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Etiqueta: memoria histórica

Cuando una comunidad invierte en su memoria, también construye su futuro: Maraya Jiménez culmina una etapa de formación que nació en Cahuita

Hace poco más de una década, una joven de Cahuita comenzó a participar en un proyecto comunitario que buscaba recuperar la memoria histórica escondida bajo las aguas del Caribe costarricense. Ese camino, construido colectivamente por familias, personas buceadoras, pescadores, juventudes, organizaciones sociales, instituciones públicas y especialistas nacionales e internacionales, permitió que el pasado 24 de junio de 2026 Maraya Jiménez Taysigue culminara en la Universidad de Cádiz, España, una etapa fundamental de su formación en el Máster en Arqueología Náutica y Subacuática.

Maraya Jiménez Taysigue

Más que un logro individual, la culminación de esta etapa representa el resultado de un proceso comunitario que durante años apostó por la formación de liderazgos locales para fortalecer la protección del patrimonio cultural subacuático y la memoria histórica del Caribe Sur.

Maraya es presidenta del Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCBEEM), organización comunitaria a la que se integró siendo adolescente y desde la cual ha participado en iniciativas de ciencia ciudadana, conservación marina, arqueología subacuática comunitaria y recuperación de la historia afrodescendiente e indígena de Cahuita.

Durante estos años, el CCBEEM ha impulsado un modelo de trabajo basado en la participación comunitaria que reúne juventudes afrodescendientes, indígenas Bribri y Cabécar, personas pescadoras, personas mayores, instituciones públicas, universidades y especialistas de distintos países. Ese proceso permitió consolidar investigaciones que alcanzaron reconocimiento nacional e internacional, entre ellas la identificación científica de dos barcos esclavistas naufragados frente al Parque Nacional Cahuita, vinculados al desembarco de cientos de personas africanas en marzo de 1710, un hallazgo que ha contribuido a reescribir parte de la historia del Caribe costarricense.

La oportunidad de cursar estudios avanzados en España surgió gracias al reconocimiento alcanzado por ese trabajo comunitario y al respaldo de instituciones como la UNESCO y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España. Sin embargo, la posibilidad de concretar esa formación dependió también de una amplia campaña de solidaridad impulsada desde la propia comunidad.

Mediante la iniciativa «Colón por Colón, euro por euro, dólar por dólar», numerosas personas, familias, organizaciones, rifas comunitarias, actividades de buceo y donaciones hicieron posible financiar la permanencia de Maraya en Cádiz. La campaña se convirtió en una expresión concreta de confianza en la capacidad de las juventudes del Caribe Sur para devolver ese conocimiento a sus comunidades.

En una declaración enviada a SURCOS, Maraya expresó que este proceso ha sido posible gracias al respaldo recibido:

«Todo esto ha sido gracias a la comunidad del Caribe Sur y de Costa Rica en general, la comunidad que me ha apoyado y me ha acuerpado económicamente, emocionalmente y en muchos otros sentidos. Me siento muy feliz.»

La joven explicó además que la ceremonia realizada el 24 de junio marca la culminación de una etapa, pero no el final de su formación. Actualmente participa en prácticas arqueológicas en la bahía de Algeciras, donde fortalece conocimientos en prospección, excavación, registro y uso de tecnologías aplicadas a la arqueología subacuática. Posteriormente regresará a Costa Rica para concluir su tesis, prevista para septiembre, y más adelante realizará prácticas profesionales en Campeche, México, especializadas en patrimonio cultural subacuático.

Por esa razón, y atendiendo la precisión realizada por la propia Maraya, esta publicación consigna correctamente que culminó esta etapa del Máster en Arqueología Náutica y Subacuática. Una vez aprobada su tesis obtendrá el título profesional correspondiente.

La investigación que desarrolla se encuentra estrechamente vinculada con la experiencia del CCBEEM y con el modelo de participación comunitaria construido en Cahuita. Esa continuidad también se refleja en la ponencia que presentará durante el I Congreso de Patrimonio Cultural de la Universidad de Costa Rica, titulada «Reconectando las raíces del Caribe Sur: gestión comunitaria del patrimonio cultural subacuático en Cahuita, Costa Rica», donde expone cómo las comunidades pueden convertirse en protagonistas de la investigación, protección y apropiación social de su patrimonio.

El proceso vivido por Maraya también ha encontrado eco entre personas descendientes de quienes protagonizaron la historia recuperada por estas investigaciones. Familiares de Miguel Maroto —africano de 16 años que desembarcó libre en las costas de Cahuita tras el naufragio de 1710 y cuyos descendientes viven hoy en Costa Rica— enviaron un mensaje a la comunidad en el que expresan:

«Muchísimas gracias por compartir la información, sin duda alguna un gran logro para todos ustedes que tanto han trabajado. Muchos éxitos para Maraya y a ustedes como comunidad en esta nueva etapa.»

Ese reconocimiento resume el significado de un proceso que trasciende la formación académica de una persona. Durante más de una década, la comunidad de Cahuita ha demostrado que la recuperación de la memoria histórica puede convertirse también en una herramienta para fortalecer la identidad, formar nuevos liderazgos, proteger el patrimonio cultural y natural y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.

La historia de Maraya Jiménez Taysigue es, en ese sentido, también la historia de una comunidad que decidió invertir en el conocimiento como forma de construir su futuro.

SURCOS invita a conocer el testimonio de Maraya Jiménez sobre este proceso de formación y sobre el papel que han tenido la organización comunitaria y la participación ciudadana en la recuperación de la memoria histórica y el desarrollo local; para ello presentamos el video compartido por el CCBEEM.

Paso Ancho por la Paz muestra que la construcción de conciencia nace desde las comunidades

El pasado 20 de junio, el Parque Los Héroes de Paso Ancho fue escenario de una jornada cultural, comunitaria y educativa que reunió a vecinas, vecinos, artistas, personas jóvenes, personas adultas mayores y delegaciones invitadas en torno a una misma convicción: la construcción de una cultura de paz comienza en los territorios y se fortalece mediante el trabajo organizado de las comunidades.

La actividad, denominada “Paso Ancho por la Paz”, formó parte del Festival Nacional Grito por la Paz, promovido por Buen Vivir Costa Rica y desarrollado simultáneamente en diversos cantones del país, entre ellos Desamparados, San Ramón, Nicoya, Tibás y León Cortés. En Paso Ancho-San Sebastián, la iniciativa fue impulsada mediante la articulación de organizaciones e instituciones comunitarias, entre ellas la Biblioteca Municipal Emma Gamboa, la Feria del Agricultor, el Hogar de la Esperanza y el Parque Los Héroes.

