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Etiqueta: organizaciones de base

Una reflexión al cumplir 13 años de RedESS

Carlos Hernández
Miembro de Redess y Cokomal

En este nuevo aniversario de la Red de Economía Social Solidaria (RedESS), queremos detenernos a reflexionar sobre el camino recorrido, no desde la complacencia, sino desde la honestidad que exige un proceso que ha resistido trece años sosteniendo la vida en los territorios.

Durante este tiempo hemos atravesado gobiernos de distinto signo, pero con un patrón que se repite: cuando nuestros planteamientos han diferido de los enfoques light, superficiales, despolitizados de la economía social solidaria, hemos encontrado puertas cerradas y espacios de participación bloqueados. No es casualidad. Es más cómodo para la institucionalidad promover una economía social light, vaciada de su contenido transformador, que reconocer y fortalecer procesos que cuestionan de fondo las relaciones de poder en el territorio.

Hemos visto, una y otra vez, cómo se privilegia a las grandes empresas y a las cooperativas de enfoque corporativo aquellas que hablan el lenguaje de la competitividad y el mercado por encima de las organizaciones de base, las asociaciones comunitarias, los colectivos autogestionados que somos mayoría en los territorios. El discurso de la economía solidaria se instrumentaliza políticamente cuando conviene: se cita en campañas, se exhibe en fotografías institucionales, pero se abandona cuando se trata de traducirlo en política pública real, en presupuesto, en reconocimiento jurídico de nuestras formas de organización.

Frente a esa instrumentalización, seguimos reflexionando lo mismo desde hace trece años: la urgencia de resolver las problemáticas concretas de los sectores más vulnerables. El abandono institucional no es una percepción, es una realidad cotidiana en las comunidades rurales y también en las periferias urbanas, donde la pobreza se sostiene generación tras generación mientras la institucionalidad diseña programas que rara vez llegan, o que llegan tarde, o que llegan condicionados a lógicas que no corresponden a nuestra realidad territorial.

Y no podemos dejar de nombrar otra dificultad, quizás menos visible pero igual de determinante: la relación con buena parte de la cooperación internacional. Con demasiada frecuencia nos encontramos con agencias y fondos que solo se interesan por resultados cuantificables, por indicadores que puedan reportarse en una matriz, por enfoques mercantiles que miden el éxito en términos de eficiencia y rentabilidad. Esa mirada tiene poca capacidad a veces ninguna de entender el contexto real de las economías territoriales: comunidades golpeadas por más de tres décadas de neoliberalismo, con sus políticas de ajuste estructural, apertura comercial desregulada y desmantelamiento progresivo del Estado social. Un daño acumulado que hoy, lejos de revertirse, se ve reforzado por gobiernos de ultraderecha que profundizan el mismo modelo con un discurso aún más agresivo contra lo público, lo comunitario y lo colectivo.

A pesar de todo esto, seguimos aquí. Trece años después, personas de la Red de Economía Social Solidaria de Costa Rica continuamos con la convención construcción de un espacio autónomo, de base comunitaria, que no depende de la voluntad política de turno para existir. Seguimos articulando, seguimos tejiendo, seguimos insistiendo en que otra economía una que ponga la vida, los cuidados y la dignidad de las personas en el centro no solo es posible, sino necesaria y urgente.

Hacemos un llamado a no bajar la guardia: a seguir fortaleciendo nuestras economías territoriales, a exigir que la institucionalidad y la cooperación internacional comprendan que no somos un dato en una hoja de cálculo, sino comunidades organizadas resistiendo y construyendo alternativas concretas frente al abandono y la exclusión.