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Etiqueta: educación ambiental

APREFLOFAS estrena podcast con llamado a no alimentar la fauna silvestre

La Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (APREFLOFAS) presentó el primer episodio de su nuevo podcast Seres Endémicos, una iniciativa desarrollada junto con Cucumelo Films para promover la educación ambiental, la conservación de la biodiversidad y la protección de la vida silvestre en Costa Rica.

El episodio inaugural aborda una práctica frecuente en playas, parques nacionales, carreteras y zonas turísticas del país: la alimentación de animales silvestres por parte de personas visitantes y residentes. Aunque muchas veces se realiza con buenas intenciones, especialistas advierten que esta conducta provoca graves alteraciones en la salud y el comportamiento de numerosas especies.

Para analizar esta problemática, el programa contó con la participación de la Dra. Laura Porras, investigadora del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre (ICOMVIS) de la Universidad Nacional, quien expone evidencia científica acumulada durante décadas sobre los efectos negativos de alimentar fauna silvestre.

Durante la conversación se explica cómo especies como los mapaches, los monos cara blanca y los cocodrilos han modificado sus patrones de comportamiento debido a la disponibilidad de alimentos proporcionados por seres humanos. Entre las consecuencias documentadas se encuentran alteraciones nutricionales, problemas de salud, dependencia alimentaria, cambios en los horarios de actividad y un aumento de los conflictos entre personas y animales.

Uno de los casos analizados corresponde a investigaciones realizadas en el Parque Nacional Manuel Antonio, donde se ha observado que algunos mapaches han adaptado sus rutinas a los horarios de mayor presencia turística para obtener alimentos. Según se explica en el programa, el problema no radica en la especie, sino en los cambios que genera la disponibilidad de comida no natural para estos animales.

La entrevista también aborda los efectos del consumo de alimentos procesados y azucarados en especies silvestres. Como ejemplo, se mencionan los monos cara blanca que reciben golosinas, frutas procesadas u otros productos destinados al consumo humano, situación que puede afectar su salud y modificar sus hábitos naturales.

Otro de los temas desarrollados es el riesgo que implica alimentar cocodrilos. La práctica puede provocar que estos animales asocien la presencia humana con la obtención de alimento, aumentando el peligro de incidentes y ataques en zonas donde existe interacción frecuente entre personas y fauna silvestre.

La Dra. Porras destaca además la necesidad de fortalecer la educación ambiental y la divulgación científica para que más personas comprendan por qué no deben alimentar animales silvestres y cuáles son las consecuencias ecológicas de hacerlo.

El episodio recuerda que la alimentación de fauna silvestre está prohibida por la Ley de Conservación de Vida Silvestre de Costa Rica. De acuerdo con el artículo 116 de la normativa, esta conducta puede ser sancionada con multas cercanas a los 150.000 colones.

Asimismo, se informa que las personas pueden denunciar estos hechos mediante la línea telefónica 1192 o a través del Sistema Integrado de Trámite y Atención de Denuncias Ambientales (SITADA) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).

Con el lanzamiento de Seres Endémicos, APREFLOFAS busca contribuir a la sensibilización ciudadana sobre la importancia de proteger la biodiversidad y promover prácticas responsables de convivencia con la fauna silvestre.

El primer episodio ya se encuentra disponible en YouTube:

APREFLOFAS lanzará “Seres Endémicos”, un podcast dedicado a la conservación ambiental y la participación ciudadana

La Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (APREFLOFAS) anunció el lanzamiento de Seres Endémicos, un nuevo proyecto de comunicación estratégica en formato podcast que busca fortalecer el diálogo, la educación ambiental y la divulgación de conocimientos sobre conservación en Costa Rica.

La iniciativa será presentada oficialmente el próximo miércoles 3 de junio de 2026, en el marco de la Semana Mundial del Medio Ambiente, previo a la conmemoración del Día Mundial del Ambiente (5 de junio) y del Día Mundial de los Océanos (8 de junio).

Fundada en 1985, APREFLOFAS ha desarrollado durante cuatro décadas diversas acciones de protección ambiental, educación, sensibilización y comunicación estratégica orientadas a promover la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de la conciencia ambiental. Entre sus iniciativas más destacadas figura la campaña relacionada con la reforma a la Ley de Vida Silvestre impulsada mediante iniciativa popular respaldada por 177 mil firmas ciudadanas, proceso que culminó con la aprobación de la Ley 9106 y convirtió a Costa Rica en el primer país del continente americano en prohibir la denominada “cacería deportiva”.

Como parte de esta trayectoria, la organización también participó en la campaña “Acéptelo es ilegal”, desarrollada junto con Humane Society International Latinoamérica y autoridades estatales para informar a la ciudadanía sobre la prevención de delitos ambientales y los alcances de la reforma a la Ley de Vida Silvestre.

