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Etiqueta: Bloque Verde

Bloque Verde denuncia presunto entierro de basura plástica en fincas bananeras de Chiquita en Sixaola

El Bloque Verde hizo llegar a SURCOS, desde Cahuita, Limón, una denuncia sobre el presunto entierro de desechos plásticos en dos fincas bananeras propiedad de la empresa Chiquita en Sixaola, en el cantón de Talamanca.

Según la denuncia, el lunes 5 de octubre se habría ordenado enterrar basura plástica y «daipas» (el forro con el que se cubre el banano en la plantación) en la finca Tayrona. Las personas denunciantes indican que esa misma tarde recibieron fotografías del hecho. De acuerdo con su relato, lo mismo habría ocurrido el martes 6 de octubre en la finca Cañaveral, también propiedad de la empresa.

Para las personas denunciantes, se trata de un «acto ecocida» que muestra que a las empresas transnacionales «solo les importa su propia ganancia» y no tienen respeto por la naturaleza ni por sus recursos.

Las personas denunciantes solicitan a las instituciones y autoridades competentes investigar los hechos y tomar las medidas que correspondan.

SURCOS comparte las imágenes y videos aportados como evidencia.

Más de 400 personas, organizaciones, colectivos, redes, comunidades e instituciones exigen proteger a las comunidades de las fumigaciones agrícolas

Alertan sobre intención del oficialismo de archivar proyecto de ley

Bloque Verde. Más de 400 personas, organizaciones, colectivos, redes, comunidades e instituciones suscribieron un comunicado en el que solicitan a las diputadas y los diputados no archivar el expediente N.º 25.391, iniciativa que busca prevenir intoxicaciones, proteger las fuentes de agua y fortalecer la responsabilidad por los daños derivados de las fumigaciones agrícolas.

Entre las personas y organizaciones firmantes se encuentran representantes de organizaciones ambientales, agroecológicas, campesinas, comunitarias, indígenas, feministas, sociales, académicas, culturales, estudiantiles, políticas, turísticas y productivas, así como personas de comunidades de Cartago, San Ramón, Guanacaste, Talamanca, Puntarenas, Osa, Pérez Zeledón y otras zonas afectadas por las fumigaciones y el uso de agroquímicos.

Dada la pretensión de la bancada oficial de archivar el proyecto, las personas y organizaciones señalaron: “Ante la intención del oficialismo de archivar el proyecto de ley para la protección de las comunidades contra las intoxicaciones por actividad agrícola, se hace un llamado a las diputadas y los diputados a mantener abierta su discusión y priorizar la salud de la población y la protección del agua.”

El comunicado agrega: “El expediente N.º 25.391 aborda un problema que requiere una respuesta legislativa: los riesgos de que los agroquímicos utilizados en fumigaciones alcancen viviendas, lugares de trabajo, fuentes de abastecimiento de agua y otras zonas sensibles. Su objetivo es fortalecer las medidas de prevención y los mecanismos de atención y reparación cuando se produzcan daños.”

Las personas y organizaciones firmantes también advierten sobre las implicaciones de archivar la iniciativa: “Archivar el proyecto significaría cerrar la discusión sobre cómo mejorar la protección de las comunidades expuestas a estas actividades. Las observaciones técnicas formuladas durante su estudio deben servir para mejorar la iniciativa y construir acuerdos que permitan responder a los riesgos identificados”.

El expediente recoge criterios favorables de instituciones como el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, la Defensoría de los Habitantes y la Dirección General de Aviación Civil, así como del Centro Científico Tropical. Según el comunicado, estos criterios reconocen la importancia de proteger la salud, el recurso hídrico y el ambiente frente a los riesgos asociados a la aplicación de agroquímicos.

En particular, las personas y organizaciones destacan: “La Defensoría vincula la iniciativa con el principio precautorio: la protección de las personas y del ambiente exige adoptar medidas preventivas ante riesgos potenciales, incluso cuando exista incertidumbre científica sobre la magnitud del daño”.

Sobre los alcances de la iniciativa, el comunicado señala: “El proyecto también busca fortalecer la responsabilidad por los daños ocasionados durante las fumigaciones aéreas, facilitar la atención médica de las personas afectadas y contemplar la reparación de los sistemas de abastecimiento de agua potable que resulten perjudicados.”

