entre las naciones. La utilización de la fuerza fuera de los marcos del derecho internacional solo profundiza la violencia, el sufrimiento de los pueblos y la inestabilidad global.

Advertimos además que el imperialismo estadounidense e israelí, actuando al margen de los principios y normas internacionales, constituye hoy un grave riesgo para la estabilidad del orden mundial. Estas acciones, en medio de procesos diplomáticos en curso, agravan la confrontación y dificultan cualquier salida política.

Reafirmamos el valor universal de la vida y el respeto entre los pueblos, independientemente de su cultura, religión u origen. La protección de la población civil debe ser una prioridad absoluta y el derecho internacional humanitario debe cumplirse sin excepciones.

Hacemos un llamado urgente a la desescalada inmediata, al cese de los ataques, al cumplimiento estricto del derecho internacional y al retorno al diálogo como única vía para una solución política duradera.

Costa Rica, país neutral, sin ejército y con una histórica vocación pacifista, debe alzar su voz en defensa de la paz, la convivencia entre las naciones y la resolución pacífica de los conflictos.

Estrategias de seguridad en tiempos de colapso… extractivismo y poder en la política de Estados Unidos

Observatorio de Bienes Comunes

¿Qué significa hoy “seguridad” para EE. UU. y quién paga sus costos?

Esta nota analiza cómo la Estrategia de Seguridad Nacional redefine la seguridad desde el control de territorios, recursos y cadenas de suministro, profundizando el extractivismo y la militarización, especialmente en América Latina y el Caribe.

🔎 Algunas claves del texto:

* Seguridad como control económico y geopolítico

* Crisis climática gestionada como riesgo, no como límite

* América Latina como “zona de seguridad” y reserva de recursos

* Guerra y extractivismo como una misma racionalidad

* Lo común y la vida colectiva como horizonte alternativo

📥 Leé y descargá el documento aquí:

https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/estrategias-de-seguridad-en-tiempos-de-colapso-extractivismo-y-poder-en-la-politica-de-estados-unidos/

Tertulia musical «Conversando y escuchando la música de María Mayela Padilla»

El Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi se complace en invitarle a la tertulia musical Conversando y escuchando la música de María Mayela Padilla con  María Mayela Padilla y Schirley González.

Esta actividad es parte del  ciclo Escuchando nuestra esencia. Tardes de tertulia y audición de música nacional

La tertulia se realizará el viernes 6 de marzo a las 2:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional.

Presentación del libro «La niña que no quería vivir»

El Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi se complace en invitarle a la presentación del libro La niña que no quería vivir de Lucía Paula López Gamboa y presentado por Martha Rojas, Marlen Retana y Nidia Marina González.

La actividad será presencial el jueves 5 de marzo a las 3:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional y también transmitida por el Facebook https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

La misma historia… El mismo final

Rafael A. Ugalde Q.*

No aprendieron la lección de la invasión por Bahía Cochinos en abril de 1961, porque los supremacistas creen que el dinero y su tecnología avanzada, capaz de acabar con la humanidad, son suficientes para asesinar la dignidad de todos los pueblos del planeta. ¡Pobre gente! ¡Son subnormales! Hace más de seis décadas, jugando de “policía” del mundo, en cuanto a “derechos humanos”, “democracia” y “libertad”, cercaron a millones de personas dentro de una isla “rebelde”. No bastó. Ahora el cerco se extiende contra el suministro de petróleo, sin el cual pocas sociedades modernas resistirían más allá de un par de semanas.

Saben que sin este energético la economía de la isla se desangra. Sin él los hospitales, el turismo, la agricultura, la pesca, la industria biotecnológica, la formación de profesionales, entre otras actividades, no solo se afectan profundamente, sino además con ello se puede fragmentar la cohesión interna de los cubanos; a la vez, fuera de Cuba, “normalizan” la deshumanización propia del modelo socioeconómico en que vivimos, a fin de acabar con la creciente solidaridad mundial por Cuba y contra el bloqueo.

Estos supremacistas, junto a sus pupilos injerencistas y enemigos de los pueblos de acá y allá (pues, eso son, estos últimos, simples cipayos), conocen que Cuba como cualquier otra nación regional, no dispone de recursos suficientes para cambiar de una semana a otra la matriz energética petrolera, por una que aproveche el clima soleado en la isla, mediante el sistema de paneles. Ni siquiera cuenta con extensos ríos como para convertir sus caídas de agua en hidroelectricidad.

