La Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad hace un llamado urgente a que se respete la soberanía en Honduras
El imperialismo vuelve a exhibir su política injerencista y, mediante operaciones de guerra cognitiva, convierte las redes sociales en herramientas de presión y amedrentamiento contra los pueblos de nuestra América.
Esta vez por si fuera poco, se trata del abierto apoyo a líderes de partidos políticos criminales sobre los cuales pesan investigaciones e incluso sentencias firmes. Donald Trump, no solo toma partido de forma irregular en las elecciones presidenciales de Honduras, sino que además lo hace apoyando al candidato del Partido Nacional, Nasry “Tito” Asfura, abanderado del Partido Nacional de Honduras, cuyo líder (Juan Orlando Hernández) se encuentra hoy detenido en EEUU por delitos de narcotráfico.
Las intenciones de impedir el triunfo de Rixi Moncada responden en realidad, a una doble estrategia, ambas orientadas a mantener justamente el negocio del narcotráfico: por un lado a consolidar gobiernos dispuestos a ofrecer sus territorios como plataformas militares, prolongando la política de agresión y amenaza contra la estabilidad latinoamericana, y más alarmante aún apoyar a la red de políticos ligados al negocio del narcotráfico en la región, actividad que utiliza como legitimación para sus políticas de intervención directa en el territorio.
De esta manera Estados Unidos demuestra su verdadera agenda, misma que ha disfrazado de lucha contra el narcotráfico para criminalizar a Estados libres y soberanos, y a las opciones políticas que se oponen a la narrativa imperialista en el continente.
La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad hace un llamado urgente a que se respete la soberanía de Honduras y se garantice que su pueblo decida libremente su futuro democrático, sin presiones ni condicionamientos externos. Reiteramos nuestro compromiso con los principios de autodeterminación, igualdad entre los Estados y paz con justicia, y advertimos sobre los riesgos que entraña la normalización de estas prácticas de injerencia en América Latina.
27 de noviembre de 2025