Ir al contenido principal

Etiqueta: Hospital San Vicente de Paúl

540

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Al verles trabajar pienso mucho en este tiempo que nos tocó vivir en Costa Rica. Pienso en las atrocidades y perversiones que una camarilla de vividores empresariales y sus empleados en el gobierno han dispuesto para clausurar definitivamente el proyecto de sociedad que una vez fuimos.

Al verles trabajar a todas horas de la forma que lo hacen, pienso en el sistema de salud pública de este país y en la amenaza que se ha instalado sobre sus cimientos, desde esa gente mezquina que hoy nos gobierna.

Ellos cuidaron, atendieron, abrigaron durante más de un mes a mi padre en su convalecencia. Son los equipos interdisciplinarios del quinto piso del Hospital San Vicente de Paul en Heredia. Doctores, enfermeros, trabajadores sociales, personal de limpieza. Todos. Todas.

Le decían con cariño el abuelo, Don Guillermo. Nosotros le llamamos tata.

Él fue la historia de la cama 540 durante tantos días. Por eso pienso, tal y como lo dije en el funeral de mi amado padre, que debemos salir a defender ese último bastión del estado social que conocimos en este país. Por eso y porque este proyecto de sociedad no debe terminarse jamás.

Una tarde que acompañaba a mi papá en la 540, le programé una sesión de tangos que sé que disfrutó hasta lo más profundo de su corazón.

El, trabajador insigne de la Caja Costarricense de Seguro Social durante tantos años, libraba el partido más importante de su vida. Y allí estuvieron ellos y ellas para caminar con él con amor, empatía, dedicación.

La cama 540. La historia de un hombre bueno que quedará en los corazones de quienes lo tuvimos en nuestras vidas. Por su memoria, la lucha debe ser luchando. Por su legado, el sistema de salud pública debe ser defendido. Por su corazón, el corazón de ese equipo maravilloso que lo acompañó hasta el final.

Gracias. Mil gracias.

Hospital San Vicente de Paúl: ¡Misión cumplida!

Freddy Pacheco León

En enero de 1866, ante los problemas de salud propios de la época, los heredianos unieron esfuerzos formales por contar con un centro hospitalario local, por lo cual suscribieron un contrato para ello. Por la escasez de recursos, se frustró el proyecto, pero no el espíritu emprendedor de sus promotores.

Dos años después se retomó la idea, coincidiendo con propuestas para alquilar un local, fundar la Junta de Caridad y buscar contribuciones, entre otros. Nuevamente, los esfuerzos fueron en vano.

Pero acaecería un acontecimiento que, dichosamente trajo consigo el ansiado sueño. El 6 de agosto de 1872, se inauguró la línea de ferrocarril que enlazaba las ciudades de Heredia y Alajuela, y el edificio que servía a la estación local, por diversas circunstancias, fue donado el 26 de mayo de 1875, hace cerca de 178 años, para que allí se ubicara el ansiado hospital.

Notables heredianos se esmeraron en que, ¡ahora sí!, el hospital fuera una realidad. Entre ellos, hemos de destacar al Dr. Cirilo J. Meza, quien fundó en 1880, a la edad de 33 años, una Sociedad Médica integrada por los médicos de la provincia.

Además, el Dr. Meza fundó las Conferencias de San Vicente y el Hospicio de Huérfanos herediano. Más adelante, en 1898, se aprobaron los Estatutos de la Hermandad de Caridad y el Hospital San Vicente de Paúl, propiedad del gobierno municipal.

Dicha Hermandad tuvo una función determinante para la consolidación del trascendental proyecto, pues, su principal tarea era la de sostener, conservar y mejorar, tanto el hospital como el cementerio.

Después de tres años de mejoras estructurales, el 8 de diciembre de 1926, el presidente Ricardo Jiménez, inauguró el entonces nuevo edificio, remodelado y con nuevos pabellones, que, por disposición de don Eduardo González Flores, presidente de la junta directiva que gobernó la construcción, su operación fue asistida por las Hermanas de Caridad.

Ahora, en abril del 2023, con el derrumbe de la vetusta estructura, de esos pasillos, salas y paredes que han sido testigos de infinidad de hechos, relacionados con el bienestar del pueblo herediano, con su demolición, se cumple un paso histórico más que se ha de recordar con especial agradecimiento, para los antepasados que hicieron posible tanta bondad imperecedera.