El comunicado señala: “La discusión legislativa ofrece una oportunidad para atender las preocupaciones técnicas y productivas junto con las necesidades de las comunidades. Esa tarea requiere diálogo, respaldo científico y un compromiso efectivo con la prevención de intoxicaciones y de la contaminación del agua.”

Finalmente, hicieron un llamado ‘al oficialismo a reconsiderar su intención de archivo y a las demás fracciones legislativas a impulsar la continuidad del expediente N.° 25.391. La salud de las comunidades y la seguridad de sus fuentes de agua merecen una respuesta concreta de la Asamblea Legislativa”.

Comunicado completo con adhesiones: https://docs.google.com/document/d/1oVRypfsWvdxee06iSHJN4THnCpKXizMD/edit?usp=sharing&ouid=118278187804590108810&rtpof=true&sd=true

Bloque Verde denuncia grave depredación ambiental en catarata de Montezuma

SURCOS comparte el siguiente comunicado:

Debilitamiento de los controles ambientales en Costa Rica favoreció la deforestación. Este caso está en investigación judicial.

El Bloque Verde expresa su profunda preocupación y reafirma su condena a los graves hechos documentados por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) en las inmediaciones del río y la catarata de Montezuma, en Cóbano, Puntarenas, donde informes técnicos oficiales acreditan la existencia de intervenciones sobre cobertura vegetal, áreas de protección hídrica y sectores pertenecientes al Patrimonio Natural del Estado.

De acuerdo con el informe técnico ACT-OSRC-358-2026-firmado, funcionarios del SINAC verificaron la eliminación de sotobosque y regeneración natural, afectación de árboles, movimientos de tierra, construcción de terrazas, rellenos y otras intervenciones realizadas en un entorno de alta sensibilidad ecológica, incluyendo aproximadamente 827,3 metros cuadrados de área de protección del río y alrededor de 554 metros cuadrados de Patrimonio Natural del Estado afectados.

Asimismo, el propio SINAC confirmó que el caso fue remitido a las autoridades judiciales y actualmente se tramita bajo la causa penal N.° 26-000414-0832-PE, evidencia de la seriedad de los hechos investigados.

Para el Bloque Verde, este caso representa mucho más que una infracción aislada. Se trata de una manifestación alarmante de un modelo de desarrollo inmobiliario desmedido que está transformando aceleradamente numerosos territorios costeros del país, desplazando ecosistemas estratégicos, aumentando la presión sobre las fuentes de agua y alterando paisajes naturales que constituyen patrimonio de todas las personas costarricenses.

La situación de Montezuma evidencia cómo la expansión inmobiliaria y los procesos de gentrificación están generando conflictos cada vez más severos entre los intereses económicos privados y la protección del patrimonio natural. La creciente valorización de zonas costeras ha impulsado una intensa presión sobre bosques, áreas de protección y corredores biológicos, muchas veces en territorios donde las comunidades locales observan con preocupación la pérdida progresiva de sus recursos naturales y el deterioro de su calidad de vida.

Resulta particularmente preocupante que las intervenciones documentadas se hayan producido en terrenos colindantes con uno de los atractivos naturales más emblemáticos del país. Las cataratas y el río Montezuma constituyen ecosistemas de enorme importancia ecológica, paisajística y turística, cuya protección debe ser una prioridad nacional.

El Bloque Verde advierte además sobre una problemática de alcance nacional: el progresivo debilitamiento de los mecanismos de fiscalización y control ambiental. En distintos puntos del país se multiplican las denuncias por tala, movimientos de tierra, afectación de áreas de protección, presiones sobre humedales y fragmentación de bosques, mientras las instituciones responsables operan con limitaciones presupuestarias, insuficiencia de personal y una creciente complejidad de los conflictos socioambientales.

La documentación oficial remitida a partir de la gestión legislativa realizada mediante el oficio AL-FPLN-51-OFI-201-2026-SINAC CATARATA MONTEZUMA confirma la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia, prevención y sanción ambiental para evitar que daños de esta naturaleza se sigan produciendo. Mientras el Poder Ejecutivo recorta los presupuestos de cultura, educación, salud y ambiente, la riqueza natural de Costa Rica se encuentra bajo ataque con una institucionalidad cada vez más debilitada por la administración de Laura Fernández Delgado.