Durante la celebración de su 40 aniversario en 2025, APREFLOFAS impulsó además una campaña temática de diez semanas difundida a través de sus redes sociales, especialmente en Instagram (@apreflofas_cr) y TikTok, abordando temas relacionados con conservación, ecosistemas, minería ilegal, vida silvestre, delitos ambientales, protección marino-costera y prevención del atropello de fauna silvestre.

El nuevo proyecto Seres Endémicos ha sido desarrollado conjuntamente con Cucumelo Films, organización con la que APREFLOFAS mantiene una relación de cooperación de más de una década. La propuesta pretende consolidar una plataforma digital de conversación ambiental capaz de reunir a organizaciones sociales, especialistas, instituciones públicas, empresas con enfoque de sostenibilidad, artistas, activistas y grupos comunitarios alrededor de los principales desafíos ambientales del país.

Según la organización, el podcast abordará temas como conservación de ecosistemas, generación de conocimiento científico, educación ambiental, participación ciudadana, democracia digital, derecho ambiental e incidencia política.

La primera temporada desarrollará una secuencia temática dedicada a la relación entre las personas y la vida silvestre, la conservación, la sostenibilidad, la comunicación ambiental, el arte, la música, la educación ambiental, el arbitraje internacional, los orígenes del movimiento ambientalista costarricense y la evolución del modelo institucional de conservación del país.

APREFLOFAS destaca que Seres Endémicos constituye una propuesta poco frecuente dentro del ecosistema de comunicación digital costarricense, al tratarse de un podcast dedicado exclusivamente a temas ambientales, con programación periódica y participación de personas con amplia trayectoria y experiencia en distintas áreas relacionadas con la conservación.

La organización invita al público a participar en el acto de lanzamiento, que se realizará el miércoles 3 de junio a las 6:30 p.m. en el Centro Cultural de España en Costa Rica.

Asimismo, hace un llamado a suscribirse a sus plataformas digitales y a fomentar conversaciones serias y constructivas sobre la protección ambiental y la conservación de la biodiversidad.

Fecha de lanzamiento: miércoles 3 de junio de 2026

Hora: 6:30 p.m.

Lugar: Centro Cultural de España en Costa Rica

Soluciones ante el calentamiento global derivado de la crisis civilizatoria

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Como ya se ha advertido en los capítulos anteriores, la crisis climática contemporánea no constituye un fenómeno aislado ni una simple alteración temporal de las condiciones atmosféricas. Se trata de una transformación sistémica que compromete simultáneamente la estabilidad ecológica, la economía mundial, la producción alimentaria, la disponibilidad de agua, las migraciones humanas y la gobernabilidad política. Por ello, las soluciones no pueden ser parciales ni fragmentarias. Frente a un problema de naturaleza global, las respuestas deben ser igualmente globales, articuladas y sostenidas en el tiempo.

El calentamiento global posee un carácter esencialmente antropocéntrico. Aunque la historia geológica del planeta ha conocido variaciones climáticas naturales, la aceleración actual de la temperatura terrestre está directamente vinculada con la actividad humana desarrollada desde la Revolución Industrial. La expansión ilimitada de la producción, el uso masivo de combustibles fósiles, la deforestación, la destrucción de ecosistemas y los patrones de consumo intensivo han alterado el equilibrio climático del planeta a una velocidad desconocida en la historia reciente de la Tierra.

En consecuencia, las soluciones deben dirigirse a transformar las estructuras económicas, energéticas y culturales creadas por la propia humanidad. No basta con reducir algunos daños ambientales: es indispensable modificar las lógicas que los producen.

Uno de los principales factores del calentamiento global es la emisión de gases de efecto invernadero derivados de la extracción, transporte y consumo de hidrocarburos. El petróleo, el carbón y el gas natural continúan siendo la base energética de gran parte de la economía mundial. Esta dependencia energética ha permitido un extraordinario desarrollo industrial y tecnológico, pero al mismo tiempo ha generado una acumulación de dióxido de carbono y metano incompatible con la estabilidad climática del planeta.

Por ello, una de las tareas fundamentales de este siglo consiste en sustituir progresivamente la matriz energética basada en combustibles fósiles por energías renovables y menos contaminantes. La expansión de la energía solar, eólica, geotérmica, mareomotriz e hidráulica constituye un paso imprescindible para disminuir las emisiones globales. Sin embargo, esta transición energética no puede reducirse únicamente a un cambio tecnológico. Requiere enormes inversiones públicas, cooperación internacional y mecanismos de financiamiento que permitan a los países más pobres acceder a tecnologías limpias sin sacrificar sus posibilidades de desarrollo.

