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Etiqueta: gobierno

SINTRAJAP exige al gobierno que impida un monopolio ilegal

Comunicado Urgente

SINTRAJAP

 

A todas y todos los afiliados a SINTRAJAP, medios de comunicación, pueblo limonense y costarricense en general.

Tenemos 9 años de estar luchando por los puertos costarricenses y el dialogo que teníamos con este gobierno fracasó. Esto nos obliga a iniciar un conflicto colectivo para exigirle al gobierno que cumpla con la ley. Sentimos que el gobierno ha tenido la oportunidad de corregir la clausula monopólica 9.1 del contrato que le entregaron a la APMT. Sin embargo no hemos podido ver la voluntad política necesaria para solucionar esta situación.

No vamos a un conflicto por mejoras salariales ni por beneficios laborales, vamos a luchar para exigir que haya competitividad en la actividad portuaria, porque se impida un monopolio ilegal. Por evitar el cierre de una Institución pública, noble y solidaria como JAPDEVA, evitar que se genere más desempleo en Limón y más daño ambiental. Por defender la soberanía del pueblo costarricense y los recursos que JAPDEVA le aporta al pueblo limonense.

Necesitamos la unión de todas y todos los afiliados a SINTRAJAP, los limonenses y los costarricenses, porque nuestra lucha es justa. Ni la APM, ni los contratos están por encima de la ley o de los intereses del pueblo. No estamos en contra del progreso o la modernización portuaria. Queremos un desarrollo inclusivo donde nos podamos beneficiar todos y no solo una empresa transnacional. No queremos exclusividades ni monopolios que crean más desigualdad, no estamos de acuerdo con altas tarifas portuarias que al final tendrá que pagar el pueblo para hacer más rica a una empresa. Queremos a una JAPDEVA fortalecida y con puertos modernos, equipados y trabajando para Costa Rica. Queremos estar en capacidad de competir. Vivan siempre el trabajo y la Paz.

 

Lic. Ronaldo Blear Blear, secretario general

Liroy Pérez Pérez, Secretario de Prensa

 

*Imagen con fines ilustrativos.

Enviado a SURCOS Digital por Liroy Pérez.

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Sala Primera declaró sin lugar demanda contra del contrato de la concesión que el gobierno otorgó a la APMT

Boletín Informativo Urgente

SINTRAJAP

 

A todas y todos los afiliados a SINTRAJAP, medios de comunicación, pueblo limonense y costarricense en general.

La Sala Primera declaró sin lugar el recurso de apelación presentado por SINTRAJAP en contra de una resolución dictada por el Tribunal Contencioso Administrativo en el 2012. En esa sentencia dicho Tribunal nos había rechazado una demanda por aspectos de forma y no de fondo, que habíamos presentado en contra del contrato de la concesión que el gobierno otorgó a la APMT, con un monopolio ilegal incluido.

Aclaramos que para los efectos este fallo de la Sala Primera, NO está diciendo que el contrato de la APMT está bien o que le dan vía libre para que construyan, simplemente rechazan una apelación que presentamos. Aun no tenemos la resolución completa para analizarla, por lo que esperaremos a su notificación oficial para acudir a los organismos internacionales a presentar las demandas correspondientes.

Obviamente los enemigos del pueblo intentaran hacer creer que esta resolución le da luz verde a la APMT, lo cual no es cierto, simplemente declaran sin lugar nuestra apelación de la resolución del año 2012. Dejando las cosas como estaban en ese mismo año.

Un aspecto positivo de esta resolución es el hecho de que pese a que ARESEP y la Contraloría solicitaron que nos condenaran al pago de costas el Tribunal no aceptó esa petición y simplemente rechazo el recurso liberándonos de dicha responsabilidad.

La lucha legal en contra de este espurio contrato apenas empieza, no prestemos oídos a los que intentan engañarnos con informaciones falsas. A JAPDEVA la defenderemos con toda nuestra fuerza, convicción, entusiasmo, transparencia, capacidad y lucha.

 

Lic. Ronaldo Blear Blear, secretario general

Jose Luis Castillo, Secretario de Prensa

 

*Imagen con fines ilustrativos.

Enviado a SURCOS Digital por Liroy Pérez.

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La renuncia a hacer campaña y el repliegue táctico del PLN

Héctor Ferlini-Salazar

 

El tema central en la situación generada a partir de la renuncia del candidato del Partido Liberación Nacional a continuar haciendo campaña, -porque la Constitución no le permite salirse de la papeleta del 6 de abril-, no es el panorama interno de ese grupo electoral, sino hacia donde se enrumba Costa Rica.

