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Etiqueta: centroamérica

Eureka: Ni Panini, ni Tucídides, ni Star Wars. La Tecnocracia como Nuevo Imperio

Por: Moisés Roberto Escobar
Investigador asociado de FUDECEN
Miembro de la junta directiva del Colegio de Profesionales de El Salvador
Ciudad Arce, El Salvador, mayo 2026

Vivimos una paradoja histórica: estamos en un cambio de era y, simultáneamente, en una era de cambios vertiginosos. Si Tucídides, el historiador griego que describió la guerra del Peloponeso, o George Lucas con su saga de Star Wars, pudieran observar el presente, probablemente no reconocerían el campo de batalla. Tampoco lo haría el coleccionista de álbumes de Panini, quien alguna vez creyó que reunía figuras de papel, ignorando que hoy somos nosotros los «stickers» que se coleccionan, se empaquetan y se venden.

Nos encontramos cruzando el umbral crítico desde las democracias analógicas —o, más honestamente, las plutocracias de la era industrial— hacia un nuevo régimen: la tecnocracia. Y ojo, no es una utopía liberadora; es, con frecuencia, otra forma de plutocracia, pero digitalizada.

Como sostiene la filósofa Carissa Véliz, estamos ante una desestabilización intencionada de los sistemas de gobierno de los últimos 200 años. La democracia, en sus múltiples estadíos, desde la planificación estatal hasta el libre mercado, ha sido siempre una configuración de asimetrías de poder. Ya fueran los mercaderes, los banqueros, los militares o los extremistas religiosos, la historia nos muestra que el poder siempre tiende a concentrarse en manos de una élite.

La novedad del hoy y del ágora es que: nos mudamos de lo análogo a lo digital.

Una contemporaneidad que radica en la velocidad y la naturaleza de esta transición. La tecnocracia ha logrado en menos de 70 años lo que a las democracias tradicionales les tomó dos siglos: una masificación sutil, omnisciente y omnipresente. Esta transformación no ha sido ruidosa; ha sido subversivamente tácita, sublime y, paradójicamente, atractiva. Ya no nos dirigen solo con leyes o ejércitos; nos dirigen mediante algoritmos, bases de datos y discursos diseñados para incidir en cada colectivo. Nuestros pensamientos, miedos y deseos son extraídos, almacenados y manipulado para incidir en el comportamiento social a escala global.

Esta era de cambios, sin embargo, es también una continuidad de las luchas análogas. La velocidad de la transformación es brutal, pero la necesidad humana de pensamiento crítico, divergencia y solidaridad permanece intacta. No se trata de una utopía inalcanzable, sino de una necesidad urgente de paz y bienestar común. La lucha ya no es solo por el voto o la calle, sino por la soberanía de nuestros datos y la integridad de nuestra conciencia.

La realidad centroamericana: Datos sin soberanía En nuestra región, esta transición tiene matices críticos. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y reportes de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), aunque la conectividad móvil en Centroamérica ha crecido más del 100% en la última década, la soberanía de datos es casi inexistente. Más del 90% de los datos generados por ciudadanos de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica residen en servidores de empresas extranjeras, fuera de cualquier marco legal regional.

Además, la transición digital se presenta como un fenómeno marcadamente desigual, donde coexisten la hiperconectividad del consumo con profundas exclusiones estructurales. Según datos del sector, mientras el promedio global es de casi siete cuentas de redes sociales por persona, en el istmo la adopción digital se vuelca de manera masiva pero pasiva hacia plataformas como Facebook y TikTok, convirtiendo a las poblaciones en consumidoras de narrativas y exportadoras netas de datos, sin una verdadera soberanía tecnológica.

En El Salvador, la digitalización se ha acelerado con la implementación de billeteras digitales y la digitalización de trámites, pero esto ha creado una dependencia total de la infraestructura tecnológica externa. En Guatemala y Honduras, la falta de leyes robustas de protección de datos personales deja a los ciudadanos vulnerables a la extracción masiva de información por parte de corporaciones tecnológicas que operan sin regulación local. Como señala el Observatorio de la Sociedad de la Información de Centroamérica, la región es un «laboratorio de exportación»: sus patrones de consumo, opiniones políticas y datos biométricos son procesados en Silicon Valley, Europa o Asia, y los resultados se devuelven como publicidad o influencia política.

