Ir al contenido principal

Etiqueta: OTAN

La OTAN y el “problema ruso”

Gilberto Lopes, en Costa Rica

Feb 2024

El “problema ruso» representa un reto enorme para la Unión Europea, dijo el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell. Hablando al concluir la Conferencia de Seguridad celebrada en Múnich, Borrell advertía contra el peligro de un largo período de tensiones. Temía que Rusia se viera tentada a aumentar sus “provocaciones políticas y militares contra los países de la OTAN”.

La formulación de Borrell nos pone frente a un problema no fácil de definir: el “problema ruso”. Hay muchos intentos de hacerlo, tanto en las intervenciones de los líderes mundiales, reunidos en Múnich entre el 16 y el 18 de febrero pasado, como en los análisis de periodistas y expertos.

David E. Sanger y Steven Erlanger, del NYT, nos dan algunas pistas en un artículo de opinión sobre los resultados de la conferencia, publicado el mismo 18 de febrero. En su opinión, nada de lo que los líderes occidentales hagan –ni las sanciones, ni las condenas, ni los esfuerzos militares– cambiarán las intenciones de Putin de desarticular el actual orden mundial. Para ellos, ese sería el “problema ruso”.

El paso dado por Putin, su irrupción más decisiva en el contexto político internacional, ha sido la invasión de Ucrania. El presidente ruso ha explicado muchas veces sus razones. Lo hizo en 2007, en la misma reunión de Múnich a la que, este año, no fue invitado. Lo preocupaba la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Minando la confianza

“Hoy estamos viendo un incontrolable abuso de la fuerza militar en las relaciones internacionales; un Estado, principalmente Estados Unidos, ha traspasado sus fronteras nacionales de todos los modos posibles. Esto es extremadamente peligroso, nadie se siente seguro”, dijo Putin en Múnich, en 2007.

Además de la amenaza militar, generaba especial inquietud el hecho de que eso se hiciera sin respetar las promesas hechas a Rusia cuando se derrumbó el mundo socialista del este europeo y se unificó Alemania y la OTAN se expandió hacia el este, acercándose a la frontera de Rusia. Se creó una relación de desconfianza corrosiva en las relaciones internacionales, a la que se refería Putin en Múnich.

La rebelión de Maidán, a fines de 2013 y principios del 2014, apoyada por Washington, creó la condiciones para extender ese movimiento hacia Ucrania, donde las especiales relaciones históricas, políticas y culturales con Rusia plantearon nuevos desafíos.

Con los países bálticos incorporados a la organización, la frontera de la OTAN estaba ya a unos 600 km de Moscú. Rusia logró impedir que un nuevo “Maidán” pusiera en Minsk otro gobierno alineado con Occidente, impidiendo que la OTAN se instalara en toda su frontera europea.

Con la eventual incorporación de Ucrania en la OTAN, una nueva “Cortina de Hierro” aislaría Rusia de Europa, con una frontera desde el Báltico hasta el mar Negro, solo interrumpida por Bielorrusia. La intervención militar rusa en Ucrania tiene entre sus principales objetivos –definidos por el presidente ruso– evitar esa situación.

Desde el Maidán, las tensiones entre Kiev y los habitantes de los territorios ucranianos fronterizos ­–las repúblicas de Donetsk y Lugansk, y las provincias de Jersón y Zaporozhie– se fueron transformando en enfrentamientos armados cada vez más frecuentes. Los intentos por resolver el conflicto entre separatistas prorrusos y el gobierno ucraniano con los Acuerdos de Minsk I y II, en 2014 y 2015, fracasaron.

No solo fracasaron, sino que dieron pie, años después, a una revelación poco usual en el escenario político internacional. El entonces presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, teóricamente garantes del acuerdo, reconocieron que esas negociaciones no tenían más objetivo que darle tiempo a Ucrania para fortalecer sus fuerzas armadas.

“El acuerdo de Minsk fue un intento de ganar tiempo para Ucrania”, dijo Merkel en una entrevista con el semanario alemán Die Zeit. Merkel había dicho al Die Zeit que el problema no se iba a resolver, pero que la negociación le iba a dar a Ucrania un “tiempo precioso”.

En diciembre de 2022, el periódico Kyiv Independent le preguntó a Hollande si él también creía que las negociaciones de Minsk tenían como objetivo retrasar los “avances rusos” en Ucrania. –Sí, dijo. Angela Merkel tenía razón en este punto. Los acuerdos de Minsk detuvieron la ofensiva rusa por un tiempo.

Putin, por su parte, se dijo sorprendido por la declaración de Merkel: –Me tomó completamente por sorpresa. Es decepcionante. Honestamente, no esperaba algo así de la excanciller, afirmó.

Sumada a la desconfianza creada por el no cumplimiento de la promesa de no acercar la OTAN a la frontera rusa, el reconocimiento de que no se negociaba seriamente un acuerdo en Minsk generó un clima enrarecido –decepcionante, en palabras de Putin–, sin espacios para nuevos diálogos en este escenario internacional.

De Lisboa a Vladivostok

En 2010, en visita a Berlín, Putin había sugerido integrar Europa con Asia, desde Lisboa hasta Vladivostoky y había consultado la posibilidad de incorporarse a la OTAN.

¿Por qué nada de eso se hizo realidad? ¿Cuáles eran los intereses que impedían a Europa transformarse en un enorme bloque político, consolidado geográficamente, con enormes reservas energéticas, que podían ser el resultado de un acuerdo con Rusia? ¿El problema ruso?

En la respuesta a esta pregunta reside el secreto de la actual situación en Europa. Que no es sencilla lo demuestra, por ejemplo, la opinión de la escritora Monika Zgustova, de origen checo, colaboradora asidua del madrileño diario El País, para quien “politólogos y kremlinólogos interpretaron sus palabras como un deseo de que algún día el imperio ruso se extienda de Vladivostok hasta Lisboa”.

Pesó más la tentación de asaltar Moscú, la fantasía peligrosa de dividir Rusia en múltiples Estados, de desarticular el país más vasto de la Tierra, en abrir una caja de Pandora que –esa sí– habría puesto el mundo en una ruta inestable, imposible de predecir.

Esa integración entre Rusia y Europa era probablemente a lo que apostaba el excanciller alemán Gerhard Schröder (98-2005), cuando asumió la presidencia de la Junta de Accionistas de la empresa Nord Stream AG, encargada de la construcción y operación de los gasoductos que asegurarían el abastecimiento de energía rusa a la industria alemana, a precios competitivos.

Hoy los líderes alemanes –el canciller Scholz; la ex “peacenik” Annalena Baerbock, encargada de la política exterior alemana; o la también alemana Ursula von der Leyen, presidente la Comisión Europea– no quieren siquiera salir en la foto con Schröder, a quién evitan cuidadosamente, si en algún evento oficial está presente.

Que Estados Unidos no iba a permitir que el Nord Stream funcionara me pareció siempre una evidencia. Pero las consecuencias de eso para Europa también lo eran, sobre todo para la economía alemana, que ha entrado en recesión. Las previsiones son de que tendrá un crecimiento negativo, de 0,5%, por segundo año consecutivo. Se peor escenario en los últimos 20 años.

Derrotar a Rusia

“La Unión Europea debe dar todas sus armas pesadas a Kiev. Este problema debe resolverse ahora. Nosotros tenemos gran experiencia, y entendemos que Europa no necesita esas armas: tanques, vehículos de infantería y otros armamentos, que no sirven para una próxima guerra. Deberían donarlas todas a nosotros, como lo ha hecho Dinamarca”. “Nosotros estamos preparados para hacer efectiva la tarea de destruir la Federación Rusa, dijo el consejero de Seguridad Nacional de Ucrania, Aleksey Danilov.

¿Destruir la Federación Rusa? Es difícil imaginar que Ucrania pueda hacer eso. Al iniciarse el tercer año del conflicto la iniciativa militar está en manos rusas. Pero, como veremos, analistas ucranianos y occidentales no abandonan la expectativa de una victoria militar.

Para el ex Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, es incorrecto hablar de un “empate” en la guerra. En un artículo escrito para Foreign Policy asegura que los medios para el triunfo de Ucrania permanecen firmemente en manos de Occidente. Cita la situación en el Mar Negro, donde afirma que las fuerzas ucranianas han tenido éxito en sus ataques a la flota rusa. “Si los ucranianos reciben las armas que necesitan, han mostrado que las saben usar muy bien. Por eso estimo que debemos levantar todas las restricciones que nos hemos autoimpuesto para el suministro de armas”, dijo Rasmussen.

En los esfuerzos por derrotar a Rusia se están moviendo dos escenarios. En el militar, la propuesta es entregar a Ucrania más y más potente armamento, capaz de golpear muy adentro en el territorio ruso. En el económico, multiplicar el universo de sanciones pero, sobre todo, resolver las dificultades legales para entregar a Ucrania unos 300 mil millones de dólares de depósitos rusos, congelados principalmente en Bruselas y Estados Unidos.

Sobre lo primero, el canciller ruso, Sergei Lavrov, afirmó que se trata de “dar a Ucrania más armas de largo alcance para que lleguen al corazón de Rusia y así sembrar la confusión y el pánico y minar la confianza de la población”.

Lawrence D. Freedman, profesor emérito de estudios de la guerra en el King’s College London, argumenta en el mismo sentido, en artículo publicado también en Foreign Policy el pasado 23 de febrero. Para derrotar a Rusia, Ucrania necesita armas de largo alcance, afirmó.

¿Por qué Occidente debe seguir armando Ucrania?

Freedman reconoce que Ucrania enfrenta dificultades en el terreno de batalla. Pero, en su opinión, ninguna compensa el peligro evidente de un triunfo ruso para Europa, lo que la obligaba a hacer permanente el apoyo a Kiev.

Rasmussen se preguntaba ¿por qué Occidente debe seguir armando Ucrania? Su respuesta era porque Ucrania estaba “peleando en representación nuestra”. “Están sufriendo no solo para proteger a su país, sino a todo el continente europeo contra una Rusia agresiva”.

Desde la perspectiva norteamericana –agregaba– la ayuda a Ucrania representaba apenas 3% o 4% de su presupuesto de defensa (lo que no es poco, pues el presupuesto de defensa de los Estados Unidos es mayor que el de los otros diez países que lo siguen, en conjunto). Para Rasmussen, por esa “pequeña cantidad de dinero los Estados Unidos han logrado una degradación significativa de la fuerza militar rusa”.

Derrotar a Rusia

Digamos que eso es así. Pero todavía deberíamos responder por qué es tan importante “destruir la Federación Rusa” ….

Putin busca una explicación en el mundo surgido después de la derrota en la Guerra Fría. Está en su discurso del 24 de febrero de 2022, en el que explicaba sus razones para ir a la guerra. Hemos visto un estado de euforia creado por un sentimiento de absoluta superioridad, una forma de moderno absolutismo. Después de la desintegración de la Unión Soviética, Estados Unidos y sus aliados occidentales trataron de darnos el golpe final, de destruirnos por completo, afirmó.

Putin recordó que en diciembre de 2021, semanas antes del ataque a Ucrania, hicieron una nueva propuesta a Estados Unidos y a sus aliados sobre seguridad europea y la no expansión de la OTAN hacia el este.

“Cualquier expansión de la infraestructura de la OTAN o de implantarse en territorio ucraniano es inaceptable para nosotros”, agregó, señalando que para Estados Unidos y sus aliados se trata de un avance en su política para contener a Rusia. “Para nosotros es una cuestión de vida o muerte, de nuestro futuro como nación”.

