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Etiqueta: naturaleza

Más allá de la crisis sanitaria

Arnoldo Mora Rodríguez

Desde hace varias semanas, millones de seres humanos (sobre)vivimos en una cuarentena que, en la práctica, se ha convertido en una especie de estado de excepción, dadas las estrategias policíacas e, incluso, militares, a que los estados nacionales están recurriendo cada vez con más frecuencia y mayor aceptación de la opinión pública, para enfrentar con éxito desigual los desafíos que nos lanza provocadoramente un virus no muy mortífero pero sí extremadamente propenso a propagarse. Hoy la existencia misma de la, hasta ahora, notoriamente exitosa civilización moderna occidental se ve severamente cuestionada en sus valores fundantes. Esto me recuerda aquel pasaje bíblico, en el que se narra la visión del Profeta Daniel, quien vio una estatua imponente elaborada con todos los materiales más sólidos y preciosos existentes, pero que tenía los pies de barro; por lo que bastó que se desprendiera un diminuto guijarro de una roca circundante y golpeara un talón de barro resquebrajado para que la imponente estatua se redujera a polvo. Un virus ha hecho algo similar al hombre actual, que se apresta a colonizar el sistema planetario pero se muestra trágicamente incapaz de evitar una catástrofe que amenaza con exterminar a miles y miles de individuos pertenecientes a una especie que pomposamente se autocalifica de sapiens.

En el fondo, lo que hoy vivimos es un cuestionamiento del rumbo que ha tomado la humanidad desde los inicios de la modernidad. Eso me induce a recordar los aciagos tiempos de las pestes que asolaron Europa a finales de la Edad Media e inicios de la Modernidad. Como lo ilustra la historia, cada vez que surge una nueva época en la historia de la humanidad, se dan catástrofes de esta índole. Por lo que no es descabellado concluir que hoy vivimos, a inicios del tercer milenio de la cristiandad occidental, un cambio radical, indetenible e irreversible, de una nueva época, cuyo protagonista será un ciudadano dotado de una conciencia planetaria; los países egoístamente cerrados sobre sí mismos, como son Los Estados Unidos de Trump y la Europa Occidental, son los más golpeados por esta pandemia; su egoísmo ultranacionalista se ha visto severamente castigado por la madre Naturaleza. De mi parte pienso que, gracias a que nunca la humanidad ha tenido a su disposición tantos científicos e instrumentos tecnológicos como en la actualidad, eso nos permitiría esperar que logrará controlar, esperamos y deseamos que a corto plazo y con un mínimo de víctimas, este apocalíptico flagelo. Sin embargo, creo que la humanidad tendrá que aprender a acostumbrarse a convivir con este virus, como está haciendo con otras pandemias recientes, como el SIDA.

No siendo especialista en epidemiología, dejo gustoso la palabra a quienes sí lo son, por lo que tan sólo deseo externar algunas reflexiones en torno a las consecuencias culturales y políticas de esta pandemia. Espero que esta crisis sanitaria enseñe al hombre moderno a hacer honor a su autocalificativo de “sapiens”, lo cual implica que debe aprender a tener conciencia de sus propias limitaciones. Valga la pena tener presente que toda acción humana, aún aquellas que surgen animadas e inspiradas con las mejores y más nobles intenciones, tienen también efectos secundarios negativos; estos últimos, contrariamente a los efectos positivos que se agotan al realizarse, son de carácter acumulativo sobre todo aquellos que no son previsibles; por lo que, al llegar a superar el dintel de tolerancia, estallan provocando una crisis global, no sólo en la infraestructura material de reproducción de la vida orgánica, sino también en el ámbito de la creatividad simbólica, o sea, en el mundo de las estructuras del poder político y de los valores culturales. La humanidad, en consecuencia, debe desarrollar una conciencia crítica, lo cual implica estar dispuesto a cambiar de escala de valores ante cada crisis que se le presente. Hasta ahora, esas crisis las provocó la Naturaleza gracias a los procesos evolutivos, en lo que podríamos considerar de manera espontánea, pero como lo vislumbró Teilhard de Chardin, actualmente, después del surgimiento del método científico moderno en la época del Renacimiento Europeo, las crisis son provocadas por la acción humana, que incide en los procesos evolutivos causadas en el trascurso de la historia, como hasta ahora lo había sido la evolución de la Naturaleza gracias a la evolución. Con ello queremos señalar que los procesos evolutivos naturales se dan en un tiempo más lento; por el contrario, la acción humana surge en la razón y se motiva en la voluntad, lo cual le posibilita desarrollar una conciencia previsora; pero aun así, siempre tendrá efectos negativos, tanto más graves cuanto mayor sea el poder del ser humano y más vertiginosa sea en el tiempo su eficacia real; lo cual quiere decir que inexorablemente llegaremos un poco tarde, si bien con capacidad de superar las crisis que, de esta manera, lejos de ser una tumba, se convertirían en un escalón para subir en un proceso evolutivo, tanto material y civilizatorio, como axiológico y cultural.

La civilización occidental, dominante en el mundo, ha enfatizado el crecimiento material y, sobre todo, económico a costa de la destrucción de millones de especies vivientes y de una brutal desigualdad social; todo lo cual ha permitido enriquecerse a una minoría cada vez más reducida y empobrecido a más y más numerosos sectores sociales, si bien son estos los que con su trabajo producen la riqueza. Se ha socializado el trabajo pero se ha privatizado el fruto de ese trabajo. Pero hoy la generalización de la educación y la universalización de la información, han hecho crecer la conciencia social y las luchas políticas, con lo que los pueblos del planeta adquieren una más lúcida conciencia de sus derechos. En concreto, en Costa Rica, el mayor logro de nuestro pueblo, en las últimas décadas, ha sido la creación del Estado Social de Derecho, cuyo fruto ha sido la universalización en todos sus niveles de la educación pública y las instituciones de la seguridad social, lo cual ha hecho posible que estemos asumiendo, con encomiables resultados, la crisis mundial provocada por el coronavirus. Pero, inspirados en nuestros mejores valores cívicos, debemos cambiar el rumbo político imperante; debemos, mediante una mayor justicia distributiva – mayores impuestos directos al capital y no a los empleados y pensionados y a las clases medias – fortalecer los recursos del sector público. De esta manera, se disminuirá la brecha social que amenaza la estabilidad política y el crecimiento económico. Para ello debemos, desde ya, ir poniendo los fundamentos de la Costa Rica que queremos tener más allá de la crisis sanitaria.

