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Etiqueta: elecciones

En los partidos siempre ha habido lucha interna por las candidaturas

Vladimir de la Cruz

Alrededor de la lucha interna electoral que se realiza, principalmente, en el Partido Liberación Nacional en la cual se tiende a especular, no solo sobre el posible ganador de la Convención para escoger entre los cinco candidatos que disputan esa candidatura, sino también sobre los intereses que se mueven alrededor de si se quiere ir o no a una Convención abierta para escoger el candidato presidencial, o si esa responsabilidad se le traslada a la Asamblea Nacional.

Los que apuntan a la Convención abierta creen tener mayores posibilidades entre los candidatos a ser electos, que si se va a una Asamblea Nacional, donde se presume que las cartas podrían estar echadas a favor de uno de los candidatos, especialmente José María Figueres, por el dominio e influencia que se tiene entre los asambleístas nacionales por parte de los candidatos que apoyan a José María Figueres. Y, porque Figueres no se ha sumado a los candidatos que quieren posponer la Convención, lo que a mi manera de ver es un error por los riesgos que se adquieren de la posposición misma, y porque el resto de los partidos van definiendo sus candidaturas.

Aquí no está pesando el papel que puede desempeñar el sindicato de alcaldes dentro de Liberación Nacional, como si pesa en la Unidad Social Cristiana, donde también se miden entre la Convención o la escogencia por la Asamblea Nacional, y donde sí pesan las estructuras cantonales y provinciales, por la forma como han venido destruyendo, no construyendo, ese partido político, de un partido de características nacionales a una especie de federación de intereses municipales. En Liberación Nacional no escapan mucho a esta tendencia federativa, que ronda en la mente de muchos aspirantes de puestos de elección popular.

El federalismo político electoral de estos partidos es el camino a su muerte, aunque tal vez no a su desaparición, y posiblemente también hacia su desplazamiento de ser finalistas en las elecciones nacionales, como ya sucedió en el 2018, manteniendo, eso sí, alguna representación legislativa. En el caso de Liberación Nacional con mayor vigencia que la Unidad Social Cristiana, que sí me parece que va a disminuirse en la próxima campaña electoral, tal como pinta su horizonte.

Las opiniones desfavorables en encuestas hacia el Gobierno de Carlos Alvarado, no son contra el Partido Acción Ciudadana. En la práctica política nacional, el partido de Gobierno, durante el ejercicio gubernativo, generalmente se separa, y mucho según avance y actúe el gobierno, del propio Gobierno partidario y de su mandatario. En el caso del Partido Acción Ciudadana hemos visto como toma distancia cada vez que puede de las acciones del Gobierno del Presidente Carlos Alvarado, electo por ese partido. El mismo presidente está obligado a tomar distancia partidaria por prohibición constitucional expresa y porque los miembros del Gobierno están inhibidos de cualquier participación político partidaria y político electoral. No tienen beligerancia política alguna, que deberían tenerla para fortalecimiento mismo de la Democracia Nacional, como es la práctica de la mayor parte de los presidentes de Europa, de Estados Unidos, y de muchos países de América Latina.

El que las encuestas no se vuelquen contra el Partido Acción Ciudadana no hace al Partido Acción Ciudadana un actor alejado del proceso electoral, ni alejado de poder volver a Gobierno. Le da posibilidad de jugar en las grandes ligas nacionales para la posibilidad de una segunda reelección inmediata. Las intervenciones últimas del Presidente Carlos Alvarado en entrevistas recién realizadas justamente evidencian esto, el Presidente haciendo y destacando su labor gubernamental, que favorece en imagen a su partido, reconociendo a la vez su distanciamiento político partidario, pero enfatizando que todo lo que ha hecho y seguirá haciendo él lo prometió en la campaña electoral pasada, en su programa de gobierno, y que él se comprometió a trabajar por esas ofertas electorales, que es lo que está haciendo.

Quienes hacen énfasis en la crítica al Presidente y a su figura, destacan en la necesidad de no volver a repetir “improvisaciones”, “presidentes improvisados”, al azar, a la suerte, “gente o candidatos sin experiencia”, “sin saber que hacer”, como dicen en distintos corrillos, metiendo en un solo saco a los dos de Acción Ciudadana que han sido Presidentes consecutivos, Luis Guillermo Solís, 2014-2018, y Carlos Alvarado, 2018-2022.

En esa perspectiva estos críticos, analistas, y ciudadanos en general, vuelcan los ojos hacia quienes, como futuros candidatos, tienen experiencia política, experiencia de ejercicio gubernativo, incluso presidencial, como es el caso de José María Figueres, que de todos los candidatos hasta ahora existentes es el único en haber sido Presidente.

Igualmente, el retorno de la mirada al pasado es en ver y ubicar cuales partidos, en esa misma dimensión, tienen esa experiencia, y en este sentido solo dos partidos, aparte de Acción Ciudadana, han ejercido gobiernos, Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, que son igualmente, como partidos, los que la gente está mirando en posibilidad de que vuelvan a retomar el gobierno, para tratar de rectificar y tomar el buen rumbo del camino que durante los dos gobiernos de Acción Ciudadana se siente que se ha perdido nacionalmente.

No se percibe en el ambiente electoral ninguna otra fuerza política, aunque artificialmente quieran levantar a algunos posibles candidatos, más que a sus partidos, como es el caso de Fabricio Alvarado, al que incrustan en encuestas con saldos positivos, sin que su partido tenga nada a su favor. Si se ven sus diputados dan lástima, además de los actos bochornosos públicos de sus representantes. Ni qué decir de las intervenciones parlamentarias de algunos de ellos, que no son para repetir diputados de esos partidos religiosos.

Lamentablemente en el escenario aún no se vislumbran candidatos a diputados de ningún partido. Por ahora no hay donde escoger candidatos a nada. Dentro de los partidos que tienen aspirantes o precandidatos, a cualquier puesto de elección, mientras no se escoja el que va, todos están celes, todos están en la matriz. De todos solo unos pocos no verán interrumpido su embarazo político, de los candidatos presidenciales por partido, donde hay varios candidatos, solo uno pegará. Los otros serán abortados, aunque a algunos de esos partidos no les guste este término. Igual sucederá con los candidatos a diputados, solo uno pegará por puesto…ni siquiera se puede valorar la posibilidad de gemelos políticos en esos embarazos partidarios…solo los gemelos religiosos que se pegaron uno detrás de otro en la lista de diputados, cuando no existía la alternancia obligada.

Los que están viendo peligrosamente a Liberación Nacional y a José María Figueres como las principales figuras a derrotar, y a atacar, en el proceso electoral, ¡cuidado con descuidar al Partido Acción Ciudadana, que es al que hay que sacar del Gobierno, como principal objetivo de los opositores políticos!

Respuestas a Preguntas que no se Creen sobre Venezuela, ¿Por qué? (II)

Lic. José A. Amesty R.

17-4-2021

Nosotros/as nos fastidiamos hasta el cansancio tratando que la gente crea y tome conciencia sobre la verdad de Venezuela, y los medios opositores no, además que dicen una mentira y la creen, que increíble.

Sin embargo, no debemos ni cansarnos ni fastidiarnos, hay que seguir con la batalla de las ideas y no desistir, sino como sabemos hacerlo seguir resistiendo. Veamos las preguntas y re – respondamos nuevamente hasta el cansancio:

¿Hay Democracia en Venezuela? ¿Las Elecciones son Arregladas? ¿Hay Dictadura en Venezuela? ¿Nicolás Maduro es un Dictador? ¿Hay Crisis Económica en Venezuela? ¿Hay Migración y Exiliados Políticos? ¿Hay Denuncias de otros Países contra Venezuela? ¿Hay Populismo, Fascismo, Mesianismo en Venezuela? ¿Hay Estado de Derecho en Venezuela? ¿Hay Libertad de Prensa en Venezuela? ¿Hay Respeto a los Derechos Humanos? ¿Se han Cercenado las Libertades e Irrespetado las Instituciones del Estado venezolano? ¿Por qué Rusia y China intervienen a favor de Venezuela? Y tantas otras… Veamos…

*¿Hay Crisis Económica en Venezuela?

Sí, pero hay que diferenciar las crisis generadas por los propios gobiernos (como el del presidente argentino Mauricio Macri y su política neoliberal que solo beneficia al sistema financiero), de las crisis inducidas, por sectores financieros nacionales e internacionales dirigidos por el gobierno de los Estados Unidos contra Venezuela a través de: congelamiento de cuentas, sabotaje a la tasa de cambio, extracción del papel moneda, acaparamiento, desabastecimiento y guerra mediática.

A pesar de los efectos de cinco años guerra económica, el gobierno bolivariano implementa acciones para garantizar la estabilidad y la paz del país: aumento del salario mínimo integral cada dos meses, incremento permanente de la inversión social, tres millones de viviendas construidas y entregadas a familias de los sectores más vulnerables. Entrega directa de alimentos a más de 6.000.000 millones de familias a través del programa Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Lanzamiento del sistema de criptomonedas Petro con respaldo en activos reales de las reservas petroleras.

Si hay crisis económica, pero no es cierto que la situación en Venezuela sea catastrófica y mucho menos de tragedia humanitaria. Si es cierto que tenemos problemas económicos y políticos, pero que no rayan en el caos ni en la tragedia, aclarando que estos problemas son causados por los empresarios venezolanos que boicotean la economía escondiendo sus productos y bajando la producción de alimentos, además como ya mencionamos, de estar acompañados por la política injerencista, guerrerista, colonialista de Estados Unidos. Ante esta política de la oposición política, el gobierno bolivariano ha incrementado políticas contrarrevolucionarias, que han surtido el efecto necesario, tales como: incremento de salarios, proveyendo cajas con alimentos subsidiados a las comunidades del país, entre otras, como igualmente ya indicamos arriba.

*¿Hay Migración en Venezuela?

Producto de las condiciones a las que la guerra económica somete al pueblo venezolano, muchos y muchas han decidido probar suerte buscando trabajo temporal fuera de su país, tal como ha sucedido con millones de compatriotas centroamericanos, de la región andina y de sur américa, que durante décadas han migrado de sus países.

Pero se ha construido un discurso desde los sectores antichavistas de que la de Venezuela es una catástrofe porque gobierna “el populismo” y “el comunismo”.