A lo largo de la jornada se realizaron diversas actividades orientadas a fortalecer la convivencia, la memoria histórica y el compromiso ciudadano con la paz. Entre ellas destacaron la inauguración del nuevo Mural de los Héroes, la exposición de fotografías históricas de la comunidad, la presentación de grupos de break dance, la siembra de árboles, juegos tradicionales para niñas y niños, la firma de la Carta por la Paz y la participación de cantores y poetas provenientes de Naranjo, Atenas, Moravia, Desamparados, San Francisco, Sarapiquí, Talamanca, Nicaragua y Paso Ancho.

La programación artística reunió expresiones musicales y poéticas que hicieron del parque un espacio de encuentro y reflexión. Asimismo, la presencia de estudiantes bribris de Talamanca y representantes de la Casa del Indio en Cartago aportó una dimensión intercultural que enriqueció la actividad y fortaleció los vínculos entre comunidades de distintos territorios.

Las personas organizadoras destacan que este tipo de iniciativas reflejan una convicción que ha venido creciendo en numerosos barrios y comunidades del país: la transformación social y la construcción de conciencia colectiva no se producen desde espacios externos, sino, más bien, desde los espacios comunitarios donde las personas se encuentran, dialogan, recuperan su memoria, fortalecen sus lazos y construyen propuestas compartidas para el futuro.

“Paso Ancho por la Paz” constituye así un ejemplo de cómo la organización comunitaria puede convertirse en una herramienta concreta para promover valores de convivencia, solidaridad, respeto y participación ciudadana. La experiencia se suma a otras iniciativas impulsadas en el marco del Festival Grito por la Paz, cuyo propósito es generar espacios de encuentro capaces de fortalecer la cultura de paz desde los territorios.

Las personas organizadoras expresaron además su agradecimiento a las más de 50 personas que colaboraron en la preparación de la actividad, a la delegación de estudiantes bribris de Talamanca, a la Casa del Indio en Cartago, a la comunidad que respondió al llamado y a todas las personas visitantes que compartieron mensajes de amor, esperanza y paz durante la jornada.

Palestina: la dignidad y lucha de los pueblos

José A. Amesty Rivera

Durante años nos han dicho que Palestina es un conflicto lejano, complicado y difícil de entender, nos repiten que es un problema milenario lleno de matices que sólo los expertos pueden explicar, pero para muchos pueblos de América Latina la cuestión es bastante más sencilla de lo que pretenden hacernos creer.

Cuando un pueblo vive bajo ocupación, cuando su territorio se reduce cada año, cuando miles de familias son desplazadas, cuando los bombardeos destruyen escuelas, hospitales y viviendas, y cuando la comunidad internacional mira para otro lado, estamos frente a una injusticia que cualquier persona puede comprender.

Por eso Palestina ya no es solamente un tema de Medio Oriente, se ha convertido en una causa mundial, una causa que interpela a quienes creen en la soberanía de los pueblos, en la autodeterminación y en el derecho de las naciones a vivir libres de la dominación extranjera.

En América Latina esta realidad tiene un significado especial, ya que nuestros pueblos conocen bien lo que significa sufrir la intervención de potencias extranjeras, el saqueo de recursos naturales, los bloqueos económicos, las presiones diplomáticas y las campañas mediáticas destinadas a justificar lo injustificable.

Nuestra historia está marcada por siglos de colonialismo: primero fueron los imperios europeos, después llegaron nuevas formas de dependencia económica, política y cultural; cambiaron los métodos, pero muchas veces el objetivo siguió siendo el mismo, impedir que los pueblos decidan libremente su destino.

Por eso la causa palestina encuentra tanta solidaridad en nuestra región, no porque las realidades sean idénticas, sino porque existe una experiencia común de resistencia frente a formas de dominación, que adoptan distintos rostros según la época y el lugar.

Defender a Palestina no significa estar contra el pueblo judío ni contra ninguna religión, esto es importante decirlo con claridad.

El pueblo judío sufrió algunas de las persecuciones más terribles de la historia, como el antisemitismo que provocó sufrimiento, discriminación y tragedias inmensas, culminando en el horror del Holocausto, este hecho debe ser reconocido y condenado sin ninguna ambigüedad.

Pero precisamente porque conocemos esta historia, también debemos afirmar algo fundamental, ningún sufrimiento histórico puede justificar la negación de los derechos de otro pueblo. La defensa de los derechos humanos no puede aplicarse según la conveniencia política de las grandes potencias; si creemos en la dignidad humana, debemos defenderla siempre y para todos.

Por esto rechazamos el antisemitismo con la misma fuerza con que rechazamos la islamofobia, el racismo, la xenofobia y cualquier forma de discriminación.

También rechazamos una práctica cada vez más utilizada, presentar cualquier crítica a las políticas del gobierno israelí, como si fuera un ataque contra todo el pueblo judío; una cosa es cuestionar las decisiones de un gobierno, y otra muy distinta es discriminar a una comunidad o una religión, ya que no son lo mismo.

Criticar las decisiones de un gobierno es un derecho democrático, de la misma manera que se cuestionan las políticas de Estados Unidos, Francia, Rusia, China o cualquier otro país, también pueden cuestionarse las acciones de Israel. Confundir deliberadamente estas cosas sólo sirve para bloquear el debate y evitar que se discutan problemas reales.

Otro aspecto que merece atención es el papel de los grandes medios de comunicación internacionales. Durante décadas, buena parte de la información sobre Palestina ha llegado al mundo filtrada por intereses políticos y geopolíticos muy concretos.

Las víctimas palestinas suelen aparecer reducidas a números, sus historias rara vez ocupan las primeras planas, sus voces son muchas veces invisibilizadas.

Mientras tanto, determinados relatos reciben una cobertura permanente y una legitimidad, que pocas veces se concede a otros pueblos que sufren conflictos similares.

No se trata de conspiraciones ni de explicaciones simplistas, se trata de reconocer que la información también es un terreno de disputa política, ya que los pueblos tienen derecho a conocer todas las versiones de los hechos para formar sus propias opiniones.

La cuestión palestina también nos obliga a reflexionar sobre el mundo en que vivimos, durante muchos se intentó imponer la idea de que unas pocas potencias tenían derecho a decidir qué gobiernos eran legítimos, qué guerras eran aceptables y qué pueblos merecían solidaridad internacional.

