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Etiqueta: democracia

La postguerra civil del 48 no fue un lecho de rosas

Por Juan Félix Montero Aguilar*

Dice Adriano Corrales Arias en su artículo “Costa Rica al borde del autoritarismo” publicado en la revista SURCOS que Costa Rica, después de la Guerra Civil del 48 “resolvió los conflictos acumulados de la crisis general del capitalismo durante la primera mitad de ese siglo, con una concertación nacional”.

Agrega Corrales Arias que “aquel pacto social inédito –la oligarquía, los sindicatos, la burguesía nacional, el partido comunista, la iglesia católica, sectores medios emergentes, se habían sentado a la mesa– representado por la Asamblea constituyente de 1949 que consiguió redactar una Constitución Política visionaria, amplia y robusta, la cual tuteló las grandes reformas y nacionalizaciones”.

Yo por lo menos tenía o tengo conocimiento de otra Costa Rica no tan idílica después de los hechos bélicos de 1948 del siglo pasado.

No voy a referirme a acontecimientos harto conocidos como los mártires del Codo del Diablo, el encarcelamiento de los principales dirigentes del PVP (Luis Carballo, Carlos Luis Fallas, Arnoldo Ferreto, etc.), la persecución de la labor de excombatientes, el exilio de Carmen Lyra y Manuel Mora.

Me referiré solamente a un episodio que tiene que ver con las afirmaciones de Adriano sobre la Asamblea Nacional Constituyente aprobada en noviembre de 1949.

Agradezco al historiador Gerardo Contreras, mi coterráneo de Alajuela y Turrialba, quien hace años con mucha paciencia me explicó estos acontecimientos.

Lo cierto del caso es que a esa constituyente no les fue permitido participar a los partidos que salieron derrotados en la guerra civil, así como tampoco a los sindicatos de la CTCR que fueron puestos fuera de ley.

Sin embargo, pese a todos los obstáculos, dicha constitución pudo llevar su sello gracias a terceros que fueron constituyentes, uno de ellos Celso Gamboa Rodríguez (Partido Constitucional), a quienes los dirigentes del Partido Comunista en la clandestinidad recurrieron para que en ella quedaran plasmadas las garantías sociales y el Código de Trabajo entre otras.

No fue sin embargo posible evitar que en dicha Constitución se incorporara el párrafo ll del artículo 98, mediante el cual mantuvieron fuera de ley, sin poder participar en elecciones a los militantes y simpatizantes del Partido Vanguardia Popular durante veintisiete años.

Después del 48 se abrió uno de los capítulos más oscuros de la historia patria, donde fueron conculcadas libertades individuales y colectivas y las organizaciones sociales y los partidos de izquierda se enfrentaron a un reto: luchar por recuperar la democracia.

Ni siquiera en procesos tan cruentos como lo fueron las guerras civiles de El Salvador, Guatemala o Nicaragua, la oposición beligerante fue sometida a tanta discriminación y represión como lo fue el partido comunista y los movimientos sociales que participaron en la lucha armada en Costa Rica.

Durante los años setenta del siglo pasado, el Partido Vanguardia Popular desplegó una intensa campaña dirigida a los sectores democráticos del país en la cual se recogieron miles de firmas y gestiones a nivel parlamentario lo que permitió recuperar la democracia en Costa Rica, entendida esta como el derecho de todos los ciudadanos a elegir y ser electos en los poderes del Estado.

*Juan Félix Montero Aguilar es profesor pensionado.

Tocar fondo

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Una publicación de un querido amigo guatemalteco hacía la comparación del comportamiento del entorno en las finales de fútbol tanto en su país como en Costa Rica. Se refería a las celebraciones que sin violencia se desarrollaron en el estadio Mario Camposeco, sede del equipo Xelajú, flamante campeón con su sétima copa obtenida.

Mientras tanto, colocaba una imagen de los bochornosos actos ocurridos a gran escala en la final del fútbol costarricense recientemente desarrollada.

En respuesta a su post, algunos comentarios se apresuraron a recordar cuánto sentimiento de superioridad hemos mostrado los costarricenses a lo largo de la historia, tal vez por el desarrollo institucional que fuera fortaleza durante décadas, tal vez por la ausencia de ejército, tal vez por la construcción idílica y fantasiosa del eje democracia-paz-estabilidad.

Quisiera detenerme en el segundo de los enunciados.

Hasta hace poco, la narrativa de paz como emblema se sostenía. Y era sostenida e impulsada por los grupos hegemónicos a quienes les interesaba diseminar esa noción fantasiosa de la horizontalidad en las relaciones sociales, la ausencia de conflictos bélicos a la usanza centroamericana, la posibilidad de los pactos sociales y las transiciones políticas sin mucho desorden y con un alto control social.

Esta narrativa era diseminada sin problemas por los diferentes estratos y grupos sociales. Había un proyecto en el que La paz narrativa y La Paz en la práctica eran valores universales en una sociedad como la costarricense.

Esto ha cambiado porque las reglas del juego sociopolítico han cambiado. A los grupos hegemónicos no les interesa ya sostener esa premisa tan identitaria de un proyecto que fue asumido por el colectivo de una forma pasivo-agresiva.

Los intereses de esos grupos no están en el país. Y sus interlocutores ya no son los voceros de los partidos políticos.

Más de 112 grupos criminales operan en Costa Rica y son ellos los que controlan los territorios, las agencias individuales, las microeconomías familiares de quienes han sido excluidos por un sistema económico y político que por más de 40 años ha avasallado al ser humano y su esencia.

Las reglas del juego democrático son otras. Otra la interfaz que dibuja un escenario quebrantado, vulnerable, a punto de tocar fondo si no es que ya.

Quiero hacer aquí una precisión y una disculpa conceptual. Durante muchos años en mi ejercicio sociológico utilicé la expresión “Costa Rica se está centroamericanizando” para hacer referencia al aumento de la violencia y la desigualdad, dos ideas precursoras con las que alguna vez se construyó eso que llamábamos los académicos “la excepcionalidad costarricense”.

Es decir, en ausencia de violencia y siendo uno de los países con menos desigualdad a nivel regional, podríamos ver por encima de los hombros a nuestros vecinos. Y si, con tono de superioridad, racismo y burla.

Qué daño nos hizo la idea de la excepcionalidad. Porque si para afuera lo éramos, hacia adentro el germen de la violencia y la ruptura de la convivencia y la igualdad imaginada, empezaba a cristalizar un nuevo proyecto social basado en la competencia, el individualismo y la construcción de un enemigo social interno, que ha erosionado nuestras formas más básicas de coexistencia comunitaria.

Acabamos de pasar una semana de terror en esta materia. El bochorno sin comparación vivido en el Estadio Alejandro Morera Soto debe ser leído en una clave más amplia. Si la base material está quebrada, la dimensión sociocultural está aniquilada. Ya no sabemos cómo divertirnos ni a nivel subjetivo ni colectivo. No sabemos respetarnos. No sabemos convivir.

Si para pasarla bien debemos acudir a la violencia contra el otro; si para divertirnos debemos asistir a la muerte de dos caballos en un desfile de caballistas, es porque inexorablemente hemos tocado fondo.