Imagen: https://sites.google.com/site/procesosproductivos123/equidad-distributiva-y-retributiva

Nosotros no somos el virus

Sebastián Solís Vargas *

Yo me considero un ambientalista, pero a veces pienso en que quizá esa palabra no es percibida de la misma manera por todos. Aunque la palabra hace pensar en alguien que se preocupa por el medio ambiente, la definición que yo le doy no acaba ahí. Quiero aprovechar este medio para explicar mis pensamientos respecto a esa palabra tan importante para mí y de paso exponer por qué creo que algunas personas tienen un concepto totalmente equivocado sobre el ambientalismo.

Es una creencia popular que el ser humano es un ser “ajeno” a la naturaleza, un ser superior a la misma, tanto así que para muchos es difícil concebir la idea de que pertenecemos el reino animal. En parte es por eso que durante las últimas generaciones han ocurrido las conocidas revoluciones industriales, las cuales han llevado a la humanidad a explotar la naturaleza de una manera nunca antes imaginada. Por el contrario, la generación actual ha promovido la creencia de que el ser humano SÍ es parte de la naturaleza y no un ente ajeno y superior, por lo que dependemos de ella y debemos cuidarla. A simple vista parece que el ambientalismo se apega a la segunda creencia. De hecho, creo que muchos ambientalistas piensan así. Sin embargo, mi posición se aproxima más a la primera forma de pensar. El propósito de los próximos párrafos es explicar esta supuesta contradicción.

Un ejemplo del choque de creencias que mencioné se ha hecho manifiesto durante la actual cuarentena ocasionada por el virus COVID-19. Mientras que las actividades humanas han sido frenadas por primera vez en décadas, la naturaleza parece empezar a resurgir en lugares antes afectados por la contaminación y de igual manera empiezan a surgir publicaciones en redes sociales con la frase “Nosotros somos el virus”. De aquí emerge el título de esta publicación. Después de analizar esta frase durante mis días de cuarentena fue que llegué a comprender mejor cuál es mi posición al respecto.

Si la crisis climática empeorara lo suficiente como para causar la extinción de la humanidad, e incluso la de la mayoría de las especies existentes, eso no significa que sea el fin de la naturaleza. Te aseguro que ella tarde o temprano se recuperará, y seguirá adelante sin importarle que existamos o no. Te lo puedo asegurar porque la Tierra ya ha pasado por eventos similares en el pasado. Nosotros las conocemos como “Las cinco extinciones masivas”.

Cinco. Durante la historia de nuestro planeta han sido cinco las ocasiones en las que la naturaleza pareció estar al borde de la muerte.1 Y aun así, la naturaleza se ha levantado, lo suficientemente fuerte como para dar lugar al planeta hermoso, verde y lleno de vida que conocemos. Por eso pienso que la naturaleza no necesita a alguien que la defienda de los humanos. “Nosotros NO somos el virus”. Somos nosotros los que deberíamos tener cuidado. Esto NO es una guerra entre la naturaleza y la humanidad, como normalmente se nos hace creer.

Yo no soy ambientalista simplemente porque quiero que la naturaleza prospere.

Yo soy ambientalista porque quiero que la humanidad prospere.

Definitivamente es cierto que la humanidad depende de la naturaleza para existir.

Sin ella no tendríamos fuente de alimento, de agua, de aire, de paisajes hermosos, ni siquiera del suelo en el que ponemos nuestras casas. Y aunque esto nos hace parecer que estamos totalmente a la merced de los caprichos de la naturaleza, yo sí pienso que el ser humano es un ser superior a la naturaleza—o más bien, tiene el potencial de serlo.

Comprender las causas de una extinción masiva es muy complicado, porque hay muchos factores involucrados, todos cambiando al mismo tiempo. No es para nada como un experimento de laboratorio, en el cual solo se modifica una variable mientras que las otras se mantienen constantes.2 Más bien, es una maraña de elementos interconectados que ninguno de sus espectadores, como reptiles, plantas y anfibios prehistóricos, podría haber siquiera comprendido; mucho menos hacer algo para evitarlo.

Pero nosotros somos diferentes. Desde 1886 la humanidad descifró el cambio climático3: desde entonces hemos descubierto que la quema de combustibles fósiles libera un gas invisible que favorece al incremento de la temperatura global y que han ocurrido eventos muy similares en el pasado—sí, también como parte de las extinciones masivas2.

Somos la primera especie con el súper poder de predecir el futuro de esa manera. Los millones de especies afectadas por estos eventos estarían increíblemente celosos.

A pesar de tener ese poder colectivo tan útil, creo que no es suficiente para hacernos llamar “seres superiores a la naturaleza”. Pues, por el momento seguimos actuando como si nada pasara, igual que las víctimas de las antiguas extinciones: a pesar de estar en medio de una crisis global, no tenían idea de lo que pasaba, y simplemente continuaron sus actividades rutinarias. Ya fuese cazar insectos, hacer fotosíntesis o tomar el sol, no podían hacer nada para salvarse. Si realmente queremos hacernos llamar seres superiores a la naturaleza, hay que demostrarlo dándole la vuelta a esta crisis. Solucionarla es nuestro examen de graduación.

Las corporaciones y gobiernos obsesionados con el crecimiento económico continúan destruyendo el medio ambiente porque creen que explotar a la naturaleza demuestra cuán poderosos son4, cuando en realidad solo demuestra que actúan como cualquier otro ser vivo sin capacidad de razonamiento. Si de verdad queremos demostrar lo poderosos que somos, ¿qué mejor manera de hacerlo que actuar para evitar la sexta extinción masiva? Ese sería un logro del que sí nos podríamos sentir orgullosos como especie. La frase “Nosotros somos el virus”, lejos de sonar como algo que un ambientalista diría, sirve como una excusa para no enfrentar a la crisis climática. Se traduce a algo como “Si nosotros somos el virus, entonces es mejor que nos extingamos. Así ya no causaremos más problemas”. Suena como algo que diría alguien que ya se rindió y está dispuesto a no hacer nada, y a morir a manos de la crisis climática. Esto NO es ambientalismo. Es exactamente lo contrario.

