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Etiqueta: marcha universitaria

Por qué manifestarse en favor de la universidad pública costarricense

Alejandro Guevara Arroyo

1. La convocatoria: la defensa de la universidad pública costarricense

El día 20 de octubre de 2026 se ha convocado a la comunidad universitaria y a la ciudadanía costarricense en general para manifestarse públicamente en favor de la universidad pública costarricense.

Dicha manifestación se da con motivo de los considerables recortes planteados por el movimiento que actualmente ocupa el Poder Ejecutivo nacional y una mayoría de la Asamblea Legislativa, en el segundo presupuesto extraordinario de 2026 y en el Presupuesto Nacional de 2027, particularmente en lo relativo al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES). Según se ha informado, dichos recortes implicarían un perjuicio importante para las instituciones universitarias públicas, al comprometer los recursos necesarios para el cumplimiento de sus funciones sustantivas de docencia, investigación y acción social, así como para la continuidad y el desarrollo de diversos programas y servicios dirigidos a la comunidad nacional.

2. El problema: la legitimidad del fin y la adecuación del medio

Ante dicha convocatoria, la pregunta propia de cualquier persona políticamente responsable, que se entiende integrante de una comunidad política, es si existe un deber que le sea pertinente para asistir a dicho evento. Entiendo que dicha cuestión puede ordenarse en dos niveles:

  • Si es legítimo o correcto el fin o principio normativo de aquello que se pretende lograr con la acción.

  • Si el medio seleccionado es adecuado para alcanzar dicho fin.

Consideremos primero el segundo de estos asuntos.

3. La protesta social: un derecho fundamental para el autogobierno democrático

Sabemos, por supuesto, que en el orden constitucional costarricense el derecho a la protesta social es un derecho político fundamental constitucionalmente protegido. Es, además, un genuino derecho humano, en tanto forma parte de los derechos políticos a la participación democrática. Se trata de lo que muchos pensadores llaman «derechos de los derechos»: derechos que garantizan acciones que sirven para exigir y definir el alcance de otros derechos fundamentales.

Su sentido democrático es centralmente expresivo. Por un lado, comunica a la comunidad política en general, y a los representantes en especial, posiciones y demandas políticas que por cualquier razón pueden estar opacadas en la agenda pública regular. Por otro lado, advierte a las élites políticas que existe una cantidad significativa de ciudadanos con capacidad de acción colectiva, lo que por cierto puede tener consecuencias electorales posteriores.

En ambos sentidos, la protesta constituye una forma de ejercicio del autogobierno democrático, mediante la cual la ciudadanía interviene en la formación y el control de las decisiones públicas, más allá de los procesos electorales. La importancia democrática de dicho derecho se subraya en órdenes socio-políticos profundamente elitistas como el que efectivamente existe en un país como Costa Rica.

Por lo dicho, la efectividad de la protesta social depende, en especial en la coyuntura socio-política actual, de su visibilidad política. A su vez, ello depende, entre otros factores, de su magnitud. Ello nos devuelve a la cuestión inicial de si la persona ciudadana, en tanto individuo, debería contribuir a conformar dicha magnitud, a riesgo de no lograrlo (i.e. de perder el tiempo).

4. La universidad pública como bien común y su defensa como deber de justicia

La respuesta a este asunto se encuentra en determinar el deber cívico de participar dada la justicia o valor intrínseco de los reclamos que se intentan visibilizar con la manifestación. En otras palabras, aunque la contribución individual no garantice el éxito de la acción colectiva, su justificación puede descansar en el deber de contribuir, aun así, a la protección de un bien común. Se trataría, entonces, de un deber de justicia: contribuir, en la medida de las propias posibilidades, a sostener las instituciones que hacen posible una comunidad política de personas libres e iguales.