Trato de encontrar una fecha significativa en la cual podamos colocar un diálogo nacional para revertir esto.

Se me ocurre 2025: el primer cuarto de siglo de una época absolutamente disruptiva. Aprovechar este momento porque del fondo no salimos si no apalabramos en la enfermedad social, económica y cultural en la que nos hemos convertido.

A propósito del tope, perdimos los estribos

Álvaro Vega Sánchez
Sociólogo

                Perder los estribos es un dicho de sabiduría popular que hace alusión al montador de caballo quien, por exceso de confianza o descuido, en una estampida de la bestia pierde los estribos al no tener bien puestos y afianzados los pies dentro de los mismos. Por lo general, al perder el estribo, el montador se cae del caballo. El golpe puede ser mortal dependiendo de la velocidad y la altura de la bestia; un caballo pura sangre, del que ostentan sus dueños, por lo general, reúne ambas condiciones.

                Don Ernesto era un hacendado con porte de gamonal, y sí que lo era. De tez blanca, casi rojiza, de robusta caballera, de mirada altiva y palabra cortante. Su hacienda parecía no tener límites. Cuando salía de su hacienda montaba un caballo blanco que lucía unos aperos finos y sofisticados. La montura de color café con incrustaciones metálicas doradas, trabajadas artesanalmente, hacían resaltar las pecheras de color cobrizo, adornadas con medallones de cuero con muy finos trazos de talabartería. Luciendo una camisa blanca y un sombrero negro de lona, era motivo de admiración y hasta de envidia para los otros gamonales del pueblo. No daba muestras de simpatía alguna. Cero saludos para los transeúntes. Erguido, sobre los lomos de aquel animal pura sangre, no alcanzaba sino a auscultar con su mirada interior el fuego de la pasión de saberse dueño de tanta grandeza; una estela de narcisismo, casi enfermizo, le poseía y le conducía, inevitablemente, por los caminos de una arrogancia sin límites. Las calles se hacían pequeñas. Y el pueblo era insuficiente para dar cabida a tan distinguida presencia. Todo parecía opacarse cuando aquel hombre en su caballo aparecía en escena. Sin duda, había fuerza y vitalidad en aquella gallarda personalidad, que se incrementaba en cada paso que daba el caballo. Parecía como si ambos, el hombre y la bestia, se fusionaban para mostrar que la grandeza no es solo propiedad de los dioses y, mucho menos, de las diosas.

                Tiempo después, don Ernesto, montando un modesto caballo, llegaba hasta el comisariato de uno de sus viejos empleados de la hacienda a pedirle que le vendiera la comida. Se acabó la hacienda, el ganado y los caballos pura sangre. Ahora, se limitaba a comprar algunos cerdos para llevarlos a vender a La Villa. Don Ernesto perdió los estribos, y el golpe, aunque no fue mortal sí lo condujo a vivir modesta y hasta precariamente.

                Durante décadas, los costarricenses celebramos y hasta ostentamos de un país que lucía logros importantes en progreso social, paz y democracia que lo distinguía y diferenciaba de las naciones hermanas de Centroamérica, y hasta de algunas de las más avanzadas del continente. Era justo reconocer y destacar esos avances y logros, pero no sobreestimarlos y exhibirlos con ostentación y narcisismo. Sin embargo, algunos con porte de gamonal y otros haciendo barra desde la gradería, parecían rondar los límites del éxtasis, al celebrar con efusión y algarabía la excepcionalidad del país. Y para cerrar con broche de oro, más tarde los analistas internacionales nos asignaban los primeros lugares en el índice de los países más felice del mundo.

                Hoy, la bestia desbocada, ofuscada y a rienda suelta no alcanza a encontrar la ruta. Los caballistas que se mostraban como maestros de la equitación, no han dado la talla. Han venido cayendo en picada, en cada intento. Algunas de sus acciones y políticas, especialmente las que han contribuido a profundizar la desigualdad y precariedad social, la polarización, la violencia y la inseguridad, han dado al traste con su liderazgo, así como con las instancias político-partidistas que los han llevado al poder. Es más que evidente este comportamiento creciente y acumulativo, con cada nuevo proyecto político la situación empeora. El país, al igual que don Ernesto, perdió los estribos.

Efectivamente, al perder los estribos, da tumbos y sin ruta continúa sufriendo males endémicos para los cuales solo se ensayan medicinas paliativas. Lo peor de todo, es que se continúa celebrando, y hasta con arrogancia, que somos un país pujante en lo económico, sin deparar en que se trata de un crecimiento económico concentrado y excluyente. Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver, testarudamente marchamos hacia el precipicio, pensando que se va hacia la cima del mundo. Perdimos la ruta que nos marcaron los forjadores de la Gran Reforma Social de los años 1940 y de la Segunda República de los años 1950, ambas resultado de una convergencia entre movimiento popular por la justicia social y lideres políticos con visión de Estado Social de Derecho, desde diversos frentes ideológico-políticos. Además, con muy buena disposición para el diálogo y la concertación democrática.

                Sí, las evidencias son abundantes de que perdimos los estribos, tanto en aspectos fundamentales como educación, salud, seguridad, derechos laborales, ambientales, ecológicos y culturales, como en una gestión democrática dialogal y participativa. Hay que abocarse con urgencia a recuperarlos, socar las riendas y volver a la ruta adecuada: la de la Costa Rica que supo apostar con sabiduría por educación y salud universales de calidad, derechos laborales para el trabajo digno y decente y una economía socialmente solidaria, equitativa y ambiental y ecológicamente sostenible.

                Las propuestas para retomar los estribos y conducir al país por una ruta segura hacia la prosperidad social y económica en democracia tienen que superar el discurso político populista, que se ha dedicado a ofrecer paraísos y buscar chivos expiatorios, creando falsos enemigos del pueblo y propiciando la polarización y la violencia social.

Reiteramos en la necesidad de un acuerdo pluripartidista para encausar una próxima contienda electoral que sea ejemplo de la buena política, es decir, la que da prioridad al análisis y debate sobre las propuestas concretas, dejando de lado los ataques personales y las descalificaciones. De continuar con la politiquería barata del populismo no vamos a recuperar los estribos y la caída puede ser mortal.

José Picado Lagos, hombre de esperanzas. In Memoriam

José Picado Lagos,
hombre de esperanzas por utópicas que fueran o parecieran ser, luchador por
la Libertad, por la Democracia, por la causa del Socialismo
In Memoriam

Vladimir de la Cruz

(Palabras leídas el 25 de diciembre del 2024, en el Cementerio de Villa Colón, en el acto funerario de su despedida)

Conocí a José Picado Lagos en el segundo lustro de la década de 1960, en las luchas juveniles y estudiantiles de la Universidad de Costa Rica. Hizo los Estudios Generales en 1967, al mismo tiempo que yo, cuando la Universidad de Costa Rica se revolucionó estudiando el siglo XIX, lo que obligaba a estudiar, entre otras cosas, las repercusiones de la Revolución Francesa, en las revoluciones europeas de 1820, 1830, 1848, el socialismo, el anarquismo y comunismo, lo que nos permitió a los miembros del Frente de Acción Universitaria, al que y pertenecía, realizar una gran labor de agitación política e ideológica.