Yo me considero un ambientalista. Pero es posible que la palabra que más se ajuste a mi forma de pensar y actuar sea “humanista”. Porque nosotros no abogamos simplemente por el bienestar del medio ambiente. Abogamos por el bienestar de la humanidad misma.

Nosotros no somos el virus. Somos mucho más valiosos que eso, y llegó el momento de demostrarlo.

Referencias

1. Taylor, Paul D. Extinctions in the History of Life. Londres: Cambridge University Press, 2004.
2. Weart, Spencer R. The Discovery of Global Warming. Londres: Harvard University Press, 2004.
3. Wignall, A. Hallam & P.B. Mass Extinctions and Their Aftermath. Nueva York: Oxford University Press, 1997.
4. Evans, Malcolm D. Whitehead and Philosophy of Education: The Seamless Coat of Learning. Amsterdam : Rodopi, 1998.

* Integrante de Fridays For Future Costa Rica

A planear conscientemente el futuro

Cristóbal Pérez-Jerez

De la vida espontánea hacia la planificación

Cada día que pasa nos trae incertidumbre, temor y aislamiento social escandaloso. Los humanos estamos sufriendo una resaca de casi 50 años de crecimiento acelerado y consumo siniestro de los recursos de la Tierra. El auge de la medicina, las telecomunicaciones, la productividad económica, las políticas sociales y los modernos transportes nos convirtieron en amos y señores del universo. Nuestro consumo y la búsqueda de propiedad es infinita. Hace 12 mil años éramos un millón de humanos, en 1800 éramos ya una muchedumbre de 107 millones, en 1900 133 millones; y hoy la increíble suma de 7,790 millones. Un crecimiento que implica exterminar los recursos de la tierra, eliminar todas las otras especies y contaminar atmósfera, ríos, lagos, mares y bosques.

Nuestra mayor esperanza es que el ser humano recupere su capacidad de ser consciente. Que en lugar de producir masiva, alegre e intensivamente bienes y servicios innecesarios, reconstruya la sociedad basándose en un ser humano que recupere su ser natural, que produzca para sobrevivir, respetando el derecho de animales, plantas y recursos a vivir libremente, sin presiones del humano, en por lo menos la mitad del planeta.

Las alternativas, sí el coronavirus es derrotado, serán una sociedad planificada para generar la existencia en el planeta de unos 4 mil millones de humanos, viviendo en paz, cooperación y respeto a la naturaleza; o continuar nuestra vida espontánea de crecimiento económico, poblacional y tecnológico que nos acerque siempre a nuevas pandemias, que naturalmente, eliminen a los humanos sobrantes.

Todos los países debieran de generar una estrategia conjunta, que permita la unidad regional y mundial, para enfrentar los siete problemas capitales mencionados:

Uno, el gran peligro de destruir la vida en los océanos, lo que sería el inicio del fin de nuestra vida, de lo cual es un triste ejemplo el mar de basura en las costas de Honduras y Guatemala.

Dos, el deterioro del agua disponible en el planeta, ya en todos los países de la región no existen ríos sin contaminación.

Tres, los conflictos por el agua, que empezarán a ser continuos y cada vez más peligrosos sí no avanzamos una propuesta de negociación y estrategia regional.

Cuatro, la degradación de los suelos, que ya no soportan cultivos intensivos, ni efectos de agroquímicos.

Cinco, la deforestación, los bosques húmedos tropicales, una delicia del alma de cualquier centroamericano en la época en que eran abundantes.

Seis, el consumo desquiciado de energías de todo tipo.

Siete, lo más triste, la pérdida de la biodiversidad, la aniquilación del resto de seres vivos de la creación.

Queda poco tiempo para actuar. Salvar la naturaleza mide el valor de una nación.

Una propuesta de solución imposible

Engels nos motiva a proponer una solución inalcanzable. Inalcanzable pues el humano es producto de sus instintos no de su inteligencia científica. Nuestro instinto sigue las leyes del desarrollo o evolución planteadas certeramente por Darwin y Smith. El humano es egoísta y en búsqueda de su propio placer no tiene límites para depredar todos los sistemas de vida y de recursos naturales.

Diría el filósofo Engels: “Si nos preguntamos… qué son, en realidad, el pensamiento y la conciencia y de dónde proceden, nos encontraremos con que son productos del cerebro humano y con que el mismo hombre no es más que un producto de la naturaleza que se ha formado y desarrollado en su ambiente y con ella.”  Podríamos interpretar que al ser el humano y su organización social productos de la naturaleza, tienen que seguir una lógica similar a cualquier otro ser de la naturaleza, es decir, los humanos tendríamos que comprender que nuestra sociedad y existencia nacieron en determinado momento, se han desarrollado y tienen que morir.

El asunto anterior es un problema de consciencia. El ser humano al comprender que tiene que desaparecer, en un momento dado, de la Tierra lo puede hacer de una manera benigna y cariñosa con el medio que le dio la vida, es decir podríamos construir sociedades con menor cantidad de humanos, con menor consumo y con espacios libres para que el resto de seres vivos puedan continuar su existencia. O, de acuerdo a las leyes de la evolución podríamos acelerar la muerte del humano y su sociedad, provocando el sufrimiento y desaparición del resto de seres vivos. Esa es nuestra disyuntiva.

