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Etiqueta: Julián Chaverri Polini

3 de marzo, Día Mundial de la Salud Auditiva

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número

¿Sabía usted que escuchamos con nuestro cerebro? Los oídos son un medio para que los sonidos lleguen a la parte de la corteza cerebral que se encarga de la audición y comprensión de los mismos, entre ellos, obviamente, el lenguaje oral. La función del oído es poder enviar la señal auditiva desde el medio ambiente hasta el cerebro.

Si a un bebé, desde que nace se le está estimulando con sonidos, los centros corticales de la audición se comienzan a desarrollar. Estas zonas del cerebro encargadas de entender los sonidos, no se desarrollan por sí solas. Únicamente se llegarán a desarrollar si son estimuladas y la única estimulación que pueden recibir es a través de los oídos. Este desarrollo se hace paulatinamente y son los propios sonidos los que van generando que dichas zonas se tornen más complejas, produciéndose miles de nuevas conexiones entre las células cerebrales (neuronas) llamadas sinapsis. El crecimiento de esta red de sinapsis hace que el bebé le dé sentido a los sonidos, especialmente a los sonidos complejos y detallados como lo es el lenguaje oral.

El defecto congénito sensorial más frecuente, es la pérdida auditiva, por este motivo se realiza hoy en Costa Rica el programa de detección e intervención temprana de la sordera neonatal (Tamizaje Auditivo Neonatal), así tendremos la certeza de que los oídos de un recién nacido se encuentren en buen estado, y en caso contrario, poder intervenir médicamente en forma oportuna con un diagnóstico y un tratamiento pertinente para evitar atrasos que se pueden tornar irreversibles en la adquisición del lenguaje oral.

Si su niño o niña no va adquiriendo el lenguaje acorde al desarrollo psicomotor y psicosocial, habrá que estudiar su capacidad auditiva; saber si es correcta o incorrecta.

Debemos cuidar nuestros oídos a través de los años; no debemos exponerlos a ruidos fuertes, como el estallido de pólvora; ni durante tiempos prolongados, como puede ser estar expuesto a maquinaria pesada todos los días por periodos de varias horas seguidas. Ante estas situaciones debemos utilizar protectores de oídos para insonorizarlos. Por otra parte, es un error frecuente “limpiarse los oídos” con aplicadores o artefactos similares con el fin de “extraernos la cera” del conducto auditivo externo. Dicha cera se produce en la parte más externa del oído y se cae sola. Si usted tiene problemas con sus oídos debe ser atendido por el médico especialista, el otorrinolaringólogo, este determinará si requiere de exámenes audiológicos, ya que existen muchas pruebas audiológicas dependiendo del daño existente y de la edad del paciente; o si requiere de algún tratamiento médico, quirúrgico o rehabilitatorio.

Conforme pasan los años (a partir de los 20 años de edad), vamos perdiendo audición en frecuencias muy agudas o altas (10000 Hertz a 16000 Hertz). Cuando somos adultos mayores, es decir a partir de los 65 años, dicha pérdida auditiva involucra más frecuencias y continúa aumentando conforme envejecemos. Según la Organización Mundial de la Salud, en el rango de edad entre 65 a 74 años, existe un 33% de sujetos con pérdida auditiva y en mayores a 75 años, un 50%, de esa población presenta problemas auditivos; muchos de ellos requerirán de atención médica especializada para corregir dicha deficiencia.

25 de febrero, Día Mundial del Implante Coclear

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número
Academia Nacional de Medicina

¿Qué es el implante coclear?

El lenguaje oral que los seres humanos adquirimos se debe entre otras cosas, a que tenemos una buena audición desde el nacimiento. Los dos primeros años de vida son básicos para la adquisición del lenguaje, debido a la gran plasticidad cerebral que hay en ese periodo. Si un recién nacido nace sin audición, anomalía sensorial congénita más frecuente, este bebé no adquirirá lenguaje oral espontáneamente, (sordera pre lingual). Por lo tanto, debe ser valorado por diferentes profesionales con el fin de emitir un diagnóstico médico sobre su audición; liderado por un otorrinolaringólogo, en donde colaboran además el audiólogo, el terapeuta del lenguaje, el radiólogo y un pediatra para los infantes (equipo multidisciplinario).

