Ir al contenido principal

Etiqueta: economía costarricense

Claros y oscuros de la economía costarricense

Valeria Jiménez

Costa Rica es un país pequeño reconocido internacionalmente por la solidez de sus instituciones democráticas, su tradición pacifista —la cual se remonta a la abolición del ejército en 1948—, sus políticas de conservación ambiental y por albergar cerca del 6,5% de la biodiversidad mundial (PNUD, 2019). Históricamente, ha destacado en la región centroamericana por un desempeño socioeconómico favorable en indicadores clave —tales como el PIB, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, los niveles de alfabetización y de pobreza extrema—, así como en el acceso a seguridad social universal, a educación pública gratuita y a servicios básicos como electricidad, agua potable y saneamiento, reflejado en un Índice de Desarrollo Humano consistentemente alto. Desde 2025, fue catalogado por el Banco Mundial como una economía de ingresos altos (Metreu et al, 2025), además de haber alcanzado una de las tasas de crecimiento del PIB más altas entre los miembros de la OCDE desde 2023 (OCDE, 2026).

Sin embargo, detrás de esta prometedora imagen y este desempeño económico, se esconden enormes grietas en la sociedad y la economía costarricense que hoy amenazan con todo aquello que la ha distinguido. Estas grietas se han gestado durante décadas de crecimiento desigual, alimentado por un modelo de crecimiento impuesto por el Norte global con el nombre de diversificación de las exportaciones. Este estilo de desarrollo, basado en el ajuste estructural, se sustenta en una racionalidad opuesta tanto al Estado de bienestar como al del modelo económico basado en la sustitución de importaciones, el cual se sostuvo en el país por décadas y que, a pesar de su evidente desgaste, heredó instituciones que fueron y han sido clave para el desarrollo del país. Por el contrario, los ajustes estructurales, basados principalmente en apertura comercial, apertura de cuenta de capitales, atracción de inversión extranjera directa (IED) y privatización, buscan estabilidad macroeconómica siguiendo una lógica llena de contradicciones. Dichos ajustes, en su intento de cumplir objetivos muchas veces incompatibles, han culminado en la creación de una economía dual, o lo que podríamos llamar, las dos Costa Ricas.

La primera Costa Rica es la gran, mas no invulnerable, ganadora del ajuste estructural. Altamente dependiente de la IED, ha logrado transformar la estructura productiva del país, aumentando el porcentaje de exportación de productos de mediana y alta tecnología, de servicios empresariales y de tecnologías de la información (PROCOMER, 2025a). A través de esta diversificación, los productos tradicionales, que alcanzaban cerca del 60% de las exportaciones a finales de los años ochenta, ahora representan el 8%, mientras que los no tradicionales pasan de cerca del 40% al 91,2% (PROCOMER, 2025b). A través de estos sectores de alta productividad y altos ingresos, se logra una integración virtuosa a las cadenas globales de valor, demostrando el rol fundamental de la IED como motor de crecimiento económico (Govaere, 2019). Dicha inversión se ha impulsado a través del régimen especial de incentivos fiscales, y el alto grado técnico de un porcentaje importante de la fuerza laboral urbana del país.

Es difícil ignorar, sin embargo, que el régimen especial crece a tasas hasta tres veces mayores al régimen definitivo y tiene conexiones débiles con el resto de la economía (PEN, 2025). Además, resulta evidente la dualidad en el dinamismo de los regímenes de producción, pues al eliminar esta de zonas francas, los principales productos de exportación continúan siendo la piña, el café y el banano (Govaere, 2019).

No debería causar sorpresa que, si el sector más dinámico y de mayor crecimiento se encuentra exento de impuestos, en un país que demuestra su alto compromiso con la apertura comercial mediante sus crecientes acuerdos comerciales —lo cual se traduce en una caída significativa de los ingresos tributarios aduaneros— exista y persista un problema de endeudamiento público. Ante este comportamiento, el desequilibrio fiscal no es una anomalía, sino una consecuencia previsible de objetivos incompatibles. Al estar el modelo de desarrollo acompañado de una caída significativa de los ingresos tributarios —los cuales pasaron de un promedio del 20,8% de los ingresos del Estado entre 2000 y 2007, al 8% entre 2010 y 20181— se hace muy difícil mantener la estabilidad fiscal. En efecto, se dio un rápido incremento del endeudamiento público, que pasó de un 26% del PIB en 2008, a un 69.7% en 2020 (Jiménez, 2021).

Dicha insostenibilidad fiscal resultó en la reforma fiscal de 2018, que reformó ingresos tributarios y aplicó medidas de contención del gasto (PEN, 2025). Como resultado, el país retornó a un sendero más sostenible de las finanzas públicas, alcanzando recientemente un superávit primario cercano al 1% del PIB (Ministerio de Hacienda, 2025). Sin embargo, dicha estabilidad fiscal tiene un costo muy alto, ya que se logra a costa de un desfinanciamiento público de programas sociales en áreas socioeconómicas y ambientales (Jiménez, 2025).

