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Etiqueta: biografía

Yuri Gagarin y la victoria de la URSS

Gabe Abrahams

Yuri Gagarin fue el primer astronauta que consiguió realizar un vuelo espacial. El presente artículo recuerda su vida y su histórica hazaña.

Yuri Alekseyevich Gagarin, conocido como Yuri Gagarin, nació el 9 de marzo de 1934 en Klúshino, óblast de Smolensk, URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Su padre fue carpintero y su madre granjera y tuvo tres hermanos.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la Alemania nazi invadió el territorio soviético y Gagarin y su familia fueron obligados a residir en una choza de barro. Dos hermanos del futuro astronauta, además, acabaron siendo deportados y utilizados por los nazis como trabajadores esclavos.

Concluida la guerra, en 1946, Gagarin se mudó con su familia a Gzhatsk y, allí, prosiguió sus estudios. A partir de 1950, los completó en Liúbertsi, una ciudad cercana a Moscú, y en Sarátov, una ciudad en este caso situada a más de 800 km de la capital de la URSS.

En 1955, Yuri Gagarin ingresó en la Escuela de Aviación Militar para pilotos de Orenburg e inició una relación con Valentina Goriacheva, con la que al final se casó y tuvo dos hijas: Elena y Galina.

Ya en 1957, Gagarin empezó a volar y, al cabo de un tiempo, fue entrevistado por una comisión para el programa espacial soviético denominado Programa Vostok. Terminó siendo seleccionado para el mismo y entrenado para poder realizar un vuelo espacial.

En agosto de 1960, un miembro de la Fuerza Aérea Soviética escribió un informe sobre él muy favorable que decía: “Tiene un alto grado de desarrollo intelectual, una memoria fantástica. Se distingue de sus colegas por su agudo y amplio sentido de atención a su entorno… Perseverante, se prepara minuciosamente para sus actividades y ejercicios de entrenamiento”.

Tras someterse a un plan de entreno físico y psicológico exigente, el 12 de abril de 1961, a las 6 horas y 7 minutos de la mañana, Yuri Gagarin fue lanzado al espacio desde el Cosmódromo de Baikonur (Tiuratam, Kazajistán) en la nave espacial Vostok 1, logrando completar la órbita alrededor de la Tierra en 108 minutos, lo cual le convirtió en el primer ser humano en realizar un vuelo espacial. Al terminar su hazaña, Gagarin reconoció que, durante el vuelo, se sintió como “colgado de correas en una posición horizontal, como suspendido”.

Con su histórica gesta, Gagarin colocó a la URSS al frente de la carrera espacial, algo que supuso un duro golpe para los Estados Unidos, y las masas soviéticas lo aclamaron. En varios viajes posteriores a su hazaña en los que recorrió Brasil, Cuba, Canadá, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Finlandia, Islandia e Inglaterra, resultó igualmente aclamado por multitudes de admiradores de esos países. Sin embargo, en las mismas fechas, Estados Unidos no le permitió entrar por su frontera. Un acto hostil, propio de la Guerra Fría.

En 1960, Yuri Gagarin se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y, un tiempo después, fue elegido diputado del Sóviet de la Unión y del Sóviet de las Nacionalidades, es decir de las dos cámaras (baja y alta) del Sóviet Supremo de la Unión Soviética. En aquellos años, también trabajó en las instalaciones de los cosmonautas soviéticos de un pequeño pueblo situado en las cercanías de Moscú: la Ciudad de las Estrellas. Los astronautas soviéticos se entrenaban allí y, por eso, la población era considerada una zona prácticamente secreta.

El 12 de junio de 1962, Gagarin alcanzó el rango de teniente coronel de las Fuerzas Aéreas Soviéticas. Y el 6 de noviembre de 1963, el de coronel. A partir de entonces, las autoridades de su país le mantuvieron alejado de cualquier vuelo espacial, para evitar un posible accidente y la pérdida de un referente soviético.

Paradójicamente, el 27 de marzo de 1968, en el transcurso de un vuelo de entrenamiento, Yuri Gagarin sufrió un accidente inesperado y falleció. Su avión se estrelló cerca de la ciudad soviética de Kirzhach. La noticia conmocionó al mundo entero. El astronauta fue incinerado y sus cenizas terminaron inhumadas en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin, el sitio apropiado para un héroe soviético de su envergadura.

Tras el trágico final del astronauta, la ciudad de Gzhatsk pasó a llamarse Gagarin, la Ciudad de las Estrellas puso su nombre a varias de sus principales instalaciones y algunas poblaciones soviéticas levantaron estatuas en su memoria. Incluso, su viuda Valentina Goriacheva escribió libros centrados en su trayectoria como Cada año, el 12 de abril (1984) y 108 minutos y toda la vida (1986), demostrando que no se había olvidado de él.

Pasadas las décadas, en 2011, entre otros homenajes, las instituciones londinenses le dedicaron a Yuri Gagarin una estatua en el Arco del Almirantazgo, más tarde ubicada en el Real Observatorio de Greenwich. Y la sede original de los vuelos espaciales de la NASA en Houston, Texas, hizo lo mismo.

