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Etiqueta: ACANAMED

Las caídas en las personas adultas mayores

Dr. Fernando Morales Martínez
Médico especialista en geriatría y gerontología

Doctor académico en ciencias y humanidades
Decano de la Facultad de Medicina de la UCR
Miembro Honorario ACANAMED

Las caídas son de los accidentes más frecuentes y se presentan por condiciones médicas y también por la existencia de múltiples barreras arquitectónicas en el domicilio y en nuestras comunidades, donde abundan por la falta de previsión al planificarlas.

Las caídas muchas veces producen fracturas óseas, las cuales deben ser corregidas con intervenciones quirúrgicas.

Por lo general, estos accidentes dejan secuelas como las pérdidas de confianza y de independencia. Por tanto, deben tomarse las medidas necesarias para evitar sufrir una caída.

En ese sentido, se debe mencionar que la actividad física es vital para mantener una adecuada capacidad para caminar, aspecto fundamental para mantener la independencia y una buena calidad de vida. Esas capacidades contribuyen a nuestra autonomía y estimulan nuestra capacidad de juicio y toma de decisiones para elegir lo que deseamos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la caída como «la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite a un paciente al suelo en contra de su voluntad”.

Una caída puede ser la primera sospecha de una enfermedad no detectada y la manifestación de fragilidad en el adulto mayor, además de un presagio de muerte.

Las personas mayores que tienen mayor riesgo de caer son: las personas mayores de 75 años, las personas con mayor dependencia para las actividades de la vida diaria, por ejemplo: personas con dificultad para levantarse de una silla, los que consumen más de tres medicamentos al día (presión arterial, diabetes, psicofármacos), los que presentan alteraciones visuales y auditivas, las personas portadoras de enfermedades crónicas, osteoarticulares, neurológicas y musculares, aquellos que se exponen a barreras arquitectónicas y las personas con antecedentes previos de caídas (el 75 % podría sufrir una nueva caída en los siguientes seis meses).

Los factores ambientales en la prevención de las caídas son evitar los obstáculos que se encuentran dentro de la casa y fuera de ella también; por lo tanto, es fundamental que los adultos mayores y sus cuidadores los reconozcan y los controlen.

Dentro de la vivienda: Suelos: irregulares, deslizantes, muy pulidos, con desniveles y sin contraste de colores, en la iluminación las luces muy brillantes o insuficiente iluminación.

En las escaleras: iluminación inadecuada, ausencia de pasamanos, gradas irregulares, altas y sin descanso. En la cocina: muebles altos que requieren subirse en sillas o escaleras y suelos resbaladizos. En el baño: lavamanos muy bajos para la altura de la persona, ausencia de una barra en la ducha.

En el dormitorio: la cama muy alta o baja para la altura de la persona, cables sueltos, objetos en el suelo, muebles en desorden.

En los exteriores de la vivienda (calles, plazas, jardines): aceras estrechas, llenas de huecos, con desniveles y obstáculos, el pavimento defectuoso y/o mal conservado, también los charcos y regueros de agua.

La inadecuada distribución de los muebles. Es común observar muchos muebles en la sala o en los pasadizos, donde se vuelve difícil caminar para cualquier persona y mucho más para el adulto mayor.

Entre los factores predisponentes de las caídas están: las patologías neurológicas: enfermedad cardiovascular, hidrocefalia, normotensiva, mielopatías radiculopatías y polineuropatías.

En las patologías musculares: miopatías, polimialgia reumática y sarcopenia.

En las patologías osteoarticulares: cervicoartrosis, desviación de la columna (cifosis, escoliosis), artropatía de la cadera, rodilla y tobillo, inestabilidad articular, hallux valgus.

También hay otras condiciones como son la disminución de la visión, trastorno depresivo, hospitalización prolongada y malnutrición severa.

Existen también los factores precipitantes como son los cardiogénicos: trastornos del ritmo, infarto agudo al miocardio, embolismo pulmonar, valvulopatías (estenosis aórtica severa, miocardiopatías). Los factores vasculares: hipotensión ortostática, síndrome vasovagal, hipersensibilidad sinocarotídea, insuficiencia vertebrobasilar o carotídea. Los factores neurogénicos: enfermedad cerebrovascular, hematoma subdural, crisis convulsivas.

Los factores metabólicos: hipo o hiperkalemia, hipoglicemia, hipercalcemia. Los factores farmacológicos: neurolépticos, antidepresivos, benzodiacepinas, hipoglicemiantes, levodopa, antidepresivos y antiarrítmicos.

Se debe tomar en cuenta todo lo anterior y hacer mucha prevención para evitar las caídas y sus consecuencias.

Nota: El 1 de octubre se celebró el Día Nacional e Internacional de las Personas Adultas Mayores 2026.

Imágenes generadas con inteligencia artificial mediante Microsoft Designer, 2026

Academia Nacional de Medicina invita a conferencia virtual sobre la neuroprotección del ejercicio físico

La Academia Nacional de Medicina de Costa Rica, en el marco de la conmemoración de su 30.º aniversario, invita a participar en la conferencia virtual «La Neuroprotección del Ejercicio Físico», que será impartida por el Dr. Orlando Quesada Vargas, miembro fundador y honorario de ACANAMED.

La actividad se realizará el jueves 30 de julio de 2026, a las 7:00 p.m. (hora de Costa Rica).