Costa Rica ha construido su prestigio internacional sobre la protección de la naturaleza, los bosques y las fuentes de agua. Permitir la degradación de estos ecosistemas para favorecer intereses inmobiliarios de corto plazo representa una amenaza directa a ese legado y compromete el bienestar de las futuras generaciones.

Como respaldo, el Bloque Verde comparte los siguientes documentos:

https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/09/AL-FPLN-51-OFI-201-2026-SINAC-CATARATA-MONTEZUMA-1.pdf

https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/09/1655-2026-2.pdf

https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/09/ACT-OSRC-358-2026-firmado-3.pdf

Ecologismo celebra reconocimiento a artistas comprometidos con la defensa ambiental en los Premios ACAM

  • Fabián Pacheco y Luz María Romero fueron reconocidos en la vigésima edición de los Premios ACAM por sus más recientes producciones musicales.

El Bloque Verde celebra el reconocimiento otorgado a dos artistas que, desde diferentes trayectorias y propuestas musicales, han acompañado y contribuido a las luchas por la defensa de la naturaleza, los territorios y los bienes comunes en Costa Rica.

La Asociación de Compositores y Autores Musicales de Costa Rica (ACAM) anunció anoche los resultados de la vigésima edición de los Premios ACAM, uno de los principales reconocimientos a la creación musical nacional, que celebra la diversidad de géneros y propuestas producidas en el país.

En esta edición fueron reconocidos Fabián Pacheco, ganador en la categoría Disco- Fusión Latina por Cantos de Batalla Vol. II, y Luz María Romero, ganadora en la categoría Disco- Música del Mundo por Entre Selvas y Desiertos.

Para el Bloque Verde, estos reconocimientos tienen un significado especial. Ambas producciones expresan, desde lenguajes musicales distintos, una profunda relación con la naturaleza, los territorios, la memoria y las luchas colectivas.

Una memoria musical de la resistencia ecologista. Fabián Pacheco, además de su trayectoria como músico, es uno de los fundadores y participantes activos del Bloque Verde y ha acompañado durante décadas distintas luchas ecologistas y territoriales en Costa Rica.

Al recibir el reconocimiento, Pacheco agradeció a las personas que han formado parte de la producción y recordó el vínculo entre la música y las luchas sociales: “Quiero agradecer a quienes han cantado durante estos treinta años de ecología social con nosotros en la calle, defendiendo Costa Rica de las represas, de las mineras, del extractivismo. Nuestro cantar es la memoria histórica musical de nuestra resistencia. Así que viva la música, viva la lucha ecologista”.

Cantos de Batalla Vol. II continúa un esfuerzo por recuperar y mantener viva la memoria musical de las luchas ecologistas del país. Sus canciones recorren resistencias contra la minería y la explotación petrolera, la defensa del maíz y la milpa campesina, las luchas de los pueblos indígenas por sus territorios y la defensa de los ríos, los humedales y otros bienes comunes.

La producción reúne la participación de músicos y artistas invitados y construye un recorrido sonoro por algunas de las principales luchas socioambientales de las últimas décadas. La percusión y el canto colectivo dialogan con ritmos latinoamericanos e instrumentos tradicionales, incorporando también sonidos y paisajes de la naturaleza.

Música que une territorios, culturas y naturaleza. El Bloque Verde también celebra el reconocimiento otorgado a Luz María Romero, artista chilena radicada en Costa Rica desde hace varias décadas, quien ha acompañado en el último tiempo con su canto y su trabajo distintas actividades y propuestas vinculadas con la defensa de los bienes comunes y la naturaleza.

Su disco Entre Selvas y Desiertos propone un diálogo musical entre sus raíces en el norte de Chile y su vida en Costa Rica. La producción construye un puente entre el paisaje del desierto de Atacama y la riqueza natural y sonora del trópico costarricense, combinando tradiciones folclóricas chilenas y andinas con ritmos que han formado parte de su proceso de arraigo en Costa Rica.

Una de las piezas centrales del disco, “Florece Mundo”, cuenta con la colaboración de Guadalupe Urbina y constituye un homenaje a la biodiversidad, los bosques, los ríos y los mares de Costa Rica.

Al conocer el reconocimiento, Luz María Romero expresó: “Gracias a todas las personas que transitaron en la creación de mi disco Entre Selvas y Desiertos. Esta noche me voy con el corazón completo de que estoy en el lugar correcto. Gracias, Costa Rica”.

