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Etiqueta: moratoria minera

“Abrir para cerrar”: cerrar abriendo y abrir cerrando

Por: Kevin Sánchez Saavedra
Antropólogo Social
Profesor Titular
Universidad de Panamá
kevin.esanchez@up.ac.pa

El 2 de octubre, en una conversación entre antiguos compañeros de la promoción de 1995 del Colegio Rodolfo Chiari de Aguadulce, uno de ellos soltó una frase sobre otro compañero:

“…está como esta gente de la mina: hay que cerrarla, pero hay que abrirla; para poder abrirla, tenemos que cerrarla, pero no sabemos si cerrarla porque hay que abrirla; pero ¡sí la vamos a cerrar!, ¡pero abriéndola!”.

Nos reímos. Sin embargo, la frase se quedó con nosotros. Quizás porque, detrás del relajo entre compañeros, había una síntesis bastante certera del momento que vive Panamá con el proyecto Cobre Panamá. A veces el lenguaje cotidiano consigue hacer algo que no logra un informe de cientos de páginas: desnudar las contradicciones.

“Abrir para cerrar” no es una ocurrencia de estos días. La fórmula acompaña al presidente de Panamá, José Raúl Mulino desde su llegada al poder. En su discurso de toma de posesión, el 1 de julio de 2024, afirmó que la situación de la mina representaba un potencial peligro ambiental y anunció una “estricta auditoría”. Añadió entonces que el plan de “abrir para cerrar de forma definitiva, segura y positiva para nuestro país dependería del resultado de ese estudio ambiental”.

Dos años después, la expresión dejó de ser solamente una fórmula política. El 30 de septiembre pasado, la comisión interministerial creada para analizar el futuro de la mina entregó al presidente diecisiete recomendaciones. La principal consiste en evaluar un nuevo acuerdo con Minera Panamá (First Quantum Minerals), que permita resolver los arbitrajes internacionales y establecer las condiciones para una eventual puesta en marcha que conduzca a un cierre ordenado, autofinanciado, sin costo para el Estado y sin posibilidad de prórroga. El propio gobierno aclara que todavía no existe una decisión definitiva ni se ha determinado la figura jurídica que tendría ese eventual acuerdo.

La intención parece sencilla: la mina necesita cerrarse, cerrar cuesta muchísimo dinero y la propia operación debería producir los recursos necesarios para pagar ese cierre.

Pero allí empieza el verdadero problema.

Porque una cosa es mantener una mina cerrada bajo condiciones de seguridad y otra muy distinta es volver a producir para poder cerrarla.

Nadie debería minimizar los riesgos de dejar abandonada una instalación de esa magnitud. Una mina no desaparece cuando cesa la extracción. Quedan tajos, depósitos de roca, plantas, aguas de contacto, infraestructuras y enormes volúmenes de relaves. La auditoría integral encargada por el Estado supuestamente evaluó aspectos ambientales, legales, laborales, tributarios, técnicos y operacionales, además de riesgos actuales y pasivos ambientales futuros. Hay razones técnicas, entonces, para afirmar que el cierre de una mina semejante exige trabajo, vigilancia y dinero.

El problema aparece cuando de esa afirmación se pasa a otra: que para cerrarla hay que volver a explotarla. En cuyo caso encontramos, por lo menos, cinco contradicciones.

Primera contradicción: política

Todos sabemos que Cobre Panamá no dejó de operar porque la empresa hubiese llegado al final previsto de su proyecto. Tampoco porque el gobierno anterior y la compañía hubiesen acordado tranquilamente un plan de cierre. El cese ocurrió después de las movilizaciones sociales de 2023 y de la sentencia de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la Ley N° 406.

Eso importa, y mucho si colocamos en la balanza que miles de panameños y panameñas expusieron sus cuerpos, tiempo, sustento, vida doméstica, vínculos, seguridad, futuro y emociones en esa lucha. Para muchas familias el duelo y las heridas siguen abiertas.

Si el gobierno actual decide ahora que la mina debe volver a producir, aunque sea con el propósito declarado de cerrarla, tendrá que explicar qué relación existe entre esa decisión y lo ocurrido en 2023. No basta con afirmar que se respetará el fallo de la Corte. Hay que explicar social y materialmente cómo se respeta.

Segunda contradicción: legal

La Ley N° 407 declaró una moratoria por plazo indefinido para nuevas concesiones destinadas a exploración, extracción, transporte y beneficio de minerales metálicos en Panamá. El gobierno sostiene ahora que el instrumento para ejecutar un eventual cierre autofinanciado no sería ni un contrato-ley ni una concesión minera. Pero todavía no sabemos cuál sería.

