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Etiqueta: Ministerio de Cultura y Juventud

La cultura costarricense desde el Estado

Adriano Corrales Arias*

CULTURA es uno de los términos que más acepciones tiene. Es un concepto polisémico y dinámico. Sus abordajes han sido diversos y complementarios a través de la historia, por esa razón debería considerársele desde la interdisciplinariedad, para así lograr una integralidad semántica.

En general, podría definírsele como “el conjunto de conocimientos y rasgos característicos que distinguen a una sociedad, una determinada época o un grupo social”. En todo caso, cuando hablamos de cultura, nos referimos a creencias, normas, valores, lenguaje, símbolos, tecnología, patrimonio, identidad. En otras palabras, hablamos de la actividad humana en su conjunto y de sus relaciones con la naturaleza y el cosmos, sobre todo de la producción simbólica a través del tiempo en espacios geográficos y socioeconómicos diferenciados.

En nuestro país la visión estatal de la cultura ha sido excluyente y elitista. Desde el “Olimpo” de los liberales, hasta el nacimiento del Ministerio de Cultura (PLN), se le concibe como la promoción de las “Bellas Artes”, las cuales deberían extenderse al pueblo para “culturalizarlo”, “cultivarlo”. Los liberales la concebían mancomunada con el sistema educativo, cual actividad “civilizatoria” que pretendía homogenizar su visión de mundo, es decir, privilegiaban su intención ideológica.

El dispositivo creado por el PLN en los años setenta del siglo pasado, ha sido vallecentrista y eurocéntrico, léase, colonial, salvo esfuerzos aislados y fallidos de regionalización con débiles discursos antropológicos sobre las culturas populares o “vivas”. Esa visón paternalista todavía subsiste. De allí la gran confusión en muchos artistas, quienes confunden el amplio concepto etnográfico con el de “arte” o “gestión cultural”. Por ello, se habla de un “sector cultura” difuso y asimétrico, el cual no sabemos si se define por su producción, su gremialismo o su filiación con el estado y su políticas, mejor dicho, la ausencia de ellas.

El neoliberalismo que lidera la contrarreforma con el afán del desmantelamiento del Estado Social de Derecho, erigido desde los años cuarenta del siglo pasado, le ha entregado esas tareas a las industrias culturales. Los últimos gobiernos del PLUSPAC así lo han venido haciendo y, el Ministerio de Cultura y Juventud (vaya híbrido), a pesar de su ingente labor en sus instituciones adscritas y en el apoyo a algunos productores artísticos, ha devenido en un cascarón desfinanciado y en una suerte de gran agencia de producción festivalera.

Las declaraciones de un candidato ultra conservador y de su escudera (diputada electa) han puesto el dedo en la llaga al gritar a los cuatro vientos, sin inmutarse, lo que otros quieren pero callan desde hace rato: cancelar el MCJ por ineficiente y burocrático (tiene menos del 1% del presupuesto nacional). Es decir, privatizar sus órganos desconcentrados y asignarle a las industrias culturales el resto. De allí a un Hollywood o Disney ticos no estaríamos tan lejos. Quizás ello quiso decir la señora escudera del enviado de los organismos financieros internacionales, quien bien podría convertirse en presidente de esta res ya no tan pública.

El día en que la CULTURA se convierta en el centro de una propuesta política al interior de un robusto proyecto país, tal y como corresponde, estaríamos hablando de inclusión, equidad, justicia social, defensa de los patrimonios tangibles e intangibles, de soberanía tecnológica y alimentaria y de las diversas identidades y expresiones simbólicas de quienes ocupamos este pequeño y bendito territorio. Es decir, estaríamos ante una auténtica acción sociocultural, corazón de toda actividad política.

Sin embargo, por ahora, sepamos que la CULTURA, desde la contrarreforma neoliberal, está clausurada. Aunque sigue viva y resistiendo en nuestras comunidades, en nuestros quehaceres, en nuestros sueños, en nuestras memorias.

*Escritor.