Me parece que, en esa discusión, no siempre se pone la debida atención al hecho de que el conflicto está en la frontera rusa. No son los rusos los que han avanzado hacia Occidente o instalado sus armas en las fronteras occidentales. Ese aspecto geográfico es un factor de enorme peso para cualquier consideración sobre esta guerra.

También siento falta de otro argumento: en este caso, sobre la anexión de Crimea a Rusia. Se trata de los antecedentes gracias a los cuales Inglaterra reivindica su soberanía sobre las islas Malvinas. Es un argumento basado en la voluntad de sus habitantes, instalados allí luego de una ocupación militar. Poca (o ninguna) diferencia hay con el caso de Crimea.

La expansión rusa

Tucker Carlson, luego de su entrevista con Putin, hizo diversos comentarios sobre lo conversado. Aseguró que “solo un idiota puede creer que Rusia planea su expansión”.

¿A qué territorio puede aspirar Rusia? Uno debería preguntarse cuál sería el objetivo de un tal avance sobre países de la OTAN. ¿Qué sentido tendría para Rusia? ¿Qué ganaría con ello?

Putin ha reiterado que ese no es su objetivo, que no tiene ningún interés en conquistar Ucrania, ni atacar Polonia o Letonia, lo que lo pondría en guerra directamente con los países de la OTAN, incluido Estados Unidos. O sea, una guerra nuclear. Pero, en Occidente, se usa este argumento para justificar ante sus ciudadanos la demanda de nuevos recursos para apoyar a Ucrania.

Alexander Wardy y Paul McLeary, periodistas de Político, afirman que, para Occidente, solo hay un “Plan A” en esta guerra: derrotar militarmente a Rusia.

En su artículo, citan al ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmitró Kuleba, diciendo a los europeos que cuando oyen que las fuerzas ucranianas se retiraron de Avdiivka, deben pensar en que los rusos están ahora un poco más cerca de sus casas. Hay que ver un mapa para dimensionar la afirmación de Kuleba.

Desde el punto de vista de Putin, sin embargo, el argumento le puede servir para explicar por qué decidieron reaccionar ante los avances de la OTAN hacia sus fronteras.

El “Plan A”

La idea del “Plan A” es la misma que defiende el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. “Una derrota de Ucrania no puede ser una opción. Todos entendemos muy bien cuáles serán las consecuencias devastadoras para Europa y los valores que representamos y para el mundo. Por eso es crucial actuar”, dice Michel, un político belga conservador como todos los que controlan las instituciones europeas. Las declaraciones las dio a la corresponsal de El País, en Bruselas, María Sahuquillo, un periódico que, como la casi totalidad de los grandes medios europeos, han transformado el periodismo en un arma de guerra. El escenario se mira desde un solo punto de vista, lo que no contribuye, ni a una opinión informada, ni a una búsqueda realista de solución al “problema ruso”. Por eso se pusieron tan enojados con la entrevista de Carlson a Putin, al que llamaron de “traidor”.

Hay poca reflexión, casi ningún intento de pensar en cómo llegaron a esta crisis, ni si –quizás– existen otros planes, “B” o “C”, para encontrar una salida.

Al final, por lo menos en la visión de los líderes occidentales, el “problema ruso” se resume en “las consecuencias devastadoras para Europa y los valores que representan y para el mundo”, que el triunfo de Moscú podría amenazar. En todo caso, sobre el control de partes del territorio de Ucrania por Rusia –como dijo Putin a Carlson–, hay formas de resolverlo dignamente. “Hay opciones, si hay voluntad”.

El problema ruso

Al final, el “problema ruso” es el que planteó la Subsecretaria de Estado Victoria Nuland, en un comentario para CNN: «Francamente, esa no es la Rusia que queríamos. Queríamos un socio que se iba a occidentalizar, que iba a ser europeo. La Rusia de hoy no encaja en la imagen que Estados Unidos quería ver”.

Nuland tuvo un papel clave en las protestas de Maidán, en la “revolución naranja” que puso en el poder a los aliados de Occidente en 2014. Pero no resulta ocioso volver (nuevamente) la mirada a las advertencias del notable diplomático norteamericano, George Kennan, y a su artículo, publicado el 5 de febrero de 1997, en el New York Yimes.

Kennan se refería a la propuesta de incorporación a la OTAN de tres antiguos países del bloque soviético: Polonia, Hungría y República Checa, que se materializarían dos años después.

Su artículo (que ya hemos citado otras veces), se titulaba “Un error fatal”. Claramente hablando –decía Kennan en 1997– “la expansión de la OTAN puede ser el mayor error de la política norteamericana en todo el período posterior a la Guerra Fría”.

Una tal decisión –agregaba– probablemente despertará tendencias nacionalistas, antioccidentales y militaristas en Rusia, tendrá un efecto adverso en el desarrollo de la democracia en Rusia, restablecerá la atmósfera de la Guerra Fría en las relaciones entre el Este y el Oeste y “empujará la política exterior rusa en direcciones que decididamente no serán de nuestro agrado”.

Nada de eso se puede entender sin una mirada un poco más amplia a la situación del mundo. Serhii Plokhy, director del Instituto de Investigación Ucraniana de Harvard, y Mary Elise Sarotte, profesora distinguida de Estudios Históricos en la Universidad Johns Hopkins, en un artículo sobre la ubicación de Ucrania en el escenario de la post Guerra Fría (“The shoals of Ukraine”, Foreign Affairs, nov 2019), se refieren al papel de una Rusia que, desde su punto de vista, se resiste a reconocer su lugar, luego de la desaparición de la Unión Soviética.

Se refieren a la desaparición de una gran potencia: “La Unión Soviética puede haber dejado de existir en el papel, en diciembre de 1991, pero su influencia no. Los imperios no desaparecen simplemente. Mueren lenta y desordenadamente, negando su decadencia cuando pueden, cediendo sus dominios cuando no tienen alternativa y lanzando acciones desesperadas cada vez que ven una oportunidad”.

Me parece una descripción perfecta del comportamiento de los Estados Unidos actuales, aunque esa no es, naturalmente, la intención de los autores.

Andrés Ortega, investigador senior asociado del Real Instituto Elcano y director del Observatorio de las Ideas, publicó en abril del año pasado un artículo sobre la “Arrogancia occidental y vasallaje europeo”, en “Agenda Pública”, de El País.

Nos recuerda que ya desde mediados de la década pasada la economía occidental es más pequeña que el resto del mundo, que “el mundo ha cambiado, pero Occidente parece no enterarse”. “No solo quiere defender sus intereses, valores y modos de vida, lo que es normal y legítimo, sino dar lecciones a los demás”.

Dados los intereses involucrados, los recursos invertidos, las naciones participantes, el conflicto en Ucrania no puede ser visto más que como la nueva forma de una guerra mundial. Después de la I, la II y la Guerra Fría, sería la IV. A quienes tratábamos de imaginarnos como sería, ahora la tenemos ante nuestros ojos. Es la que puede ser, antes de la última, la nuclear. Mientras tanto, Alemania decide si le entrega a Kiev armas de largo alcance, capaces de bombardear Moscú.

FIN

OTAN: ¿Una confrontación de décadas con Rusia?

Gilberto Lopes

13 febrero 2024

Con el dedo en el gatillo

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) debe prepararse para una confrontación de décadas con Rusia, dijo su secretario general, Jens Stoltenberg, en una entrevista concedida a la cadena alemana Welt en febrero.

Una afirmación así queda resonando en la cabeza: ¿Una confrontación de décadas con Rusia? ¿Es posible imaginar algo así? ¿Es para eso que nos tenemos que preparar?

Es lo que piensa el jefe del Estado Mayor del ejército alemán, general Carsten Breuer. Como Stoltenberg, tiene el cuidado de afirmar que la confrontación no es “inevitable”, pero la estima posible en los próximos cinco años. Y especula con los tiempos necesarios para la preparación adecuada del ejército alemán para esa guerra.

¿En qué guerra estará pensando el general? ¿Otra vez? ¿No hemos aprendido nada de las dos anteriores a las que su ejército llevó el mundo?

Alemania no es una potencia nuclear. Pero es miembro de la OTAN. Tiene detrás a Estados Unidos, Francia e Inglaterra, potencias nucleares. ¿No tiene el mundo nada que decir sobre las especulaciones de Stoltenberg y del general alemán?

La última guerra “mundial” empezó antes de que existiera la bomba atómica. Pero terminó con la explosión de una, de potencia muy modesta comparadas con las actuales.

Stoltenberg llamó a reconstruir las reservas militares de los miembros de la OTAN y ampliar rápidamente su base industrial, para aumentar los suministros a Ucrania y reponer sus propias reservas. A adaptar la industria a los tiempos de guerra.

Como si los países miembros de la OTAN estuvieran en condiciones económicas de hacer un esfuerzo de esta naturaleza, cuando los agricultores protestan en las calles, la economía alemana se ralentiza y el país se enfrenta a un proceso de desindustrialización, consecuencia, entre otras cosas, de los atentados contra los gasoductos Nord Stream y del corte del suministro energético ruso.

El alemán y el noruego no son, naturalmente, los únicos a alinearse con esta perspectiva. En diciembre, Martin Herem, jefe de las Fuerzas de Defensa de Estonia, afirmaba, en declaraciones a un canal local, que Rusia estaría lista para atacar la OTAN dentro de un año, al terminar el conflicto en Ucrania. Los jefes militares de los demás países bálticos, de Finlandia, de Suecia y otros, se aventuran a hacer las mismas predicciones y llaman a prepararse para la guerra contra Rusia.

La misma idea que sugiere Ed Arnold, investigador del Royal United Services Institute (RUSI), una institución inglesa dedicada al estudio de temas de seguridad y defensa, para quien los países de la OTAN “deben estar listos para la guerra” contra Rusia. Arnold recuerda que el documento sobre “Concepto Estratégico”, adoptado por la OTAN en 2022, considera Rusia ya no un socio sino una amenaza.

Parece evidente que en estas circunstancias lo único sensato es sacar el dedo de esa gente del gatillo y crear las condiciones para que sus sueños no se cumplan. Serían la última pesadilla para la humanidad.

Putin se acerca a Europa

No hace muchos años, la perspectiva de una mayor integración europea parecía tomar vuelo. A fines de noviembre del 2010 Putin, entonces primer ministro de Rusia, visitaba Alemania y anunciaba el acuerdo con la OTAN para la construcción de un escudo antimisiles en suelo europeo. La Unión Europea, después de una cumbre con Rusia, saludaba la perspectiva de que, finalmente, se incorporarían a la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que ocurrió en agosto del 2012.

Pero quizás aún más importante fue la propuesta de Putin, hecha en declaraciones al diario Süddeutsche Zeitung, de integrar una comunidad económica que se extendiera desde Lisboa a Vladivostock.

“Apoyamos la idea de crear una zona de libre comercio entre Rusia y la UE” respondió la entonces canciller alemana, Angela Merkel. Hace tiempo –agregó– “Rusia ha dejado de ser un enemigo para ser un socio de Alemania y de la UE”.

Las advertencia de Putin

La propuesta no puede ser debidamente valorada sin una mirada al escenario internacional que Putin, tres años antes, había expuesto en la Conferencia de Múnich sobre Políticas de Seguridad. La misma conferencia que se realizará de nuevo este mes de febrero, ahora sin la participación de Rusia.