Además, la transición ecológica debe evitar reproducir nuevas formas de desigualdad. En ocasiones, ciertas economías industrializadas trasladan a los países periféricos los costos ambientales de la extracción de minerales estratégicos necesarios para las nuevas tecnologías verdes. La solución climática no puede construirse sobre nuevas formas de explotación humana y destrucción ecológica.

La crisis climática también revela los límites históricos de un modelo económico basado en el crecimiento ilimitado dentro de un planeta finito. Durante décadas, el éxito económico fue identificado casi exclusivamente con el aumento constante de la producción y de la inducción de patrones de consumo superfluos. Sin embargo, una economía sustentada en la expansión incesante del mercado y en el consumismo voraz permanente termina chocando inevitablemente con los límites ecológicos de la Tierra.

La contradicción es evidente: un sistema que necesita crecer infinitamente opera dentro de un mundo cuyos recursos naturales son limitados. De ahí que el problema climático no sea solamente energético, sino también civilizatorio.

Las soluciones deben orientarse hacia la construcción de una economía humanista y solidaria, sostenible y sustentable para las generaciones de hoy y las de mañana, donde la prioridad no sea únicamente la acumulación de riqueza, sino el bienestar colectivo, la equidad social y la preservación de la vida. Ello implica redefinir las nociones de progreso y desarrollo. El crecimiento económico carece de legitimidad cuando destruye ecosistemas, profundiza desigualdades y compromete las condiciones de existencia de las futuras generaciones.

En este sentido, una mejor distribución de la riqueza socialmente producida constituye también una política climática. Las sociedades profundamente desiguales suelen presentar mayores niveles de deterioro ambiental, porque amplios sectores de la población quedan excluidos de condiciones dignas de vida y sobreviven en medio de dinámicas de explotación y expoliación, así como del uso intensivo de los recursos naturales, más allá de lo que el planeta es capaz de proveer. Por ende, la lucha contra la pobreza y la desigualdad no es ajena a la lucha climática: ambas forman parte del mismo desafío histórico.

La complejidad del calentamiento global obliga asimismo a abandonar explicaciones simplistas. Los factores que originan la crisis climática son múltiples y están profundamente interrelacionados: energía, transporte, urbanización, agricultura industrial, deforestación, patrones culturales de consumo, concentración de riqueza, políticas públicas devienen completamente insuficientes, porque están basadas en formas de competencia voraz y desigual entre naciones y al interior de cada una de ellas; por eso mismo, este sistema fragmentado y fragmentario sabotea cualquier modelo de gobernanza, tanto internacional como al interior de cada sociedad, porque aplaca y desprecia la participación societal.

Frente a la complejidad, la falta de colaboración y la fragmentación de las sociedades, las soluciones deben apoyarse en enfoques inter y multidisciplinarios. Ninguna disciplina científica, por sí sola, puede resolver un problema de semejante magnitud. La ecología, la climatología deben dialogar permanentemente con la economía, la sociología, la ingeniería, la biología, la oceanografía, la agronomía, la ética y las ciencias políticas y sociales en general. Del mismo modo, el conocimiento científico necesita complementarse con saberes comunitarios e indígenas que históricamente hubiesen desarrollado formas más equilibradas de relación con la naturaleza.

El calentamiento global exige una nueva cultura de cooperación entre conocimientos, instituciones y sociedades.

Entre las políticas más urgentes destaca la necesidad de aumentar la captura y almacenamiento de carbono tanto en los ecosistemas terrestres como en los océanos. Los bosques, humedales, manglares, suelos agrícolas y ecosistemas marinos desempeñan un papel esencial como sumideros naturales de carbono. La destrucción de estos sistemas acelera la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

De ahí la importancia de impulsar vastos programas de reforestación y restauración ecológica, particularmente en regiones tropicales severamente afectadas por la deforestación. Sin embargo, no se trata simplemente de sembrar árboles de manera indiscriminada, sino de recuperar ecosistemas completos capaces de regenerar biodiversidad, proteger fuentes de agua y estabilizar suelos.

Igualmente, relevante es la protección de los océanos. Durante décadas, los mares han absorbido una parte significativa del exceso de calor y dióxido de carbono generado por las actividades humanas. Pero esta función tiene límites. La acidificación oceánica, el aumento de temperatura y la contaminación por plásticos y petróleo amenazan gravemente los ecosistemas marinos. La recuperación de manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos puede contribuir significativamente a la fijación de carbono y a la protección costera frente a fenómenos climáticos extremos.

