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Etiqueta: inteligencia artificial

Pensar en tiempos de la inteligencia artificial: una preocupación humanista

José Rafael Quesada / pressenza

Vivimos una época paradójica y compleja. Nunca antes la humanidad había tenido tanto acceso a información, herramientas de análisis y tecnología avanzada como hoy; sin embargo, asistimos a una disminución preocupante del pensamiento crítico, de la reflexión profunda y de la capacidad de escucha. Se lee menos, se estudia menos, se dialoga menos y se reacciona más. En este contexto reducido, la inteligencia artificial y la llamada “singularidad tecnológica” aparecen como una promesa ambigua: pueden ampliar la conciencia humana o, por el contrario, adormecerla.

El riesgo no reside únicamente en la tecnología, sino en la actitud que adoptamos frente a ella. El “scroll infinito”, la sucesión incesante de estímulos, noticias, videos y opiniones erosiona silenciosamente nuestra capacidad de concentración y de elaboración propia del pensamiento. El tiempo que antes destinábamos a reflexionar hoy se diluye en una corriente continua de consumo pasivo.

Como advertía Isaac Asimov, “el verdadero peligro no es que las computadoras empiecen a pensar como los hombres, sino que los hombres empiecen a pensar como computadoras”. Una frase escrita décadas antes del auge de la IA, pero inquietantemente actual.

La dificultad de pensar(se)

A este fenómeno se suma un elemento más profundo e incómodo: la dificultad personal para ejercer la autocrítica. Pensar críticamente no solo implica cuestionar el mundo exterior, sino también aceptar la incomodidad de revisar nuestras propias ideas, escuchar objeciones y reconocer límites.

Vivimos una expansión de la opinión sin reflexión, una acriticidad activa en la que el pensamiento se vuelve identitario y defensivo. La inteligencia artificial, en este contexto, puede convertirse en una prótesis peligrosa si sustituye —en lugar de potenciar— el esfuerzo humano de pensar.

Arthur C. Clarke lo expresó con lucidez al afirmar: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. El problema surge cuando aceptamos esa “magia” sin comprensión, sin preguntas y sin conciencia de sus efectos sobre nuestra forma de pensar.

Tecnología, conocimiento y conciencia

La ciencia ficción ha sido, en realidad, una gran escuela de pensamiento crítico. No por anticipar tecnologías, sino por obligarnos a pensar en sus consecuencias humanas, culturales y éticas.

En ese sentido, la obra de Liu Cixin aporta una perspectiva fundamental desde otra tradición cultural e histórica. En El problema de los tres cuerpos y el resto de la trilogía, el autor introduce una idea clave: la fragilidad de la civilización.

Como señala Liu Cixin: “En el universo, la supervivencia de una civilización depende de su capacidad para comprender su propia fragilidad”. Esta frase desplaza el foco desde el poder tecnológico hacia la conciencia histórica y colectiva.

La nueva desigualdad: quienes pueden pensar y quienes no

Junto con la caída de las grandes ideologías del siglo XX, asistimos al aumento de desigualdades tradicionales y al surgimiento de una nueva brecha silenciosa: la desigualdad cognitiva. Ya no se trata solo de ingresos o acceso a tecnología, sino de acceso al pensamiento.

Hay personas que nacen en contextos donde el tiempo para pensar, estudiar y reflexionar existe; y otras que nacen en condiciones donde la supervivencia inmediata impide el desarrollo del pensamiento crítico. Esta nueva desigualdad separa a quienes pueden comprender el mundo de quienes solo lo padecen.

Asimov advertía algo esencial para este punto: “La autoeducación es, creo firmemente, la única forma de educación que existe”. Cuando las condiciones sociales niegan esa posibilidad, la desigualdad se vuelve estructural y profunda.

El deber humanista en esta época

En este escenario, definirse como humanista no es una postura moral abstracta, sino una responsabilidad histórica. Ser humanista hoy implica trabajar activamente para democratizar el acceso al pensamiento crítico, defender el derecho a comprender, a preguntar y a disentir.

Implica también crear prácticas concretas —educativas, culturales, comunitarias y tecnológicas— que devuelvan a las personas la capacidad de pensar por sí mismas. La inteligencia artificial puede ser una aliada poderosa si se utiliza para ampliar la conciencia humana y no para reemplazarla.

El verdadero desafío no es estar “a la altura” de la inteligencia artificial, sino estar a la altura de lo humano. Porque el futuro no se jugará únicamente en la velocidad de las máquinas, sino en la profundidad de nuestra conciencia, nuestra capacidad de autocrítica y nuestra voluntad de no renunciar al pensamiento.

Publicado en https://www.pressenza.com/es/2026/01/pensar-en-tiempos-de-la-inteligencia-artificial-una-preocupacion-humanista/ y compartido con SURCOS por el autor.

Gracias: la palabra más linda

Pbro. Glenm Gómez Álvarez

Estaba concentrado en escribir un texto para la Navidad cuando una tarea doméstica me obligó a detenerme. Me levanté, fui hasta la lavadora, acomodé la ropa, casi automáticamente, y volví al escritorio tratando de no perder la idea. Antes de sentarme, le pedí a Alexa —ese asistente de voz presente en tantas casas— que me avisara cuando terminara el ciclo.

Cuando la alarma sonó, en lugar de decir “stop”, dije “Alexa, gracias”, un lapsus. No lo pensé. Me salió. Y respondió: “Acabas de decir la palabra más linda que la humanidad ha inventado”.