La [in]cultura de ir a Disney y ver películas en TV

Mario Solera

El candidato presidencial del partido Progreso Social Democrático, señor Rodrigo Chaves, dijo que “el sector cultura en Costa Rica ha estado abandonado por muchos años”. Esto es cierto, seguidamente menciona “[…] el presupuesto del Ministerio de Cultura se lo comen todas esas organizaciones, la Junta de Administración del Melico Salazar, la Junta de Administración del Teatro Nacional, la junta de administración del museo tal. Pura burocracia […]”. Por otra parte, la señora Pilar Cisneros, candidata a la Vicepresidencia y diputada electa por el mismo partido, ante los problemas fiscales a causa de la pandemia de Covid-19, dijo hace dos años en entrevista a Multimedios canal 8, “[que el país] puede vivir uno o dos años sin cultura”. “Sí, cultura se va a quedar… pero, como dijo don Pepe Figueres “para qué tractores sin violines” y lo comprendo perfectamente, pero vea don Douglas, si usted está hasta aquí (señala su cuello) con su familia, no se va Disney y si no puede ir al cine pues vea las películas que le ofrece la televisión abierta…”

¿Qué entenderán por cultura estas dos personalidades de la política costarricense?

Cultura es una palabra con presencia usual en los medios de difusión y en instituciones de enseñanza general básica o superior. Es de uso común en las personas, como hablar de comida, del clima, de la calidad de vida, etc. Es una palabra que, para las masas, al parecer define algo intangible, o un grupo, generalmente extraño al nuestro, o un pueblo o sociedad distinta a la nuestra. Definir cultura es problemático.

La Antropología vio nacer el término. Para Grimson, la “Cultura” nació con el propósito de oponerse a la “Alta Cultura” y el racismo imperante al buscar diferencias entre distintos grupos humanos con los que se encontró Europa. La primera definición de cultura se opuso a la idea de existencia de personas “cultas” y personas “incultas”. Por ejemplo, en la Europa del siglo XVIII, así como también en la Costa Rica de finales del siglo XIX y prácticamente hasta el presente, se concibe una persona “culta” en tanto sea estudiada y sensible a las artes, la ópera o el teatro, y dueño de ciertas costumbres de etiqueta y vestimenta que lo identifica también como persona perteneciente a grupos pudientes.

Tylor, ante lo expuesto, en 1871 asocia el concepto de cultura a todo aquel conocimiento, tradición, costumbre y hábito inherente a la persona dentro de una sociedad. Dice Tylor: “La cultura… en su sentido etnográfico, es ese todo complejo que comprende conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto que miembro de la sociedad.”

Definiciones más cercanas a nuestra época proponen la cultura como “sistemas simbólicos compartidos que son acumulativas creaciones de la mente.”, según dice el reconocido antropólogo, filósofo y etnólogo francés, Claude Lévi-Strauss; o según el lingüista y antropólogo estadounidense, Roger Keesing “las culturas son sistemas que sirven para relacionar a las comunidades humanas con sus entornos ecológicos”.

De esta manera, y de acuerdo con lo dicho por Cisneros, ¿podríamos vivir dos años sin relacionarnos con nuestros entornos ecológicos?, ¿podríamos por dos años dejar de crear sistemas simbólicos acumulativos?, ¿podríamos dejar de tener conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres o cualquiera otra capacidad o hábito adquirido en nuestra sociedad, por dos años? A todas luces, el término cultura, en cualquiera de sus definiciones citadas y otras existentes, es mucho más que ir a Disney o mucho más que ver películas.

Por otra parte, el Ministerio de Cultura y Juventud, junto con sus direcciones e instituciones adscritas, en Costa Rica, es el ente rector oficial de una pequeña parte, denominada “arte”, de esto que hemos tratado de definir como “cultura”; y dado el histórico presupuesto exiguo que tiene, menos del 1% del presupuesto nacional, muchas de sus actividades se deben realizar ad honorem.

Soy músico, profesor pensionado de la Universidad de Costa Rica. Fui funcionario del Ministerio de Cultura y Juventud, así como también miembro, ad honorem, del jurado de Premios Nacionales y del jurado de las Becas Taller otorgadas por este órgano oficial. Conozco muy bien el funcionamiento de este ministerio y sus enormes limitaciones presupuestarias. Por otra parte, he ejercido mi profesión de músico intérprete, tanto en el Valle Central como en las regiones periféricas, y conozco muy bien las necesidades y penurias del mundo artístico.

Ante lo expuesto, me rehúso a pensar que el señor Rodrigo Chaves, con su docta formación económica, reduzca los problemas operativos del Ministerio de Cultura y Juventud, a la burocracia y al supuesto consumo presupuestario de las juntas administrativas. Por otra parte, me rehúso a creer que la señora Pilar Chaves, con docta formación en comunicación, conciba cultura como ir a Disney o ver películas.