Terminaría Putin su segundo período como presidente de la República en 2008. Empezó su exposición afirmando que el formato de la conferencia le permitía decir lo que realmente pensaba sobre los problemas de seguridad internacional.

Hacía dos décadas había terminado la Guerra Fría, con el triunfo de Occidente y la disolución de la Unión Soviética. Pero el mundo unipolar surgido entonces no funcionaba.

¿Qué es un mundo unipolar?, se preguntó Putin. “Es un mundo donde hay un señor, un soberano”, se respondió. “Es un mundo pernicioso para todos, no solo inaceptable sino imposible en el mundo de hoy”. “Es algo que no tiene nada en común con la democracia”.

Hay que leer esos discursos, si queremos seguir el rastro de los conflictos de hoy.

“Lo que está ocurriendo en el mundo es el intento de introducir estos conceptos en los asuntos internacionales”, dijo. “Constantemente están tratando de enseñarnos sobre democracia. Pero, por alguna razón, aquellos que nos enseñan no quieren aprender ellos mismos”. Estamos viendo un hiper abuso de la fuerza militar en las relaciones internacionales, que está empujando el mundo al abismo de conflictos permanentes. “Una nación –y naturalmente estamos hablando principalmente de Estados Unidos­– actúa más allá de sus fronteras y trata de imponer a otras naciones sus intereses políticos, económicos, culturales y educacionales”.

¡Nadie se siente seguro, esto es extremadamente peligroso!, advirtió. “Hemos llegado a un momento decisivo en el que debemos pensar seriamente en la arquitectura de la seguridad global”.

Ya entonces se refirió a la expansión de la OTAN hacia el este. Esa expansión no tiene nada que ver con la modernización de la alianza, ni con el establecimiento de mayores normas de seguridad en Europa. Por el contrario, “representa una seria provocación que reduce el nivel de confianza mutua”. Tenemos el derecho a preguntarnos: ¿contra quién va dirigida esa expansión?

Y citó declaraciones del entonces Secretario General de la OTAN, el general Manfred Wörner quien, en Bruselas, el 17 de mayo de 1990, había asegurado que “no ubicar armas de la OTAN fuera del territorio alemán le daba a la Unión Soviética una firme garantía de seguridad”.

¿Dónde están esas garantías?, se preguntó Putin en Múnich.

El año siguiente, en abril del 2008, en su reunión de Bucarest, la OTAN se felicitaba de las aspiraciones de Ucrania y Georgia de incorporarse a la organización. Y le reiteraban a Rusia que su politica de ampliación (de “puertas abiertas”, decían) “lejos de representar una amenaza para nuestra relación, ofrece oportunidades para profundizar los niveles de cooperación y estabilidad”. Una afirmación que, naturalmente, Moscú no compartía.

La intervención de Putin en Múnich fue extensa, imposible de resumir aquí. Quien quiera conocer sus puntos de vista debe acudir al texto, disponible en inglés en la página del Kremlin.

Pero sus preocupaciones ya estaban claramente expresadas, tres años antes de la visita del 2010 a Alemania y de la cumbre con la Unión Europea (a la que ya nos referimos) y 15 años antes de la intervención militar en Ucrania.

Para sectores conservadores (y aquí me limito a hacer referencia a dos artículos publicados en el diario español El País) “Putin se presentó con su habitual cinismo y estilo directo”, como publicó su corresponsal Andrés Ortega desde Múnich, el día siguiente. Desde su punto de vista, “lo que excitó los ánimos en Múnich fueron las críticas tan directas de Putin a Estados Unidos”.

Más recientemente, solo dos meses después de la invasión rusa de Ucrania, una escritora de origen checo, Monika Zgustova, se refería, también en El País, al discurso de Putin en Múnich, 15 años antes, afirmando que pretendía “recuperar el territorio perdido tras el final de la Guerra Fría” y vender a los europeos un “sueño”: “desde Vladivostok hasta Lisboa, Rusia debería compartir con Europa algo más que la seguridad”.

¿Nuevas reglas o un juego sin reglas?

En octubre del 2014 Putin hizo otro largo discurso en el Club de Valdai, en pleno desarrollo de la crisis provocada por las protestas de Maidán en Ucrania, apoyadas por Occidente, con las que se destituyó al presidente Viktor Yanokóvich e instaló un régimen afín en Kiev.

Las protestas, que se habían iniciado en noviembre del 2013, terminaron en febrero del año siguiente. El 18 de marzo Putin declara Crimea parte fundamental de Rusia, luego de un referendo en que una mayoría abrumadora en esa región se manifestó a favor de la medida.

En Valdai, Putin volvió a referirse al estado político del mundo. El tema de la reunión era “Nuevas reglas o un juego sin reglas”.

Victorioso en la Guerra Fría, Estados Unidos, “en vez de establecer un nuevo balance de poder, esencial para mantener el orden y la estabilidad, adoptó medidas que provocaron un desbalance agudo y profundo”, dijo Putin.

Este período de dominación unipolar mostró claramente que tener un solo centro de poder no hace más manejable el proceso global. Por el contrario, este tipo de construcción inestable se mostró incapaz de hacer frente a las “verdaderas amenazas”. Ucrania –agregó– “es un ejemplo de este tipo de conflictos, que afecta el balance internacional de poder, y estoy seguro de que no será el último”.

Les dijimos a Europa y a los Estados Unidos que medidas como la asociación de Ucrania a la Unión Europea representaba una serie de amenazas para nuestra economía, que era el mayor socio comercial del país. Insistimos en que era necesaria una discusión de estos temas. Nadie quiso oírnos, nadie quiso hablar con nosotros. Simplemente nos dijeron: estos no es asunto suyo. Punto, ¡fin de la discusión!

Ya entonces reiteró que los argumentos de que Rusia estaba tratando de crear una nueva clase de imperio, de someter a sus vecinos, no tenían fundamento. “Quiero enfatizar eso”, agregó Putin.

Tucker Carlson, el periodista que lo entrevistó en febrero, en Moscú, reiteró este punto de vista. Hablando en la Cumbre Mundial de Gobierno, en Dubái, el 12 de febrero, afirmó que la postura de Putin se ha endureciendo porque «Rusia fue desairada por Occidente». El líder ruso propuso al presidente estadounidense Bill Clinton que Rusia se adhiriera a la OTAN e intentó hacer un trato sobre misiles. “Fue la Alianza Atlántica la que rechazó a Moscú”, recalcó Carlson.

No hay tampoco “pruebas de que Putin tenga interés en ampliar sus fronteras», dijo. Rusia es el país más grande del mundo, no necesita recursos naturales. «No hay nada en Polonia que él quiera. No ganará nada tomando Polonia, salvo más problemas», agregó Carlson.

Al contrario, Putin ha insistido en su interés en negociar una salida a la crisis en Ucrania, propuesta rechazada tanto por la OTAN como por la propia Ucrania. Los informes militares de fuentes profesionales insisten en que los movimientos de las tropas rusas en Ucrania no son compatibles con el objetivo de conquistar militarmente todo el territorio del país.

Naturalmente, es una visión distinta a la de quienes insisten en que se trata de recrear un imperio y que un triunfo en Ucrania sería solo un primer paso en ese sentido. En su entrevista a Carlson, Putin insistió en que los Estados de la OTAN, al hablar de un posible conflicto nuclear, están «intentando asustar a su población con una amenaza rusa imaginaria».

El error más fatal

Echar una mirada hacia atrás ayuda a entender la crisis en Ucrania. No se trata de la visión rusa, que hemos venido analizando, sino de la de uno de los diplomáticos más destacados de los Estados Unidos, George F. Kennan (1904-2005), notable promotor de una política de contención de la Unión Soviética, en el inicio de la Guerra Fría.

Kennan, que vivió muchos años como diplomático en Moscú y fue embajador en Rusia durante un corto período, en 1952, en el gobierno de Truman, siguió acompañando la política internacional.

El 5 de febrero de 1997, cuando la OTAN negociaba su ampliación con tres países del antiguo Pacto de Varsovia –Chequia, Hungría y Polonia– Kennan publicó, en el New York Times, un artículo con el título de “Un error fatídico”.

“Algo de la mayor importancia está en juego aquí”, dijo. “Y quizás no sea demasiado tarde para exponer un punto de vista que –creo– no es solo mío, sino que es compartido por otros con una amplia y, en muchos casos, más recientes experiencias en los asuntos rusos. El punto de vista, expresado claramente, es que la expansión de la OTAN puede ser el más fatal error de la política norteamericana en toda la época de la post Guerra Fría”.

“Esa decisión puede exacerbar las tendencias nacionalistas, antioccidentales y militaristas en Rusia”, “puede restablecer la atmósfera de la Guerra Fría y empujar la política exterior rusa en una dirección que no nos gustaría nada”. Esto –agregó– “es doblemente desafortunado, considerando lo completamente innecesario de esta medida”.

Sobre la reacción rusa, Kennan advertía que no les quedaba más opción que aceptar la ampliación de la OTAN, pero lo seguirían considerando como una amenaza de Occidente. Podrían entonces “buscar en otra parte garantías para un futuro seguro y esperanzador”.

En abril de 1951, en plena Guerra Fría, Kennan –uno de los artífices del Plan Marshall, con que Estados Unidos consolidó sus posiciones en Europa después de la II Guerra Mundial– publicó en Foreign Affairs otro artículo: “America and the Russian Future”.

Ahí escribe que los países bálticos no deberían nunca más ser forzados a tener ningún tipo de relación con Rusia, si no quisieran, pero estarían mal de la cabeza si rechazaban cualquier cooperación con una Rusia tolerante y no imperialista, interesada en dejar atrás los desgraciados recuerdos del pasado, para establecer las relaciones sobre la base del respeto mutuo.

Luego hablaría de Ucrania. Sus palabras son particularmente agudas, de un conocedor profundo de la idiosincrasia de ese pueblo.

Ucrania merece todo reconocimiento, por el carácter de su pueblo, por las posibilidades de desarrollar sus características culturales y lingüísticas. Pero –agregaba Kennan– “Ucrania es económicamente más parte de Rusia que Pensilvania de los Estados Unidos.

Como antiguo satélite de Rusia, debe recobrar totalmente su independencia, “pero no asegurarán un futuro estable y promisor si cometen el error de actuar con sentimiento de revancha y odio hacia el pueblo ruso, que compartió su tragedia”.

«Estoy exponiendo los hechos”

Como dijo Carlson en Dubái, «no estoy apoyando a Putin, soy estadounidense, no voy a vivir en Rusia, no amo a Vladímir Putin, estoy exponiendo los hechos». Parece una actitud sensata.

Distinta a la del canciller alemán, Olaf Scholz, para quien las explicaciones de Putin sobre las causas de la guerra son “absurdas”; o las del premier británico, Rishi Sunak, para quien son “ridículas” las apreciaciones de Putin sobre el papel de la OTAN y de los Estados Unidos en la provocación del conflicto.

Hay ideas mucho más peligrosas en Europa, como la del general polaco Jaroslaw Kraszewski, para quien el despliegue de armas nucleares en Polonia contribuiría a la seguridad del país. Retirado en 2019, Kraszewski hoy comercia con armas y municiones, entrena policías y militares y sueña con garantizar la seguridad de Polonia con armas nucleares norteamericanas.

Leer a Kennan (como oír a Putin) son tareas indispensables para entender y negociar un orden internacional adecuado al mundo de la post Guerra Fría, que reemplace el instaurado cuando los ganadores parecían convencidos –con mirada corta– de que habíamos llegado al “fin de la historia”.