Me detuve en seco. La cabeza me explotó: una idea inesperada acababa de romper la rutina. Una máquina, programada para asistir, incapaz de pensar o comprender como una persona, puso en perspectiva algo profundamente humano: agradecer. Alexa, sin pretenderlo, activó una alarma aún más urgente. Una voz sin alma puso en evidencia lo que, en medio de la prisa, tantas veces olvidamos: la necesidad de agradecer, la urgencia de la gratitud por encima de cualquier tarea.

Vivimos instalados en la exigencia: al calendario le pedimos resultados, a la vida le pedimos explicaciones, a los demás les pedimos respuestas. En medio de tanta presión, el agradecimiento se vuelve un gesto rápido. Pero agradecer no es cortesía: es reconocer que no todo nos pertenece ni está en nuestras manos realizarlo, que no todo lo hicimos solos, que hay cosas que llegaron como regalo, sin haberlas buscado ni negociado.

Quizá lo que necesitamos, en estos últimos días del año, no es tanto hacer balances ni prometer más, sino hacer una pausa y decir con verdad: Gracias.

Convendría entonces preguntarse: ¿gracias por qué?

Dar gracias por haber llegado hasta aquí, incluso con cansancio; por la salud que sostuvo y por la fragilidad que obligó a bajar el ritmo; por quienes permanecieron a nuestro lado y por quienes se fueron, dejando una ausencia que también enseña. Por el trabajo que dio estabilidad o por el desempleo que forzó a replantear el rumbo.

Dar gracias por la palabra dicha a tiempo y por el silencio que evitó un daño mayor. Dar gracias por lo pequeño, eso que no entra en los balances ni en las memorias oficiales: una comida sin prisa, una conversación honesta, una tarde en paz. Dar gracias incluso por lo que no salió bien, porque también allí hubo límite, verdad, aprendizaje. Gracias por lo que duele, y, sin embargo, no nos destruye.

Dar gracias por lo inesperado que nos obligó a improvisar; por las puertas que se cerraron y nos hicieron buscar otras. Dar gracias por las manos que nos sostuvieron cuando flaqueamos y por las veces en que tuvimos que sostener a otros, descubriendo que la solidaridad es real. Dar gracias por las risas que aparecieron sin plan y por las lágrimas que limpiaron lo que no podíamos cargar solos. Dar gracias, incluso, por la incertidumbre, porque nos enseñó a confiar más allá de lo que controlamos.

Resulta desconcertante que una inteligencia artificial —tan eficaz como impersonal— nos recuerde algo que solemos olvidar: que dar gracias es, como la expresión atribuida a Lao Tsé, “la memoria del corazón”. Dar gracias nos desarma de la autosuficiencia y nos devuelve a lo esencial: la vida, antes que un proyecto, es un don.

Tal vez cerrar este año 2025 no consista, desde ya, en prometer más, sino en agradecer mejor. No en multiplicar propósitos, sino en reconocer lo recibido. Decir gracias no como una palabra apresurada, sino como un modo de habitar el tiempo. Repetirla —gracias, gracias, gracias— casi como una letanía que vuelve la gratitud un acto coral, compartido, secularmente litúrgico.

Tenía razón aquella voz sin alma: gracias es una palabra hermosa. Cerrar el año no es exigir más ni multiplicar promesas. Es detenerse, reconocer lo recibido y dejar que la gratitud nos habite.

Decir gracias como la palabra que sostiene la vida. La más linda y más honda. Y, a juzgar por cómo vivimos, una palabra urgente. «Den gracias en toda circunstancia» (1 Tes 5,18).

Conferencia abordará vínculos entre inteligencia artificial, campañas electorales y violencia política contra las mujeres

El Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres de la Universidad de Costa Rica invita a la conferencia “Inteligencia artificial, campañas electorales y violencia política contra las mujeres”, un espacio de análisis sobre los desafíos democráticos que plantea el uso de tecnologías digitales en contextos electorales y su impacto diferenciado en la participación política de las mujeres.

La conferencia será impartida por Paul Pouzergues, investigador de la Aix–Marseille Université y especialista en tecnologías digitales e inteligencia artificial aplicadas a la educación. El académico analizará cómo las nuevas herramientas tecnológicas pueden influir en la comunicación política, amplificar la desinformación, facilitar ataques dirigidos y reproducir sesgos que afectan de manera particular a mujeres candidatas, lideresas y funcionarias públicas.

La conferencia se realizará el miércoles 10 de diciembre de 2025, a las 5:00 p. m., en las instalaciones del PNUD, edificio Sigma, en San Pedro. Las personas interesadas pueden confirmar su asistencia mediante el formulario correspondiente o llamando al 2511-6376.

El evento es organizado con el apoyo de diversas instituciones y programas de investigación, entre ellos: la Embajada de Francia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Foro de Mujeres Políticas, la Escuela de Ciencias Políticas, el CIEP y el proyecto UCR Electoral 2026.

Formulario de inscripción: https://ucr.cr/r/L2ls0

Expertos de la UCR presentan la HPC@UCR

Mag Olga Marta Ramírez Hernández 
Comunicadora
Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) 

Supercomputadora de alto rendimiento apoya la investigación en la UCR y a proyectos de alta relevancia para el país

  • Gracias a esta infraestructura, investigadores del país pueden analizar grandes bases de datos, como los registros de votación de más de un millón de personas o realizar simulaciones meteorológicas en solo dos horas y que antes tomaban 16 horas.