Otro eje fundamental consiste en transformar las ciudades y las formas de vida urbana. Actualmente, gran parte de las emisiones globales proviene de modelos urbanos dependientes del automóvil privado, del consumo energético excesivo y de una expansión desordenada del territorio. Las ciudades del futuro deberán priorizar el transporte público limpio, la movilidad peatonal y la ciclística, la eficiencia energética de las edificaciones y una planificación urbana orientada hacia la sostenibilidad.

Las guerras deben desaparecer de la faz de la tierra. El ser humano de todos los países debe ser capaz de encontrar mecanismos pacíficos para resolver sus conflictos y diferencias. Las dos guerras mundiales del siglo XX, más otras guerras regionales en el mismo siglo y en el actual, han dejado como herencia muertes por millones, desolación y más envenenamiento de la atmósfera de la tierra, mediante el uso de armas atómicas y otras de menor rango, pero letales también. Entre muertos y desaparecidos se cuentan no solamente los combatientes en los escenarios bélicos, sino también millones de niños inocentes, adultos mayores, mujeres abandonadas y personas con discapacidad. La humanidad debe sobreponerse a toda esa herencia y luchar cotidianamente por un mudo en el que predomine la paz y la capacidad de negociar soluciones pacíficas a sus diferencias. Esta es parte fundamental de la lucha por una nueva civilización en medio del caos generado por la crisis climática.

Nunca será suficiente insistir en que ninguna transformación será suficiente sin una profunda participación de una ciudadanía cada vez más educada en la protección de la naturaleza, de los ecosistemas, en una palabra, de la vida. La lucha contra el calentamiento global no puede quedar exclusivamente en manos de gobiernos, organismos internacionales o grandes corporaciones, que hasta el momento no atinan a encontrar una ruta segura que logre soluciones seguras para mitigar el cambio climático. Requiere, además, de sociedades activas, informadas y capaces de construir nuevas prácticas cotidianas.

Es crucial promover comunidades ecológicas y eco sustentables basadas en la participación democrática, la producción local, el consumo responsable y la solidaridad social. La educación ambiental desempeña aquí un papel decisivo. No se trata únicamente de transmitir información científica, sino de desarrollar una nueva conciencia ética sobre la relación entre humanidad y naturaleza.

Las transformaciones culturales son tan importantes como las tecnológicas. Una civilización organizada alrededor del hiperconsumo superfluo difícilmente podrá resolver una crisis derivada precisamente del exceso de consumo y la explotación. El desafío climático implica también revisar estilos de vida, redefinir necesidades y reconstruir vínculos comunitarios debilitados por décadas de individualismo extremo.

Por otra parte, la dimensión internacional del problema exige fortalecer los mecanismos de cooperación global. Ningún país, por poderoso que sea, puede resolver aisladamente la crisis climática. Las emisiones producidas en una región afectan al conjunto del planeta. De ahí la necesidad de acuerdos multilaterales vinculantes, financiamiento climático para los países más vulnerables y responsabilidades diferenciadas entre naciones industrializadas y países en desarrollo.

La justicia climática constituye un principio esencial. Las sociedades que históricamente más contribuyeron a las emisiones globales poseen una responsabilidad mayor en la financiación de soluciones y en la transferencia de tecnologías limpias. Resultaría éticamente inadmisible exigir iguales sacrificios a países pobres cuya contribución histórica al calentamiento ha sido mucho menor.

Finalmente, toda solución climática auténtica exige recuperar una visión ética de la relación entre humanidad y naturaleza. Durante siglos predominó una concepción basada en la dominación ilimitada del entorno natural. La naturaleza fue reducida a mera fuente de recursos disponibles para la explotación económica. La crisis actual demuestra los límites y peligros de esa visión.

La humanidad necesita reconstruir una relación más equilibrada con el planeta que habita. No se trata de renunciar al progreso científico ni tecnológico, sino de orientarlo hacia la preservación de la vida y el bienestar colectivo. El desafío del siglo XXI consiste precisamente en compatibilizar desarrollo humano, justicia social y sostenibilidad ecológica.

La lucha contra el calentamiento global no representa únicamente una tarea ambiental. Constituye una disputa por el tipo de civilización que la humanidad desea construir. De las decisiones tomadas en las próximas décadas dependerá no solo la estabilidad climática del planeta, sino también la posibilidad de una convivencia más justa, solidaria y sostenible entre los seres humanos y la naturaleza.

Ruta Micológica 2026 impulsa turismo científico, conservación y educación ambiental en comunidades del país

La Ruta Micológica Costa Rica 2026 celebrará su quinta edición consolidándose como una experiencia que articula turismo científico, conservación ambiental, ciencia ciudadana y desarrollo local mediante expediciones guiadas centradas en el reino de los hongos. El proyecto, impulsado por Oropopo Experience y Funga Conservation, ha reunido en sus cuatro ediciones anteriores a más de 700 participantes en 16 destinos del país y 52 experiencias desarrolladas.