Lo que puede considerarse un repliegue táctico del PLN, sostenido por el comando de campaña a pesar de resistencias internas, incluye esa renuncia así como el anuncio preliminar de que el liberacionismo no buscaría controlar la próxima Asamblea Legislativa.

En su justificación, el aun candidato Araya y su equipo reconocen un escenario adverso, pero eso no es un descubrimiento sino tan solo una aceptación.

Ese panorama en su contra se gestó durante más de tres décadas de un rumbo que deja un deterioro pronunciado del sistema de solidaridad, y además, el quebranto en un conjunto de valores complementarios que han sido reemplazados por la codicia, la corrupción que la acompaña siempre, y el avance hacia un modelo deshumanizado con estragos incluso en la institucionalidad y la credibilidad social.

Ese escenario adverso no fue un accidente, es producto del compromiso y la valiente persistencia de una ciudadanía no-agachada y altamente propositiva que encontró o construyó organizaciones y partidos que le representan.

Como parte de los elementos que pueden explicar ese repliegue táctico, está la indulgencia que esperarán algunas personas luego de la llegada del PAC al gobierno, cuando se empezarán a encontrar cuentas que no cierran, proyectos abandonados, movimientos financieros que requerirán explicación y otras dudas.

Asimismo podría buscarse dar un mensaje de “somos lo mismo”, especialmente orientado a desmovilizar el voto progresista que quiere un cambio profundo y no el resbaladizo concepto de “no seguir con el continuismo”.

Se suma la caída en cuenta de que las alianzas para el PLN se ponen cuesta arriba cuando no imposibles, ante un panorama electoral, -pero además socio-político-, que sienta a la dirigencia liberacionista y sus gobernantes de las últimas décadas en el banquillo de “mejor con esa gente no me junto”.

Las encuestas (especialmente la del prestigioso Semanario Universidad-CIEP-UCR), la percepción de la calle, los graves errores electorales, el deseo de un cambio profundo… marcaron un terreno árido que aconsejó ese repliegue táctico. Hay que caer en cuenta, además, que no será la primera derrota liberacionista, hay otras en la historia, pero ese partido llegaba al final más o menos entero, no como ahora que ya hay pedidos de renuncia para la alta dirigencia verdiblanca que encabeza Bernal Jiménez. A la voz de la juventud liberacionista ya se suman otras, al menos en tono de insinuación.

También, como ingrediente clave en ese repliegue táctico, tal vez el más importante, está la intención, -desde el bloque de poder de estas tres décadas-, de convertir la huida de Araya en condicionante para marcar la cancha a Luis Guillermo Solís. No se han hecho esperar las peticiones para que se anuncie un gabinete ya, en momento-político donde aun no hay elección y mucho se podría manipular.

Entonces, el tema central es hacia donde se enrumba Costa Rica. Y ahí, es fundamental la capacidad de otros partidos, de movimientos sociales, de la ciudadanía comprometida en general… para leer el momento-político y diseñar una estrategia que permita, -a partir de esta coyuntura-, avanzar de forma cierta hacia el país que soñamos, basado en la solidaridad, la transparencia, la democracia participativa, la justicia, la fraternidad.

Por ello es clave ir a votar el 6 de abril, no contra el resbaladizo concepto de “continuismo”, sino para iniciar con Luis Guillermo Solís el camino hacia el país que queremos; para continuar un avance que es parte de la estrategia. Porque la estrategia es eso: estrategia… y le toca imponerse al repliegue táctico.

Panamá: La juventud rebelde de la gesta del 9 de enero

Hace apenas mes y medio el grupo artístico El Kolectivo denunció la acción del gobierno que destruyó sus murales que pretendían recuperar la memoria colectiva sobre la gesta del 9 de enero de 1964. Los muchachos declararon que la “indignación, rabia, tristeza nos envuelve al ver pisoteado nuestro esfuerzo por salvar nuestra memoria histórica pero volveremos más fuertes y entusiasmados para defenderla”. Aquella gesta – cuyo cincuentenario conmemoramos hoy – sigue siendo el grito de guerra del pueblo panameño y de la juventud. Es el símbolo del proyecto de Nación y recoge lo más noble de nuestro patriotismo.

Desde la invasión militar norteamericana de 1989, los sectores más oscurantistas del país han querido borrar de la memoria colectiva de la nación la gesta heroica de nuestra juventud. En medio de esta lucha ideológica, en 2013 apareció un movimiento por el rescate del 9 de enero como fecha de reflexión nacional. El gobierno fue obligado a respetar la fecha heroica que cumple hoy su cincuentenario

En enero de 1964, decenas de miles de voces se levantaron al unísono exigiendo la desocupación militar norteamericana del suelo panameño. A la cabeza de esa protesta se colocó el movimiento estudiantil.