Desde entonces, los reconocimientos a Yuri Gagarin no han cesado, reforzando su condición de auténtico icono a nivel mundial. No hay fecha relacionada con su histórico vuelo que no se recuerde. No hay fecha vinculada a él que no se tenga presente. Esa memoria permanente es una prueba de la enorme importancia que tuvo su vuelo espacial de 1961, el primero que realizó un ser humano. Aquel que puso a la URSS al frente de la carrera espacial. Gagarin, en definitiva, no se ha ido, se encuentra entre nosotros.

Pearl S. Buck: la escritora de China

Gabe Abrahams

Pearl S. Buck fue una gran escritora que dio a conocer China en Occidente y defendió los derechos de los chinos, los negros y otras minorías. En 1938, ganó el Premio Nobel de Literatura. Esta es su biografía.

Pearl Comfort Sydenstricker, conocida como Pearl S. Buck por adoptar el apellido de su primer marido, nació en Hillsboro, Virginia Occidental, Estados Unidos, el 26 de junio de 1892.

Hija de los norteamericanos Absalom Sydenstricker y Caroline Maude Stulting, dos misioneros cristianos presbiterianos, Buck tuvo varios hermanos, se marchó a temprana edad con su familia a China y creció rodeada de cristianismo presbiteriano por un lado y confucionismo y cultura china por el otro.

Por culpa de la inestabilidad política del país oriental, la joven Buck y su familia tuvieron que cambiar de lugar de residencia varias veces, cosa que provocó que estudiase en diferentes escuelas y con distintos maestros. Aprendió el dialecto local y el chino clásico, es decir la lengua escrita de la antigua China.

Ya en 1911, Buck regresó a Estados Unidos para estudiar psicología en el Randolph-Macon Woman’s College de Lynchburg, Virginia, una universidad privada vinculada a la Iglesia Metodista Unida. Y, allí, cursó sus estudios durante tres años e ingresó en las fraternidades Phi Beta Kappa y Kappa Delta.

Tras concluir su etapa universitaria, Buck optó por ser misionera presbiteriana como sus padres, volviendo a China como tal. Y, en 1917, se casó con el también misionero John Lossing Buck, marchándose a vivir a una humilde aldea de la provincia de Anhui. Lugar en el que la futura escritora conoció una realidad que inspiró algunas de sus novelas posteriores.

Desde 1920 hasta 1933, Pearl S. Buck y su marido se establecieron en el campus de la Universidad de Nankín. Ella enseñó literatura y empezó a escribir con asiduidad y él estuvo al frente del Departamento de Economía Agrícola universitario. En 1920, tuvieron una hija, Carol. Y, pasado un tiempo, adaptaron a otra, Janice.

En 1929, Buck viajó a los Estados Unidos por la salud de su hija Carol y en busca de un editor que publicase sus libros. Y consiguió que Richard J. Walsh le editase su novela Viento del Este, Viento del Oeste (1930), centrada en el choque entre las culturas china y occidental. La novela se convirtió en un éxito.

De regreso a China, Buck se dedicó a escribir durante un año y publicó otra excelente novela: La buena tierra (1931). Una obra que retrata la sociedad rural china del primer tercio del pasado siglo y que, en 1932, obtuvo el premio Pulitzer de Ficción.

Envuelta en sus logros literarios, la escritora viajó una vez más a Estados Unidos e impartió en Nueva York la conferencia ¿Hay razones para el misionero extranjero?, generando una gran polémica. Argumentó que los chinos no necesitaban misioneros y exigió respeto hacia su cultura y religión. La conferencia provocó la ruptura de Buck con la iglesia presbiteriana.

En 1935, Pearl S. Buck se casó con su editor Richard J. Walsh, tras divorciarse de su primer marido, y adoptó varios hijos. Transcurridos tres años, la escritora tocó techo al ganar el Premio Nobel de Literatura. Se le concedió “por sus descripciones ricas y verdaderamente épicas de la vida campesina en China y por sus obras maestras biográficas”. Fue la primera mujer norteamericana en conseguirlo.

En 1942, Buck publicó otro libro destacado, La estirpe del dragón, y fundó la Asociación East and West, dedicada al entendimiento entre Oriente y Occidente. Años después, en 1949, también fundó la Welcome House, centrada en la adopción de asiáticos y mestizos.

En mayo de 1942, en la Universidad Howard de Washington D. C., una universidad históricamente afroamericana, Buck dio un discurso contra el racismo de gran calado. Les dijo a los estudiantes que la segregación racial de los negros tenía que terminar y la comparó con el fascismo. “No somos mejores que los fascistas si luchamos por la libertad de un grupo y no de otro, por el beneficio de una raza y no de otra, por el engrandecimiento de una parte y no por el mejoramiento del conjunto”, proclamó la escritora.