Ahora bien: ¿Qué podemos decir de México, con sus 41 millones de mexicanos/as que viven en los Estados Unidos? ¿Qué podemos decir de Colombia? Se calcula que casi cinco millones de colombianos/as viven en Venezuela, un millón en los Estados Unidos y 135 mil en España. Se calcula que en Argentina viven unos 38 mil venezolanos/as mientras que existen 87.574 peticiones de residencia de ciudadanos/as colombianos/as entre temporal y permanente.

El éxodo de venezolanos al exterior, ¿por qué salen?

Se ha hablado mucho y demasiado sobre el fenómeno migratorio de venezolanos al exterior. La oposición al gobierno de Nicolás Maduro ha utilizado, las redes sociales y otros medios, para desinformar e involucrar hechos políticos y económicos, para de una manera justificar el éxodo de venezolanos al exterior, pero el fenómeno migratorio va mucho más allá al supuesto rechazo del gobierno de Nicolás Maduro, si lo midiéramos por allí, Nicolás Maduro saldría fortalecido, ya que son más los venezolanos que se quedan, que los que se van, no todos los que parten son opositores.

Entonces el análisis no puede ser únicamente político. Existen muchos factores para que una persona busque nuevos y lejanos derroteros.

Veamos algunos datos: Según las ONU existen alrededor de 250 millones de personas en el mundo, que no viven en su lugar de origen. Solo empezando por allí, nuestra diáspora es insignificante ante el total mundial.

La diáspora venezolana no es tan numerosa como nos quieren hacer ver la oposición y medios de comunicación, internacionales y nacionales. A lo sumo existen 1,5 millones de compatriotas viviendo en el exterior (no más de 400 mil en USA, 250 mil en España, países que albergan más venezolanos) los demás diseminados en el mundo.

Aunque sea cierto que en estos últimos tiempos, se ha incrementado la migración sobre todo, de jóvenes venezolanos, hacia otros países, también es cierto, que la justificación de este incremento es el mismo de otros ciudadanos del mundo (250 millones) que deciden emigrar: 1) Factores económicos, 2) Posibilidades de conseguir empleo y aumentar los ingresos familiares 3) Inseguridad. 4) Obtener una mejor calidad de vida. 5) Continuar estudios y especializaciones entre otras. Estas son variables comunes en casi todo el mundo que busca emigrar, algunos lo consiguen otros no, irremediablemente deben volver a sus lugares de origen.

Un elemento a señalar es que el estándar de vida del venezolano, era más elevado que el de Estados Unidos. Y nos acostumbramos al consumo en exceso. Al surgir, la Guerra Económica, la cual desean desconocer e invisibilizar, causada por los empresarios venezolanos y extranjeros, el venezolano no es capaz de soportarla y el camino más expedito es huir hacia afuera, alimentado por los medios y su maquinaria opositora.

Continuemos escarbando sobre la problemática venezolana. Y ojalá, estos mitos y mentiras, no nos lleven a una salida bélica a la situación. Confiemos que no, en realidad el pueblo venezolano, no sabe lo que es una guerra.

*¿Hay Denuncias de otros Países contra Venezuela?

Si, veamos algunos países y sus gobiernos latinoamericanos, en su momento, cuyas políticas internacionales se basaron en denunciar exclusivamente a Venezuela:

México

Con 1.035 periodistas asesinados en los últimos 15 años, más de 50 solo en 2017, es el país con mayor cantidad de muertes intencionadas para acallar investigaciones.

La llamada “Guerra contra las drogas” no ha surtido efecto ya que La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito alertó que México lidera el mercado de exportación de metanfetaminas y opio en América; además el cultivo de amapola creció un 60 por ciento en los últimos seis años en el país. En vidas humanas, tenemos unas 23 mil muertes al año por causas asociadas solo a esta “guerra” y que contabiliza más de 200 mil desde que se inició hace 12 años con el gobierno de Felipe Calderón.

Colombia

Además de los exiliados al exterior hay que contar los desplazamientos internos causados por el terror paramilitar y la represión del ejército colombiano, se calcula unos siete millones de desplazados por esta causa. El gobierno colombiano tan preocupado por Venezuela no logra evitar que en su territorio asesinen a, por ejemplo, más de 80 activistas sociales y sindicalistas en lo que va de 2018 y que los acuerdos de paz firmados en 2016 solo hayan sido cumplidos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia mientras el Estado ha incumplido el 85 por ciento.

Brasil

El gobierno de Michel Temer surge a partir del golpe de estado a la presidenta Dilma Rousseff que fue disfrazado de juicio político sobre una causa sin evidencias. La supuesta corrupción que sirvió para sacar a Rousseff no parece ser tan grave como para que continúen Temer y sus aliados con cero votos para ser presidente pero con cientos de procesos judiciales por corrupción (hasta un video recibiendo coima).

Es el Brasil que puso de moda la reforma laboral, que destruye todo derecho laboral como en el sistema esclavista; donde asesinan a concejales de la oposición como Marielle Franco y detienen ilegalmente al candidato con mayor intención de votos de cara (Luiz Inacio “Lula” da Silva) a las próximas elecciones presidenciales.

Argentina

El gobierno de Macri asumió la bandera del antimadurismo desde su campaña electoral de 2015. Justo el gobierno de los tarifazos, del no aumento de sueldo, de los despidos, del ajuste sobre el ajuste, de la entrega de la soberanía política al Fondo Monetario Internacional. El mismo gobierno que no escuche a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la gravedad de tener presos y presas políticos/as sin un debido proceso, el mismo que reprime toda protesta contra el ajuste y que cuenta con la muerte de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.

Un gobierno que justifica el asesinato por la espalda de niños de 11 años (como Camila Borda) se jacta de decirle a otro como debe “respetarse” la ley internacional que él mismo no respeta.

*¿Hay Estado de Derecho en Venezuela?

El Estado de Derecho, definición corta: “Estado cuyo poder y cuya actividad están regulados y garantizados por ley”.

Cuáles son sus características:

División de Poderes: en el Estado de Derecho, el ejercicio del poder se divide entre los diversos organismos de poder público.

Control y Fiscalización de los Poderes Públicos: en el Estado de Derecho, los ciudadanos están facultados para vigilar y supervisar la labor de las entidades públicas.

¿Qué es vivir en un Estado de Derecho?: “Significa vivir en un estado donde hay leyes que se cumplen y protegen a los ciudadanos de un país”. (La mejor respuesta) “Significa que se vive en un país que rige su vida diaria y sus interrelaciones mediante el uso de la Constitución Política, Leyes, Reglamentos, Normas y Códigos.

Durante el periodo de gobierno del Presidente Hugo Chávez (1999-2012), y del Presidente Nicolás Maduro, es el tiempo donde se han elaborado y puesto en ejecútese, las más diversas y cuantiosas Leyes de la Republica, para el beneficio del pueblo en general, y esto ha significado la mayor transferencia de poder político al pueblo que se haya conocido jamás en Venezuela, la construcción de un Estado Social de Derecho y de Justicia, el rescate de la dignidad de las venezolanas y venezolanos garantizando sus derechos a través de las misiones sociales, favoreciendo el acceso a la salud, seguridad social, alimentación, vivienda, educación y trabajo entre otras.

En la Revolución Bolivariana, se está haciendo énfasis en la promoción de la participación directa de las comunidades en las decisiones sobre las políticas de Estado, en el ejercicio de la Contraloría Social y la obligatoria corresponsabilidad del pueblo en el diseño, elaboración y aprobación de Leyes (el Pueblo Legislador) en la vigilancia de su aplicación y oportuna transformación.

Pasar de la democracia representativa, la cual limitaba la participación del pueblo al sufragio (Derechos civiles y políticos con restricciones), dando paso “a la refundación de la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones”. (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999).

Al inicio de la Revolución Bolivariana, se crearon las llamadas Misiones Sociales, que con el tiempo se materializaron en Leyes para el pueblo, estas Misiones nacen como instrumento efectivo dirigidas a solventar la deuda social; deuda que recoge el deterioro acumulado durante los últimos 30 años en que se vinieron dejando de lado los objetivos de desarrollo en Venezuela. Una brecha que habla de inmensos contingentes de personas sometida a una atroz exclusión social, política y económica a lo largo de muchas décadas.

Es así, como las misiones entonces, constituyen un conjunto de estrategias para la universalización de los derechos contenidos y expresados en la Constitución de 1999, produciendo acciones que al mismo tiempo garanticen los derechos sociales, permitan la inclusión, en la producción y en el trabajo, y también la inclusión política, garantizando organización, participación y protagonismo en los asuntos públicos del Estado.

Una de estas Misiones, posteriormente Ley de la República, es la Gran Misión Vivienda Venezuela nació producto de la imperiosa necesidad del Estado venezolano por dar respuesta más efectiva al problema de la vivienda. Esta misión, coadyuvó igualmente, a revalorizar el sistema socio-productivo nacional. El Gobierno del Comandante Chávez se fijó como meta la construcción de dos millones de viviendas en seis años, lo cual desde el punto de vista humano, necesitó una mano de obra importante, en su primer año 2011, se construyeron 147.000 viviendas. A enero de este año 2020, la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) llegó a un total de 3.079.033 hogares entregados en todo el país. Mencionando además, la rehabilitación de 1.432.699 viviendas-hogares en los 250 corredores activados en el territorio nacional.

*¿Hay Libertad de Prensa en Venezuela?

En el Gobierno Bolivariano se ha democratizado el espectro radioeléctrico en señal abierta. Es decir, en el año 1998 existían 40 televisoras, en la actualidad, por lo menos, Venezuela tiene 111 concesiones en televisión abierta, de las cuales 61 son privadas, 13 del Estado y 37 comunitarias. En cuanto a radio, en 1998 había 342 concesiones, ahora hay 466 privadas, 82 operadas por el Estado y 243 comunitarias.

En televisión, es diferente, el 80 % del espectro era privado, sin embargo, observamos un proceso en que predomina un nuevo factor, el de los medios comunitarios y alternativos, que hoy ocupa 33 % del espectro en televisión versus 13 % de los medios públicos; pero aun así hay una hegemonía, sobre casi 60 % de las concesiones en televisión que siguen en manos privadas.

*¿Hay Respeto a los Derechos Humanos en Venezuela?

Con la Constitución venezolana de 1999, se transformó el Estado venezolano permitiendo garantizar los Derechos Humanos de los sectores vulnerables en el país. Los Derechos Humanos son el resultado de luchas históricas y sociales por parte de aquellos grupos vulnerables por las grandes élites dominantes que controlan el poder económico y político en Venezuela. Con el triunfo y la llegada al poder de Hugo Chávez se inició un proceso Constituyente para adecuar el Marco Constitucional e Institucional y transformar el Estado y dar origen a una Constitución que consagró la preeminencia de los Derechos Humanos.

