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Etiqueta: CCBEEM

Cuando una comunidad invierte en su memoria, también construye su futuro: Maraya Jiménez culmina una etapa de formación que nació en Cahuita

Hace poco más de una década, una joven de Cahuita comenzó a participar en un proyecto comunitario que buscaba recuperar la memoria histórica escondida bajo las aguas del Caribe costarricense. Ese camino, construido colectivamente por familias, personas buceadoras, pescadores, juventudes, organizaciones sociales, instituciones públicas y especialistas nacionales e internacionales, permitió que el pasado 24 de junio de 2026 Maraya Jiménez Taysigue culminara en la Universidad de Cádiz, España, una etapa fundamental de su formación en el Máster en Arqueología Náutica y Subacuática.

Maraya Jiménez Taysigue

Más que un logro individual, la culminación de esta etapa representa el resultado de un proceso comunitario que durante años apostó por la formación de liderazgos locales para fortalecer la protección del patrimonio cultural subacuático y la memoria histórica del Caribe Sur.

Maraya es presidenta del Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCBEEM), organización comunitaria a la que se integró siendo adolescente y desde la cual ha participado en iniciativas de ciencia ciudadana, conservación marina, arqueología subacuática comunitaria y recuperación de la historia afrodescendiente e indígena de Cahuita.

Durante estos años, el CCBEEM ha impulsado un modelo de trabajo basado en la participación comunitaria que reúne juventudes afrodescendientes, indígenas Bribri y Cabécar, personas pescadoras, personas mayores, instituciones públicas, universidades y especialistas de distintos países. Ese proceso permitió consolidar investigaciones que alcanzaron reconocimiento nacional e internacional, entre ellas la identificación científica de dos barcos esclavistas naufragados frente al Parque Nacional Cahuita, vinculados al desembarco de cientos de personas africanas en marzo de 1710, un hallazgo que ha contribuido a reescribir parte de la historia del Caribe costarricense.

La oportunidad de cursar estudios avanzados en España surgió gracias al reconocimiento alcanzado por ese trabajo comunitario y al respaldo de instituciones como la UNESCO y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España. Sin embargo, la posibilidad de concretar esa formación dependió también de una amplia campaña de solidaridad impulsada desde la propia comunidad.

Mediante la iniciativa «Colón por Colón, euro por euro, dólar por dólar», numerosas personas, familias, organizaciones, rifas comunitarias, actividades de buceo y donaciones hicieron posible financiar la permanencia de Maraya en Cádiz. La campaña se convirtió en una expresión concreta de confianza en la capacidad de las juventudes del Caribe Sur para devolver ese conocimiento a sus comunidades.

En una declaración enviada a SURCOS, Maraya expresó que este proceso ha sido posible gracias al respaldo recibido:

«Todo esto ha sido gracias a la comunidad del Caribe Sur y de Costa Rica en general, la comunidad que me ha apoyado y me ha acuerpado económicamente, emocionalmente y en muchos otros sentidos. Me siento muy feliz.»

La joven explicó además que la ceremonia realizada el 24 de junio marca la culminación de una etapa, pero no el final de su formación. Actualmente participa en prácticas arqueológicas en la bahía de Algeciras, donde fortalece conocimientos en prospección, excavación, registro y uso de tecnologías aplicadas a la arqueología subacuática. Posteriormente regresará a Costa Rica para concluir su tesis, prevista para septiembre, y más adelante realizará prácticas profesionales en Campeche, México, especializadas en patrimonio cultural subacuático.

Por esa razón, y atendiendo la precisión realizada por la propia Maraya, esta publicación consigna correctamente que culminó esta etapa del Máster en Arqueología Náutica y Subacuática. Una vez aprobada su tesis obtendrá el título profesional correspondiente.

La investigación que desarrolla se encuentra estrechamente vinculada con la experiencia del CCBEEM y con el modelo de participación comunitaria construido en Cahuita. Esa continuidad también se refleja en la ponencia que presentará durante el I Congreso de Patrimonio Cultural de la Universidad de Costa Rica, titulada «Reconectando las raíces del Caribe Sur: gestión comunitaria del patrimonio cultural subacuático en Cahuita, Costa Rica», donde expone cómo las comunidades pueden convertirse en protagonistas de la investigación, protección y apropiación social de su patrimonio.

El proceso vivido por Maraya también ha encontrado eco entre personas descendientes de quienes protagonizaron la historia recuperada por estas investigaciones. Familiares de Miguel Maroto —africano de 16 años que desembarcó libre en las costas de Cahuita tras el naufragio de 1710 y cuyos descendientes viven hoy en Costa Rica— enviaron un mensaje a la comunidad en el que expresan:

«Muchísimas gracias por compartir la información, sin duda alguna un gran logro para todos ustedes que tanto han trabajado. Muchos éxitos para Maraya y a ustedes como comunidad en esta nueva etapa.»