En las luchas de aquellos años de juventud José militó en la Juventud Universitaria Revolucionaria Demócrata Cristiana, JURDEC, el primer esfuerzo organizativo socialcristiano que se impulsaba en el país y en la Universidad de Costa Rica, al amparo e impulso del gran filósofo Luis Barahona Jiménez, quien había estimulado y hecho nacer esas corrientes en el país.

Desde entonces, hasta su muerte, me ligó con José una gran amistad, afecto, cariño de amigos y de familia, porque me integré y formé parte de su querida familia. Yo militaba en la Juventud Socialista Costarricense y en el Frente de Acción Universitaria, FAU, que eran las organización juvenil y estudiantil comunistas, y el FAU el principal motor de las luchas universitarias que dábamos en aquellos años desde 1966, cuando también José tocaba las puertas de la Universidad para estudiar Derecho.

En el año 1969, bajo nuestro impulso, del Frente de Acción Universitaria y de otros grupos estudiantiles, especialmente de la izquierda cristiana, como la Juventud Universitaria Cristiana, Cristianos por el Socialismo, y otros, como el sector de izquierda de la Juventud Liberacionista de esos días, el Congreso de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica, impulsó la lucha contra el Contrato del país con la Alumniun Company of America, ALCOA, lucha que culminó en las grandes movilizaciones estudiantiles, universitarias y populares de marzo abril de 1970.

En esa generación de universitarios de 1970 brotaron otros grupos de izquierda y de combatientes sociales.

En la lucha contra la ALCOA se distinguió José en las barricadas de esos combates. Hay una foto que lo recordará siempre. Se ve al joven José, en la avenida, al frente de la Asamblea Legislativa, en posición inclinada de combate frente a un oficial de la policía de entonces, foto que se hizo icónica. Pero, hay otro pasaje de José cuando, en esas mismas luchas, uno de esos días de combate patriótico, el Coronel “Chino” Umaña, que comandaba los destacamentos de policía para la represión estudiantil que estábamos en la Asamblea, agitando su bastón policial trataba de movilizar a sus policías, que estaban unos metros detrás suyo, que no actuaban, que estaban en cierta forma paralizados por la tensión callejera que había. Era un momento, de tal tensión, que si los estudiantes hubiéramos corrido contra los policías ellos hubieran salido en desbandada. El Coronel Umaña, era alto, fornido, de buena preparación física, tomó la iniciativa y empezó a correr hacia los estudiantes, blandiendo su bastón en mano, sin que se movieran sus policías, gritaba llamándolos, cuando José salió hacia su enfrentamiento. Le lanzó un palo o una barra metálica que le dio en su pierna y le hizo caer, lo que provocó de inmediato la reacción de la policía. En ese momento, en aquel día del 24 de abril se convirtió en el escenario de una lucha patriótica fuerte, tensa, dura que produjo ese día alrededor de 300 detenidos, cuando se había aprobado el contrato por parte de la Asamblea Legislativa.

Ese año de 1970, en los Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica alrededor de esta lucha se habían impulsado organizaciones estudiantiles de izquierda nuevas, a la par del Frente de Acción Universitaria, el Movimiento Acción Revolucionaria Socialista, MARS, el Frente Estudiantil del Pueblo, que también jugaron su papel en esas jornadas patrióticas. Luego se desarrolló el Movimiento 24 de Abril. También José participó de la coalición de la izquierda estudiantil, Unidad Estudiantil de la Izquierda, UNEI, en la Universidad de Costa Rica a inicios de la década de 1970. José ya empezaba a militar en la izquierda comunista.

En aquellos días, importantes para el país, se había dado la lucha contra el segundo párrafo del Artículo 98 de la Constitución Política, que se aplicaba para prohibir la participación de los comunistas y de la izquierda en procesos electorales. En el año de 1969, año preelectoral había sido prohibido el Partido Bloque de Obreros, Campesinos e Intelectuales.

Por gestiones que se le solicitaron a Manuel Mora del gobierno de José Joaquín Trejos Fernández, y de empresarios vinculados a Liberación Nacional, para realizar ventas de café y caña de azúcar a los países socialistas, se facilitó la participación del Partido Acción Socialista, PASO, que postuló en la fórmula a la presidencia a Lisímaco Leiva Cubillo, al profesor comunista universitario Víctor Manuel Arroyo Soto y a la escritora y revolucionaria Luisa González Gutiérrez, que llevó a la Asamblea Legislativa, como diputados electos, de este partido a Manuel Mora Valverde y a Marcial Aguiluz Orellana, iniciándose una nueva época política y electoral en Costa Rica.

José Picado, muy joven, se integró de inmediato al trabajo legislativo como asesor en las oficinas de Manuel y de Marcial, con quienes desarrolló una intensa amistad y de profunda confianza política, y con Marcial, además, de enseñanza militar.

Sus estudios en la Universidad, en el área del Derecho, los fue cambiando por una intensa vida militante que puso al servicio del Partido Vanguardia Popular, de sus organizaciones sindicales y campesinas. Así llegó a ocupar altos puestos en estas organizaciones, especialmente en la Federación Nacional Campesina, FENAC y la Confederación General de Trabajadores, CGT, en la Confederación de Trabajadores de Costa Rica, CTCR, en el intento de una central unitaria de trabajadores, la Confederación Unitaria de Trabajadores, CUT. También representó a Confederación Auténtica de Trabajadores Democrática, como delegado en la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular. Estuvo, igualmente ligado a las luchas del Sindicato de Educadores Costarricenses, como su Asesor Legal, cuando era dirigido por Carlos Vargas y José Joaquín Meléndez.

En estas organizaciones desempeñó e impulsó importantes luchas agrarias, de precaristas, tomas tierras, ganándose un reconocido papel de dirigente popular, y de las luchas campesinas, que también lo llevó a la Asamblea del Banco Popular, en representación de organizaciones populares. Las luchas agrarias de Costa Rica en mucho, en esos años, llevan la impronta de José Picado, como conductor principal, que lo hizo desplazarse por todo el territorio nacional, en el sur, en el norte en Caribe, en el valle de la Estrella, en Guanacaste, en el Pacífico sur, Golfito y muchos otros lugares. De igual manera representó a estas organizaciones en eventos internacionales, como el Congreso de la Confederación General de Il Labore, CGIL, en Italia.

En la década de 1970, cuando el Partido Vanguardia Popular impulsó en 1973, la Comisión de Seguridad, allí poco a poco empezó José a participar de su preparación político militar que lo llevó a integrarse en la lucha militar revolucionaria que se estaba llevando a cabo en Centroamérica, especialmente en la lucha contra la dictadura somocista.

Al calor de la lucha antisomocista en la década de 1970, se integró a la Brigada internacionalista del Partido Vanguardia Popular, “Carlos Luis Fallas”, que empezó a organizarse desde 1973, como parte de la preparación combativa militar que desarrollaba Vanguardia Popular, que partió a combatir a tierras nicaragüenses, bajo su dirección combativa, como el Comandante Inti, y bajo la dirección político militar de Manuel Mora Salas, como Jefe de la Comisión Militar y de Seguridad del Partido Vanguardia Popular, el mejor cuadro militar de la izquierda centroamericana de aquellos años. Junto a ellos hubo otros compañeros en este campo militar de alto nivel profesional y formación en la conducción.