  • Ya se han iniciado acercamientos con instituciones como el ICE, la Caja Costarricense de Seguro Social y el Instituto Meteorológico Nacional, con el fin de apoyar sus procesos mediante simulaciones más precisas y rápidas.

Investigadores y estudiantes de posgrado de la Universidad de Costa Rica (UCR) cuentan hoy con una herramienta tecnológica de vanguardia que está revolucionando la forma de generar conocimiento y enfrentar los grandes desafíos del país: el HPC@UCR.

En el conversatorio realizado este jueves 13 de noviembre participaron Derek Mejía, estudiante de grado; la Dra. Rebeca Campos Sánchez, investigadora; el Dr. Federico Muñoz Rojas, decano de la Facultad de Ciencias Básicas e impulsor del HPC@UCR; Nicole Ramírez Mata, estudiante de posgrado; y el Dr. Tomás Rojas Solórzano, investigador. Durante la actividad, destacaron la relevancia del HPC@UCR como infraestructura de supercómputo para impulsar la generación de investigación y conocimiento.

De izquierda a derecha: Derek Mejía, estudiante de grado; Dra. Rebeca Campos Sánchez, investigadora; Dr. Federico Muñoz Rojas, Decano de la Facultad de Ciencias Básicas e impulsor del HPC@UCR; Nicole Ramírez Mata, estudiante de posgrado y el Dr. Tomás Rojas Solórzano, investigador.

Este sistema de computación de alto desempeño (High Performance Computing) permite procesar enormes volúmenes de datos en tiempos récord y realizar simulaciones de gran dimensión y complejidad. Forma parte de una iniciativa institucional orientada a fortalecer la investigación, la docencia y la vinculación con la sociedad.

Para el Dr. Eldon Caldwell Marín, Decano del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP), “el HPC@UCR representa un salto cualitativo en la capacidad tecnológica de la Universidad de Costa Rica y del país. Su impacto va más allá de la academia: permite enfrentar desafíos reales con soluciones basadas en datos, fomenta la colaboración interdisciplinaria y fortalece la formación de profesionales en tecnologías de vanguardia”.

El HPC@UCR no es solo una supercomputadora; es también un equipo humano multidisciplinario conformado por académicos y técnicos altamente especializados que acompañan a las personas usuarias en el uso eficiente y eficaz de esta tecnología. Su objetivo es claro: facilitar el acceso a capacidades de cómputo avanzadas para resolver problemas complejos en diversas áreas del conocimiento.

Este sistema cuenta con 1024 núcleos de procesamiento (cores) distribuidos en 16 nodos o computadoras de alto rendimiento, cada uno con 64 cores y 1 terabyte de memoria RAM, lo que permite realizar cálculos que serían imposibles o extremadamente lentos en una computadora convencional. Además, incorpora procesadores gráficos (GPU) Nvidia A100 especializados en resolver operaciones matemáticas complejas, ideales para aplicaciones como inteligencia artificial, análisis de imágenes médicas, simulaciones climáticas y modelado económico.

Gracias a esta infraestructura, investigadores del país pueden analizar grandes bases de datos, como los registros de votación de más de un millón de personas o realizar simulaciones meteorológicas en solo dos horas y que antes tomaban 16 horas. Esto no solo acelera la producción científica, sino que también permite tomar decisiones más informadas en tiempo real.

El HPC@UCR ya ha sido utilizado por más de 100 personas investigadoras y estudiantes de distintas disciplinas, desde la bioinformática hasta la economía, distribuidos en 37 proyectos de investigación, adicionalmente es ampliamente usado por varios cursos de pregrado y posgrado. Además, se han iniciado acercamientos con instituciones como el ICE, la Caja Costarricense de Seguro Social y el Instituto Meteorológico Nacional, con el fin de apoyar sus procesos mediante simulaciones más precisas y rápidas.

Ya podemos acceder a problemas más serios, más precisos, problemas que pueden dar mejores pronósticos, por ejemplo, en el caso de meteorología que tenemos un impacto inmediato”, destacó el Dr. Federico Muñoz, Decano de la Facultad de Ciencias Básicas y uno de los impulsores de este clúster.

El HPC@UCR representa un impulso clave para el desarrollo de la investigación y la docencia en diversas disciplinas, como biología, bioinformática, ciencias de la computación, estadística, inteligencia artificial, aprendizaje automático, meteorología, sismología, entre otras. “Con el HPC@UCR podemos fomentar colaboraciones internacionales. Un investigador puede estar en Golfito, en Upala o en Alemania, y conectarse remotamente para trabajar”, destaca Muñoz.

Para conocer más acerca del potencial del HPC@UCR puede ingresar a https://hpc.ucr.ac.cr/

La humanidad en el quehacer científico y técnico

Juan Huaylupo Alcázar1

1 Docente e investigador. Catedrático pensionado. Facultad de Ciencias Económicas. Universidad de Costa Rica.

La libertad de los poderes privados que sacrifican a la humanidad es una ruta que no es nueva en la historia humana, ocurre en la actualidad sin resistencia que impida o limite la violación del derecho a la vida y al desarrollo, esta vez la salvaje universalización de la dominación, se efectúa con la intensificación y masificación de la tecnología. La paulatina precariedad científica, social y política de las ambiciones del poder posesivo y autocrático están liquidando la ciencia, la investigación, las democracias, los estados sociales de derecho, los derechos humanos para privilegiar la ignorancia, la violencia, el genocidio clasista y las autocracias totalitarias, como ya ocurre en muchos países, como en Costa Rica.

