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Etiqueta: movilidad social

La vivienda adecuada a partir del COVID-19

Pablo Acuña Quiel, arquitecto

Ahora que se revisa de forma consensuada la importancia de la Caja Costarricense del Seguro Social para nuestro estado social de derecho, es pertinente incluir dos antecedentes que si bien pasarán a fortalecerla, se vuelven vitales para reposicionar las posibilidades de la vivienda en la coyuntura actual.

Se trata de la Junta Nacional de Habitación (Ley No 37 del 23 de diciembre de 1940) y la Cooperativa “Casas Baratas La Familia” (Ley No 190 del 14 de agosto de 1942), las cuales representan dos ejemplos de políticas públicas adelantadas para su época.

La primera leía el contexto y reconocía a la venta y al arrendamiento como las formas de uso de las nuevas viviendas; de forma visionaria iniciaba lo más parecido a un banco de tierras en las ciudades cabeceras de provincia del valle central; el carácter no estático de la vivienda se evidenciaba al atribuirse su estudio por todos los medios; y aunque ya la antecedían muchos años de higienismo, insistía en pronunciarse vinculantemente respecto al combate del hacinamiento a una escala complementaria de la municipal; finalmente establecía que la relación entre el precio de construcción y el de venta solo se incrementaba en un 5%.

Por su parte, el mayor aporte de la Cooperativa fue la fijación del costo máximo de cada vivienda con lote (7000 colones), así como el establecimiento de una relación con el sueldo máximo de la población beneficiaria (250 colones al mes) cuya cuota o amortización debía estar en el rango del 6% y el 12% de su salario (de 15 a 30 colones), esto terminó definiendo períodos de 19 años para la cancelación total y dotó a una generación de la movilidad social que otorga vivir prácticamente en el centro de la ciudad, con el beneficio de todos los equipamientos comunales existentes; como ejemplos de esta cooperativa, la ciudad de Heredia cuenta con dos barrios: al norte del antiguo Hospital San Vicente de Paul y al oeste de la Escuela Cleto González Víquez.

¿Podemos encontrar en la actualidad una oferta de este tipo?

No, y es por eso que constituye un ejemplo valioso por retomar en un contexto donde se nos convoca a quedarnos en casa mientras muchos no tienen acceso al derecho humano a una vivienda, mediante un alquiler o la propiedad.

Como describía arriba, si las cuotas mensuales se asocian de manera semejante a un porcentaje del ingreso de un hogar, puede garantizarse la asequibilidad, la cual es uno de los siete elementos de lo que reconocemos como la Vivienda Adecuada de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas.

¿De cuánto porcentaje estamos hablando?

Según el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, un parámetro aceptable es destinar el 30% a los gastos de vivienda, más allá de ese límite se comprometen las otras necesidades del hogar como sucede actualmente al haberse triplicado el promedio de su costo final en relación al promedio de los ingresos mensuales durante lo que llevamos del siglo XXI, esta tendencia debe revertirse con urgencia, en lugar de generar distracciones como las recientes opciones de financiamiento feriales donde se mantienen los precios elevados y se normaliza el sobre endeudamiento de los futuros propietarios.

El incremento en esta mercantilización de la vivienda se constituye en una forma violenta de expulsión de personas y en un obstáculo para el cumplimiento de las otras características de la Vivienda Adecuada: ubicación, accesibilidad, seguridad de la tenencia, habitabilidad, disponibilidad de servicios y adecuación cultural; también confirma que cuando la institucionalidad nacional se refiere al derecho a la ciudad lo hace en su versión más desteñida.

En la publicación del pasado marzo: “La vivienda se ha convertido en la defensa de primera línea contra el COVID-19″, la relatora especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada, Leilani Farha, expresó su preocupación por quienes viven en asentamientos informales, refugios de emergencia y las personas sin hogar, así como quienes están perdiendo empleos por lo que podrían atrasarse en sus hipotecas o ser desalojados.

Suscribo su opinión respecto a una serie de compromisos mínimos que deberían ejecutar los Estados ( y los gobiernos locales) para garantizar la protección de estas personas: “cesar todos los desalojos; proporcionar viviendas de emergencia con servicios para aquellos afectados por el virus y que deben aislarse; asegurar que la aplicación de medidas de contención (por ejemplo: toques de queda) no conduzca al castigo de nadie debido a su status habitacional; proporcionar igualdad de acceso a pruebas y atención médica; y proporcionar una vivienda adecuada que podría requerir la implementación de medidas extraordinarias según corresponda en un estado de emergencia, lo que incluiría el uso de unidades vacantes y abandonadas, así como alquileres disponibles de corto plazo.”

Imagen: https://www.mivah.go.cr/Documentos/precarios/Precario_Tugurio_GAM_Febrero_2005/Asentamientos_en_Precario_y_Tugurio_GAM_Febrero_2005.pdf

UCR aporta en la construcción de una Costa Rica independiente e inclusiva

En el marco de la conmemoración de la independencia de Costa Rica, algunos miembros de la comunidad universitaria de la Universidad de Costa Rica (UCR) reflexionaron sobre los aportes que esta institución ha hecho al país y al mundo entero, en particular aquellos que contribuyen en la construcción de vida independiente en nuestro país.

Entre estas apreciaciones existe una visión común: la universidad como institución de reflexión, crítica y desarrollo del conocimiento. Así lo resume el rector de la UCR, Dr. Henning Jensen, quien afirma que la universidad es una de las instituciones más antiguas y estables de la cultura occidental.

«Mediante el cultivo del conocimiento, su desarrollo y transmisión, la universidad ha contribuido al progreso social, económico y cultural de manera incalculable. Como institución formadora de profesionales, la universidad ha promovido en todo el mundo la movilidad social, estimulado el progreso productivo y cimentado el desarrollo de la identidad nacional, factores decisivos de progreso y de paz«, expresó el Rector.