Esta era de cambios es, paradójicamente, una continuidad histórica acelerada. Las transformaciones actuales ocurren con una celeridad y brusquedad inéditas, alterando la percepción del tiempo y de la soberanía individual. La gobernanza digital ha sofisticado la asimetría del poder, convirtiendo el dato en el activo más valioso del nuevo capitalismo de vigilancia.

Ante este panorama, la resistencia sigue siendo profundamente humana y análoga. Hoy más que nunca cobra vigencia la urgencia del pensamiento crítico, el valor de la divergencia y la necesidad absoluta de colectivizarnos desde la solidaridad y el bien común. Desafiar el determinismo tecnológico no es una utopía romántica; es una necesidad biológica, económica y política para preservar la paz y la dignidad en los albores de este nuevo siglo.

Por ello, antes de resignarnos a ser meros nodos en una red ajena, debemos retomar la lectura de Véliz y, sobre todo, volver a nuestra propia consciencia. La verdadera revolución no ocurrirá en los servidores de Silicon Valley, sino en la capacidad de transformarnos y reivindicar nuestra humanidad. Necesitamos ser Ubuntu: «yo soy porque nosotros somos». En un mundo donde la tecnología intenta fragmentarnos para controlarnos mejor, la solidaridad es nuestro acto de resistencia más poderoso.

Aplaudamos, apapachemos y despertemos esa consciencia proactiva. El futuro no está escrito en código binario; está en nuestras manos y en nuestra capacidad de recordarnos que, al final del día, seguimos siendo humanos.

Acá la brillante claridad narrativa se Véliz: https://ethic.es/entrevistas/entrevista-carissa-veliz/?brid=YWdncwG-AbN79d0LBwGTKghmz6c7

Posgrado Centroamericano en Sociología analizó vigencia y desafíos de los Acuerdos de Paz en Guatemala

El Posgrado Centroamericano en Sociología de la Universidad de Costa Rica realizó la conferencia virtual “La paz fragilizada: Hipótesis sobre la vigencia y posibilidades de los acuerdos de paz en Guatemala (1996-2026)”, un espacio de reflexión sobre los alcances, tensiones y perspectivas de los acuerdos firmados hace tres décadas en ese país centroamericano.

La actividad contó con la participación del sociólogo guatemalteco M.Sc. Luis Raúl Salvadó Cardoza, magíster del Posgrado Centroamericano en Sociología de la UCR y consultor del Instituto Mesoamericano para la Gobernanza (IMAG), Guatemala, quien abordó los principales desafíos que enfrenta actualmente la construcción de paz en Guatemala y las posibilidades de vigencia de los acuerdos suscritos en 1996.

Como comentaristas participaron el Dr. Guillermo Navarro Alvarado, docente de Sociología y del Posgrado Centroamericano en Sociología e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR, así como la M.Sc. Valeria Solano Chavarría, docente del Posgrado e investigadora del IIS-UCR.

La moderación estuvo a cargo de la Dra. Nancy Piedra Guillén, directora del Posgrado Centroamericano en Sociología de la Universidad de Costa Rica.

La conferencia se realizó este 7 de mayo de 2026 a las 5:30 p.m. en modalidad virtual y abierta a todo público.

Puede ver la conferencia en YouTube:

Semos buenos con los ajenos y malos con los propios… Salarruè but not Salarruè

Por Moisés Roberto Escobar
Investigador asociado FUDECEN Centroamérica

Las noticias del «despegue económico» salvadoreño dan cuenta de una transformación amplia, como en ciclos anteriores y del antaño nacional. Múltiples análisis y la obviedad de la realidad salvadoreña evidencian el acelerado y reciente avance social y económico de El Salvador, empujado por la mejora en la seguridad pública y el avance en la consolidación de un sistema de gobierno centralizado.

Lo inusitado es la posibilidad desde una práctica de la consolidada gobernanza nacional y de absolutismo del órgano Ejecutivo, junto con los resultados en materia de seguridad pública. Ahora, surgen ingentes oportunidades de dinámica eco sectorial que, se acompañan de políticas profundas de incentivos a la inversión, como la atracción de inversiones directas y para sectores económicos específicos.

La fórmula parece dar resultados. Por ejemplo, en el último semestre 2025 se identifican crecimientos intersectoriales de hasta 33%, aumento del financiamiento y de los incentivos para la Inversión Extranjera Directa, ocupación acelerada de suelos que transforman sus usos.

Por otra parte, destaca la política transaccional de USA que anula ciertos aranceles en canje por medidas de salvaguardas ambientales. Es decir, de lo último, posibilita un proceso de aumentos en las exportaciones desde El Salvador y para algunos sectores. Rubros como el agro, la industria diversificada pueden tener posibilidades de insertarse a la bonanza económica.