Ese reconocimiento resume el significado de un proceso que trasciende la formación académica de una persona. Durante más de una década, la comunidad de Cahuita ha demostrado que la recuperación de la memoria histórica puede convertirse también en una herramienta para fortalecer la identidad, formar nuevos liderazgos, proteger el patrimonio cultural y natural y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.

La historia de Maraya Jiménez Taysigue es, en ese sentido, también la historia de una comunidad que decidió invertir en el conocimiento como forma de construir su futuro.

SURCOS invita a conocer el testimonio de Maraya Jiménez sobre este proceso de formación y sobre el papel que han tenido la organización comunitaria y la participación ciudadana en la recuperación de la memoria histórica y el desarrollo local; para ello presentamos el video compartido por el CCBEEM.

La inteligencia artificial (IA) y el Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar

Artículo de opinión elaborado por María Suárez Toro.

Escribana e INMAR Caribe.

No creo mucho en la Inteligencia Artificial (IA). Me parece que no tiene inteligencia propia, ni es tan artificial. Nos roba la información que ha nacido de la inteligencia humana – que de artificial no tiene nada. Y por más que muchas veces me cuestiono eso de sapiens porque hoy día nuestra especie está demasiado perdida en este planeta con graves consecuencias, es inteligencia que viene de nuestra naturaleza.

Pero debo reconocer que recientemente he vivido dos experiencias que me hacen pensar que muchas veces la IA nos roba inteligencia con más capacidad que muchos humanos y humanas.

El pasado 27 de abril el Centro Comunitario de Buceo (CCBEEM) anunció en su comunidad del distrito de Cahuita, que su proyecto de nueve años de investigación en ciencia ciudadana – bajo el nombre Expedición Galeones y Otras Embarcaciones – había logrado establecer científicamente la identidad de dos naufragios en el Parque Nacional Cahuita que aportan nuevos datos sobre la llegada de la población africana a Costa Rica.

Aunque para todo el mundo en Talamanca e internacionalmente ha estado claro que la juventud buceadora local del Centro ha sido la gestora y conductora de ese proyecto y que fue apoyada por la co gobernanza comunitaria y gubernamental, las organizaciones sociales de desarrollo como Profana y de tribalidades afro y bribri, la UCR sede Caribe y la UNED, la gerencia de empresas como el Tajo Chirripó y personas arqueólogas subacuáticas internacionales de muchos países, expedicionarias de NATGEO y especialistas en arqueomitología del Instituto Internacional de Arqueomitología, entrenadores, instructores PADI en buceo scuba en el país y en EUA de la YouthDiving With a Purpose (DWP) y muchos de ustedes que nos leen.

Las agencias de prensa en este acontecimiento

Pues van a creer que agencias de prensa como AFP (Agencia FrancePress) inmediatamente, la misma noche del anuncio, envió un cable donde le otorgaba todo el crédito del resultado a las personas arqueólogas danesas que vinieron al país invitadas por el CCBEEM para dirigir solamente la excavación necesaria para las pruebas finales.

Tanto el Museo Nacional de Dinamarca como el Museo Nacional de Costa Rica en sus respectivas páginas web también habían aislado el trabajo arqueológico subacuático de todo un proceso dentro del cual esa particular ciencia se enmarcaba, dándose el crédito del resultado.

Y para colmo, como era de esperarse, cuando nuestra prensa nacional no hace su propio trabajo sobre lo propio en Costa Rica. Ese lunes 28 de abril, demasiados medios de prensa nacionales reprodujeron el cable de AFP, ignorando todo lo que, desde Cahuita, su territorio de cobertura, había hecho y publicado ese domingo.

Los embajadores y embajadoras hablaron con las autoridades de AFP en Francia y aclaramos, pero no hicieron nada para rectificar, hablamos con los dos museos en mención y ambos rectificaron, hablamos con el Semanario Universidad e inmediatamente sacaron un super reportaje propio, otros medios que lo reprodujeron hicieron lo mismo y otros como La Teja y La Nación editan pautando citas para venir a hacer mejores reportajes in situ. Prensa local como Delfino, SURCOS y Voyager, entre otras, publicarán bien la noticia desde el inicio.

Pero el daño ya estaba hecho y ha costado mucho revertir el impacto de una noticia que bien ponderada, ubica que hay más de una noticia en esa noticia.

Primero el hecho de probar que dos barcos El Fredericus IV y El Christianus V naufragios pertenecen a una historia desconocida de tráfico de personas esclavizadas que aporta a la historia, ya que era una saga desconocida. Segundo, es un hallazgo liderado por una iniciativa comunitaria en arqueología comunitaria compuesta por jóvenes afro descendientes e indígenas y mestizos, por lo tanto, con relación directa a los legados en esa historia; por lo cual su narrativa cambia la historia comunicacional de los acontecimientos. Tercero, en el país no había experiencia en esta disciplina, por lo cual la primera es comunitaria que integra lo académico y no a la inversa, como las investigaciones prediales en el PNC.