La Constitución de 1999 marcó el inicio -de forma legal- de la Revolución Bolivariana, y a través de ella se impulsó el Socialismo del siglo XXI, que renovó la manera de gobernar en América Latina y dignificó a los sectores menos favorecidos, históricamente ignorados y oprimidos por la extrema derecha.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, contempla en su título III, los Derechos Humanos y Garantías, y de los Deberes, que de acuerdo a expertos, responde al más grande avance progresivo y moderno de los Derechos Humanos.

El texto Constitucional concibe una Estructura de cinco Poderes Públicos, entre ellos el Poder Ciudadano integrado por la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y la Contraloría General de la República.

El actual Presidente Nicolás Maduro, sigue abogando por una Plena Garantía de Derechos y por el Dialogo en Venezuela.

*¿Se Han Cercenado las Libertades e Irrespetado las Instituciones del Estado Venezolano?

No es cierto que se hayan cercenado las libertades y violentado o irrespetado las instituciones del Estado. El caso de la Asamblea Nacional opositora, es un caso donde ella misma entro en desacato al no cumplir una orden del Tribunal Supremo de Justicia; quien debía desincorporar tres diputados que no fueron electos legalmente.

La oposición decidió por su propia cuenta no participar en la Asamblea Nacional Constituyente, y por ende, no postulo candidatos y candidatas a la misma.

La mayoría de las personas muertas en las revueltas patrocinadas por la oposición, fueron causadas por ella misma, y si es cierto, en algunos casos, por la acción de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes fueron puestos a la orden de la justicia.

Es cierto que, la Constituyente es una vía para superar tantos problemas creados e inducidos por la oposición venezolana, una vía para buscar la paz, una vía para afianzar los Derechos que hasta ahora, se han logrado en Revolución, así como para reforzar la Constitución vigente y lograr más beneficios para el pueblo.

El llamado que hizo el presidente Nicolás Maduro, a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, es totalmente constitucional basado en los artículos 347, 348, 349 de la Carta Magna venezolana. Al respecto, hay muchas interpretaciones sesgadas y mal intencionadas, pero lo cierto es que la Constituyente es lo más democrático que hay.

Lo cierto es que, votaron la Constituyente 8 millones de personas, dejando de votar 2 millones, por obstáculos, amenazas u otra suerte de impedimentos contra los que deseaban votar, coartando así el derecho al voto, que en nuestro caso es un derecho humano.

Un dato interesante es que, la mayoría de las iglesias evangélicas apoyan el gobierno revolucionario, al constatar que es un gobierno humanista, que apoya los sectores más desposeídos, que permite una libertad de culto total, que tiene una política de atención a la familia, a los jóvenes, a las mujeres, a los ancianos, a las personas con discapacidad, entre otros. Así mismo, hubo varios candidatos religiosos que aportaran a la redacción de la nueva Carta Magna.

*¿Por qué Rusia y China Intervienen a Favor de Venezuela?

Las relaciones con otros países, sea Venezuela u otro país, son parte de la cotidianidad. En el caso venezolano se manejan como Alianzas Estratégicas y no solo es con Rusia y China, sino con otras potencias como Turquía, Irán, India, entre otras, con la finalidad de diversificar la economía y brindar oportunidades laborales, especialmente a la juventud, así como en las áreas de tecnología, minería, alimentos, medicinas, en temas petroleros, económicos, defensa militar, energía, turismo, comercio, fiscal, marítima y política, a favor de los venezolanos. En ningún momento, es una relación de subordinación a ningún Imperio.

Así mismo, estos países también han sufrido los embates de las élites capitalistas occidentales en su casi enfermizo afán de mantenerse como clase dominante a nivel planetario. Estos países al igual que la Venezuela Bolivariana han venido sufriendo del mismo asedio económico y militar.

La imposición de “sanciones” para entorpecer el libre comercio internacional al que cualquier país tiene derecho, es al parecer, “el caballito de batalla”, que usa la economía occidental, para doblegar cualquier intento de superación que desborde los límites que ellos mismos han impuesto, para desmontar cualquier intento de superación que ponga en peligro una hegemonía que pierden cada minuto que pasa.

Por otro lado, desde la llegada del Presidente Chávez al poder, la visión geopolítica de las relaciones exteriores fueron basadas en la ruptura de la hegemonía estadounidense y la apertura de nuestras políticas y mercados a las llamadas economías emergentes, como Rusia y China, con los cuales se ha abierto el camino a la consolidación del mundo multicéntrico y multipolar.

Hasta aquí, algunas preguntas y respuestas, ojala sirvan para esclarecer la matriz mediática que quiere imponer a Venezuela de no dejar que sea libre y tome sus propias decisiones. La pregunta del título y su respuesta la dejo a criterio de los lectores. Las respuestas son claras y sin mentiras, no es práctica revolucionaria mentir, más bien hacer que la gente tome conciencia a través de la lectura, el estudio y el debate de ideas.

Respuestas a Preguntas que no se Creen sobre Venezuela, ¿Por qué? (I)

Lic. José A. Amesty R.

17-4-2021

Nosotros/as nos fastidiamos hasta el cansancio, tratando que la gente crea y tome conciencia sobre la verdad de Venezuela, y los medios opositores no, además que dicen una mentira y la creen, que increíble.

Sin embargo, no debemos ni cansarnos ni fastidiarnos, hay que seguir con la batalla de las ideas y no desistir, sino como sabemos hacerlo seguir resistiendo. Veamos las preguntas y re – respondamos nuevamente hasta el cansancio:

¿Hay Democracia en Venezuela? ¿Las Elecciones son Arregladas? ¿Hay Dictadura en Venezuela? ¿Nicolás Maduro es un Dictador? ¿Hay Crisis Económica en Venezuela? ¿Hay Migración y Exiliados Políticos? ¿Hay Denuncias de otros Países contra Venezuela? ¿Hay Populismo, Fascismo, Mesianismo en Venezuela? ¿Hay Estado de Derecho en Venezuela? ¿Hay Libertad de Prensa en Venezuela? ¿Hay Respeto a los Derechos Humanos? ¿Se han Cercenado las Libertades e Irrespetado las Instituciones del Estado venezolano? ¿Por qué Rusia y China intervienen a favor de Venezuela? Y tantas otras… Veamos…

*¿Hay Democracia en Venezuela?

Para los que la democracia es sinónimo de Elecciones, les informamos que en Venezuela, se han realizado, al menos, 23 elecciones desde 1998, año en que Hugo Chávez fue electo Presidente e inició un proceso de democratización de los poderes del Estado con altos niveles de participación del pueblo en las decisiones que hacen a su vida política, económica, cultural y organizativa. A esto se le llama Democracia Participativa y Protagónica.

Además en Venezuela el voto no es obligatorio, y aun así el porcentaje de participación de las últimas dos décadas está por arriba del 70 por ciento, mayor que lo que sucede en los Estados Unidos, España, Colombia, Perú o Chile. Desde hace, al menos 11 años, Venezuela emplea el voto electrónico o automatizado, que permite agilizar el proceso de sufragio y blindar los resultados.

Además, adelantamos desde ya, que el Presidente Nicolás Maduro, ha sido reiterado como tal, por medio de los votos del pueblo, en elecciones libres, soberanas y democráticas, y avalado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Aprovechamos para resaltar algunos aspectos positivos de la Revolución Bolivariana con su Democracia Participativa y Protagónica de todo el pueblo, y no con populismo ni fascismo, ha tenido logros extraordinarios para esa misma población: erradicación del analfabetismo, inclusión en todas las etapas del sistema educativo, estamos en el 5° lugar del mundo en matrícula universitaria, sistema de salud universal y gratuito, reducción de la pobreza en más del 50%, reducción de la mortalidad infantil y de la desnutrición infantil, entre muchos otros.

Hay que precisar en torno a los aspectos básicos de alimentación, medicinas, ataque a la moneda nacional, transporte-gasolina, y muchos otros, que se han visto disminuidos, por el bloqueo feroz de USA y sus aliados internos y externos. Esto ha servido como propaganda de la oposición, para vender la idea que el Gobierno Revolucionario no atiende estos aspectos de la vida diaria de los venezolanos. Es ya conocido, que la Revolución Bolivariana, tiene en cuenta a la población y de alguna manera, una de las medidas son: las cajas CLAP, (cajas con alimentos básicos) los bonos en dinero en efectivo, y el apoyo a la salud y educación al ser totalmente gratuitas.

Hemos logrado buena parte de las metas del Milenio, como la cobertura de agua potable y saneamiento, la reducción de la pobreza, el acceso a una alimentación balanceada, la inclusión en la educación y en el trabajo sin discriminación por género, entre otras.

En conclusión, el triunfo de la Revolución Bolivariana, con su Democracia Participativa y Protagónica, es el triunfo de las mayorías, de los excluidos y las excluidas, de los invisibilizados y las invisibilizadas, de los obreros, de las obreras, los campesinos y las campesinas, sobre la alianza de los partidos de la burguesía y las oligarquías existentes sumisas, durante décadas, al imperialismo. Y contra esto, no hay Populismo ni Fascismo que valga!

*¿Las Elecciones en Venezuela son Arregladas?

El Poder Público Nacional venezolano, se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral, es decir que, a diferencia de Argentina (solo hay tres poderes) en donde los procesos electorales son organizados por el Ministerio del Interior (poder que depende del Presidente), en Venezuela existe un poder diferenciado del ejecutivo que asume los procesos electivos. El sistema electoral venezolano ha sido reconocido por observadores internacionales, como la Unión de Naciones Suramericanas y el Centro Carter (del ex presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter), en distintos procesos comiciales como uno de los más confiables y modernos del mundo.

Deseamos recordar y poner como ejemplo, las supuestas “irregularidades” de las elecciones del 20 de mayo 2018, aduciendo que solo dos partidos participaron y toda una suerte de señalamientos de fraude.

Deseamos señalar que estas elecciones tienen una historia larga, con muchos acontecimientos y circunstancias coyunturales. Invito a buscar en Internet, todo lo referente a estas elecciones, donde hay abundante información. No obstante, tratare de ser lo más preciso posible.

¿Quiénes participaron en estas elecciones?

El grupo de los partidos políticos que participaron formalmente en las elecciones del 20MAY2018, fueron: Avanzada Progresista (AP), Copei, Movimiento al Socialismo (MAS) que apoyaron al candidato Henri Falcón.