Es necesario definir quiénes se benefician, cuáles son las oportunidades y cómo impulsarlas para lograr un desarrollo sostenible, resiliente y de bienestar asequible.

Por qué, porque la economía salvadoreña desde su liberalización (la más profunda y reciente en los años 90) se preparó para la inversión y los agentes económicos del extranjero, pocamente con un refuerzo de lo local bottom – top. Lo que, además de provocar un fenómeno de expoliación y fuga de riquezas, que aunque emplea y produce mano de obra, provocó una precarización laboral, como también, una precarización de la naturaleza. Mayormente con aspectos de baja recaudación para los grandes capitales, aumento de la contaminación y el deterioro territorial, como también de la privación y la reducción de oportunidades de mejora en los sistemas de bienestar (como la educación, la salud, los servicios básicos domiciliares) y, ahora, aparecen los fenómenos de la gentrificación, del crecimiento de las prácticas fiscales regresivas, …

Y en la patria grande ¿cómo vamos?

Recientemente la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) a través del Centro de Estudios para la Integración Económica (CEIE), en colaboración con la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA) y la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (SECOSEFIN) publicaron el Informe económico regional 2023 – 2024, el informe señala, que:

a) una leve desaceleración al 5.4% en 2025.

b) El sector servicios, que se recuperó tras la pandemia de COVID-19, registró un aumento de 13.9%, alcanzando los USD 58,253.1 millones.

c) la tasa de empleo fue de 94% y una tasa de desempleo de 5.9%. El empleo formal creció en la región, aunque de manera desigual, con porcentajes entre 7.8% y 1.7%

d) Los ingresos tributarios aumentaron, alcanzando un promedio de 14.1% del PIB (SECMCA – SIECA, 2024)

Además, en el informe se identifican los principales productos de exportación que a los que la región centroamericana podría fortalecer integralmente, mostrados a continuación:

De las exportaciones regionales, USA representa el 49.7% del total exportado (+1.% con respecto al periodo anterior), seguido de la Unión Europea (19.4%), República Popular de China (4.7%), México (3.35), Japón (2.5%), Canadá (2.0%), Puerto Rico (2.0%, redujo 16.3%) y Haití con 2.0%, el cual redujo 28%.Destacando, también, la relevancia del comercio entre los países del propio continente americano, equivalentes a tres cuartos de la dinámica comercial de exportación (SECMCA – SIECA, 2024).

Ahora bien, las economías centroamericanas tienen una estructura y composición mayoritariamente de sectores de economía popular, informal, empresas micro, pequeña y mediana, hasta para nueve de cada 10 negocios en algunos países, y solo uno/10 corresponde a grandes empresas. Donde, las empresas MYPE y, posiblemente los sectores de economía popular – informal emplean a más del 70% de la población ocupada, generan más de la mitad de la economía nacional, que a su vez se complementa con cerca del aporte del 20% que representan las remesas (Forbes, 2025; Forbes, 2025b; FUSAI – FLACSO, 2025; La Prensa Gráfica, 2023).

En la narrativa salvadoreña expuse y dejé para intuiciones, someramente, desde el aporte de los sistemas locales económicos, luego la contrariedad o yuxtaposición de la gobernanza y la gobernabilidad que les arremete en desprotección. Contrario a lo ocurrido con las diversas prácticas y mecanismos de fomento, incentivos, exenciones y otros pleonasmos hacia el extranjerismo o fomento de aquello que no viene desde las bases comunitarias y agentes económicos oriundos, como las MYPE y sectores de economía popular – informal. Esto, para el caso centroamericano lo dejo a: “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16). Es decir, nuestros gobiernos desprotegen, abandona y arremeten contra nuestros principales agentes oriundos de economía y salvaguardan e impulsan extranjerismos. OjO, abogo por reequilibrios, no por extremismos.

Insisto en la obviedad: si las economías centroamericanas crecen, con dinámicas expansivas intersectoriales altísimas, para sectores como el turismo, la construcción, el financiero, por señalar algunas ¿Por qué eso no se traduce en progreso integral, estructural y mejoramiento en la calidad de vida y bienestar de las personas?, ¿Qué ocurre con toda la riqueza generada?, ¿Cómo se genera y distribuye la riqueza?, ¿Por qué si nos enteramos que existe una elevada generación de riqueza, que no se distribuye en la proporción y justicia/costos con la que se genera, continuamos apalancando a sectores expoliativos?