Las personas interesadas en participar mediante Zoom deben confirmar su asistencia escribiendo al correo info@acanamed.com o comunicándose al teléfono 2296-7615, con el fin de recibir el enlace de acceso. La organización informa que el cupo es limitado.

La conferencia también será transmitida en Facebook Live a través de la página de ACANAMED – Academia Nacional de Medicina de Costa Rica.

La Academia Nacional de Medicina invita a profesionales de la salud, personas investigadoras, estudiantes y público interesado a participar en esta actividad dedicada a analizar los efectos neuroprotectores del ejercicio físico.

Uso de inteligencia artificial en medicina – Pronunciamiento de la Academia Nacional de Medicina

En las últimas décadas, globalmente se ha deteriorado el humanismo en la medicina, cuya esencia es el servir con empatía y hacer sentir a los pacientes el cariño de aquel que busca aliviar sus dolencias. La presencia amplia de dispositivos tecnológicos ha generado que los médicos hoy tengan que dedicar más tiempo a las tareas administrativas, incluyendo el cumplimiento con los requisitos del llenado de los expedientes electrónicos, olvidándose, por falta de tiempo, de sentarse, escuchar, dedicarle al enfermo el tiempo necesario, de acuerdo a sus necesidades afectivas y de salud. Hoy la tecnología nos alcanzó y nos rebasó, lo que tal vez desemboque en el futuro en un médico híbrido: medio humano, medio robot.

La inteligencia artificial (IA) se ha incorporado de manera progresiva a la práctica médica; bien empleada y enseñada, puede llegar a ser parte positiva de un armamentario que redunde en una mejor calidad de atención del paciente con coherencia, con habilidades clínicas y humanistas inherentes a ese ser humano que decidió abrazarse con absoluta dedicación y verdadera vocación a la más noble de las profesiones. Por lo tanto, su incorporación debe realizarse bajo principios de seguridad, supervisión humana, protección de datos, verificación de fuentes y responsabilidad profesional.

En los estudiantes de medicina, la IA ha reemplazado la búsqueda manual de información en las revistas indexadas, porque ahorra tiempo. La mayoría de las veces provee información rápida que satisface al usuario, pero este no sabe cómo llega a sus resultados y que no está exenta de errores. También es utilizada para compararla con el diagnóstico y un plan de tratamiento planteados por el humano, pero conlleva el riesgo de abandonar el pensamiento crítico, la corroboración de información y de reemplazar la relación empática médico paciente. Esta Academia propone:

  1. En primer lugar, la IA debe ser usada para apoyar y reforzar el razonamiento clínico, no para substituirlo. Es un complemento, una herramienta, no un instrumento en sí mismo. Generar posibles diagnósticos diferenciales que no se han tomado en cuenta, detectar “banderas rojas” antes de su manifestación obvia. Ordenar casos clínicos para no pasar por alto información. Detectar patrones desconocidos de enfermedades.

  2. Para fines educativos para el estudiante de medicina y formativos para el médico joven, la IA facilita el acceso a mayor información, al revisar bases de publicaciones científicas, lo que permite hacer búsqueda de citas bibliográficas de determinado tema para luego revisarlas. En la docencia, la IA es útil para preparar clases y entrenar a médicos residentes en casos complejos, siempre verificando las fuentes. Debe recordarse que la IA inventa información.

  3. La IA mejora la eficiencia administrativa, dejando más tiempo al médico para función eminentemente clínica y docente.

  4. La IA mejora la comunicación con el paciente, permite dar información, recomendaciones o instrucciones en forma más clara y más fácil de comprender. Explicar benéficos y riesgos de tratamientos, en un lenguaje más cercano al paciente. Crear instructivos para determinada enfermedad crónica, de forma que el paciente lo comprenda cabalmente y lo motive para la adherencia al tratamiento. Resumir publicaciones médicas.

  5. La IA no debe usarse como autoridad final para diagnóstico, tratamiento, indicación quirúrgica, pronóstico, triaje crítico o decisiones médico-legales sin validación humana y contexto completo.

  6. Se debe introducir al estudiante de medicina en el uso adecuado y analítico de la IA. Debe explicarse las bases de su funcionamiento y sus diferentes tipos de uso médico, destacar sus fortalezas y debilidades, aplicar el tipo de IA idónea según cada necesidad y situación contextual, siempre teniendo en mente que es un instrumento complementario para el médico, no su reemplazo, ya que el juicio emitido por la IA no siempre es correcto y que se debe verificar y evaluar según la situación. Debe enseñarse cómo elaborar preguntas (prompts), cómo proteger la privacidad del paciente, cómo se debe interpretar una respuesta generada por la IA y cómo verificarla. También debe enseñarse qué son los sesgos, errores, alucinaciones y las limitaciones de IA. Quienes forman nuevos médicos, deben inculcar humanismo, desarrollar habilidades clínicas y razonar críticamente, basado en evidencia, no en ocurrencia y mucho menos, en datos globales. Los pacientes son seres únicos, irrepetibles, no reproducibles y por ende, merecen ser tratados, como tales.