La solución inalcanzable es:

  1. Detener el crecimiento de la población humana, determinando un porcentaje de humanos por cantidad de espacio en todo el planeta.
  2. Establecer que en la mitad del territorio de todos los países del mundo quede prohibido el acceso de seres humanos, para permitir la libertad, felicidad y vida del resto de especies que comparten el planeta con el depredador.
  3. Establecer la racionalidad en el consumo y la expectativa de vida del ser humano

Imagen: https://www.lavanguardia.com/natural/20190730/463772770926/consumo-cambio-climatico-sobreexplotacion-recursos-planeta.html

Lo que cambiará post-pandemia

Óscar Madrigal, abogado

Muchas cosas cambiarán después de esta pandemia, pero esas cosas y los asuntos sociales y de Estado no lo harán automáticamente, de manera mecánica, sino que requieren del empuje de los movimientos sociales y políticos para que el país avance. Cuando no se genera una fuerza innovadora, las sociedades se estancan, se inmovilizan y tienden inercialmente por volver al viejo estado de cosas. En estas circunstancias, como lo ha mostrado la historia, por regla general ocurre una descomposición social, que se traduce en más pobreza, desigualdad y desesperación.

De aquí surge la imperiosa necesidad de la articulación del movimiento social y del movimiento progresista para desarrollar un programa que permita a la sociedad costarricense planear y avanzar en un nuevo concepto de sociedad.

Esa nueva alternativa de sociedad deberá fundamentarse en nuevos conceptos. Pienso en los siguientes:

1-. Ciudadanía. La ciudadanía debe concebirse de manera activa, contralora y propositiva. Los ciudadanos dejan de ser solo sujetos de momentos electorales, para asumir el poder ciudadano desde la sociedad misma para pedir cuentas, exigir cumplimiento de promesas o censurar a todos los ciudadanos que ocupan puestos de dirección en el Estado.

2-. Nación. La globalización como ha sido concebida ha mostrado ser insuficiente para afrontar los problemas globales. El concepto de Nación debe ser retomado para asumir el compromiso de desarrollo económico nacional y para exigir normas internacionales que resguarden los intereses laborales y económicos de todos los países.

3-. Soberanía. Solo mediante un concepto de soberanía que recupere el poder de decisión nacional en cuanto al apoyo a la producción nacional, así como la capacidad del país de mantener una política internacional independiente, sea manteniendo una neutralidad y respeto por a la autodeterminación de los países.

4-. Producción. El desarrollo productivo seguido hasta ahora debe cambiar de paradigma. El crecimiento económico desmedido sin considerar a la Naturaleza y la igualdad social es insostenible. El crecimiento del PIB no debe ser un único parámetro de medición de la riqueza social o natural. El respeto por la Naturaleza debe sustentarse en el apoyo y desarrollo de un fuerte movimiento ecologista para revertir los daños que estamos ocasionando a nuestro Planeta.

5-. Igualdad. La brecha social que cada vez se agranda más entre unos cada vez más ricos y otros cada vez más pobres, debe revertirse inmediatamente. La distribución de la riqueza, que es producida por los trabajadores, debe hacerse de manera equitativa. La igualdad de derechos humanos y patrimoniales entre hombres y mujeres es la única forma de mantener un desarrollo realmente humano.

6-. Solidaridad y humanismo. La sociedad debe fundamentarse en nuevos conceptos de solidaridad para que el desarrollo se vea como responsabilidad de todos, pero también para beneficio de todos. El humanismo es el fundamento del respeto a los derechos humanos de todas las personas como un atributo natural: creencias religiosas, preferencias sexuales, políticas, etc., la política es la no discriminación.

La democracia es el mecanismo político que permitirá el acceso de todos los grupos sociales y partidos políticos, en un plano de igualdad, a los medios de comunicación y a los procesos electorales.

Estos son algunos conceptos que debemos asumir para la sociedad post-pandemia. No son, lógicamente, los únicos, ni tal vez lo mejor elaborados, pero pueden ser una base de pensamiento.  De ellos se deducirán medidas concretas, como debe ser.

Educación Popular en tiempos de COVID-19

Oscar Jara H.- Presidente de CEAAL

El Contexto Latinoamericano y Caribeño desde antes de la crisis producida por la pandemia del COVID 19, estaba atravesado por una ofensiva neoliberal en distintas dimensiones (política, económica, socioambiental, cultural) que se había extendido por toda nuestra región con una fuerza inusitada en los últimos dos años: el golpe de Estado de Bolivia, el viraje del gobierno en Ecuador, la agresividad del gobierno Brasileño, el creciente bloqueo a Cuba y Venezuela y el resultado de las recientes elecciones en Uruguay reflejan las dinámicas de polarización que se gestan en este marco junto con las crisis abiertas y movilizaciones populares en Haití, Ecuador, Chile y Colombia, la caravana de migrantes centroamericanos, o la derrota del partido Cambiemos en Argentina. Estos y otros factores como el creciente número de dirigentes sociales y ambientales asesinados especialmente en Colombia, aunque también en otros países como Costa Rica, visibilizan la magnitud de esta ofensiva y la polarización que ella produce con respecto a propuestas y movimientos progresistas.

En estas circunstancias, llega la crisis producida por la pandemia del Corona-virus, actualmente en proceso de crecimiento con consecuencias imprevisibles para nuestra región y para nuestro planeta. El análisis de su impacto en las relaciones económicas, políticas, sociales, ambientales y culturales de nuestras sociedades deberá ser un eje central de nuestra acción en los meses venideros.

Por eso, en este contexto se ha hecho aún más necesario disputar desde la Educación Popular el modelo de sociedad al que aspiramos desde una ética del cuidado de la vida y en políticas en beneficio de las mayorías. Retomar, resignificar y recrear la dimensión profunda del sentido de nuestras prácticas y procesos organizativos en función de otro modelo civilizatorio que reemplace al actual modelo cuya crisis se agudiza con esta pandemia. Ante este contexto y las circunstancias que vivimos actualmente en el inicio del año 2020, podemos identificar algunos desafíos presentes para nuestros procesos:

  • Comprender el impacto que tiene y tendrá la pandemia Covid-19 en todo el marco de relaciones de nuestras sociedades, identificando cómo las políticas de privatización (en especial de los servicios de salud) afectan las capacidades de respuesta a una emergencia sanitaria de esta magnitud, así como la necesidad de repensar y redefinir otras relaciones económicas, sociales, ambientales y culturales basadas en otra ética, en otro sentido de la vida (pensar en nuestras sociedades post coronavirus y actuar para conseguirlas).
  • Comprender críticamente al neoliberalismo, desnudado por la pandemia, en su dimensión simbólica y cultural como productor de subjetividades y en su capacidad colonizadora de sentidos a partir de una racionalidad individualista, competitiva y consumista, para construir otra visión del mundo, otra ética y otras subjetividades desde propuestas políticas y acciones solidarias y colectivas centradas en el bien común.
  • Analizar críticamente los modelos de intervención ante la pandemia, utilizados por los distintos regímenes latinoamericanos y sus resultados. Identificar el papel de las políticas públicas ante estas situaciones de vulnerabilidad, así como los impactos diferenciados que esta situación provoca y las estrategias que pueden evitar una profundización de la desigualdad que ya afecta de manera más grave a sectores como las mujeres, personas trans, pueblos indígenas y comunidades campesinas, personas migrantes, iniciativas productivas desde la economía informal, etc.
  • Identificar, promover, sistematizar y visibilizar prácticas alternativas de solidaridad, intercambio desinteresado, ayuda mutua y participación social generadas durante esta crisis, para poder proyectarlas como prácticas democráticas y democratizadoras que se llevan a cabo desde otros paradigmas que el actualmente hegemónico basado en el mercado, las salidas individuales y el lucro.
  • Caracterizar las distintas formas de ejercicio de poder que se enfrentan a las lógicas del neoliberalismo y del autoritarismo que utiliza formalidades democráticas, reflexionando sobre las nuevas formas de construcción de procesos organizativos, de resistencia y de re-existencia con la participación de nuevos actores sociales y políticos.
  • Impulsar acciones y propuestas de descolonización y despatriarcalización de las formas de concebir y organizar las relaciones sociales y económicas, generando otros espacios y criterios de acción basados en la lógica del Buen Vivir, la Economía Social y Solidaria, y el cuidado mutuo y de la naturaleza de la que formamos parte.

Estamos viviendo un cambio de época que puede constituir una oportunidad para que –desde los procesos de educación y participación popular- impulsemos con mayor fuerza el desmonte de las lógicas y patrones culturales capitalistas, patriarcales, extractivistas, individualistas, racistas y coloniales y que desde las prácticas solidarias podamos construir espacios, propuestas, proyectos, programas que protagonizados por los sectores populares se constituyan en los nuevos referentes de otra manera de vivir. El CEAAL asume este desafío de ser movimiento transformador con decisión y compromiso, pero también con humildad, sabiendo que sólo será posible si ampliamos nuestro campo de alianzas, articulaciones y vínculos con otros movimientos, organizaciones y sectores sociales, siendo parte activa de un movimiento mucho más amplio y convergente de transformación.

(Editorial de La Carta del CEAAL # 613, 8 abril 2020: http://ceaal.org/v3/carta613/)

Parque temático UCR será ejemplo a seguir en conservación ambiental y cultural

15/01/2014;Finca 4;Propiedad de la Universidad de Costa Rica;Terreno de 7 hectareas de extension;antes fue una finca cafetalera;antres de ser adquirida por la UCR fue propiedad de una empresa llamada Casuso.Fotos/Anel Kenjekeeva
En vez de elaborar una propuesta de un parque sencillo, este grupo de especialistas creó un proyecto de un parque temático que se convertirá en un semillero regenerador del bosque en Finca 4 de la UCR; tardaron un año en concluir este proyecto. – foto Cristian Araya Badilla, UCR.

Las fincas 3 y 4 de la Universidad de Costa Rica (UCR) representan en conjunto un oasis natural para el área metropolitana de San José, pero también un espacio en el que se puede aplicar la regeneración del bosque, darle continuidad a los patrones ecológicos allí presentes y preservar el paisaje cultural.

Eso es lo que pretende el proyecto denominado Ordenamiento territorial, regeneración ambiental y del bosque: plan maestro para Finca 4 de la UCR, paisajismo, recuperación ecológica y usos, el cual fue elaborado por un equipo multidisciplinar coordinado por el Arq. Carlos Jankilevich Dahan, máster en planeamiento ambiental y paisajismo, especialista en morfología urbana y paisajes culturales, y profesor de la Escuela de Arquitectura.

“Queremos hacer de la Finca 4 un parque temático que al mismo tiempo sea un regenerador de paisaje, allí queremos implementar manchas o zonas que nos recuerden el pasado histórico con áreas de bosque premontano, con manchas de bosque secundario avanzado, espacios de paisaje cafetalero, manchas de sembradíos de café abandonados y el charral cubriendo ésta área; lo que pretendemos es explicar cómo se configuraron allí la historia natural y la historia urbana”, destacó el Arq. Jankilevich.

El visitante podrá conocer las diferentes especies de fauna y flora que habitan en el parque, pero también habrá espacio para la investigación, tener un área para el recreo, estudiar la conservación y ser testimonio de la historia natural y urbana local. Esta propuesta está terminada y se encuentra en un proceso de exposición y consulta entre las autoridades universitarias, para contar finalmente con un trabajo que marcará el desarrollo de áreas similares para el resto del país. Posterior a su aprobación final se inciará el proceso de modificación de las características visibles y físicas del terreno.

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Gráfico que muestra en resumen la propuesta del parque temático para Finca 4, con las diferentes variables que lo constituirán y lo llevarán a convertirse en un motor natural para la regeneración del bosque (imagen Carlos Jankilevich).

El grupo de expertos estuvo integrado por la M.Sc. Javiera Aravena, geógrafa y ecóloga paisajista; el M.Sc. Daniel Cubero, geógrafo y experto en ordenamiento territorial y desarrollo local; la Arq. Estephanía Largaespada; el Arq. Adrián Valerio; el Ing. Nelson Vindel, ingeniero forestal; y el M.Sc. Randolph von Breymann, científico político y experto en urbanismo y gestión de la ciudad. También colaboraron el biólogo Carlos Bolaños y el Arq. Luis Solano.