En 1973 con Harold y Alejandro Martínez, Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez Mercado, Raúl Cordón, Carlos Coronel, los hermanos Armando y el Negro Chamorro y Edén Pastora reviven el Frente Revolucionario Sandino,

Ya estaba casado con Florita, su fiel y abnegada compañera, ya tenía su primer hijo, Inti. Luego llegarían María y Ernesto, nacido al calor de estas luchas, de lejanías y cercanías de José con su familia, por sus obligaciones internacionalistas.

La experiencia de las luchas campesinas le había servido para reclutar campesinos, importantes para ese tipo de luchas guerrilleras. Cuando el Partido Socialista Costarricense y el Movimiento Revolucionario el Pueblo, en esos mismos años, se sumaron a esa lucha, constituyeron las Brigadas internacionalistas Mora y Cañas, donde también José formó parte de ellas, de sus direcciones políticas revolucionarias.

José era en la década del 70 un revolucionario de tiempo completo, comprometido totalmente en la lucha por la causa del socialismo y de la revolución centroamericana, que estaba a la orden del día. Estaba dedicado totalmente a las tareas políticas y organizativas que se le encomendaban.

Fue un colaborador clandestino del ataque al Cuartel de San Carlos, primera acción de gran envergadura del FSLN el 13 de octubre de 1977. En este ataque dirigido por Plutarco Hernández y José Valdivia, José fue quien les proveyó de los cohetes rockets que se usaron en esa acción. También fue colaborador estratégico de la ofensiva final del FMLN, en 1979. En el curso de la guerra sandinista le tocó apoyar la tendencia tercerista del Frente Sandinista de Liberación nacional, junto con Adolfo García Barberena, militante vanguardista, caído en combate.

El triunfo de la Revolución Sandinista, en 1979, le llevó a desarrollar actividades importantes dentro de la Revolución en esos primeros años, 1979-1986, en las que la Brigada Calufa, la Mora y Cañas, la Juan Santamaría, tuvieron a cargo la formación militar de los primeros cuadros del ejército sandinista, y del manejo de algunas empresas, como Procampo, encargada de impulsar la reforma agraria del Frente Sandinista, desarrollada por el gobierno sandinista, la cual José tuvo a su cargo.

Del mismo modo, le tocó enfrentar, desde el territorio nicaragüense, a los grupos contra revolucionarios que actuaban desde los territorios de Costa Rica y Honduras, que lo mantuvieron en el combate activo hasta 1986. También estuvo combatiendo bajo las banderas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador y Guatemala.

Como combatiente en Nicaragua fue el único Comandante Guerrillero costarricense que fue condecorado por el gobierno sandinista de aquellos años.

De Nicaragua quedó enamorado de su geografía, sus paisajes, sus islas, de su Solentiname, región en la que como un sueño utópico añoraba vivir, o tener un lugar para ir a disfrutar, descansar leer. Sus vínculos con los poetas Cardenal, Cuadra y otros le eran como un imán.

Regresado a Costa Rica, después de esos años gloriosos del internacionalismo revolucionario costarricense, se volvió a integrar a las luchas sociales y campesinas, hasta que lo abatió la división del Partido Vanguardia Popular, inclinándose él por el grupo que lideraba Manuel Mora Valverde.

En Vanguardia Popular formó parte, hasta la división del Partido, de la Comisión de Seguridad. Para ello, y para la lucha militar guerrillera en que participó, fue preparado en el país y en el extranjero.

La división de toda la izquierda nacional en esa década de 1980 y la desaparición orgánica de los partidos Socialista Costarricense y del Movimiento Revolucionario del Pueblo, hizo surgir otras alternativas político electorales en la década del 90 que involucraron a José en nuevas militancias, el Partido del Progreso, los intentos que todavía había de mantener el partido Pueblo Unido. Así llegó al Partido Fuerza Democrática en 1997, que en la campaña electoral de 1998 eligió a José Manuel Núñez González, a Célimo Guido y a José Merino como diputados, donde de nuevo se integró como asesor parlamentario de esta fracción de diputados.

En los años siguientes mantuvo su vínculo con las organizaciones sociales, sindicales y campesinas de lucha.

Tomó su tiempo para escribir, donde destacó como magnífico narrador. Publicó cuatro libros de su vida personal y familiar, de narraciones y cuentos, y testimoniales. Sus libros fueron “El oído mágico y otros cuentos”, “Los años del verde olivo”, “Los amigos venían del sur”, sobre las experiencias y testimonios de las luchas guerrilleras, que logró un Premio Nacional, un libro que es testimonial pero también de carácter histórico. Otro sobre sus experiencias en las luchas agrarias, “La Precaria”. Uno más, sobre la experiencia de la lucha revolucionaria en El Salvador, que no lo pudo terminar dejándolo bastante avanzado.

Los que tuvimos la dicha de conocerlo y tratarlo sabemos de su trayectoria política, organizativa, revolucionaria, partidaria, sindicalista y campesina, en las cuales tiene su lugar y reconocimiento, que habrá que destacar de manera especial en su momento.

José, en general era de buen trato, de gran imaginación y palabra. Buen conversador y ameno. Le gustaba hacer bromas. En la guerrilla tenía una “ternura guerrillera” con sus compañeros.

Era buen lector de lo que le apasionaba. De profunda intuición. Cálido y humano por su trato y por la confianza que generaba. Era un buen ser humano, era una buena persona.

Algunos lo recordarán como “Picadito”. Era de fuerte de carácter, confiable y leal. Sabía ser amigo. Poseía un espíritu combativo contagioso. Fue un hombre valiente, recto y fiel a sus ideales.

En lo familiar fue muy querido por sus tíos, hermanos, sus sobrinos y cuñados. Muy dedicado a su familia, al final de sus días muy dedicado y entusiasta con sus nietos.

De José recordaremos siempre, porque así lo dejó escrito con su presencia, su legado político, su compromiso y ejemplo revolucionario, su sacrificio de vida en la causa de la revolución en la que creyó y participó. Creyó en la Revolución Socialista hasta el final de sus días.

José fue un hombre revolucionario de tiempo completo, comprometido de corazón y alma con todas las causas justas, populares, revolucionarias y socialistas, en cualquier lugar del mundo que así se desarrollaran y así lo considerara.

Fue defensor y amante de la justicia social, la democracia, la igualdad.

Era un auténtico contestatario político.

Sobre todo, fue un hombre de esperanzas por utópicas que fueran o parecieran ser. Fue un luchador por la Libertad, por la Democracia, por la causa del Socialismo.

El reto del Jaguar contra los Presidentes de la Asamblea y de la Corte

Vladimir de la Cruz

Vivimos inevitablemente la sociedad de la información y del conocimiento en la cual, por todo lado, nos llegan datos procesados, mensajes de todo tipo, puntos de vista sobre temas diversos, referencias de la actualidad inmediata que vivimos. El conocimiento y la información que nos llega es mezclada. Hay que saberla distinguir para valorar lo que nos interesa y lo que hay que dejar de lado o desechar, porque no tenemos todo el tiempo del mundo para entretenernos con esos mensajes informativos.