Hagamos dialéctica y mayéutica (ya iniciada antes). Nos urge (además de todo lo otro que también urge y prioriza), explorar, analizar y evaluar la costo – efectividad de las políticas públicas. Principalmente, nos debe increpar y mover hacia el fortalecimiento de los agentes locales, los insertados en los sectores de economía popular, informal, MYPE, de inversión extranjera directa, aportantes de remesas. Esto para dar la debida transición y el apropiado reequilibrio que nos haga de la gobernanza y la gobernabilidad reivindicaciones costo – efectivas. Esto quiere decir: volver la mirada hacia lo propio, a lo interno, a lo endógeno, y fortalecer las economías locales de proximidad y de capacidad productiva, industrial, comercial y de servicios en modelos mixtos de negocios, como el público, cooperativos – solidarios, privado que, den debida cabida al progreso integral de nuestros territorios.

Entonces, pienso yo (desde lo que alcanzo a saber y designoro más…), debemos:

1) volver aceleradamente (ipso facto) a la recuperación de los sectores locales de producción e industria, mediante zonas de protección y territorios económicos especiales para

2) rescate y fortalecimiento de sistemas de economía cooperativa – mixtos público/privado

3) recuperar los mecanismos de compras públicas locales

4) fortalecimiento de los sistemas multipolares/de escala de producción, industrialización y comercio encadenados

5) fomento del financiamiento condicionado, multiparamétrico y diferenciado de los sectores estratégicos – clave

6) continuar la apertura comercial internacional expansiva, mayormente con la debida integración Centroamericana…

7) avanzar y concretar la república centroamericana, como praxis de cohesión, cooperación, unionismo, articulación y coordinación económica, política, administrativa – logística porque “unidos somos más fuertes y, nadie se salva solo”.

Esto es posible (para el caso salvadoreño), actualmente el poder Ejecutivo mantiene una gobernanza absoluta, irrestricta, solo falta voluntad e interés superior por el bien común. Y, para Centroamérica, reivindicando y sanando a su Sistema de Integración, a su Organización de Estados Americanos, a sus entidades regionales bancarias y demás organismos centroamericanos.

El crecimiento económico no se traduce en bienestar integral por la concentración de riqueza y falta de políticas redistributivas. Urge fortalecer agentes locales y evaluar la costo – efectividad de las políticas públicas

#LetsGo… #CallToAct #NotRegrets #HagamosUbuntu

Referencias:

El Diario de Hoy, El Salvador. (2025). Gremiales celebran acuerdo comercial con EE. UU. y destacan su alcance para exportaciones e inversión. Recuperado de : https://www.eldiariodehoy.com/economia/gremiales-celebran-acuerdo-comercial-con-ee-uu-y-destacan-su-alcance-para-exportaciones-e-inversion/47089/2025/

Forbes (2025). Honduras, segundo país con mayor empleo informal en Centroamérica, según informe regional. Recuperado de https://forbescentroamerica.com/2025/07/24/honduras-segundo-pais-con-mayor-empleo-informal-en-centroamerica-segun-informe-regional

Forbes. (2025b). Envío de remesas a Centroamérica rompió récord en 2024. Recuperado de https://www.revistaeyn.com/inteligencia-eyn/envio-de-remesas-a-centroamerica-rompio-record-en-2024-EP23862464

FUSAI (Fundación de Apoyo Integral) – FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). (2025). El Estado de la MYPE 2025: La otra cara de la economía. Recuperado de https://observatoriomype.org.sv/el-estado-de-la-mype-2025-la-otra-cara-de-la-economia/

Banco Central de Reserva. (2025). Estadísticas y datos de PIB, IVAE, exportaciones, importaciones. Recuperado de https://estadisticas.bcr.gob.sv/

La Presan Gráfica. (2023). Peso de remesas en economía ha subido 8 puntos en 10 años Recuperado de https://www.laprensagrafica.com/economia/Peso-de-remesas-en-economia-ha-subido-8-puntos-en-10-anos-20230129-0054.html

SECMCA (Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano) – SIECA (Secretaría de Integración Económica Centroamericana). (2024). Informe Económico Regional 2023 – 2024. Recuperado de https://www.secmca.org/informe/informe-economico-regional-anual/

Nota. Salarruè es el escritor salvadoreño Salvador Salazar Arrué, que en su obra Cuentos de barro titula uno llamado «Semos malos», parafraseado en esta nota y con más detalles del escritor acá: https://www.unesco.org/es/memory-world/lac/salvador-salazar-arrue-salarrue-archive-xxth-century

Crisis de la democracia en Centroamérica será analizada en webinario académico

PRISMA y la Cátedra Centroamérica de la Universidad de Costa Rica (UCR) invita al webinario “Crisis de la democracia en Centroamérica”, un espacio de reflexión que reunirá a especialistas de la región para examinar los desafíos actuales que enfrentan los procesos democráticos en el istmo.