Cuando la música también defiende la vida. Desde el Bloque Verde celebramos estos premios no solamente como un reconocimiento a la calidad y creatividad de dos producciones musicales, sino también como una muestra de la importancia que puede tener el arte en la construcción de memoria, conciencia y compromiso colectivo.

En un momento en que desde el actual Gobierno se han multiplicado las descalificaciones, los insultos y otras formas de violencia contra conquistas sociales, la institucionalidad pública e importantes logros socioambientales construidos durante décadas por la sociedad costarricense, este reconocimiento adquiere un significado especial.

Durante décadas, la música ha acompañado las movilizaciones ecologistas, las luchas comunitarias y la defensa de los territorios. Ha estado presente en las calles, en las comunidades y en los espacios donde las personas se organizan para defender los ríos, los bosques, los mares y la vida.

Celebramos a Fabián Pacheco, por su trayectoria artística y su compromiso permanente con el movimiento ecologista y las luchas territoriales; y a Luz María Romero, por su valiosa colaboración y acompañamiento a distintas iniciativas en defensa de la naturaleza y los bienes comunes.

Estos reconocimientos nos recuerdan que la defensa ambiental también se canta y se celebra.

Comunidad de Montezuma denuncia daños al río y la cascada y lanza petición ciudadana para exigir protección

Montezuma, Puntarenas. “Queremos saber quién se va a hacer responsable de este maltrato a la naturaleza”. Con estas palabras, la vecina de Cóbano Rebeca Montero expresó la preocupación de habitantes de la zona ante las intervenciones que, según denuncian, se han realizado en las cercanías de la cascada y el río Montezuma.

En un video difundido por la comunidad, Montero señala la tala de árboles y la apertura de un espacio frente a la cascada, cuestionando que estas acciones puedan realizarse en una zona ambientalmente sensible.

“Este lugar es un lugar lleno de fauna, de flora y los que estamos viviendo en estos lugares tenemos conciencia de protegerla”, afirma Rebeca, quien además reclama la presencia de las instituciones responsables para verificar en el sitio lo ocurrido y determinar quiénes son responsables.

La preocupación de la comunidad no se limita a la tala ocurrida recientemente. Una denuncia formal presentada ante el Consejo Municipal de Distrito de Cóbano, la Intendencia y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) documenta una serie de hechos que, según los vecinos denunciantes, estarían afectando la integridad del río Montezuma y de su cascada.

La denuncia señala, entre otros hechos, el movimiento de tierra y traslado de material pesado registrado entre agosto y noviembre de 2025; la construcción de gaviones y un relleno sobre la montaña; la posterior caída de rocas hacia las orillas del río y el sendero que conduce a la cascada; y la tala de varias hileras de árboles registrada el 19 de julio de 2026, desde una propiedad hasta la orilla del río.

Los vecinos cuestionan además que, pese a haber informado con anterioridad a autoridades municipales y ambientales sobre algunas de estas situaciones, no habrían recibido una respuesta efectiva. Por ello, solicitan una inspección de campo urgente, acompañada por representantes de la comunidad, así como la apertura de los procedimientos administrativos correspondientes.

Entre sus peticiones también solicitan que se detengan eventuales actividades destructivas adicionales, que se determine la responsabilidad correspondiente y que se garantice la restauración del ecosistema afectado. Asimismo, piden acceso público a los estudios de impacto ambiental, permisos y viabilidades ambientales que eventualmente respalden las intervenciones realizadas en el sector.

La comunidad advierte que las afectaciones denunciadas no son únicamente paisajísticas. También existe preocupación por la estabilidad del terreno, la posible caída de rocas sobre el sendero y la seguridad de las personas que visitan la cascada.

La denuncia recuerda además que el río Montezuma forma parte del Programa Bandera Azul Ecológica y que la comunidad obtuvo este reconocimiento por sus esfuerzos de conservación, por lo que considera que las intervenciones denunciadas ponen en riesgo un proceso de protección construido colectivamente durante años.

A esta denuncia se suma el respaldo de las Asociaciones de Desarrollo de Santa Teresa- Mal País y Montezuma, así como de COVIRENA Cabo Blanco – Ario, Bloque Verde, Amigos de los Árboles Delicias de Cóbano y el Observatorio Ciudadanos del Agua – Río Montezuma que han acompañado el llamado de la comunidad para que las autoridades intervengan y protejan este territorio.