Determinar esta cuestión normativa consiste en establecer si el bien dañado por la política que promueve el gobierno es de tal índole que todas y todos tengamos el deber cívico de protegerlo. Entiendo que la respuesta es afirmativa: la universidad pública, humanista y nacional es un bien que debe ser defendido por toda la comunidad política costarricense.

a. Que la universidad sea pública quiere decir, primero, que los bienes que genera o hace posible son distribuidos por criterios independientes de los del mercado. Así, dado que la educación superior es un derecho social, las personas han de poder disfrutar de él independientemente de su capacidad económica (en el sentido desarrollado por el jurista y filósofo del derecho chileno Fernando Atria, para quien los derechos sociales requieren instituciones organizadas bajo un régimen de lo público, en el que el acceso a ciertos bienes se funda en la condición de ciudadanía y no en la capacidad de pago).

b. Que sea humanista quiere decir que propicia, tanto en la educación que brinda como en otros bienes que ofrece a la sociedad, el florecimiento humano en toda su integridad. El sentido de la actividad universitaria, entonces, no es contribuir a la sociedad de consumo, sino generar las condiciones para que las personas humanas que integran su comunidad y la comunidad nacional puedan desarrollar plenamente sus capacidades intelectuales, morales, creativas y políticas, como dimensiones de la realización humana plena.

c. Que sea nacional quiere decir que los bienes que genera y ofrece son centralmente para la comunidad nacional, la patria, sin que ello excluya su contribución al conocimiento y al bienestar de la humanidad en general.

5. La justicia de la universidad pública: igualdad de oportunidades y progreso de la comunidad política

Entiendo que dos son las principales razones que fundamentan la justicia de una institución de esta índole:

  1. El ascenso social:

Consiste en la posibilidad efectiva de que las personas mejoren su posición socioeconómica respecto de aquella de su familia de origen, mediante el acceso a oportunidades educativas y profesionales que no dependan decisivamente de su condición social inicial.

Se trata de un objetivo dependiente de un principio social de justicia redistributiva que fácilmente podría emparentarse con el principio rawlsiano de justa igualdad de oportunidades y, complementariamente, con el principio de diferencia, según el cual las desigualdades sociales y económicas solo se justifican si redundan en el mayor beneficio de las personas menos aventajadas de la sociedad. Notablemente, es un principio dirigido a la mejora del bienestar social de las personas, especialmente de las menos aventajadas, mejorando las oportunidades para el progreso económico de los individuos que integran la sociedad.

b. Progreso de la comunidad costarricense en general, al menos de dos maneras:

Primero. Tal y como fue diseñada la universidad pública de las repúblicas modernas, en especial bajo la tradición republicana francesa (en la que destaca Louis Liard, 1846-1917, filósofo y reformador de la enseñanza superior francesa, quien concibió la universidad como una institución fundamental para el desarrollo científico, intelectual y moral de la nación y la consolidación de la República): la institución universitaria tiene como función esencial formar a profesionales que contribuyan directamente a la construcción de la nación, que es la República misma. Ello por el nivel tanto humanístico como especializado que caracterizaría a dicha educación, y por los lugares que irían a ocupar sus profesionales en dicha sociedad, destacando su presencia en las altas jerarquías estatales, pero también privadas.

Segundo. En el caso de Costa Rica, porque una parte sustancial de la producción de conocimiento científico y técnico del país depende directamente del entramado institucional universitario público. Según datos del Programa Estado de la Nación, las universidades públicas generaron el 78 % de la investigación científica publicada en el país entre 2000 y 2021, lo que le brinda a la comunidad nacional el bien público central del conocimiento necesario para ejercer la soberanía y otros bienes complementarios, dependientes de ámbitos particulares de acción públicamente relevante (salud, administración, agro, etc.). En este sentido, la producción pública de conocimiento contribuye a que la comunidad política disponga de capacidades propias para decidir sobre sus asuntos comunes, sin depender enteramente de poderes e intereses particulares.