El encuentro se realizará el miércoles 19 de noviembre de 2025, a las 10:00 a.m. (hora Centroamérica), y será transmitido en Facebook Live por la página de la Cátedra Centroamérica (UCR).

Participarán Ileana Gómez, del equipo coordinador de la Fundación PRISMA; el economista Rafael Enríquez; y Alberto Cortés, coordinador de la Cátedra Centroamérica de la UCR.

Desde Fundación PRISMA, Ileana Gómez abordará los riesgos que amenazan la democratización en los países del Triángulo Norte de Centroamérica, donde —según explicó— las élites económicas buscan silenciar voces disidentes y controlar territorios rurales y sus recursos.
A pesar de ese contexto, Gómez subraya que comunidades campesinas, pueblos indígenas y afrodescendientes están impulsando una resignificación de los territorios, reconociéndolos no solo como tierra productiva, sino también como espacios de identidad social, ejercicio de derechos y prácticas de sustentabilidad e inclusión.

Este diálogo forma parte de los esfuerzos de la Facultad de Ciencias Sociales (UCR), en alianza con PRISMA y el programa FOCOS, por promover el análisis regional sobre las condiciones democráticas y las respuestas sociales frente a los autoritarismos que resurgen en América Central.

📅 Fecha: Miércoles 19 de noviembre de 2025
🕙 Hora: 10:00 a.m. (hora Centroamérica)
📍 Transmisión: Facebook Live – Cátedra Centroamérica UCR

Un pacto de honor por la vida y la paz, en conjunto con todos los países centroamericanos

Alberto Salom Echeverría

Con humildad, como simple ciudadano presento una propuesta a la totalidad de las candidatas y candidatos a la presidencia de la República.

Se trata de una propuesta para actuar mancomunadamente frente al cambio climático y por la paz regional.

En tiempos electorales, los discursos suelen concentrarse en lo urgente: la seguridad, la economía, los servicios públicos. Pero también es el momento para pensar en lo trascendental. Y pocas causas hoy son tan universales, inaplazables y críticas como el combate al cambio climático.

Centroamérica es una de las regiones más vulnerables del planeta ante esta amenaza. Los desastres naturales, cada vez más intensos y frecuentes, afectan nuestra agricultura, desplazan comunidades, deterioran nuestra infraestructura y empujan a miles a migrar. No es una amenaza futura: ya es una realidad.

Por eso, propongo que quien gane la presidencia en las próximas elecciones de febrero 2026, asuma desde el primer día un compromiso visionario: convocar a una conferencia de presidentes centroamericanos para firmar un Pacto de Honor entre nuestros conciudadanos y el mundo.

Un liderazgo que convoque

La propuesta es clara. Que Costa Rica, al asumir el nuevo gobierno, convoque inmediatamente a los mandatarios de la región para construir un bloque centroamericano unido frente al cambio climático y por la paz. No se trata de una alianza política ni económica. Se trata de una declaración conjunta de responsabilidad y visión de futuro.

Primer compromiso: Carbono neutralidad para el 2036

Propongo que este pacto incluya como meta común alcanzar la carbono neutralidad en el año 2036; diez años trabajando como región más allá de las diferencia ideológicas o nacionales. Es tiempo suficiente. Algunos países ya han dado pasos firmes, pero necesitamos cooperación regional, financiamiento conjunto, intercambio tecnológico y una sola voz en la escena internacional.

Que Centroamérica pase de ser una víctima del cambio climático, a convertirse en un bloque líder y propositivo.

Segundo compromiso: ¡Nunca más aceptar la guerra entre hermanos!

El segundo eje de este pacto debe ser una declaración firme y permanente: la guerra no será nunca más un camino aceptable para resolver conflictos entre nuestras naciones. Lucharemos además porque en el mundo tampoco lo sea. Se trata de decir un “no a la primera bala”.