Esta dificultades las magnifican estos enemigos de la soberanía de los pueblos para tratar, primero creando maydanes tropsicalizados” o convocatorias encargadas a los conocidos zoomers , que a veces, frente a reales limitaciones socioeconómicas, terminan esclavizados por los enormes intereses del Imperio y sus redes sociales. El segundo paso quedó en evidencia el pasado 25 de febrero, cuando una lancha rápida con matrícula del Estado de La Florida y diez ocupantes no buscaban sol y arena en la provincia oriental de Villa Clara; pues llevaban fusiles de grueso calibre, municiones, bombas incendiarias. Ante la presencia de los guardacostas cubanos no se anduvieron por las ramas y abrieron fuego.

De lo que se trata es de imponer un único relato, por parte de esta gente, aunque para ello tengan que recurrir a terroristas, traficantes de armas y amigos íntimos de Jeffry Epstein etc.. Cuando se actúa con doble moral no queda nada de la persona, simplemente nos encontramos frente a una piltrafa andante.

Sin embargo, sí logran imponerse, acabarán o fracturan la retroalimentación que hacen importantes medios de prensa para mantener el contacto que hace la ínsula mediante conocidas señales como Prensa Latina, Cubadebate, Radio Habana, Tele Rebelde, revistas científicas, culturales, entre otros.

El bloqueo económico, comercial y petrolero no solo se habría profundizado, sino además la solidaridad mundial con Cuba y la misma presencia de la isla en los escenarios mundiales habrá recibido un durísimo golpe, al redoblarse el aislamiento de todo grito de justicia social, independencia y soberanía en el mundo. Se trata de ahogar este mal ejemplo de disciplina, de independencia y verdad que construyen los pueblos día a día, mes a mes, año a año.

Basta un par de ejemplo solamente. Mientras para la agencia Prensa Latina y Cuba debate los guarda fronteras “repelen” y “abaten” los atacantes que violentaron el pasado miércoles 25 de febrero la soberanía cubana, el relato de la agencia francesa de prensa AFP titula sin empacho alguno: “guardacostas cubanos matan a cuatro personas en lancha con matrícula de EE. UU”. La versión alemana de la DW fue menos sutil cuando informó al mundo que USA “responderá a Cuba por ataque contra lancha”.

El guion es siempre el mismo y el escenario no cambia. Se crea una crisis promovida y financiada por ellos mismos, jugando incluso con la vida de ancianos, niños y mujeres enfermas, en tanto la victima solo está a 90 millas del antro de la perdición y el terrorismo, buscando “normalizar” la asfixia petrolera y el bloqueo para que este crimen de lesa humanidad quede “blanqueado” dentro de la mente de millones de televidentes, lectores y escuchas.

Por declaraciones de familiares hechas públicas recientemente, supimos que dos de estos encargados de llevar la muerte a Cuba el pasado 25 de febrero, ellos pensaban que el pueblo cubano se sumaría a una supuesta rebelión interna, pero al parecer, agregaron, el plan se adelantó y las cosas no salieron como esperaban.

Tanto la invasión por Bahía Cochinos como esta agresión por la provincia de Villa Clara, a unos 290 kilómetros al oriente de La Habana, tuvieron la misma finalidad: medir cuan quebrada está la moral de los revolucionarios. La lección que, siguen sin aprender, es la misma.

Los invasores de esta lancha rápida abrieron fuego contra una unidad de guardafronteras, porque el odio por lo que ellos carecen, jamás derribará la dignidad de los que sienten su patria y hacen del deber su cumplimiento “sencilla y naturalmente”, como enseñó Martí.

Cuatro de los agresores fueron abatidos y seis resultaron lesionados.

Todos los heridos fueron evacuados y recibieron atención médica en hospitales cubanos, instituciones sanitarias bloqueadas por el mismo gobierno que promueve estos actos terroristas, pues toda Revolución que se precie de serlo, es «implacables en el combate, generosos en la victoria».

Asimismo, la versión oficial sobre estos hechos reafirmó que la defensa de las aguas territoriales constituye un pilar fundamental de la seguridad nacional y ratificó la voluntad del Estado cubano de proteger su soberanía frente a cualquier agresión al costo que sea.

Queriéndose distanciar de este rotundo fracaso emprendido otra vez contra la primera Revolución Socialista en Nuestra América, la administración del presidente, Donald Trump, instruyó a su secretario de Estado, Mario Rubio, a averiguar qué había pasado con el asunto de dicha lancha quien, obviamente, como es su costumbre, amenazó con una debida respuesta.

La clínica Rosa Luxemburgo en la provincia de Matanzas es dotada de paneles solares por la solidaridad alemana. (F. Cuba NoEstaSola, tomada de Facebook).