En conclusión, la IA debe ocupar en medicina el papel de un copiloto clínico, educativo y administrativo que fortalezca el razonamiento clínico, facilite la actualización científica, mejore la eficiencia documental y fortalezca la comunicación con el paciente. Su uso exige pensamiento crítico, supervisión humana, verificación de fuentes, protección de la privacidad y reconocimiento explícito de sus limitaciones. La formación médica contemporánea debe preparar a los futuros profesionales para utilizar la IA con competencia técnica, criterio clínico y responsabilidad ética.

Junta Directiva
Academia Nacional de Medicina de Costa Rica
Junio, 2026

Respeto para las personas adultas mayores

15 de junio Día Mundial de la Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato en la Vejez.
Día Nacional contra el Abuso, Maltrato, Marginación y Negligencia hacia las Personas Adultas Mayores

Dr. Fernando Morales Martínez
Médico Geriatra y Gerontólogo
Decano Facultad de Medicina
Universidad de Costa Rica

Hoy 15 de junio, Día Mundial de la Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato en la Vejez y el Día Nacional contra el Abuso, Maltrato, Marginación y Negligencia hacia las Personas Adultas Mayores, que se constituye en un tema relevante, debido a la significativa proporción de personas de 65 años y más, que representan un 13,63% de la población costarricense (ENAHO, 2022), al respecto deseo exponer esta reflexión.

Hace 48 años en la revista médica British Medical Journal, se publicó un artículo del Dr. Burston que lo tituló “Maltratando a la abuelita” (Granny batterig), llamando la atención al mundo científico del abuso hacia los mayores por parte de los familiares.

En 1995, en el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología fundamos el Comité de Estudio Integral del Adulto Mayor Agredido y Abandonado (CEINAA), con el fin de llevar a cabo un abordaje interdisciplinario para fortalecer el diagnóstico y tratamiento de las personas adultas mayores en condiciones de abuso y abandono e identificar las características correspondientes con el fin de establecer lineamientos de atención.

En 1999, en nuestro país se publica la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor, en donde se propone garantizar la protección jurídica y psicosocial de la población adulta mayor afectada por el abuso físico, psicológico, patrimonial, sexual o por negligencia, por medio de la aplicación de las medidas de protección y procedimientos establecidas en Ley Contra la Violencia Doméstica.

En mayo de 2012, Costa Rica se sumó a los países de América Latina y el Caribe quienes, reunidos en la tercera Conferencia regional intergubernamental sobre envejecimiento en San José, adoptamos la Carta de San José sobre los Derechos de las Personas Mayores de América Latina y el Caribe. Nuestro compromiso consistió en no escatimar esfuerzos para promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas adultas mayores, así como la férrea e inclaudicable voluntad de trabajar en la erradicación de todas las formas de discriminación y violencia, y de crear redes de protección de las personas de edad para hacer efectivos sus derechos.

El 15 de junio de 2015, los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), aprobaron la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores y Costa Rica fue uno de los 5 Estados que de inmediato firmaron su texto, junto a los gobiernos de Uruguay, Argentina, Brasil y Chile.

Hay que recordar que Costa Rica ratificó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, mediante la Ley No. 9394 del 8 de setiembre de 2016 y el Decreto Ejecutivo No. 39973 del 12 de octubre de 2016. Con lo cual, desde el año 2016, el país cuenta con un marco de referencia vinculante de derechos humanos específicos para las personas adultas mayores.

Estas y otras normativas como la Ley que penaliza el abandono de las personas adultas mayores, así como la jurisprudencia de la Sala Constitucional conforman el marco jurídico de protección a las personas adultas mayores en nuestro país.

Como lo señala la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, la persona adulta mayor tiene derecho a vivir una vida sin ningún tipo de violencia y maltrato. A su vez, define la violencia contra la persona adulta mayor como cualquier acción o conducta que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la persona adulta mayor, tanto en el ámbito público como en el privado.

En esta definición se comprende, entre otros, los distintos tipos de abuso, incluso el financiero y patrimonial, y maltrato físico, sexual, psicológico, explotación laboral, la expulsión de su comunidad y toda forma de abandono o negligencia que tenga lugar dentro o fuera del ámbito familiar o unidad doméstica o que sea perpetrado o tolerado por el Estado o sus agentes dondequiera que ocurra.

El maltrato hacia las personas adultas mayores es un problema social grave y actual, sin importar el nivel económico o educativo de quien lo ejerza o padezca. Las personas adultas mayores suelen ser víctimas de malos tratos y abusos por parte de sus familiares, vecinos, entidades públicas y privadas. Esta situación repercute en su salud, calidad de vida y en el reconocimiento y respeto a sus derechos humanos y libertades fundamentales.

Los factores de riesgo son múltiples en especial para aquellas personas adultas mayores que están en vulnerabilidad, enfermedad crónica irreversible, no cuentan con familiares o parientes y están en total abandono.

La realidad es que el abuso, maltrato, abandono y la negligencia hacia las personas adultas mayores está presente en nuestra sociedad y cada año se acrecienta más, agravada en los últimos años como resultado de las consecuencias de la pandemia por la COVID-19.

Desafortunadamente los datos que evidencian esta problemática de violencia en las personas adultas mayores no son tan precisos y los que se muestran están lejos de la realidad, lo que no permite tomar decisiones y acciones oportunas en la protección de sus derechos mediante respuestas ante las múltiples necesidades de esta población.

Esta es una situación creciente que debemos poner atención con medidas correctivas oportunas porque alcanza todos los extractos de la sociedad.