Y allí surge una pregunta elemental: si una empresa extrae mineral, lo procesa, lo transporta y lo comercializa, ¿cómo llamaremos jurídicamente a eso? Cambiarle el nombre al instrumento no resuelve automáticamente el fondo del asunto.

Tercera contradicción: económica

Esta es una de las más preocupantes. Según lo explicado por la Comisión, el cierre podría requerir miles de millones de dólares y extenderse durante décadas. La idea es que el propio proyecto genere los fondos necesarios.

No obstante, hay un antecedente que no debería pasar inadvertido. Desde antes de 2019, el proyecto ya contemplaba provisiones financieras para el cierre, estimaciones de costos para distintos escenarios —incluido un cierre no programado— y una garantía de responsabilidad ambiental aprobada por MiAmbiente. El cierre, por tanto, no era una obligación imprevista ni un costo desconocido para la operación. Entonces, ¿por qué, ante el cierre del 2023, la solución propuesta pasa ahora por extraer más cobre para poder pagarlo? Probablemente aquellas provisiones no fueron suficientes para enfrentar las condiciones actuales, pero precisamente por eso sería necesario explicar cuánto de aquellas provisiones existen hoy, cuál es su alcance y por qué resulta insuficiente antes de presentar la nueva extracción como mecanismo de financiamiento.

Al mismo tiempo, el ministro de Economía y Finanzas de Panamá ha insistido en las pérdidas que supone para el país mantener la mina sin producción, y ya se habla nuevamente de miles de empleos directos e indirectos asociados a actividades en la mina. Eso es comprensible. La minería genera actividad económica. El artículo “Natural Resources and Local Communities: Evidence from a Peruvian Gold Mine”, de Fernando Aragón y Juan Pablo Rud (2013), mostró en el caso de Yanacocha que una mina puede generar incrementos en ingresos locales mediante empleo, servicios y compras a proveedores cercanos.

Pero los beneficios no cuentan toda la historia. Los mismos Aragón y Rud (2016), en “Polluting Industries and Agricultural Productivity: Evidence from Mining in Ghana”, encontraron que la productividad agrícola en zonas cercanas a minas de oro cayó significativamente, y señalaron la contaminación como la explicación más plausible. Una economía minera puede producir riqueza y, al mismo tiempo, trasladar costos hacia otros territorios, actividades y poblaciones.

Por eso hay otra pregunta que no deberíamos perder de vista: si para cerrar es necesario volver a contratar trabajadores, reactivar proveedores, exportar cobre, generar ingresos fiscales y devolver a la mina un peso considerable dentro de la economía nacional: ¿qué ocurrirá después?

Porque las economías también crean dependencias.

Hoy podríamos abrir para cerrar. Mañana podríamos escuchar que cerrar provocaría desempleo. Después que afectaría las exportaciones. Luego que disminuiría el crecimiento. Y más adelante que sería irresponsable detener una actividad nuevamente importante para la economía. ¿Tales dudas son nuevas o ya las hemos escuchado de algunos sectores político-empresariales?

Entonces la pregunta dejaría de ser cuánto cuesta cerrar, y pasaría a ser otra: ¿cuándo podremos permitirnos cerrar?

Cuarta contradicción: ambiental

Panamá ya tiene experiencia con minas que terminan, pero cuyos efectos permanecen. El estudio “Ecological and Health Risk Assessments of an Abandoned Gold Mine (Remance, Panama)”, realizado por Ana Cristina González-Valoys y un equipo de investigadores (2021), encontró en la antigua mina de Remance residuos expuestos, contaminación por elementos potencialmente tóxicos y riesgos para las comunidades cercanas, particularmente para los niños y las niñas.

Como se sabe, cerrar no significa desaparecer.

El estudio global “Impacts of Metal Mining on River Systems”, publicado en la revista Science en 2023 por Michael Macklin y otros investigadores, estimó que millones de personas viven en planicies afectadas por residuos de minería metálica y mostró cómo los contaminantes pueden desplazarse por los sistemas fluviales y permanecer almacenados durante largos períodos.

Por eso sería irresponsable decir simplemente: “cierren mañana y váyanse”. Pero sería igualmente irresponsable convertir esa complejidad ambiental en una autorización automática para volver a explotar.