6. La defensa de la universidad pública es un deber cívico general, no un interés corporativo

Es así que la protección de la universidad pública costarricense no es una cuestión de interés de una facción o corporación social particular, sino que es un deber cívico general de toda la comunidad política. No se trata, por tanto, de defender los privilegios de quienes integran la institución, sino las condiciones institucionales que permiten realizar bienes públicos y derechos comunes. Dicho deber resulta más demandante, si cabe, para las personas que ocupan puestos de docencia, investigación o dirección en dicho entramado, en tanto son los vehículos institucionales esenciales para la realización de los altos fines públicos que hacen inteligible la institución.

7. En conclusión

Dadas dichas consideraciones, pareciera claro que sí existe un deber cívico de asistir a la manifestación convocada para el día de mañana 20 de octubre y ejercer el derecho constitucional a la protesta social, pero también de convocar, por las razones señaladas u otras relevantes, a que asista toda la comunidad universitaria y la ciudadanía general.

Nota del autor: Este documento recibió una revisión ortográfica mediante el instrumento ChatGPT. El autor constató el producto de manera íntegra.

RENASES: “Un golpe a las universidades públicas es un golpe para las familias más humildes”

La Red Nacional de Sectores Sociales llama a sus organizaciones a sumarse este martes 20 de octubre a la marcha en defensa de la educación pública.

La Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES) emitió un pronunciamiento el 17 de octubre de 2026, dirigido a la ciudadanía costarricense y a las diputaciones de la República. En él rechaza los recortes al presupuesto de las universidades públicas que se discuten en la Asamblea Legislativa y advierte que su impacto recaería sobre todo en las familias de menores ingresos.

“¿Sabía usted que la mayor parte de los estudiantes de las universidades públicas de Costa Rica pertenecen a las familias menos adineradas del país?”, plantea el documento. Según RENASES, reducir el presupuesto de la educación superior significa perjudicar a casi 137.000 hogares, a los que se suman más de 21.000 hogares cuyos familiares trabajan en alguna de las cinco universidades públicas como docentes o personal administrativo.

El pronunciamiento lo ilustra con un ejemplo: una joven de Limón, de Nicoya o de Sarapiquí que sueña con ser ingeniera y es la primera de su familia en llegar a la universidad. “No tiene que irse a San José ni pagar lo que no puede, porque la universidad pública llegó a su región. Ese sueño hoy está en peligro”.

Lo que está en juego

De acuerdo con RENASES, las diputaciones del partido de gobierno, Pueblo Soberano, proponen quitar unos ₡26.000 millones a las universidades públicas. Según han advertido las rectorías, eso significaría:

  • TEC, Limón: el cierre de la sede del Instituto Tecnológico de Costa Rica en Limón.

  • UNA, 417 cupos: la pérdida de 417 cupos de ingeniería de la Universidad Nacional en Nicoya, Liberia, Coto y Sarapiquí.

  • UNED, nuevo ingreso: que la Universidad Estatal a Distancia no pueda recibir a nuevos estudiantes.

  • UCR, Paraíso: la afectación de la sede de la Universidad de Costa Rica en Paraíso y de las olimpiadas de matemáticas para colegiales.

El documento señala que esto ocurre cuando el presupuesto universitario ya viene congelado. Las diputaciones oficialistas respaldarían la propuesta del Gobierno de no dar aumento (0 %) a las universidades en 2027. Según RENASES, eso incumple la Constitución Política, porque el principal referente para el ajuste es la inflación, que en setiembre de 2026 fue de 0,34 %. “En otras palabras, no aumentar los recursos es en realidad rebajarlos, por la pérdida del valor adquisitivo del dinero”, advierte.

“¿De verdad no hay plata?”

RENASES recuerda que la Constitución establece que el país debe invertir al menos el 8 % de su riqueza en educación. Según el pronunciamiento, hoy el gobierno de Laura Fernández invierte el 4,9 %, cuando hace menos de diez años se invertía más del 7 %. “La educación no es la que gasta de más: es la que se ha ido quedando atrás”.