Sin embargo, el mundo está cambiando, cada vez más países reclaman relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la cooperación y la igualdad soberana entre los Estados.

Para América Latina, esta discusión es especialmente importante. La independencia política conquistada en el siglo XIX, sigue siendo una tarea inconclusa mientras persistan formas de dependencia económica, financiera y tecnológica.

Por esto la integración regional sigue siendo una necesidad estratégica, Bolívar soñó con una América Latina unida, porque comprendía que nuestros países aislados serían más vulnerables frente a los intereses de las grandes potencias, dos siglos después, esta lección mantiene plena vigencia.

La defensa de Palestina también nos recuerda la importancia de construir un mundo multipolar, donde ninguna potencia pueda imponer unilateralmente sus intereses sobre el resto de la humanidad.

Un mundo donde el derecho internacional se aplique a todos por igual, un mundo donde los derechos humanos no dependan del poder militar, económico o diplomático de quien los viola.

Desde una perspectiva latinoamericanista, la solidaridad con Palestina forma parte de una disputa más amplia, es la misma lucha por la soberanía que libraron nuestros libertadores, el combate de los pueblos indígenas que defendieron sus territorios, la pelea de quienes enfrentaron dictaduras, bloqueos e intervenciones extranjeras, la batalla de quienes creen que la dignidad no se negocia.

La izquierda latinoamericana tiene una responsabilidad importante en este debate, debe mantener una posición firme en defensa de los derechos humanos sin caer en prejuicios religiosos, étnicos o culturales, debe denunciar las injusticias donde ocurran, sin dobles raseros y debe recordar que los principios sólo tienen valor cuando se aplican de manera coherente.

Si estamos contra la ocupación de territorios, debemos estarlo siempre, si defendemos la autodeterminación de los pueblos, debemos hacerlo sin excepciones, si creemos en la igualdad entre las naciones, no podemos aceptar que algunas tengan más derechos que otras.

Palestina interpela precisamente esta coherencia; nos obliga a preguntarnos si los derechos humanos son realmente universales o si dependen de intereses geopolíticos, nos obliga a decidir si la soberanía es un derecho para todos o un privilegio reservado para unos pocos y nos obliga a recordar que la solidaridad internacional no es una consigna vacía, es un compromiso concreto con quienes sufren injusticias.

Por esto la causa palestina sigue despertando apoyo en sindicatos, movimientos estudiantiles, organizaciones populares, espacios culturales y comunidades de toda América Latina, ya que muchos reconocen en esta lucha algo que forma parte de nuestra propia memoria histórica.

La memoria de quienes resistieron la colonización, la memoria de quienes enfrentaron imperios, la memoria de quienes se negaron a aceptar que el poder de la fuerza estuviera por encima de la fuerza de la razón.

La solidaridad con Palestina no nace del odio hacia nadie, nace de una convicción profundamente humana y profundamente latinoamericana, que ningún pueblo debe vivir sometido, desplazado o privado de sus derechos fundamentales.

Y mientras exista un pueblo luchando por su tierra, por su soberanía y por su dignidad, esta causa seguirá encontrando eco en los corazones de millones de hombres y mujeres de Nuestra América.

Porque la lucha de Palestina, como todas las luchas por la libertad, nos recuerda una verdad sencilla pero poderosa, los pueblos pueden ser golpeados, pueden ser bloqueados, pueden ser silenciados durante un tiempo, pero nunca dejan de luchar cuando está en juego su derecho a existir y a decidir su propio destino.

Municipalidad de San José acuerda rendir homenaje a 19 soldados zapoteños que participaron en la Campaña Nacional de 1856

La Municipalidad de San José aprobó, en su sesión del 16 de junio de 2026, una moción presentada por el Concejo de Distrito de Zapote para rendir homenaje póstumo a 19 soldados costarricenses, originarios de esa comunidad, que participaron en la Campaña Nacional de 1856 contra la invasión filibustera encabezada por William Walker.

La iniciativa permitirá la realización, en una fecha que será definida posteriormente, de un acto cívico conmemorativo en la comunidad de Zapote en reconocimiento a estos patriotas que formaron parte de uno de los episodios más significativos de la historia nacional.

La Campaña Nacional de 1856-1857 constituye uno de los acontecimientos fundacionales de la identidad costarricense. En ella, personas de distintas regiones del país participaron en la defensa de la soberanía nacional frente a las fuerzas filibusteras lideradas por William Walker, cuya intención era extender su dominio sobre Centroamérica. La memoria de quienes participaron en esa gesta ha sido preservada mediante diversas iniciativas cívicas, educativas y comunitarias a lo largo de los años.

La Asociación Cívica y Cultural de Zapote expresó su satisfacción por la aprobación de la moción y agradeció al alcalde de San José, Diego Miranda Méndez, así como a la síndica Marilyn Astorga Molina, por el respaldo brindado a la propuesta.

Según indicó la organización, el acuerdo facilitará la realización de una actividad conmemorativa en honor de los 19 soldados zapoteños que participaron en la defensa del país durante la Campaña Nacional, fortaleciendo la memoria histórica de la comunidad y el reconocimiento de quienes contribuyeron a la defensa de la soberanía costarricense.

Imagen ilustrativa: https://museojuansantamaria.go.cr/campana-nacional/

El volcán Arenal cuenta una nueva historia

El volcán Arenal, el cerro Chato y el lago de Arenal. Foto: Luko Hilje

Luko Hilje
lukohilje@gmail.com

Por fin, tras años de larga espera, debido a varias circunstancias, recientemente ha visto la luz el libro Dos hombres y un volcán, escrito por mi prima María Isabel Quesada Rojas y yo, publicado por la Editorial Tecnológica de Costa Rica. Y ahora, el leerlo pausadamente, ya en su versión impresa, reafirmo mi convicción de cuán importante era saldar una deuda postergada por 89 años hacia aquellos siete valerosos compatriotas que en 1937 alcanzaron la cima del Arenal, para verificar —como lo sospechaban— que era un volcán, y no un inofensivo cerro.

Ahora bien, en cuanto a la génesis del libro, representa la suma de dos esfuerzos independientes, acerca de los cuales vale la pena comentar.

El volcán Arenal. Foto: Federico Chavarría Kopper.