El COVIRENA Cabo Blanco–Ario interpuso ante el Sistema Integrado de Trámite y Atención de Denuncias Ambientales (SITADA) la denuncia N.° 37797, por la presunta tala de árboles dentro de la zona de protección del río Montezuma.

La catarata de Montezuma es uno de los lugares más emblemáticos de esta comunidad y un referente para quienes visitan la península de Nicoya. Miles de personas que llegan a sus playas y recorren la zona han pasado por este sitio, convertido en uno de los principales atractivos naturales de Montezuma. Por eso, intervenir y poner en riesgo este ecosistema es, como advierten los vecinos, como destruir la gallina de los huevos de oro: atentar contra la propia riqueza natural que sostiene buena parte de la actividad turística y de la vida comunitaria.

La ciudadanía también puede apoyar

La comunidad de Montezuma mantiene además una petición ciudadana en línea para exigir una respuesta de las autoridades y la protección del río y la cascada.

La petición plantea la necesidad de detener las prácticas que puedan estar provocando daños ambientales, investigar las responsabilidades correspondientes y garantizar la restauración del ecosistema afectado.

Las personas que deseen respaldar esta lucha pueden hacerlo mediante su firma:

Para la comunidad, la defensa del río Montezuma no se reduce a proteger un atractivo turístico. Se trata de defender un ecosistema del que forman parte la biodiversidad, el paisaje y la vida comunitaria.

La pregunta planteada por Rebeca Montero resume la exigencia de quienes hoy piden respuestas: ¿quién se hará responsable del daño a la naturaleza y cuándo actuarán las instituciones?

Firmar la petición “Proteger el río Montezuma de daños ecológicos”

Comunidad de Montezuma denuncia daño ecológico en zona sensible del Río Montezuma; Bloque Verde exige justicia ambiental

Vecinos y miembros de la comunidad de Montezuma, agrupados en la Asociación de Desarrollo Integral de Montezuma (ADIM), presentaron formalmente ante el Concejo Municipal de Distrito de Cóbano y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) una denuncia colectiva por presuntos daños ecológicos y destrucción ambiental en una zona sensible del Río Montezuma, en las inmediaciones de la Cascada de Montezuma —una de las principales atracciones turísticas de la zona—, en el punto de coordenadas 9.652761 – 85.071122.

La denuncia, registrada bajo el número SITADA 37797, cuenta con el respaldo del Bloque Verde, organización que hizo un llamado a las instancias administrativas competentes para atender el caso «pronta y cumplidamente», y se suma a otras organizaciones firmantes del documento: la ADI de Malpaís y Santa Teresa, Amigos de los Árboles Delicias de Cóbano y el Observatorio Ciudadanos del Agua – Río Montezuma. Según indicó la ADIM, la denuncia fue acompañada de una copia física con las firmas de 200 vecinos de Montezuma, entregada a la secretaría del Concejo Municipal, así como de material fotográfico, fílmico y documentación sobre uso de suelo y croquis del desarrollo cuestionado.

Los hechos denunciados

El documento detalla tres situaciones ocurridas en la zona:

  1. Movimiento de tierra y relleno con material pesado (agosto-noviembre de 2025). Según relatan, vecinos observaron durante la temporada de lluvias el paso continuo de vagonetas cargadas con lastre, relleno y piedra hacia el final de la calle Linda Vista, con un estimado de 200 vagonetas de material utilizado para construir gaviones y un relleno de gran peso sobre la montaña. Los denunciantes indican que, al consultar al encargado de la propiedad, fueron agredidos verbalmente. Señalan además que no se observa el letrero obligatorio que acredite la aprobación de estudios de viabilidad ambiental para la intervención. Aunque un inspector municipal indicó que no existía daño ambiental y que se contaba con permisos, los denunciantes sostienen que hubo movimientos de tierra no autorizados y un impacto ambiental evidente.

  2. Caída de rocas en la orilla del río y el sendero. Los denunciantes informaron a la Municipalidad sobre la caída de rocas en el sector cercano al sendero que conduce a la cascada, justo debajo de los gaviones construidos, sin haber recibido respuesta.