El documento añade que, según el propio Ministerio de Hacienda, el Estado deja de cobrar cerca de ₡4 billones al año entre evasión, elusión e impuestos que no se pagan. “La plata existe. Lo que falta es la decisión de ir a buscarla donde está, y no en las aulas”.

“No nos van a dividir”

La red rechaza que se enfrente a unas instituciones o sectores con otros. “No se trata de la UCR contra la UNED, ni de las universidades contra las pensiones de los maestros, ni de la escuela contra la universidad. La educación pública es una sola, desde el kínder hasta el título universitario. Es la escalera que ha permitido a miles de familias costarricenses salir adelante. Quitarle un escalón es dejar a alguien abajo”.

RENASES sostiene además que los países que más avanzan lo han hecho fortaleciendo la educación y sus centros de investigación. En Costa Rica, esos centros están en las universidades públicas, por lo que golpearlas también desarticula la investigación, “un motor de desarrollo indispensable”.

Las demandas

RENASES pide:

  1. Que las diputaciones rechacen todos los recortes a la educación superior.

  2. Que el Gobierno cumpla lo que firmó y lo que ordenó la Sala Constitucional: destinar el 8 % a la educación pública, incluida la universitaria.

  3. Que se honre la Constitución Política aumentando el presupuesto de las universidades públicas al menos según el índice de inflación de 2026.

Qué puede hacer la ciudadanía

El pronunciamiento recuerda que las diputaciones votan en estos días: la Comisión de Asuntos Hacendarios decide antes del 20 de octubre y el presupuesto final se aprueba a más tardar el 29 de noviembre. Invita a la ciudadanía a compartir el mensaje, escribir a las diputaciones de su provincia y conversar sobre el tema en la casa, el trabajo y la comunidad.

A la calle este martes 20

RENASES convoca a todas las organizaciones que la integran a sumarse a la Gran Marcha Nacional en defensa de la educación pública, convocada por las universidades públicas. “Ese día vence el plazo de la Comisión de Hacendarios para votar los recortes: nuestra presencia en la calle importa”.

  • Cuándo: martes 20 de octubre de 2026, 9:00 a. m.

  • Salida: Fuente de la Hispanidad, San Pedro de Montes de Oca.

  • Destino: Asamblea Legislativa, Cuesta de Moras.

La marcha también se replicará en otros puntos del país. “Llegue con su organización, su bandera y su gente. Defender la universidad pública es defender a las familias trabajadoras de todo el país”.

El pronunciamiento cierra con la consigna: “Porque la educación pública no es un gasto. Es el presente y futuro de nuestros hijos y nuestras hijas”.

Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES)
Diálogo + Democracia + Paz Social + Justicia

CONARE convoca a marcha en defensa de la educación universitaria pública y sus sedes regionales

La marcha saldrá a las 9:00 a. m. de la Fuente de la Hispanidad hacia la Asamblea Legislativa. Los recortes en discusión afectarían, entre otras, a la sede del TEC en Limón y al Recinto de Paraíso de la UCR.

El Consejo Nacional de Rectores (CONARE) convoca a estudiantes, a toda la comunidad académica, a las personas graduadas, a las familias y a la ciudadanía en general a la Marcha en Defensa de la Educación Universitaria Pública. Se realizará el martes 20 de octubre de 2026, con salida a las 9:00 a. m. desde la Fuente de la Hispanidad, en San Pedro de Montes de Oca, hacia la Asamblea Legislativa.

“La educación universitaria pública transforma vidas, abre puertas a miles de jóvenes, impulsa a las comunidades y contribuye al desarrollo de Costa Rica”, señala la convocatoria. CONARE afirma que sus beneficios llegan a las familias, a las personas estudiantes y graduadas, a los sectores productivos y a toda la sociedad. Agrega que es necesario “sumar nuestras voces y pasos para defender estas oportunidades y garantizar que las futuras generaciones también puedan acceder a ellas”.

La invitación pide participar “con respeto y responsabilidad, fortaleciendo los valores democráticos que distinguen a Costa Rica”.