No fue casual, ni espontáneo. Desde principios de la década de 1940 – con la creación de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y del Frente Patriótico de la Juventud – los estudiantes asumieron un papel creciente en la vida política del país.

El 9 de enero de 1964, una delegación estudiantil del Instituto Nacional salió con una misión precisa y concreta: Izar el pabellón nacional en la escuela secundaria de Balboa, enclavada en la antigua Zona del Canal. La marcha pacífica de los institutores fue rechazada violentamente por la Policía de la Zona.

Frustrados, los estudiantes retrocedieron siendo golpeados por una Policía extranjera. En momento alguno los valientes ‘aguiluchos’ perdieron la compostura y supieron proteger la bandera mancillada por los agresores. Cuando la noticia de lo ocurrido recorrió las calles de la ciudad de Panamá surgió un sentimiento de indignación y orgullo patrio.

El ocupante que había reprimido la marcha pacífica de un grupo estudiantil se sentía prepotente detrás de la zona amurallada.

La respuesta fue rápida y contundente. De cada rincón del país, apareció un pueblo dispuesto a contribuir -aunque sólo fuese con su presencia – a reivindicar la afrenta. El gobierno acuarteló a la Guardia Nacional para evitar enfrentamientos. En cambio, EEUU procedió en forma opuesta.

Movilizó primero a la Policía de la Zona e, inmediatamente, desplegó a su Ejército acantonado en sus bases militares. Las tropas ocuparon posiciones estratégicas e iniciaron un operativo de limpieza basado en tácticas letales de guerra urbana.

Carlos Pérez M. describe en la revista TAREAS Nº146 (enero-abril 2014) la confusión que imperaba entre las instancias militares de EEUU, el gobierno de la Zona del Canal y la Embajada de ese país en esos días de enero. El gobernador (“¡de qué!”) de la Zona quería conservar su autoridad, mientras que los militares del Comando Sur se impusieron ‘de facto’. Al mismo tiempo, la Embajada perdió el control sobre la situación. El operativo militar desordenado e irresponsable de EEUU dejó como secuela 23 mártires panameños que el país honra permanentemente desde hace 50 años.

Su sacrificio, como lo señala Raymundo Gurdián, fue la plataforma sobre la cual se negociaron los Tratados del Canal Torrijos Carter (1977) que puso fin a la ocupación colonial de EEUU en Panamá. Según Adolfo Ahumada, citado por Celestino Araúz, se convocó a una manifestación relámpago en los predios de la Universidad de Panamá. “Más de mil estudiantes salimos entonces por la (vía) Transístmica, encabezados por los dirigentes de la Unión de Estudiantes Universitarios y de la Federación de Estudiantes de Panamá”. Eduardo Flores señala que el 10 de enero se celebró una Asamblea en el Paraninfo de la Universidad de Panamá “donde después de un análisis se aprobó un manifiesto y una marcha a la Presidencia”. En el manifiesto se pidió la ruptura de relaciones con EEUU.

Los dirigentes universitarios que encabezaron esa columna fueron Floyd Britton, Víctor Avila, Adolfo Ahumada, César Arosemena y Simón Liepsik.

Además, Rolando Armuelles, Moisés Carrasquilla, Euribiades Herrera, Adán Castillo Galástica, Honorio Quezada y José Hurtado.

Curiosamente, un periodista norteamericano, reputado agente de la CIA, Jules Dubois, citado por Araúz, confirma las credenciales de los dirigentes estudiantiles. Para EEUU, sin embargo, los estudiantes no eran los héroes que los panameños reconocemos. Eran los enemigos que la máquina propagandística de la CIA tenía que destruir.

“Volveremos más fuertes” es, sin duda, el grito de cada generación de jóvenes que han escalado hasta las cimas más altas en el proceso de construcción de la Nación panameña. ¿Quién se hubiera imaginado que una juventud rebelde pondría fin a esa absurda pretensión de Washington – en colusión con nuestros entonces dirigentes políticos, en aquella fría y oscura noche del otoño norteamericano (18 de noviembre de 1903), cuando el secretario de Estado norteamericano, John Hay, y el francés Bunau Varilla, firmaron un Tratado – que pretendía convertir a Panamá en semi colonia a perpetuidad?

– Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos

 

Enviado a SURCOS por Agencia Latinoamericana de Información.