  3. Tala de árboles en zona de protección del Río Montezuma (19 de julio de 2026). Según el documento, un vecino constató la tala de varias hileras de árboles desde la propiedad en cuestión hasta la orilla del río, para abrir visibilidad. Los denunciantes señalan que los 50 metros contiguos a la orilla del río constituyen una zona de protección inalienable e intransferible según la legislación forestal vigente.

Argumentos y peticiones

La ADIM argumenta que estos hechos han causado un daño paisajístico irreversible en el mirador natural de la cascada, han puesto en peligro la integridad física de personas visitantes ante el riesgo de derrumbes, han generado riesgo de colapso estructural por el peso del relleno colocado, y atentan contra el estatus de conservación del Río Montezuma, reconocido con la Bandera Azul Ecológica en 2024 (entregada en 2025).

La organización solicita a las autoridades tener por interpuesta la denuncia, realizar una inspección de campo urgente con participación de representantes comunitarios, iniciar los procedimientos administrativos para detener cualquier actividad destructiva adicional, exigir la restauración del ecosistema afectado y sancionar a las personas responsables conforme a la Ley de Biodiversidad y la Ley Forestal, y que se ordene la divulgación pública del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) que respalde la intervención realizada en la zona.

Bloque Verde: “La acción en las calles es luminaria de esperanza”

Sin una sana separación de poderes, la defensa de nuestros territorios queda a merced de intereses extractivistas.

Las calles siguen siendo esperanza y resistencia frente a quienes destruyen y contaminan nuestra casa común.

Y esto no es un cheque en blanco al Poder Judicial: a ecologistas y pueblos indígenas nos siguen debiendo justicia pronta y cumplida.

Recordamos a Sergio Rojas, Jehry Rivera, Jairo Mora. Su memoria también es lucha.

Le invitamos a ver y compartir.

Arte, música y resistencia ecologista: América Latina se une en defensa de los manglares este 26 de julio

En el marco del Día Internacional de la Defensa del Ecosistema Manglar (26 de julio), activistas y artistas de América Latina unen sus voces y ritmos en una potente colaboración musical independiente que busca sensibilizar y movilizar a la ciudadanía en defensa de nuestros humedales y zonas costeras.

La producción musical estará disponible a partir de este 26 de julio en SoundCloud y YouTube, y progresivamente durante los días siguientes en todas las principales plataformas digitales de streaming.

La iniciativa, impulsada desde el Bloque Verde de Costa Rica, fusiona el arte con la causa ambientalista para denunciar la degradación de estos ecosistemas vitales ante la expansión de modelos agroindustriales extractivistas en la región.

«La música es una herramienta fundamental de resistencia y memoria colectiva. Esta colaboración latinoamericana celebra la vida y biodiversidad de los manglares, pero también alza la voz por las comunidades costeras que los defienden día a día.» Indicó el compositor Fabián Pacheco

Memoria y lucha: El caso del Humedal Térraba-Sierpe

En forma paralela al lanzamiento musical, se comparte en el siguiente enlace un artículo de opinión firmado por el destacado ecologista y docentes de la Universidad de Costa Rica (UCR) y Universidad Nacional (UNA): Mauricio Álvarez Mora.

En este texto reflexivo e histórico, Álvarez rescata la emblemática contienda ecologista y la resistencia en defensa del Humedal Nacional Térraba-Sierpe, uno de los ecosistemas de manglar más importantes de Centroamérica, frente a la amenaza de destrucción ambiental impulsada por los enclaves de monocultivo de piña de la corporación PINDECO. El mensaje ecologista redactado por Álvarez también forma parte de la obra musical, siendo interpretado en el cierre de la canción.