FIN

Geoeconomía y geopolítica: algunos aspectos en el 2023 y en el 2024

Edgar Chacón Morales

Edgar Chacón Morales
Enero, 2024

Estados Unidos es un país en el que las corporaciones, las grandes empresas, tienen un enorme poder; así como todo lo que representa la Reserva Federal, la FED (banco central, las grandes empresas bancarias: el poder financiero); las decisiones que toma el gobierno tienen gran base en los intereses de estos entes; al igual que en países como el Reino Unido, Francia, Alemania. Es el poder del capital financiero internacional, tomando decisiones para el mundo, o para una parte del mundo; lo que algunos llaman la oligarquía financiera internacional, en el que tiene enorme peso el capital no productivo de bienes de consumo, con gran participación del capital especulativo.

Estos son entes emisores de decisiones, representados en lo formal como países, como Estados: en el plano económico, en el G7; en el plano militar, en la OTAN. Por eso hablo de USA/G7/OTAN, porque participan los países involucrados, bajo la indiscutible directriz de Estados Unidos; organizando y dirigiendo al “occidente” decreciente.

En ambas instancias, Estados Unidos también ha logrado someter, o poner bajo sus directrices a otros gobiernos europeos, como Finlandia y Suecia, por ejemplo, que no son parte del G7, y otrora países con relativa mayor independencia de criterio en su actuar internacional.

El mundo “partido” en dos

Cada vez, queda más clara la visión (maniquea, “suma cero”) y posición de Estados Unidos sobre el mundo dividido en dos, liderando a Europa y otros países plegados; liderando al “mundo libre” y “democrático”.

Para liderar este enfrentamiento, es condición sine qua non, anular a las élites de países europeos, o reducirlas a la condición de seguidoras incondicionales, así como a gobiernos; y llevando a cabo su desindustrialización, desgasificación, desenergetización.

Por el otro lado, USA/G7/OTAN trata de vender al mundo la idea de que debe librar una lucha contra “el eje del mal”, antidemocrático y anti-libertad (viejos caballos de batalla), detenerlo en su avance en la conquista de “occidente”. Este eje, según ellos liderado por La Federación Rusa y la República Popular China. Estos dos países, al frente de los países BRICS, organizando el sur emergente.

Una de las ideas que componen esta propaganda, es que la Federación Rusa, después de Ucrania, no parará hasta Lisboa y de ahí saltar a Estados Unidos, lo que abona al estado de angustia y desorganización de las poblaciones, dispuestas a sumarse a cualquier despropósito.

Todo esto, ante lo que parece ser: que el intento de USA/G7/OTAN, siguiendo lo planteado en el informe de la Corporación Rand (“Extending Russia”), de debilitar a la Federación Rusa, está llegando a su fin, con dos cuestiones que pueden dibujarse: ¿la propaganda de USA/G7/OTAN dirá que se detuvo a “los rusos” en su intento de dominar “occidente”? siendo más bien que lo que se asoma es otra cuestión: ¿debiera decirse que, la Federación Rusa no es que derrotó a Ucrania: le puso freno, jáquima y gamarrón a la OTAN y a más de una treintena de países involucrados?

Cerrando Ucrania. El Asia Índica y …

Voy a llamarle Asia Índica, a partes de lo que, con tendencia eurocentrista, se le llama “medio oriente” o, indistintamente “oriente medio”.

Cerrando Ucrania, en el plano militar, la OTAN fue frenada (en algún momento del inicio de las hostilidades, se estaba planteando la negociación luego del 22 de febrero de2022, pero Boris Jonson fue a decir que no, las hostilidades deberían continuar).

En el plano económico, las sanciones contra la Federación Rusa no funcionaron, más bien parecen haberse vuelto en contra, principalmente de Europa (lo que favorece a USA).

En el plano jurídico, institucional, de “las reglas”, los organismos y las instancias “internacionales”, no funcionaron; los cipayos, los vasallos, los delincuentes de cuello blanco, tipo Von der Leyen, con sus bufonadas, siguen haciendo más de ei ridículo.

En el plano ideológico mediático, la propaganda disfrazada de información no ha tenido los efectos deseados: cada vez hay más conciencia en el mundo de los propósitos y políticas (saqueo, dominación y despojo) de USA/G7/OTAN.

En el plano geoestratégico, en el Asia Índica, hay varios puntos, gargantas o estrechos, que en este momento revisten una delicadísima tensión y que ya no están, en gran medida, en manos de “occidente”.

En un mapa podemos visualizar el arco que empieza en el Golfo Pérsico, pasa por el estrecho de Ormuz, sale al Golfo de Omán y al Mar Arábigo, pasa por el Golfo de Adén, el Estrecho de Bab el Mandeb, el Mar rojo y llega al Canal de Suez.

Se puede extender la visualización hacia el oeste, hasta el Estrecho de Gibraltar; hacia el noreste a los estrechos de Los Dardanelos y El Bósforo, pasando por el mar de Mármara, hasta el Mar Negro y el Mar de Azov; y, hacia el este, hasta el Estrecho de Malaca; pasos políticos, comerciales y de otros propósitos, de diversas mercancías y energéticos (petróleo, gas).

Ante los crímenes de lesa humanidad que viene cometiendo USA/G7/OTAN/Israel, en Gaza, los Hutíes de Yemen han iniciado acciones armadas en contra de buques de transporte de bienes vinculados con Israel: bandera, destino, mercancía, propiedad.

Debido a esta situación, hay barcos de compañías (Hapag-Lloyd, Maersk, entre otras) que están evitando ese paso y otras, están dando la vuelta por el sur de África, el Cabo de Buena Esperanza; este costo, encarece de manera sensible el precio las mercancías transportadas, en su consumo final.

En este estado de cosas, Estados unidos ha hecho intentos de constituir una coalición de 10 países (“Operación Guardián de la Prosperidad”, ante la cual España, Italia y Francia se han demarcado), asunto que no ha “cuajado”.

Además, Estados Unidos por un lado envía emisarios (Antony Blinken, Lloyd Austin) para “disminuir” la intensidad del conflicto y las agresiones y muertes contra civiles; y por otro lado veta el alto al fuego en Gaza, en la ONU.

En otro orden de ideas, la importancia del Estrecho de Ormuz es el tránsito de petróleo y gas (principalmente) y la conexión con el Océano Índico; la importancia del Estrecho de Bab el Mandeb es el tránsito: Océano Índico-Mar Rojo-Mediterráneo y viceversa (petróleo, gas y otra variedad inmensa de mercancías).

Es importante la visualización hacia el oeste (Gibraltar), el noreste (Dardanelos y Bósforo) y el este (Malaca), en vista del aumento de tensiones y acciones ante una eventual escalada y extensión de hostilidades.

En sus planes, Estados Unidos no descarta la posibilidad de abrir negociaciones con India en primer lugar y por qué no, también con la República Popular China.

En distintos frentes, mientras que USA/G7/OTAN, en lo económico/comercial muestra intenciones de sabotear la Ruta de la Seda (¿Cómo el Nord Stream?) y otras rutas comerciales, que son iniciativas del este; en una acción/provocación política, Inglaterra trata de enviar buques dragaminas al Mar Negro. Es evidente también interrumpir la recomposición del Pacífico asiático, siendo que asuntos como el Tratado Cuadrilateral y la participación de India con USAG/7/OTAN, no está muy segura.

Un elemento que no puede dejar de considerarse es que en el llamado “oriente medio”, y más, muchos de esos países Irán, India, Irak, por ejemplo, han sido abusados, dominados, invadidos, saqueados, despojados, en su momento, con la complicidad de monarquías y dictaduras.

En lo que respecta a Taiwán, con elecciones a la puerta, este es otro punto que comporta tensiones en el devenir próximo.

Por su parte, América Latina también presenta un punto delicado por la situación entre Venezuela y Guyana en cuanto a los hechos en el Esequibo, escenario en el cual, el buque de guerra que había enviado Inglaterra, en otra acción provocativa, al parecer se retiró y se encuentra la presencia de un submarino ruso.

Para finalizar

Es lamentable observar que, cada vez son más fuertes las muestras de que USA/G7/OTAN, está optando por la guerra.

A mi juicio, el asunto de los dos Estados no es viable en la región Palestina, debido a que los planes de USAG7/OTAN/Israel, no están en el camino de la paz, sino en el de la desestabilización de la región, la guerra y apoderarse de territorios.

Según el analista Ariel Umpierrez, la bandera de Israel, contiene dos líneas azules con la estrella en medio; esas dos líneas son dos ríos: el Nilo en el oeste, y la región y unión, que marcan el Tigris y el Éufrates, en el este: el territorio del gran Israel.

En el mundo hay sectas evangélicas que respaldan al sionismo, pues según ambos, la región Palestina debe estar “limpia”, para la segunda venida del mesías.

La Federación Rusa estará presidiendo los BRICS plus en el 2024, lo cual parece que reforzará el impulso de esta opción política económica mundial.

Las demagogias occidentales, para no decir las democracias occidentales, el sistema demagógico “occidental”, cada vez más, aumenta su descrédito. Son demagogias, porque todo cambia en el aparataje de la superestructura formal, para que nada cambie en la estructura socioeconómica.

En el África, en el Sahel, se consolidan los movimientos con base anticolonialista de US/G7/OTAN.

El G7, cada vez más parece la B7, la banda de los 7 países saqueadores del mundo, a lo cual se le está poniendo un hasta aquí.

Cada vez más desaparece el protagonismo político de Europa, bajo la égida de Estados Unidos, a lo cual, sólo los respectivos pueblos pueden ponerle coto.

En cuanto a América Latina, el futuro inmediato, cada vez más debe perfilar una consigna: abajo la Doctrina Monroe y sus matices.

En fin, en el mundo, para USA/G7/OTAN, cada vez debe sonar con más fuerza, parte de la letra de una composición musical que dice: “…Llegó el comandante y mando a parar”.

Conflicto Rusia-Ucrania: Señales de derrota y negociaciones secretas

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha alcanzado un punto crítico, con la OTAN emitiendo señales contundentes sobre la situación militar de Ucrania y el fracaso de su contraofensiva. El secretario general de la organización militar atlantista pro-occidental, Jens Stoltenberg, ha declarado que el país se encuentra en una situación crítica y ha instado a prepararse para recibir malas noticias: «Tenemos que prepararnos para malas noticias. Los conflictos se desarrollan por etapas. Pero debemos apoyar a Ucrania tanto en los malos como en los buenos momentos». Este anuncio ha generado incertidumbre y preocupación en el bando ucraniano, ya que sugiere un cambio significativo y casi irreversible en el desarrollo de los acontecimientos.

El panorama actual remonta a hace aproximadamente un año, cuando la OTAN expresó de manera categórica que la incorporación de Ucrania a la organización era algo «impensable por el momento». Esta declaración fue un duro golpe para el presidente Zelenski y para aquellos que depositaban sus esperanzas en el apoyo incondicional de sus aliados occidentales. Esta situación dejó entrever las primeras alertas sobre la fiabilidad de los «padrinos» occidentales de este país. En un primer momento, se alentó a Ucrania, se le proporcionaron armas para enfrentarse a una potencia militar y se le hizo creer que tenía posibilidades de éxito en su resistencia. Sin embargo, las recientes declaraciones de Stoltenberg, instando a Ucrania a prepararse para recibir malas noticias, dejan al descubierto una realidad amarga para muchos: la incertidumbre y la desconfianza en las promesas occidentales.