El sector cultura, en nuestro país y para la oficialidad, se reduce exclusivamente a las manifestaciones artísticas, las cuales erróneamente, se han visto como accesorias, salvo a comiensos del siglo XX cuando, en la construcción de la nación, los del grupo denominado el “Olimpo”, vieron a las artes y especialmente a la música europea, como una necesidad para educar y presentar a Costa Rica ante el coro de naciones, en tanto república culta y desprovista de bárbaros, entiéndase pueblos originarios o personas “incultas”. En efecto, tiene razón el señor Chaves, este sector ha estado abandonado por muchos años. Esto es grave.

Sin embargo, es más grave aun, el que una diputada electa y un candidato presidencial, a dos décadas de haber iniciado el siglo XXI, mantengan un concepto arcaico y europeizante, es decir, propio de la colonialidad, tratando de demostrar mediante el reductio ad absurdum, que cultura es el Ministerio de Cultura o ir a Disney. Si por la víspera se saca el día, dejaremos de hacer cultura, es decir, dejaremos de tener conocimiento, arte, creencias, derecho, ética, costumbres, hábitos, etc., por cuatro años, en caso de ganar las elecciones este grupo político. Tiene entonces la palabra el partido Progreso Social Democrático, claro, después de estudiar al menos, un poco de antropología.

FEUNA denuncia situación crítica por recortes a cultura

“La cultura y el arte son inversión”, subraya la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (FEUNA), en un pronunciamiento donde denuncia la situación crítica del sector cultural, debido a los recortes presupuestarios al Ministerio de Cultura y Juventud. 

Suscrito por la secretaria general, María Clareth Calderón, el pronunciamiento de la FEUNA establece: 

“Denunciamos desde la FEUNA la situación crítica en la que se encuentra el Ministerio de Cultura y Juventud de frente al presupuesto del próximo año y tras los recortes que ya atravesó la institución para su presupuesto del 2021 desde la Comisión de Asuntos Hacendarios. 

La crisis sanitaria ha significado afectaciones que ha golpeado a distintos sectores, uno de los más afectado es el sector cultural, el Ministerio de Cultura y Juventud, ente encargado de las distintas políticas del sector cultural desde antes de la pandemia se vio afectado por recortes significativos en su presupuesto anual.

Con presupuestos recortados y una situación que no se recupera y que ha afectado históricamente a las personas artistas del país y al gremio, es importante mantener una posición sobre el presupuesto 2022 presentado en la Asamblea Legislativa. 

El presupuesto es de 48 mil cien millones, establecido por Hacienda, ese presupuesto representa el 0.42% del presupuesto total del gobierno, vivimos en un país que no invierte ni un 1% de su presupuesto en cultura. Además, este ministerio es el que tiene más órganos desconcentrados y 8 programas que requieren de asignación de recursos a partir del Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Anual de cada institución. El presupuesto para el año 2022 asignado con respecto al 2021 es de 408 millones menos, de igual forma se presentaron diferentes mociones para la incorporación de diferentes superávits que se puedan ejecutar y financiar proyectos, lo que podría incrementar el presupuesto. 

El año anterior se realizaron recortes al Ministerio tras Moción de varias diputaciones, rebajas a: Ministerio de Cultura y Juventud, Museo Nacional de Costa Rica, Museo de Arte Costarricense, Museo Histórico Cultural Juan Santa María, Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, Centro Cultural e Histórico José Figueres Ferrer, Casa de la Cultura de Puntarenas, Gestión y desarrollo Cultural, Sistema Nacional de Bibliotecas,  Programa Promoción de las Artes, Centro Nacional de la Música, Sistema Nacional de Educación Musical, Teatro Nacional, Teatro Popular Melico Salazar, Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, Centro de Producción Artística y Cultural, Dirección General del Archivo Nacional, Consejo Nacional de la Política Pública de la Persona Joven.