La iniciativa propone una aproximación educativa y regenerativa a los ecosistemas, promoviendo una nueva mirada sobre los bosques y sus interrelaciones ecológicas. “La Ruta Micológica es una experiencia que cambia la forma en que las personas perciben el bosque: deja de ser solo paisaje y se convierte en un sistema vivo lleno de relaciones, donde los hongos son protagonistas invisibles”, señaló Luis Ledezma, codirector de Funga Conservation.

Desde su creación en 2022, la Ruta ha combinado caminatas guiadas, identificación de hongos, actividades de ciencia ciudadana y propuestas gastronómicas en algunos territorios, desarrollándose especialmente durante la temporada lluviosa, cuando disminuye la actividad turística convencional. Según sus organizadores, esto permite activar economías locales y generar valor en comunidades rurales mediante experiencias educativas de bajo impacto ambiental.

La edición 2026 incorporará además tres charlas familiares accesibles mediante donación, con el objetivo de acercar el conocimiento sobre hongos a públicos más amplios y eliminar barreras de acceso. Las actividades tendrán opciones que van desde los 47 hasta los 235 dólares, incluyendo experiencias con hospedaje, actividades educativas y espacios gratuitos.

El programa recorrerá distintos territorios del país entre mayo y noviembre, incluyendo actividades en Cerro de la Muerte, Monteverde, Cerros de Escazú, Esparza, Dota y Heredia, abordando temas como hongos comestibles, bioluminiscencia, restauración ecológica, identificación de especies y conservación de bosques de robles.

Entre las organizaciones impulsoras se encuentra Oropopo Experience, empresa dedicada al turismo sostenible y educativo, así como Funga Conservation, organización enfocada en investigación, educación y conservación de hongos silvestres en Costa Rica mediante ciencia ciudadana y sostenibilidad ecológica.

La Ruta Micológica recibió por quinto año consecutivo el sello Esencial Costa Rica, reconocimiento mencionado por las organizaciones como parte de su compromiso con la sostenibilidad y el impacto local.

Más información e inscripciones pueden consultarse en el sitio web del proyecto y mediante el formulario habilitado por las organizaciones organizadoras.

UCR invita a taller participativo sobre manejo de fauna silvestre y normativa ambiental

La Universidad de Costa Rica (UCR, a través de la Vicerrectoría de Acción Social y el programa Kioscos Socioambientales, invita al Taller participativo sobre manejo de fauna y reglamentos, un espacio orientado a promover el conocimiento y la convivencia responsable con la fauna silvestre.

La actividad se realizará el miércoles 15 de abril, de 4:00 p.m. a 6:00 p.m., en la Sala Multimedia de la Facultad de Ciencias Sociales (primer piso), en la Ciudad de la Investigación.

Formación para la convivencia con la vida silvestre

El taller busca generar un espacio de diálogo y aprendizaje sobre las prácticas adecuadas para el manejo de fauna silvestre, así como sobre la normativa que regula su protección. La iniciativa parte de la premisa de que convivir responsablemente con la biodiversidad implica también conocer las leyes y reglamentos que resguardan estos ecosistemas.

En este sentido, la actividad pretende fortalecer capacidades en las comunidades para actuar de manera informada frente a situaciones relacionadas con la fauna, promoviendo el respeto por la vida silvestre y la conservación de los territorios.

Facilitación especializada

El taller será facilitado por Edgar Castrillo, de la Unidad Especial de Protección y Rescate Animal (UESPRA), quien aportará su experiencia en el manejo y rescate de fauna, así como en la aplicación de normativa ambiental.

Espacio abierto a la comunidad

La convocatoria está dirigida a personas interesadas en temas socioambientales, estudiantes y comunidades que buscan fortalecer sus conocimientos y prácticas en relación con la protección de la fauna silvestre.

Esta actividad forma parte de los esfuerzos de la UCR por promover la educación ambiental y el vínculo entre la academia y las comunidades en la defensa de la biodiversidad.

Convocan a jornada “Picnic en el río Chirripó” en defensa de los ríos

En el marco de la 10ma Jornada Nacional de Acción por los Ríos 2026, organizaciones ambientalistas invitan a participar en la actividad “Picnic en el río Chirripó”, un espacio de encuentro comunitario que promueve el disfrute responsable y la protección de los ecosistemas acuáticos.

La actividad se realizará el domingo 19 de abril, de 8:00 a.m. a 12:00 mediodía, en Chimirol de Rivas, Pérez Zeledón, específicamente en el puente de entrada a San Francisco.

Encuentro comunitario en torno al río

El evento propone una jornada recreativa y educativa bajo el formato de picnic, donde las personas participantes podrán compartir en contacto con la naturaleza. Entre las actividades previstas se incluyen juegos y espacios de convivencia, con el objetivo de fortalecer la relación entre las comunidades y los ríos.