El objetivo es que se contemple una nueva visión del envejecimiento, de tal manera que se promueva la inclusión de las personas adultas mayores en la sociedad, se ofrezcan bienes y servicios de calidad y de manera especial, se dé cuenta de su contribución al desarrollo.

Quiero invitarlos a construir una cultura de protección a la integridad y dignidad de las personas adultas mayores con el fin de lograr el reconocimiento de sus derechos humanos, su empoderamiento y, por supuesto, estimular e incrementar sus capacidades para defenderse ante situaciones abusivas. Hoy son ellos, pero mañana puede ser cualquiera de nosotros que se encuentre en esta espiral de violencia y se vea perjudicado.

11 de junio Día Mundial del Cáncer de Próstata

Andrés Arley Vargas
Presidente
Asociación Costarricense de Cirugía Urológica

Información general y concientización

¿Qué es el Cáncer de Próstata?

La próstata es una glándula ubicada en la base de la vejiga urinaria cuya función principal es producir secreción que contribuye a formar el semen.

En la próstata podemos ver con frecuencia el agrandamiento benigno, las infecciones y el cáncer, que es el más frecuente en hombres en nuestro país.

Incidencia y Prevalencia en Costa Rica

En Costa Rica, el cáncer de próstata ocupa el primer lugar en cuanto a incidencia (45.6 por cada 100 000 habitantes, 26.4%). La prevalencia de cáncer de próstata en Costa Rica es del 30%. A nivel mundial, es el segundo tipo de cáncer más diagnosticado en hombres, superado solo por el cáncer de pulmón, con una incidencia del 14%.

Síntomas

En etapas tempranas, el cáncer suele no dar síntomas o bien, se confunden con los mismos del crecimiento prostático benigno.

  • Chorro intermitente, vacilación al orinar, chorro débil o lento

  • Nicturia (necesidad de orinar durante la noche) y urgencia

  • Hematuria (sangre en la orina) o hematospermia (sangre en el semen)

  • Anemia, pérdida de peso, dolor de huesos, especialmente en la columna vertebral, caderas o extremidades, en casos de metástasis óseas.

Factores de Riesgo

El principal factor de riesgo es la edad, siendo la incidencia mayor a partir de los 50 años. Otros factores incluyen:

Antecedente familiar de cáncer de próstata.

Factores genéticos hereditarios, como mutaciones en los genes BRCA2, CHEK2, ATM y BRCA1.

Etnia, con hombres de ascendencia africana mostrando un riesgo más alto.

Importancia del Antígeno Prostático Específico (APE)

El APE es una proteína producida por las células de la próstata. Un nivel elevado de APE no siempre significa cáncer, ya que también puede aumentar en condiciones benignas como el crecimiento prostático benigno o las infecciones, como la prostatitis. Sin embargo, es una herramienta importante para la detección temprana.

  • El valor máximo aceptable de APE es de 3.0 ng/mL; a partir de este valor, se justifica hacer estudios de confirmación diagnóstica. Es importante recalcar este punto, porque los laboratorios utilizan distintos rangos de referencia que pueden confundir a los pacientes.

  • El antígeno prostático se hace siempre una vez al año, ojalá en el mismo laboratorio. Se sugiere que el paciente esté 3 días sin eyacular para que la medición sea confiable.

Tacto Rectal

Permite identificar cambios en el tamaño, consistencia, presencia de nódulos o asimetrías en la próstata.

Recomendaciones

  • Hágase el examen de sangre una vez al año, a partir de los 40. Conserve los archivos en su poder, para ver cómo se va comportando el antígeno prostático año a año.

  • Vaya al urólogo a partir de los 40 años si usted es de etnia afrodescendiente o tiene herencia en línea directa de cáncer de próstata.

  • Puede esperar a los 45 – 50 años si usted no tiene herencia de cáncer prostático. Recuerde llevar siempre su examen de sangre listo, con un valor exacto.

Este comunicado tiene como objetivo crear conciencia sobre el cáncer de próstata y la importancia de la detección temprana. Se trata de un tumor curable cuando el diagnóstico es temprano.

25 de abril, Día Internacional del ADN

Dra. Mariela Arias-Hidalgo
Departamento de Fisiología
Escuela de Medicina
Universidad de Costa Rica
Invitada de ACANAMED

Profundizando en el ADN
¿Por qué la genética es cada vez más compleja?

En años anteriores se publicó “El material genético y la herencia” para conmemorar el Día Internacional del ADN. En él se incluyó la historia de su descubrimiento y las bases de la genética tradicional. Sin embargo, para este año quería ahondar en otros conceptos que van un poco más allá de la herencia clásica descrita por Mendel en los 1800s.

El dogma central de la biología se centra en que el ácido desoxirribonucleico (ADN) se transcribe a ácido ribonucleico mensajero (ARNm) y que posteriormente este se traduce a proteínas. Este fue propuesto por Francis Crick en 1957 y publicado en 1958.

