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Etiqueta: fanatismo político

Kit de supervivencia ciudadana

Por JoseSo (José Solano-Saborío) / Entre Verdades y Opiniones
Cortocircuitos Mentales y la Resistencia Frente al ‘Chavismo Tico’

¡Hola! Qué bueno que te tomás un ratito para leer esto. Buscate un buen café, acomódate y prestá mucha atención si te sentís preocupado o ansioso por lo que vivimos con el actual gobierno, porque antes de arrancar con el tema de hoy quiero hacerte una advertencia muy importante: al final de esta colum te voy a dejar una propuesta de resistencia.

Sí, un kit de supervivencia ciudadana, pensado especialmente para vos y para todos los que no se han dejado enajenar por la estrategia de comunicación y la PNL de este oficialismo —ese estilo que muchos ya han bautizado en las calles como el del «chavista«—. Así que acompañame hasta el final, porque vamos a armarnos de herramientas reales para sobrevivir a lo que hoy se siente como una pesadilla y, sobre todo, para ayudar a nuestro país a despertar.

Retomando el hilo de lo que veníamos conversando en columnas anteriores, ya tenemos claro que el cerebro hace un cortocircuito cuando la realidad no cuadra con el fanatismo, y que los estrategas políticos se aprovechan de eso manipulando el miedo y la frustración. Hoy lo vemos a diario: gente hipnotizada por un discurso de poder diseñado para que no piensen, sino para que reaccionen a la defensiva. Les han instalado —a través de trolles en redes sociales o de los circos de los miércoles en Zapote— un reflejo automático donde cualquier crítica, por más fundamentada que sea, se responde con un ataque prefabricado. Si pueden, busquen los escritos en línea o en librerías, de León Festinger.

Pero no todo está perdido. Desde la ciencia política, la psicología y la comunicación estratégica existen formas de romper ese hechizo. Aquí es donde entra nuestra propuesta de resistencia, basada en dos acciones que podés empezar a aplicar desde hoy mismo.

1. El cortocircuito socrático: No devolvás el insulto, hacé preguntas

La primera es dominar el arte de no morder el anzuelo y aplicar lo que los filósofos llaman el método socrático. Yo sé que cuando estás intentando debatir algo importante y de la nada te lanzan esos insultos que ya les dejaron programados en la cabeza —cosas como «crema de rosas», «chimazón», «perico», «zurdo», «comunista» o «defensor de ratas»—, lo que te pide el cuerpo es devolver el golpe y enojarte. ¡No lo hagás! Si te alterás, los estrategas del caos ganan, porque su único objetivo es sacarte de tus casillas y evitar el debate real. Recordá que ellos han sido programados para no pensar, para lidiar con su incomodidad mental.

La estrategia socrática te propone algo mucho más inteligente: responder a esos ataques con preguntas genuinas, calmadas y directas. Si alguien te grita «¡pura chimazón!», vos respondele con total tranquilidad: «¿Exactamente qué parte de pedir que los fondos públicos se usen bien te parece que es estar dolido? ¿A vos no te preocupa el futuro de tu plata?». Al no encontrar un insulto de vuelta, y al verse obligados a tener que racionalizar y explicar un ataque que simplemente repitieron como loros, su cerebro choca de frente con la disonancia cognitiva.

Les provocás un cortocircuito monumental. Si hacés esto de manera sistemática y pacífica, eventualmente los llevás a un shock mental. Es como encenderles la luz de golpe; esa necesidad de procesar la pregunta resquebraja el condicionamiento que les implantaron y, poco a poco, los obliga a despertar de su trance.

2. El arte como escudo: La resistencia cultural

La segunda herramienta de nuestra resistencia es igual de vital y tiene siglos demostrando su poder: el uso de las expresiones culturales. A lo largo de toda la historia de la humanidad, frente a los sistemas más enajenantes y autoritarios, el arte y la cultura siempre han sido el gran escudo de la resiliencia humana. El fanatismo político quiere un mundo en blanco y negro, donde todos griten y nadie escuche; busca deshumanizar al que piensa distinto.