Inteligencia del AI en esta Historia que Hace Historia

Ejemplo 1:

Pues resulta que anoche los embajadores y embajadoras del mar recibieron una interesante llamada telefónica de la señora Ida Cortés del grupo de mujeres “ACTUALIDADES”. En su mayoría compuesto por mujeres jubiladas en Costa Rica, se reúnen una vez por semana para compartir información del acontecer político en el mundo y el país.

Resulta que las noticias del ámbito político en el mundo son tan avasalladoras, que decidieron que temas de seguirles la pista, querían conocer experiencias que las inspiraran.

Así, encontraron a embajadores y embajadoras del mar, les contactaron y van a organizar una conferencia para finales de junio.

Pete Stephens y Maraya Jiménez le preguntaron a Ida Cortés cómo nos encontraron. “Pues van a creer que pusimos en Chat GPT lo siguiente: “Díganos de una experiencia en Costa Rica que nos permita animarnos y entusiasmarnos por conocer lo que hacen y Click, sale Chat GPT con su mensaje único: “Embajadores y Embajadoras del Mar en el Caribe de Costa Rica…”

Ida, hermana de Jorge Cortés del CIMAR, un tanto sorprendida para bien de lo que leía sobre el trabajo juvenil e infantil en el Caribe, lo llamó para saber si era cierto lo que el Chat GPT decía sobre el proyecto ya que parte era sobre la especialidad de su hermano: los corales. “Sí, hermana, hacen eso y mucho más, ¡los conozco!”

Ejemplo 2:

Maraya, curiosa por saber qué se decía, colocó lo siguiente y el AI de Google: “¿Qué es la arqueología subacuática comunitaria?”

AI en Google: «La arqueología subacuática comunitaria es un enfoque que busca involucrar a las comunidades locales en la investigación y conservación del patrimonio arqueológico sumergido. Implica trabajar de forma colaborativa con los habitantes de áreas costeras o rivereñas para descubrir, documentar y proteger los restos arqueológicos subacuáticos. Participación comunitaria: A diferencia de la arqueología subacuática tradicional, que suele ser conducida por arqueólogos profesionales, la arqueología subacuática comunitaria enfatiza la participación activa de los miembros de la comunidad en todas las etapas del proyecto.»

Y los ejemplos que presenta la IA son todos el CCBEEM

¿Está en lo correcto la IA sobre el Trabajo del Centro?

Durante nueve años, jóvenes afro descendientes, indígenas y cruzados del Caribe Sur lideraron un proceso inédito de ciencia ciudadana para revelar la identidad de dos naufragios localizados frente a Punta Cahuita, en el Parque Nacional Cahuita. El objetivo fue claro: reconstruir, desde el territorio, la verdad oculta bajo el mar mediante una combinación de saberes ancestrales y métodos científicos.

La Expedición Galeones y Otras Embarcaciones integró historia oral, documentación archivística y arqueología subacuática. Escuchando las voces de pescadores (as), investigamos archivos en Costa Rica, Dinamarca y España, realizamos inmersiones arqueológicas en los sitios “Los Ladrillos” y “Los Anclas y Cañones”, se aplicaron métodos avanzados de análisis material.

Los resultados son contundentes: los restos pertenecen a los pecios daneses esclavistas Fredericus IV y Christianus V, que llegaron a Cahuita el 2 de marzo de 1710 tras extraviarse en su ruta hacia la isla de St. Thomas. Un motín protagonizado por marineros y personas africanas cautivas desembocó en un hecho sin precedentes: el desembarco libre de más de 600 africanos y africanas.

Las pruebas arqueológicas incluyen ladrillos daneses identificados mediante susceptibilidad magnética y termoluminiscencia, pipas holandesas fechadas entre 1690 y 1710, y madera de roble analizada por dendrocronología que confirma su origen en el Báltico danés. A esto se suman mapas históricos, una manilla de esclavos documentada y fotogrametría subacuática.

Este proceso comunitario no sólo validó científicamente una historia de resistencia y libertad; también la narró con intencionalidad cultural, a través de calypsos, libros de cuentos, dibujos infantiles y performances.

Como dicen los y las protagonistas al cerrar el ciclo: “No somos historiadores, pero hacemos historia; no somos científicos profesionales, pero generamos conocimiento. Somos buzos recreativos, porque estamos recreando, con memoria, la narrativa de nuestro patrimonio sumergido.”

Hoy, con ciencia, conciencia y comunidad, el océano nos devuelve una verdad que les pertenece.

Nota: Usa la IA sin regalarle tu inteligencia natural.

María Suárez Toro.

Publicado en https://escribana.org/es/la-inteligencia-artificial-ia-y-el-centro-comunitario-de-buceo-embajadores-y-embajadoras-del-mar/ y compartido con SURCOS por María Suárez Toro.