Este dogma fue cuestionado por primera vez en 1970 por los científicos David Baltimore y Howard Termin, quienes de manera independiente descubrieron los virus ARN. Estos virus tienen la particularidad de que la información genética no la transmiten mediante ADN, sino que la almacenan como ARN y tienen una enzima llamada transcriptasa reversa que les permite convertir el ARN en ADN, para luego continuar con el flujo de información ya conocido, que culmina con la producción de proteínas. En ese mismo año, Crick publicó, una aclaración indicando que el dogma central no es en realidad un flujo unidireccional, sino que permite el intercambio bidireccional de información en las formas de ADN y ARN; sin embargo, una vez que se produce la proteína la información “no puede volver a salir” del sistema.

El dogma central, combinado con la información disponible en ese momento, también nos hizo creer que solo los genes (zonas que codifican para proteínas y que corresponden a máximo un 2% del ADN total) eran importantes para la salud o enfermedad. En los años 70, Susumo Ohno denominó a estas zonas no codificantes como “ADN basura”, a pesar de que en la década de los 60s se había demostrado que existían zonas no codificantes que actuaban como interruptores que encienden o apagan ciertos genes. En los años 80s y 90s se solidificó la evidencia en torno a la función de estas zonas no codificantes como potenciadores o silenciadores de genes. Sin embargo, no fue hasta el 2012 que el proyecto ENCODE demostró que al menos el 80% del genoma tiene alguna actividad bioquímica y que ese “ADN basura” es, en realidad, esencial para el control molecular, y por ende para la vida.

Por ejemplo, la intolerancia (o tolerancia) a la lactosa o la polidactilia son rasgos que dependen de la existencia de mutaciones en regiones potenciadoras de los genes que controlan la expresión de la lactasa o de las zonas de control de desarrollo de nuestras extremidades. En estudios complejos como los estudios de asociación genómica (GWAS), muchos hallazgos de mutaciones en zonas no codificantes se asocian a incrementos en el riesgo de diabetes tipo 2 o de enfermedad cardiovascular. Estos pequeños cambios (mutaciones) denominados “polimorfismo de nucleótido único” o SNP (por sus siglas en inglés) pueden cambiar cómo el cuerpo responde a la inflamación o cómo controla el colesterol y por ende incidir en nuestra capacidad de respuesta al ambiente.

El impacto sobre la salud o enfermedad de las zonas de ADN que no codifican aún se encuentra en estudio. Cada vez se logran identificar más regiones que inciden sobre el control de genes y cuyas mutaciones pueden causar enfermedad. Es posible que en un futuro las terapias pasen de tratar de “arreglar genes” a más bien entender cómo estos genes se regulan y pensar en comprender toda la red para generar un impacto positivo en la atención y prevención de la enfermedad.

24 de abril: Día Mundial contra la Meningitis

Dra. María Luisa Ávila Agüero
Pediatra Infectóloga
Exministra de Salud
Académica Correspondiente

Meningitis bacteriana en niños: una actualización para la práctica y la educación

La meningitis bacteriana es una inflamación aguda de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Se trata de una condición grave que constituye una verdadera emergencia pediátrica, ya que su evolución puede ser rápida y asociarse a complicaciones severas, secuelas neurológicas permanentes e incluso la muerte si no se diagnostica y trata oportunamente.

En la edad pediátrica, los principales agentes causales continúan siendo Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae tipo b. Aunque otras bacterias pueden ocasionarla, estas concentran la mayor parte de los casos fuera del periodo neonatal, el cual presenta un perfil etiológico distinto y particular.

Desde el punto de vista clínico, la presentación puede variar según la edad del paciente. En niños mayores, los síntomas clásicos incluyen fiebre alta, cefalea, rigidez de nuca y fotofobia, acompañados en muchos casos de náuseas, vómitos y alteración del estado mental. En lactantes, los signos pueden ser más inespecíficos, como irritabilidad, llanto inconsolable o rechazo al alimento, y es característico encontrar una fontanela abombada.

Existen signos de alarma que deben alertar de inmediato sobre la posibilidad de una meningitis bacteriana. Entre ellos destacan la fiebre de inicio súbito y persistente, la rigidez cervical, las convulsiones, la somnolencia o disminución del nivel de conciencia, los vómitos persistentes y la presencia de un exantema petequial o purpúrico, particularmente sugestivo de infección por meningococo. Ante la combinación de fiebre y síntomas neurológicos, la evaluación médica urgente es obligatoria.

El diagnóstico se basa inicialmente en la sospecha clínica, respaldada por una adecuada historia clínica y examen físico. La confirmación se realiza mediante la punción lumbar, que permite el análisis del líquido cefalorraquídeo y la identificación del agente causal a través de estudios citoquímicos, microbiológicos y técnicas moleculares como la reacción en cadena de polimerasa (PCR). Es fundamental destacar que, ante una alta sospecha clínica, el inicio del tratamiento antibiótico no debe retrasarse.

El manejo terapéutico consiste en la administración inmediata de antibióticos intravenosos de amplio espectro, ajustados posteriormente según el agente identificado y su sensibilidad. La duración del tratamiento suele oscilar entre 7 y 10 días, dependiendo de la etiología. En algunos casos seleccionados, especialmente en infecciones por Haemophilus influenzae tipo b, el uso de corticosteroides como la dexametasona puede contribuir a disminuir el riesgo de secuelas neurológicas.

A pesar de los avances en el tratamiento, la meningitis bacteriana puede dejar complicaciones importantes, entre ellas hipoacusia neurosensorial, epilepsia, déficits cognitivos o alteraciones motoras. La mortalidad sigue siendo significativa, particularmente en infecciones por neumococo o meningococo, y aumenta considerablemente cuando existe retraso en el diagnóstico o tratamiento.