En Centroamérica ya lo hicimos una vez, cuando firmamos los acuerdos de paz en los años 80. Hoy podemos renovar ese compromiso histórico y reafirmar a Centroamérica como una región que defiende el diálogo, la diplomacia y la solución pacífica de los conflictos entre pueblos y naciones.

Una región con propósito compartido

En futuras entregas propondré otros compromisos concretos que podrían fortalecer este pacto regional: una red centroamericana de energía limpia, educación ambiental común, protección compartida de la biodiversidad y cooperación en prevención de desastres naturales.

Pero lo fundamental hoy es esto: necesitamos una visión de futuro común.

Centroamérica puede hablar con una sola voz. Costa Rica puede liderar, como lo hizo una vez en el pasado, no desde la arrogancia, sino desde el sentido de responsabilidad ante nuestros retos comunes. No con discursos solamente, sino con acciones; no en solitario, sino en alianza, donde somos más fuertes y todos ganamos.

¡Un Pacto de Honor Centroamericano no es una utopía: es una necesidad…y podría convertirse en el mayor legado de nuestra generación en este tercer decenio del siglo XXI!

Informe de la Organización Meteorológica Mundial expone riesgos hídricos en Centroamérica

El Observatorio de Bienes Comunes de la Universidad de Costa Rica reporta amenazas al recurso hídrico. Según el informe «Estado de los recursos hídricos mundiales 2024», publicado por la Organización Meteorológica Mundial, el agua se encuentra en un estado crítico debido al cambio climático, la sobreexplotación y la contaminación. Esta situación se enmarca en un año que bate récords de calor y fenómenos climáticos extremos. Centroamérica y el Caribe son una de las regiones más vulnerables, donde el recurso hídrico no solo está amenazado, sino que además carece de datos de monitoreo que faciliten la respuesta a la problemática.

El cambio climático, junto con fenómenos como El Niño, intensifica las sequías y las lluvias extremas, lo que pone en peligro el agua como recurso de interés público. En el caso de Centroamérica y el Caribe, existe una subrepresentación en la observación hidrológica mundial, lo que genera un vacío de datos sobre el recurso hídrico. Esto, a su vez, deja a la región en una situación de riesgo y dificulta la anticipación de desastres naturales relacionados con este recurso. La región es una de las más vulnerables del continente en cuanto a fenómenos extremos de escasez o exceso de agua. Además, factores como la pobreza, la dependencia de la agricultura de subsistencia y la baja capacidad institucional evidencian la urgencia de fortalecer la cooperación regional y las redes de monitoreo hídrico. 

En el caso puntual de Costa Rica, se presentan serias presiones sobre el agua, a pesar de la percepción de abundancia hídrica en el país. La sobreexplotación y contaminación de acuíferos, los eventos extremos como sequías e inundaciones, la agroindustria y la minería no metálica, además de la gestión territorial de ecosistemas compartidos, se articulan en torno a la gobernanza del recurso hídrico como principal problema.

El problema deja de ser la cantidad de agua disponible para concentrarse en su gestión fragmentada y desigual. En este contexto, surgen debates entre los intereses económicos y las necesidades comunales y ambientales. Las comunidades organizadas y los colectivos socioambientales han defendido el agua como bien común y manifiestan que la gobernanza de este recurso debe incluir espacios de participación social y control ciudadano.

La crisis del agua no es solo un problema técnico; también se desenvuelve como una cuestión ética y política. Este recurso está amenazado por la contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático, por lo que es necesario articular diversas acciones para mitigar la amenaza, tales como: la gestión sostenible de acuíferos, el fortalecimiento de sistemas de alerta, la atención del impacto agroindustrial y minero, y el aumento de la participación comunitaria. La protección del agua como bien común exige cooperación regional, vigilancia y compromiso intergeneracional.

Lea la nota completa en el sitio del Observatorio de Bienes Comunes de la Universidad de Costa Rica: https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/el-agua-como-bien-comun-bajo-presion-lecciones-globales-y-desafios-para-costa-rica/

Migraciones laborales en y desde Centroamérica

El Observatorio Internacional de Movilidad Humana invita al conversatorio “Migraciones laborales en y desde Centroamérica: actualizando debates y construyendo propuestas”, un espacio para reflexionar sobre las dinámicas migratorias que no se reducen a los desplazamientos hacia Estados Unidos, sino que también conectan de manera permanente y temporal los mercados laborales de la región.