Este giro de los acontecimientos genera preguntas fundamentales sobre la estrategia y la coherencia de las potencias occidentales en su respaldo a Ucrania. ¿Hasta qué punto se puede confiar en aliados que, en un momento, alientan la resistencia y, en otro, sugieren la posibilidad de concesiones territoriales en negociaciones secretas con el adversario? La desilusión en Ucrania es palpable. Las expectativas de una contraofensiva efectiva y de un respaldo incondicional se ven ahora empañadas por la realidad de una situación crítica y la aparente falta de apoyo firme por parte de la OTAN y EE. UU., país que ha pasado a darle prioridad a Israel, su aliado estratégico de Medio Oriente, en su actual conflicto contra Hamas. Este escenario refleja la complejidad de las relaciones geopolíticas y pone en tela de juicio la capacidad de los países occidentales para mantener una posición coherente y sólida frente a crisis internacionales.

A medida que la situación en Ucrania se vuelve más tensa, han surgido informes sobre posibles negociaciones secretas entre la OTAN y Rusia. Según algunos medios internacionales, se estaría discutiendo la posibilidad de que Rusia retenga los territorios liberados en su operación militar, incluyendo Crimea, a cambio de permitir que el resto de Ucrania ingrese a la OTAN. Estas supuestas conversaciones han generado controversia y especulación sobre los posibles términos del acuerdo y sus implicaciones para la región.

El hecho de que la OTAN, según afirman medios internacionales, esté considerando la posibilidad de negociar con Rusia los términos de la rendición ucraniana, ¿a sus espaldas?, y la declaración del secretario general de la organización indicando que Ucrania se encuentra en una situación crítica, sugieren que la balanza podría inclinarse hacia una derrota militar inminente de ese país. Esta situación plantea cuestionamientos serios sobre la efectividad de este tipo de alianzas internacionales en nuestros días, así como de la arquitectura actual del sistema internacional.

Desde el inicio de la operación militar rusa en febrero de 2022, diversos analistas y estudiosos del conflicto han estado realizando exhaustivos análisis sobre el terreno y las decisiones políticas tomadas por ambos bandos. La evolución de los acontecimientos ha llevado a algunos expertos de los propios EE. UU. a cuestionar la eficacia de la respuesta de la OTAN y a plantear interrogantes sobre la capacidad de Ucrania para resistir la presión militar rusa.

La posibilidad de que Ucrania ingrese a la OTAN a cambio de concesiones territoriales a Rusia también levanta preguntas sobre los verdaderos intereses geopolíticos del bloque occidental, quienes al inicio dijeron defender hasta el final la integridad territorial de Ucrania, a la vez que deja entrever las dificultades y la complejidad de las relaciones geopolíticas en un mundo cada vez más inestable. Las implicaciones de esta crisis van más allá de las fronteras de Ucrania, afectando la confianza y cuestionando la eficacia de este tipo de organizaciones militares internacionales y su viabilidad en un mundo con rasgos de multipolaridad, en una realidad de nuevos equilibrios geopolíticos y actores con un importante peso global, los cuales no se pueden subestimar, ni mucho menos imponerles la voluntad de terceros en detrimento de sus intereses.

La situación actual en Ucrania refleja una compleja realidad, pero no es de asombrarse, pues es imposible que un país como éste pueda haber pensado en ganar un conflicto a una potencia nuclear como es Rusia. Tal como lo alertaron propios militares norteamericanos desde el inicio, ese conflicto lo perdería Ucrania si o si, pues más allá de las declaraciones pomposas hechas por países occidentales y sanciones morales que pudieron haber hecho contra Rusia, en el plano de lo real y lo técnico, la superioridad rusa siempre fue contundente.

En la actualidad, la lógica de las sanciones unilaterales y las imposiciones geopolíticas emerge como un camino que, lejos de fomentar la paz y la estabilidad, refleja una dinámica anacrónica propia de la Guerra Fría. El conflicto entre Rusia y Ucrania (OTAN) es un vivo y fiel reflejo de querer reducir a Rusia como actor geopolítico global a uno local y más parecido políticamente al de la Rusia post soviética de los noventa, hundida en una profunda crisis interna y sin ningún tipo de protagonismo internacional. En definitiva, eso no sucederá y más bien parece que a occidente una vez más le fallan los cálculos. Estas medidas, en lugar de propiciar una resolución pacífica de los conflictos, tienden a impulsar una política de bloques, alimentando la desconfianza y generando fragmentación en la arena internacional.

La imposición de sanciones de manera unilateral a menudo conduce a un aislamiento diplomático y económico, obstaculizando la construcción de puentes y entendimientos entre naciones. Esta vieja estrategia, heredada de épocas pasadas, subraya la necesidad imperante de explorar enfoques más colaborativos y multilaterales para abordar los desafíos geopolíticos contemporáneos, buscando construir un orden mundial basado en la cooperación y la comprensión mutua en el marco de una filosofía de ganar-ganar para todos, tal y como lo ha sabido promover con sabiduría países como China, con su política exterior basada en el respeto mutuo, el desarrollo pacífico y la cooperación internacional.

Geopolítica, geoeconomía, intereses, maniobras … costos humanos, destrucción

Edgar Chacón Morales

Edgar Chacón Morales

5 de noviembre de 2022

Estallido del acorazado Maine (1898) … incidente de Gliwice (1939) … incidente del golfo de Tonkín (1964) … ¿Y Hamás el 7 de octubre de 2023?

Que los palestinos evacúen Gaza, que abandonen Gaza, fue la advertencia, orden, designio de Israel.

Entre otros planes de Israel USA/G7/OTAN figura el canal Ben Gurión. Éste, junto al petróleo, el gas y las demás rutas estratégicas, hacen parte de los elementos de la geopolítica regional. El canal Ben Gurión, transcurre entre el Mar Rojo, el Golfo de Aqaba y el Mediterráneo, son alrededor de 260 kilómetros y ahí está Gaza (desde Gaza-Ashkelon). Gaza debe estar desocupada de población palestina.

Como alternativa al canal de Suez, es un proyecto que contiene varios alcances, propósitos y finalidades.

Es una ruta comercial, energética, estratégica que, no sólo es una nueva ruta, es la alternativa para arruinar el canal de Suez, los ingresos y lo que supone como importancia estratégica, política y económica para Egipto. (Turkiye Newspaper, 2/11/23)

Los cálculos son que reportará varios billones de dólares de ingresos para Israel, entre 7 y nueve mil millones de dólares.

Puestas así las cosas, la salida al mar Mediterráneo, no sería una simple salida, sino todo un centro de organización logística y militar para controlar la región.

Pero no sólo para la ruina de Egipto, sino que supone un golpe estratégico para China, para la Franja y la Ruta de la Seda, que implica planes de contención para los BRICS plus, siendo que Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Etiopía y Argentina, se unieron a la iniciativa BRICS, recientemente en agosto, en Sudáfrica.

Agreguemos otro elemento ya conocido: con la participación de la República Popular China, hace poco se dio el acercamiento entre Irán y Arabia Saudita.

Estos elementos hacen parte del movimiento de China, La Federación de Rusia, India y en general de los BRICS; también son parte del escenario en el que “occidente” lleva a cabo sus maniobras genocidas.

Por un lado, 100 mil millones de dólares de los BRICS, para el desarrollo, el comercio, construcción de infraestructura; por otro lado, más de 100 mil millones de dólares de “occidente”, de USAG/7OTAN, pensados para la guerra, la destrucción, en “ayuda” para Ucrania, Israel y la frontera con México (para América Latina, el conflicto ya no está tan lejano). En medio de fuertes protestas de personas mostrando sus manos manchadas de sangre.

La Región se muestra, todo tiene que ver: Irán, el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz, el Estrecho de Bab el Mandés entre Yemen y Djibouti; Egipto y Etiopía; el Canal de Suez y la salida al mar Mediterráneo y Europa; pasos, gargantas y rutas estratégicas de petróleo y gas; comercio de otras mercancías, oleoductos y gasoductos (por construir, por destruir: valga traer de nuevo el ejemplo de la destrucción del Nord Stream), espacio aéreo, ¿ciberespacio?

Al afectarse Irán, se afectará la ruta India/Irán/Mar Caspio/Novgorod (que mencioné en un artículo anterior); al fectarse Egipto, el Mar Rojo, Etiopía y Bab el Mandés, se afecta también el Sahel; y de todo esto, se abre al irresponsable descontrol de la situación.

Es condición sine qua non para los planes de Israel y USA/G7/OTAN, una franja de Gaza, sin población palestina. Bombardeos, invasión, ocupación; población palestina sin alimentos, agua, combustibles, electricidad; hospitales y ambulancias atacadas. Que abandonen, que se evacúe Gaza. Debe ser expulsada, echada, eliminada, no debe estar ahí. Se ha hablado de una “Limpieza étnica”. Vergüenza para la humanidad.

“El secretario general de la Liga Árabe (Ahmed Abul Gheit) denuncia la “guerra de exterminio y limpieza étnica contra Gaza … a la vez que se exige una tregua humanitaria inmediata”. (Europa press, Madrid, 4 de noviembre)

De nuevo un llamado a la opinión pública mundial, individual y colectiva a no ser presa de la desinformación interesada; que disfraza las guerras, saqueos, masacres y despojos, de democracia y libertad.

Cada vez hay más conciencia de USA/G7/OTAN como agresor, guerrerista; y a Israel y al capital sionista, cada vez más, se les cae la máscara de víctima.

Todo es una muestra aborrecible de la maldad, la mezquindad y la miseria humana. No puede ni debe continuar.

La bipolaridad nunca se fue definitivamente

Alberto Salom Echeverría

Introducción

La ciencia política caracterizó al mundo dividido en dos bloques dominantes a partir del fin de la segunda guerra mundial. Con el concurso del bloque capitalista occidental, liderado por los Estados Unidos (EE. UU) de un lado, y por el otro el bloque de países socialistas conducido por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el mundo logró deshacerse de una de las mayores amenazas que constituyó para toda la humanidad el eje nazi-fascista, conformado principalmente por Alemania, Italia y el Imperio japonés. Por eso esta última alianza, se conoció también como “el eje Roma-Berlín-Tokio”, aun cuando tuvo otros países aliados.

Al concluir la guerra en 1945, se conformaron los dos grandes bloques que cité al inicio, cuya rivalidad fue asumida por ambos como irreconciliable. Esta visión hizo que quedara sembrada la semilla de la discordia de un modo permanente. La confrontación no se convirtió sin embargo en violenta, por la sencilla razón de que ambos bloques reconocieron la capacidad militar del otro. Un enfrentamiento militar violento entre la URSS y sus aliados frente a los EE. UU y los suyos, se consideró siempre hiper destructivo.

Muy rápido después del cese de las hostilidades de la segunda guerra mundial, tanto los EE. UU como la URSS, desarrollaron un enorme potencial tecnológico destructivo que, de haberse empleado habría representado la destrucción del Planeta en que vivimos. Fue por ello por lo que, paradójicamente, la paz se cimentó en una gran medida, sobre el temor de cada uno de los contendientes a la capacidad del otro para propinarle a su adversario un daño irreparable. Como dijo el afamado historiador de origen argentino, Tulio Halperin Donghi, se trata de una época en la que ningún teórico de la política internacional puede dejar de tener en cuenta la irrupción del “átomo” en la tecnología militar.