Mientras tanto, el portavoz presidencial de Rusia, Dmitri Peskov, refiriéndose a esta peligrosa provocación, exaltó la labor de los guardacostas de Cuba al neutralizar la lancha rápida de bandera estadounidense con hombres armados a bordo, con rifles de guerra, municiones y bombas incendiarias, para promover, según ellos, un alzamiento interno.

«Nada que comentar aquí, habida cuenta de que los detenidos con armas en las manos trataron de colarse en la isla, admitieron que su intención era infiltrarse con fines terroristas, según el comunicado de La Habana”, dijo el vocero del Kremlin.

En ese contexto, Peskov enfatizó que es significativo mantener la moderación y evitar acciones provocadoras en relación con la nación caribeña.

Dentro del convulsionado momento geopolítico que vive la humanidad, entre el viejo orden que renunció incluso a los acuerdos sobre controles de armas nucleares, y las nuevas fuerzas que avizoran el fin de una era imperial, la Federación Rusa se juega la vida en Medio Oriente, ante el inminente asalto del nazifascismo – sionismo contra la República Islámica de Irán.

En los tensos momentos actuales, los rusos son punto de equilibro en esa región por donde pasa, solo por una franja navegable de 34 kilómetros de ancho, llamado el estrecho de Ormuz, el 40% del petróleo mundial. Los eslavos tienen además una fluida actividad comercial con importantes naciones de la zona y otros países miembros de los BRICS.

En esta misma línea guerrerista impulsada por el sionismo y el llamado Occidente colectivo, británicos y franceses sondean la reacción que habría en el Kremlin si dotaran al régimen de Zelenski de las llamadas bombas nucleares” sucias”, mientras la OTAN se niega a perder el acceso al Mar Negro, en caso de alcanzarse un acuerdo de paz entre Kiev y Moscú.

Como sí todo lo anterior no bastara, incendiar esta región como quieren Netanyahu y Trump, obstaculizaría seriamente el proyecto llamado la “ruta de la seda”, en que están empeñado China, Rusia e Irán, como modelo de intercambio comercial más justo.

Por eso, para miembros de los movimientos de solidaridad de Amor por Cuba y el Bolivariano Yamileth López, la ayuda a Cuba en las circunstancias actuales es una obligación moral de todos los latinoamericanos – caribeños honrados y comprometidos con la justicia social, la paz, la autodeterminación de los pueblos y la real independencia de los pueblos.

En un documento hecho circular por el Circulo Bolivariano de Solidaridad Yamilet López condenan la nueva agresión armada contra Cuba y los intentos de desestabilización desde Estados Unidos. Llama respetuosamente a todos los costarricenses de bien a redoblar el apoyo al hermano pueblo cubano.

La Red Continental de apoyo a la nación caribeña designó a el Movimiento de Solidaridad Amor por Cuba para recibir dinero para dotar de paneles solares con prontitud a la isla, siendo las coordinadoras de esta tarea solamente Milagro Solís Aguilar por el Simpe 83 6421 40, y Karol Vega por el Simpe 62694395.

Solís Aguilar, en declaraciones exclusivas para SURCOS, recordó además que la campaña para el envío de medicamentos a Cuba sigue abierta, pudiéndose remitir sus donativos al centro de acopio acondicionado para estos efectos por la Unión Nacional de Empleados de la Caja (UNDECA), teléfonos 22231413; 22336538, 22231232, correos comunicacion@undeca.cr o fobeundeca@gmail.com.

Entre los medicamentos urgentes se requieren toda clase de analgésicos y antibióticos debidamente etiquetado y clasificados, con fecha de vencimiento mayor a seis meses, material propio para personal paramédico o primeros auxilios, como guantes nitrilo/látex, gasas estériles, vendas, esparadrapo y desinfectantes. Además, alimentos lácteos o derivados de estos de larga duración para niños, ancianos o personas en proceso de convalecencia.

La Red Continental de Solidaridad acreditó a Milagro Solís Aguilar 83 6421 40 y Karol Vega 62694395 para colaboraciones económicas mediante SiNpe, encaminadas a dotar de paneles solares a Cuba.

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R., miembro del Círculo Bolivariano de Solidaridad Yamilet López.

El diálogo que no ha llegado

Freddy Vargas Aguilar
Tel 8620 0780

  1. En la encrucijada, en la que está desapareciendo una forma de Estado y, de Economía, cuando hay que imaginar-construir una nueva sociedad, es imprescindible el Diálogo.