Lo anterior deja en desamparo principalmente a la segunda Costa Rica; aquella para la cual no hubo ni hay un plan económico y, debido a las crecientes disparidades y a su desfinanciamiento, se ve reflejada en estadísticas alarmantes; desigualdad (Gini cercano al 0,5), desempleo (en promedio 11,1% entre 2014-2024), informalidad (38%), y pobreza estancada (cercana al 20% de la población)2. Es una Costa Rica carente de oportunidades y prospectos económicos, reflejados en bajos niveles de escolaridad en la población rural, limitada integración a cadenas de valor, dependencia de monocultivos, y sobre todo, en el incremento inédito de la violencia, que alcanza los 17 homicidios por 100.000 habitantes (PEN, 2025), vinculado principalmente al crimen organizado y narcotráfico.

Así, el lado oscuro del ajuste estructural se ha visto reflejado en el lento pero seguro desgaste del tejido social, visible para quien lo ha querido ver, y que, políticamente, se manifiesta de manera contundente en los resultados de los dos últimos procesos electorales, marcando el inicio de un periodo político disruptivo sin precedentes en el país. La gestación del movimiento político liderado por Rodrigo Chaves (2022-2026), clásico outsider populista, está concatenado al creciente desencanto del electorado. Es innegable que dicho desencanto estuvo ligado a la imposición del ajuste estructural, la cual, junto al aseguramiento de una clase de privilegios separada de la realidad económica del país, generó una pérdida de adhesión ciudadana, una creciente apatía y una pérdida de credibilidad en la clase política.

Así, se abrió camino al chavismo, caracterizado por sus constantes ataques contra distintas instituciones, medios de comunicación y la división de poderes, amenazando directamente las bases de la estabilidad democrática. Este modelo de liderazgo político busca el conflicto permanente, desviando la atención de preocupantes vínculos con el narcotráfico y de otras problemáticas, como el récord de homicidios de los últimos años. Este estilo confrontativo no se agotó con el fin del gobierno de Chaves en mayo de 2026: su sucesora y aliada política, Laura Fernández Delgado, le entregó dos carteras clave —Presidencia y Hacienda—, asegurando así la continuidad de su influencia y del mismo patrón de tensión con los contrapesos institucionales.

La ausencia de una visión país de largo plazo y el desconocimiento de cómo abordar los crecientes retos en el país evidencian, además, la mediocridad de la clase política (Granados, 2026). Dichos retos incluyen la reciente desaceleración de zonas francas, ligado a la agresiva política comercial de EEUU, y a la persistente apreciación del colón, que responde al voluminoso flujo de dólares ingresados por el propio régimen especial, sin ser ajena a los flujos asociados al narcotráfico. Esto genera una apreciación con rasgos característicos de la enfermedad holandesa, erosionando la competitividad de los sectores exportadores tradicionales y del turismo.

A lo anterior, se suman retos en el ámbito ambiental evidenciados en la creciente dependencia de combustibles fósiles y el debilitamiento de las capacidades institucionales para la conservación a través de fuertes recortes y desregulaciones. La pérdida de cobertura forestal, el aumento de desastres climáticos, la vulnerabilidad hídrica, la dependencia de la hidroelectricidad y el aumento en emisiones ligado al deterioro en el transporte público y la alta dependencia de vehículos particulares reflejan una insostenibilidad creciente que amenaza el desarrollo sostenible.

Desde una perspectiva económica, vemos cómo la priorización de la estabilidad macroeconómica sin una visión estratégica ha puesto en riesgo fortalezas históricas, al tiempo que continúa erosionando las posibilidades de un modelo económico que busque aprovecharlas mientras reduce vulnerabilidades y dependencias. Un país reconocido por su sostenibilidad ambiental y por su posición como acreedor climático (Lazaro et al, 2025), no puede desaprovechar las oportunidades que trae el siglo XXI en términos de transición socio-ecológica. Su reconocimiento internacional podría otorgarle el poder estratégico y moral para negociar mejores términos en acuerdos internacionales tales como acceso a financiamiento climático internacional y tecnologías limpias a bajo costo, junto con cooperación técnica, para atraer inversiones interesadas en cadenas de suministro bajas en carbono, o en la producción de hidrógeno verde. Indudablemente esto no será posible bajo el liderazgo político actual, que insiste en debatir sobre la privatización del mercado eléctrico, la venta del Banco de Costa Rica, la minería del oro y mayor reducción en protecciones y regulaciones laborales y ambientales.