La sociedad contemporánea pondera de manera particular a la técnica porque ha permitido aumentar sin límites la rentabilidad del capital, la elevación de la productividad del trabajo, deteriora el precio de la fuerza de trabajo y ahora a sustituye remuneraciones de trabajadores en labores mecanizadas, con o sin calificación profesional, para ser sustituidos por robots y por sofisticados procedimientos de una pseudo inteligencia inventada que elimina costos e incrementa ganancias empresariales, además acelerar la regresión cognoscitiva, pauperizando y despreciando a las mayorías del mundo.

La intangibilidad cognoscitiva permitió la democracia y el progreso humano, hoy la regresión cognoscitiva es el medio para la dominación totalitaria. La ciencia que permitió conocer las sociedades, su organicidad, diversidad e historicidad en su complejidad, así como para comprender los fenómenos físicos-naturales, hoy pierden importancia ante las preocupaciones relacionadas con la industria espacial en la búsqueda de nuevos ámbitos de futuras colonizaciones, a la vez que crece la industria armamentista y se crean enfermedades para asesinar millones de personas, así como se destruyen culturas, degradan la naturaleza y el medio ambiente para perpetuar o recrear nuevos imperios. La ciencia y la técnica están controladas por las insaciables ambiciones globales de consorcios empresariales y poderes mundiales que se suicidan, liquidando humanidad.

La intensidad y extensión de las aplicaciones técnicas empresariales están centradas en la eliminación del trabajo humano, con la robotización y la mal llamada inteligencia artificial, es una revolución regresiva que suprime las fuentes de empleo de millones de trabajadores, eliminando el costo variable de las actividades económicas, para optimizar la rentabilidad del capital, para ir confinando tendencialmente al hambre, miseria y muerte de gran parte de la humanidad. El inmenso genocidio, nunca conocido, ha iniciado incontenible con los asalariados, pero presumiblemente solo se detendrá con fin del capitalismo que, sin consumidores ni trabajadores, las guerras por la supervivencia terminarán por extinguir a la humanidad.

La ciencia que nos permitió aproximarnos a conocer el mundo, la naturaleza, las civilizaciones y el ser humano, desde las perspectivas de cada época y poderes, en el presente, está subordinada a intereses ajenos al progreso social para dedicarse a la creación ilimitadas de armas y la creación de enfermedades para la expansión de las empresas y laboratorios globales, confirmando la senda mortal del sistema. Asimismo, el extraordinario crecimiento del mecanicismo tecnocrático mantiene prisionera a la humanidad en las actividades de su cotidianidad social. El auge tecnocrático ha eclipsado e incluso suplanta a la ciencia.

El pensamiento encarnado en las colectividades es la fuerza transformadora de las sociedades pues, ningún proceso social es producto de la casualidad y de la espontaneidad, es un proceso de maduración cognoscitiva en relación con la historia y cultura de los pueblos, así como con la situación y condición de sus realidades. Los conocimientos han sido las voces analíticas cuestionadoras del devenir crítico de las sociedades, sin las cuales, no es posible suponer la superación de los dilemas y problemas en los espacios inestables y contradictorios. Los conocimientos científicos que encarnaron el espíritu de la época y su compromiso social constituyeron conocimientos subversivos que transformaron pensamientos y conciencias de personas y naciones para el beneficio y progreso de las personas y sociedades. Por ello, regular, controlar, subordinar, distorsionar o liquidar los conocimientos científicos son expresiones totalitarias contra la humanidad.

Las ciencias y las teorías, interrelacionadas con otros fenómenos, en cada tiempo y espacio, se han transmutado en pensamientos y prácticas aisladas que se asumen como universales y absolutas. De este modo, se niega el carácter particular de los fenómenos reales para uniformizarlos, sin ninguna especificidad con los fenómenos con los cuales están asociados y sin las particularidades temporales ni espaciales de los fenómenos, las personas y las sociedades.

Asimismo, la pretensión monopólica del conocimiento biológico y fisiológico sobre el ser humano no solo distorsiona la salud y la enfermedad, también la ha manipulado, la ciencia médica se ha transformado en una técnica rígida e inhumana, que trata a los enfermos como cosas o máquinas estandarizadas, con tratamientos recomendados por laboratorios globales cuyo interés no es el curar, sino el de mantener hasta la muerte a sus compradores-consumidores. Una ciencia que no investiga, que solo aplica procedimientos establecidos mecánicamente, es un eterno experimento cruel y sanguinario, que incluso son financiados por los fabricantes de los tratamientos. Es indudablemente que ello no es, ni puede ser una medicina amparada por la ciencia. Muchos de los fallecimientos son las víctimas de aplicaciones tratamientos mecánicos, negligencias médicas, administraciones hospitalarias, laboratorios globales y gobiernos, que culpan a los pacientes de morir, mientras que los victimarios se amparan en documentos anticonstitucionales que los eximen de culpa por las muertes de sus pacientes, pero también por la protección corrupta y cómplice de la institucionalidad hospitalaria y de gremios, así como por los infinitos tramites excluyentes de un sistema legal burocrático, parcializado y clasista.