En efecto, para el cincuentenario del muy destructivo despertar del volcán Arenal, ocurrido en 1968, me había propuesto rescatar varios textos escritos por mi tío Luis Castro Rodríguez en varias épocas, para preparar un artículo académico. Y, mientras estaba en esas, ya bastante avanzado en mis labores, me enteré de que hace 30 años, en 1996, María Isabel enfermera de formación había escrito un breve libro de remembranzas acerca de su padre Alberto (Beto) Quesada Rodríguez; lo intituló Un hombre y un volcán, y lo compartió con su familia, en formato digital. Fue por ello que, residente ella en la lejana San Carlos, y tras decenios de no vernos ni saber de ella, la contacté para que me compartiera su obra, lo cual hizo de manera gentil e inmediata.

Tras su lectura, me percaté de que, de manera muy sencilla, podía articular y fusionar mi proyecto con el de ella, para dar forma a un libro conjunto, lo cual aceptó gustosa. Y fue así como nació Dos hombres y un volcán, centrado en Luis y Beto —primos hermanos, nacidos de Naranjo, Alajuela—, pero sin ignorar a quienes los secundaron en sus afanes de exploradores.

Cabe aquí una digresión para indicar que el espíritu de aventura de Beto tenía una profunda raigambre familiar, quizás incrustada en los genes. Tan es así, que fueron varios de sus ancestros los fundadores de Villa Quesada —hoy Ciudad Quesada—, entre quienes figuraron su abuelo José Joaquín Quesada Rodríguez, su tío abuelo paterno Baltazar, su tío abuelo materno José María Quesada Ugaldetodos oriundos de San Pedro de Poás, más su tío Teófilo Quesada Quesada y su padre Lupicio Quesada Quesada. Por su parte, Beto fue uno de los primeros pobladores de La Fortuna, entorno totalmente agreste y colmado de peligros donde, a su llegada, ya vivían el nicaragüense Marcial Jarquín Bellorín y quizás unos pocos más recios colonos, como Ramón Villalta, quien residía en lo que hoy es el caserío de La Palma. Fue ahí donde Beto se instaló en 1934, a la edad de 34 años, casado y con dos hijos ya, tras hacer un denuncio de 50 hectáreas.

Unos dos años después se estableció en La Fortuna su primo hermano Ricardo Quirós Rodríguez, hermano de Luis por vía materna. Y sería su casa el sitio al que, de vez en cuando, concurriría su familia naranjeña, incluidas mi abuelita Ramona y mi madre Carmen Quirós Rodríguez, junto con los abundantes hijos de ésta.

A diferencia de Beto y Ricardo, quienes no tuvieron educación formal y se dedicaron siempre a las labores de finqueros, Luis cursó la secundaria en el Colegio Seminario y el Liceo de Costa Rica, además de que se graduó como maestro en la Escuela Normal de Costa Rica. Por tanto, la oportunidad de visitar a su hermano Ricardo y a su primo Beto lo puso en contacto visual con el espectacular cerro Arenal, y como era un lector voraz, además de que en su formación no faltó la vulcanología, posiblemente siempre le intrigó la verdadera naturaleza del citado cerro.

Asimismo, es casi seguro que los escasos habitantes de La Fortuna no ignoraban que, a la distancia, los pobladores de Villa Quesada habían observado en 1922 columnas de humo emergiendo del imponente cerro, acompañadas de temblores. Con el título Los pueblos de San Carlos están asustados con la aparición de un nuevo volcán, la prensa dio cuenta de estos fenómenos que, afortunadamente, no pasaron a más, sin determinarse a cabalidad si se trataba del despertar del coloso.

Esto explica que, dado que vivían en sus proximidades, a los nuevos habitantes de La Fortuna no les resultaría tan complicado ni demorado emprender el ascenso hasta la cumbre, para indagar si había huellas de vulcanismo.

Y fue así como en algún momento de 1936, Beto y su hermano Guillermo —residente en Villa Quesada—, junto con su primo Ricardo y algunos más, decidieron escalar el Arenal por su flanco boscoso, lo que facilitaba su ascenso, en contraste con otros sectores más expuestos y arenosos. Fue en esa oportunidad que descubrieron la célebre Laguna Clara o Laguna Azul, en sus estribaciones.

Enterado de este hecho, el empresario agrícola josefino Rodolfo Quirós Quirós —medio primo nuestro, dado que su padre Juan Bautista Quirós Segura era primo hermano de Ascensión Quirós Montero, mi abuelo— se entusiasmó con la idea de llegar hasta la cima y persuadió a mi tío Luis para organizar una expedición. Y ya para febrero de 1937 todo se había concretado para alcanzar esta meta. Fue así como, con Beto y Ricardo como baquianos, a Rodolfo y Luis se les sumarían los naranjeños Gustavo Quesada Rodríguez y Bercelio (Chelo) Castro Ramírez, más el finquero sancarleño Elías Kopper Cubero, para emprender el reto planteado.

Tras indecibles adversidades —que Luis narró con bastante detalle, gracias a su excelente pluma de periodista, porque también lo fue—, les tomó entre nueve y diez horas alcanzar la cúspide del supuesto cerro, y cerca de las tres de la tarde del miércoles 24 de febrero, cuando el denso velo de nubes que la cubría se disipó, pudieron atestiguar la presencia de un cráter bien definido, al igual que de fumarolas activas. Su gran incógnita era si se trataba de un volcán extinto o en formación, y tomaría nada menos que 31 años en despejarse, y de manera muy violenta, en la mañana del lunes 29 de julio de 1968.

Esta es la esencia, el hecho central sobre el cual gravita nuestro libro, en el que María Isabel relata el indisoluble vínculo afectivo de su padre Beto con el volcán, en tanto que yo me valgo del rico legado de mi tío Luis para narrar de primera mano los acontecimientos asociados con ese significativo ascenso.

Pero, en realidad, el libro abarca mucho más, pues Luis tuvo la oportunidad de retornar dos veces, una en 1950 y otra en 1959, en tanto que Beto lo hizo incontables veces, ya fuera con sus hijos o con visitantes interesados que llegaban desde diferentes puntos del país, y cuyos nombres quedaron registrados en una bitácora que él mantenía en su casa.

Al fin de cuentas, gracias a la existencia de estos materiales escritos, con nuestro libro se ha podido recuperar del olvido y la desmemoria una porción sustancial de la historia asociada con el Arenal y, como lo acoté al principio, ha hecho posible saldar una añeja deuda con quienes hace casi un siglo acometieron el desafío de conquistar sus alturas, para develar tan prolongado, escondido y acuciante misterio.