La invitación es a asistir con merienda propia y disfrutar del entorno natural, promoviendo prácticas responsables con el ambiente.

Llamado a la responsabilidad ambiental

Como parte central de la actividad, se hace un llamado a evitar el uso de plásticos de un solo uso y a gestionar adecuadamente los residuos, fomentando hábitos que contribuyan a la conservación de los ríos.

Las personas organizadoras enfatizan la importancia de asumir un compromiso individual y colectivo con la protección de estos ecosistemas, fundamentales para la vida y el bienestar de las comunidades.

Organización y apoyo

La actividad es organizada por la organización ambientalista Montaña Verde, con el apoyo del Observatorio Ciudadano del Agua y Río Chirripó Pacífico, así como la participación de iniciativas como Río Urbano, Bandera Azul Ecológica y Ríos Limpios.

Para más información, se encuentra disponible el número telefónico 8682-3299.

Cocodrilos en ríos y playas: lo que conviene saber antes de entrar

El agua se ve tranquila. A simple vista, no hay nada que alerte. La orilla parece segura, el paisaje invita a meterse sin pensarlo mucho. Pero en muchos puntos del país, esa calma puede ser engañosa.

En Costa Rica, los cocodrilos forman parte del entorno natural de numerosas zonas costeras. Pueden encontrarse no solo en grandes ríos o manglares, sino también en desembocaduras, esteros, lagunas, playas cercanas a ríos e incluso en cuerpos de agua pequeños que están conectados con estos sistemas. En el Pacífico, se han registrado hasta los 600 metros sobre el nivel del mar; en el Caribe, hasta los 250 metros.

Por eso, antes de entrar al agua o acercarse a la orilla, vale la pena hacer una pausa. No toma más que unos minutos: observe el entorno, fíjese en señales de riesgo y pregunte a quienes conocen la zona.

El investigador Iván Sandoval, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional, insiste en que lo primero es informarse.

“Durante la época seca, la atención debe ser mayor. Al disminuir el caudal de los ríos, muchos cocodrilos se desplazan en busca de agua, lo que puede acercarlos a sitios donde hay presencia de personas”, detalló.

Hay prácticas que aumentan el riesgo y debe evitar:

· Entrar al agua en zonas donde se sabe que hay cocodrilos.
Permanecer en orillas con agua turbia o de baja visibilidad.

· Realizar actividades como natación, kayak, paddle o surf cerca de desembocaduras o esteros.
Pescar dentro del agua o limpiar pescado en la orilla, lo que puede atraer animales.
Permitir que las mascotas se acerquen a estos sitios.

Si observa un cocodrilo, aléjese, no intente interactuar con él ni alimentarlo.

Lo que debe saber antes de ir de paseo

La prevención también requiere entender qué son los cocodrilos, cómo se comportan y por qué aparecen en ciertos lugares.

Ante el aumento de encuentros entre personas y cocodrilos en zonas costeras, la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional desarrolló dos publicaciones con información científica y herramientas educativas.

Se trata de una guía metodológica sobre manejo de interacciones entre humanos y cocodrilos y de un libro dirigido al público general. Ambos materiales buscan responder preguntas frecuentes y ofrecer orientación práctica.

Sandoval explicó que el objetivo es reducir incidentes. “Son una guía práctica para educar a la población y dar respuesta a muchas de esas consultas que comúnmente se hacen”, comentó.

Uno de los aportes es explicar el comportamiento de la especie. Los cocodrilos no están “invadiendo” espacios humanos; ocupan hábitats donde siempre han estado. Lo que ha cambiado es la relación con las personas, marcada por el crecimiento urbano, las actividades productivas y la recuperación de sus poblaciones.

El libro aborda aspectos clave:

· ¿Dónde viven y por qué se desplazan?

· ¿Cómo se comportan en distintos momentos del año?

· ¿Qué situaciones aumentan el riesgo de encuentros?

· ¿Qué prácticas humanas los atraen, como alimentar fauna silvestre o dejar restos de pesca?

También se explica su papel ecológico: el cocodrilo es un depredador tope que regula poblaciones y mantiene el equilibrio de los ecosistemas acuáticos.

La guía metodológica, por su parte, está pensada para comunidades e instituciones y propone talleres y actividades que ayudan a reconocer riesgos y a modificar conductas.

Las publicaciones, aunque se desarrollaron con énfasis en la región Chorotega, aplican para todo el país y están disponibles en formato digital en el siguiente enlace. También incluye un libro para colorear: https://bit.ly/4rOChCZ

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

El valor oculto de las serpientes

Alexander Chaves Sánchez

En muchas ocasiones, cuando las personas se encuentran una serpiente, el instinto es sacrificarla, incluso cuando saben que se trata de una especie inofensiva. El motivo de esto es el miedo y el desconocimiento.