A su vez, los partidos políticos, Esperanza por el Cambio de Javier Bertucci, y UPP89 de Reinaldo Quijada. Y por supuesto el partido político PSUV cuyo candidato fue Nicolás Maduro Moros.

¿Quiénes no participaron en estas elecciones?

El grupo de la llamada MUD, Mesa de la Unidad Democrática, cuyo bastión importante lo agrupan organizaciones como Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular Activistas (VPA), Un Nuevo Tiempo (UNT), Alianza Bravo Pueblo (ABP), Vente Venezuela (VV), Proyecto Venezuela (PRVZLA), Convergencia, Causa R, Bandera Roja (BR), entre otras.

Quienes, como en otra ocasión, apostaron a la no participación electoral, a fin de generar las condiciones para reactivar una agenda violenta, como desenlace a la actual coyuntura política en el país.

Dicha agenda violenta pudiera constituirse en una desobediencia civil, un Golpe Militar tradicional, Guerra Civil, una intervención militar internacional o la combinación de todos los escenarios anteriores.

*¿Hay Dictadura en Venezuela? ¿Nicolás Maduro es un Dictador?

No es cierto que el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro, sea una dictadura. Precisemos que un dictador no respeta o irrespeta su propia Constitución, este no es el caso de Nicolás Maduro, quien en todos sus actos, siempre actúa velando por la constitucionalidad de sus políticas. En 18 y más años, de gobierno revolucionario, nunca SE HA ROTO EL HILO CONSTITUCIONAL. Las protestas de la oposición, han sido contenidas, utilizando solo agua y gases, nunca reprimidas, como se hace en otros países.

Hay toda una campaña mediática de la oposición venezolana, hacia el exterior e interior de Venezuela, enfatizando que en el país hay un dictador, una dictadura ejercida por el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, Y MAS AUN, A PARTIR QUE EL MANDATARIO VENEZOLANO HAYA ACTIVADO EL PODER ORIGINARIO DEL PUEBLO, AL PROPONER UNA Asamblea Nacional Constituyente, deseamos precisar algunas ideas en torno a las Dictaduras, sin hacer juicios de valor, solo precisarlas, para que se vean sus postulados principales.

La dictadura es un sistema de gobierno o régimen gubernamental donde todos los poderes del Estado se concentran en un individuo, un grupo o un partido. El dictador no permite la oposición a sus acciones y a sus ideas, tiene poder y autoridad absolutos. Se trata de un régimen no democrático, antidemocrático y autocrático, donde no existe la participación del pueblo.

Existen varios tipos de Dictaduras, a saber:

Dictadura Fascista: El concepto de régimen fascista puede aplicarse a algunos regímenes políticos dictatoriales, ya fueran totalitarios o autoritarios de la Europa de entreguerras y a prácticamente todos los que se impusieron por las potencias, durante su ocupación del continente durante la Segunda Guerra Mundial.

De un modo destacado, y en primer lugar, a la Italia de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo y acuña el término; seguida por la Alemania de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus últimas consecuencias; y la España de Francisco Franco que se prolonga mucho más tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1939 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideológicos y trayectorias históricas entre cada uno de estos regímenes son notables.

Dictaduras Autoritarias: El término autoritarismo, no tiene una ideología tan elaborada, el ensalzamiento del líder se hace de forma meramente propagandística. No busca el apoyo de las masas, sólo someterlas. Su meta última no es realizar grandes cambios en la sociedad sino únicamente imponer su poder sobre la misma. El autoritarismo busca acallar a los disidentes y evitar sus expresiones en público.

En Las Dictaduras Totalitarias, la concentración de poder está en una sola persona o grupo muy reducido, usualmente un partido político o movimiento, que puede incluso conducir al culto a la personalidad del líder. Se justifica la actuación política mediante una doctrina global que se manifiesta en todas las esferas de la actuación humana: economía, cultura, familia, religión. Se emplea sistemáticamente el terror, por medio de policías y ejércitos para eliminar a la disidencia u oposición. Se utilizan los campos de concentración para aislar a la oposición y enemigos del régimen. Busca no solo acallar sino también extirpar las formas de pensamiento opuestas, mediante el adoctrinamiento y la remodelación de las mentalidades.

Se han desarrollado también una especie de Dictaduras llamadas Modernas, en las cuales, los dictadores también pueden llegar al poder siendo elegidos en votaciones populares, designados por un partido único o jerarquía dominante de cualquier signo, o heredar el poder tras el fallecimiento del pariente que lo ostentaba. Guarda conexión con los totalitarismos a través de la implantación de un sistema de legitimación del poder público mediante un sistema político de fuerza y jerarquía; y mediante la ideología del movimiento o partido.

A su vez, La Dictadura Constitucional es la forma de gobierno en la que, aunque aparentemente se respeta la Constitución, en realidad el poder se concentra de manera absoluta en las manos de un dictador (y en ocasiones, en las manos de sus cómplices), controlando éste, directa o indirectamente, los Poderes. El mecanismo mediante el cual se mantiene el aparente respeto a la Constitución se denomina fraude constitucional: un ejemplo es el fraude electoral.

Todos estos tipos de dictaduras tienen un componente militar que las caracteriza. Que en algunos casos se implementan a través de los llamados Golpe de Estado, y que es una forma de gobierno donde el poder está completamente controlado por los militares.

Veamos algunas características de las Dictaduras:

Poder sin límites. En las dictaduras no existen control ni límites a las determinaciones que tome el dictador. De este modo a lo largo de la historia estos dictadores autoritarios han cruzado barreras morales y jurídicas sin presentar siquiera argumentos lógicos que sustenten sus acciones. De este modo se han cometido asesinatos masivos, privación de la libertad, encarcelamientos injustificados, otras.

No hay Leyes Constitucionales. Dado que no existe la división de poderes en las dictaduras, las leyes que se sancionan son directamente propuestas por la figura monárquica de quien está al mando. Los ciudadanos no poseen leyes que los amparen ya que, en el mejor de los casos, la constitución es adaptada a las necesidades del dictador y del grupo al que pertenece y representa.

Intromisión en la vida privada de las personas. Generalmente, en las dictaduras, las fuerzas armadas tienen la capacidad de privar de su libertad a cualquier ciudadano si así lo consideran necesario. También pueden solicitar datos, objetos personales e incluso irrumpir en propiedades privadas.

Desvanecimiento de la figura del Presidente. Dado que este término describe a la figura máxima dentro de un gobierno democrático (opuesto a los gobiernos de facto) existe un desvanecimiento de la figura del Presidente como tal. Aunque también en ciertas dictaduras el dictador al mando se ha dado en llamar Presidente, sólo conserva su nombre dada la ausencia del aparato democrático que lo sustenta detrás.

Control de los medios de comunicación masivos. Todas las dictaduras supervisan el contenido de los medios de comunicación así como también a sus periodistas y trabajadores. De esta forma tienen bajo su control y dominio los medios y persuaden a la población. Generalmente se utilizan estos medios interviniéndolos e inculcándole a la población características positivas del líder dictador al mando. Esto, a menudo, coloca al dictador en una figura de padre protector y benefactor del pueblo.

Violación de los Derechos Humanos. Durante los gobiernos de facto, existe una ausencia total de los derechos del pueblo y los derechos humanos no son una excepción. Durante este tipo de gobiernos se pueden llegar a hacer uso de guerras o batallas (internas o externas) para justificar actos de violación de los derechos humanos ya sea hacia su pueblo o hacia otros países.

Control a través del miedo. Todas las dictaduras han dominado y controlado a sus ciudadanos a través del miedo. Ellos generan y fomentan en el pueblo el terror a ser perseguidos, torturados y asesinados sino se acatan las órdenes estrictas de la dictadura.

La Iglesia como medio de dominación. Comúnmente las dictaduras necesitaron tener el aval espiritual. De esta forma se les otorgó un poder desmedido a la iglesia (mayoritariamente este poder se le dio al a iglesia católica) quienes eran los encargados de «encauzar» las almas de aquellos que se habían desviado del camino espiritual. De este modo, las dictaduras podían justificar moralmente su repudio hacia los homosexuales, negros o personas que no compartían esta religión.

Errores comunes de las dictaduras. Dado que infunden miedo no solo en el pueblo si no en todos los que rodean al dictador, los ayudantes de éste evitan expresar críticas u opiniones diferentes a las que propone dicho dictador. Por esta razón se genera un ambiente donde los errores son frecuentes y, en ciertos casos, pueden llegar a terminar con el régimen.

Diferencia entre Democracia y Dictadura: Son de hecho dos extremos opuestos, y también de las formas de gobierno más comunes hoy en día. La democracia es, según traducción literal de su voluntad, el gobierno del pueblo por el pueblo. Es decir, que son los ciudadanos quienes deciden las leyes, quiénes son los representantes para gobernar.

Estas decisiones en democracia pueden realizarse de forma directa mediante elecciones de diverso tipo (nacionales, autonómicas, u otras) o bien de forma indirecta, cediendo el poder a representantes con el fin de agilizar la aprobación de leyes, por ejemplo.

La democracia es el sistema de gobierno más extendido, sobre todo en la sociedad occidental, a pesar de que ha sido duramente criticada por ciertas debilidades, así como en ocasiones por esconder en la práctica una dictadura no reconocida.

Democracia: El gobierno es de todos. Existen elecciones, libres y periódicas. El mandato de los líderes es por consenso de los gobernados. Los líderes políticos son responsables de las acciones del pueblo. El poder se halla concentrado en la Constitución. La parte oponente, la oposición, tiene acceso a los medios de comunicación. Se permite la crítica. Se protege las libertades civiles. Se respeta el derecho de las minorías. Se considera como oponentes a quien están en contra del grupo político que se encuentra en el poder.

Dictadura: El gobierno es de uno solo. No existe la libre elección. El dictador manda sin el consenso de los gobernados. Los líderes responsabilizan al pueblo por sus acciones. No hay constitución vigente. Los medios de comunicación son controlados. Se prohíbe la crítica. Se prohíbe las libertades civiles. Se ignora por completo el derecho de las minorías. Se considera como enemigos a quienes están en contra del que se encuentra en el poder.

Continuará…

Festín de candidaturas y Estado Social de Derecho

Luis Fernando Astorga Gatjens

Al igual de como brotan de la tierra los abejones en abril (que ya no tan en mayo), en las últimas semanas, muchas ciudadanas y ciudadanos, se han lanzado al ruedo político anunciando sus pretensiones de encabezar la fórmula presidencial de algún partido político.