Pero una canción bien escrita, una obra de teatro, un buen libro, una sátira inteligente o un simple mural en la calle tienen la magia de saltarse todas las defensas lógicas y las barreras del prejuicio. El arte le habla directamente a la conciencia individual. Por eso, el arte es un acto de rebeldía y una forma hermosísima de desprogramar mentes.

Y ojo, aquí hay un detalle fundamental: no necesariamente te tenés que convertir vos en el artista. Si sentís que no tenés ese talento, ¡no pasa nada! No hace falta que agarrés un pincel o compongás una canción. Tu papel en esta resistencia puede ser, sencillamente, el de difundir. Podés ayudar muchísimo compartiendo y dándole visibilidad a las obras de esos pintores, escultores, poetas, músicos, y escritores que están alzando la voz. Darles a ellos una plataforma en tus redes o en tus círculos de amigos es darle oxígeno a la sociedad.

Mientras el discurso oficialista intenta llenarnos de enojo y divisiones, la cultura nos devuelve la empatía, el humor y la humanidad que tanto necesitamos para reconstruirnos.

Así que ya lo sabés. La próxima vez que te enfrentés a ese muro de fanatismo, respirá hondo, lanzá una buena pregunta socrática y, cuando llegués a casa, compartí esa obra, ese poema o poné a sonar esa música que te recuerda por qué vale la pena seguir luchando por un país mejor. No estamos solos en esto.

La secta chavista

Óscar Madrigal

Oscar Madrigal

Una señora en EEUU manifestó que en una fecha determinada los Ovnis llegarían a La Tierra en una zona cercana porque ella tenía comunicación con los extraterrestres. Constituyó un grupo de seguidores que cada día crecía más. Llegada la fecha, los Ovnis no aparecieron.

Una secta religiosa pregona que el fin del mundo llegará un día de un año determinado. Esa secta crece a una gran velocidad. En la fecha dicha, el fin de mundo no ocurre. Fija otra fecha para tal Apocalipsis y así sucesivamente.

Ante estos fracasos, la razón indicaría que los seguidores de esos grupos abandonarían indignados la secta ante la evidencia del fallo. Pero ocurre que no es así. Al contrario, la inmensa mayoría de los pertenecientes a esos grupos continúan en ellos y muchos más bien reafirman sus convicciones.

Estas gentes con esas convicciones son difíciles de cambiar, aunque los hechos vayan en contra de sus creencias. Cuando se trata de mostrarle las evidencias de la realidad, él cuestionará sus fuentes y su defensa será el ataque personal, el insulto o solo el rechazo irracional. No importa los esfuerzos por explicar la situación, nunca serán suficientes.

Los miembros de esas sectas cuando sus creencias chocan con la realidad, cuando no se cumple por ejemplo una promesa o una afirmación, se refuerzan en su error por influencia del mismo grupo, de los mismos miembros de la secta.

Los dirigentes y miembros del grupo ejercen un control mental sobre la mayoría y una obediencia incondicional.

No importa que los pronósticos del fin del mundo o la fecha de la venida de los extraterrestres no se cumpla, las creencias seguirán intactas.

A este fenómeno se le ha llamado disociación de la realidad o teoría de la disonancia cognitiva.

La secta chavista se asemeja bastante a los grupos que fechan el fin del mundo, pregonan la venida de los ovnis o la sublimación de un líder.

¿Cómo es la secta chavista?

Son un grupo pequeño que se resume a los que se reunieron en el Parque Morazán, que a lo sumo llegan a 3 mil personas, en un 90% constituido por personas bastante mayores de edad.