Asimismo, la crisis educativa forma parte de la programación de la ignorancia de los Estados, que convierten a los estudiantes en graduados y profesionales estandarizados y a los docentes en eternos víctimas-victimarios de la programación de los sistemas educativos. Las prácticas educativas transgreden su historicidad para convertirse en un quehacer burocrático fabril, quizás útiles para otros, pero no para el conocimiento de nuestras realidades concretas, de la historia, cultura y de las problemáticas sociales, económicas ni políticas, tampoco sirve para cultivar en los estudiantes el conocimiento analítico, creativo, crítico ni como actores del progreso social. La educación contemporánea contrariamente a sus principios y su historicidad es una forma excluyente de los anhelos por una movilidad social ascendente, ante su descontextualización, precariedad y desactualización cognoscitiva. Una educación que perdió libertad para conocer, comprender y crear las bases para la renovación del conocimiento, está sometida acríticamente con los poderes que la gobiernan, para convertirse en medios de dominación al imponer y someter a los estudiantes a la sumisión sobre las condiciones y poderes prevalecientes, a la vez que culpa de la crisis educativa a los estudiantes y sus familias, son evidencias de una educación ideológicamente funcional a las actividades económicas privatizadoras, a la perpetuación de la dominación política y la difusión de la ignorancia, así como en la culpabilización de su condición a sus víctimas. Aspectos no revelados ni comprendidos por los pretendidos expertos del Estado de la Educación.

En la actualidad las ciencias y las investigaciones se transformaron en solo registros de métodos estandarizados y de las correlaciones y descripciones estadísticas, procesos que están formalizados con determinaciones administrativas y normativas que deben ser cumplidas, con independencia de las peculiaridades de los fenómenos. El haber convertido la investigación científica a un proceso técnico o metodológico, es la muestra de la recurrente edición de las creencias del siglo XVI, que imaginaba al supuesto “método científico” como el creador de ciencia, aun cuando lo científico es la explicación y comprensión de los fenómenos, que ningún método lo hace ni puede hacerlo. La regresión cognoscitiva no es una especulación, está presente, se difunde y se practica en todos los centros de estudios y de posgrado públicos y privados de Costa Rica.

La humanidad o la actuación colectiva del ser humano en cada espacio-tiempo, ha marcado rupturas en la regularidad de su devenir, cambios que no han sido arbitrarios ni casuales. Así, cada época implicó una continua aproximación cognoscitiva que paradójicamente hoy se degrada para imponer una realidad inventada por concepciones, creencias y legislaciones contrarias al interés y necesidad colectiva. La humanidad construida y pautada colectivamente ha sido usurpada por poderes privativos que han impuesto su inmoralidad en las interrelaciones sociales y su dinamismo.

ACANAMED clausura año académico con conferencia sobre inteligencia artificial y salud

La Academia Nacional de Medicina de Costa Rica invita a la Solemne Clausura del Año Académico “Dr. Juan Jaramillo Antillón” 2025, que se realizará el jueves 20 de noviembre de 2025 a las 7:00 p.m. (hora de Costa Rica), en el Auditorio Principal del Colegio de Médicos y Cirujanos.

La actividad contará con la conferencia titulada “Inteligencia Artificial: Interrelación, beneficios y aplicaciones en el campo de la salud”, a cargo del Dr. Jean Carlo Segura Aparicio, coordinador de la Sección de Integración Médica de la Escuela de Medicina de la UCR, y del Dr. Francisco Siles Canales, director del Centro de Investigación en Ciencias del Movimiento Humano (CIMOHU) de la Universidad de Costa Rica.

El encuentro busca reflexionar sobre los aportes de la inteligencia artificial a la medicina contemporánea, sus aplicaciones en la investigación y la práctica clínica, así como los desafíos éticos y científicos asociados a su incorporación en los sistemas de salud.

La participación es gratuita, pero requiere confirmación de asistencia antes del 18 de noviembre al correo info@acanamed.com o al teléfono 2210-2292.

La Inteligencia Artificial en el quehacer Artístico actual

La Fundación Transformación en Tiempos Violentos, Art for Change y el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional de SINABI, se complacen en invitarle a la conferencia La Inteligencia Artificial en el quehacer Artístico actual, por el Emanuel Calvo Canossa.

La actividad será el jueves 25 de setiembre a las 3:30 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional y también se transmitirá por el Facebook https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Hablando de Inteligencia Artificial: participación del Dr. Oldemar Rodríguez Rojas en panel especializado

Este 25 de julio de 2025 a las 18:00 horas (UTC -6) se transmitirá en vivo el panel “Hablando de Inteligencia Artificial”, con la participación del reconocido académico Dr. Oldemar Rodríguez Rojas, catedrático de la Universidad Nacional y la Universidad de Costa Rica.

El Dr. Rodríguez ha sido galardonado con el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología “Clodomiro Picado Twight” (2000) y la Medalla de Oro de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (Ginebra, 2004) por su destacada labor como inventor costarricense.

Cuenta con una sólida trayectoria académica: es Licenciado en Matemática Pura por la UCR, tiene una Maestría en Ciencias de la Computación y un Doctorado en Matemáticas de la Decisión por la Universidad de París PSL (Francia), así como un posdoctorado en Estadística en la Universidad de Stanford (EE. UU.). Ha ocupado puestos clave como decano, miembro del Consejo Universitario y vicerrector de Administración en la UCR.

La actividad es organizada por el Programa Alternativas, producido por el Colectivo Reflexión – Acción, y será transmitida en vivo por Facebook Live, YouTube y Spotify, además de ser retransmitida por Radio Guanacaste (106.1 FM), Radio Soberanía y Radio Revolución.