La guerra fría y la lógica diabólica de la bipolaridad

La guerra fría se denominó de esa manera, casualmente porque ambos bloques inician una devastadora guerra comercial entre ellos encaminada a sobrepasar en el terreno económico a su enemigo. La guerra, además, no fue descartada del todo, por cuanto las dos principales potencias llevaron a cabo lo que Henry Kissinger, principal asesor del exmandatario Richard Nixon de los Estados Unidos, denominó con el pomposo nombre de “Guerra Restringida”. Una forma eufemística de avalar la guerra de posiciones en la que entraron los EE. UU y la URSS después de la segunda guerra mundial. Supuestamente, la guerra restringida podía ser controlada “racionalmente” sin que escalara más allá del conflicto local. El argumento devino completamente falaz, por varias razones:

1. Ciertamente no estalló una tercera guerra mundial, pero estuvo a punto; como en la península de Corea, en Viet Nam, Laos, o el Reino de Cambodia (Camboya por su nombre oficial). Otro punto caliente sin duda fue el conflicto que se produjo entre los Estados Unidos, La Unión Soviética y la República de Cuba en octubre de 1962, a propósito de la instalación de unos misiles de alcance medio por parte de la URSS en la isla antillana. Este último solamente se apaciguó merced a una compleja negociación entre los gobernantes John Kennedy por EE. UU y Nikita Jrushchov por la URSS, de la que por cierto excluyeron nada menos que al gobernante cubano Fidel Castro. La instalación de misiles por parte de la URSS buscaba disuadir a los EE. UU de invadir a la Isla. Las negociaciones culminaron por fin con un acuerdo, inicialmente secreto que conllevó lo siguiente: 1.a Retirada de los misiles nucleares soviéticos de la Isla de Cuba. 1.b Compromiso de EE. UU de no declarar la guerra a Cuba. 1.c Retirada de los misiles nucleares de EE. UU en Turquía que constituían una amenaza para los soviéticos. 1.d Retirada de los misiles nucleares de EE. UU instalados en Italia. 1.e Se abrió una línea de comunicación directa entre la Unión Soviética y los Estados Unidos mediante lo que se llamó “teléfono rojo”.

2.1 Las grandes potencias, so pretexto de proteger su influencia en determinadas zonas del globo terráqueo, impulsaron intervenciones militares en países que estimaban eran sus aliados y en los que, consideraron que su influencia se debilitaba. Antes de la guerra fría, la Unión Soviética invadió: Uzbekistán (1924), Tayikistán (1929), Armenia, Kazajistán y Kirguistán (1936), Letonia, Lituania, Estonia y Moldavia (1940). Propiamente en el período de la guerra fría la URSS con sus aliados del Pacto de Varsovia invadieron principalmente: Hungría en agosto de 1956, para aplacar una insurrección popular; en agosto de 1968, los mismos países aliados del pacto de Varsovia incursionaron en Checoeslovaquia, bajo el liderazgo de la URSS, para someter a las fuerzas leales al reformista Alexander Dubcek, líder comunista que pretendía “darle un rostro humano” al socialismo en su país. Más recientemente se produjo la intervención de la Unión Soviética en Afganistán, para apoyar a sus aliados internos; pero aquel conflicto le consumió nuevamente enormes recursos humanos y materiales, hasta el extremo, consideran algunos analistas, de que se convirtió en uno de los factores que contribuyó a precipitar el colapso de la economía soviética en el año de 1989. Aunque, no hay que olvidar que la URSS también fue un pilar que brindó apoyo logístico y militar a los movimientos de Liberación Nacional que se estructuraron y con frecuencia se alzaron en armas para sacudirse del colonialismo y del neocolonialismo, sobre todo en los continentes africano, asiático y americano, o como en América Latina, donde corrientes progresistas y antimperialistas, de base socialista y comunista se coaligaron para barrenar las dictaduras militares oligárquicas y proimperialistas.

2.2 Por su parte, Los Estados Unidos junto a ocho países de occidente crearon la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) en el mes de abril de 1949, con el pretexto, de “defenderse mutuamente en caso de una agresión foránea contra cualquiera de ellos”; o sea, se trataba de un pacto básicamente con fines militares, expansionista e imperialista. La lista de la intervención abierta de los Estados Unidos en otros países para conservar su influencia fue tan extensa y abusiva durante la guerra fría, como lo había sido a lo largo de su historia desde la independencia a finales del siglo XVIII. Pero en esta ocasión contó con el apoyo, muy asiduamente, de sus aliados de la OTAN.

Igual que en el caso anterior, presento algunos de los ejemplos más connotados de estas intervenciones de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN: El gobierno de los Estados Unidos junto al Reino Unido intervinieron fuertemente en la guerra civil griega del lado de las fuerzas más retrógradas que estalló en marzo de 1946 y finalizó hasta el mes de octubre de 1949. Asimismo, respaldó a Francia, en su incursión al lado de un sector de las fuerzas militares y civiles en la guerra de Indochina que se originó en diciembre de 1946 y tuvo su culminación ocho años después en 1954. Las fuerzas militares de la potencia occidental participaron en el bloqueo de Berlín en junio del 48, junto al Reino Unido y Francia que se extendió hasta mayo del 49, enfrentados a la URSS y sus aliados alemanes del este. Un papel decisivo tuvo el ejército de los Estados Unidos en la guerra de Corea que tuvo su inicio en 1950 y se prolongó hasta 1953, dejando como saldo indeseable para el pueblo de Corea, la división en dos países y una enorme cantidad de heridos y muertos en la guerra. En otro orden de cosas, en Latinoamérica, considerada por los gobernantes estadounidenses su “patio trasero”, una vez que triunfó la Revolución cubana en 1959 y definió su rumbo antimperialista y socialista, los Estados Unidos declararon abiertamente su antagonismo y comenzó un criminal bloqueo económico en contra del pueblo y del gobierno de Cuba que, no ha cesado hasta el presente. Además, los diversos gobiernos estadounidenses desde entonces, con la excepción del gobierno de Obama, han apoyado intervenciones militares de fuerzas retrógradas, como en Bahía de Cochinos y sabotajes de todo tipo a la economía de la Isla, sin haber logrado su objetivo de desestabilizar al gobierno con el nefasto propósito de hacerlo sucumbir. Con anterioridad, en Guatemala habían financiado a las fuerzas subversivas, proimperialistas y de derecha que conspiraron contra los gobiernos democráticos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz. En este caso, el ejército de Guatemala, junto a la CIA estadounidense consiguieron su cometido de socavar al gobierno progresista y antimperialista de este país encabezado por el presidente democráticamente electo de Jacobo Árbenz Guzmán, al cual se le propinó un Golpe de Estado.

Por otro lado, en el Oriente Próximo (según los europeos), u Oriente Medio (según los anglosajones), el gobierno estadounidense y nuevamente su aliado natural el Reino Unido, no escatimaron recursos en apoyo a la Dinastía Pahlavi, pese al carácter de “Dinastía Persa” (hoy Irán) extremadamente represiva, discriminatoria y dictatorial. En el Medio Oriente, desde la instalación del Estado de Israel, bajo la influencia del Reino Unido y muy poco después de los Estados Unidos, la ONU decretó la fundación de dicho Estado y casi de inmediato las potencias occidentales se dedicaron a apoyar militarmente a Israel, lo que produjo una enorme inestabilidad en la región y conflictos armados extremadamente peligrosos por la posibilidad de una escalada de este a nivel mundial. En resumen, cito “En la época de la Guerra … [la dinámica intervencionista de EE. UU] se extendió a todo el mundo. Con la excusa de la lucha contra la Unión Soviética y la amenaza comunista, Estados Unidos tuvo una intensa actividad en todos los continentes para frenar la influencia del bloque oriental. Esto le llevó a un intenso intervencionismo en Europa, África, Oriente Próximo y Asia.” (Cfr. www.elordenmundial.com).

3. La lógica “diabólica de la bipolaridad” propició un incremento desproporcionado en ambos bloques del armamento nuclear, desatándose la “carrera armamentística” que, merced a los adelantos tecnológicos aplicados a lo militar, consumió ingentes recursos económicos, en desmedro de recursos financieros que habrían sido sumamente útiles para los países subdesarrollados. El crecimiento del armamento en uno de los bloques propiciaba y estimulaba el armamentismo nuclear en el otro. Esta lógica perversa taladró la economía en ambos bandos que se consideraban antagónicos. La peor parte parece haberla llevado el “Bloque del Este” que, a la altura de 1989 implosionó, tocando fin, la alianza del COMECON, desintegrándose la Unión Soviética y en general el llamado “socialismo real”.

Una de las secuelas principales de este mundo bipolar fue que en general nos acostumbramos a ver la política rígidamente segmentada, hasta el extremo de que las posibilidades de desarrollo de los países más vulnerables de la Tierra dependían del apoyo de uno de los bloques hacia ellos. Ni siquiera los países productores de hidrocarburos (carbón, petróleo, gas natural), fueron capaces por sí solos de avanzar con justicia y equidad hacia el desarrollo sostenible. Las ideologías contrapuestas alimentaban el odio entre los contendientes y también en sus aliados y países que caían en sus órbitas de influencia.

Tampoco la misma existencia de la muy importante organización de “los Países No Alineados” fue capaz de escapar completamente del mundo de la bipolaridad; aunque en algunos momentos de la historia jugaron un papel importante para apuntalar las negociaciones pacíficas de países sumergidos en conflictos bélicos internos o entre naciones.

La bipolaridad nunca se fue definitivamente.

La desintegración de la Unión Soviética y la caída de los países del llamado “Socialismo Real”, dejaron ciertamente un vacío en aquel mundo de la bipolaridad, permitiendo que el poder político de los Estados Unidos se consolidara momentáneamente todavía más. Así se inició un período que se conoce con el nombre muy discutible de la “Unipolaridad”. Se supuso por algunos el fin de las ideologías, pseudoteoría vacua y superficial que no tardó en desmoronarse con la misma rapidez que emergió, bajo la influencia de los controversiales y sesgados escritos de Francis Fukuyama, politólogo de la Universidad de Stanford, quien proclamó además en un libro publicado en 1992 por Free Press “El Fin de la Historia y el Último Hombre”, cimentado a su vez, en algunas consideraciones hechas con antelación por el historiador Alexis de Tocqueville. Fukuyama proclama sin base científica que ha sobrevenido el fin de la historia como lucha de ideologías, y que ha comenzado un mundo basado en la política y la economía de libre mercado que, se ha impuesto a lo que el autor llama utopías tras el fin de la Guerra fría. (Cfr. Woods, Alan. “Fukuyama cambia de opinión, el socialismo debería volver”. 31 de octubre, 2018. https://es.wilkipedia.org/wiki/Francis_Fukuyama#cite_ref-:0_4-1) Como puede suponerse, Fukuyama fue miembro del departamento de Ciencias Políticas en la Corporación RAND y en el equipo de planeamiento político del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Aunque se supone que Fukuyama después, abandona esta teoría y escribe: “El conservadurismo ha evolucionado en algo que ya no puedo apoyar”. (Cfr. El liberalismo y sus desencantos. Deusto. 2022. ISBN 978-84-234-3401-5.)

Hoy, a duras penas parece estar emergiendo un mundo regido por otras reglas, las de la multipolaridad. Un conjunto de países, los cuales se están aliando, cuestionando las bases de un “orden”, más bien, en mi concepto un gran desorden internacional, regido por las reglas impuestas por los Estados Unidos, desde Bretton Woods. Nuevo sistema monetario y financiero internacional, que articula un sistema que considera que, para obtener el desarrollo y la paz internacional debe aflorar el librecambismo que imperaría en las relaciones entre los países. El dólar sería a partir de entonces la moneda de cambio. La conferencia de Bretton Woods se celebró en Nuevo Hampshire EE. UU, en julio de 1944. Hoy la primacía del dólar está siendo más cuestionada aún que cuando lo hizo Charles De Gaulle, exgobernante francés, quien obligó a Nixon, a la sazón presidente de los EE. UU en 1971 a establecer la paridad del dólar con el oro.