A pesar de este panorama poco alentador, en el cual escasean los debates progresistas constructivos, existen en la sociedad costarricense bloques de resistencia debilitados, mas todavía latentes. Entre ellos, el que por décadas ha mostrado resistencia ante el ajuste estructural oponiéndose, en el 2000, a la apertura del mercado eléctrico; a la firma del CAFTA en 2008, y a la reforma fiscal en 2018, así como los que se han levantado en defensa del ambiente y, recientemente, en defensa de la democracia. Recae en estos grupos, las instituciones que los respaldan, el bloque de oposición en el parlamento y en distintos medios de comunicación, lidiar con la actual amenaza a la democracia, así como en repensar el futuro del país, ante un panorama de debilitamiento de las conquistas económicas y sociales que, con sus fortalezas y debilidades, se enfrentan a un mundo en restructuración donde nuestro país continúa navegando en desventaja y bajo la misma subordinación que afecta al resto de América Latina.

1 Cálculos propios con datos del INEC.

2 Datos tomados del INEC y PEN (2025)

Referencias

Granados Chacón, M. (2026). Costa Rica y la Mediocridad de su Clase Política. Revisa Visión CR: Plataforma Informativa de la Actualidad. Disponible en: https://revistavisioncr.com/costa-rica-y-la-mediocridad-de-su-clase-politica/

Govaere Vicarioli, V. (2019). La paradoja de Costa Rica (1984-2018): Éxito exportador y heterogeneidad estructural. Revista Nacional de Administración, 10(1), 87-104. Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica.

Jiménez Fontana, P. (2021). Mejoras en la Gestión de la Deuda son Necesarias para la Sostenibilidad de las Finanzas Públicas. Programa Estado de la Nación. Disponible en: https://estadonacion.or.cr/mejoras-en-la-gestion-de-la-deuda-son-necesarias-para-la-sostenibilidad-de-las-finanzas-publicas/

Metreu, E., Young, K.E., Eapen, S.G. (2025). Understanding country income: World Bank Group income classifications for FY26 (July 1, 2025–June, 2026). World Bank Blogs. Disponible en: https://blogs.worldbank.org/en/opendata/understanding-country-income–world-bank-group-income-classifica

Ministerio de Hacienda (2015). Resultados Fiscales Al Segundo Trimestre de 2026. Disponible en: https://d1qqtien6gys07.cloudfront.net/wp-content/uploads/2026/08/InformeTrimestral_II_Trimestre2026.pdf

OECD Data Explorer (2026). Quarterly real GDP growth – OECD countries. Available at: https://data-explorer.oecd.org

Lazaro, L. L. B., Usuriaga-Najera, O. C., Neto, A. H., Grimoni, J. A. B., & Jacobi, P. R. (2025). Climate commitments and energy transition pledges in Latin America: Where is the region headed? Energy for Sustainable Development, 88, 101779. https://doi.org/10.1016/j.esd.2025.101779

PNUD (2019). Costa Rica presenta avances, desafíos y oportunidades sobre su estado de la biodiversidad. Disponible en: https://www.undp.org/es/costa-rica/comunicados-de-prensa/costa-rica-presenta-avances-desafios-y-oportunidades-sobre-su-estado-de-la-biodiversidad

PROCOMER (2025a). Costa Rica cierra el 2024 con un crecimiento de 9% en las exportaciones de bienes. https://procomer.com/costa-rica-cierra-el-2024-con-un-crecimiento-de-9-en-las-exportaciones-de-bienes/

PROCOMER (2025b). Exportaciones costarricenses: evolución, retos y oportunidades. Disponible en: https://servicios.procomer.go.cr/EstudiosInteligenciaComercial

Programa Estado de la Nación (2025). Informe Estado de la Nación 2025. Disponible en: https://estadonacion.or.cr/?informes=estado-de-la-nacion-2025

Tratado Transpacífico y sectores productivos: análisis en “Semillas y Saberes” por Radio 870 UCR

El programa Semillas y Saberes, transmitido por 870 UCR, dedicará su próxima edición al análisis del Tratado Transpacífico y sus implicaciones sobre los sectores productivos costarricenses.

El espacio se realizará el jueves 12 de febrero a las 11:00 a.m., con transmisión en vivo a través de Facebook Live, YouTube Live y por la señal de 870 AM, así como en el sitio web radios.ucr.ac.cr.

En esta ocasión participará el economista especialista en comercio internacional Renzo Céspedes Vargas, quien abordará los posibles impactos del Tratado Transpacífico en la producción nacional, el comercio exterior y los distintos sectores económicos del país, en un contexto donde los acuerdos comerciales generan debates sobre competitividad, soberanía económica y desarrollo productivo.

El programa es producido desde la Escuela de Nutrición (ENU) de la Universidad de Costa Rica, como parte de los espacios académicos que promueven la reflexión pública informada sobre temas estratégicos para el país.