Lo político hoy

Por Arnoldo Mora

Como es habitual en los filósofos, comienzo por definir los conceptos fundamentales en los que se inspiran las reflexiones que emborronan las líneas siguientes. Estos conceptos se encuentran ya en el título de este artículo. Hago notar que no hablo de “política” sino de “lo político”, sustantivo neutro, lo que indica que no hablo de acciones, o de la dimensión antropológico-ética sino de una categoría que se sitúa en el ámbito de lo ontológico, es decir, en lo real; lo cual se debe a que considero que la crisis que actualmente vive con no disimulada angustia la humanidad y, por supuesto, afecta a nuestro país, no tiene antecedentes en la era contemporánea. Solemos opinar en torno al quehacer político señalando en tono acusador, como la raíz de todos los males de la sociedad, el que los políticos sean corruptos o incompetentes- cosa, por lo demás, que por desgracia, se da frecuentemente – pero no explicitamos o definimos lo que entendemos por “política”, dando por un hecho que todos hablamos de lo mismo; lo cual se presta a no pocas equivocaciones y hace que no siempre nos entendamos. Esto es muy grave, pues el quehacer político tiene como instrumento indispensable el diálogo, sin lo cual no hay comunicación entre seres humanos, con lo que la política pierde su capacidad de reconocernos como personas.

La noción tradicional de “política” la debemos a Maquiavelo, el creador de la política como teoría en la era moderna, entendiendo por “política” todo lo que tiene que ver con el poder, tanto de su conquista como de su ejercicio, sea como praxis, sea como formulación teórica o doctrinal que busca legitimarlo, lo que Marx llama “ideología”. Gracias a lo cual nos preguntamos de dónde viene ese poder del que hablamos, o cómo se articula su ejecución en una sociedad y en una coyuntura histórica dadas; porque mucho depende de lo que entendamos por tal el ejercicio mismo del poder político al que nos enfrentemos. Aclarar estos conceptos en torno al poder político es necesario para lograr una convivencia en una sociedad que aspira a ser “humana”. Es de esta reflexión radical que me ocuparé en estas breves líneas. Lo político hoy en día está en crisis, lo cual no significa algo peyorativo necesariamente, porque el ser humano siempre vive en crisis, es decir, en proceso de gestación, nunca está acabado, como muy bien lo han señalado los filósofos existencialistas. Por ende, lo que corresponde preguntarse es de dónde viene esta crisis actual y que ha llevado a que tanta gente menosprecie todo aquello que tenga que ver explícitamente con la política. Lo cual es un absurdo dado que no podemos vivir sin el quehacer político. Cada vez que nos ocupamos de la relación con el otro estamos ejerciendo alguna forma de poder, es decir, estamos haciendo política. Lo malo es que lo hacemos sin tomar conciencia de lo que estamos haciendo y del alcance de lo que hacemos. El origen y la raíz de todo lo malo que experimentamos y sufrimos, dice Heidegger, no es el mal uso de nuestro libre albedrío, como lo enseña la ética de origen judeocristiana, sino la rutina, el miedo o desidia de pensar, cuando las cosas se toman trivialmente a pesar de su gravedad; por lo que nos hacemos eco sin más de las voces provenientes del ambiente sociocultural que nos rodea. Esto es lo que debemos combatir. La crisis de lo político, a la que aludimos cuando nos referimos a la naturaleza de lo político, proviene de que lo que entendemos por tal en la edad contemporánea y se inspira en los principios ideológicos de la Revolución Francesa (1789) ya está dejando de ser funcionales. Hacer política en la edad contemporánea es construir el estado nación. De ahí que la ideología dominante sea el nacionalismo. El amor a nuestro terruño y el consiguiente rechazo a quienes nos invaden pretendiendo expoliarnos de nuestros recursos y riquezas, es la causa de las guerras en tantas latitudes de nuestro sufrido planeta. El origen de la violencia en los países periféricos, que habitan en todo el entorno que rodea a Occidente y que constituyen la inmensa mayoría, tanto de la población como de la extensión territorial, y que poseen la mayor parte de los recursos estratégicos por ser indispensables para el desarrollo de una sociedad, que pretende beneficiarse de la revolución científica y de sus implicaciones y aplicaciones tecnológicas. La consecuencia más significativa de la II Guerra Mundial es el proceso de descolonización que desde entonces viven las antiguas colonias de África, Asia y el Caribe; en el caso de Nuestra América, los procesos revolucionarios buscan romper los vínculos de dependencia de índole imperial.

Pero esto es tan sólo la condición indispensable (“conditio sine qua non”) para dar el salto de la era contemporánea a otra, que ya está en gestación y que se basa en el uso o aplicación de la inteligencia artificial, que constituye la gran revolución de nuestro tiempo. Aun así, la apropiación de los ricos y abundantes recursos naturales está en el origen de la violencia política imperante. Pero que involucra a toda la humanidad, pues ya no existen problemas políticos locales, todos nacen en un lugar pero pronto denotan poseer una dimensión planetaria. La humanidad es cada vez más unitaria, demostrando ser un sujeto único y ya no sólo un abigarrado mosaico de naciones particulares. Pero el desafío de estos países es que, siendo una sociedad basada en la conciencia nacional cuyo origen era una comunidad agraria, ahora debe convertirse en una sociedad abierta al mundo entero, construir un sujeto planetario pero que no se da automáticamente, sino que requiere crear organismos e instituciones regionales que promuevan la identidad nacional basada, no tanto en ideologías sino en tradiciones culturales, en donde la lengua materna juega el papel preponderante. Pero todo teniendo como meta la construcción de un poder planetario como medio idóneo, para asumir creativamente los desafíos que representan la galopante destrucción de los recursos naturales y la amenaza de un apocalipsis termonuclear en el campo político, desafíos que implican la posibilidad real de la desaparición de la especie sapiens. Por desgracia, las Naciones Unidas tal como fueron concebidas e impuestas después de la II Guerra Mundial por las potencias ganadoras, no responden a las exigencias de los tiempos actuales en pleno siglo XXI.