En este contexto, la prevención mediante la vacunación representa la herramienta más efectiva para disminuir la incidencia, la gravedad y las secuelas de la enfermedad. La introducción de vacunas conjugadas ha transformado de manera sustancial la epidemiología de la meningitis bacteriana a nivel mundial.

En Costa Rica, el esquema nacional de vacunación incluye la inmunización contra Haemophilus influenzae tipo b, administrada desde los 2 meses de edad en esquema primario con refuerzos posteriores, así como la vacuna antineumocócica conjugada, que protege contra múltiples serotipos de Streptococcus pneumoniae. Ambas han demostrado no solo reducir los casos de meningitis, sino también otras infecciones invasivas como neumonía, bacteriemia y osteomielitis.

Adicionalmente, existen vacunas contra Neisseria meningitidis (incluyendo formulaciones conjugadas ACWY y vacunas contra el serogrupo B), disponibles principalmente en el ámbito privado. Aunque la enfermedad meningocócica es menos frecuente, su curso puede ser fulminante, por lo que la indicación de estas vacunas debe valorarse individualmente según factores de riesgo, edad y contexto epidemiológico.

Es importante destacar que coberturas de vacunación superiores al 90% son fundamentales para lograr un impacto significativo en la reducción de la enfermedad, tanto a nivel individual como poblacional, mediante efectos de inmunidad de grupo.

En la práctica clínica, es fundamental evitar la automedicación, particularmente con antibióticos, ya que puede modificar la presentación clínica y dificultar el diagnóstico. Asimismo, en cuadros febriles sin foco claro, se recomienda una vigilancia estrecha y reevaluación en corto plazo.

El pronóstico de la meningitis bacteriana depende en gran medida de la rapidez con la que se establece el diagnóstico y se inicia el tratamiento. Con una intervención oportuna, muchos niños pueden recuperarse completamente; sin embargo, el retraso en la atención sigue siendo el principal determinante de desenlaces adversos.

Reconocer los signos de alarma, buscar atención médica inmediata y mantener esquemas de vacunación adecuados constituyen pilares esenciales para la prevención y el manejo efectivo de esta enfermedad.

Referencias

  1. OMS – Meningitis
    https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/meningitis

  2. CDC – Bacterial meningitis
    https://www.cdc.gov/meningitis/bacterial.html

  3. American Academy of Pediatrics
    https://www.healthychildren.org/English/health-issues/conditions/head-neck-nervous-system/Pages/Meningitis.aspx

  4. Tunkel AR et al. Clinical practice guidelines
    https://academic.oup.com/cid/article/39/9/1267/344846

  5. Ministerio de Salud Costa Rica
    https://www.ministeriodesalud.go.cr

El diario del día después – Día mundial del trastorno afectivo bipolar

Ricardo Millán González
Profesor asociado, Universidad de Costa Rica
Miembro Correspondiente, Academia Nacional de Medicina

El día uno. Desperté todavía desorientado. Sabía que había estado ahí mismo en algún otro momento. Incluso reconocí algunas de las caras. Estaba aturdido y me dolía la cabeza. Las ideas todavía me llegaban en chaparrones, como cuando las gotas caen tan fuertes que hasta duelen en su contacto con la piel. Me costaba ordenar mis pensamientos de una forma lógica y entender lo sucedido.

Recordé entonces lo bien que se veía mi esposa, que por eso la invité de viaje, ¿qué importancia tendría al fin y al cabo tener que endeudarse si ella se lo merecía?, entonces decidí llevarla a ese lugar donde yo había estado trabajando tanto, con el proyecto que haría millonario a mi jefe, y a mí también, si tan solo trabajaba un poco más, dormía un poco menos, y con ese dinero cambiaría de carro, o me compraría dos o tres, y pagaría las cenas con mis amigos, ellos que siempre están pendientes de mí, de mi bienestar, de mi salud, de mi alegría.

El día cuatro. Recibí la primera visita de mi esposa. Se veía agobiada, un poco preocupada. Las ojeras eran grandes. Me comentó de la pelea a puños que tuve con mi cuñado y de que luego tendríamos que hablar de cómo arreglar algunas deudas. Me mencionó algo de divorciarnos. Estaba un poco alterada, aunque no termino de entender el porqué, si yo todo lo que hago es por complacerla. Empecé a caer en la cuenta de la discusión que tuve con mis compañeros de trabajo, y sabía que la noche de la reunión me pasé de tragos.

El doctor me informó de que esta era mi tercera hospitalización, lo que posiblemente estaba relacionado con mi decisión de suspender el medicamento. Eso, en su momento, lo hice porque con marihuana podía conciliar el sueño, aunque no se lo mencioné. Luego él mismo me informó que los exámenes ya habían detectado esta sustancia.

El día trece. Me dijeron que ya estaba listo para la salida. Mis hijos y mi esposa vinieron por mí. Al llegar a la casa me mostraron los dos carros que había adquirido en la agencia, la ropa que había comprado y unas joyas que había conseguido. Lloramos mucho todos juntos.