SEBANA advierte sobre posibles impactos económicos por venta de FIFCO a Heineken

El Sindicato de Empleados del Banco Nacional (SEBANA), por medio de su secretario general David Carrera Herrera, advirtió que la posible venta de Florida Ice and Farm Company (FIFCO) al grupo internacional Heineken no es un asunto meramente empresarial, sino una decisión que podría tener efectos profundos sobre el empleo, la competencia y la economía costarricense.

Carrera explicó que Heineken, segunda empresa cervecera más grande del mundo con el 13,6% del mercado global, asumiría una posición dominante en el país si la transacción se concreta. “Podríamos enfrentar una concentración de poder sin precedentes en la industria alimentaria y de bebidas”, señaló.

Según el dirigente sindical, un proceso de ese tipo implicaría menores oportunidades para las pequeñas y medianas empresas, menos opciones para los consumidores y un impacto directo en miles de empleos vinculados a encadenamientos productivos nacionales.

El monto estimado de la operación ronda los 3.200 millones de dólares, una cifra que, de concretarse, podría influir en variables macroeconómicas relevantes. “Podría afectar el tipo de cambio, la liquidez del sistema financiero y hasta el mercado de valores costarricense”, indicó.

Carrera advirtió que, si las utilidades de la empresa se trasladan al extranjero, esas ganancias dejarían de reinvertirse en Costa Rica, debilitando la producción local y el empleo nacional.

Desde SEBANA, aseguró, existen alternativas responsables para atender la situación sin comprometer el equilibrio del sistema económico y social. Por ello, el sindicato solicitó al Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF) y a otras autoridades competentes que analicen la operación “con la profundidad y responsabilidad que merece”.

“Costa Rica debe proteger la sana competencia, la estabilidad del sistema económico y, sobre todo, el bienestar de su gente”, concluyó Carrera.

Las declaraciones completas pueden verse en el siguiente enlace:

OMERCON envía carta al FMI señalando problemas estructurales de la economía costarricense

OMERCON advierte al FMI de los grandes problemas que se esconden en los análisis económicos convencionales. Propone cómo solventar los problemas fiscales de manera efectiva y justa. Además, muestra por qué Costa Rica es un país caro para vivir y cómo solucionar los problemas más apremiantes.

San José, 11 de marzo de 2025. El Observatorio del Mercado y Derechos del Consumidor (OMERCON) envió una carta al Fondo Monetario Internacional (FMI) en la que expone lo que considera como los principales problemas estructurales de la economía costarricense, previo a la evaluación que realiza periódicamente este organismo internacional.

En el documento, fechado el 7 de marzo de 2025 y dirigido al Dr. Ding Ding, jefe de Misión para Costa Rica del FMI, los representantes de OMERCON señalan una «acelerada concentración del ingreso» y un «crecimiento empobrecedor» de la economía nacional.

Según la misiva firmada por Welmer Ramos González (presidente), Luis Carlos Olivares Martínez (vicepresidente) y Priscila Scott Zúñiga (secretaria), Costa Rica experimenta un crecimiento del PIB real del 5,5% en promedio anual durante los últimos cuatro años. Sin embargo, destacan que en ese mismo periodo los salarios mínimos reales apenas crecieron un 0,6% acumulado, mientras la producción aumentó un 23,7%.

La organización advierte sobre una «dualidad» en la economía costarricense: por un lado, actividades productivas operadas por pymes y emprendimientos sometidos al régimen tributario completo; por otro, agentes económicos de gran dimensión que operan en regímenes tributarios especiales que les permiten «tributar poco o casi nada».

Entre los problemas señalados en la carta destacan:

  • Una caída en la recaudación tributaria proveniente de personas jurídicas, que según indican aportan apenas el 19,6% de la recaudación total.

  • Una gestión tributaria y aduanera calificada como «calamitosa» en cuanto al uso de tecnología, recursos humanos y prácticas de control efectivas.

  • La postergación indefinida del Proyecto Hacienda Digital, financiado por el Banco Mundial con US$156,64 millones.

  • Un mercado financiero con características oligopólicas que impone tasas de interés superiores a las de países con nivel de desarrollo semejante.

  • Alta concentración en mercados relevantes como el de medicamentos, donde tres participantes ostentan en conjunto un 75% de participación.

OMERCON solicita que el informe de evaluación del FMI refleje estas problemáticas y no solo «recomendaciones mecánicas de tipo contable». Específicamente, piden que se refiera al desacople entre el crecimiento del PIB y los salarios reales, la urgencia de evaluar la gestión tributaria y aduanera, la necesidad de cerrar portillos para la elusión fiscal, y las fallas en la competencia del sistema financiero, entre otros puntos.

La organización, que se define como «un ente formal de representación jurídica de la sociedad civil», solicitó además ser incluida en futuras actividades del FMI relacionadas con sus áreas de acción.