Miguel Ángel Rodríguez y el tribunal de la historia

Glenm Gómez Álvarez, Pbro.

“La justicia juzga actos. La opinión pública suele juzgar personas enteras.”

Hay imágenes que una nación no debería olvidar. No para alimentar resentimientos ni para reabrir heridas, sino porque contienen lecciones que una democracia madura está obligada a aprender.

Una de esas imágenes pertenece a la memoria reciente de Costa Rica. El Dr. Miguel Ángel Rodríguez, expresidente de la República y secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), regresaba al país para enfrentar la justicia y nunca utilizó la importancia de su cargo para evadir los procedimientos judiciales.

Regresó. Y el país entero observó cómo era trasladado bajo custodia —en perrera— mientras grupos de personas golpeaban el vehículo en que viajaba, gritaban insultos y celebraban anticipadamente una condena que todavía no había sido pronunciada por ningún tribunal.

Para algunos, aquellas escenas fueron presentadas como una victoria contra la “impunidad”. La prensa, ciertamente, cumplió un papel indispensable al investigar hechos que merecían ser investigados. Precisamente por la importancia de esa función resulta legítimo preguntarse también por los límites y responsabilidades de ese poder, pues existe una diferencia fundamental entre una acusación y una sentencia, entre investigar y condenar. Cuando esas diferencias desaparecen, la verdad deja de ser el objetivo principal y pasa a serlo la satisfacción colectiva de ver a alguien caer.

La historia demuestra que las multitudes rara vez condenan por sí solas. Antes se construyó un relato, se seleccionaron los hechos que debían recordarse, se estableció quiénes serían los héroes y quiénes los villanos. La indignación colectiva suele tener arquitectos, aunque con frecuencia permanezcan fuera del foco público. Por eso toda democracia debería preguntarse no solo quién fue acusado, sino también quién tuvo el poder de moldear la percepción de quienes acusaban.

Veinticinco años después, los procesos siguieron su curso, los tribunales emitieron sus resoluciones y los expedientes se cerraron.

Por eso resulta tan pertinente la insistencia de don Miguel Ángel Rodríguez en la memoria histórica. No se trata de reivindicar privilegios. Se trata de recordar los hechos completos. Todos los hechos. No solamente aquellos que favorecían las tesis dominantes de un determinado momento.

La memoria histórica tiene una curiosa tendencia: recuerda perfectamente a los acusados y olvida con facilidad a los acusadores. Costa Rica recuerda los nombres de Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón Fournier y José María Figueres. Pero pocos recuerdan hoy los nombres de quienes ejercían el poder de acusar, investigar, filtrar información o construir las narrativas públicas que marcaron aquellos años.

La historia exige examinar con el mismo rigor todas las formas de influencia pública. La observación no busca desacreditar a nadie. Busca recordar que acusar también es ejercer poder.

Por eso el caso de Miguel Ángel Rodríguez trasciende la figura de un expresidente, pues existe además una dimensión que suele desaparecer detrás de los expedientes y los titulares. Quien es sometido a una condena pública anticipada no enfrenta únicamente un proceso judicial. Enfrenta la sospecha permanente, el deterioro de su reputación, el silencio de antiguos amigos, el sufrimiento de su familia y una forma particular de soledad que pocas veces aparece en las crónicas.

No se trata de debilitar a la prensa- soy orgullosamente periodista-. Sería un grave error. Se trata de recordar que ninguna institución puede reclamar para sí una autoridad moral exenta de responsabilidad. Ni los políticos. Ni los jueces. Ni los fiscales. Ni los periodistas. La democracia exige rendición de cuentas para todos.

Miguel Ángel Rodríguez acudió a los tribunales. Compareció ante la opinión pública y ante el juicio inquisitorial de otros políticos. La pregunta que permanece abierta es si quienes contribuyeron a aquella gigantesca maquinaria de acusación están dispuestos a comparecer con la misma honestidad ante el tribunal de la historia.

Museo Indígena de Boruca presentará una charla sobre el libro del Indio Venancio

Por Uriel Rojas

✅Será este jueves 11 de junio.

El Museo Comunitario Indígena de Boruca presentará este jueves 11 de junio, a partir de las 4 de la tarde, una charla con el antropólogo José Luis Amador, quien es el autor del libro “Venancio Mora y el Árbol Mágico de Palmar Sur”.

Será un espacio para conversar con los vecinos de la comunidad sobre la vida y legado de este personaje boruca, que emigró hacia las tierras de Palmar Sur a principios del siglo XX, vivió el impacto de la época bananera y murió en 1967 en Caña Blancal de Osa, junto a su familia.

La charla está orientada a develar aspectos históricos y simbólicos que se describen en el libro y busca también, devolver parte de la información de la obra a la comunidad.

El Museo Comunitario Indígena de Boruca se ubica en Boruca centro, 25 metros al norte del Salón Comunal de la comunidad.

Para más información pueden contactarse al 2730-1089 o al 8819-1281

Correo electrónico: laflordeboruca@gmail.com

No habrá réquiem por quienes quieren que olvidemos / Parte 2

Rafael A. Ugalde. Q.*

Fidel en sus cien años sigue fusil al hombro luchando contra el fascismo de ayer y hoy como “brazo armado y expresión más acabada del pensamiento reaccionario burgués e imperialista».

Sí alguna duda hubo en la edición anterior como el imperialismo europeo nos “premió” con quintas columnas para secar los intentos revolucionarios en Hispanoamérica, es cuestión de revisar como la Revolución mexicana de 1910 es reducida a simple “evolución” y “reformas”.

Es hasta que, en 2018, los mexicanos escogen entre el “neocorporativismo “como única opción de desarrollo por quienes se habían enriquecido sirviendo al Partido Revolucionario Institucional (PRI), o elegían con todo y el temor infundado por los medios de desinformación tradicionales, algo distinto que les devolviera patria, pusiera a los viejitos, los jóvenes sin becas y los obreros con salarios congelados, en el centro de todas las decisiones economicistas de sus tecnócratas.

La campaña entonces a favor de la familia, la religión y la democracia desatada por estas elites de la llamada “derecha” neoliberal encontró asidero incluso allende de las fronteras mexicanas con amenazas abiertas como retirar inversiones si el “comunismo” chavista y cubano – haciendo alusión a Venezuela y Cuba – tomaba el control de México.