Se han mirado al espejo de la política nacional (tan venida a menos, a decir verdad) y se han preguntado: “¿Por qué no yo?” Y de inmediato, han dado una respuesta afirmativa que ya es compartida, en sus propósitos y ambiciones, por algunas docenas.

Han hecho sus cálculos de todo tipo: Ya sea de competir y ganar las elecciones internas de su agrupación política, de asegurarse cuotas de poder para negociar o, bien, para dejar su nombre en el imaginario colectivo, para futuras contiendas electorales.

Ante tantas ofertas que brotan, las pre-candidatas y pre-candidatos han tenido y tienen el grave problema de que cada vez les ha de costar más, presentar propuestas realmente originales, que le ganen el pulso al ya frondoso rosario de ofrecimientos y promesas, que se han venido acumulando.

Este fenómeno se muestra más grave aún en virtud de que prácticamente todas las pre-candidaturas, que se han enunciado, están metidas dentro de una pecera marcada por una limitada y estrecha visión neo-liberal, aun cuando el país se esté ahogando en medio de un océano, donde esta doctrina económica y política tan ampliamente dominante, más que solución alguna forma parte de la causa estructural de la multicrisis que enfrenta la sociedad costarricense, en estos días tan duros y difíciles para la mayorías, para nuestro pueblo.

Al compás de esta política neo-liberal impulsada desde el decenio de los años ochenta del siglo pasado, por el Partido Liberación Nacional (PLN) y, muy entusiastamente, por Oscar Arias, se ha venido debilitando el Estado Social de Derecho al mismo tiempo que ha crecido la desigualdad social, que afecta ya a millones de costarricenses.

Fruto del esfuerzo combinado de quienes impulsaron las Garantías Sociales en los años cuarenta (Rafael Ángel Calderón Guardia, Monseñor Sanabria y Manuel Mora Valverde) y del compromiso asumido por José Figueres Ferrer en el Pacto de Ochomogo, el Estado Social de Derecho costarricense, se desarrolló e hizo que Costa Rica se convirtiera en un país singular, en el contexto latinoamericano e internacional de naciones.

Sin embargo, en los años ochenta anteriores empezó una cuenta regresiva para el valioso Estado de Derecho que tanto nos costó construir como sociedad. Esta deriva destructiva y erosionadora, primero fue lenta y paulatina, pero en este azaroso presente pandémico, es una acción desenfrenada y frenética, en todos los frentes tanto en el Gobierno como en la Asamblea Legislativa.

Una plutocracia voraz y egoísta, que contrala a esos dos poderes, directa o indirectamente, y tiene un control casi monopólico de los medios informativos del país, es la principal responsable de esta “cruzada” que busca destruir lo que tanto nos costó construir.

Y les recuerdo el significado de plutocracia: “Forma de gobierno en que el poder está en manos de los más ricos o muy influido por ellos”. O bien: “Clase social formada por las personas más ricas de un país, que goza de poder o influencia a causa de su riqueza”.

La nociva influencia de este sector ultra-minoritario de la sociedad costarricense ha deteriorado la democracia y la ha vaciado de contenido. Cuando para avanzar en el desarrollo del Estado Social de Derecho deberíamos haber evolucionado de una democracia representativa a una llena de participación social y popular amplia, como lo dicta el artículo 9 de la Constitución Política, los niveles de participación política y ciudadana se han debilitado.

Asimismo, esa plutocracia angurrienta y sus principales medios de “comunicación”, han fijado las reglas y límites a los partidos que controlan a su antojo, a las precandidaturas y al debate político. Debate político que hoy no es otra cosa, que discusión politiquera donde las ocurrencias y frases efectistas, buscan ocultar la falta de compromiso con las mayorías y con el Estado Social de Derecho, de los que forman parte de este festín de candidaturas.

Todas estas candidatas y candidatos, tímidos y temerosos, que no se salen del guion neo-liberal, cuando el país necesita de políticos que oten el horizonte, con mirada de estadistas que le devuelvan la esperanza a las y los desesperados (que crecen en cantidad e indignación), son como “abejones de mayo” que vuelan muy bajo y se arrastran en el suelo hasta que la historia de esta Patria bicentenaria, les repudie y les olvide de una vez y para siempre.

(26 de abril 2021)

Candidatos a Presidente y a diputados

Vladimir de la Cruz

El sistema electoral costarricense es en toda su forma presidencialista, aunque el mismo día se elijan los diputados, y como se hacía antes que también se elegían regidores y síndicos municipales. Toda la campaña electoral gira en torno a las figuras presidenciales, alrededor de quienes son los candidatos de los distintos partidos políticos.

Cuando se separó la elección de alcaldes, regidores y síndicos, lo que viene funcionando desde el 2002, y cuando se separaron estas elecciones de la nacional, como se hace actualmente, se avanzó en enriquecer la posibilidad de escoger mejor a los alcaldes, regidores y síndicos, en darle más importancia a los gobiernos locales, en hacer de estos y de sus municipalidades mejores espacios de participación ciudadana, y especialmente de darle fuerza a los gobiernos locales, lo que no se ha logrado porque en las comunidades y municipalidades no funcionan, en términos reales, los partidos políticos nacionales, ni provinciales y tampoco sus expresiones locales o los locales propiamente dichos, excepción hecha de los cantones de Escazú, Santa Ana, Curridabat donde ha habido experiencias de gobiernos locales con partidos locales que le dieron vida a esos cantones, y lograron cierta participación popular alrededor de sus proyectos políticos cantonales, sin poderse desarrollar como fuerzas políticas mayores y hasta perdiendo los gobiernos que habían logrado. La izquierda política que llegó a tener cierta influencia en los cantones de Barva y Montes de Oca, poco pudieron hacer, aparte de que en el ejercicio de su gobierno dilapidaron su pequeño capital político.

Los candidatos presidenciales siguen siendo los grandes motores de toda la campaña política, aunque debilitados de sus bases municipales, hoy separadas electoralmente. Las elecciones de diputados no mueven tanto a la población como lo hacían las elecciones municipales, cuando estaban todas estas elecciones juntas.

Para lo inmediato tenemos las elecciones nacionales, las de presidente y vicepresidencias, y las de diputados, que se realizarán el primer domingo del próximo febrero, dentro de nueve meses. En esta dirección se mencionan precandidatos en los principales y más grandes partidos del espectro electoral, y algunos candidatos ya consolidados en los partidos pequeños. De estos últimos es interesante que en su mayoría se vislumbran participando en la doble candidatura, como candidatos presidenciales y a la vez como candidatos a primer puesto a diputados en aquella provincia donde consideran que son más fuertes.

Siguen débiles y casi inexistentes las coaliciones electorales. Nos hace falta cultura política, educación política, madurez política para avanzar en este camino de coaliciones, que pueden resultar victoriosas como lo fueron en las elecciones de 1958, 1966 y 1978, donde en esos tres procesos electorales fue derrotado el Partido Liberación Nacional.

No se mencionan, al menos en el escenario público, los candidatos a diputados. En algunos partidos personas que se presentan como candidatos presidenciales, en lucha con otros candidatos, lo hacen en tanto esa participación les da un reconocimiento posible para que puedan ser considerados como candidatos a diputados, u otros puestos de la Administración Pública en caso de que su partido gane.

El peso está entonces en los candidatos a Presidente. Los electores, el pueblo electoral, sigue marginal del conocimiento de candidatos a diputados, los que aparecerán como abejones en mayo en esos partidos.

Las encuestas como métodos de medición por ahora se mueven en ver cuáles candidatos son más conocidos, o cuales son más apoyados o rechazados, principalmente a escala nacional. No se están haciendo todavía distinciones importantes al interior de cada partido políticos de los que tienen varios candidatos, con su propio caudal electoral, con los propios simpatizantes de cada partido.

En la mentalidad política de analistas y gestores de opinión pesa el resultado electoral de los últimos procesos electorales, por lo menos de las campañas electorales del 2010, 2014 y 2018, para sobre ellas valorar si los partidos políticos tienen músculo político y hasta para presagiar la posible segunda vuelta electoral en el 2022.

Las posibilidades de un triunfo de un partido en la primera vuelta electoral, la de febrero, como la posibilidad de que haya que ir a la segunda ronda, con dos candidatos en abril, existen de manera igual. Ello dependerá de los candidatos presidenciales que lleven los partidos políticos en primer lugar, y de los temas centrales de campaña electoral que cada uno agite. Aparte se sumará su experiencia política, sus vínculos nacionales e internacionales, sus ofertas al electorado sobre los principales problemas del país y de cómo solucionarlos.

Los temas de campaña electoral que ya se están agitando y tratando de introducir, como interrupción de embarazo y eutanasia, sin que existan en la realidad parlamentaria como Proyectos de Ley en trámite, me parecen altamente distractores de los principales problemas inmediatos que tenemos, y artificialmente montados con la intención de que se coloquen como temas principales.

Si se quiere montar un debate artificialmente alrededor de estos temas nadie puede asegurar cual va a ser su resultado final en elecciones, pero podría suceder como se resolvió el tema del llamado matrimonio igualitario, con mucha tensión nacional, pero con resultado progresista y liberal más que conservador.

El tema central para los partidos políticos será el de ganar las elecciones, claro está, pero ganarlas con la mayor cantidad de diputados posibles, para tratar de asegurar la mejor posibilidad de gobernar, para tener el músculo parlamentario en posibilidad de aprobar proyectos de ley y asegurar en ese sentido la mejor gestión de gobierno posible. Ningún candidato ni partido político puede estar aspirando a gobernar con 10 diputados como tiene el actual gobierno, o 14 como tuvo el anterior. El Partido Liberación Nacional sabe al menos que ha tenido no menos de 18 en los últimos dos gobiernos, lo que aún no le da la fuerza suficiente para un buen gobierno, porque ello también depende de la capacidad de negociación del Gobierno y de su fracción parlamentaria, lo que ha hecho muy bien el actual Gobierno y el Partido Acción Ciudadana, que le han aprobado prácticamente toda su agenda legislativa, que no era diferente a de la de los partidos Unidad Social Cristiana y de Liberación Nacional, porque han tenido la misma élite política económica dominante que, desde esas trincheras, han aprobado toda la agenda neoliberal, que el mismo Presidente Carlos Alvarado Quesada lidera en silencio, desde la misma campaña electoral, y que el Partido Acción Ciudadana de manera camaleónica ha disfrazado también muy bien, excepción hecha de los distanciamientos últimos que hace la Comisión Política del PAC, de su propio gobierno en aspectos o políticas que no le parecen, que debe hacerlo en esta etapa de gobierno y de campaña electoral. Ese carácter camaleónico es justamente su posibilidad de volver a ganar el Gobierno. Quedará por ver quién será su candidato o candidata presidencial para tratar de asegurar esa posibilidad de triunfo.