Respetar, cuidar y estudiar la naturaleza

Es una constante desde su creación, que la UCR brinde propuestas orientadas a buscar soluciones de los grandes problemas nacionales y este proyecto se suma a la larga lista de iniciativas que van en esa línea; específicamente, el Arq. Jankilevich resaltó que la realización de este parque temático representa una gran oportunidad para aportar ante una situación crítica: la semi-consolidación de la desertificación urbana, ante esto lo que propone este grupo de especialistas es la recuperación y regeneración del remanente del bosque presente en las fincas 3 y 4.

“Si observamos una foto aérea de las cuatro fincas de la UCR, el espacio que va hacia el oeste está prácticamente semi-desertificado, dado el avance de la urbanización y otros usos, mientras que en el espacio hacia el este están los remanentes de los grandes patrones de bosques; el desafío es: ¿somos parte de la desertificación o somos parte de la regeneración y articulación del bosque?”, indicó el Arq. Jankilevich.

Este proyecto plantea que, gracias a la regeneración del bosque se produce un “derrame” de la vegetación hacia las demás fincas de la UCR y hacia todo el entorno, prolongando y extendiendo las áreas verdes, “es una apuesta por la continuidad y contigüidad de los corredores ecológicos, porque estos bosques significan un patrón ecológico regional; debemos preguntarnos si vamos a seguir destruyéndolos o si vamos a colaborar en recuperarlos, la UCR escoge lo segundo”, señaló el Arq. Jankilevich.

Las cuatro fincas de la UCR suman casi 90 hectáreas de terreno, un área que es más extensa que el parque recreativo La Sabana, de ahí la gran importancia que tienen para el área metropolitana como espacios que elaboren estrategias para proteger el medio ambiente.

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Diseño que agrupa a las fincas 3 y 4 de la UCR, en las que se dará prioridad a la reforestación y continuidad del bosque, así como a la regeneración de espacios verdes (imagen Carlos Jankilevich).

“Este plan maestro persigue la recuperación, conservación, desarrollo ambiental y paisajístico de la Finca 4, al impulsar la regeneración del bosque junto con el acondicionamiento de los usos recreativos, didácticos y experimentales en los que participará tanto la comunidad universitaria como el público en general, en un entorno que servirá de testimonio de la historia natural del sitio a partir del ordenamiento territorial de la Universidad”, aseveró el Arq. Jankilevich.

Sobre el parque y sus atractivos

Los componentes del parque temático que este proyecto propone desarrollar en Finca 4, la cual mide 71 800 m², son: zonas de conservación, parcelas o fincas experimentales, bosque recreativo, mancha de charral y remanente de cafetal, mancha de recuperación del bosque premontano húmedo, sistema hídrico, centro de visitantes, escampaderos, miradores a nivel de terreno y a la altura de la copa de los árboles, módulos típicos para bodega y sanitarios, puentes, ciclovía y senderos. Las construcciones se harían en un 30 % del terreno que estaría destinado para ello, el resto se mantendría como áreas verdes.

La entrada tendrá un vestíbulo, habrá varias construcciones amigables con el ambiente hechas de madera y con un pequeño centro de visitantes en donde se les explicará de manera interactiva todo lo que encierra este parque; la propuesta es que las personas hagan un repaso completo sobre cómo evolucionó esta área y se pasó de un bosque a la agricultura y de ahí a la urbanización, junto con sus respectivas aristas.

Será como un museo de historia natural en donde se podrán ver los distintos estadios por los que pasó esta zona desde su época precolombina hasta la urbanización actual, de ahí que tenga que ver con identidad y paisaje cultural” Arq. Carlos Jankilevich Dahan, máster en planeamiento ambiental y paisajismo.

“La diferencia entre las zonas de conservación y el bosque recreativo es que en las primeras la conservación es absoluta, o sea, el sotobosque no se puede alterar, mientras que en las segundas hay una fuerte conservación del bosque pero se pueden hacer campamentos, las personas pueden caminar allí, es decir, es un bosque recreativo. El bosque es un rasgo del paisaje cultural de Costa Rica y de su identidad”, explicó el Arq. Jankilevich.

Parque tematico UCR sera ejemplo a seguir en conservacion ambiental y cultural4
Este proyecto fue presentado en un encuentro mundial de ciencias del espacio que se celebró en Canadá en octubre del 2017 y también será expuesto en la XIV Bienal Internacional de Arquitectura 2018, que se realizará en mayo próximo en el Museo de los Niños; de der. a izq. el Arq. Jankilevich, sexta persona que aparece de pie (foto Carlos Jankilevich).

Según afirmó este profesor de Arquitectura, el estudio que se hizo en Finca 4 es pionero y tiene como objetivo principal la reforestación, la cual se basa en el análisis de los patrones ecológicos y la cobertura vegetal de las fincas de la UCR y sus entornos, cuya conclusión es que a la hora de reforestar se tomará en cuenta la existencia de un patrón de vegetación que se debe respetar.

“No se trata de llegar y sembrar cualquier cosa, inclusive no es plantar especies nativas del país, pues ellas cambian cada 2 km² y son diferentes en cada región, no vamos a modificar patrones. Se hicieron muestras para determinar la distribución y persistencia de las especies, por lo que a la hora de reforestar y regenerar seguiremos ese patrón natural histórico que tiene Finca 4; el bosque se regenera desde abajo, del suelo para arriba, no plantar y cortar o podar especies nativas porque sí”, enfatizó el Arq. Jankilevich.

Desde la época precolombina hasta nuestros días, el bosque siempre ha sido el escenario de nuestra vida, advirtió este experto en paisaje, además lo catalogó como un gran tesoro patrimonial desde el punto de vista cultural (paisaje cultural), “el bosque es un bien natural y un recurso ecológico fundamental, pero también tiene un valor de identidad, es una parte importante de nuestra memoria colectiva”, concluyó el Arq. Jankilevich.

 

Otto Salas Murillo

Periodista Oficina de Divulgación e Información

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Niñas y niños de Limón disfrutaron de campamento en Sede del Caribe

  • Un total de 40 jóvenes de diferentes localidades de Limón disfrutaron de un espacio recreativo y educativo

 

Francesca Brunner Alfani,

Periodista Oficina de Divulgación e Información UCR

Ninas y ninos de Limon disfrutaron de campamento en Sede del Caribee
En este primer campamento infantil se mezclaron actividades recreativas con charlas sobre la naturaleza y protección del medio ambiente (foto cortesía Andy Fuller).