Ficha Técnica y Créditos de la Producción

  • Composición y voz: Fabián Pacheco y Juan Trukyman

  • Bajo eléctrico: Hendrick Carranza

  • Piano: Maryan Cuevas

  • Trompeta y brass: Fabricio Muñoz

  • Percusión menor: Francisco Carvajal

  • Batería y timbal: Jonathan Alarcón

  • Coros: Na Salguero

  • Redacción del texto final leído por Fabián Pacheco: Mauricio Álvarez

Equipo de Producción:

  • Productor Ejecutivo: Fabián Pacheco Rodríguez

  • Productores Musicales: Fabián Pacheco Rodríguez, Juan Trukyman y Rialengo

  • Ingeniero de Grabación: Francisco Murillo (Rialengo)

  • Ingeniero de Edición, Mezcla y Mástering: Heriberto Román Chávez

  • Arte Gráfico de Portada: Fernando Yela

UCR presentará el zine y video Ahí viene(n) la(s) plaga(s), un proyecto artístico y transdisciplinario entre Costa Rica y México

El Programa de Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura invita a la presentación del zine y video Ahí viene(n) la(s) plaga(s), un proyecto extra-disciplinario desarrollado entre Costa Rica y México que propone una reflexión crítica sobre la forma en que se entienden las llamadas «plagas» y las relaciones entre cuerpos, especies y territorios.

La actividad se realizará el lunes 27 de julio, a las 5:00 p.m., en el Auditorio Roberto Murillo, ubicado en el segundo piso de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica, Sede Rodrigo Facio.

El proyecto, coordinado por Diana Barquero e Ilana Boltvinik, invita a cuestionar las explicaciones simplistas sobre las plagas y a explorar perspectivas que articulan arte, conocimiento territorial y transdisciplinariedad.

El trabajo fue realizado por un grupo extra-disciplinario integrado por personas académicas de Costa Rica y México, mediante visitas de campo, entrevistas con voces locales y un proceso de escritura colectiva, con el propósito de abrir espacios para nuevas formas de comprender las complejas relaciones entre los territorios, las especies y las comunidades.

Durante la presentación participará Fabián Pacheco, integrante de Bloque Verde, ecologista y colaborador entrevistado para este proyecto.

También intervendrán Ilana Boltvinik y Diana Barquero, como coordinadoras del proyecto; Sebastián Coto, quien además de formar parte del equipo actuará como moderador; y Rocío Zamora.

El equipo colaborador está integrado por Andrea Guízar (México), José Alejandro Sánchez Vigil (México), Alessandro Valerio (Costa Rica-México), Rodrigo Viñas Miranda (México), Sebastián Coto (Costa Rica), Adrián Vergara (Costa Rica) y Rocío Zamora Sauma (Costa Rica).

La publicación fue realizada por Festina Ediciones (México) y el diseño del zine y del afiche estuvo a cargo de Ana Lucía Sánchez Vargas.

La iniciativa cuenta con el apoyo de The Global Center of Spatial Methods for Urban Sustainability (SMUS), de la Universidad Técnica de Berlín, y del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).

En la organización también participan el Programa de Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura (PDESC); la Escuela de Filosofía; la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura: la Universidad Veracruzana; la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad de Costa Rica.

Jairo Mora: trece años después, la impunidad y la violencia contra quienes defienden la vida continúan

Bloque Verde

Han pasado trece años desde el asesinato de Jairo Mora Sandoval. Trece años desde aquella madrugada del 31 de mayo de 2013 en que Costa Rica despertó con la noticia del brutal asesinato de un joven defensor de las tortugas marinas en Playa Moín.

Trece años después, su nombre comienza a desvanecerse de la memoria colectiva. Para muchas personas jóvenes, Jairo es apenas una referencia ocasional en una noticia, una publicación conmemorativa o una fecha en el calendario ambiental. Sin embargo, para quienes vivimos aquellos días, su asesinato marcó un antes y un después en la historia del movimiento ecologista y de la defensa de los derechos humanos en Costa Rica.

La indignación que provocó su muerte no se explicaba únicamente por la brutalidad del crimen. También expresaba el hartazgo acumulado frente a años de agresiones, amenazas e impunidad contra personas que defendían los bienes comunes. Jairo no fue un hecho aislado. Su asesinato puso en evidencia una realidad que muchos sectores preferían ignorar: defender la naturaleza en Costa Rica también podía costar la vida.

Miles de personas salieron entonces a las calles para exigir justicia. Organizaciones ecologistas, movimientos estudiantiles, colectivos sociales, comunidades costeras y ciudadanía de distintas partes del país levantaron una voz común. Se exigió el esclarecimiento del crimen, pero también medidas efectivas para proteger a quienes defienden el ambiente, fortalecer el acceso a la justicia y combatir la impunidad que históricamente ha rodeado los conflictos socioambientales.

Trece años después, muchas de aquellas demandas continúan pendientes.