La campaña del 2022 la veo, en forma estrecha, promoviendo candidatos presidenciales, y a estos y a sus partidos, pidiendo votos para ellos pero también para sus diputados, como equipo de gobierno. De allí la importancia que puedan llegar a tener los candidatos a diputados que hasta hoy se desconocen, que están invisibilizados, pero que ya deberían empezar a sacar sus orejas, y algunos para verles sus colmillos y dientes, como se hace con algunas especies que se ofrecen en venta, para ver que gozan de buena salud, en este caso salud pública, salud política, personal, profesional, empresarial… la que tengan, y puedan y deban exhibir, para poder pagar con los votos el paquete de Presidente y diputados, y no sufrir un PACquetazo.

Los diputados por su naturaleza son beligerantes políticos

Vladimir de la Cruz

Recientemente el Tribunal Supremo de Elecciones advirtió a los diputados, y a sus asesores de no caer en la figura de la beligerancia política, lo que pareciera una intromisión sin precedentes en la figura del Diputado, y sus asesores, los que él escoge, generalmente de su propio partido político, indicándoles que no podían hacer actividades, en su tiempo laboral, de carácter político electoral, o que estuvieran relacionadas con la próxima campaña electoral.

Fue en forma directa un jalón de orejas, especialmente, a los diputados que aspiran ser candidatos presidenciales, o que ya han anunciado sus intenciones en esa dirección. Fue ponerles un bozal político, un tapabocas, además del bozal de la pandemia que deben usar.

La Constitución Política, ni la legislación electoral, ni ninguna ley en particular establece prohibición alguna para los diputados, ni los consideran “empleados públicos”, ni se les puede considerar “servidores del Estado en el ejercicio de sus cargos”, los que sí tienen esa expresa prohibición, siempre y cuando estén en la categoría constitucional de “funcionarios a quienes les esté prohibido ejercerlas”, que en ninguna parte ni ley alguna se señala a los diputados.

De los altos funcionarios que sí tienen prohibición son, entre otros, el Presidente de la República, los Ministros de Gobierno, los Ministros Diplomáticos, el Contralor y Subcontralor Generales de la República, los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia

Y, es la Asamblea Legislativa, el conjunto de los diputados que la constituyen e integran, los que conocerán el resultado de la investigación que realice el Tribunal Supremo de Elecciones contra esos específicos altos funcionarios, si realizaran actos considerados de beligerancia política, si son investigados a ese efecto.

¿De dónde se saca el Tribunal Supremo de Elecciones que los diputados no pueden ser beligerantes políticos las 24 horas del día, dentro y fuera de la Asamblea Legislativa, en sus oficinas como en sus curules, Plenaria y de Comisiones, o en los actos que realice en comunidades, visitas, reuniones, actividades a las que es invitado o él mismo organiza para rendir cuentas, o para pasar facturas políticas ciudadanas, más allá del propio control político que puede realizar en el propio recinto parlamentario, que es quizá el acto de beligerancia más extremo que puede hacer contra los representantes y funcionarios de los Supremos Poderes y de las Instituciones del Estado y del Gobierno.

Los diputados aunque electos por Provincias tienen el carácter de “nacionales”, de ser la representación de la voluntad popular expresada por el sufragio, en la figura de cada diputado, y de cada grupo de diputados pertenecientes a los partidos políticos que eligen diputados. En la propia Asamblea Legislativa se organizan por partidos políticos, así se sientan, con curules que “pertenecen” a esas fracciones legislativas, en el orden en que se colocan, porque nombran un Jefe de Fracción partidaria, porque tienen reuniones de jefes de fracción para coordinar aspectos del debate parlamentario y de la agenda parlamentaria. Así, los diputados electos por la Nación actúan en nombre de sus partidos políticos. Es lo lógico, es lo natural, es lo usual, es lo inherente a cada diputado. En las notas de prensa, radiales, escritas o televisivas se les reconoce como diputados de tal o cual partido.

Toda la labor parlamentaria de los diputados es política, es partidaria, es calculadoramente electoral, porque de su buen o mal desempeño así les puede ir en la siguiente campaña electoral.

La Campaña Electoral no termina con la integración de la Asamblea Legislativa el 1 de mayo siguiente a la elección nacional. Allí continúa en el escenario legislativo. Esto es lo real, es lo que funciona.

Todos los diputados en sus intervenciones, en las Comisiones o en el Plenario, pueden hablar a nombre de sus partidos políticos, identificarse como miembros de esos partidos, hacer alarde de la Historia parlamentaria o nacional de sus partidos. Los que casi no hacen alarde de nada, casi siempre ha sido así, son los diputados oficiales, los del partido de gobierno en ejercicio. Les cuesta mucho defender al Gobierno, y porque muchas veces por las acciones y compromisos de los Gobiernos los diputados toman distancia silenciosa de su partido gobernante.

La jornada laboral de los diputados es 24 horas en el cargo. A los efectos de las reuniones que tienen, por asistir a las Comisiones o al Plenario, reciben un pago. Si faltan no se les paga lo correspondiente. Pero esto es un problema tan solo de responsabilidad laboral.

Toda la labor de un diputado, desde su presencia en la Asamblea Legislativa, hasta por sus actos y discursos es para beneficiar a su partido político, y a su propia figura política como dirigente parlamentario de su organización partidaria. Todo lo que tiene en la Asamblea Legislativa, desde su Oficina hasta los dineros que le dan de gasolina mensual, son para justificar su trabajo parlamentario que es político partidista. No se puede entender de otra manera.

Insisto. En la Constitución ni en ley alguna hay una solo sanción para los diputados, que pueda caer en la figura de la beligerancia política.

En mi opinión los asesores parlamentarios, nombrados por los propios diputados para su trabajo diputadil, con salario de la Asamblea Legislativa, están igualmente amparados por la misma protección que tienen los diputados para realizar su trabajo político y parlamentario, y aunque pagados por la Asamblea no caen en la categoría de “empleados públicos”, de “servidores del Estado en el ejercicio de sus cargos”. Son funcionarios que la sociedad paga para el mejor desempeño de los diputados como expresión de la soberanía popular que ellos representan.

Los que sí son “empleados públicos”, “servidores del Estado en el ejercicio de sus cargos”, son todos los Asesores de Servicios Técnicos parlamentarios que le sirven a todos los diputados, como un alto equipo o grupo especializado para esos trabajos. Igualmente aquellos funcionarios del Poder Legislativo que por su naturaleza le sirven a todos los diputados sin distinción de su pertenencia partidaria.

Está bien que se regule la ausencia de los diputados del Plenario y de las Comisiones, lo que se les sanciona con el no pago respectivo si no tienen autorización para ausentarse para atender asuntos personales, o funciones o labores propias de su cargo, que eso no se paga de esa manera.

Por este mismo motivo no se obliga a que un diputado que quiere ser candidato a la Presidencia tenga que renunciar a su cargo de diputado. Implícitamente se reconoce su papel de ser un representante de un partido político, que no tiene impedimento constitucional ni legal para ser candidato siendo también diputado.

Lo inmoral es lo que hacen algunos diputados que ausentándose cobren sus respectivas dietas por los mecanismos que les permite hacerlo.

Bastaría que cualquiera de los diputados candidatos empezara sus discursos parlamentarios o legislativos diciendo: “En mi condición de diputado del Partido XXXX, y de mi condición de aspirante a la Presidencia por mi partido XXXX, o si ya fuera candidato oficial, dijera que, en esa condición, se dirige al resto de los diputados y al público, a los ciudadanos, a los electores, que oyen o ven las sesiones parlamentarias, sobre ZZZZ, proyecto de ley que está en discusión, o haga referencia en el control político que en un gobierno, bajo su mandato, eso que está criticando no va a ocurrir. ¿Se le podría acusar de beligerancia política por esa forma de dirigirse en el Plenario o en el Trabajo de Comisiones?

Hay que dejarse de hipocresías políticas. Eso es lo que le hace daño al país, a la imagen de la Política, de los Partidos Políticos, de los dirigentes políticos, y a la misma Democracia política que vivimos como sistema.

La pertenencia a un partido político no le quita la credencial a ningún diputado. Lo único que se la puede quitar es que pueda ser empleado o tener cargo en otros poderes del Estado o de elección popular. Ni siquiera pierde su credencial de diputado cuando transitoriamente es llamado a ejercer un puesto de Ministro.

Tampoco pueden “celebrar, ni directa ni indirectamente, o por representación, contrato alguno con el Estado, ni obtener concesión de bienes públicos que implique privilegio, ni intervenir como directores, administradores o gerentes en empresas que contraten con el Estado, obras, suministros o explotación de servicios públicos”, lo que se considera incompatible con el cargo de diputado lo que sí les hace perder su condición de Legislador.

Para los asesores contratados por los diputados, para que los acompañen sus cuatro años en Congreso, por ley se les fija “la asignación y las ayudas técnicas y administrativas que se acordaren para los diputados”.

La única restricción que puede tener un diputado, es la que tiene el Presidente de la Asamblea Legislativa, cuando en ejercicio de su cargo por disposición constitucional, sustituye transitoriamente al Presidente de la República, como sucedió en la Legislatura 2009-2010, cuando el Presidente del Congreso, el diputado Francisco Antonio Pacheco varias veces sustituyó al Presidente Oscar Arias, siendo también el diputado Presidente de su partido Liberación Nacional, a lo que no tuvo que renunciar. En ejercicio del cargo de Presidente de la República si se sometió a las prohibiciones que para ese cargo existen, pero sin dejar ni renunciar a su condición de diputado, ni de su partido, ni de la Presidencia de su partido.

Es hora de dejarse de hipocresías políticas que solo dañan la imagen de los Poderes Públicos, de la Política, de los dirigentes políticos, de los mismos partidos políticos, de la Política como quehacer humano, y de la Democracia política que vivimos.

El diputado por su naturaleza es un beligerante político. Que actúe como tal. Eso es lo que necesitamos para ver si también mejoramos el debate y el análisis político.

Peligrosa llamada de atención hace el Tribunal Supremo de Elecciones a los diputados, de intromisión en el Poder Legislativo, de intentar ponerles a los diputados un bozal, o un tapabocas, en el ejercicio de su palabra, de su Parlamento, de su crítica general y de su crítica política, que es la que sería sujeto de “beligerancia política”, una manera sutil de decirles a los diputados cómo deben realizar su control político.