Por esas actividades a favor de chinos y negros, Buck fue investigada por el FBI y señalada como comunista en Estados Unidos, siendo paradójicamente acusada de imperialista a posteriori por la China maoísta.

En la década de 1950, Pearl S. Buck trabajó en la Universidad Howard, prosiguió su recorrido literario y se mantuvo firme en sus convicciones a favor de los derechos humanos. En 1960, se quedó viuda. Y, en 1964, fundó la Pearl S. Buck Foundation para brindar ayuda humanitaria a nivel internacional.

En sus últimos años, Pearl S. Buck todavía tuvo tiempo de escribir obras de interés como China como la he visto (1970), en la cual reflejó sus vivencias en el país que había sido clave en su trayectoria.

Pearl S. Buck falleció finalmente de cáncer de pulmón el 6 de marzo de 1973, a los 80 años, en Danby, Vermont. Por expreso deseo suyo, llevó puesto un vestido qipao de origen manchú en su funeral y su tumba se ubicó en su residencia de Pensilvania en dirección a Oriente. En ella, se inscribió su nombre chino, Sai Zhenzhu.

A partir de los años noventa del siglo pasado, China y Estados Unidos realizaron intercambios culturales centrados en la obra de Pearl S. Buck, con el objetivo de preservar su legado. Y, además, la antigua residencia de la escritora en el campus de la Universidad de Nankín fue trasformada en la Casa Conmemorativa Sai Zhenzhu, con una estatua dedicada a ella.

Pearl S. Buck ayudó a que China y su cultura fuesen ampliamente conocidas en Occidente. Y el país asiático respondió, al final, como cabía esperar, preservando su memoria.

A día de hoy, en pleno siglo XXI, el interés por Buck no ha disminuido y sus obras son leídas por millones de personas de todo el mundo. La escritora tiene tantos reconocimientos como tuvo a lo largo de su vida. En un reportaje de septiembre de 2012, la revista del Instituto Confucio afirmó que, según algunos expertos, “Pearl S. Buck es la escritora occidental más influyente que ha escrito sobre China después de Marco Polo allá por el siglo XIII”.

Pearl S. Buck fue una gran escritora que dio a conocer China en Occidente y defendió durante toda su vida los derechos de las minorías. El presente artículo ha recuperado su extraordinaria figura y le ha rendido un homenaje. Un pequeño homenaje, discreto, entre los muchos que recibe la escritora habitualmente. Eterna Buck.

Presentación del libro “Mi vida… a mi manera”

Gentil invitación a la presentación del libro “MI VIDA…A MI MANERA”. Memorias de Óscar Aguilar Bulgarelli.

En el libro el autor realiza la narración de su vida, bajo el espíritu de un ciudadano costarricense apasionado por la democracia. La vida que presenta en las páginas de su libro, es un testimonio único y auténtico de su trayectoria.

Fecha de la presentación martes 20 de febrero.

Hora: 6 p.m.

Lugar: Auditorio del Colegio La Salle, Sabana Sur.

Invita familia Aguilar Solís, esperamos nos acompañen este día tan especial para nosotros.

Para más información sobre el libro, puede visitar el siguiente enlace: https://wp.me/p6rfbZ-nOA

Libro: “Mi vida… a mi manera”, de Óscar Aguilar Bulgarelli, ya a la venta

En su libro, a sus 80 años, la narración de su vida revela el espíritu de un ciudadano costarricense apasionado por la democracia. Sin temor, enfrentó desafíos y personalidades «encopetadas» que obstaculizaron diferentes etapas de su vida, ya fuera al fundar y organizar instituciones universitarias y el SINART, o al defender los intereses del Soberano desde su posición como diputado, sus decisiones fueron valientes. Además, las elecciones cruciales para la fundación del PUSC y la contribución para que la Selección Nacional clasificara por primera vez a un campeonato mundial en Italia 90 son ejemplos destacados de su impacto y liderazgo. La vida que presenta en estas páginas es un testimonio único y auténtico de su trayectoria.

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Biografía de Álvaro Wille Trejos, entomólogo, naturalista y conservacionista

Luko Hilje nos comparte la biografía de don Álvaro Wille Trejos, entomólogo, naturalista y conservacionista.

Hilje, quien colabora con la Revista de Ciencias Ambientales de la UNA, y coordina la sección “Biografías”, le solicitó a doña María Eugenia Bozzoli, que escribiera una biografía sobre su esposo, don Álvaro Wille, con el objetivo de lograr un mayor acercamiento al biografiado, desde el punto de vista humano, más allá de sus logros académicos, científicos y profesionales.

“Doña Maruja -cuya amistad me honra- lo hizo de manera estupenda, realmente. Y pienso que no podía ser de otra manera. Antropóloga de larga y fecunda trayectoria, galardonada con el Premio Nacional de Cultura Magón (2001), ciudadana ejemplar por su acendrado civismo y sus luchas por los derechos de todos los ciudadanos –sobre todo de los indígenas y las mujeres- e incansable en sus labores hasta hoy, a pesar de sus 85 años recién cumplidos” manifiesta Luko Hilje.