Quien parece estar llenando ese vacío es el Papado Romano. Hablo del “Papado Romano” y no de la Iglesia o religión católica, pues los católicos son muchos y muy variados en sus concepciones políticas, mientras que el Vaticano es un Estado que se rige por un centralismo político absoluto anterior al surgimiento de los estados nacionales, hasta el punto de que constituye la única teocracia y monarquía absoluta todavía existente en Occidente. Nadie como el Papa Francisco, recién fallecido, el primero en la historia proveniente de un país periférico, lo ha comprendido; lo cual explica la repercusión planetaria de su muerte y la expectativa que la elección de su sucesor ha despertado en el mundo entero, hasta el punto de que durante semanas ha sido el tema central de casi todos los medios de comunicación y de las cancillerías de países los más variados y dispares del planeta. Pero el papado nutre su poder en una concepción religiosa del mundo y de la vida; lo cual es válido en la dimensión última de la existencia, es decir, en el cuestionamiento en torno al destino de la humana existencia. Pero para el ejercicio del poder se requieren instituciones de índole estrictamente políticas, basadas en el consenso de los estados y nutridas de los valores culturales y en las relaciones comerciales de las regiones. Es por eso que se requiere una nueva y total refundación de las Naciones Unidas. Esto es lo que yo entiendo debe ser en la actualidad “lo político”.

La inteligencia artificial (IA) y el Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar

Artículo de opinión elaborado por María Suárez Toro.

Escribana e INMAR Caribe.

No creo mucho en la Inteligencia Artificial (IA). Me parece que no tiene inteligencia propia, ni es tan artificial. Nos roba la información que ha nacido de la inteligencia humana – que de artificial no tiene nada. Y por más que muchas veces me cuestiono eso de sapiens porque hoy día nuestra especie está demasiado perdida en este planeta con graves consecuencias, es inteligencia que viene de nuestra naturaleza.

Pero debo reconocer que recientemente he vivido dos experiencias que me hacen pensar que muchas veces la IA nos roba inteligencia con más capacidad que muchos humanos y humanas.

El pasado 27 de abril el Centro Comunitario de Buceo (CCBEEM) anunció en su comunidad del distrito de Cahuita, que su proyecto de nueve años de investigación en ciencia ciudadana – bajo el nombre Expedición Galeones y Otras Embarcaciones – había logrado establecer científicamente la identidad de dos naufragios en el Parque Nacional Cahuita que aportan nuevos datos sobre la llegada de la población africana a Costa Rica.

Aunque para todo el mundo en Talamanca e internacionalmente ha estado claro que la juventud buceadora local del Centro ha sido la gestora y conductora de ese proyecto y que fue apoyada por la co gobernanza comunitaria y gubernamental, las organizaciones sociales de desarrollo como Profana y de tribalidades afro y bribri, la UCR sede Caribe y la UNED, la gerencia de empresas como el Tajo Chirripó y personas arqueólogas subacuáticas internacionales de muchos países, expedicionarias de NATGEO y especialistas en arqueomitología del Instituto Internacional de Arqueomitología, entrenadores, instructores PADI en buceo scuba en el país y en EUA de la YouthDiving With a Purpose (DWP) y muchos de ustedes que nos leen.

Las agencias de prensa en este acontecimiento

Pues van a creer que agencias de prensa como AFP (Agencia FrancePress) inmediatamente, la misma noche del anuncio, envió un cable donde le otorgaba todo el crédito del resultado a las personas arqueólogas danesas que vinieron al país invitadas por el CCBEEM para dirigir solamente la excavación necesaria para las pruebas finales.

Tanto el Museo Nacional de Dinamarca como el Museo Nacional de Costa Rica en sus respectivas páginas web también habían aislado el trabajo arqueológico subacuático de todo un proceso dentro del cual esa particular ciencia se enmarcaba, dándose el crédito del resultado.

Y para colmo, como era de esperarse, cuando nuestra prensa nacional no hace su propio trabajo sobre lo propio en Costa Rica. Ese lunes 28 de abril, demasiados medios de prensa nacionales reprodujeron el cable de AFP, ignorando todo lo que, desde Cahuita, su territorio de cobertura, había hecho y publicado ese domingo.

Los embajadores y embajadoras hablaron con las autoridades de AFP en Francia y aclaramos, pero no hicieron nada para rectificar, hablamos con los dos museos en mención y ambos rectificaron, hablamos con el Semanario Universidad e inmediatamente sacaron un super reportaje propio, otros medios que lo reprodujeron hicieron lo mismo y otros como La Teja y La Nación editan pautando citas para venir a hacer mejores reportajes in situ. Prensa local como Delfino, SURCOS y Voyager, entre otras, publicarán bien la noticia desde el inicio.

Pero el daño ya estaba hecho y ha costado mucho revertir el impacto de una noticia que bien ponderada, ubica que hay más de una noticia en esa noticia.