La violencia contra las personas defensoras ambientales no desapareció con el asesinato de Jairo. Las amenazas, el hostigamiento, la criminalización de liderazgos comunitarios, las campañas de desprestigio y la judicialización de quienes defienden ríos, bosques, humedales, territorios indígenas y zonas costeras siguen presentes en numerosos conflictos socioambientales del país.

A ello se suma un contexto político particularmente preocupante. Vivimos tiempos en los que desde diversos sectores de poder se promueve una creciente intolerancia hacia la organización social y hacia cualquier cuestionamiento a proyectos o actividades que generan impactos ambientales.

Mientras buena parte de América Latina avanza en el reconocimiento de los derechos de las personas defensoras ambientales mediante instrumentos como el Acuerdo de Escazú, en Costa Rica importantes sectores empresariales continúan bloqueando cualquier avance en esa dirección. A la vez, desde espacios institucionales y gubernamentales se desacredita con frecuencia a organizaciones sociales, comunidades organizadas y movimientos ambientales que ejercen su legítimo derecho a defender los bienes comunes.

Se intenta presentar a quienes defienden el agua, los bosques, los territorios indígenas, las costas o la biodiversidad como enemigos del desarrollo. Se alimentan discursos que buscan aislar, deslegitimar y desgastar a quienes cuestionan intereses económicos poderosos. Este clima de hostilidad no es inocente. Constituye una forma de violencia que crea condiciones para nuevas agresiones.

Por eso recordar a Jairo no puede limitarse a un acto simbólico o a una efeméride anual.

Recordar a Jairo implica preguntarnos qué ha cambiado desde entonces. Implica preguntarnos por qué continúan ocurriendo agresiones contra personas defensoras ambientales. Implica cuestionar por qué Costa Rica sigue sin contar con mecanismos robustos de protección para quienes arriesgan su seguridad en defensa de la naturaleza y de los derechos colectivos.

También implica mirar lo ocurrido en Moín.

Una de las exigencias que surgieron tras el asesinato de Jairo fue la protección efectiva de las playas donde anida la tortuga baula y de los ecosistemas que él dedicó su vida a defender. Sin embargo, durante estos años el Caribe costarricense ha experimentado profundas transformaciones asociadas al desarrollo portuario e industrial. La erosión costera, la alteración de hábitats y la presión creciente sobre los ecosistemas han afectado seriamente algunas de las áreas más importantes para la anidación de esta especie.

Las tortugas que Jairo protegía continúan enfrentando amenazas. Los ecosistemas que defendía continúan bajo presión. Las causas que motivaron su compromiso siguen vigentes.

Pero la historia de Jairo también es una historia de esperanza.Porque su legado no pertenece únicamente al pasado. Vive en cada comunidad que se organiza para proteger una fuente de agua. Vive en cada pueblo indígena que defiende su territorio. Vive en cada organización que denuncia la destrucción ambiental. Vive en cada persona joven que decide involucrarse en una causa colectiva para proteger la vida.

Jairo nos recuerda que la defensa ambiental no es solamente una tarea técnica o científica. Es una lucha profundamente humana. Es la defensa de las condiciones que hacen posible la vida. Es la defensa de los derechos de las comunidades. Es la defensa del futuro.

Desde el Bloque Verde afirmamos que la mejor forma de honrar la memoria de Jairo Mora no es únicamente recordarlo. Es continuar las luchas que él ayudó a visibilizar.

  • Exigimos el reconocimiento y la protección efectiva de las personas defensoras ambientales.
  • Exigimos el fin de la impunidad frente a las agresiones contra quienes defienden los bienes comunes.
  • Exigimos el respeto a las comunidades que se organizan para proteger sus territorios.
  • Exigimos que Costa Rica asuma seriamente los compromisos internacionales orientados a garantizar el acceso a la información, la participación ciudadana y la justicia ambiental.

Trece años después, Jairo sigue siendo un símbolo de dignidad, compromiso y resistencia.

Su legado nos recuerda que defender la naturaleza es defender la vida.

Y mientras existan personas dispuestas a proteger un río, una playa, un bosque, una montaña o una comunidad, Jairo seguirá caminando junto a quienes creen que otro futuro es posible.

Porque la memoria también es una forma de lucha. Y porque frente a la impunidad, el olvido nunca puede ser una opción.