En la opinión de la historiadora Rina Cáceres, quien además es coordinadora de la Cátedra de Estudios de África y el Caribe de la UCR, la conmemoración de la independencia no fue igual para todas las personas. El proyecto hegemónico de blanqueamiento dejó un legado de homogenización y excluyó a los pueblos originarios.

«Un país multiétnico y pluricultural, como se define ahora la República de Costa Rica, debe incorporar la diversidad cultural de los pueblos que la habitan. A casi dos siglos de la firma de la independencia, la UCR ha hecho grandes esfuerzos por promover la reflexión y el debate sobre estos retos pendientes, y se ha empeñado en abrir espacios para promover la inclusión«, afirmó.

Uno de estos esfuerzos se visibiliza en el aumento en la matrícula de estudiantes de territorios indígenas de todo el país, que en dos años aumentó diez veces pasando de 12 en el 2015 a 120 en el 2017. Estos resultados se alcanzaron gracias a estrategias de trabajo directo con estas poblaciones, como el apoyo académico en estudios secundarios, el reforzamiento de la relación entre la universidad y las comunidades, y la asesoría y el acompañamiento en el proceso de admisión y en la permanencia universitaria.

La equidad en el acceso a la educación superior también se manifiesta en la posibilidad de que jóvenes con discapacidades cognitivas tengan un espacio en el seno de la UCR. Hace ocho años se creó el Programa de Inclusión de Personas con Discapacidad Cognitiva a la Educación Superior (PROIN), una respuesta para el cumplimiento de los derechos de todas las personas con discapacidad. En el semestre en curso, 121 estudiantes con esta condición llevan cursos con PROIN.

«La universidad se convierte en pionera y, hasta la fecha, es la única instancia de educación superior publica a nivel latinoamericano que da un lugar intrauniversitario a la población con discapacidad cognitiva, con la oportunidad de elegir cursos libres de formación académicos con independencia en su participación«, indicó la M.Sc. Mildred García, coordinadora de esta programa.

La regionalización es otra manera de ver el accionar universitario por la democratización del conocimiento. Así lo ve el Dr. Razziel Acevedo, director de la Sede de Guanacaste, quien afirma que los vínculos entre la universidad y la sociedad en las regiones alejadas de la capital suelen ser más intensos y dinámicos.

«Los aportes en investigación, acción social y docencia han permitido un rescate cultural muy grande, que suma en la consolidación de la identidad costarricense, y permite que más jóvenes tengan oportunidad de formarse en carreras innovadoras«, argumentó.

Algunas de esas carreras son: Bachillerato en Gestión Integral del Recurso Hídrico, en la Sede de Occidente; Ingeniería en Desarrollo Sostenible, en la Sede del Pacífico; o la Licenciatura en Marina Civil, en la Sede del Caribe, entre otras.

 

Caterina Elizondo Lucci

Periodista, Rectoría, UCR

Información generada desde la Rectoría, UCR.

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UCR refuerza acciones para garantizar la equidad en el ingreso y la permanencia estudiantil

UCR refuerza acciones para garantizar la equidad
En los últimos cuatro años, la UCR incrementó el número de estudiantes admitidos y su presupuesto para becas (foto Archivo ODI).

Con el objetivo de impulsar la movilidad social y de disminuir la creciente desigualdad en nuestro país, la Universidad de Costa Rica emprende diferentes acciones para continuar favoreciendo el ingreso y la permanencia de estudiantes procedentes de todos los sectores socioeconómicos, étnico- culturales y geográficos de Costa Rica.

Una de esas acciones recae en el aumento sostenido en el número de cupos que la UCR ofrece así como en la cantidad de estudiantes que fueron admitidos en los últimos años en la institución, la cual pasó de 7.894 jóvenes en el 2014 a un total de 9.027 estudiantes en este año.

Además de aumentar las cifras en el proceso de ingreso a la institución, cabe destacar que la Universidad de Costa Rica continúa recibiendo en su mayoría, a estudiantes provenientes de colegios públicos, quienes representan a alrededor de un 65% del total de la comunidad estudiantil.

En este aspecto, la institución también ha realizado grandes esfuerzos para aumentar el presupuesto del sistema de becas, con el objetivo de brindarles un mejor acompañamiento a los estudiantes que necesiten apoyo socioeconómico.

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La Universidad de Costa Rica cuenta uno de los presupuestos más altos para becas no reembolsables, en términos per cápita, de toda América Latina (Ilustración Rafael Espinoza).

Según datos de la Oficina de Becas y de Atención Socioeconómica, la Universidad de Costa Rica pasó de invertir 13.512,0 millones en el año 2014, a un total de 24.400,0 millones en el 2017, uno de los presupuestos más altos para becas no reembolsables, en términos per cápita, de toda América Latina.

Asimismo, más de 21 mil estudiantes de la Sede Rodrigo Facio recibieron algún tipo de beca durante el 2016; de ellos un total de 14.800 recibieron la máxima categoría de beca, conocida como beca 5, la cual incluye beneficios complementarios como: transporte, alimentación, préstamo de libros, reubicación geográfica, entre otros.

En ese mismo año, alrededor del 77% de los más de 9 mil estudiantes de sedes regionales también recibieron una beca socioeconómica.

Todas estas acciones tienen como objetivo principal brindarle al estudiantado las herramientas necesarias para que permanezca en el sistema de educación superior y logre concluir con éxito sus metas académicas.

 

Tatiana Carmona Rizo

Periodista

Oficina de Divulgación e Información Universitaria

 

Enviado a SURCOS por Lic. Otto Salas Murillo, Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR.

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