  2. Este Diálogo requiere levantarse sobre interrogantes que, tanto políticos como dirigentes en la sociedad civil, han de proponerse: ¿Qué hemos hecho y qué hemos dejado de hacer que contribuye al aislamiento y ausencia de un proyecto económico-político viable?

  3. Los afiliados y miembros de organizaciones también han de ser requeridos del interrogarse: ¿Por qué no se atreven, por qué no hacen como plantear el problema de que sus organizaciones no hacen autocrítica reconociendo que son parte del problema de pérdidas en condiciones sociales y económicas?

  4. Este proceso requiere reconocer que en el país se carece tanto de actitud como de formas de Diálogo. Que lo que predomina son collages de monólogos:

    1. Documentos que no tienen sustento popular, ni se cree en ellos.

    2. Escritos y participaciones orales para que otros nos escuchen, pero sin respuesta ni interés por escucharlos.

    3. Técnicas “participativas” que no son más que ladrillos menores monologales, que no estimulan la creatividad, ni el pensar.

    4. Prácticas organizacionales por las que, o se excluye a los otros, o por los que se evade la confrontación respetuosa y productiva.

  1. Alguien ha de comenzar el movimiento. ¿Se atreve usted?

ADI Cabagra invierte en deporte y recreación local

Por Uriel Rojas

  • Compró uniformes deportivos

La Asociación de Desarrollo Indígena de Cabagra (Kabaköl), en conjunto con las Comisiones de Implementación del PAFT, entregaron el pasado 28 de febrero del año en curso, uniformes de fútbol para doce equipos de distintas comunidades del territorio, tanto masculino como femenino.

Esta inversión en el Deporte y la Juventud indígena local viene a fortalecer estas actividades recreativas y a crear dinámicas colectivas de encuentros comunitarios del territorio.

La ADI Cabagra realiza estos esfuerzos para fomentar hábitos saludables como la salud física y mental, valores, disciplina deportiva y promueve la inclusión y cohesión social.

Este evento, además, sirvió como espacio para venta de alimentación por parte de organizaciones educativas, con el fin de generar ingresos que procuran mejoras en sus instituciones.

Manual del esclavo voluntario: Por qué el hambre hoy vota por su verdugo

Por JoseSo (José Solano-Saborío)

Hay una imagen que recorre América Latina como una epidemia: el árbol que, viendo venir al leñador, vota por el hacha porque el mango está hecho de madera. Nos convencieron de que el verdugo es un «aliado» solo porque usa nuestro mismo lenguaje de frustración. Es la ironía más cruel de nuestra era: ver a personas que, no tienen seguro si pagar la luz o el diario de comida, defendiendo a capa y espada el derecho del banquero a llevarse hasta las migajas del pan.

Empezamos viendo a Chile, donde el miedo al caos fue el fertilizante para que discursos autoritarios de un heredero de Pinochet prometieran un orden que solo protege los activos de la élite. Seguimos con Ecuador, entregando la soberanía a grupos que ven lo público como un estorbo para el negocio privado. En Argentina, el experimento es casi quirúrgico: un liderazgo que grita «libertad» mientras le arrebata el medicamento al jubilado, vendiendo la idea de que el sacrificio del pobre es el combustible necesario para el yate del rico al que sirve el loquito Milei. Y en El Salvador, la seguridad se ha vuelto la moneda de cambio de Bukele para hipotecar la democracia, donde el ciudadano aplaude sus propias cadenas mientras los derechos fundamentales se vuelven un lujo que el trabajador de a pie ya no puede pagar, sin solucionar, en ningún caso, la pobreza extrema y la desigualdad.

¿Cómo nos hicieron esto? No fue por accidente. Es el triunfo de una Programación Neurolingüística aplicada al asco social. ¿Cómo? es, básicamente, un hackeo emocional: consiste en repetir palabras «llave» para que tu cerebro deje de razonar y solo reaccione desde la víscera. Un ejemplo descarado lo vivimos cada miércoles en Zapote con Rodrigo Chaves y Laura Fernández: cuando usan etiquetas como «dictadura perfecta» para atacar a las instituciones o «prensa canalla» para anular cualquier crítica. No están describiendo la realidad, están instalando un «chip» en tu cabeza para que vos mismo pidas que quiten los controles que te protegen del abuso de poder. Te convencen de que el árbitro es el enemigo para que no veás que el capitán de su equipo se está robando el balón.