El oído está compuesto por un oído externo, un oído medio y un oído interno con funciones diversas. Una estructura del oído interno es el caracol (cóclea). La cirugía del implante coclear se puede realizar a niños y adultos que presenten una sordera importante producto de una lesión de las células sensoriales que se encuentran en las cócleas (sordera neurosensorial bilateral); también está indicada en aquellos que tengan sordera neurosensorial unilateral. El implante coclear se puede llevar a cabo en niños antes del primer año de vida y dicha implantación puede ser bilateral, ya sea simultánea (ambos oídos en la misma cirugía) o secuencial (los dos oídos implantados en diferentes cirugías).

Si el niño o niña nace con problemas auditivos, el paciente no va a adquirir el lenguaje oral por sí solo, requiere de ayuda profesional y de una eventual cirugía (implante coclear). Entre menos tiempo pase el niño sin audición, mejor será el resultado de la cirugía del implante coclear en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Si realizamos cirugía del implante coclear a un paciente con sordera pre lingual antes de los 2 años de edad y a otro con 4 años de edad que tiene sordera pre lingual, los resultados en la adquisición del lenguaje serán muy diferentes, obteniendo mejores resultados en el que se implanta a la edad más temprana.

Por otra parte, tenemos candidatos que habiendo adquirido el lenguaje, pierden la audición en forma importante y por ende se tornan candidatos al implante coclear. A estos pacientes (niños y adultos) se les cataloga como sordera pos lingual. Igualmente, entre menos tiempo transcurra entre la pérdida auditiva y la cirugía del implante coclear, mejor será el resultado para el paciente en retomar el lenguaje y los sonidos en general.

El implante coclear es un dispositivo electrónico que tiene dos partes. Una porción interna y otra externa. Se requiere de un acto quirúrgico para colocar la parte interna, la cual consta de dos partes: un transformador con un imán, el cual se coloca en la región mastoidea, debajo del cuero cabelludo y de electrodos que se insertan dentro de la cóclea.

El dispositivo externo se le coloca al paciente cuatro semanas posteriores a la cirugía al mismo nivel donde fue colocado el dispositivo interno. Esta porción externa consta de tres partes: un micrófono que capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas; un microprocesador del sonido y del lenguaje el cual codifica las señales eléctricas y un transmisor que se encarga por medio de ondas de radio de transmitir la información a las partes internas del implante coclear. Con esto, se logra que la información pueda ser transmitida del medio ambiente al oído interno y a los centros de la comprensión del lenguaje en el cerebro.

¿Qué es el implante coclear?

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número
Academia Nacional de Medicina

El lenguaje oral que los seres humanos adquirimos, se debe entre otras cosas, a que tenemos una buena audición desde el nacimiento. Los dos primeros años de vida son básicos para la adquisición del lenguaje, debido a la gran plasticidad cerebral que hay en ese periodo. Si un recién nacido nace sin audición, anomalía sensorial congénita más frecuente, este bebé no adquirirá lenguaje oral espontáneamente, (sordera pre lingual). Por lo tanto, debe ser valorado por diferentes profesionales con el fin de emitir un diagnóstico médico sobre su audición; liderado por un otorrinolaringólogo, en donde colaboran además el audiólogo, el terapeuta del lenguaje, el radiólogo y un pediatra para los infantes (equipo multidisciplinario).

El oído está compuesto por un oído externo, un oído medio y un oído interno con funciones diversas. Una estructura del oído interno es el caracol (cóclea). La cirugía del implante coclear se puede realizar a niños y adultos que presenten una sordera importante producto de una lesión de las células sensoriales que se encuentran en las cócleas (sordera neurosensorial bilateral); también está indicada en aquellos que tengan sordera neurosensorial unilateral. El implante coclear se puede llevar a cabo en niños antes del primer año de vida y dicha implantación puede ser bilateral, ya sea simultánea (ambos oídos en la misma cirugía) o secuencial (los dos oídos implantados en diferentes cirugías).

Si el niño o niña nace con problemas auditivos, el paciente no va a adquirir el lenguaje oral por sí solo, requiere de ayuda profesional y de una eventual cirugía (implante coclear). Entre menos tiempo pase el niño sin audición, mejor será el resultado de la cirugía del implante coclear en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Si realizamos cirugía del implante coclear a un paciente con sordera pre lingual antes de los 2 años de edad y a otro con 4 años de edad que tiene sordera pre lingual, los resultados en la adquisición del lenguaje serán muy diferentes, obteniendo mejores resultados en el que se implanta a la edad más temprana.