Sin embargo, tanto la fatídica guerra ruso-ucraniana, como la que se libra entre Israel y Hamás, desoyen el clamor muchos pueblos que desean la paz entre las naciones. Muchas otras personas todavía son víctimas de una visión bipolar y dicotómica del mundo y miran el conflicto con unos lentes bipolares, una realidad negra o blanca, excluyente del otro, que impide entender la enorme complejidad que se esconde en esos conflictos, como en los que tienen lugar en Siria, los que se dieron en el norte del África bajo la mal llamada “primavera árabe”, o en una gran cantidad de países africanos subyugados hoy por la guerra.

Imposible mejorar este mundo que sigue calentándose por una economía que continúa enganchada a la industria contaminante de los hidrocarburos, mientras seamos víctimas de esa visión dicotómica, excluyente. Imposible, lograr la paz entre los pueblos y los seres humanos, cuando continúan aflorando guerras fratricidas que siembran más odio y rivalidad en el alma humana, porque cada uno de los contendores excluye al otro del mundo. La verdad es que la bipolaridad nunca se fue, ni está a punto de irse y las potencias apoyan ese mundo excluyente, segregacionista, desigual e inequitativo, humeante y bélico.

Enviado a SURCOS por el autor.

Voces de paz contra aspavientos de guerra II

Edgar Chacón Morales

Edgar Chacón Morales

1 de noviembre de 2023

Planes irresponsables del mundo anglosajón, que sólo con una disuasión frontal, con seguridad y propiedad, se pueden detener

En artículos anteriores he dicho que, ante los movimientos y conformación en el orden mundial, a Estados Unidos, en general a USA/G7/OTAN, los dos recursos más fuertes que le quedan son: el dólar y su poderío militar (en consecuencia, con las ya conocidas: “diplomacia del dólar” y “diplomacia de las cañoneras”).

Parece ser que, ante el declive del dólar, USA/G7/OTAN, está recurriendo a la segunda carta, en sus planes de avorazamiento, despojo y guerra.

Ante los sucesos en el eje Israel/Hamás, multitudes (sin temor a exagerar), están manifestándose en contra del genocidio llevado a cabo por Israel en Gaza.

En Estados Unidos, estas manifestaciones toman cuerpo ante las elecciones venideras y esta opinión podría conformar otros escenarios ante las opciones presentes.

En el escenario organizativo internacional, la ONU cada vez más muestra su inoperancia y el representante de Israel, con la arrogancia basada en la pretendida supremacía, se permite regañar/amenazar al secretario general, luego de lo que éste expresó sobre lo que pasa en la franja de Gaza.

Gilad Erdan dijo: “Si todas las naciones no se posicionan junto al valor básico de la humanidad, que se recoge en la propia carta de las Naciones Unidas, esta será la hora más oscura de las Naciones Unidas bajo su mandato señor secretario general y ésta, el lugar no tendrá justificación moral alguna para existir”. (Negocios. TV)

“Es una vergüenza para la ONU que el secretario general no se retracte de sus palabras y ni siquiera sea capaz de pedir perdón por lo que dijo ayer. Tiene que dimitir”. (Nuria Vila Masclans)

Además, en todo este marco se niegan visas a funcionarios de la ONU, para visitar el área.

Por otro lado, en el Consejo de Seguridad los intereses vetan opciones que son propuestas.

Irán: ¿en la mira?

En el ámbito regional y mundial, que no se puede dejar de lado para comprender lo que pasa en el eje Israel/Hamás, USA/G7/OTAN e Israel, enfatizan en Irán.

En su geografía, Irán está rodeado por Afganistán y Pakistán al oriente; por Turkmenistán y Azerbaiyán al norte; Turkiye, Siria e Irak al oeste; al sur por Arabia Saudita, Omán, Emiratos Árabes unidos, en el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar arábigo; y un poco más distante con India y el océano Índico.

El elemento geográfico y el elemento cultural, pues Irán es persa chiita frente a países árabes sunitas, “juegan” en las consideraciones geopolíticas, ya que Irán es el país que puede presentar la oposición más fuerte a los planes USA/G7/OTAN e Israel en la Región.

De ahí pueden tomar forma dos situaciones: el interés de acercar a Israel a Arabia Saudita; y, la hipótesis de que para impedir esto, Irán sería el impulsor del accionar de Hamás.

Otro elemento para tomar en cuenta es que, en una audiencia ante el Senado, sobre los 106 mil millones prometidos por el presidente Biden, de “ayuda” para Ucrania y para Israel, el secretario de Estado Blinken y el secretario de defensa Austin, acusan y amenazan a Irán y a la Federación Rusa, de estarse dando apoyo militar mutuo, lo que “es una amenaza”; a la vez que dicen no estar de acuerdo con un alto al fuego en Gaza; y, recurren al manido argumento del derecho a la defensa. (Negocios. TV)

Atando cabos. Rodear a Irán

Sobre Pakistán: “Estados unidos busca reforzar sus relaciones con Pakistán…durante la visita a Islamabad del consejero del Departamento de Estado de EE. UU. Derek Chollet… se reunió con altos cargos del gobierno pakistaní como el ministro de Exteriores, Bilawal Bhutto Zardari y el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Asim Munir, con quien trató asuntos de seguridad y antiterrorismo…” (Swissinfo.ch, 2023)

Es ampliamente conocido que, Hamás, Hez Bollah, la Yijad Islámica, son considerados terroristas por USA/G7/OTAN.

Además, son conocidos y manejados los argumentos sobre las relaciones de estos tres actores con Irán.

En el escenario debe tomarse en cuenta lo sucedido en Nagorno-Carabaj; situación en la que Estados Unidos tiene una participación fuerte; y John Soros maniobra en Armenia, con el involucramiento del primer ministro; e Israel tiene un acercamiento con Azerbaiyán.

Todo lo anterior se inscribe, por un lado, en el asedio a la Federación de Rusia; y por otro, en la configuración de un posicionamiento ante irán.

En ese orden de cosas, debe tenerse en cuenta los submarinos con armas nucleares que, Israel tiene en el Golfo Pérsico. (Alfredo Jalife)

También hace parte del escenario, la cuestión sobre si Irán está desarrollando armas nucleares, pues sería parte de los argumentos para justificar acciones.

Parte de estos argumentos, es plantear la situación de la necesidad, el deber y el derecho de Israel a defenderse.

Por otro lado, se hace parte del juego el recurso discursivo, hablar del “conflicto palestino/israelí” y “la guerra árabe/israelí”, siempre lo “israelí” como segundo elemento, pues la intención es que quede la idea que el primero es el que ataca y el segundo el que se defiende.

Como parte de las voces y discursos en el escenario, John Kirby, vocero de la Casa Blanca, sobre el genocidio en Gaza dijo: “Esto es la guerra. Es un combate; es sangriento. Es feo y va a ser complicado; y civiles inocentes van a resultar heridos en el futuro”.

Por otra parte, la voz y la posición del Vaticano, en palabras de Jorge Vergoglio es: “Sigo con aprensión y dolor lo que está sucediendo en Israel…Expreso mi solidaridad con los familiares de las víctimas y rezo por todos los que están viviendo horas de terror y angustia”. Cada quien se acomoda de su lado.

Actualidad, suceso y desarrollo en el orden mundial y regional

Es palpable la escalada bélica por parte de USA/G7/OTAN e Israel y sus planes e intenciones: desestabilización, provocación, agresión.

Por la paz mundial, se impone decir: debe haber una disuasión ante esto y por lo que muestra el escenario, China y la Federación de Rusia, liderando a los países BRICS plus, son los llamados a jugar este rol.

La Organización de Naciones Unidas muestra su esencia: no es imparcial, no es pareja. Como producto de un escenario post bélico; ante los vientos que se dibujan tiempos difíciles, es inoperante.

Un llamado a la opinión mundial: en lo pertinente, más fortalece la paz, no prestarse ni seguir cayendo en el juego de las mentiras y los argumentos interesados.

Lo que la Corporación RAND plantea en “Extending Russia”, parece seguir su curso.

Para USA/G7/OTAN, además de la Ruta de la Seda, la ruta India-Irán-Mar Caspio-Novgorod, debe ser saboteada.

La conformación del escenario político en África es otro elemento para tener en cuenta.

Por parte de América Latina, las posiciones de los gobiernos de Bolivia, Colombia, Cuba, Brasil y Venezuela fortalecen los planteamientos y caminos hacia la paz.

El genocidio en Gaza debe detenerse de forma inmediata, sin argumentos ni preámbulos; y la situación inhumana y criminal, por la que pasa la población debe atenderse en lo inmediato.

Lo que Netanyahu, el gobierno israelí y quienes los apoyan están cometiendo, debe ser llamado por su nombre: crímenes contra la humanidad y deben ser detenidos.

Mitos y realidades sobre Israel. Alto a la masacre de niñas, niños y al genocidio. Transparentar a USA/G7/OTAN

Edgar Chacón Morales

Edgar Chacón Morales

Octubre de 2023

En los últimos días se ha estado viendo escenas muy impactantes, desgarradoras y conmovedoras sobre la población palestina, bajo el ataque israelí en Gaza.

Padres y madres llorando, gritando y gesticulando de dolor con sus niños heridos y lastimados en brazos; corriendo desesperados, en medio de edificios destruidos y del ruido de bombas estallando; ancianos, personas con discapacidad, en medio de gemidos y lamentos.

Todo en el suelo, paramédicos y ambulancias llevando personas heridas. Gente haciendo señas de impotencia y gestos de angustia.

Cuántas veces ha pasado esto y las imágenes no nos han llegado y ha funcionado aquello de que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

La humanidad no puede permitir que esta degeneración continúe; que Israel siga cometiendo este genocidio, pensado, planificado, sentido y al parecer, legitimado entre su población.

Sobre mitos y realidades

Es necesario traer a colación cuestiones como la supremacía de Israel sobre los pueblos vecinos y sobre la población mundial. Esto es falso. Ningún pueblo en el mundo es superior a los demás ni puede, con base en esto, cometer estas atrocidades y crímenes.

Sobre la superioridad militar, hay que decir que, en soporte de los recursos propios, las habilidades y capacidades, está el apoyo de la OTAN.

La imagen de víctima: Israel ha venido manipulando la idea de que ha sido víctima de poderes y regímenes (Hollywood, por ejemplo); así como abusando y escondiendo tras esta imagen, crímenes cometidos.

David y Goliat: recuerdo en un reportaje sobre la “guerra de los seis días”, que relataba que Israel fue atacado y se refería a Israel como “el pequeño Israel”. Con esto juega muy bien el gentilicio “israelita”, que da idea de pequeño, pobrecito, siempre concitando apoyos, defendiéndose de los grandes y malvados.

El reportaje, para nada dijo que la OTAN estaba cien por ciento en la maniobra. Nada más se menciona algún apoyo de países.

La impunidad de estar por encima de leyes internacionales: parece no existir derecho internacional ni organismos a los que el Estado de Israel atienda. Por supuesto, con la complicidad y respaldo de países del G7.