Esa información, la generalizada del Facebook, del WhatsApp, del Instagram, del TikTok, y de otras redes digitales similares, se vuelve adictiva por lo atractiva que es y por la simpleza de contenido que trasmite.

Lamentablemente, este mundo informático y digital ha ido creando una población analfabeta, que cada vez escribe y lee menos, que reduce las palabras a signos y garabatos, de ignorantes, sin cultura alguna, ni general, ni histórica y mucho menos política. De continuar en ese camino, el peligro es que avancemos hacia una población de analfabetos por desuso, es decir, de personas que aprendieron a leer y escribir que por no practicar la lectura y la escritura se les olvida cómo hacerlo. El analfabetismo y al analfabetismo por desuso, ha aumentado.

Los analfabetas y analfabetas por desuso son más fácilmente influidos y dirigidos también, por demagogos, por demagogos populistas, quienes apelan ante ellos con prejuicios, con emociones, con miedos, sembrando esperanzas, identificándose con sus frustraciones sociales, económicas y políticas, buscando ganar su apoyo, el apoyo popular, usando recursos de oratoria desinformada, con datos errados y engaños, halagando al pueblo, al bajo pueblo, al populacho con actitudes populistas que los identifican simbióticamente.

El proceso educativo nacional, hace bastantes años empezó a aceptar prácticas que se orientaban en esas direcciones, cuando ante la lectura completa de libros y textos, introdujeron y aceptaron las prácticas de lecturas de resúmenes de libros, prácticas que llegaron a las universidades, con igual daño formativo. Hay gente que se queja de leer más de 3 minutos, menos de una página.

La información como tal, como concepto latino que es, procede del verbo latino “informare”, que significa “dar forma a la mente”. De allí instruir, disciplinar, enseñar.

De modo, que quien no lee y no escribe, o no practica la lectura y la escritura, posee menos palabras, no desarrolla su mente. Con ello disminuye su capacidad de entendimiento y comprensión de textos, libros o discursos, se aumenta su ignorancia, es decir, la ausencia completa del conocimiento y, por ello, el desconocimiento de la realidad concreta, específica. En la escuela nos enseñaban a usar el diccionario, obligado como texto escolar. Hoy los niños y jóvenes estudiantes no lo tienen a mano.

En esa época, no hace mucho, aunque pareciera una eternidad, por la descerebración que se ha producido nacionalmente, sin estas redes informativas y de comunicaciones interpersonales, existía una cultura nacional, una educación nacional, relaciones familiares más estrechas y formales, más respeto, cultivo de valores personales, familiares, sociales, cívicos. Había tiempo y disciplina de lectura.

Las personas, los niños y estudiantes, los jóvenes como los adultos y personas mayores rendían culto y respeto a las tradiciones históricas nacionales. Aun sin mucha información histórica, las fechas patrias y las efemérides nacionales tenían peso, se respetaban, su cultivaban en su enseñanza básica. Hoy, esto se va diluyendo cada vez más, y más rápidamente. No interesan estas identificaciones con el país, con la Nación, con la Patria, con su Cultura, su Historia, con su Patrimonio.

Hoy se orienta hacia un cosmopolitismo vacío, hacia la creencia de que formamos parte de una misma comunidad universal sin pertenecer en la realidad a ninguna, porque se tiende a borrar esas identidades particulares. Se impulsa una globalización por encima de las diferencias nacionales, culturales, geográficas o políticas, donde los hombres universales se venden como los modelos.

Con fuerza se venden y promocionan de la misma manera los que han servido a organismos o instituciones mundiales, o internacionales. Por ello, no son casuales los personajes al estilo de héroes de ficción como Rodrigo Chaves, quien así se presenta ante una población de analfabetas, de analfabetas por desuso, y de analfabetas políticos que se identifican con el soldado universal, arropado de presidente, capaz de resolver los problemas de la población, y de saldar las cuentas con quienes por años han engañado a ese pueblo ignorante, como él lo ha dicho, por medio de sus dictadores y tiranos que usufructuando el poder solo para ellos, sus partidos y sus camarillas han gobernado, y que “no le dejan gobernar”.

El demagogo populista siembra el engaño, confunde para vender un producto o ganar un favor. Estos demagogos no se mueven en la sociedad de la información o del conocimiento. Afirman deliberadamente con sus actos, con sus acciones, con sus discursos, la sociedad de la ignorancia desde los medios de comunicación masiva, de sus redes sociales, de las redes que pagan troles, donde la condición de ignorante la presentan como virtuosa, donde los ignorantes se sienten sabios o identificados con la sabiduría del demagogo populista, sabiduría que asumen como propia, lo que los envalentona de modo agresivo.

Los demagogos populistas procuran provocar animosidad, fuertes sentimientos identitarios, reacciones fuertes, guerreristas, confrontativas. Viven azuzando, irritando, hostigando, aguijoneando para confrontar, para embestir, para luchar, para atacar. Viven ladrando, mejor dicho, gruñendo como jaguares.

Hace una semana el animal de Zapote, el Jaguar, gruñó fuerte. Al menos así lo hizo en un spot, un corto televisivo y en redes digitales, que trasmitieron muchas veces por todos los sistemas de comunicación que manejan en la Guarida de Zapote.

El Jaguar se abalanzó directo al pecho, y a las yugulares, de los Presidentes de la Asamblea Legislativa y de la Corte Suprema de Justicia, Rodrigo Arias y Orlando Aguirre. Se lanzó violentamente, tratando de sorprenderlos, para depredarlos, para cazarlos, para eliminarlos como las figuras más importantes de los Poderes Públicos, que el Jaguar no controla y domina, para evitar que figuras como ellos, representantes y defensores de la Democracia, nazcan, se reproduzcan y aumenten, y pueda evitarse el descarrilamiento de la Democracia que se impulsa desde la Guarida de Zapote.

El ataque fue directo: “Los invito, Rodrigo Arias y Orlando Aguirre, sin asesores, en cadena nacional en Facebook o donde ustedes quieran, donde nos sentemos a conversar sobre el desempeño de cada uno de los tres poderes que presidimos”.

El ataque fue el resumen apretado de una nota que les dirigió el pasado 12 de diciembre. En ella afirmó que “la democracia no es silencio, es la claridad con que exponen, se analizan y se discuten los problemas y los medios para resolverlos”. Frase contundente que es válida para quienes también critican al Presidente, sus actos y acciones u omisiones de gestión gubernativa.

Agregó el Inquilino de Zapote que “el silencio constituye, muchas veces, complicidad con lo que está mal en nuestra patria”. Por eso nadie, ninguna persona sensata, se puede callar frente a la mala, casi nula, conducción del país.

Recordó que el miércoles 11, en su montada conferencia de prensa, “los invitó a debatir en vivo, pública y transparentemente, sobre los desafíos y cambios que debemos llevar a cabo en los poderes de la república, por los que tanto clama el pueblo”.

El pueblo no clama. El que ha estado exigiendo, clamando, gritando desbocadamente contra los poderes públicos, como la Asamblea Legislativa, sus integrantes, sus diputados y, contra la Corte Suprema de Justicia, su Sala Constitucional, la Fiscalía General de la República y sus integrantes, los magistrados o funcionarios, es el Presidente Chaves.