Su característica principal, como es lógico de la secta, es tener un pensamiento absolutamente acrítico, personas que únicamente esperan órdenes para obedecer. Apoyaré el partido que diga Pilar y votaré por la persona que me diga Pilar y don Rodrigo, dicen. (En el pasado bipartidista votaban por cualquiera que les pusieran los dos partidos, independientemente de quién era el candidato, aunque al interior de estos había cierta competencia. En el chavismo existe solo el “dedazo”).

Existe una incomprensión de por qué se está en la secta. Solo 2 de cada 10 de los presentes en el Morazán, pudieron citar algún logro, por mínimo que fuera, del actual gobierno de Chaves. Sin embargo, la convicción es que ha sido un excelente gobierno. Ni siquiera los líderes pueden decir cuáles son las orientaciones económicas principales de ese movimiento. (Pilar no pudo decir nada al respecto).

Una de las principales motivaciones ideológicas que los agrupa es un furibundo anticomunismo, especialmente el trasnochado. (¡Váyanse para Cuba!). Políticamente son rabiosamente anti-liberacionistas y menos enemigos de otras agrupaciones del antiguo bipartidismo.

Por supuesto que existe el líder, el cual está fuera de toda controversia, crítica o equivocación. Si dice algo inexacto no es una mentira, aunque mienta muy a menudo, sino una falta de precisión.

El líder, en este caso Pilar y Chaves, los llevarán, siempre y cuando sean un rebaño mudo y obediente, a la Tierra Prometida, donde se resolverán todos los problemas creados por los partidos corruptos del pasado.

Esa Tierra Prometida será construida por el triunfo el año entrante de la presidencia en primera vuelta y la elección de 40 diputados. De esta manera se acabarán la corrupción, el entrabamiento de los diputados que no trabajan y podrán construir el nuevo régimen.

Con 40 diputados tendrán más que la mayoría absoluta y podrán reformar la Constitución para establecer la “reelección presidencial continua” como ya lo ha dicho Pilar. Podrán nombrar magistrados y poner a Juan Diego de presidente de la Corte y a Villalobos de presidente de la Sala III-Penal, a Martha, la de la Caja, como Contralora, transformar el TSE y quitar a la tupamara que lo dirige, destituir al fiscal general y al director del OIJ para poner personas complacientes con la secta y así “tomar” todas las instituciones para que dejen de “fregar” o de joder.

También los 40 diputados les permitirán aprobar reducir el salario mínimo como propone Pilar, aprobar las jornadas 4×3, eliminar las horas extras, aprobar impuestos, aplicar la austeridad extrema en educación, salud y seguridad, eliminar las garantías procesales penales, crear más grandes y fortificadas cárceles para encerrar a todo aquel que se pueda, endeudar sin límite el país y convertirlo en un nuevo protectorado estadounidense.

La prensa como es canalla, hay convertirla en prensa vasalla para limitar o eliminar las críticas y que a todo digan que está muy bien, las universidades deben formar profesionales acríticos, aunque esto signifique violentar la autonomía universitaria (¡De todas maneras eso para qué sirve!).

¿Exagero? Desgraciadamente no. Eso es lo que han manifestado en diferentes ocasiones los dirigentes del chavismo.

De esta manera habremos pasado de la corrupción del bipartidismo a la corrupción de la secta, sin contrapeso alguno.

Los miembros de la secta no van a cambiar de opinión. Es como el drogadicto que sabe que las drogas son malas y continúa consumiendo.

Lo importante es tratar de que la secta no contamine al resto de la población que aún puede razonar con menos fanatismo y comprendan el futuro que nos espera si la secta gobierna.

Según las encuestas su influencia electoral está limitada a un 10% de los votantes. Hay que limitarla cada vez más. Aunque los hechos, la realidad, no le haga mella a la secta, el resto de la población podrá entender la situación actual y el futuro que nos acecha.

La lucha se concentra mucho en las redes sociales, pero me pregunto:

¿Hay vida después de las redes sociales?

Y…

¿Hay política fuera de las redes sociales?