Camino peligroso para la democracia política y electoral el que abre el Tribunal Supremo de Elecciones.

Más allá de lo evidente en Honduras

Marlin Oscar Ávila

¿Alguien tiene un análisis sobre las posibles cuartadas del abogado Juan Orlando Hernández, para salir libre después de enero de 2021?

Es fácil pensar que su salida está en reelegirse. Sin embargo, esa opción cada vez se ve menos viable.

Siendo Honduras un país bajo la tutela y protección del gobierno estadounidense, siendo un país con una oligarquía considerada muy frágil frente al asecho de los carteles de la droga y, dispuesta a seguirse vendiendo «más barato que una mula», (he ahí el listado del «Ángel» publicado ayer martes.) en las élites sociales no parece quedar «santo frente al cual persignarse».

Siendo más que evidente el involucramiento de las Fuerzas Armadas, Policía Militar, del Ministerio Público y de la Corte de Justicia en todo el sistema corrupto, y facilitador del tráfico de la droga en grandes proporciones, será imposible que el gobierno estadounidense, no quiera provocar cambios significativos y permita una salida hacia la libertad al, hasta diciembre, presidente de Honduras.

Sabemos que dejarlo en libertad, pondría en entredicho la credibilidad, ya maltrecha, de EUA, como país democrático y respetuoso del debido proceso.

No obstante, en Honduras «el plomo flota y corcho se hunde».

Acabamos de confirmarlo en las elecciones primarias. Ningún partido político, puede alegar haber sido lo suficientemente honrado, como para gritar a los cuatro vientos ser transparente.

Hay a todas luces una profunda pérdida de valores éticos/ morales. Así que es cada vez más seguro que la desesperanza de su pueblo por la cual decide irse en masa del PAÍS en que nació, no se debe únicamente a la escasez de trabajo y a las bandas delincuenciales, es también a la ausencia de valores ético/morales en diversos niveles sociales. Ni siquiera se puede creer en pastores de las iglesias auto denominadas, salvadores del mundo.

Se podría afirmar que, ahora podrían condenar a cadena perpetua a los hermanos Hernández, para que pronto aparezca otra familia, igual o peor a ésta.

La cebada y demás insumos están en el sistema social, con sus ingredientes y mecanismos, donde las sectas religiosas, el individualismo y las ambiciones de incontrolable lujuria y avaricia, han sido fermento del crimen organizado y latrocinio generalizado.

Elecciones en Perú: Apatía, Corrupción y Empresarios de Derecha

Lic. José A. Amesty R.

Este próximo 11 de abril 2021, se llevarán a cabo elecciones presidenciales en Perú, y la contienda electoral la desarrollaran nada menos que 18 candidatos/as a la presidencia; ahora, el juicio popular establece que estos candidatos/as se baten entre la corrupción y el ataque del empresariado peruano, con sus ansias de poder, pero además, hay una apatía y/o desinterés de la ciudadanía del Perú. Casi todos/as de Derecha y Ultraderecha.

Como dice un refrán popular: “para muestra un botón”.

Apatía y desinterés: las encuestas revelan que la aceptación de los candidatos/as es mínima. El candidato que tiene más apoyo, tiene un 16% de aceptación, aunque otras encuestadoras los porcentajes oscilan entre el 11%. Y los indecisos o desinteresados rondan el 40%. Aunque el voto es obligatorio en Perú.

Algunos alegan, que esto se debe a la gran cantidad de candidatos/as (18). Otros dicen, que no hay confianza en la representación política. Otros plantean la ausencia de liderazgos políticos definidos, que surjan de organizaciones políticas con base social. Otros afirman que Perú en América Latina, es el país que menos confía en sus instituciones, siete de cada 10, no confían en el Parlamento. Otros, mencionan que el país, está ocupado en atender la crisis sanitaria y socioeconómica, causada por la pandemia del coronavirus.

Los temas que priorizan los encuestados, según las encuestas, fueron educación, salud y empleo o reactivación económica. Sin embargo, se indica que los candidatos/as no necesariamente están hablando de estos temas que preocupan a la gente. De ese modo, no involucran al ciudadano, en un diálogo de cara a los comicios.

Veremos qué efecto tiene el debate presidencial, a llevarse a cabo a final de este mes de marzo, por parte de todos/as los candidatos/as; aunque es costumbre que alrededor del 25% de los peruanos decide su voto en la fila, el mismo día de la votación.

El Tema de la Corrupción: en general, la ciudadanía peruana percibe que los problemas más fuertes de la actualidad son la delincuencia y la corrupción, además que las instituciones consideradas más corruptas por la población son: el Congreso y los partidos políticos, precisamente quienes tienen las riendas del poder.

Candidatos/as Corruptos, empresarios y Ávidos de Poder: Keiko Fujimori (Fuerza Popular), empresaria, es procesada por delitos de corrupción. Acusada del delito de lavado de activos por presuntamente recibir dinero ilegal de la constructora brasileña Odebrecht para financiar sus campañas de 2011 y 2016; delitos de crimen organizado, obstrucción a la justicia, falsa declaración en procedimiento administrativo, entre otros.

Rafael López Aliaga (Renovación Popular), empresario, aparece en un Expediente Penal, referido a los “Panama Papers”, el caso de “Lavado de Activos”, silenciado por la Prensa. Miembro de la oligarquía tradicional y del Opus Dei, que ha amasado su fortuna en base a negocios turbios, y pretende entregar la soberanía estatal a tribunales extranjeros.

Hernando de Soto (Avanza País), economista, asesor de conocidos dictadores (y también de Alberto y de Keiko en el pasado) asoma con ínfulas. Propugna que se les reconozca propiedades a los pobres y se regularice a los informales para que estos paguen más impuestos.

César Acuña (Alianza para el Progreso), empresario, el hombre de las mentiras y las Universidades con fines de lucro.

Yonhy Lescano, del ultra reaccionario partido (Acción Popular), abogado, tiene denuncias por acoso sexual y que se apropió de propiedades de su hermana, aprovechándose que esta se hallaba en la cárcel.

George Forsyth (Victoria Nacional), empresario del deporte, quien cuando le preguntan por su plan de gobierno responde que la “próxima semana sale”.

Daniel Urresti (Podemos Perú), exmilitar, acusado de asesinato y violación, crímenes cometidos cuando era militar en el marco de la guerra interna.

Con esta pléyade de corruptos y de facinerosos de derecha, Perú no tiene de dónde escoger y esta remediablemente, por ahora, condenado al abandono, especialmente las clases más desfavorecidas.

Es más, según varios analistas, esta dirigencia política está en su ocaso, y lamentablemente, en el Perú no hay visos de cambios a corto plazo.

Reiteramos que esta clase política en Perú, muchos son conocidos tránsfugas, varios procesados por delitos, y otros por recibir sobornos de empresas y de banqueros, también hay expertos oportunistas: sin pudor alguno son candidatos, confiados en que mientras haya un pueblo desideologizado, despolitizado o de buena fe, cualquiera de ellos será elegido.

Y como hemos señalado en otros artículos, con relación al tema de la descomposición socio-política en Perú, para acabar con la corrupción, los cambios jurídicos no bastan, como lo propuso, en algún momento, el candidato a la presidencia Ollanta Humala, especialmente la no prescriptibilidad de los delitos de hurto en agravio del Estado, y la no aplicación de los privilegios penitenciarios a estos delincuentes de cuello y corbata.

Estas propuestas son importantes, pero insuficientes para terminar con el flagelo que corroe al viejo Estado peruano, que requiere una remoción total de su actual estructura económica y social.

Finalmente señalamos que este tipo de clase política en Perú, en donde la oligarquía criolla mantiene el control absoluto de los recursos naturales, gracias a un marco constitucional y legal que le garantiza la propiedad sobre los recursos naturales, cuando estos son extraídos o beneficiados, toda su política estratégica y coyuntural se dirige a mantener esta situación, aún a costa de limitados y temporales retrocesos o sacrificio de prescindibles lacayos.

Ojalá, a mediano y largo plazo, surja en Perú una clase política que de verdad ame su país y a sus congéneres más necesitados/as. Pero, por ahora, lamentablemente la cruda realidad de hoy en el Perú es que ninguno de los partidos o movimientos de la izquierda tiene arraigo en las masas, de tal suerte que si van a las elecciones divididos, no van a ganar, salvo algunos congresistas pero eso no cambia nada. El reto es la toma del poder político, para desplazar a la clase dominante, y eso no hace con un grupito de congresistas.

La noticia de última hora es que, la Confederación General de Trabajadores de Perú CGTP, la más grande multisindical del país, apoya públicamente y llama a votar por la candidata progresista Verónika Mendoza.

Los representantes de la central llamaron a la izquierda y el progresismo que compiten en las elecciones a construir la unidad, respaldando la propuesta y candidatura electoral con más posibilidades y mayor aceptación popular, la de Mendoza, con el fin de avanzar en los objetivos estratégicos de la CGTP.

Veremos qué sucede…

El abstencionismo electoral. ¿Cómo considerar esta expresión?

Vladimir de la Cruz

Las sociedades democráticas, en sus diversas modalidades institucionales, han establecido mecanismos o sistemas electorales para elegir sus autoridades políticas, desde las más altas esferas del Poder hasta los organismos más básicos de la convivencia ciudadana, de sus propios municipios.

La sociedad latinoamericana, en términos generales, estableció elecciones desde la escogencia de los Diputados a las Cortes de Cádiz, en 1812, aun cuando la mayoría de los ahora Estados o Repúblicas, eran parte del sistema colonial, cuando procedieron a elegir sus representantes ante las Cortes, con las reglas que para ese efecto se dictaron. Desde allí se podrían considerar los procesos electorales en el continente hasta hoy.

Independientes los países latinoamericanos procedieron a desarrollar sus formas de gobierno y sus estructuras institucionales, y establecieron a esos efectos, mecanismos de elección de sus gobernantes, cuando no procedía ese poder de la propia lucha independentista, que mantuvo por años en el Poder a sus principales caudillos y líderes militares, no alejados de las intrigas políticas y de cambios de gobernantes no por procesos electorales.