Por otra parte tenemos candidatos que habiendo adquirido el lenguaje, pierden la audición en forma importante y por ende se tornan candidatos al implante coclear. A estos pacientes (niños y adultos) se les cataloga como sordera pos lingual. Igualmente, entre menos tiempo transcurra entre la pérdida auditiva y la cirugía del implante coclear, mejor será el resultado para el paciente en retomar el lenguaje y los sonidos en general.

El implante coclear es un dispositivo electrónico que tiene dos partes. Una porción interna y otra externa. Se requiere de un acto quirúrgico para colocar la parte interna, la cual consta de dos partes: un transformador con un imán, el cual se coloca en la región mastoidea, debajo del cuero cabelludo y de electrodos que se insertan dentro de la cóclea.

El dispositivo externo se le coloca al paciente cuatro semanas posteriores a la cirugía al mismo nivel donde fue colocado el dispositivo interno. Esta porción externa consta de tres partes: un micrófono que capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas; un microprocesador del sonido y del lenguaje el cual codifica las señales eléctricas y un transmisor que se encarga por medio de ondas de radio de transmitir la información a las partes internas del implante coclear. Con esto, se logra que la información pueda ser transmitida del medio ambiente al oído interno y a los centros de la comprensión del lenguaje en el cerebro.

25 de febrero, Día Mundial del Implante Coclear

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número
Academia Nacional de Medicina

¿Qué es el implante coclear?

El lenguaje oral que los seres humanos adquirimos se debe fundamentalmente a que tenemos una buena audición desde el nacimiento. Los dos primeros años de vida de un infante son básicos para la adquisición del lenguaje, debido a la gran plasticidad cerebral que hay en ese periodo. Si un recién nacido nace sin audición, anomalía sensorial congénita más frecuente, este bebé no adquirirá lenguaje oral espontáneamente (sordera pre lingual).

El oído está compuesto por un oído externo, un oído medio y un oído interno con funciones diversas. Una estructura del oído es el caracol (cóclea), el cual se encuentra en el oído interno. La cirugía del implante coclear se puede realizar a niños y adultos que presenten una sordera importante generada por una lesión a nivel de las células sensoriales de ambas cócleas principalmente (sordera neurosensorial bilateral); también indicada en aquellos que tengan sordera neurosensorial unilateral. En niños, a partir del primer año de vida se puede realizar el implante coclear y la implantación puede ser bilateral, ya sea simultánea (ambos oídos en la misma cirugía) o secuencial (los dos oídos implantados en diferentes cirugías).

Si el niño o niña nace con problemas auditivos que lo hacen candidato al implante coclear, el paciente no va a adquirir el lenguaje oral por sí solo, requiere de ayuda profesional y de la cirugía respectiva. Entre menos tiempo pase el niño sin audición, mejor será el resultado de la cirugía del implante coclear en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Si realizamos cirugía del implante coclear a un paciente con sordera pre lingual antes de los 2 años de edad y a otro con 15 años de edad, los resultados en la adquisición del lenguaje serán muy diferentes, siendo obviamente mejor el que se implanta a edad temprana.

Por otra parte, tenemos candidatos que habiendo adquirido el lenguaje, pierden la audición en forma importante y por ende se tornan candidatos al implante coclear. A estos pacientes (niños y adultos) se les cataloga como sordera pos lingual. Entre menos tiempo transcurra entre la pérdida auditiva y la implantación, mejor será el resultado para el paciente en retomar el lenguaje y los sonidos en general.

El implante coclear es un dispositivo electrónico que tiene dos partes. Una porción interna y otra externa. Se requiere de un acto quirúrgico para colocar la parte interna, la cual consta de un transformador con un imán, el cual se coloca detrás de la oreja en la región mastoidea, debajo del cuero cabelludo y de electrodos que se insertan dentro de la cóclea.

El dispositivo externo se le coloca al paciente cuatro semanas posteriores a la cirugía al mismo nivel donde fue colocado el dispositivo interno. Esta porción externa consta de tres partes: un micrófono que capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas; un microprocesador del sonido y del lenguaje el cual codifica las señales eléctricas y un transmisor que se encarga por medio de ondas de radio de transmitir la información a las partes internas del implante coclear. Con esto, se logra que la información pueda ser transmitida del medio ambiente al oído interno y a los centros de la comprensión del lenguaje en el cerebro.

El candidato a implante coclear debe someterse a una serie de evaluaciones por diferentes profesionales. Se requiere por lo tanto de un equipo multidisciplinario liderado por un otorrinolaringólogo, en donde colaboran el audiólogo, el terapeuta del lenguaje, el radiólogo y un pediatra en el caso de infantes.