Para el presidente que acepten la invitación al debate es “un sublime ejercicio democrático”. Pero, él no acepta debates con los periodistas independientes, no pagados por casa presidencial, o que no tienen el guion de las preguntas obligadas que hay que hacerle, para las cuales están preparadas las respuestas y hasta los funcionarios listos a contestar.

Propuso que el debate se hiciera en la Casa Presidencial, que llamó “la casa de todos los costarricenses”, o estar dispuesto a desplazarse a cualquier otro lugar en la fecha y hora que a los Presidentes del Poder Legislativo y del Poder Judicial lo prefieran.

¿Cuáles son los “desafíos y cambios” que el presidente quiere discutir de los otros poderes? No los señaló, ni siquiera hizo una caricatura de ellos. Así no se puede ir a un debate, donde no están bien definidos los temas y las reglas del debate.

En esas condiciones el encuentro va a estar montado, para la casa presidencial, solo para servirle a él y para atacar, como lo ha venido haciendo constantemente, a los Poderes Públicos, dañar su imagen, disminuir y falsear la confianza pública ciudadana que deben tener y se les debe rendir. Para atacar especialmente a los Presidentes de la Asamblea y de la Corte y desprestigiarlos.

La carta enviada, y el spot que la promueve, son una falta de respeto a los Poderes Judicial y Legislativo. Se pasa de la raya del respeto institucional que se debe tener de la independencia y autonomía de los Poderes Públicos.

El presidente no ha entendido, en casi tres años de morar en Zapote, que los Poderes Públicos en Costa Rica tienen 200 años de existencia. No ha entendido que esos Poderes Públicos tienen funciones propias, específicas, exclusivas e indelegables. Uno, para ejecutar las leyes y acciones de gobierno que derivan de ellas, otro para aplicar las leyes y desarrollar y asegurar la justicia y, el otro, para hacer las leyes, con una función adicional propia, indelegable y exclusiva, la de ejercer control político sobre el quehacer de todos los funcionarios públicos, incluido el Presidente y su administración o gestión de gobierno. No ha entendido que la Asamblea Legislativa y el Ejecutivo son los únicos Poderes Públicos de carácter político, que podrían reunirse a discutir sobre temas políticos y electorales, como el presidente provoca. El presidente no ha entendido que el Poder Judicial, por su naturaleza no puede participar de debates políticos, donde puedan estarse mezclando, como lo pretende el presidente, temas también electorales. De la Independencia institucional que los poderes tienen, el que más independiente debe ser es el Judicial, por la imparcialidad que institucional, constitucional y jurídica tiene para poder mantener y asegurar la confianza e integridad de la función judicial encomendada ante la sociedad y la ciudadanía.

El Presidente ha venido enfatizando hacia el público analfabeto políticamente, que le sigue fanática y ciegamente, que esos poderes no le dejan gobernar; que hay que reformarlos o controlarlos con una mayoría de diputados afines a él, como está llamando a los ciudadanos a organizarse y a votar en las próximas elecciones de esa manera, contra todos los demás partidos políticos y a votar por los diputados de los llamados partidos jaguares, que llevarán ese emblema electoral, no importando el nombre que tengan.

Es el presidente quien ha venido minando las estructuras institucionales de control que públicamente existen, porque desea gobernar sin controles, entre otras cosas porque es una manera fácil de gastar dineros públicos con empresas o “socios”, o amigos empresarios del gobernante… porque lo que hay en el Gobierno, como él dijo de los otros gobiernos anteriores, es un grupo de amigos, de todo tipo de actividades empresariales, productivas, financieras y que produzcan riqueza, gobernando por medio de él.

Al presidente Chaves le urge y le es necesario despedazar, desprestigiar y hacerle perder credibilidad y confianza, ante el pueblo costarricense, a la Corte Suprema de Justicia y a la Asamblea Legislativa. Desea y trabaja para quedar como el único Poder Público válido y legitimado.

La forma en que el presidente del Ejecutivo Nacional se ha referido a los presidentes de la Corte Suprema de Justicia y de la Asamblea Legislativa es burlona, irrespetuosa, agresiva, baja pisos, intimidante. Nunca se había visto algo así en el país ni en la historia republicana que hemos vivido.

La carta, a los presidentes de la Corte Suprema de Justicia y de la Asamblea Legislativa, les fue enviada al momento en que la Asamblea Legislativa entró en receso parlamentario hasta el 6 de enero próximo.

El Presidente Rodrigo Arias Sánchez no tiene por qué responderle esa nota antes del 6 de enero. Si lo hace, ese día, será como un regalito del Día de Reyes para el inquilino de Zapote.

No están obligados los ciudadanos presidentes de estos Poderes Públicos, Rodrigo Arias y Orlando Aguirre, de aceptar el show político que, publicitariamente, quieren montar en Zapote para iniciar el año electoral del presidente Rodrigo Chaves Robles.

En ese tablao zapoteño, a lo flamenco, lo que se quiere hacer sonar es el zapateado de las botas presidenciales, que se pondrá ese día el Jaguar, donde lo que se pretende, como en los tablaos originales españoles, es que los participantes del espectáculo muestren atención y disfruten el show, en este caso del “bailongo” a la tica.

Para este espectáculo presidencial, no se han mostrado más que a dos “bailaores”, a Rodrigo Arias y a Orlando Aguirre, sin anunciar el repertorio de músicos, canciones y coreografías que Chaves tiene montadas para el jueves 9 de enero a las 2 p.m, día del baile llamado “Debate”, cuando quiere lanzarse el presidente a la arena electoral del 2025, preparando el ambiente electoral para su candidatura a diputado en las elecciones del 2026.

Bien harían los presidentes, de la Asamblea y de la Corte, de no aceptar el baile que les proponen en ese local, del Cabaret presidencial que quieren hacer funcionar ese día.

Casi se le ocurre al Jaguar, en lugar del tablao presidencial que les propone, haberlos llevado al Tablado de Zapote, a pocos metros de la guarida del jaguar, a tratarlos como toros de lidia, ya debidamente preparados para el sacrificio y muerte, como llevan a esos toros a esas plazas de toreo, a esas arenas de combate… donde está todo amañado contra los toros… como está ese debate estructurado contra los presidentes de la Corte y de la Asamblea.

Lo correcto en este momento, antes del show cabaretesco que se quiere montar, es que el Presidente Chaves se ubique correctamente en la historia republicana costarricense, en la historia de independencia y respeto que históricamente han tenido los Poderes Públicos.

El año 2025 es muy peligroso para el país, para la Patria, para Costa Rica, para su institucionalidad. Chaves procurará descarrilar el proceso histórico de la mejor manera que pueda. Para Chaves será el año en que tratará de montar su candidatura a diputado, o de sus candidatos a diputados y a presidente, a base de dinamitar todo lo que se le oponga política e institucionalmente.

La tensión política nacional será llevada al máximo posible, como nunca se ha visto, para tratar de provocar con ello la fórmula salvadora del autoritarismo militarista que se quiere instaurar en Costa Rica.