Costa Rica, no es la excepción, situaciones como esta se repiten con frecuencia, a pesar de que la gran mayoría de serpientes no representan peligro alguno para las personas. Paradójicamente, estos animales son aliados silenciosos que contribuyen a mantener los ecosistemas saludables y a proteger nuestras cosechas de plagas. Un ejemplo de esto es la serpiente caracolera nebulosa (Sibon nebulatus), una especie inofensiva que se alimenta principalmente de babosas y caracoles.

Según Alejandro Solórzano (2022), autor de la guía más actualizada sobre serpientes del país, en el territorio nacional existen 147 especies, de las cuales sólo 25 son de importancia médica, es decir, sus mordeduras requieren atención hospitalaria. Aun así, la desinformación y los mitos transmitidos de generación en generación han fomentado su persecución, lo cual afecta no sólo a la biodiversidad, sino también al equilibrio ecológico que sostiene nuestras actividades económicas.

Como señalan Cortés-Gómez et al. (2015), los anfibios y reptiles neotropicales cumplen funciones ecológicas esenciales, entre ellas el control biológico de plagas, lo cual equivale a un servicio ambiental invaluable para la sociedad. Cada serpiente eliminada representa, entonces, una pérdida de servicios ecosistémicos gratuitos como el control de especies que pueden afectar cultivos, equilibrio de poblaciones y la salud del suelo. Además, cuando examinamos la dimensión económica de la naturaleza, la presencia de fauna diversa, incluyendo serpientes, contribuye al turismo de naturaleza, que genera ingresos importantes para Costa Rica. Por ejemplo, según el Instituto Costarricense de Turismo (s.f.), durante el período 2017-2019, cerca del 40 % de los visitantes realizaron actividades relacionadas con la observación de flora y fauna, demostrando que la biodiversidad es un pilar económico fundamental para el país.

En el ámbito de la salud humana, las serpientes han tenido un papel inesperado pero trascendente: por ejemplo, la toxina de la víbora brasileña Bothrops jararaca inspiró el desarrollo del medicamento Captopril, el primer inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ACE) usado masivamente para tratar la hipertensión. Este hecho demuestra que las serpientes también pueden generar beneficios directos para la medicina y la calidad de vida humana (Bryan, 2009).

Si bien el sistema económico prioriza el hacer dinero, debemos recordar que dependemos del medio ambiente y que los recursos naturales son finitos y necesitan mucho tiempo para recuperarse. El extractivismo puede ofrecernos ganancias a corto plazo, pero también nos conduce a la ruina, y con nosotros arrastramos a innumerables especies más. Es necesario replantear el modelo de desarrollo hacia uno que respete los límites ecológicos del planeta y valore la vida más allá del beneficio inmediato.

Más allá de los beneficios económicos en agricultura, turismo o salud humana mediante medicamentos, es fundamental reconocer que los humanos formamos parte de una red ecológica de la que dependemos profundamente. Pensar desde el ego de la especie humana como superior ha llevado al deterioro del planeta y al empobrecimiento de nuestra propia existencia. La conservación de las serpientes y el resto de las especies, no debe verse únicamente como una utilidad para el ser humano, sino como un acto de justicia ecológica, un reconocimiento de nuestra interdependencia con todos los seres y de nuestro deber de convivencia respetuosa.

En este marco es clave la educación ambiental, especialmente en los centros educativos. Si enseñamos desde la infancia a valorar la fauna, a superar el miedo mediante el conocimiento, a entender que cada especie tiene un papel y un valor intrínseco, podemos formar una sociedad más consciente, responsable y equilibrada con la naturaleza. Cambiar la forma en que convivimos con las serpientes es parte de ese cambio más amplio hacia una cultura del cuidado, la prevención y el respeto.

Bibliografia

Bryan, J. (2009, April 17). From snake venom to ACE inhibitor the discovery and rise of Captopril. The Pharmaceutical Journal. https://pharmaceutical-journal.com/article/news/from-snake-venom-to-ace-inhibitor-the-discovery-and-rise-of-captopril?utm_source=chatgpt.com

Cortes-Gómez, A. M., Ruiz-Agudelo, C. A., Valencia-Aguilar, A., & Ladle, R. J. (2015). Ecological functions of neotropical amphibians and reptiles: A review. Universitas Scientiarum, 20(2), 229–245. https://doi.org/10.11144/Javeriana.SC20-2.efna Instituto Costarricense de Turismo. (s.f.). Indicador (es) Principales actividades realizadas por los turistas: Estimación del porcentaje de turistas según actividades indicadas en las encuestas de no residentes realizadas en los aeropuertos internacionales (Período 2017-2019) [PDF]. https://www.ict.go.cr/en/administrar-estadistica/cifras-tur%C3%ADsticas/actividades-realizadas/1404-principales-actividades/file.html