La contradicción ambiental es, en realidad, todavía más amplia. No comienza con el cierre ni termina con la posibilidad de una reapertura. Incluye los efectos ya producidos sobre aguas, suelos, bosques, hábitats, paisajes y comunidades; los costos que pueden seguir acumulándose durante años; y las formas de vida humanas y no humanas que quedan expuestas a decisiones tomadas en nombre de la productividad, el empleo o el crecimiento. Cerrar una mina no borra esas transformaciones. Tampoco las convierte automáticamente en costos ya saldados.

Quinta contradicción: ética

Esto último nos lleva directamente al problema ético. ¿Quién pagará realmente ese cierre? Decir que no costará nada al Estado puede resultar atractivo. Pero el cobre que financiaría la operación no pertenece a First Quantum Minerals ni a Minera Panamá. Jurídicamente ese “recurso” mineral pertenece a la nación. Si se extrae parte de ese recurso para pagar el cierre, entonces el país también está aportando, y mucho. No necesariamente dinero presupuestario, pero sí patrimonio mineral que no pertenece a la empresa.

Además, la discusión no ocurre en un vacío. Las investigaciones colaborativas de “Países Minados”, especialmente “La Patria Minera”, publicadas por un consorcio periodístico (2025), documentaron vínculos entre proveedores de Minera Panamá, funcionarios, familiares de funcionarios y actores políticos. Dicha investigación advierte que esos vínculos no prueban por sí mismos ilegalidades, pero sí revelan la densidad de relaciones económicas y políticas alrededor del proyecto.

Eso obliga a exigir todavía más transparencia. Quizás por eso la frase de nuestro compañero resulta tan efectiva. No necesitó explicar los arbitrajes, la moratoria, los relaves ni los modelos financieros. Le bastó con escuchar la fórmula: Hay que cerrarla, pero hay que abrirla.

El humor detectó una tensión que la política tendrá que resolver con algo más que palabras. Porque puede que para el gobierno actual abrir para cerrar sea realmente la única manera técnica y financieramente posible de cerrar Cobre Panamá. Sin embargo, también puede ocurrir otra cosa.

Que el cierre termine convirtiéndose en la justificación de la apertura.

Entonces la pregunta no será cuándo vamos a cerrar la mina. Será: ¿en qué momento dejamos de estar cerrándola y comenzamos, nuevamente, a explotarla?

Crucitas: despacio porque precisa. La historia capítulo por capítulo

Por José Luis Amador

La palabra Crucitas está escrita en oro

Lo menos que usted hace cuando tiene un negocio entre manos es informarse bien. Que mire, que venda ya, que yo se la compro. ¡Nada de eso trajo el barco! O nos informan bien o no vendemos. No es maní, no son meneítos. Son millones de dólares.

Existe una situación de crisis ambiental y social en Crucitas que debe resolverse. Pero esto no puede hacerse a golpe de mazo y tambor, porque puede caerse en los mismos errores que se cometieron hace 20 años, con el consecuente impacto sobre la gente, sobre el medio ambiente. Y sobre el negocio.

Crucitas tiene una historia que usted debe saber. Yo le voy a contar una parte. En sus discursos, el gobierno actual tergiversa esta historia y ha querido hacernos creer que fue un personaje y un partido político en solitario, por capricho y como si fueran magos, quienes se opusieron al proyecto minero y nos metieron en el atolladero en el que estamos ahora. Esto es solamente una parte de la historia. Deme un chance y le cuento el cuento hasta donde investigué. Usted buscará el resto. ¡Ojalá busque bien!

El proyecto minero

En 1993 la empresa Industrias Infinito obtuvo un permiso de exploración para el área de Crucitas. La empresa realizó perforaciones y estudios para determinar la existencia y tamaño de potenciales depósitos de oro.

En 1999 presentó ante la Dirección de Geología y Minas una solicitud de concesión minera en un área de 10 kilómetros cuadrados en Cutris, la cual fue otorgada en 2001.

Reacción de los ecologistas y un presidente

La minería a cielo abierto es un negocio “furris” y de gran impacto ecológico. No son túneles, ni tajos como alguna gente cree. Son lagunas y desiertos químicos. Implica eliminar toda la capa boscosa, echar abajo árboles y animales, eliminar la parte orgánica del suelo y hacer excavaciones profundas, extraer toda la roca y triturarla. Hacer grandes lagunas donde el material se mezcla con cianuro para obtener el oro. Todo ello con alto riesgo de secuelas ambientales, de contaminación de acuíferos y otros. Los expertos lo explicarán mejor que yo. Pero lo cierto es que la inminente acción de Industrias Infinito causó enorme oposición en diversos sectores de la sociedad costarricense. Nos dejaban un inmenso impacto ambiental y muy poca ganancia. Solo un 2 % de lo extraído.