Nada del desastre pronosticado por los multimillonarios organizados en el “corporativismo” ocurrió. Por el contrario, 13 millones de mexicanos fueron rescatados de la pobreza, empresas españolas que controlaban gran la producción de electricidad se les pagó sus inversiones y les dieron las gracias, las mañas introducidas por grupos de intereses acostumbrados a ordeñar la seguridad social, están bajo control y disminuyen, por ende, con asombro las muertes por falta de atención adecuada etc.

Ciertamente, México está remotamente lejos de derrotar cinco siglos de coloniaje y bandolerismo oficial, pero sin ser declarada nación “comunista” o “socialista” logra, modernizando su poder judicial, la Comisión Nacional Electoral de grosero servilismo pasado etc., devolver un poco de confianza a millones de nacionales bajo el zapato de “la dictadura perfecta” ideada por un achacoso y corrupto PRI.

Los “corporativistas” se identifican en todas partes como grupos poderosos con intereses económicos específicos, que logran aglutinarse alrededor de gobiernos de mano dura encabezados generalmente por un ejecutivo con competencias de “gerente”, mientras la llamada “derecha” Hispanoamericana tiene marcada debilidad por modelos reformistas, defensores de valores tradicionales como la religión, la paz social, la institucionalidad etc.

Ambos protagonistas son populistas por excelencia y se nutren principalmente de amplios sectores de la denominada clase media, por lo que es usual que en determinados momentos históricos juntos cierran filas con el fascismo, como expresión reaccionaria del imperialismo.

Así, por ejemplo, las luchas revolucionarias en República Dominicana, de vieja data desde antes de 1940 (México, Colombia, Venezuela, Argentina, etc., tuvieron sus propios líderes reformistas) fueron frenadas en seco como Joaquín Balaguer Ricardo, quien sirvió a los gringos durante 22 años, en la década de los sesenta como modelo a seguir en la región,

Allá como acá el esfuerzo fue titánico para borrar de nuestro ADN y la memoria colectiva, con leves excepciones, las grandes luchas populares desde principio del siglo XIX hasta mediados del XX.

Sin embargo, esa alma de resistir y luchar está allí, tapadita “es más bonita” para muchos, de vez en cuando se viste de pueblo paraguayo y dice basta ya de corrupción y evasión de impuestos por ustedes ricos malditos.

En Bolivia se trajean de Aymara y mineros para desgañitarse con su ¡yankis ustedes no mandan aquí!, mientras en Honduras los hijos de Lempira, Morazán y la Berta Cáceres advierten a Trump que ¡esta patria no es de tus nos narcos!, etc.

Y nuestro país no ha sido la excepción en Nuestra América, como cuando su pueblo triunfó sobre la “república bananera” de la “Yunai”, Todo un acontecimiento con un antes y un después para miles de trabajadores y trabajadoras, que, hoy, siguen beneficiándose.

En una entrevista para la agencia Prensa Latina en la década de los ochenta con el líder de los comunistas locales, Manuel Mora Valverde éste no titubeó en calificar dicha huelga como “histórica”, porque según enfatizó, “definió de una vez por todas el aguinaldo como un derecho ganado para todos los trabajadores de nuestro pueblo”.

Recuerdo perfectamente la rememoración hecha por él en su amplia biblioteca de su residencia de San Pedro, cuando narró que los jefes del enclave bananero habían ordenados a sus “esbirros” disparar contra los “subversivos” llegados desde San José para alterar “el orden” y la “paz” en aquellos confines.

  • ¿Sí es cómo usted dice, por lo que no me caben dudas, cuál fue entonces el secreto para mantener la cohesión de la huelga y en los trabajadores?

  • Re/. La solidaridad entre los trabajadores y el clarísimo convencimiento de ellos en cuanto a que su lucha no podía perderse. Fíjese que como había ordenes de eliminar a sus dirigentes, visitábamos por la noche a los trabajadores en sus barracones, mientras en el día escondíamos a nuestra gente en la montaña, muchas veces con hambre y bajo fuertes aguaceros”.

Eso es lo que quieren que te oculte. Ni como periodista, vecino de un barrio humille o simplemente como jovenzuelo aún, rehuiré a la trinchera en la que la vida me ponga. No señoritos ni señoritas. No importa si son nuevos “socialdemócratas “, “socialistas democráticos”, del “progresismo” o “corporativistas”. ¡No! ¡No pidan imposibles!

Estos bananeros y bananera, sin no otro título que la conciencia desarrollada por el constante choque con una dura realidad social no escogida por ellos, obtienen así, a fuerza de razón y alma, reajustes en sus salarios, pago de horas extras, vivienda digna para los bananeros y sus familias, así como servicios de electricidad y agua potable, entre otros. ¡Y sin ceder un solo principio!

Pero esta conciencia – tengo aún dudas si ella es posible alcanzarla hoy solo a través de correos electrónicos y WhatsApp – tiene su peligro para quienes no dejan las mañas de culpar al socialismo y el comunismo de todo lo malo que ocurre en el planeta (Ver Laura Fernández, presidenta de la república, conferencia de prensa 27/5/2026).

Sí fuera como afirma la mandataria de esta bendecida nación con más maestros que soldados – repito lo que me enseñaron desde la escuela y me enfatizaron en los Estudios Generales de la benemérita U.C.R – los comunistas de Vietnam tendrían a su pueblo viviendo en la época de las cavernas.

SÍ… Una “Suiza Centroamericana” que según el Atlas Comparativo de la Defensa en América Latina y el Caribe publicado en 2016, muestra gastó seguridad la escandalosa suma de 949.094.945 dólares, superior a la suma de El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, con militares de carrera aglutinados alrededor del ejército. (Consúltese: https://actualidad.rt.com/actualidad/244484-pais-latinoamericano-tiene-altos-gastos-seguridad).

En contraste con la paz vivida, los comunistas de Vietnam sufrieron una guerra impuesta durante 20 años, pero se han repuesto y hoy ese país tiene una robusta industria farmacéutica. En su sistema integrado de seguridad social coexisten la medicina moderna, la tradicional con miles de años de curar gente y terapias propias de procedencia china e india.

No se han documentado todavía entre los vietnamitas que alguien haya muerto esperando un cateterismo ni que hayan fallecido personas esperando una cita con el especialista, que siguen vivos en la lista de espera, seis meses después de su entierro.

Otro ejemplo, que a muchos ilustrados y otros del bajo mundo preferirían no saber nada, tiene que ver – para desgracia de ambos sectores – con la siempre solidaria Cuba, bloqueada y asediada inmisericordemente por los verdaderos enemigo de los pueblos.