Las mociones presentadas con rebajos significativos al presupuesto del sector cultura afecta directamente todas sus actividades centrales (mantenimiento, alquiler, pago de servicios, insumos, telecomunicaciones, informática…) Reduce el presupuesto destinado a las diferentes becas (Becas Taller, Puntos de Cultura, proyectos recibidos en las diferentes convocatorias), investigación y conservación de patrimonio, promoción de las artes, producción artística y cultural.Se añaden también diferentes reducciones como en los fondos a los procesos en diferentes comunidades; afectaciones al 50% en la atención de los espectáculos asociados al PND y la misión del TNCR, sin capacidad en contratos a directores, gremio de teatro, danza y música, diseño de vestuarios, escenografía y utilería, cierre del programa “Érase una vez” y diferentes producciones y reducción al fondo del Fauno del Centro Costarricense de producción cinematográfica. La no participación del MCJ en la Feria del Libro dejaría sin trabajo a más de 300 personas. Vulnerabilidad a los Centros Cívicos por la Paz y la labor en Casas y Centros de cultura. Desaparece el proyecto “Teatro en el Aula” con más de 15.000 estudiantes beneficiados, desaparece el Festival Nacional de Danza y el Encuentro Nacional de Teatro con más de 25 agrupaciones y más de 200 personas beneficiarias. Los montajes de la Compañía Nacional de Teatro, Danza y sus actividades docentes con más de 350 talleres que incluyen 3723 estudiantes dentro y fuera de la GAM. 

A pesar del panorama del año anterior y el presente año, el sector cultural se mantiene en el país sembrando semillas de esperanza y demostrando la necesidad de invertir en arte y cultura para lograr un país que logre su desarrollo. Sin embargo, la situación de crisis aún se mantiene, la crisis sanitaria se acrecienta y afecta directamente a todo el sector en un año que se avecina lleno de incertidumbre”. 

¡LA CULTURA Y EL ARTE SON INVERSIÓN!

Para más información comuníquese con la Oficina de Comunicación UNA 8334-4150.

 

Compartido con SURCOS por UNA Comunicación.

MUSADE con el apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud convocan al 17° concurso Arco Iris “Dibujando huellas de mujeres visionarias”

Comunicado

SURCOS comparte la siguiente información:

La Asociación Mujeres Unidas en Salud y Desarrollo (MUSADE) fundada en 1986 es una organización de mujeres que promueve la igualdad y la autogestión de las mujeres. Esta organización de bienestar social organiza desde el 2005 un concurso llamado Concurso Semilla Arco Iris, con el fin de trabajar desde el arte y la creatividad para abordar temas de derechos de las mujeres. Este año se llevará a cabo la edición 17 del concurso con apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud. La convocatoria para participar es abierta a toda mujer mayor de 18 años que viva en Costa Rica y la inscripción es en modalidad virtual mediante un formulario o presencial visitando las instalaciones de MUSADE.

Para mayor información puede comunicarse al 24454885 de MUSADE, o escribir al correo electrónico: musade1986@gmail.com

Adjuntamos el comunicado oficial:

La agonía de un ministerio

Adriano Corrales Arias*

Cerca de su cincuenta aniversario, parece que la emergencia nacional por la pandemia pone a flote la crisis que arrastra el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), acumulada en los últimos treinta años y acelerada en los últimos diez. Gracias a la contrarreforma neoliberal iniciada en los años ochenta del siglo pasado con los tristemente célebres Planes de Ajuste Estructural (PAEs), dicho ministerio ha sido despojado de algunas de las funciones estratégicas para las que originalmente fue creado. Por eso carga con serias limitaciones para responder a una realidad cambiante y también en crisis, la cual se expresa en una sociedad trastocada por el cambio global y por una creciente y profunda desigualdad estructural.

De cara a su aniversario (y ante el opaco bicentenario de la “república”), muchas personas pensamos que bien valdría la pena realizar un balance colectivo del ministerio y de las políticas culturales en Costa Rica para repensar lo que se ha hecho y se ha dejado de hacer y, fundamentalmente, sobre el rol que debería jugar el MCJ en el futuro cercano, sin olvidar que, al menos simbólicamente, también es el ministerio de la juventud. Es una tarea pendiente y es de esperar que el mismo ministerio se aboque a ella con la presencia organizada de los sectores involucrados en el quehacer cultural y artístico del país.

En retrospectiva, es importante recordar que el 5 de julio de 1971, mediante la Ley No. 4788, se crea el Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, de tal modo que la cartera involucraba también a la Juventud y al Deporte. (El pequeño ministerio se había incubado en la otrora Dirección de Artes y Letras del Ministerio de Educación, cuyo gran impulsor, entre otros, fue el artista y arquitecto Rafael “Felo” García). En los años setenta y parte de los ochenta, funcionó el Movimiento Nacional de Juventudes (MNJ) un vigoroso proyecto con casas de la juventud por todo el país. Por cierto, el actual Ministro de la Presidencia fue Director del MNJ por mucho tiempo. Más tarde eliminaron al “movi” (así lo llamábamos) porque estaba ayudando a crear dirigentes juveniles conscientes y críticos (¡con instructores israelíes!), muchos de ellos pasaron a la izquierda. Y, además era el ente rector del deporte; luego se creó el ICODER y le quitaron esa papa caliente al ministerio cuyo quehacer en esa rama era casi decorativo.