El embajador de Palestina en España, Husni Abdel Huahed, que ya he citado en otro texto, denuncia: “Es una tendencia de la media a nivel mundial… lavarse las manos… es muy triste que los países europeos y Estados Unidos, no están midiendo con la misma vara sino con una doble vara, renunciando a sus principios, al menos declarados… hablan tanto del derecho internacional, de los derechos humanos, de la democracia, de las convenciones, de los protocolos, de los organismos multilaterales.

Estos países no pueden “abanderizarse” por una parte… se necesita equilibrio, sabiduría y cordura… los europeos se quedaron en el sábado (7 de octubre)… y están alentando a Israel, con sus declaraciones del derecho de Israel a la autodefensa y de ofrecerle la cobertura política, la legitimación de su acción… yo tengo que rechazar este racismo, esta discriminación… esto va a conducir a fortalecer los extremos… el señor Smotrich llama a barrer de la faz de la tierra a los palestinos… le han dado a Israel licencia para matar… Israel, con el apoyo de Estados Unidos y Europa se niega a que se forme la comisión de investigación de crímenes de guerra,… cuando quisimos ir a la Corte Penal Internacional, esta corte admitió el caso; qué pasó: la administración Trump castigó a jueces y fiscales por admitir el caso; cuando quisimos ir a la Corte Internacional de Justicia para ver lo de la ocupación; cuál fue la postura de Estados unidos y Europa, un rechazo tajante… si ellos crearon estas instancias jurídicas, para qué las crearon… esto significa una sola cosa: que le están dando a Israel, no solamente protección sino blindaje.”

“Democracia del “medio oriente”: Son justas las palabras que se refieren a Israel como el estado terrorista y genocida de Israel y que ponen en tela de duda aquello de la democracia de medio oriente y más bien se preguntan: ¿estado teocrático? Ni Israel es la democracia de medio oriente, ni Estados Unidos es el ejemplo de democracia para el mundo.

La prensa occidental y la propaganda sionista: para el caso son sinónimos.

El pueblo elegido de dios: Cuál dios o el Dios de quién, “dio autorización” a un grupo humano, para que en su nombre se cometan atrocidades, masacres y genocidios, cuando en la Última Cena Jesús les dio un nuevo mandamiento a los discípulos diciendo “que se amen los unos a los otros como yo los he amado”.

Esgrimir esto, es como blandir “el orden basado en reglas” de USA/G7/OTAN, ante lo que siempre plantearé las preguntas: ¿las reglas de quién, que las hizo quién, para beneficio de quién?

Hogar para población judía o ¿empresa, enclave, puerto y base militar de USA/G7/OTAN para sus operaciones en la Región?

En cuanto al pueblo palestino de gaza, con una situación humanitaria colapsada, sin gas, sin electricidad, sin agua. ¿Cómo van a alimentarse; cómo van a trabajar los hospitales? ¿se van a ir a Egipto? Con un Abdul Fatah El-Sisi renuente: ¿se les dará la bienvenida y abrirá el paso de Rafáh por el Sinaí?

Pues todo lo anterior no puede seguir así por los siglos. Es que también el orden mundial USA/G7/OTAN, ya no es omnipotente, práctico ni procedente.

Al poder financiero internacional “occidental”, USA/G7/OTAN, no le queda más que aceptar un nuevo orden mundial

Edgar Chacón Morales

Todo un acontecimiento

En días recién pasados, el presidente Joe Biden afirmo que “Nos encontramos en un punto de inflexión en la economía mundial, pero no sólo en la economía mundial. Esto ocurre cada 3 0 4 generaciones. Como uno de mis mejores militares dijo en una reunión de seguridad el otro día, 60 millones de personas murieron entre 1900 y 1946 y hemos establecido un orden mundial liberal, que no había pasado nunca antes y mucha gente murió… algo sobre un caos… y ahora es cuando las cosas están cambiando, va a haber un nuevo orden mundial… y tenemos que liderarlo y unir al resto del mundo libre”. (Negocios TV)

El presidente Biden, reconoce el cambio, habla de un nuevo orden mundial y de un caos. Se desordena el orden de cosas; hay países que han decidido no estar más bajo esa hegemonía y para el occidente degenerado, eso es un caos.

Habla de liderar y unir al “mundo libre”, cuando la realidad parece indicar que el único mundo libre posible, es el mundo libre de Estados Unidos y sus incondicionales.

Se queda corto el presidente Biden, cuando menciona la cifra de 60 millones de muertos entre 1900 y 1946: Qué pasa con las grandes cantidades de personas fallecidas por hambre, por enfermedad, niños por desnutrición; personas por envenenamiento en monocultivos, en minería; personas muertas por hambrunas, migraciones, para sólo mencionar algunas causas de las que provoca el avorazamiento del mundo, por el llamado “mundo libre” y sus prácticas económicas, militares y los hábitos “culturales” de consumo generados.

Por su parte, en un discurso pronunciado el 14 de setiembre, en la Facultad John Hopkins de Estudios Internacionales avanzados, “El Secretario de Estado, Antony Blinken, dijo que el orden mundial posterior a la guerra fría ha desaparecido y estamos en un punto de inflexión donde las decisiones moldearán el futuro en las próximas décadas”. (VOA)

Dijo también que Estados Unidos lidera este momento crucial de la humanidad “desde una posición de fuerza”, con base en la humildad y la confianza. (VOA).

La Organización de Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Corte Penal Internacional, cada vez, son más “cascarones” que funcionan menos, pierden credibilidad y se desprestigian; el papel de la OTAN cada vez queda más al descubierto: no es una organización defensiva sino de carácter ofensivo, agresivo y expansivo; y los organismos europeos, son de un despreciable servilismo.

Cuando dice “lidera”, da la impresión de ser el pastor que se quedó sin rebaño y no se ha dado cuenta. O aquel “capitán general”, que no se quiere bajar del caballo cuando va a la excolonia, territorio que ya no le pertenece, si no de nuevo pertenece a sus originarios y legítimos dueños.

Como he dicho en otras ocasiones, hay conciencia de que, a Estados Unidos, aún le quedan dos recursos fuertes: el poder del dólar y el poder militar.

En cuanto al primero, el poderío del dólar no descenderá con rapidez a niveles en los que cause menos conflictos, pero su decadencia es franca: los países BRICS ya hacen transacciones dejándolo fuera; en cuanto al poderío militar, siempre debe estarse atentos ante irresponsabilidades que puedan cometerse.

Con relación a eso, la Federación Rusa acusa directamente a Estados Unidos y al Reino Unido de coordinar el ataque a su flota del Mar Negro y el ataque al Nord Stream, luego del análisis de informes de Noruega y otros países del norte de Europa, sobre la situación sismológica de lo que sucedió después del atentado. (Negocios TV) Son llamados a juicio, pero parece no importarles. Al mismo tiempo, las transnacionales de Estados Unidos ya han comprado 17 millones de hectáreas en ucrania (Liu Sivaya).

Las elecciones en Estados Unidos son el próximo año, con un cierre de gobierno planteado por la FED (Reserva Federal); con dos candidatos judicializados: Donald Trump sale de la cárcel, después de pagar 200,000 dólares de fianza. Biden con posible Impeachment; además su hijo judicializado también. Tuvieron que simular un suceso de ovnis el día que fue llamado a dar declaraciones, para desviar la atención.

¿Ese es el país que dice liderar el “mundo libre” y democrático? ¿de cuál mundo libre estamos hablando?

Cuando digo que es un acontecimiento, me refiero a que lo están reconociendo, pese a su prepotencia; a que no se dedicarán simplemente a bombardear e invadir el mundo con sus guerras, como en ocasiones anteriores; el mundo se está deformando y reformando por regiones y continentes, la mejor prueba es África; son conscientes de lo formidable de la alternativa, lo cual les obliga calcular más sus maniobras marrulleras.

Hace poco tiempo, tenían dominada en mayoría la opinión internacional, las fisuras no eran como las actuales y su manejo era que todo estaba en el marco del orden internacional “basado en (sus) reglas” y la mentira funcional, era que todo era una amenaza a la democracia. Ronald Reagan en su tiempo, se refería a la Unión Soviética, como el “imperio del mal”.

Ahora, el manejo de la opinión internacional es diferente y su credibilidad está muy dañada.

Un ejemplo de esto es acusar a la Federación Rusa de causar hambre en países pobres, por lo que sucede con el Acuerdo del Grano y por el paso de éste por el Mar Negro, en el escenario del conflicto en Ucrania, maniobra de la OTAN, cuando lo que se ha denunciado es que alrededor del 97.5 del grano ucraniano se queda en Europa y sólo un 2.5 llega a países pobres y más bien, la Federación Rusa les ha ofrecido la donación de granos. (dominio público)

La intención de la cúpula anglosajona y el poder financiero internacional “occidental”, es armar sus filas con las elites europeas caducas y antipopulares, con el chantaje sobre aquellos países que todavía pretende atar con la deuda externa (como el caso de Argentina, con los 50,000 millones de dólares prestados durante el gobierno de Macri), el “lawfare” y la amenaza militar; y con sus “negocios” y ascendencia con y sobre elites corruptas que gobiernan algunos países.

Por otro lado, las sanciones y los topes de precios tampoco están funcionando: las primeras, como se ha dicho, han tenido un efecto bumerang para Europa; y sobre los segundos, quién le pone tope de precios a quién y quién va a acatarlos; parecen poco reales.

La alternativa

La alternativa consolidada a USA/G7/OTAN, para liderar el nuevo orden mundial, son los países BRICS, ahora BRICS plus: como ya es conocido, en el encuentro del 22-24 de agosto en Sudáfrica, fueron aceptados para integrar esta opción, Argentina, Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Etiopía y otra cantidad considerable de países, “hacen fila”, esperando su ingreso.

Los BRICS tienen las mayores reservas de divisas del mundo, más del 40%; tienen recursos, petróleo, gas, minerales, también tienen muchos alimentos y su idea es complementarse. Ese es el poder de bloque, lo que implica que hay una decisión política implícita. Si vemos, el G7 no se puede comparar con esto. (César Villalona)

Mientras la base de la práctica de USA/G7/OTAN es el saqueo, el despojo, el fraude, la trampa y la amenaza; Los BRICS plantean una relación más basada en la transparencia, la colaboración, la integración, la convergencia estratégica.

“Se puede engañar a parte del pueblo todo el tiempo; o, se puede engañar a todo el pueblo parte del tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.

Obligada aclaración

José Luis Callaci

Al igual que otras personas, que en esta guerra entre el protagonista principal de uno de los bandos como lo es la OTAN y Rusia, creemos tener claro nuestros puntos de vista sobre rechazos y apoyos.

Decimos esto partiendo, en primer lugar, del conocimiento y análisis de los irrefutables hechos y de que antes de emitir una opinión hemos sacado nuestras propias conclusiones, utilizando el debido sentido común y la propia lógica que abonan a la razón.

Lo hemos hecho partiendo también de la historia completa sobre cómo se originó este conflicto y cuáles han sido sus móviles y no de un solo episodio de este.

Así que no estando alguien de acuerdo con nuestras apreciaciones bienvenidas sean las contrarias, siempre y cuando no vengan acompañadas de esas acostumbradas descalificaciones, y de esa maliciosa insinuación de ser víctima de la propaganda de una de las partes.

Tan temeraria afirmación es inaceptable y ofensiva y no merece respuesta de nuestra parte ya que nos cuesta mucho, y nos disculpamos por ello, bajarnos a ese nivel.