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Etiqueta: conciencia de clase

¿Votar contra uno mismo? Elecciones, encuestas y la moral de los inmorales

Instituto Sindical de Formación Democrática

En cada proceso electoral en Costa Rica reaparece una pregunta que incomoda, pero que no podemos seguir esquivando desde el sindicalismo:

¿por qué trabajadoras y trabajadores terminan apoyando con su voto a candidatos y proyectos políticos que históricamente han atacado sus derechos laborales, sociales y sindicales?

La contradicción no es menor. La vemos cuando personas migrantes respaldan discursos xenófobos; cuando mujeres votan por figuras que minimizan la violencia de género o justifican el irrespeto; cuando sectores empobrecidos apoyan propuestas que debilitan la seguridad social, el empleo público y la organización sindical.

La guerra de las encuestas: fabricar inevitables

En el escenario electoral actual, las encuestas dejaron de ser solo instrumentos de medición para convertirse en armas políticas. Se usan para instalar la idea de que “ya todo está decidido”, para fabricar candidaturas “inevitables” y para empujar el voto útil o resignado.

A muchas personas trabajadoras no se les invita a reflexionar, sino a subirse al carro del ganador, aunque ese ganador represente recortes, privatizaciones o ataques directos a la Caja, a la educación pública o a los derechos laborales.

La encuesta sustituye al debate, y la repetición mediática reemplaza al pensamiento crítico.

La moral de los inmorales

Otro fenómeno preocupante es la doble moral electoral. Candidatos cuestionados por prácticas autoritarias, corrupción, discursos de odio o conductas de irrespeto aparecen repentinamente como defensores de la “familia”, la “decencia” o el “orden”.

Se condena la protesta social, pero se justifica el abuso de poder.

Se exige moral a los pobres, mientras se absuelve a los poderosos.

Se culpa al trabajador organizado, pero se perdona al evasor, al corrupto y al explotador.

Esta moral selectiva, promovida desde los grandes medios y redes sociales, termina confundiendo y desmovilizando a sectores populares que buscan certezas en medio del malestar social.

¿También la izquierda tiene responsabilidad?

Aunque incomode decirlo, sí.

Cuando las fuerzas progresistas y el sindicalismo:

  • Se alejan de la base trabajadora.

  • Hablan un lenguaje que no conecta con la vida cotidiana.

  • Subestiman el peso del miedo, la inseguridad y el desencanto.

  • Dejan el sentido común en manos de la derecha mediática.

…terminan facilitando que proyectos contrarios a los intereses populares ganen terreno.

No se trata de culpar al elector trabajador, sino de reconocer fallas propias y asumir que la disputa política no es solo electoral, sino cultural y comunicacional.

Reflexión final

Votar contra los propios derechos no es una traición individual; es el resultado de una ofensiva ideológica permanente, combinada con frustración social y abandono político.

Frente a la guerra de las encuestas y la moral de los inmorales, el sindicalismo tiene una tarea urgente: volver a hablar claro, defender la verdad, recuperar la memoria histórica y reconstruir la conciencia de clase.

Porque cuando la clase trabajadora deja de creer en su propia fuerza, otros deciden por ella.

Y casi siempre, deciden en su contra.

No son las personas, es el sistema capitalista

Martín Rodríguez Espinoza

Más que estudiado, ya Carlos Marx lo analizó hace más de 100 años en sus estudios sobre el Bonapartismo (escribo algo más extendido sobre eso) y como el sistema capitalista, cuando entra en crisis, fabrica falsos «profetas», falsos «Mesías», que llegan al salvar el país.

Trump son su «Make America great again», el fascista de Milei en Argentina, como Rodrigo Chaves, con su «lucha contra los corruptos», son ejemplos de ese Bonapartismo del que escribió Marx, supuestos «salvadores» del país.

Hoy vemos, como en forma simultánea, Milei propone una reforma laboral que amplía jornadas a 12 horas, reemplaza salario con vouchers de comida y flexibiliza vacaciones, lo que ha desatado un amplio rechazo en Argentina al considerar que precariza y explota a los trabajadores. Pues en Costa Rica, el fanfarrón que gobierna hace exactamente lo mismo con las jornadas de 12 horas.

Pero no se engañen, ya antes lo había comentado en otra publicación, no son las personas, es el sistema capitalista, es una forma de «resetearse», de enfrentar una crisis de legitimidad para continuar realizando el trabajo para los grandes millonarios, empresarios, banqueros, corruptos que saquean, estafan el país.

Apoyan a energúmenos ambiciosos de poder y dinero para utilizarlos como sirvientes de quienes detentan el poder realmente, esos que están detrás y manejan toda la institucionalidad, la economía, para seguir enriqueciéndose a costa del pueblo.

Ni para quienes gobiernan, y mucho menos para quienes están detrás, el bienestar, la paz, la democracia, la justicia social, la igualdad y los derechos humanos importan nada, solo sus negocios y el dinero, y son tanto nacionales como quienes vienen del corazón del imperio norteamericano, ya vimos a Rodrigo Chaves arrodillarse ante Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de EEUU.

Así que cuando me preguntan por lo que sucede actualmente, digo que, a nivel mundial y nacional, el sistema capitalista está en crisis, pero no muerto, siempre tiene títeres que hagan el trabajo sucio, siempre tiene la represión, el fuego y la muerte como armas, siempre tiene al fascismo. ¿Qué no tenemos los pueblos?, verdadera conciencia de clase, organización, unidad y lucha. ¿Podemos llegar a eso?, por supuesto que sí, pero se deben anteponer muchos personalismos, construir una agenda nacional de lucha y trabajar juntos para cambiar las cosas a favor del pueblo, de la solidaridad, de la justicia, de los derechos humanos, de la libertad y la soberanía de nuestros pueblos.

27 de junio de 2025