El encuentro se realizará el lunes 22 de septiembre de 2025, a las 9:00 a.m. (hora Centroamérica y México) y contará con la participación de especialistas de diferentes países:

  • Manuel Flores Fonseca, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
  • Ana Lucía Fernández Fernández, investigadora del CICDE, Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica.
  • Martha Luz Rojas Wiesner, profesora e investigadora del Departamento de Sociedad y Cultura, El Colegio de la Frontera Sur, México.
  • Koen Voorend, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de Costa Rica.

La moderación estará a cargo de Gustavo Gatica López, del CICDE-UNED, Costa Rica.

El evento será transmitido en vivo por Onda UNED y también se podrá participar a través de Zoom (detalles de conexión en la imagen).

El libro que no leyó Irene Vallejo

Magda Zavala

En el año 2000, luego de más de tres años de trabajo académico arduo, partiendo del principio que siempre he defendido, según el cual los estudiosos centroamericanos somos especialmente llamados a conocer lo nuestro, con ideas propias, desde este aquí, Seidy Araya y yo, ambas filólogas con especialidad en literatura, concluimos nuestra investigación sobre la literatura indígena precolombina del pasado y del presente de América Central. El producto fue un libro de titulado Literaturas indígenas de Centroamérica, editado por la Universidad Nacional ese año, en primera edición, y el año 2002, en segunda edición. Se agotaron rápidamente.

Al leer El infinito en un junco, en una primera lectura, me gustó mucho, dicho con la sinceridad que acostumbro. Estaba entendiendo que se trataba de un texto de divulgación, con una narrativa elegida para llamar lectores que necesitan empatía personal con el autor y, por tanto, sin pretensión especializada. No obstante, tuve el mal sabor del olvido que ese libro hace de la producción letrada de las altas civilizaciones que habitaron entre nosotros, en la Mesoamérica que tenía, en 1492, un centro urbano suntuoso de cerca de 600.000 mil habitantes, Tenochtitlan, en México, mientras Madrid era solo una ciudad de escasas 10.000 personas. Por supuesto, no podía yo aspirar a que su autora conociera el libro que tantos desvelos nos había traído a Seidy y a mí, también entonces madres con niños todavía de cuido, investigando como decimos aquí, con las uñas, porque de nuestro salario salía el pago de los recursos bibliográficos que no encontrábamos en las bibliotecas, así como el de las fotocopias y desplazamientos para localizar la información. Hicimos el trabajo con modestos recursos, lo que no desmotivó nuestra gran dedicación y entrega. El libro fue muy bien recibido, aunque su órbita de alcance limitado, como sucede todavía hoy con los libros que se producen en esta región. Así que era esperable que una intelectual española del siglo XXI nunca hubiera sabido de la existencia de nuestro libro. Sin embargo, sí me sorprendió, y mucho, que no mencionara la gran producción bibliográfica sobre la escritura y los libros del México antiguo, así como sobre la civilización maya, que abarcó parte de México y el norte de Centroamérica. No parecía haber leído, por ejemplo, a los autores coloniales, Bartolomé de las Casas, Bernal Díaz del Castillo, Diego de Landa, Bernardino de Sahagún, Gonzalo Fernández de Oviedo y Francisco Antonio Fuentes y Guzmán; ni a los especialistas del siglo pasado, ineludibles: Ángel María Garibay, Miguel León Portilla, Celso Lara Figueroa y Miguel Ángel Asturias, entre otros muchos, así como la numerosa bibliografía en torno al Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas.

Ante este escenario, recomendé el libro de Vallejo, pero con advertencias y explicaciones, de modo que las mentes lectoras no fueran a extrañarse y luego me hicieran reclamos, que yo encontraría muy justificados. Me queda la inquietud, que seguramente no podré satisfacer, sobre la razón de ese inmenso vacío, siendo nosotros iberoamericanos y habiendo aportado al devenir de España un grandioso acervo cultural. Tendría que ir a buscar a la famosa autora y preguntarle, con el riesgo de la foto. Así que me conformaré con algunas hipótesis, que puedo compartir en otro momento, si hubiera alguien interesado, con inmunidad frente a los deslumbramientos, pero también capaz de reconocer el logro ajeno.

La estrategia del Puercoespín: Centroamérica y el paso entre los océanos 1821-1969

El festival cultural La cordillera del viento invita el sábado 28 de junio a las 4:00 pm -en Las Cabañas de Apaneca, El Salvador- a la presentación del libro de Mauricio Valdez: “La estrategia del Puercoespín: Centroamérica y el paso entre los océanos 1821-1969”.