Solórzano, A. L. (2022). Serpientes de Costa Rica (2.ª ed.). San José, Costa Rica: INBio. ISBN 978-9968-49-990-3

CODECE celebra 40 años con actividades comunitarias y ambientales

La Asociación para la Conservación y Desarrollo Sostenible de los Cerro de Escazú (CODECE), organización de base comunal sin fines de lucro que trabaja por rescatar la riqueza natural de los Cerros de Escazú, así como sus tradiciones y cultura viva, continúa con la agenda de actividades en el marco de su 40 aniversario.

En octubre y noviembre se realizarán encuentros que combinan educación ambiental, convivencia comunitaria y reflexión histórica.

El miércoles 2 de octubre, a las 3:00 p.m., se llevará a cabo un conversatorio sobre la historia y proyección futura de CODECE en las instalaciones de Barrio El Carmen, con la participación del profesor Jorge Montoya, el historiador Luis Sanabria y docentes de la Universidad de Costa Rica.

El sábado 5 de octubre, se realizará una caminata recreativa en el sector Cerro Bandera de la Zona Protectora Cerros de Escazú, bajo el tema “Conservación y protección del agua: Caso Finca la Codecita y la Huerta”. La actividad estará a cargo de Rosemarie Menacho, Meylin Chamorro y José Enrique Morales, personas educadoras ambientales y guías.

El sábado 12 de octubre, desde las 9:00 a.m., se desarrollará un día de campo en la Finca EcoFuturo de San Antonio de Escazú, con recorrido guiado y picnic compartido. Participan Indira de Beausset de la Fundación EcoFuturo y Javier Sánchez, presidente de CODECE.

Posteriormente, el sábado 19 de octubre, se llevará a cabo otra caminata recreativa en el sector Río Llano San Miguel – Río Agres, centrada en el tema “Conservación y protección del agua: Caso Finca Las Juntas”.

El miércoles 23 de octubre, a las 7:00 p.m., se ofrecerá una charla virtual sobre cómo presentar denuncias ambientales, a cargo de Indira de Beausset de la Fundación EcoFuturo.

La programación culmina el viernes 1 de noviembre, a las 2:00 p.m., con el gran acto de celebración del 40 aniversario de CODECE, organizado por una comisión integrada por Maritza León, Javier Sánchez, Sonia Azofeifa, Flor Ovares y Omar Rivera.

Las actividades son abiertas a la comunidad y reflejan el compromiso de CODECE con la educación ambiental y la defensa de los recursos naturales. Para más información, se puede contactar al 8813-6108.

Celebrar la biodiversidad: cuando proteger es también disfrutar

El Observatorio de Bienes Comunes de la UCR documentó al Primer Festival de Felinos, realizado el pasado domingo 6 de julio en la comunidad de Piedades Sur de San Ramón. La jornada fue una celebración de la vida silvestre y del compromiso comunitario con la conservación, la educación ambiental y la alegría compartida.

El evento fue impulsado por el colectivo Felinos en Libertad, con el apoyo de la Municipalidad de San Ramón, la Universidad de Costa Rica y diversos emprendimientos locales. Durante la actividad se ofrecieron talleres de reciclaje, un recorrido guiado por la reserva natural del CTP de Piedades Sur, presentaciones culturales y actividades recreativas coordinadas por grupos Scouts. La propuesta buscó visibilizar la presencia de felinos silvestres en el territorio como símbolo de la riqueza natural que urge proteger.

Felinos en Libertad es un colectivo local que promueve la conservación de los felinos y la fauna silvestre de Piedades Sur mediante procesos de educación ambiental, ciencia ciudadana y apoyo a emprendimientos sostenibles. Además, su trabajo se inspira en la biodiversidad para crear propuestas artísticas, pedagógicas y comunitarias que fortalezcan la identidad ecológica del territorio.

Las entrevistas reunidas en el video de esta cobertura recogen los testimonios de personas organizadoras, artistas, docentes y participantes, quienes reflexionan sobre el poder del juego, el arte y el encuentro como formas de sembrar conciencia ambiental desde la comunidad.

Escuchá a quienes están transformando su territorio desde el cuidado, el conocimiento y la celebración compartida.

Fuente: Producción del Observatorio de Bienes Comunes de la UCR

https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/celebrar-la-biodiversidad-cuando-proteger-es-tambien-disfrutar-piedades-sur-de-san-ramon/