No está de más recordar que en ocasión de la pandemia del Covid 19 no solo inmunizó a su población con vacunas desarrolladas por su industria farmacológica, sino que cuando los ecuatorianos y bolivianos caían en las aceras, dijo presente.

Se trató de las inyectables Abdala, Soberana 02, Soberana Plus, Mambisa y Soberana 01, con las cuales inmunizaron a más de 11 millones de cubanos bloqueados.

Empaque de dosis inmunológicas contra el cáncer. (Información y foto tomada de https://insurgente.org/cuba-presento-hebersavax-un-producto-de-su-biotecnologia-con-grandes-potencialidades-en-la-lucha-co).

Siete años después de aquella pandemia, la ciencia médica cubana, en peores condiciones materiales que en 2019, pone nuevamente a disposición de los pueblos otra vacuna como terapia contra el cáncer.

Se trata de la CIMAvax- EGF desarrollada integralmente por el ya conocido mundialmente Centro de Inmunología Molecular, inaugurado desde 1994.

Las dosificaciones están orientadas s luchar contra el cáncer avanzado de pulmón. Esta aprobada actualmente en naciones como Argentina, Paraguay, Perú, Colombia, Bosnia y Kazajistán,

De esta manera, Cuba se pone a la cabeza en América Latina para dotar a su seguridad social de una terapia para ese mal in creciendo en el mundo.

Sin petróleo, su gente movilizada para enfrentar una posible invasión anunciada por Trump y ya sin inversionistas privados, esta isla resiste en dar semejante “mal ejemplo”, en cuanto a lo que son capaces de alcanzar los pueblos cuando son soberanos y verdaderamente independientes.

La hostilidad contra todo logro alcanzado por los pueblos alcanza incluso a la República Popular China, posesionándonos la idea que el Partido Comunista Chino tiene esclavizados de hambre a más de 1.400 millones de personas.

Juegan con tan poca nobleza contra el sentido común de la gente que nos llevan a que creamos que los chinos aún recurren a las señales de humo para que los habitantes de Pekín se comuniquen con los de Shanghái.

¡La mentira, sin duda alguna, tiene patas cortas!

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R, miembro deL Comité Bolivariano de Solidaridad con los pueblos.

No habrá réquiem por quienes quieren que olvidemos / Parte 1

Rafael A. Ugalde. Q.*

Epigrafie por el centenario de Fidel; pues ya nos habías advertido que en las luchas de los pueblos solo sobreviven los valientes, los que resisten; no sobreviven los cobardes ni quienes hacen concesiones a sus compas.

Primero apareció en redes sociales un video realizado por quienes se presentan como estudiantes universitarios, en el marco del proyecto de “armonización” de la producción privada de electricidad, aprobado incluso por los diputados de la fracción pasada del Partido Liberación Nacional (PLN), pero no refrendado en la actual, como si se tratara de una Costa Rica a oscuras antes de que los “socialdemócratas” llenaran de luz el país, a partir de 1949.

Es la historia oficial. Quien triunfa siempre la escribe para que todos la repitan. Para los antiguos romanos era una forma de conquista e inicio de toda subyugación Así, los pueblos bajo su control quedaban condenados a tropezarse siempre con la misma piedra.

Sin embargo, la excepción fue la del historiador y analista ramonense, Oscar Barrantes, en su artículo “El reformismo y el electorerismo”, que no se tragó este anzuelo. Después de él todo es mansedumbre.

Vean la actualidad de Uruguay. El Frente Amplio de nuevo en el gobierno. ¿Y para qué? La oligarquía uruguaya y el imperialismo tranquilos”, dice en su análisis al abordar el fenómeno en Nuestra América de la socialdemocracia, el llamado socialismo democrático etc. que desde principio del siglo pasado sirvió como dique de contención para detener en seco intentos de revoluciones en México, Costa Rica, Perú, Argentina, entre otros.

La cuestión de Barrantes va dirigida concretamente a Uruguay, pero la pregunta podría dirigirse perfectamente a Perú actual, cuya explicación sobre golpes de estado armados, judiciales y fin de cualquier reforma sin el visto bueno de los nuevos colonialistas, se divisa ya desde 1928, a raíz de la dramática ruptura de José Carlos Mariátegui con Víctor Raúl Haya de la Torre

El primero apostará por una revolución de y para los trabajadores, en tanto Haya de la Torre defiende un frente antimperialista de vocación “reformista” y” democrática”.

Mariátegui llega a calificar de “pequeño burgués” la propuesta de Haya de la Torre, indiscutible líder socialdemócrata en la región, quien permaneció asilado por varios años en la embajada de Colombia, asediado por la dictadura del general Manuel Odría (1948-1956). El periodista y autor de 7 ensayos falleció por unas series de complicaciones en su salud el 16 de abril de 1934, en plena producción revolucionaria.

Dicho video comentado, obviamente, se dirigía a la juventud en un intento de posesionar la idea de una Costa Rica nueva a partir del golpe de estado de 1948, como sí no hubiera existido antes la llamada “república cafetalera”, responsable de mandar a imprimir libros de texto a Paris para enseñar a leer a los hijos de los campesinos, sentar las bases de nuestra sanidad, construir puentes que aún se conservan, etc.( Mas información en “Pongámonos Serios con Andrés Fernández: Lo que te ocultan sobre Costa Rica antes del 48”; https://primeralinea.cr/pongamonos-serios-con-andres-fernandez-lo-que-te-ocultan-sobre-costa-rica-antes-del-48/).

De esta manera, con trabajo de “cirujano”, se ha borrado de la memoria colectiva las grandes luchas sociales anteriores a 1950, reduciéndolas a reformas posteriores en los servicios públicos y derechos como electricidad, salud, aguinaldo, jornadas laborales de ocho horas, educación, etc., sin mayores amenazas contra la integridad del modelo.

Ya hemos aceptado mayoritariamente, por ende, que muestro Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) no es el resultado de grandes luchas surgidas desde las más humildes bases de nuestros pueblos, que incluso, no se andaban por las ramas llamando a la desobediencia civil si era el caso, antes de 1948.

En un segundo momento, cuando el enfrentamiento echaba chispas entre “reformistas” y “corporativistas” por el plan de “armonización” del servicio de electricidad, los mensajes por correo electrónico y el WhatsApp eran ya inmanejables, con eslóganes sobre la misma línea como el “ICE no se vende, se defiende”, “diga no a los apagones” etc.