Primero el hecho de probar que dos barcos El Fredericus IV y El Christianus V naufragios pertenecen a una historia desconocida de tráfico de personas esclavizadas que aporta a la historia, ya que era una saga desconocida. Segundo, es un hallazgo liderado por una iniciativa comunitaria en arqueología comunitaria compuesta por jóvenes afro descendientes e indígenas y mestizos, por lo tanto, con relación directa a los legados en esa historia; por lo cual su narrativa cambia la historia comunicacional de los acontecimientos. Tercero, en el país no había experiencia en esta disciplina, por lo cual la primera es comunitaria que integra lo académico y no a la inversa, como las investigaciones prediales en el PNC.

Inteligencia del AI en esta Historia que Hace Historia

Ejemplo 1:

Pues resulta que anoche los embajadores y embajadoras del mar recibieron una interesante llamada telefónica de la señora Ida Cortés del grupo de mujeres “ACTUALIDADES”. En su mayoría compuesto por mujeres jubiladas en Costa Rica, se reúnen una vez por semana para compartir información del acontecer político en el mundo y el país.

Resulta que las noticias del ámbito político en el mundo son tan avasalladoras, que decidieron que temas de seguirles la pista, querían conocer experiencias que las inspiraran.

Así, encontraron a embajadores y embajadoras del mar, les contactaron y van a organizar una conferencia para finales de junio.

Pete Stephens y Maraya Jiménez le preguntaron a Ida Cortés cómo nos encontraron. “Pues van a creer que pusimos en Chat GPT lo siguiente: “Díganos de una experiencia en Costa Rica que nos permita animarnos y entusiasmarnos por conocer lo que hacen y Click, sale Chat GPT con su mensaje único: “Embajadores y Embajadoras del Mar en el Caribe de Costa Rica…”

Ida, hermana de Jorge Cortés del CIMAR, un tanto sorprendida para bien de lo que leía sobre el trabajo juvenil e infantil en el Caribe, lo llamó para saber si era cierto lo que el Chat GPT decía sobre el proyecto ya que parte era sobre la especialidad de su hermano: los corales. “Sí, hermana, hacen eso y mucho más, ¡los conozco!”

Ejemplo 2:

Maraya, curiosa por saber qué se decía, colocó lo siguiente y el AI de Google: “¿Qué es la arqueología subacuática comunitaria?”

AI en Google: «La arqueología subacuática comunitaria es un enfoque que busca involucrar a las comunidades locales en la investigación y conservación del patrimonio arqueológico sumergido. Implica trabajar de forma colaborativa con los habitantes de áreas costeras o rivereñas para descubrir, documentar y proteger los restos arqueológicos subacuáticos. Participación comunitaria: A diferencia de la arqueología subacuática tradicional, que suele ser conducida por arqueólogos profesionales, la arqueología subacuática comunitaria enfatiza la participación activa de los miembros de la comunidad en todas las etapas del proyecto.»

Y los ejemplos que presenta la IA son todos el CCBEEM

¿Está en lo correcto la IA sobre el Trabajo del Centro?

Durante nueve años, jóvenes afro descendientes, indígenas y cruzados del Caribe Sur lideraron un proceso inédito de ciencia ciudadana para revelar la identidad de dos naufragios localizados frente a Punta Cahuita, en el Parque Nacional Cahuita. El objetivo fue claro: reconstruir, desde el territorio, la verdad oculta bajo el mar mediante una combinación de saberes ancestrales y métodos científicos.

La Expedición Galeones y Otras Embarcaciones integró historia oral, documentación archivística y arqueología subacuática. Escuchando las voces de pescadores (as), investigamos archivos en Costa Rica, Dinamarca y España, realizamos inmersiones arqueológicas en los sitios “Los Ladrillos” y “Los Anclas y Cañones”, se aplicaron métodos avanzados de análisis material.

Los resultados son contundentes: los restos pertenecen a los pecios daneses esclavistas Fredericus IV y Christianus V, que llegaron a Cahuita el 2 de marzo de 1710 tras extraviarse en su ruta hacia la isla de St. Thomas. Un motín protagonizado por marineros y personas africanas cautivas desembocó en un hecho sin precedentes: el desembarco libre de más de 600 africanos y africanas.

Las pruebas arqueológicas incluyen ladrillos daneses identificados mediante susceptibilidad magnética y termoluminiscencia, pipas holandesas fechadas entre 1690 y 1710, y madera de roble analizada por dendrocronología que confirma su origen en el Báltico danés. A esto se suman mapas históricos, una manilla de esclavos documentada y fotogrametría subacuática.

Este proceso comunitario no sólo validó científicamente una historia de resistencia y libertad; también la narró con intencionalidad cultural, a través de calypsos, libros de cuentos, dibujos infantiles y performances.

Como dicen los y las protagonistas al cerrar el ciclo: “No somos historiadores, pero hacemos historia; no somos científicos profesionales, pero generamos conocimiento. Somos buzos recreativos, porque estamos recreando, con memoria, la narrativa de nuestro patrimonio sumergido.”

Hoy, con ciencia, conciencia y comunidad, el océano nos devuelve una verdad que les pertenece.

Nota: Usa la IA sin regalarle tu inteligencia natural.

María Suárez Toro.

Publicado en https://escribana.org/es/la-inteligencia-artificial-ia-y-el-centro-comunitario-de-buceo-embajadores-y-embajadoras-del-mar/ y compartido con SURCOS por María Suárez Toro.