En el 2002 grupos ecologistas interponen el primer recurso de amparo contra las operaciones de Industrias Infinito. Paralelamente, el entonces pre-candidato presidencial Abel Pacheco presentó un recurso ante el MINAE. Ya en la presidencia Abel Pacheco estableció por decreto una “moratoria nacional” contra la minería metálica de oro a cielo abierto. Todos los trámites relacionados con el proyecto minero de Infinito Gold debían suspenderse. A pesar de ello, al parecer, el Ministerio de Ambiente, la SETENA, ni la Dirección de Geología y Minas, suspendieron los procedimientos a favor de la empresa minera.

2004 Sala IV anula concesión

En 2004 la Sala Constitucional, declaró «con lugar» un recurso de amparo contra el otorgamiento de la concesión minera por haberse dado sin tener un estudio de impacto ambiental previo. Además, la Sala anuló esa primera concesión “por violentar el derecho a un ambiente sano”.

2005 SETENA otorga viabilidad al proyecto

Ese año, paradójicamente, la SETENA otorgó la viabilidad ambiental al proyecto Crucitas. Tendría un área total de 305,90 hectáreas y un plan de extracción de 21 hectáreas cada año. Industrias Infinito utilizaría un proceso químico por medio de tanques de cianuración. Su pretensión era producir 4000 toneladas diarias de material para extraer 90000 onzas de oro por año. Esto es aproximadamente 3000 kilogramos de oro por año.

2008 Arias Sánchez y su infinito amor

IND. INFINITO encuentra todo el apoyo del gobierno de Oscar Arias. En 2008 el Gobierno Arias ordenó revivir la resolución anteriormente anulada por la Sala Constitucional y otorgar de nuevo la concesión a Industrias Infinito, pese a que todavía estaba vigente la moratoria emitida por Pacheco. Y para evitar dudas de su infinito amor, ese mismo año O. Arias y el ministro de Ambiente Roberto Dobles, derogaron el decreto de moratoria minera emitido por el expresidente Pacheco.

Pero lo más poético estaba por venir, ya que Arias y Dobles firmaron un decreto declarando el proyecto minero Crucitas «de interés público y conveniencia nacional». Ese mismo día, contra toda pretensión ambientalista, se aprobó la corta de árboles en áreas boscosas, áreas de uso agropecuario y de plantaciones, en los terrenos de la empresa minera.

Y como en todas partes se cuecen cariñitos, en 2008, – según informó La Nación- Ronald Mannix, el multimillonario dueño de Industrias Infinito, ofreció un donativo de 250 000 dólares a la Fundación Arias para la Paz del presidente Óscar Arias Sánchez. Años más tarde esto motivó la apertura de una investigación penal. Pero finalmente, el caso fue desestimado. En su momento, toda esta información estuvo en los diarios. Aunque todavía se puede ver en Wikipedia, de donde hemos tomado toda la información de este texto.

La reacción ecologista

Tal y como he manifestado anteriormente, en sus discursos, el actual gobierno chavista tergiversa esta historia y ha querido hacer creer que fue Edgardo Araya y un partido político quienes en solitario y por capricho se opusieron al proyecto minero, pero esto no es cierto. Amplios sectores de la ciudadanía costarricense se unieron para luchar contra Industrias Infinito y el gobierno de Oscar Arias y su afán de arrasar miles de hectáreas de bosque, dejando enormes estanques de cianuro y otros químicos, a cambio de muy poca ganancia para los costarricenses (un 2%). Embarcándonos en un pésimo negocio social ambiental y económico. Fueron meses de marchas, largas caminatas, tiendas de campaña y gente valiente durmiendo frente a Casa Presidencial manifestando su repudio a este pésimo negocio.

En octubre de 2008, el abogado Edgardo Araya, representando a gran cantidad de ciudadanos y grupos ambientalistas, presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional contra Industrias Infinito S.A., la SETENA y el MINAET, solicitando la suspensión de la corta de árboles como medida cautelar, la cual fue acogida por ese tribunal, mismo que ordenó además la no aplicación del decreto de Arias que había declarado «de interés público y conveniencia nacional» el proyecto minero.

De aquí hasta al 2010 hubo un largo estira y encoge donde ambientalistas y sectores populares dieron una férrea y desigual lucha contra la empresa minera ahora unida con el gobierno de los Arias.