Chicas y chicos provenientes desde Sixaola hasta el cantón central de Limón se hicieron presentes muy entusiasmados a la Sede del Caribe de la UCR para pasar dos días y una noche entre actividades, talleres y juegos que buscaban entretenerlos y enseñarles sobre la naturaleza de una manera divertida.

El campamento fue organizado el martes 11 y miércoles 12 de julio por profesores, estudiantes de Trabajo Comunal Universitario y otros voluntarios, “nació con el objetivo de dar a conocer un poco el trabajo que hacemos aquí en la Universidad desde un enfoque muy recreativo”, mencionó Andy Fuller, profesor de la Sede del Caribe.

Ninas y ninos de Limon disfrutaron de campamento en Sede del Caribe
Además de participar en recorridos guiados dentro de la Sede, las y los niños conocieron detalles sobre la flora y fauna costarricense (foto cortesía Andy Fuller).

Talleres de danza, teatro y natación, y una charla sobre tortugas formaron parte del abanico de actividades programadas para esos días; además, estudiantes y egresados de la carrera de Turismo Ecológico guiaron caminatas por los senderos de la Sede y les explicaron a las y los niños sobre la biodiversidad y la naturaleza que los rodea.

“El sistema educativo nuestro abarca poco el tema del ambiente y el limonense en especial vive expuesto a mucha naturaleza, enseñar en este tipo de talleres les va a servir para conservarla y vivir en armonía con el medio ambiente”, comentó Randall Villalta, facilitador del campamento y activista ambiental.

Ninas y ninos de Limon disfrutaron de campamento en Sede del Caribe2
La Sede del Caribe de la UCR cuenta con un área de piscinas dentro de sus instalaciones (foto cortesía Andy Fuller).

Para esta primera edición del campamento se abrió un cupo de 40 participantes, pero se espera que para la próxima vez se pongan a disposición aproximadamente 60 campos.

“El campamento ha sido bastante positivo porque tenemos una población muy variada: chicos de distintas partes de Limón, de diferentes institutos educativos y con distintos estilos de vida, entonces al final hace que este espacio sea muy rico porque entre todos aprendemos”, mencionó Andy Fuller.

Los padres de las y los chicos también estaban invitados a quedarse si lo creían necesario, de esta forma se obtuvo también su ayuda con el cuido de los niños y niñas durante la noche; en ese momento se les dio chocolate caliente para ayudarles a conciliar el sueño, ya que los tiempos de comidas y meriendas también estaban incluidos.

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La alegría y emoción que tuvieron las y los niños durante el campamento resultó contagiante para todos los presentes en la Sede del Caribe (foto cortesía Andy Fuller).

La idea del campamento fue planteada para que se abrieran las puertas de la Sede del Caribe hacia la comunidad para que los participantes tuvieran la oportunidad de recrearse y aprender a partir de los trabajos que allí se realizan.

“Queremos que los chicos tengan esa cercanía con la UCR y que a futuro, cuando finalicen sus estudios regulares del Ministerio de Educación, vean como primera opción venir a estudiar a esta Universidad”, concluyó Andy Fuller.

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Inició en sede UNA la VI Conferencia de la Tierra

Con una participación de alrededor 150 personas inició la VI edición de la Conferencia de la Tierra: Foro de medio ambiente, naturaleza. Biodiversidad y sustentabilidad, organizada por la Sede Regional Chorotega, Campus Nicoya de la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Paraíba, Brasil. Dicho encuentro se extenderá hasta el 29 de octubre, con la participación de destacados ponentes nacionales e internacionales, los cuales expondrán sobre temas referentes al agua, paisaje, ecosistema y biodiversidad, seguridad alimentaria, acción y políticas públicas, así como educación ambiental.

En el acto de apertura participó Olger Rojas, decano de la Sede Regional Chorotega, Rigoberto Rodríguez, coordinador de la conferencia en Costa Rica, Geovanny Seabra organizador del evento por la Universidad de Paraíba, Brasil, Alberto Salom, rector de la UNA y Fernando Mora, viceministro de Mares, Costas y Humedales.

Este encuentro tiene como fin poner a disposición de científicos, académicos, estudiantes, funcionarios estatales y del sector privado, los conocimientos más recientes en torno a la problemática ambiental y sus posibles soluciones, para concientizar a la sociedad en la protección del planeta. Se espera para el final de la jornada concluir con la redacción de una proclama por la Madre Tierra.

Giovanni Seabra, investigador de la Universidad Federal de Paraíba, Brasil y procursor del encuentro expresó que este foro académico-científico de gran importancia para Latinoamérica. “Costa Rica es una maqueta del mundo en relación con la naturaleza, aspectos sociales y políticos. Lo que ocurre con la Tierra sobre calentamiento global, desastres naturales y migraciones humanas y otras situaciones sociales también se desarrollan en este país”.

Olger Rojas, decano de Sede Chorotega, comentó que la declaratoria del 2016 de la UNA por la Madre Tierra, aprobada por el Consejo Universitario de la UNA y respaldada por el Consejo Nacional de Rectores (Conare), en setiembre del 2015, plantea en uno de sus considerandos la iniciativa de generar desde las universidades espacios, acciones, conocimientos y reflexiones que propicien actitudes y nuevas formas de vida hacia la construcción de redes de respeto y solidaridad.

Agregó que la Sede Regional Chorotega de la UNA comprometida con el tema ambiental y en particular con la gestión de recuros hídrico, el calentamiento global, la seguridad alimentaria y el dearrollo local en Guanacaste vislumbró como una gran oportunidad realizar un evento internacional de suma trascendencia oomo lo es la Conferencia de la Tierra en sexta edición.

En su disertación, Alberto Salom, rector de la UNA, indicó que está convencido de que si la causa principal que afecta al planeta y produce el calentamiento global se propicia por las formas productivas del industrialismo, generadas por las personas, la problemática es remediable. “En cambio si ese calentamiento, así como lo señalaron en una ocasión las empresas causantes del calentamiento global, es producto de la interacción natural del planeta con el sol y otros astros no habría nada que hacer”, recalcó Salom.