En el caso costarricense, no muy alejado del entorno centroamericano, se establecieron formas de elección, mecanismos y sistemas, que garantizaban el acceso al Poder de una minoría, políticamente definida, y de una mayoría excluida de la toma de decisiones políticas y de la participación electoral directa. Así se restringió el voto, por exclusión, a los analfabetos, a las mujeres, a ciertas minorías étnicas, se impuso un voto por nivel económico, se ejerció el voto público y de segundo grado escogiendo en una primera ronda electores que eran los que decidían en la segunda vuelta. Obviamente se impuso una edad mínima para adquirir el derecho de ciudadanía y poder tener la capacidad de elegir y ser electos.

En el caso costarricense, de nuevo, hasta 1912 se mantuvo el voto indirecto de electores, estableciéndose para las elecciones de 1913 el voto directo, hasta 1924 se estableció el voto secreto y con la Constitución Política de 1949 se reconoció el voto de la mujer, haciéndose universal. En las elecciones de 1974 los jóvenes de 18 años pudieron votar al haberse cambiado las leyes de la ciudadanía que establecían la mayoridad a los 21 años, con facultad para participar en procesos electorales. Aun cuando estos sistemas electorales nos parezcan abominables, poco democráticos, eran los que funcionaban, y los que marcaban el carácter democrático de las sociedades, entonces existentes, bastante bien, y definían las relaciones en el campo político para nuestras sociedades.

En Costa Rica, por ejemplo, para las elecciones de 1889 había 912 electores sobre una población de 340.000 habitantes, el 0.3% de la población era la que tenía la capacidad de votar. ¿Era eso democrático? Con los ojos de hoy no, pero era la forma democrática que venía operando y que hacía funcionar el sistema político. En ese año se estableció el régimen de partidos políticos, mediante y solo a través de ellos se podía participar en política, con ánimos de aspirar a ser electos en cargos públicos. Esta fórmula, que sigue existiendo, fue en cierta forma también restrictiva, porque los ciudadanos que deseaban aspirar a algún cargo tenían que ser miembros de un partido político y este partido escogerlo para el cargo al que aspiraba, convirtiéndose así en una forma sutilmente restrictiva de participación. Esto sigue funcionando. Hoy incluso, para aspirar a algún puesto de elección algunos partidos exigen un pago de inscripción para participar en la escogencia, pago por lo demás bien alto, que se justifica para los partidos políticos en los costos de las campañas electorales internas que tienen los partidos y para contribuir de esa manera, también, en los gastos generales de la campaña electoral a enfrentar.

La mayoría de los países han alcanzado estos niveles de participación electoral, voto universal, secreto, y algunos países, muy pocos, con la ciudadanía reconocida a los 16 años para ejercer el voto. Todos tienen el sistema de partidos políticos, aún en gobiernos monárquico-constitucionales tienen sistemas de partidos políticos, bajo la forma de regímenes presidencialistas o parlamentarios. Los partidos políticos de hecho se han impuesto en casi todo el mundo.

Las restricciones de participación se establecieron también con el desarrollo de gobiernos autoritarios, dictaduras, tiranías, satrapías, y con los gobiernos militares que restringieron la participación electoral de partidos y de ciudadanos en algunos casos, con la represión y la liquidación física de opositores, con la nulidad de cartas de ciudadanía y de inscripción electoral, con la expulsión o salida obligada de ciudadanos de sus países, con la inhabilitación de ciudadanos y de partidos políticos, como se acostumbra hoy en algunos países, para garantizar la estancia en el Poder, o evitar fuerzas políticas opositoras reales y vigorosas que puedan desplazar del Poder a quienes lo ostentan por la fuerza, o mediante mecanismos de control electoral que les facilita o permite su permanencia.

La exclusión histórica de masas de ciudadanos de las elecciones, condujo en la realidad a que muchos de esos ciudadanos se mantuvieran en la exclusión, en la marginación de la participación electoral, aun cuando se les habían reconocido sus derechos de participación. Sicológicamente se había predispuesto esa población para entender que el sistema electoral, sin su participación, era válido, y que de su resultado se podían esperar más cosas buenas que malas de quienes asumieran las riendas del gobierno en sus instancias legislativas y ejecutiva. En el caso costarricense a los comunistas se les impidió participar, como partido político, bajo cualquier forma de nominación que adquiriera desde 1948 hasta 1974. Los comunistas como personas podían votar por cualquier otra alternativa política pero no por ellos mismos. Esto explica, en cierta forma, el desarrollo del bipartidismo histórico que se desarrolló en el país, hasta 1998, cuando se ha empezado a cuestionar la vigencia de este control bipartidista de la sociedad y del Estado.

Bastaba echar una mirada al proceso histórico para entender las líneas de evolución de la sociedad y de su progreso. De hecho ninguna época actual parecía peor que la anterior, aun cuando existieran limitaciones.

La lucha por el Poder Político en general hoy se materializa en los procesos electorales, con participación de partidos políticos y con los ciudadanos que son los que emiten sus votos, el pueblo electoral.

La Política es el escenario donde se dilucidan las controversias de las relaciones de los distintos grupos de ciudadanos, organizados en partidos políticos, sindicatos, asociaciones de distintas naturalezas, económicas, empresariales, culturales, sociales, para tener acceso al Poder y, desde allí, influir en beneficio de las grandes mayorías o de los grupos que realmente se mueven, con poder de decisión, alrededor de los Poderes públicos. De allí que la Política sea importante, inevitable, y de obligada atención y participación ciudadana.

En todos los procesos electorales ha habido abstencionismo electoral, gente o ciudadanos que de una u otra forma no participan directamente, no llegan a emitir su voto. Unos porque históricamente fueron violentamente omitidos, impedidos de ejercer su voto, otros por desilusión de sus partidos, de sus candidatos y de sus líderes, otros, asqueados de las malas formas de gobernar y de la corrupción institucional que establecen algunos funcionarios para hacer de ella su modo de vida. Esto conduce a un rechazo de esos partidos, y sus dirigentes, caudillos y líderes.

Hoy peligrosamente en este rechazo se mete a la Democracia, como modo o sistema de vida, a todos los partidos políticos, a todos los dirigentes políticos, a todas las estructuras de gobierno y por ello a todos los gobernantes y funcionarios públicos. Más aún, se mete a la Política como tal, la que hay que rechazar, y se induce a la búsqueda de líderes mesiánicos, autoritarios, fuertes, dictadores institucionales que resuelvan problemas sensibles para las gentes o la población. Peligrosamente este rechazo conduce a alimentar los populismos de cualquier signo político que puedan surgir. Se induce inclusive a mecanismos de acceso al Poder que nieguen los mecanismos democráticos de participación ciudadana. El abstencionismo es la máxima expresión que se evidencia de este posible rechazo, o que al menos tiende a justificarlo. ¿Es válido esto? Es discutible.

Para mí el abstencionismo tiene dos expresiones importantes. El que se manifiesta del todo con no ir a las urnas electorales, y el que en urnas electorales se manifiesta no votando por ninguna de las alternativas existentes ofrecidas, o anulando el voto.

El que del todo no asiste a las urnas bien podría deducirse que no es que está en contra de todos los partidos y de todos los candidatos, sino que le es indiferente cuál de ellos pueda ganar el proceso electoral, porque siente que ninguno de ellos le altera, al elector abstencionista, su modo de vida, su estilo de vida, o no lo ve como una amenaza para su relativa comodidad o existencia, sea cual sea, y porque piensa, o deduce instintivamente, que cualquiera de los candidatos y partido que gane le puede producir más beneficio que perjuicio. Esa masa de abstencionistas, al término de las elecciones, contados los votos, se suma de manera pasiva a los votos del partido y candidato ganador, dándole fortaleza a su triunfo y mayor estabilidad al gobierno que se asumirá, y confianza al mismo proceso electoral. Así este abstencionista es un votante pasivo.

Está el votante que se presenta a las urnas y vota en blanco, devuelve la papeleta electoral en blanco o la anula de alguna manera, votando por todos, haciendo inválido su voto al no poderse deducir una voluntad clara a favor de alguno de los partidos o candidatos. Este es el abstencionista activo, que rechaza a todos los partidos y candidatos porque no le parece ninguno, por la razón que sea.

A los efectos prácticos de los resultados electorales, los sistemas electorales han establecido no reconocer, a sus efectos contables los votos de esta forma emitidos. Solo valen aquellos que están expresamente dados a una casilla electoral, de un partido o de un candidato, los que se consideran votos válidamente emitidos. Sin embargo, el que asiste a la urna y expresa su voluntad negándole el voto a cualquiera de las alternativas, de hecho y de derecho está expresando su voluntad de voto, está emitiendo válidamente su voluntad expresada en ese voto abstencionista, que a los efectos del resultado electoral no lo toman en cuenta, y que sí debe ser tomado en cuenta, al menos eso es lo que creo.

El voto abstencionista en urna debe tomarse como un voto válidamente emitido, no a favor de un candidato, lo que es obvio, sino a favor del mismo proceso electoral y democrático que debe reconocer de esa manera el voto en blanco, nulo o disidente, con el mismo valor porcentual que se le asigna al resto de los votos válidamente emitidos.

Los procesos electorales han establecido segundas rondas, o vueltas electorales cuando en la primera ronda no se saca el número de votos o porcentaje necesario para ser electo, 40%, como en Costa Rica, o 50% como en otros países, segunda vuelta que se resuelve con los dos que hayan sacado el mayor número de votos o mayor porcentaje, siempre inferior al necesario para elegir. La segunda vuelta, en todos los casos se resuelve con el mayor número de votos, sin porcentaje, lo que es absolutamente lógico para provocar un resultado electoral válido. Pues bien, si los votos en blanco se contabilizaran provocaría que el resultado electoral, sea por número de votos o por porcentaje se vuelva más difícil. Posiblemente facilitaría más el desarrollo de segundas vueltas electorales, pero a la vez los partidos políticos tendrían que preocuparse por mejorar sus imágenes públicas, las de sus líderes, caudillos o dirigentes, tendrían que ser más responsables en la gestión pública en que participan, tendrían que estar obligados a procesos de rendición de cuentas ante sus afiliados, seguidores y ciudadanos.

El reconocimiento real y efectivo de los votantes abstencionistas enriquecería más la democracia política y los procesos electorales. La situación más extrema en este dilema sería cuando el abstencionismo en urnas sea mayor que la suma de los votantes de los partidos inscritos, lo que inevitablemente obligaría a nuevas postulaciones para la segunda ronda, sin lugar a dudas, o a un proceso reconstituyente nacional, de manera automática se convoque a un Nuevo Pacto Nacional, a una Nueva Asamblea Nacional Constituyente, que redefina la nueva situación política nacional.