El libro analiza momentos cruciales de la historia de Centroamérica, enfocándose en la quimérica, pero real resistencia que los gobiernos y movimientos políticos liberales opusieron a las grandes potencias que deseaban controlar el canal interoceánico y sus rutas de acceso. Al igual que el puercoespín que eriza sus púas para intentar disuadir a los depredadores, los centroamericanos desplegaron un arsenal de medidas políticas, económicas y militares.

Derechos humanos en un hilo: la Centroamérica que somos

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

La deriva de una opción autoritaria en Costa Rica ya dejó de ser una imagen proyectada para otros países de la región. Nos alcanzó eso que alguien despectivamente y con cierto tinte de superioridad llamara “la centroamericanización” de Costa Rica.

A la vuelta de la esquina y con amplio apoyo popular, se cuece la construcción de una vergonzosa megacárcel para paliar, según sus impulsores, el aumento de la criminalidad en el país.

Lo que en otros momentos históricos era impensable, hoy está a punto de ser un hecho que contradice a todas luces la larga tradición democrática costarricense, que empieza lentamente a palidecer.

La excepcionalidad que hasta hace algunos años nos mostraba como punto y aparte en el escenario centroamericano, fue pulverizada en pocos lustros por un sistema económico desigual y aniquilador, un escenario político inquietante y algo turbio en sus alianzas con actores poco claros y altamente cuestionados y, como hemos dicho en varias ocasiones, el agotamiento de un contrato social que espera por una nueva edición para reconstruir el proyecto de eso que utópicamente llamamos “ la vía costarricense”.

Por lo pronto, en algunas países centroamericanos esa deriva autoritaria mantiene su dinámica.

Esta semana veíamos con estupor la forma artera en la que Ruth López, jefa de la Unidad de Anticorrupción y Justicia de la organización social salvadoreña Cristosal, dedicada a defender los derechos humanos de su país, era presentada ante la fiscalía.

La funcionaria había sido detenida el mes pasado luego de hacer serios cuestionamientos al gobierno de Nayib Bukele, como una muestra más de la escalada en la represión a las voces críticas y cuestionadoras a esta gestión. Algo que inquietantemente empieza a mezclarse en el entorno costarricense con la puesta de bozal a la prensa y otros hechos recientes.

Desde diferentes frentes de organismos sociales y civiles salvadoreños se han realizado pronunciamientos para exigir la liberación de López, sin un resultado positivo. Esto se suma a la reciente aprobación de la Ley de Agentes extranjeros, una herramienta que permite al gobierno salvadoreño discrecionalidad sobre qué organizaciones sociales pueden permanecer en su país y si permanecen, “contribuir” con un tributo de renta del 30%.

Una más: tres periodistas del medio de comunicación El Faro dejaron El Salvador en los últimos días ante una inminente amenaza de detención en su contra. Es de sobra conocido el rol cuestionador de este medio a las políticas represivas del gobierno de Bukele que, a fuerza de negociaciones con los líderes de las pandillas, ha bajado la criminalidad, pero han aumentado las detenciones y desapariciones de personas sin ningún nexo con esta actividad.

En Costa Rica la impronta autoritaria está tocando la puerta, asomándose por una rendija a ver si el escenario le es propicio.

Y sí que lo es.

Por ello, no deja de preocupar diagnósticos como el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que, al escribir el capítulo para Costa Rica en relación con el estado de los derechos en los distintos países de la región, mencionaba:

La CIDH observa con preocupación la situación de la seguridad ciudadana y los cuestionamientos a la respuesta estatal, así como los señalamientos de afectaciones a la independencia judicial. También preocupa las denuncias de violaciones a los derechos de los pueblos indígenas, especialmente en relación con la consulta previa y la delimitación territorial; así como las brechas significativas en la garantía de derechos económicos, sociales y culturales para grupos en situación de riesgo como personas en movilidad humana, mujeres y personas mayores”.

La respuesta estatal a la que se refiere la CIDH es en realidad una inacción, justificante para el siguiente paso: la constitución de un espacio represivo que alimente las necesidades de la población de vivir sin temor en un país cuyo pacifismo también fue pulverizado por los hechos fácticos del modelo.

Es claro. Hay cosas que se parecen y mucho en estos escenarios. Si la reserva moral e institucional nacional a la que le queda menos de un cuarto de tanque no es suficiente, habremos perdido el proyecto país para siempre.

A esta generación le tocó la hora. No es poca cosa. Es el momento del punto del no retorno. Asumamos cada cual los funciones que nos corresponden para intentar recuperarnos.

Es nuestra tarea.