El Presidente se meterá en la campaña electoral, sabiendo que no puede hacerlo, pero sabiendo también que no hay condiciones políticas ni legales que lo puedan llevar a las sanciones máximas si se mete en la política electoral, ni que le puedan evitar su beligerancia política como lo está haciendo. Tiene el panorama despejado. Le falta iniciarlo con el show del reto al debate que ha propuesto.

A favor del presidente está que los partidos tradicionales, los que están en la Asamblea Legislativa y los que están por inscribirse para las elecciones del 2026, no tienen músculos desarrollados ni fuertes. Los partidos políticos parecieran tener una distrofia muscular, que es la enfermedad que progresivamente les ha creado debilidad y pérdida de la masa cerebral y muscular política, junto a sus militantes, partidarios y simpatizantes, que se han contagiado, cuando no se han ido a buscar otros partidos más sanos… aunque sean de populistas demagógicos, o a refugiarse irresponsablemente en el abstencionismo, como sucedió en la segunda vuelta electoral del 2022.

Costa Rica al borde del autoritarismo

Adriano Corrales Arias

A mediados del siglo XX la sociedad costarricense, luego de atravesar una sangrienta guerra civil (1948), resolvió los conflictos acumulados de la crisis general del capitalismo durante la primera mitad de ese siglo, con una concertación nacional, misma que permitió la erección de un Estado Social de Derecho con la legislación social más avanzada de Centroamérica y, por qué no, del continente americano.

No todos estuvieron de acuerdo con aquel pacto social inédito –la oligarquía, los sindicatos, la burguesía nacional, el partido comunista, la iglesia católica, sectores medios emergentes, se habían sentado a la mesa– representado por la asamblea constituyente de 1949 que consiguió redactar una Constitución Política visionaria, amplia y robusta, la cual tuteló las grandes reformas y nacionalizaciones –previa abolición del ejército– de los años cincuenta y sesenta en salud, seguridad social, educación, vivienda, banca para el desarrollo, soberanía alimentaria, electricidad y telecomunicaciones, etc., que posicionaron al país en la vanguardia latinoamericana y consiguieron sustraerlo de la vorágine centroamericana con sus largas y cruentas guerras civiles; más bien nuestro estado colaboró en la pacificación de la región.

La democracia costarricense, entonces, se fortaleció con una institucionalidad maciza expandida por todo el territorio nacional, lo cual permitió un desarrollo sin parangón en nuestra historia, pero, sobre todo, una relativa paz social y un mejoramiento y ascenso de los sectores populares que, por vez primera, tenían acceso a buenos servicios en cuanto a salud, educación en sus tres niveles, vivienda, banca, agricultura, comercio e infraestructura pública, entre otros. De tal manera se conformó una gruesa clase media, se erradicó la pobreza extrema y se redujo la brecha social.

Claro que esa “revolución” democrática tuvo desviaciones, excesos y visos de corrupción por depredadores que se fueron enriqueciendo a la sombra del naciente estado blindados por un sistema electoral bipartidista. Lo anterior se agudizó con el inicio de la contrarreforma neoliberal de los años ochenta, en específico durante el gobierno de Luis Alberto Monge (1982-1986) y sus tristemente célebres planes de ajuste estructural (PAES) impuestos por el FMI y la banca internacional. Cuando se les agotó el bipartidismo –previo asalto de los partidos socialdemócrata y socialcristiano para tornarlos en maquinarias electoreras de insignia neoliberal con el objetivo de esquilmar el erario público y desmantelar –léase privatizar– el Estado Social de Derecho–, fundaron otro partido y, finalmente, como resultado de sus rencillas internas –lucha entre mafias para hacerse con el mayor trozo del pastel privatizador– acabaron trayendo a un desempleado para que les hiciera –con el descaro y el cinismo del perfecto desconocido que nunca vivió en el país– la tarea sucia de dar la estocada final a sesenta años de democracia social, pervertida, dicho está, por la avaricia de los de siempre enquistados en el aparato estatal y los nuevos ricos dispuestos a todo.

Hoy el país se debate ante la disyuntiva de salvar y fortalecer lo que resta del Estado Social de Derecho o permitir el ingreso de un autoritarismo tipo Bukele, Milei o Trump, representado por los agentes de una nueva forma de entender la política: mentir, confundir e intimidar, mientras se aplica la vieja consigna del laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar), cuyo objetivo es desmantelar las instituciones estratégicas –salud, educación, banca, telecomunicaciones, recursos ecológicos, infraestructura, etc.– para, finalmente, privatizarlas, mejor dicho, venderlas al mejor postor (¿ellos mismos?). Lo peor es que, con el bombardeo de la “prensa canalla” por más de cuarenta años, el empobrecimiento de la educación, la precarización laboral y el aumento galopante del desempleo y la pobreza debido a la ausencia del estado (en especial en las regiones periféricas –costas y fronteras– donde pululan el narcotráfico y ciertas formas asociadas a la legitimación de capitales) miles de costarricenses empobrecidos, agobiados y cansados de las falsas promesas y de la corrupción estatal, apoyan y aplauden la segunda opción. He allí la bomba de tiempo que nos mantiene en vilo.

Las preguntas obligadas son las siguientes: ¿tendrá nuestro país aún las reservas políticas, morales y espirituales para enfrentar la contrarreforma neoliberal liderada hoy por populistas de derecha sin escrúpulos y sin patria? ¿Podrá constituirse una verdadera alternativa a la propuesta neoliberal de acabar con un Estado Social de Derecho, exitoso –a pesar de la sangría causada por las cúpulas del bipartidismos empresarial– mismo que costó sangre, sudor y lágrimas, además del esfuerzo individual y mancomunado de cientos de compatriotas? Escuchemos las respuestas.

Construyendo comunidades resilientes a través de la Economía Solidaria 2025

Carlos Hernández
Cokomal / RedEss*

Las estrategias territoriales para fortalecer las dinámicas económicas solidarias representan una iniciativa integral que busca transformar el tejido socioeconómico de nuestras comunidades mediante la implementación de iniciativas asociativas alternativas centrados en las personas y el bien común. Este enfoque innovador propone una reconceptualización de las relaciones económicas tradicionales, privilegiando la colaboración sobre la competencia, la sostenibilidad sobre el beneficio inmediato, y lo comunitario sobre el individualismo.

En un contexto marcado por crecientes desigualdades socioeconómicas y desafíos ambientales, estas estrategias territoriales se presentan como una respuesta coherente y articulada para fomentar un una inclusión social económica local más equitativa y sostenible. A través de la promoción de iniciativas sociales, asociativas productivas y otras formas de organización económica solidaria, se busca crear una dinámica económica que responda efectivamente a las necesidades locales mientras genera oportunidades de prosperidad compartida para todos los miembros de la comunidad.

Es así como la economía solidaria emerge como una propuesta transformadora para los territorios y comunidades, lo que destaca su impacto en el desarrollo local a través de la creación de empleos sostenibles, la mejora de servicios y la calidad de vida. En esta propuesta se utiliza sus recursos para garantizar un acceso equitativo a bienes y servicios, lo que contribuye a la supervivencia y a una vida con dignidad en las comunidades. Las iniciativas de economía solidaria enfrentan desafíos relacionados con su sostenibilidad local, abordando problemáticas diversas mediante estrategias democráticas que fomentan la participación y priorizan las necesidades de las personas sobre el capital.