Enfatizó que la buena noticia es que los defensores de la Madre Tierra se encuentran esperanzados en desarrollar nuevas formas de convivencia, producción y relación entre los humanos para frenar ese calentamiento global.

Por su parte, el viceministro Mora comentó que el gobierno de la República motivado por el liderazgo de la UNA, también ha respaldado el 2016 como año de la Madre Tierra y en ese marco ha hecho un pacto sobre los objetivos de desarrollo sostenible.

 

Enviado a SURCOS Digital por Msc. Efrain Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría, UNA.

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Conferencia de la Tierra 2016

La Universidad Nacional invita a la VI Conferencia de la Tierra, Foro del Medio Ambiente: Naturaleza, Biodiversidad y Sustentabilidad. Por lo que insta a enviar sus trabajos o a inscribirse como participante. Esta conferencia se realizará en Costa Rica del 26 al 29 de octubre del 2016, en el Campus Nicoya de la Universidad Nacional.

El periodo de recepción de los resúmenes se encuentra abierto y el plazo vence el 01 de agosto del 2016.

La Conferencia de la Tierra es una actividad que normalmente se realiza en Brasil y que en esta ocasión se hará en Costa Rica. Reúne destacados investigadores del mundo en temas ambientales. En esta oportunidad se hará énfasis en el cambio climático como una problemática real, por lo que este será un eje transversal, tanto en las conferencias como en las discusiones y mesas de trabajo durante el evento.

**Para mayor información visite el sitio web del evento: conferenciadelatierra.org

 

Enviado a SURCOS Digital por Andrea Suárez Serrano, Coordinadora General. Centro de Recursos Hídricos para Centroamérica y el Caribe, HIDROCEC-UNA.

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Ensayo Sobre La Humanidad Observable: Introducción

Macv Chávez

 

El hombre es el ser más impresionante de todos los seres vivos, y considero que aunque a veces algunos actúen peor que bestias salvajes, el hombre, sigue siendo un ser realmente maravilloso, porque es capaz de crear y de poder ver la realidad de tal forma que si sabe usar bien su razón puede analizarla, comprenderla y hasta explicarla en busca de la verdad que nos lleva al bien común…

Sartre diría que “el hombre es poseedor de una naturaleza humana; esta naturaleza humana, que es el concepto humano, se encuentra en todos los hombres, lo que significa que cada hombre es un ejemplo particular de un concepto universal, el hombre”, razón por la cual pienso –ahora, después de algunas erradas soberbias y falsa superioridad- que todo hombre es un ser impresionante y, por tanto, debemos aprender a conocer a la persona por ser la persona y no simplemente por ser una persona, es decir, debemos dejarnos de ver a la persona por conceptos generales y arraigarnos en la comprensión de la persona por sus conceptos personales…

De este modo, pienso que es muy bello aprender a reconocerse en el otro para comprendernos a sí mismo como el ser humano que uno es, porque de este modo se podrá saber ¿qué es lo que nosotros podemos o somos capaces de hacer para ser productivos en nuestra sociedad según nuestra naturaleza humana?, porque como seguiría diciendo Sartre en el existencialismo es un humanismo: “Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir el mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos”; es así que creo que esta es la razón que impulsaría a Ortega y Gasset a decir en Meditaciones del Quijote: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Por ello, creo que si logramos comprender estos dos magníficos conceptos de Sartre y de Ortega y Gasset podríamos comprender la belleza de nuestra humanidad, de nuestra libertad para armonizar nuestra vida humana en una vida más digna para todos, sin llegar a tantas diferencias humanas en cuestiones esenciales de nuestra vida, sin complicarnos por las sin fines de diferencias personales que desarrollamos a lo largo de ella, debido a que cada persona cuenta con cierta capacidad o agilidad para determinadas cosas, cuyo talento es importante desarrollar porque nuestra naturaleza, aparte de contar con una dignidad humana, cuenta con la capacidad de la creación.

Esta capacidad de creación nos lleva al desarrollo de muchísimas habilidades personales, como las que desarrolla un niño con su imaginación o el científico a través de la investigación, con la finalidad de alcanzar una vida más plena, realizada, bien vivida según cada uno de los gustos personales, algo que pienso que debería llevarnos a una mejor amplitud de la vida misma y con determinada responsabilidad social, y esta responsabilidad social debería conducir al ser humano a contribuir que todos sus iguales tengan el acceso a gozar de los derechos básicos del ser humano, es decir, el derecho a una buena alimentación, a un libre acceso para una digna atención médica u hospitalaria, a poder disponer de la seguridad de tener la seguridad necesaria para poder vivir libremente y no con los miedos que produce la inseguridad que dispara peligros diarios, y a obtener un trabajo para el desempeño personal según elección de una función productiva para el mercado y para sí mismo.

También, para el que quiera una educación de calidad, porque no todos logran tener ese interés por las cuestiones intelectuales o estudiantiles, por ello, es importante que la educación sea de libre elección; es decir, debe estar orientada de tal manera que la persona, según su exploración personal, descubra sus gustos para el desarrollo de sus habilidades personales, siendo guiado por un orientador o maestro, algo que hoy en día solo se da –quizás- en la universidad y no en los demás niveles educativos básico, porque creo que nuestro sistema educativo se ha dedicado a tener una formación de adiestramiento, donde se uniforma a la persona ya sea de forma física o mental para que sea más fácil la valoración de su conocimiento, sin importarnos el saber que podría desarrollar cada persona teniendo la libertad de aprendizaje según sus inclinaciones personas…

Si entendemos y atendemos estos cuatro puntos esenciales y el optativo, lograremos avanzar en la libertad e igualdad de oportunidades, algo que no debería estar lejos de la realidad porque es parte de nuestra dignidad humana, porque habremos evolucionado realmente, habremos aprendido a ser personas y no simples animales racionales, para vivir en verdadera paz, disfrutando de lo bello que es la vida.

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