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Etiqueta: migración costarricense

A un año de su deportación en grave estado de salud, familiares y el Colectivo Causa Sur convocan a velada en memoria de Randall Gamboa Esquivel

El próximo jueves 3 de septiembre se cumple un año desde que Randall Gamboa Esquivel fue deportado a Costa Rica tras haber sido detenido y puesto bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Poco después de su llegada al país, en grave estado de salud, el pezeteño de 52 años falleció. Desde entonces, sus familiares exigen explicaciones a las autoridades sobre lo ocurrido durante su detención.

Para conmemorar la fecha, la familia de Randall y el Colectivo Causa Sur convocan a la «Velada en Memoria de Randall Gamboa Esquivel», un espacio para recordarlo, honrar su vida y acompañar a sus familiares y amigos. La actividad se realizará el jueves 3 de septiembre, a las 6:00 p.m., en el Parque de San Isidro, Pérez Zeledón. Se invita a las personas asistentes a vestir de blanco y llevar una vela.

«Porque por lo mucho que le amamos, no podemos permitirnos olvidar su historia», señaló Greidy Mata Esquivel, hermana de Randall.

El programa incluirá presentaciones artísticas de Karol Barboza, Vampel y Mariana Salas (cantautores), Silvia Elena y She Santana (poetas), y una intervención plástica de Katherina Janedeova, además de un acto conmemorativo con palabras de familiares de Randall.

«Nosotros como miembros del Colectivo Causa Sur, nos sentimos identificados con la lucha de esta familia y nos unimos a sus exigencias por respuestas de parte de las autoridades pertinentes. Este evento no es solo para recordar a Randall sino también para hacer saber a las autoridades que seguimos esperando justicia», manifestó Elena Abarca, vocera del colectivo.

Cronología del caso, según la documentación aportada por Causa Sur:

  • Diciembre de 2024: Randall es detenido por el ICE por reingreso a territorio estadounidense.

  • Mediados de junio de 2025: tras mantener contacto diario con su familia mediante videollamadas, la comunicación se detiene por completo. El ICE indicó al Consulado de Costa Rica que el detenido «no deseaba comunicarse», afirmación que la familia rechaza.

  • 23 de junio de 2025: es ingresado al hospital Valley Baptist Medical Center, en Texas.

  • Agosto de 2025: una abogada voluntaria lo encuentra en estado vegetativo, catatónico, desnutrido y deshidratado.

  • Septiembre de 2025: es deportado a Costa Rica en un vuelo ambulancia. Sus familiares denunciaron que llegó en total estado de abandono, sucio, con la boca llena de sangre seca y con múltiples úlceras expuestas y descuidadas en su cuerpo.

  • En el Hospital de Pérez Zeledón se le diagnosticó encefalopatía (daño cerebral severo) y rabdomiólisis (descomposición grave del tejido muscular).

  • Entre octubre y diciembre de 2025: la Cancillería de Costa Rica envió notas diplomáticas al Departamento de Estado de Estados Unidos exigiendo explicaciones; las autoridades estadounidenses han evitado dar respuestas claras hasta la fecha.

Ticos y ticas de la diáspora votando en Londres

Reportado por Laura Scott-Rosales tica en Londres

Este 1.º de febrero, la comunidad costarricense empadronada en Londres ha llegado (y sigue llegando) a ejercer su derecho al voto antes que cierren la mesa de votación a las 6 p.m. Las filas son largas, de hasta dos horas de espera, para llegar a la única mesa de votación, ubicada en la Biblioteca Pública de Victoria, habilitada especialmente para este fin, ya que la Embajada de Costa Rica es un espacio muy pequeño.

En Europa, en muchos países no hay embajada costarricense ( países tales como Europa del Norte, o Europa del este o países bajos), así que la gente se empadrona en sedes principales como Madrid, Berlín, Roma, otras y Londres. Hoy en Londres se ven personas que vienen desde Noruega, Escocia, Dinamarca, Irlanda del Norte. Vienen solas, se miran parejas con niñas y niños y familias enteras que se empadronaron en Londres como su opción de votar. Estas personas recorrieron largas distancias para cumplir con la responsabilidad y el privilegio de votar. Las filas rodean la biblioteca, pero la espera es paciente, amistosa y serena.

Mientras tanto, se comparten historias, preocupaciones, opiniones y también ese cariño especial que une a desconocidos que, estando lejos, se reconocen en cuanto escuchan el acento tico. Es el amor por la patria lo que nos convoca y nos mantiene unidas y unidos.

Lo que más se repite en las conversaciones es este mensaje: “Ojalá que nuestros compatriotas en Costa Rica estén saliendo a votar. Estamos muy preocupados por lo que está pasando. No es momento de indiferencia ni de postergar decisiones. Costa Rica necesita defender su democracia. Por favor, salgan a votar.”

No es solo un caso más

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Regresó a casa de la peor forma posible: humillado, lacerado en todo su cuerpo, en estado vegetal y sin poder hablar. Es esta una de las maneras en las cuales la política migratoria de Estados Unidos trata a los migrantes deportados: los animaliza y barbariza hasta el extremo.

No hablamos de los cientos de miles de centroamericanos que han recibido para sí la dureza del sistema migratorio emprendido este año por el ¿presidente? Donald Trump y que ya en las administraciones demócratas de Obama y Biden habían sido duramente castigados con las peores y antihumanas acciones de detención, rechazo y deportación.

Hablamos del costarricense Randall Barboza Esquivel, quien fuera detenido en diciembre anterior por encontrarse en estado irregular en aquel país. De inmediato fue recluido en el sistema de detención de ICE y durante varios meses mantuvo comunicación con su familia hasta perderla por completo en junio de este año.

A partir de allí fue declarado desaparecido; las autoridades migratorias estadounidenses lo deportaron en setiembre, siendo otra persona, en condiciones deplorables de salud.

Al tiempo de escribir esta columna se conoce del deceso de Randall en el hospital de Pérez Zeledón, siendo quizá uno de los casos que quedarán en la impunidad para siempre.

Es uno de los cientos de costarricenses que conforman el sistema migratorio desde el sur del país (Pérez Zeledón-Zona de Los Santos) hacia los Estados Unidos. Con el afán de mejorar sus condiciones de vida, emprendió la experiencia migratoria, que se vio truncada con las condiciones ya conocidas.

Saber exactamente qué le ocurrió entre junio y setiembre es una impronta para sus familiares, que ahora claman justicia una vez fallecido. Una y otra vez “pegaron” contra la impenetrable muralla de la institucionalidad migratoria del país del norte buscando respuestas. Nunca las obtuvieron.

Su política, ya lo dijimos en varias ocasiones, es una vergüenza. Como vergonzoso fuera el que el gobierno de Costa Rica aceptara dos vuelos con personas deportadas al promediar la primera parte del año.

La situación de Randall no es un número más en la indigna estadística de la peor estructura migratoria a nivel global. Se trata de humanidad y justicia, dos conceptos que hoy en día se han difuminado hasta volverse invisibles.

Nos toca a quienes creemos en ellos restituirlos, traerlos al presente, volverlos letra viva para que esta civilización deje la barbarie y vuelva a creer en sí misma.