Es importante también recalcar que la creación del MCJ obedeció al objetivo estratégico del proyecto original promovido por los llamados “hombres de letras” del Partido Liberación Nacional, jefeados por don Alberto “Beto” Cañas Escalante, en un contexto marcado por la guerra fría y por las consecuencias de la guerra civil con sus persecuciones y su anticomunismo. Como en tantas otras acciones socialdemócratas y socialcristianas, el MCJD funcionó para institucionalizar conflictos y sectores “en pugna”. El Ministerio nace sin saldar la eterna disputa entre “Cultura” y/o “Bellas Artes”, es decir, entre la visión “bellaletrista y bellartística” y el concepto antropológico en el cual la cultura se entiende de manera más amplia e integral. Era una concepción difusionista: fortalecer las bellas artes y llevar la cultura a quienes no la “tenían”, ir a las comunidades con un proyecto de extensión patriarcal social demócrata. Para ello había que crear conjuntos artísticos (OSN, CNT, CND, TNT…) y museos entre otros entes; más tarde, cuando el concepto antropológico se fue imponiendo, se crearon direcciones regionales y Casas de la Cultura con un nuevo discurso acerca de “regionalización” ante el pudor de una conciencia vallecentrista asumida a medias. Eso hizo aguas muy pronto y el ministerio no se reactualizó sino que, al contrario, se recortó.

Ya entrado el nuevo milenio, el MCJ se fue adaptando a la contrarreforma y extendiéndose más al espectáculo (FIA, FNA, Feria del Libro, Festival de Cine, etc.) y apoyando las incipientes industrias culturales. Era claro, la actividad cultural pasaba de ser prioridad del estado (benefactor) a dejarse en manos de la iniciativa privada que, de todas maneras (rezaba el slogan) “produce libertad”. En los últimos años se le ha dado prioridad a los “pequeños productores de cultura” (artesanos y emprendimientos “artísticos”) e incluso los grandes proyectos de masas tipo FIA o FNA hicieron aguas, ya por la desidia, ya por la impericia de los tres últimos (des)gobiernos. Es claro que el ministerio transita a la deriva dependiendo de las administraciones o de las “personalidades” de sus ministros o ministras, así como de sus equipos de trabajo.

Ante la crisis algunos “artistas” pegan el grito al cielo (uno pregunta: ¿por qué no lo hicieron antes?, ¿por qué hasta los tiempos del Covid 19?) y amenazan con acusaciones y anatemas a la vez que lanzan un estentóreo SOS. Muchos de ellos comparan al ministerio con una suerte de CNP, ICT, INVU o IMAS, sin comprender la naturaleza del mismo ni la amplitud del concepto cultura. Otros, como quien esto escribe, pensamos que es demasiado tarde para pataleos, que hace muchos años le dieron el tiro de gracia. La contrarreforma neoliberal lo precarizó, los tres últimos gobiernos lo desmantelaron. Sin embargo, “del ahogado el sombrero”, algo se puede rescatar. Pero se precisa de una reforma total del estado que lo revitalice y lo coloque a la altura de los tiempos. En otras palabras, se trata de preservar y fortalecer el Estado Social de Derecho que la contrarreforma neoliberal ha venido debilitando y ahora quiere rematar. La pregunta es: ¿será posible?

Finalizo con la frase de un cantautor colocada en una de las redes sociales: “Muchos de los que reclaman ahora parece que han estado muy cómodos durante tantos años de silencio”.

*Escritor.
Cédula 2-332-689. Tel. 8373 6899.

 

Imagen: Presidencia.