Y aquí caemos en la contradicción más absurda y dolorosa: el pobre que se convierte en el guardaespaldas voluntario de la bóveda del millonario. Es el fenómeno del «guardaespaldas del patrón«: personas que viven en precarios o que llegan a fin de mes haciendo milagros, pero que salen a redes sociales a defender que se le bajen los impuestos a las grandes corporaciones o que se desmantele la Caja. Se han vuelto expertos en defender intereses que nunca los invitarán a su mesa. Es como ser el ratón que aplaude cuando el gato quita las leyes de protección de roedores, convencido de que, si el gato es «libre«, algún día lo invitará a cenar en lugar de comérselo.

En nuestra Costa Rica, este populismo de modales bruscos, violencia verbal y testosterona digital nos está programando para odiar al vecino que tiene un poquito más, mientras adoramos al magnate que nos quita lo poco que nos queda. Nos dicen que el Estado social de derecho es un «gasto» para que no notemos que lo que quieren es privatizar hasta el aire que respiramos.

Es hora de despertar del trance. Ser pobre y defender a ultranza a un millonario con ínfulas de mesías no es una postura política, es un error de cálculo emocional provocado por el hambre y el hartazgo. No seas el pavo que celebra que adelantaron la Navidad; recordá que en esa fiesta, vos no vas a la mesa, vos sos el plato principal.

Postdata de JoseSo: La manipulación es tan perfecta que terminás odiando al que te quiere ayudar y amando al que te está desplumando… ¿Ya revisaste quién sostiene el mango del hacha que estás aplaudiendo?

Cuestionan uso del proyecto turístico Golfo de Papagayo para desarrollos residenciales y presentan recurso de amparo

La organización Confraternidad Guanacasteca cuestionó públicamente el uso de concesiones estatales en el Proyecto Turístico Golfo de Papagayo para desarrollos residenciales y venta de propiedades, señalando que este tipo de actividades no corresponden al concepto legal de turismo y podrían desnaturalizar el fin público del proyecto.

El planteamiento fue expuesto por Gadi Amit, quien sostiene que “no todo extranjero es turista” y que resulta necesario diferenciar entre turismo propiamente dicho y otros fenómenos como residencia temporal o permanente, inversión inmobiliaria o migración.

¿Qué es turismo?

De acuerdo con el pronunciamiento, el turismo implica desplazamiento voluntario, temporal y con fines de ocio o recreación, con fechas de inicio y fin definidas, destino específico e inversión económica asociada a hospedaje, transporte, alimentación y actividades recreativas.

Además, subraya que la actividad turística requiere una organización turística estructurada, es decir, infraestructura y servicios como hotelería, transporte, agencias de viajes y atracciones que faciliten la experiencia del visitante.

En la legislación costarricense, la Ley de Incentivos para el Desarrollo Turístico (Ley N.° 6990) establece beneficios fiscales para actividades como servicios de hotelería, transporte aéreo y acuático de turistas, agencias de turismo receptivo y arrendamiento de vehículos, entre otros.

El caso del Golfo de Papagayo

La controversia se centra en el Proyecto Turístico Golfo de Papagayo, iniciativa estatal administrada por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), desarrollada en tierras propiedad del Estado otorgadas en concesión por plazo determinado y destinadas, por ley, exclusivamente al desarrollo turístico.

Confraternidad Guanacasteca sostiene que el uso de estas concesiones para proyectos residenciales o condominios orientados a la venta de propiedades —aunque el comprador sea extranjero— no constituye turismo en el sentido jurídico del término.

Sobre este punto, la organización informó que presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional, expediente 25-020400-0007-CO, en el que plantea que la venta de propiedades en esas condiciones no se ajusta al fin turístico establecido por la normativa que regula el proyecto.

Debate sobre modelo de desarrollo

El cuestionamiento abre una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo turístico en zonas costeras, el uso de tierras estatales bajo concesión y la diferencia entre actividad turística y negocio inmobiliario.

En publicaciones anteriores de este medio se ha abordado la tensión entre desarrollo inmobiliario en zonas de alto valor ambiental y el cumplimiento de los fines públicos asociados a concesiones en territorios costeros, así como la necesidad de claridad en la gestión del ICT y de transparencia en la información sobre el alcance real de los proyectos.

Confraternidad Guanacasteca señala que el Instituto Costarricense de Turismo debe aclarar si los desarrollos residenciales dentro del Proyecto Golfo de Papagayo se ajustan al marco legal vigente o si, por el contrario, se está ampliando de facto el concepto de turismo hacia actividades predominantemente inmobiliarias.

El debate se mantiene abierto en sede constitucional y plantea interrogantes sobre la definición misma de turismo, el uso de bienes estatales y las prioridades del desarrollo económico en zonas estratégicas del país.