Se pueden distinguir varias estrategias: las sectoriales (que optimizan el acceso a productos y servicios dentro de un sector), las territoriales (que integran la dimensión geográfica y promueven el desarrollo local) y las orientadas a beneficiarios (que responden a las necesidades de grupos específicos).

Las iniciativas de economía solidaria tienen una misión social clara, operando bajo los principios de solidaridad, sostenibilidad, autonomía, democracia, participación y priorización del trabajo humano. Estas entidades promueven una distribución más equitativa de los beneficios e invierten en sus territorios, fortaleciendo la economía local y generando un tejido social que fomenta el emprendimiento. Además, estas iniciativas son cruciales para mejorar la autonomía territorial en un contexto de descentralización, lo que permite a las comunidades gestionar de manera más eficiente sus recursos y necesidades.

Combinan relaciones entre la producción de bienes y servicios con las exigencias locales, lo que facilita el bienestar social mediante la oferta de servicios que responden a las necesidades comunitarias. Asimismo, generan una dinámica de innovación social y promueven la incidencia política contribuir a la eficacia del Estado en áreas como las políticas sociales, medioambientales y económicas. A través de su filosofía y enfoque democrático, la economía solidaria busca no solo responder a las necesidades económicas, sino también fortalecer la cohesión social y el tejido comunitario, impulsando un desarrollo integral y sostenible en los territorios.

*carloscokomal@gmail.com / F.B: cokomal org / F.B: redess Costa Rica

Primer Festival “SOMOS democracia, paz y libertad” celebró la identidad costarricense y defendió la democracia en un contexto de creciente violencia

Comunicado

San José, 16 de diciembre de 2024

Este domingo, la Plaza de la Democracia se llenó de vida, arte y cultura en la primera edición del Festival “Somos Democracia, Paz y Libertad”, un evento que celebró los valores fundacionales de Costa Rica y convocó a casi 4,000 personas durante todo el domingo en defensa de la democracia, la paz y la libertad, en medio de los retos que enfrenta el país debido al incremento de la desigualdad, la violencia y los discursos de odio.

“Recordamos con orgullo las bases de nuestra democracia, que han permitido el ascenso social de muchas personas, pero también vemos con gran preocupación la realidad que enfrenta nuestro país. Como señala el último Informe del Estado de la Nación, vivimos un debilitamiento en nuestro pacto social”, destacó la presidenta de CONARE y rectora del TEC, María Estrada Sánchez, durante la firma de la Declaratoria por la Democracia, la Paz y la Libertad, acto central del evento.

El festival ofreció una amplia gama de actividades para toda la familia: talleres de yoga, cardio dance y teatro infantil, espectáculos de fuego, pintacaritas, mercaditos de emprendimientos nacionales, bandas comunales y un espectacular cierre musical con agrupaciones reconocidas como Son de Tikizia, Malpaís y los icónicos Hicsos, quienes llenaron el escenario con su energía y música que evoca la identidad costarricense.

Malpaís, frente a un atardecer espectacular, emocionó al público con un concierto inolvidable, mientras que los Hicsos cerraron la jornada con su sello inconfundible, consolidando al festival como una celebración única de la identidad costarricense. Desde techno e indie, hasta merengue y la visita sorpresa del Chinamo de Teletica, a la Plaza de la Democracia vibró con una oferta musical para todas las edades.

El evento fue organizado por la Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo, el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), la Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras del Banco Popular y el grupo Pro Costa Rica, en conmemoración de los 75 años de la Constitución Política y los 76 años de la abolición del ejército. La Plaza de la Democracia fue elegida como símbolo de este compromiso ciudadano con la libertad, la paz y la justicia social.

“En este contexto de creciente violencia y polarización, el Festival Somos Democracia busca promover espacios de unidad, reflexión y acción colectiva. La firma de la Declaratoria por la Democracia es un llamado urgente a proteger nuestros valores democráticos frente a las amenazas que enfrentamos como país”, enfatizaron las organizaciones.

La ciudadanía puede unirse a este movimiento firmando la Declaratoria por la Democracia, la Paz y la Libertad y obteniendo más información sobre actividades futuras en el siguiente enlace: https://linktr.ee/Mesa.dialogo.cr

El Festival “Somos Democracia, Paz y Libertad” se proyecta como un evento anual y espera llegar en sus próximas ediciones a todas las regiones del país, consolidándose como un espacio que une a las y los costarricenses a través del arte y la cultura en defensa de nuestra democracia.

Realidad ecuatoriana actual: Alternativas ofrece perspectivas de personas expertas

El día 6 de diciembre del 2024 el programa Alternativas transmitió en vivo un conversatorio con profesionales de distintas disciplinas de las Ciencias Sociales con el fin de analizar el contexto actual de Ecuador. En esta línea se compartieron diversos puntos que permiten un amplio análisis del panorama político tan complejo que se enfrenta actualmente, de esta manera a modo de introducción se señala que un aspecto relevante al intentar comprender la realidad ecuatoriana radica en considerar el contexto latinoamericano en general, el cual es dominado principalmente por un capitalismo neoliberal que genera múltiples consecuencias debido al funcionamiento que este establece.

Es decir, uno de los puntos más destacables es el hecho de que el país se enfrenta a una alta ola de violencia en medio de un sistema que persiste en conseguir sus objetivos sin importar el costo, ya sea atropellando los derechos humanos, generando ecocidios, entre otras situaciones. En este marco, se presentan discursos sumamente polarizados y enfoque social securitista que apunta con mayor frecuencia a medidas punitivistas, además, cabe destacar que en este punto se señala el hecho de que el securitismo conlleva a su vez grandes sumas de dinero invertidas únicamente en dicho sector, por lo que se comienzan a descuidar sectores como educación y salud generando recortes.

Se destaca otra problemática que ha tomado mucho protagonismo y es la economía ilegal (crimen organizado); en este punto tal y como se señala se observa una especie de paralelismo entre el Estado y dichas organizaciones. 

En esta línea, se presenta un gobierno con gran capacidad de manipular masas y poca tolerancia a la crítica, lo cual se explica que resulta altamente peligroso para la democracia. En este sentido, se señala el papel de los movimientos sociales en la nación, los cuales han implicado irse ligando poco a poco al sistema de dicho país, de esta manera un punto de encuentro entre las personas panelistas es la necesidad de ver dichos procesos como algo colectivo en lugar de individualista, asimismo se señala en un inicio la necesidad de pasar de un sistema competitivo a uno humanista cuidando el no caer en androcentrismo. De esta manera, se destaca la complejidad del panorama actual en Ecuador dadas las perspectivas cada vez más polarizadas y un gobierno que no apuesta un más a un modo competitivo, así como métodos securitistas para resolver procesos que trascienden más allá de lo que se observa.

Si desea conocer a detalle los puntos señalados en el conversatorio, presione el siguiente enlace: https://www.facebook.com/share/v/yjEmVsSYQHwrxdPa/

Además se le invita a seguir el programa Alternativas, el cual realiza constantemente ejercicios que invitan a cuestionarnos y analizar las realidades actuales.