El caso del Centro Académico de Limón del TEC

Como parte del contexto de la convocatoria, se dio a conocer la advertencia de la rectora del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), María Estrada Sánchez. Ante la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa, durante la discusión del segundo presupuesto extraordinario, la rectora advirtió sobre un posible cierre técnico e inmediato del Centro Académico de Limón, pues su operación depende de una legislación especial y no del uso de un fideicomiso que administra el desarrollo de infraestructura y otras inversiones educativas de la institución.

Según expusieron las autoridades del TEC:

  • Monto del recorte: el Ministerio de Hacienda y la propuesta del Poder Ejecutivo plantean una reducción de ₡492,9 millones destinados a la operación del Centro Académico de Limón.
  • Impacto inmediato: sin esos fondos, la sede no tendría financiamiento para operar en octubre, noviembre y diciembre.
  • Población afectada: el cese de operaciones perjudicaría a cerca de 400 estudiantes matriculados y a 30 personas funcionarias académicas y administrativas.
  • Riesgo legal: la interrupción forzada de las carreras comprometería los derechos del estudiantado en formación, lo que podría generar demandas contra el TEC y el Estado por incumplimiento de la oferta académica.
  • Desarrollo regional: la pérdida de presencia territorial limitaría las oportunidades de formación universitaria y de desarrollo social en la provincia de Limón. También afectaría los planes de expansión del TEC hacia la Región Brunca previstos para los próximos años.

La UCR rechaza la moción que eliminaría el presupuesto del Recinto de Paraíso

A esta situación se suma el manifiesto CASR-43-2026 del Consejo de Área de Sedes Regionales de la Universidad de Costa Rica (UCR). El Consejo expresa su “más enérgico, categórico e irrestricto rechazo” a la moción 104-1 de la Comisión Permanente de Asuntos Hacendarios. Según el manifiesto, esa moción plantea eliminar el presupuesto que garantiza el financiamiento del Recinto de Paraíso, de la Sede del Atlántico de la UCR, y ese presupuesto tiene sustento en una ley específica.

“No estamos ante una simple modificación de partidas presupuestarias”, advierte el Consejo. Se trata de una decisión que puede comprometer las condiciones para garantizar el derecho a la educación superior pública, debilitar la presencia universitaria en los territorios y profundizar desigualdades históricas en el acceso a la formación universitaria. Según el manifiesto, la medida pondría en riesgo la continuidad de los procesos académicos y las oportunidades de cientos de estudiantes.

El manifiesto subraya que el Recinto de Paraíso “no es un gasto prescindible”, sino una expresión concreta del compromiso de la universidad con la democratización del conocimiento, la movilidad social y el desarrollo regional. “Las sedes regionales no son periféricas para el desarrollo nacional. Son fundamentales para hacerlo posible”, afirma. Señala también que la existencia de una ley específica que respalda ese financiamiento exige que cualquier intento de modificarlo se examine “con la mayor responsabilidad, transparencia y rigurosidad”.

El Consejo de Área de Sedes Regionales exige:

  1. El rechazo de la moción 104-1, de modo que no se elimine el presupuesto del Recinto de Paraíso.
  2. El respeto al marco legal que respalda su financiamiento.
  3. La protección de los recursos destinados a las sedes regionales, por su papel en la democratización del acceso a la educación superior y en la reducción de las desigualdades territoriales.
  4. La apertura de espacios de diálogo con las autoridades universitarias, para que la discusión presupuestaria considere los efectos sobre el estudiantado, el personal y las comunidades.
  5. El compromiso de las instancias legislativas con una educación superior pública accesible, inclusiva, de calidad y presente en todas las regiones del país.

“Defender el presupuesto del Recinto de Paraíso es defender a sus estudiantes, a sus comunidades y el futuro de la educación superior pública. Es defender el principio de que el lugar de procedencia no debe determinar las oportunidades de formación, crecimiento y desarrollo de las personas”, concluye el manifiesto.