UNED: Inicia Programa de Capacitación para la Gestión Sociocultural en Región Atlántica

  • Artistas del circo, el teatro, la danza, el diseño gráfico, la producción audiovisual, el diseño de modas, cuenta cuentos, artesanos, educadores y muchas otras personas vinculadas con la cultura de la Región Atlántica se unieron para fortalecer sus capacidades
  • El Programa es un proyecto interinstitucional entre la UNED, el Ministerio de Cultura y Juventud y la Universidad de Costa Rica.
  • Programa de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria representa a la UNED

 

Artistas del circo, el teatro, la danza, el diseño gráfico, la producción audiovisual, el diseño de modas, cuenta cuentos, artesanos, educadores y muchas otras personas vinculadas con la cultura de la Región Atlántica, se unieron para fortalecer sus capacidades. El pasado 17 de marzo asistieron a la primera clase oficial del año 2018 del Programa de Gestión Sociocultural, un proyecto de capacitación interinstitucional entre el Ministerio de Cultura y Juventud, la Universidad Estatal a Distancia y la Universidad de Costa Rica.

UNED Inicia Programa de capacitacion para la Gestion Sociocultural en Region Atlantica2

El Programa busca fortalecer las capacidades metodológicas y teóricas de las personas gestoras culturales, que sienten la necesidad de capacitarse y formarse en temas que han ido aprendiendo sobre la marcha, en el trabajo comunal. El programa educativo se impartió en el año 2017 como plan piloto para dos grupos, uno en Orotina y el otro en San José, para un total de 35 graduados.

En este 2018, el Programa tiene como sede a Guápiles, reunió a 32 estudiantes con edades que van desde los 19 a más de 55 años, provenientes de Guápiles, Siquirres, Limón, Sarapiquí, Cariari, Bataan, Rio Jiménez, Puerto Viejo, Finca Once y otras comunidades cercanas. El grupo de gestores culturales se reunirá durante un año, los sábados cada quince días en la Escuela Barrio Los Ángeles de Guápiles, que funciona como Sede de la UNED durante los fines de semana.

La idea de este Programa es abrir espacios para la gente que no ha podido estudiar gestión cultural, aunque ya la realiza de forma empírica. Deseamos fortalecer sus capacidades con herramientas teóricas y prácticas, que les permitan desarrollar su labor con un enfoque integral. Que logren desarrollar procesos participativos de gestión sociocultural, involucrando a las comunidades en los procesos de investigación, en la elaboración de propuestas y proyectos, así como en la evaluación de los procesos”, explicó Luisa Paz, representante de la UNED en el Programa.

Los estudiantes que participan en la capacitación, se seleccionan por medio de un formulario, entrevistas programadas con cada postulante y evaluaciones que permiten una selección bastante objetiva de los integrantes del grupo de estudios. Además se procura la representatividad de hombres y mujeres por partes iguales y una representatividad etárea, de oficios y profesiones, así como de lugares de procedencia. El resultado de esta selección son grupos muy heterogéneos, con una gran diversidad de experiencias que enriquecen enormemente los procesos de aprendizaje de todos los participantes, que están unidos por un tema en común que es la gestión sociocultural comunitaria.

Vinculación inter institucional exitosa

UNED Inicia Programa de capacitacion para la Gestion Sociocultural en Region Atlantica3

El Programa de capacitación lo constituyen seis cursos que se imparten en tres cuatrimestres con el siguiente orden: Creatividad y herramientas para el trabajo con grupos; Fundamentos de la gestión sociocultural; Herramientas para la investigación sociocultural; Elaboración de proyectos socioculturales; Comunicación y organización; e Incidencia para la gestión sociocultural. Cada curso aprobado se certifica por un total de 72 horas, para un total de 442 horas al finalizar los seis cursos.

El plan piloto que se ejecutó en el año 2017, fue evaluado en varios momentos del proceso, tanto los profesores, como la metodología, los contenidos de los cursos y la logística. Con las recomendaciones incorporadas por el equipo coordinador, se inicia este 2018, la segunda promoción en Guápiles.

Luisa Paz explica que el comité coordinador del Programa de Gestión Sociocultural cuenta con un representante de cada universidad; en el caso de la UNED es Luisa Paz funcionaria del Programa de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria. La representante por la UCR es Marianela González, de la Escuela de Administración educativa y por parte del Ministerio de Cultura es Fresia Camacho.

Por otro lado, las personas enlaces en Guápiles con el grupo de estudiantes son Xiomara Araica, extensionista de la UNED en el Centro Universitario de Guápiles y Jaime Chacón, coordinador regional para Limón del Ministerio de Cultura.

 

Por Martha V. Herrera Pérez / Comunicadora de la Dirección de Extensión Universitaria, UNED

 

Enviado por Martha V. Herrera Pérez.

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