La reacción del arismo (sigue el ping pong)

Por increíble que parezca, el Estado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A. (ASOCRUCITAS), todos juntos, acuerparon a la empresa minera Infinito ante los tribunales en contra de las demandas populares y ecologistas, y presentaron oposición a sus argumentos.

2010 tribunal rechaza las pretensiones de Arias e Infinito

En 2010 el tribunal rechazó las pretensiones del gobierno y la empresa minera, ahora unidos. Según los jueces, la resolución auspiciada por Arias, que revivió el permiso de explotación en 2008, era nula, pues todavía estaba vigente el decreto de moratoria emitido por el expresidente Pacheco. El tribunal ofrece muchas razones entre ellas, afectación al recurso hídrico subterráneo, especies silvestres amenazadas y destrucción de caminos. Por si fuera poco, el tribunal rechaza el decreto de Arias y Robles que declaró el proyecto minero «de interés público y conveniencia nacional». Este tribunal determinó que el Poder Ejecutivo no realizó un procedimiento para determinar el balance entre beneficios sociales y costos socioambientales. El decreto de Arias y Dobles presentaba escasez de argumentos, no hizo referencia a documentos, estudios, u otros elementos técnicos que justificaran la conveniencia nacional de la mina.

Tribunal solicita procedimiento penal contra Arias y Dobles

El tribunal condenó a Industrias Infinito, al Estado y al Sistema Nacional de Áreas de Conservación a la reparación integral de los daños ambientales provocados con la tala de árboles; ordenó al Registro Nacional Minero cancelar la concesión a favor de Industrias Infinito y comunicar la sentencia al MINAE para que iniciara un procedimiento administrativo contra tres de sus funcionarios. Pide comunicar al Ministerio Público para que se determinara si era procedente seguir causa penal en contra de Óscar Arias, Roberto Dobles y otros.

2010 Asamblea Legislativa vota por unanimidad para prohibir la minería a cielo abierto

2015 Finalmente este año Industrias Infinito salió de Crucitas y en noviembre de ese año, el Tribunal Contencioso ordenó que la empresa, el SINAC y el Estado pagaran 6.4 millones de dólares por daño ambiental en un plazo de seis meses. Claro que duele todavía este triunfo de los ambientalistas contra el Gobierno de Arias y la empresa minera.

2014 juicios internacionales

En 2014 Industrias Infinito demandó a Costa Rica ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas e Inversiones (CIADI) reclamando 400 millones de dólares, por incumplimiento del Estado costarricense. estas y otras demandas de la empresa minera que se siguieron dando hasta el 2025 Dichosamente no prosperaron. Básicamente lo que protegió a Costa Rica fue el decreto de moratoria contra minas a cielo abierto emitida por el presidente Pacheco de la Espriella, lo que impidió a la desarrolladora obtener el permiso de explotación. Esta actitud de Pacheco se dio en concordancia con los movimientos ambientalistas de ese periodo histórico.

2026 algo tenemos que hacer hoy con Crucitas

Crucitas está siendo objeto de la invasión de oreros. Muchos sostienen que este no es un fenómeno espontáneo, sino que ha sido planeado y financiado. Se dice que no son ni artesanales ni espontáneos. Sabemos que hay necesidades de unos e intereses de otros.

Por su parte el gobierno tiene una propuesta en donde el país solo obtendrá un 5% de las ganancias y siguen presentes los riesgos ambientales. La estrategia del Gobierno está acompañada por un mensaje que dice “tienen que tomar esta opción ya, porque esto urge y los que objeten esta propuesta son antipatriotas, comunistas y vagabundos” (Usted conoce la cantinela).

Pero como le dije, lo mínimo que usted hace cuando tiene un negocio entre manos es ir con calma e informarse bien. Espero que estas líneas inconclusas le hayan servido de algo porque a mi me costaron su rato. Sin embargo, hoy tenemos una buena noticia: cinco fracciones en la asamblea se sientan a pensar.

Este 26 de junio nos dicen que las cinco fracciones de la Asamblea se sentarán a dialogar en una mesa de análisis en busca de la mejor opción. ¿Y por qué no? Es la mejor noticia que nos han dado. Cuando se tiene un buen negocio, no se dilapida. Se va despacio, porque precisa.

Usted lo sabe… y yo también.

Imagen: Una mina de oro a cielo abierto.
La selva ha sido sustituida por una hermosa laguna de aguas de cianuro. El bus de los turistas se cambió por un tractor triturador y ya no hay lapas. Este gigantesco sacrificio ambiental, si se hiciera, merece una recompensa muy grande y bien pensada para el país y la sociedad costarricense, con visión social y de futuro.