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Betty Robinson: la primera corredora que ganó un oro olímpico

Gabe Abrahams

Betty Robinson fue la primera corredora que ganó un oro olímpico. Además, consiguió varios récords y se convirtió en un ejemplo de lucha. Esta es su biografía.

Elizabeth Robinson, más conocida como Betty Robinson, nació en Riverdale, en el condado de Cook, Illinois, Estados Unidos, el 23 de agosto de 1911.

Sus padres fueron Harry Robinson, nacido en Irlanda del Norte, y Elizabeth Savage Wilson, de padres también irlandeses. Y sus dos hermanas se llamaron Jeannette y Evelyn.

De joven, Betty Robinson estudió en el Thornton Township High School y se inició en el deporte, decantándose por el atletismo gracias al entrenador Charles Price.

El 30 de marzo de 1928, Robinson corrió su primera carrera oficial con solo 16 años, una competición de 60 yardas, y consiguió quedar segunda tras Helen Filkey, la plusmarquista estadounidense de los 100 metros.

El 2 de junio de 1928, la joven Robinson volvió a competir al máximo nivel y, en esta ocasión, batió la plusmarca mundial de los 100 metros, aunque su registro de 12 segundos no se convirtió en oficial por tener el viento a favor.

Un mes después, el 4 de julio de 1928, Robinson compitió en los campeonatos de Estados Unidos, los cuales servían para seleccionar al equipo norteamericano que acudiría a los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de aquel año, y quedó segunda en la prueba de 100 metros, logrando la anhelada plaza olímpica.

Ya en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, Robinson se convirtió en la gran protagonista. Los Juegos incluyeron por primera vez pruebas de atletismo en la categoría femenina (100 metros, 800 metros, relevo 4 x 100 metros, salto de altura y lanzamiento de disco) y Robinson se impuso con brillantez en la de los 100 metros, dejando atrás a las canadienses Fanny Rosenfeld y Ethel Smith.

Su victoria la convirtió en la primera corredora en ganar una medalla de oro olímpica en una prueba atlética y en la distancia de los 100 metros. Su histórica gesta ocurrió el 31 de julio de 1928.

Los Juegos Olímpicos de Ámsterdam no terminaron para Robinson con ese oro, ya que, además, consiguió la medalla de plata en el relevo 4×100 metros.

A su regreso a Estados Unidos, el equipo norteamericano fue recibido en Nueva York por una multitud. Y Robinson, a título personal, en su Riverdale natal, observó cómo unas 20.000 personas la aclamaban.

Una vez quedaron atrás los Juegos de Ámsterdam, Robinson ingresó en la Northwestern University para estudiar educación física, se hizo miembro en la misma del capítulo Upsilon de la fraternidad femenina Kappa Kappa Gamma, una de las más destacadas de Estados Unidos, y siguió entrenando y compitiendo a pleno ritmo.

El 28 de junio de 1931, la suerte que había acompañado a Robinson a lo largo de su carrera deportiva se truncó y sufrió un accidente aéreo de extrema gravedad. Los médicos señalaron que no podría volver a correr y competir, aunque la voluntad de la corredora hizo que pasase justo lo contrario. Transcurrido un tiempo, así pues, la fuerza de voluntad de la atleta la condujo a levantarse de su silla de ruedas, a caminar de nuevo y a regresar a los entrenamientos y a la competición.

Betty Robinson volvió a formar parte del relevo 4×100 metros de su país en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, los Juegos que organizó la Alemania nazi con el beneplácito del COI (Comité Olímpico Internacional). Y, en la final olímpica de esa prueba disputada el 9 de agosto, ganó su segunda medalla de oro olímpica. En la prueba, Robinson venció y convenció, lo cual fue el fruto de una voluntad férrea por superar su accidente y de un deseo de victoria insaciable.

Tras los Juegos Olímpicos de Berlín, Robinson se retiró de la competición, fue jueza y cronometradora en su deporte y trabajó en una ferretería. También hizo de oradora pública de la Women’s Athletic Association y de la Girls’ Athletic Association para promover el deporte femenino. Su testimonio resultó de suma importancia para derrocar un sistema que relegaba a las mujeres a roles secundarios incluso en el deporte.

En esos años, Robinson se casó dos veces. Con su segundo marido, Richard Schwartz, tuvo dos hijos, residiendo en Glencoe, Illinois, una villa de la costa norte de Chicago.

En 1977, la velocista se llevó una gran alegría al conocer su ingreso en el USA Track and Field Hall of Fame. Y, en 1996, portó la antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos de Atlanta.

Betty Robinson, la primera corredora que ganó un oro olímpico en una prueba del programa atlético y en la distancia de 100 metros, falleció finalmente en Denver, Colorado, el 18 de mayo de 1999 a la edad de 87 años, después de padecer cáncer y Alzheimer. Desde entonces, su memoria ha sido ensalzada como muestra de lo que se puede llegar a conseguir con unas buenas dosis de talento y una voluntad inquebrantable. No merece menos.

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