De esta saldremos adelante, papá dijo Carlos, el mayor, que ya cumplió 21 años. Estoy dispuesto a atrasar la universidad y a trabajar horas extra para apoyar en lo que sea necesario. Además, mi amigo de la tienda nos puede recibir la ropa de regreso.

El día veintiuno. Mi abogado me aseguró que el reclamo prosperará y podremos devolver los dos carros. Tendré que pedirle al médico un certificado que diga que me encontraba fuera de mí en el momento de la compra. Me preocupan mucho las fotos y los comentarios que difundí en redes sociales; mis amigos dicen que no es para tanto, y que todo en este país se olvida rápido. Sé, en todo caso, que algunos de ellos se han burlado y hasta memes me hicieron.

Ahora que lo pienso, lo que llegué a sentir lo describe a la perfección la canción “don´t stop me now” (no me detengas ahora) de Queen, una de mis bandas favoritas (para ver el video con subtítulos en español e inglés, puede hacer click aquí).

El día ciento treinta y dos. Puedo decir que me siento completamente recuperado. Por fin encontré un trabajo que, aunque no me encanta y gano menos que en el anterior, me permite salir adelante con las deudas y cuidar a mi familia. No he vuelto a fumar marihuana porque ahora tengo más claridad de que posiblemente esto ayudó con el desarrollo de la crisis maniaca. Sí, ya acepté que soy portador de un trastorno bipolar.

En la última visita de control me felicitaron por haber retomado los ejercicios, cuidar mis hábitos de sueño lo que el doctor llama higiene del sueño y por mantener una alimentación libre de productos procesados, gaseosas y comida rápida. También me he tomado el tratamiento como se me indicó e incluso me bajaron las dosis por lo bien que estoy.

Esta es una narración en primera persona que describe una manía, una de las dos fases que en general se observan en el trastorno afectivo bipolar. Bajo esa condición la persona experimenta una euforia intensa, energía excesiva, sensación de poder ilimitado y aumento en la velocidad del pensamiento. Lo anterior se refleja cuando la persona habla muy rápido y usualmente saltando de un tema a otro, tal y como se observa en el segundo párrafo de esta historia; ahí hay un ritmo distinto al resto de la narrativa, sin pausas bien definidas, lo que se representa con la presencia solo de comas y la ausencia de punto y seguido. También se suele observar distracción muy intensa, así como tendencias a incurrir en conductas de alto riesgo (como la pelea a golpes con el cuñado, la exposición en redes sociales, inconvenientes durante la reunión de trabajo que posiblemente derivaron en un despido o gastos no planificados y que luego no podrán ser asumidos).

En muchos casos estos individuos tienen una dificultad importante para aceptar su diagnóstico, motivo por el que suelen abandonar la medicación o tienden a descalificar la evaluación médica. Además, el uso de cualquier tipo de droga, como la marihuana, se acompañan de mayores riesgos de recaídas, tal y como ocurre en esta ocasión. Sin un tratamiento adecuado, existe una grave afectación en el trabajo, las relaciones sociales y en la estabilidad familiar.

Los periodos de recuperación pueden prolongarse en el tiempo, llegando incluso a muchos meses para alcanzar el nivel anterior de funcionamiento. De ahí la importancia de seguir las recomendaciones médicas y el apoyo terapéutico.

Existen tratamientos conductuales y farmacológicos que juntos permiten a los portadores de esta condición alcanzar una buena calidad de vida para sí mismos y sus familias. Si este es su caso, o el de algún allegado, permítase buscar ayuda. En Costa Rica existen muchos recursos que podrán apoyarle.

Día trescientos sesenta y cinco. He cumplido un año desde mi último ingreso al hospital. Mi esposa y yo hemos trabajado mucho para fortalecernos como pareja. A un amigo le comenté mi historia y él ahora se puso en tratamiento y está mucho mejor. Eso evitó que lo despidieran del trabajo.

Me siento bien, productivo y puedo velar por mi familia. Planifico las actividades con antelación y cumplo con ellas. Incluso, hoy me siento agradecido con la vida.

3 de marzo, Día Mundial de la Salud Auditiva

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número

¿Sabía usted que escuchamos con nuestro cerebro? Los oídos son un medio para que los sonidos lleguen a la parte de la corteza cerebral que se encarga de la audición y comprensión de los mismos, entre ellos, obviamente, el lenguaje oral. La función del oído es poder enviar la señal auditiva desde el medio ambiente hasta el cerebro.

Si a un bebé, desde que nace se le está estimulando con sonidos, los centros corticales de la audición se comienzan a desarrollar. Estas zonas del cerebro encargadas de entender los sonidos, no se desarrollan por sí solas. Únicamente se llegarán a desarrollar si son estimuladas y la única estimulación que pueden recibir es a través de los oídos. Este desarrollo se hace paulatinamente y son los propios sonidos los que van generando que dichas zonas se tornen más complejas, produciéndose miles de nuevas conexiones entre las células cerebrales (neuronas) llamadas sinapsis. El crecimiento de esta red de sinapsis hace que el bebé le dé sentido a los sonidos, especialmente a los sonidos complejos y detallados como lo es el lenguaje oral.

El defecto congénito sensorial más frecuente, es la pérdida auditiva, por este motivo se realiza hoy en Costa Rica el programa de detección e intervención temprana de la sordera neonatal (Tamizaje Auditivo Neonatal), así tendremos la certeza de que los oídos de un recién nacido se encuentren en buen estado, y en caso contrario, poder intervenir médicamente en forma oportuna con un diagnóstico y un tratamiento pertinente para evitar atrasos que se pueden tornar irreversibles en la adquisición del lenguaje oral.

Si su niño o niña no va adquiriendo el lenguaje acorde al desarrollo psicomotor y psicosocial, habrá que estudiar su capacidad auditiva; saber si es correcta o incorrecta.

Debemos cuidar nuestros oídos a través de los años; no debemos exponerlos a ruidos fuertes, como el estallido de pólvora; ni durante tiempos prolongados, como puede ser estar expuesto a maquinaria pesada todos los días por periodos de varias horas seguidas. Ante estas situaciones debemos utilizar protectores de oídos para insonorizarlos. Por otra parte, es un error frecuente “limpiarse los oídos” con aplicadores o artefactos similares con el fin de “extraernos la cera” del conducto auditivo externo. Dicha cera se produce en la parte más externa del oído y se cae sola. Si usted tiene problemas con sus oídos debe ser atendido por el médico especialista, el otorrinolaringólogo, este determinará si requiere de exámenes audiológicos, ya que existen muchas pruebas audiológicas dependiendo del daño existente y de la edad del paciente; o si requiere de algún tratamiento médico, quirúrgico o rehabilitatorio.

Conforme pasan los años (a partir de los 20 años de edad), vamos perdiendo audición en frecuencias muy agudas o altas (10000 Hertz a 16000 Hertz). Cuando somos adultos mayores, es decir a partir de los 65 años, dicha pérdida auditiva involucra más frecuencias y continúa aumentando conforme envejecemos. Según la Organización Mundial de la Salud, en el rango de edad entre 65 a 74 años, existe un 33% de sujetos con pérdida auditiva y en mayores a 75 años, un 50%, de esa población presenta problemas auditivos; muchos de ellos requerirán de atención médica especializada para corregir dicha deficiencia.

25 de febrero, Día Mundial del Implante Coclear

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número
Academia Nacional de Medicina

¿Qué es el implante coclear?

El lenguaje oral que los seres humanos adquirimos se debe entre otras cosas, a que tenemos una buena audición desde el nacimiento. Los dos primeros años de vida son básicos para la adquisición del lenguaje, debido a la gran plasticidad cerebral que hay en ese periodo. Si un recién nacido nace sin audición, anomalía sensorial congénita más frecuente, este bebé no adquirirá lenguaje oral espontáneamente, (sordera pre lingual). Por lo tanto, debe ser valorado por diferentes profesionales con el fin de emitir un diagnóstico médico sobre su audición; liderado por un otorrinolaringólogo, en donde colaboran además el audiólogo, el terapeuta del lenguaje, el radiólogo y un pediatra para los infantes (equipo multidisciplinario).

El oído está compuesto por un oído externo, un oído medio y un oído interno con funciones diversas. Una estructura del oído interno es el caracol (cóclea). La cirugía del implante coclear se puede realizar a niños y adultos que presenten una sordera importante producto de una lesión de las células sensoriales que se encuentran en las cócleas (sordera neurosensorial bilateral); también está indicada en aquellos que tengan sordera neurosensorial unilateral. El implante coclear se puede llevar a cabo en niños antes del primer año de vida y dicha implantación puede ser bilateral, ya sea simultánea (ambos oídos en la misma cirugía) o secuencial (los dos oídos implantados en diferentes cirugías).

Si el niño o niña nace con problemas auditivos, el paciente no va a adquirir el lenguaje oral por sí solo, requiere de ayuda profesional y de una eventual cirugía (implante coclear). Entre menos tiempo pase el niño sin audición, mejor será el resultado de la cirugía del implante coclear en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Si realizamos cirugía del implante coclear a un paciente con sordera pre lingual antes de los 2 años de edad y a otro con 4 años de edad que tiene sordera pre lingual, los resultados en la adquisición del lenguaje serán muy diferentes, obteniendo mejores resultados en el que se implanta a la edad más temprana.

Por otra parte, tenemos candidatos que habiendo adquirido el lenguaje, pierden la audición en forma importante y por ende se tornan candidatos al implante coclear. A estos pacientes (niños y adultos) se les cataloga como sordera pos lingual. Igualmente, entre menos tiempo transcurra entre la pérdida auditiva y la cirugía del implante coclear, mejor será el resultado para el paciente en retomar el lenguaje y los sonidos en general.

El implante coclear es un dispositivo electrónico que tiene dos partes. Una porción interna y otra externa. Se requiere de un acto quirúrgico para colocar la parte interna, la cual consta de dos partes: un transformador con un imán, el cual se coloca en la región mastoidea, debajo del cuero cabelludo y de electrodos que se insertan dentro de la cóclea.

El dispositivo externo se le coloca al paciente cuatro semanas posteriores a la cirugía al mismo nivel donde fue colocado el dispositivo interno. Esta porción externa consta de tres partes: un micrófono que capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas; un microprocesador del sonido y del lenguaje el cual codifica las señales eléctricas y un transmisor que se encarga por medio de ondas de radio de transmitir la información a las partes internas del implante coclear. Con esto, se logra que la información pueda ser transmitida del medio ambiente al oído interno y a los centros de la comprensión del lenguaje en el cerebro.