Con esta marcha, las universidades públicas se suman a las voces que en los últimos días han cuestionado los recortes presupuestarios en discusión. Entre ellas está la Federación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Superior (FESITRAES), que llamó a una movilización universitaria unitaria frente a la Asamblea Legislativa.

La UCR sale a las calles en defensa del FEES: comunidad universitaria convoca a marchar unida este 24 de abril

La Universidad de Costa Rica (UCR) vivirá este viernes 24 de abril una jornada de movilización convocada por sectores estudiantiles y respaldada por autoridades universitarias, en defensa del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y de la universidad pública. La cita será a las 9:00 a.m. en El Pretil, desde donde se realizará un recorrido simbólico por la milla universitaria bajo un llamado a la unidad institucional y la participación pacífica.

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR) difundió la consigna “Marchemos con las bandas”, invitando a que el movimiento estudiantil se haga escuchar en defensa del FEES. El mensaje señala que resguardar ese fondo es también defender la educación pública, las oportunidades para las nuevas generaciones y el futuro de la UCR.

“¡Que suenen las bandas! ¡Que se escuche el movimiento estudiantil! ¡Que la UCR salga a las calles!”, expresa una de las convocatorias compartidas por la organización estudiantil.

Llamado del Vicerrector de Docencia

El Vicerrector de Docencia, M.Sc. Jáirol Núñez Moya, dirigió un mensaje a la comunidad docente señalando que la defensa de la Universidad constituye una de las lecciones más profundas que hoy pueden transmitirse a la sociedad.

En su pronunciamiento pidió facilitar condiciones para que personal académico y equipos de trabajo puedan participar e invitar también al estudiantado. Añadió que salir a las calles en esta coyuntura es también una forma de hacer docencia de cara al país.

Asimismo, recordó que la movilización coincide con el 24 de abril, fecha vinculada a luchas sociales históricas en Costa Rica, así como con el Día de la Persona Funcionaria Universitaria.

Consejo Académico de Áreas llama a la unidad

Por su parte, el Consejo Académico de Áreas, integrado por decanaturas, la Dirección de la Escuela de Estudios Generales y representación de sedes regionales, advirtió que la sostenibilidad institucional está en juego y que solo una universidad unida podrá defender el presupuesto y, con él, la educación superior pública.

El pronunciamiento, firmado por el Dr. José Antonio Blanco Villalobos, coordinador de ese órgano, insiste en la necesidad de diálogo, mediación y articulación entre todos los sectores universitarios para enfrentar la coyuntura.

Defensa del modelo universitario público

La movilización ocurre en medio del debate nacional sobre el financiamiento de las universidades públicas. Para los sectores convocantes, el FEES no representa únicamente una partida presupuestaria, sino la posibilidad de sostener investigación, regionalización, becas estudiantiles, acción social y acceso a educación superior de calidad.

La jornada del 24 de abril busca proyectar una imagen de cohesión institucional y recordar el papel histórico de la universidad pública como motor de movilidad social, pensamiento crítico y desarrollo nacional.

UCR: La marcha universitaria fue una manifestación legítima en defensa del derecho a la educación universitaria pública

Comunicado del Consejo Nacional de Rectores

El Consejo Nacional de Rectores (Conare) y la Comisión Institucional de defensa del FEES ante las informaciones que se han difundido en medios de comunicación y en algunos sectores políticos, referentes a la multitudinaria marcha universitaria en defensa del derecho a la educación universitaria pública y el acuerdo entre el Gobierno de la República y las universidades estatales, alcanzado el pasado martes 22 de octubre, para recuperar el uso pleno de los 70 mil millones de colones que la ex Ministra de Hacienda, Rocío Aguilar Montoya, trasladó del gasto corriente a gasto de capital de los recursos del FEES, comprometiendo seriamente el funcionamiento de las universidades estatales, manifiestan:

  1. Haciendo una interpretación inconstitucional de la cláusula V, del acuerdo del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) 2020, el Ministerio de Hacienda, el 30 de agosto, presenta el proyecto del presupuesto nacional, donde desvía la suma de 70 mil millones de colones de los recursos FEES, de gasto corriente de las universidades estatales a inversión de capital, lo que representa un serio perjuicio en contra de las instituciones universitarias, a su autonomía y a su capacidad de auto gobierno y auto administración, establecida en los artículos 84 y 85 de la Constitución Política.
  2. En los primeros días del mes de setiembre Conare se abocó a establecer el diálogo con el Gobierno de la República con el fin de buscar una solución, la cual fue imposible concretar antes de la marcha universitaria.
  3. Entre tanto, se presentaron mociones por parte de varios diputados ante la Comisión de Hacendarios, para rectificar dicho desvío de fondos FEES. Gracias a este esfuerzo, el 16 de octubre se acordó disminuir parcialmente el gasto de capital en 35 mil millones de colones para que las universidades públicas lo pudieran utilizar para sus gastos corrientes. Esto representó una solución parcial, pero insuficiente para asegurar el funcionamiento de las universidades.
  4. Como resultado de esta situación, a la que se suma la coyuntura en donde sectores mediáticos y políticos han generado un ataque sistemático a la educación pública, en particular contra las universidades estatales, pretendiendo así debilitar su institucionalidad y su imagen, las Federaciones de Estudiantes de las cinco universidades públicas acordaron de forma libre e independiente realizar una marcha universitaria, el martes 22 de octubre, la cual fue expresión de unidad y civismo, motivada por la defensa al derecho de la educación universitaria y al régimen constitucional de la autonomía universitaria. La iniciativa de los estudiantes fue asumida por el Consejo Nacional de Rectores, los Consejos Universitarios e Institucional, sindicatos y comunidad universitaria.
  5. Antes del martes 22 de octubre, día en que se realizó la marcha, no existía aún acuerdo entre el Gobierno y las universidades estatales, que asegurara la utilización de los 35 mil millones de colones del FEES destinado a gastos de capital en el proyecto de presupuesto nacional 2020.
  6. El acuerdo firmado entre el Gobierno de la República y las universidades estatales, el martes 22 de octubre, en una reunión donde participaron rectores, representación de las Federaciones de Estudiantes, Ministro de la Presidencia y Ministra de Educación y en calidad de testigos: José Carlos Chinchilla Coto, presidente del Consejo Universitario de la UNA, Enrique Sánchez Carballo, diputado del Partido Acción Ciudadana, Karine Niño Gutiérrez, diputada de Liberación Nacional y Paola Valladares Rosado, diputada de Liberación Nacional se debe entender en tres dimensiones importantes y complementarias:
  • El acuerdo resuelve la crisis operativa y funcional de las universidades estatales, a la que las sometía el Ministerio de Hacienda, debido a la inconstitucional asignación de los recursos del FEES para el año 2020. En ese acuerdo el Gobierno de la República aceptó y respaldó formalmente la propuesta de las universidades de modificar la clasificación económica de algunas partidas presupuestarias, tradicionalmente consideradas como gasto corriente para considerarlas como gasto de capital. De esta manera, se asegura su funcionamiento normal, ofreciendo todos los servicios docentes, administrativos y estudiantiles que requiere la Universidad.
  • Reconoce lo establecido en la Constitución Política de que la asignación del FEES, en diferentes rubros es potestad constitucional exclusiva de las universidades estatales.
  • Se reitera la aspiración de volver a una negociación quinquenal del FEES.

El acuerdo respeta el marco constitucional que nos cubre y reconoce el valor esencial de la autonomía para el buen desarrollo de las Universidades. De esta forma se reafirma la posición de Conare defendida durante este año, en el sentido de dirigir nuestras acciones de conformidad con la Constitución Política.

Marcha universitaria realizada el pasado 22 de octubre, 2019 Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

 

Conare

Consejo Nacional de Rectores

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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