Así llegamos hasta la conferencia de prensa de la presidenta Laura Fernández (27/5/2026) presentándonos, a diferencia de los anteriores eslóganes, una Costa Rica propia del “todo o nada” heredera, del “corporativismo” de moda y diseñado últimamente contra nuestros pueblo en función, sí o sí, de los intereses de los grandes consorcios estadounidenses.

En una síntesis apretada, la mandataria, sin mencionar la palabra “corporativismo” – en marcha forzada para Hispanoamérica – nos ofrecerá un excelente diagnóstico de la economía, el futuro halagador del empleo, eso sí, como el resto de la zona, nos advierte como país del peligro latente de los comunistas y enemigos del progreso, además vagabundos.

Así, tanto quienes se oponen al proyecto de “armonización” o sus defensores, parten de la misma historia: 1949. No hubo las entonces Juntas Progresistas que aportaron luchas populares importantes, junto a sus pueblos que exigían agua potable, caminos, salud, electrificación, entre otros. Pero, además, formaron múltiples luchadores sociales que anteponían el bien común, por encima del individualismo. (https://www.google.com/search?q=aportes+de+las+juntas+progresistas+antes+de+1948&oq=aportes+de+las+juntas+progresistas).

De esta herencia indiscutible de la lucha de clases, es de la que no quieren saber nada el actual “socialismo democrático”, la “socialdemocracia”, el “socialcristianismo” o simplemente “progresismo”- no importa el nombre – pero que canalizada oportunistamente casi siempre da buenos resultado electorales.

Sin duda alguna estos sectores deben haberse sentido humillados por ser metidos en el mismo saco de los comunistas, pues la mandataria resultó igual o más “democrática” que los “chancletudos”, “socialdemócratas”, “socialistas democráticos”, “izquierda” corronga etc. metiendo todos por igual en el mismo costal.

Debemos recordar – gústenos o no – que cuando hablamos, por ejemplo, del aguinaldo, tiene importancia resaltar la lucha popular que significó la conquista del derecho mencionado, porque no fue un “regalo” voluntario de quienes siempre han dicho qué y cómo se hacen las cosas en este país.

No sobra decir, en honor a quienes quieren que olvidemos, que luego de constantes luchas de los trabajadores, la administración de José Figueres Ferrer, promulga en 1954 la llamada ley del aguinaldo (norma N°1835) solo para los empleados del gobierno central. En 1955 (ley N°1981) se extiende a quienes venden su trabajo en las municipalidades e instituciones autónomas.

Sin embargo, está ampliamente documentada la lucha de los trabajadores de la zona sur de nuestro país contra la Compañía Bananera, debido a que en dicho enclave se negaban a pagar el decimotercer mes. Durante 26 días los bananeros, en las condiciones más adversan, no dan muestra de palanganeo alguno, hasta que llegó su victoria. Sudada y hasta olorosa a sangre por la inmisericorde represión policial, como suele ocurrir en estos casos, pero victoria sin genuflexiones. (https://historiauned.net/index.php?option=com_content&view=article&id=517:difusion-historica-la-huelga-del-aguinaldo-1959).

¡Por eso no hay perdón y olvido para quienes quieren que enterremos de dónde venimos!

En la entrega 2 seguiremos recordando algunas luchas populares y por qué el socialismo espanta tanto a doña Laura y los reformistas e izquierdas de cafetín que dicen combatirla. Veremos algunos desastre de los comunistas en algunos países.

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R y miembro del Movimiento Bolivariano de Solidaridad con los pueblos.

Escámez vuelve en fragmentos al Museo del Jade

Se presentará de manera gratuita este fin de semana en el Museo del Jade. La dramaturgia parte de la vida de Julio Escámez como un territorio de rupturas, donde la persecución política, el desplazamiento, la creación artística y la memoria dialogan con el presente.

Este fin de semana en el Museo del Jade en San José, se presentará la obra Fragmentos de Julio, una propuesta del proyecto Teatro UNA, con los aportes del Taller de dramaturgia y el Laboratorio escénico digital de la Escuela de Arte Escénico de la Universidad Nacional (EAE-UNA).

“Lejos de proponer una reconstrucción biográfica lineal, la obra activa el legado del pintor y muralista chileno Julio Escámez mediante una dramaturgia fragmentaria que articula memoria, archivo, testimonio y experimentación estéticadijo Ailyn Morera, académica de la EAE-UNA, quien trabajó la propuesta dramatúrgica y quien codirige la puesta en escena.

Fragmentos de Julio” es una propuesta escénica que reconstruye, la vida del muralista a través de imágenes, memorias y testimonios, la puesta en escena recorre su infancia, su compromiso artístico, la violencia política en Chile y su exilio en Costa Rica.

Más que narrar una biografía, la obra activa su legado como experiencia: el arte aparece como resistencia, memoria y acto político. En escena, el pasado no se representa, se vuelve presente, e invita al espectador a completar los fragmentos y a repensar el lugar del arte en la historia y en la vida.

Antes de su llegada a Costa Rica en 1974, Escámez, nacido en Chillán en 1925, ya era una figura relevante dentro del muralismo chileno y latinoamericano. Fue discípulo de Laureano Guevara y se vinculó a los movimientos artísticos de izquierda que promovían un arte comprometido socialmente.

De acuerdo Morera, la obra “es una propuesta de teatro documental que incluye ficción y rinde homenaje a don Julio Escámez por su trayectoria universitaria y su aporte a cultura y el arte de este país”.

Este proyecto articula a estudiantes y académicos de Teatro UNA, del Taller de Dramaturgia y del Laboratorio Escénico Digital. “Hemos tenido acompañamiento por parte de la profesora Marta Rosa Cardoso, en colaboración con el Centro de Gestión del Acervo Artístico (CGAA-UNA) y la Escuela de Arte y Comunicación Visual, custodios de la obra y el archivo de Escámez” comentó Mario Blanco, coordinador de Teatro UNA y codirector de la obra.

La puesta mezcla archivos, testimonios, escenas dramatizadas y lenguajes contemporáneos asociados al Laboratorio Escénico Digital. En la puesta en escena participan los estudiantes Kevin Leiva Salazar, Daniel Calvo Fernández, Fiorella Castillo Calvo y Kendall Rojas González.

Fragmentos de Julio se presentará este viernes 29 de mayo a las 7 p.m. sábado 30 y domingo 31 a las 4 p-m- en el Museo del Jade ubicado en San José, la entrada es gratuita y puede reservar su espacio al WhatsApp 8804-6050

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica